María

Los católicos ¿enseñan que María no necesitó salvación?

Pregunta:

¿Cómo es que los Católicos dicen que María nunca pecó si en Lucas dice “Bendito sea el Señor que me salva?

Respuesta:

Esta objeción, a veces suele estar relacionada con el dogma de la inmaculada concepción de María. Algunos protestantes piensan que la Iglesia, al afirmar que María fue concebida sin pecado original, está enseñando que ella no fue salvada. Y ciertamente que no es así. Lo que enseña la teología católica, es que María fue redimida (salvada) por anticipación, por aplicación anticipada de los méritos de su futuro Hijo. En este sentido, Ella fue la primera redimida.

La Encíclica “Fulgens corona”, del Papa Pío XII, dice: “Cristo el Señor ha redimido verdaderamente a su divina Madre de una manera más perfecta al preservarla Dios de toda mancha hereditaria de pecado en previsión de los méritos de Él”[1].

No es, pues, doctrina católica, el enseñar que María sea una excepción a la redención universal de Cristo.

 

 

[1] DS, 3909.

inmaculada

¿Adónde dice la Biblia que María fue subida al cielo o que fue concebida sin pecado original y los demás dogmas católicos?

Ya he dicho reiteradamente, que sostenemos, los católicos, con fundamento, que las fuentes de la Revelación son dos: la Palabra de Dios escrita y oral; Biblia y Tradición. Ya lo hemos probado. Me remito a los argumentos sentados más arriba. En base a ellos, el magisterio, según las necesidades de los tiempos, (en muchos casos las diversas herejías que fueron surgiendo) y la maduración teológica, ha proclamado de modo solemne que tal o cual verdad ha sido revelada por Dios y se encuentra contenida en ciertas afirmaciones bíblicas, y han sido siempre entendidas en este sentido por la Iglesia (la tradición).

Teniendo esto en cuenta, podemos decir que el fundamento para sostener las verdades que en este punto se consideran, ha sido expuesto por los Papas en los documentos en que se han proclamado los referidos dogmas.

En cuanto a la inmunidad de pecado original (inmaculada concepción de María), existen dos puntos de apoyo en la Sagrada Escritura.

El primer texto, es el pasaje clásico de Gn 3,15, (Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: …Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar); si se entiende el pasaje de Cristo –el linaje de la mujer contra el cual se alzará el linaje de la serpiente– entonces hay que ver en la mujer de la cual procede este linaje no sólo a Eva, sino de modo inmediato a María, madre de Jesús. Si la enemistad es total, debe excluir (así lo ha entendido la tradición) toda connivencia con el pecado, puesto que “quien comete pecado es esclavo”, como dice Jesús (cf. Jn 8,34); por tanto, no sólo el linaje de la mujer sino la misma mujer que es madre de ese linaje, debe estar exenta de todo pecado. Esto no lo puede cumplir Eva, pero sí María.

En el Nuevo Testamento, el fundamento es el pasaje de la Anunciación, en la que el ángel llama a María con la palabra griega “kejaritôménê” (Lc 1,28). Esta palabra significa, como indica C. Pozo[1], que María tiene, de modo estable, la gracia que corresponde a su dignidad de Madre de Dios. La reflexión de la fe, sigue diciendo el mismo teólogo, descubrió que esa gracia es una “plenitud de gracia”. Más aun, que la única plenitud que verdaderamente corresponde a la dignidad de Madre de Dios, es aquélla que se tiene desde el primer instante de la existencia, es decir, una santidad total que abarque toda la existencia de María.

Éstos son los fundamentos; evidentemente no bastan por sí solos, ni la Iglesia pretende que así sea; está además la interpretación de toda la tradición de la Iglesia y del magisterio en particular.

Ya desde el siglo II aparecen fórmulas que indican la íntima asociación de María y Cristo, el Redentor, en la lucha contra el diablo. La idea se expresa en el paralelismo Eva-María, asociada al nuevo Adán (que ningún protestante piense que, si el paralelismo es entre Eva y María/Nueva Eva, entonces se está insinuando su pecado por cuanto Eva pecó, pues el mismo paralelismo pone en el otro término a Adán-Cristo; por tanto si Adán es figura de Cristo, pero no en cuanto a su pecado sino en cuanto a ser principio, lo mismo vale para Eva como figura de María, en cuanto madre de los vivientes “en la gracia”). Tenemos textos al respecto ya en el siglo II, de san Justino, san Ireneo, etc. En el siglo IV se cultiva más el tema de la plenitud de gracia en María, con hermosos textos de San Ambrosio, San Agustín, San Máximo de Turín (quien dice, por ejemplo, “María, habitación plenamente idónea para Cristo, no por la cualidad del cuerpo sino por la gracia original”), etc. A medida que pasan los siglos, la conciencia se va haciendo más clara al respecto. Los textos pueden verse en las obras especializadas[2]. Algo digno de consideración, es que hay testimonios de una fiesta consagrada a la Concepción de María a fines del siglo VII o comienzos del VIII.

Es muy importante la controversia entre los teólogos católicos sobre este tema, surgida en torno a los siglos XII-XIV, a raíz de teorías que consideran que la afirmación de la inmaculada concepción de María, implicaría que Nuestra Señora no habría sido redimida. Una inmaculada concepción que se oponga a la redención universal de Cristo no puede ser aceptada por la verdad católica; en razón de esto, algunos teólogos, pensando que ambas verdades eran incompatibles –a menos que el magisterio auténtico declarase el modo misterioso de esta compatibilidad– se inclinaron por negar esta verdad, diciendo que María habría sido concebida con pecado original, pero inmediatamente, en el primer instante, habría sido limpiada del mismo por el Espíritu Santo. Debemos recordar que, paralelamente a esta controversia, el pueblo sencillo, intuyendo el misterio, siguió profesando esta verdad, ajeno a las difíciles especulaciones teológicas. Desde el siglo XV en adelante, volvió a profesarse con serenidad esta verdad, incluso muchas universidades (como las de París, Colonia, Maguncia, etc.) impusieron el juramento de defender la inmaculada concepción antes de la colación de grados académicos. Destacable es también que el concilio cismático de Basiela (año 1439) definió como dogma de fe la doctrina de la Inmaculada Concepción. El Concilio de Trento manifiesta explícitamente, que su decreto admirable sobre el pecado original no intenta tocar el tema particular de María[3]. Finalmente, llega la definición dogmática por parte de Pío IX, aclarando que María es inmaculada y la primera redimida (redimida por anticipación; por aplicación anticipada de los méritos de Cristo, y que tal doctrina está revelada por Dios)[4].

En cuanto a la asunción de María, es decir, la doctrina que dice que María, después de su vida terrestre fue llevada en cuerpo y alma al cielo (sin definir si pasando por la muerte –a lo que se inclinan la mayoría de los teólogos– o por un estado de dormición), encuentra sus fundamentos bíblicos también en el texto de Gn 3,15, ya citado, pues se basa en la asociación perfectísima de María a Cristo en todos sus misterios (la encarnación, donde se pide su consentimiento; el nacimiento; su acompañamiento en la vida pública; el comienzo de sus obras en las bodas de Caná; su presencia al pie de la Cruz; su presencia en Pentecostés, etc.), que invitan a considerar su asociación al misterio de la muerte de su Hijo (para muchos teólogos, como he dicho), su posterior resurrección y ascensión a los cielos y su coronación. También suele aducirse el texto de Apocalipsis 12,1 (Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza), aunque este texto se aplica también a la Iglesia y al Israel de Dios.

Pío XII, en la Constitución Apostólica “Munificentissimus Deus” procedió de modo mixto, por medio de una argumentación que apelaba a: (a) que los Padres desde el siglo II afirman una especial unión de María, la Nueva Eva, con Cristo, el Nuevo Adán, en la lucha contra el diablo; (b) en Gn 3,15 la lucha de Cristo contra el diablo había de terminar en la victoria total sobre el demonio; (c) según san Pablo (cf. Ro 5-6; 1Co 15,21-26; 54-57), la victoria de Cristo contra el diablo fue victoria sobre el pecado y la muerte; (d) por tanto, hay que afirmar una especial participación de María –que debería ser plena, si su asociación con Cristo fue plena– que termine con su propia resurrección y triunfo sobre la muerte.

Esto está corroborado con testimonios de la tradición más antigua, tanto de los Padres como de la liturgia de la Iglesia (la fiesta de la Dormición se celebra en Jerusalén desde el siglo VI y hacia el 600 en Constantinopla), etc. Véase para todos estos testimonios, los textos indicados más arriba.

Los protestantes pueden estar en desacuerdo con estas enseñanzas, pero deberán reconocer que sus negaciones sistemáticas son más recientes en el tiempo que los testimonios de la misma tradición. Por eso, los primeros apologistas los llamaron “novadores”: los innovadores o inventores de doctrinas.

 

P. Miguel A. Fuentes, IVE “¿En dónde dice la Biblia que…? Respondiendo las principales objeciones de las sectas y de los protestantes”, EDVE, San Rafael 2005, pp. 142-147.

 

Bibliografía:

Pozo, María en la obra de la salvación, BAC, Madrid 1974;

José de Aldama, María en la patrística de los siglos I y II, BAC, Madrid 1970;

Gregorio Alastruey, Tratado de la Virgen Santísima, BAC, Madrid 1947;

B. Carrol, Mariología, BAC, Madrid 1964;

Ignace de la Potterie, La anunciación del ángel a María en la narración de San Lucas, en: “Biblia y Hermenéutica”, Actas de las Jornadas Bíblicas, San Rafael 1998, Ed. Verbo Encarnado 1998, pp. 141-166.

[1] Cf. Cándido Pozo, op. cit., p. 298.

[2]  Pueden verse las citadas más arriba; por ejemplo, Pozo, pp. 298 ss. Este autor trae también muchas indicaciones bibliográficas.

[3] Cf. DS 1516.

[4] Cf. DS 2803.

enamorados

¿Puede haber enamoramiento casto entre un soltero y una divorciada?

Pregunta:

Estimados hermanos: ¿Se puede uno enamorar de una persona divorciada (pero casada por el sacramento de la Iglesia)?; ¿podría ser esto auténtico amor o es sólo una ilusión sentimental? En el caso que estoy planteando se dan las siguientes condiciones: a) no hay deseo sexual hacia la otra persona; b) no existe el propósito de contraer matrimonio fuera de la Iglesia, c) los besos y caricias estarían excluidos de la relación. ¿Podrían ser amigos “íntimos” sintiendo un afecto especial el uno hacia el otro y no incurrir en pecado?

 

Respuesta:

La fidelidad matrimonial no se limita a la esfera de la sexualidad sino que comienza por la esfera sentimental o afectiva. No sólo el cuerpo del casado sino su corazón pertenece a su cónyuge y no puede ser dado a otro.

Por esta razón es evidente que una persona divorciada civilmente (y que, por tanto, sigue unida ante Dios a su cónyuge) no puede dar sus sentimientos íntimos a ninguna otra persona.

La amistad que es lícita entre personas que se encuentran en el estado que describe la persona que consulta es muy distinta del enamoramiento: para esas personas la amistad es lícita mientras no sea ocasión de “enamoramiento”. Pero precisamente una amistad y un afecto íntimo entre un hombre soltero y una mujer casada ¿puede no rozar el enamoramiento?

Por algo dice el dicho: “entre santa y santo pared de cal y canto” y también: “el hombre es fuego, la mujer estopa; viene el diablo y sopla”. Por amistades con disfraz de “santas” han comenzado muchas caídas estrepitosas. A San Agustín se atribuye el sabio adagio: “amor spiritualis generat affectuosum, affectuosus obsequiosum, obsequiosus familiarem, familiaris carnalem”, el amor espiritual engendra amor afectivo, el afectivo el obsequioso, el obsequioso el familiar y el familiar el carnal.

aromaterapia

¿Puede un católico someterse a tratamientos de ‘aromaterapia’?

Pregunta:

Estimado señor:
La  inquietud que me lleva a consultarle es la siguiente : Debido a mis enfermedades, por los cuales he pasado por diferentes especialistas médicos, se me ofrece la ocasión de ser tratada por un orientador que me ofrece un tratamiento de aromaterapia.
Mi consulta es si puedo, como católica respetuosa de la ley de Dios, someterme a este tratamiento.
Quedaré muy agradecida de su respuesta, atentamente. ME

Respuesta:

Estimada: Yo no soy especialista en este tema, pero le reproduzco a continuación el artículo que ha publicado recientemente la asociación Farmaciencia en su blog, con el fin de la divulgación científica frente al auge de las pseudoterapias. Está firmado por Roi Cal Seijas, licenciado en Farmacia. El mismo aparece también publicado en el Boletín Monográfico de InfoRIES nº 534, dedicado a PSEUDOTERAPIAS Y PSEUDOCIENCIAS.

Entendemos por aromaterapia la disciplina que usa los aceites esenciales extraídos de ciertas especies vegetales para mejorar el bienestar físico o mental y que se fundamenta en los efectos producidos por los aromas en el organismo. Esta terapia (o pseudoterapia, ya veremos…) tiene su origen en 1935 de mano del químico francés René-Maurice Gattefosé, aunque el uso de los aceites esenciales y de los aromas para tratar enfermedades es muy anterior.

En aromaterapia el aceite esencial es administrado por vía inhalatoria, bien de forma directa con difusores/evaporadores o bien en forma de masaje aromaterapéutico, baños aromáticos, cataplasmas, etc. Los olores están compuestos por moléculas volátiles que pueden interaccionar con los receptores de las células olfativas y generar una respuesta. Un aceite esencial o aceite volátil es una mezcla de diversas sustancias químicas (hidrocarburos, alcoholes, ácidos, ésteres, aldehídos, cetonas, enoles y compuestos sulfurados o nitrogenados), extraídas de una fuente vegetal mediante destilación en vapor de agua. Cada aceite esencial es característico de una especie vegetal (o animal, en caso del almizcle) y posee una composición única que le otorga su olor y sabor característico. El uso de aceites esenciales está muy extendido en la elaboración de productos cosméticos por su agradable olor, aunque también se emplean en industria alimentaria para mejorar el sabor.

Algunos aceites esenciales que empleamos de forma habitual no pueden ser considerados aromaterapia: el popular bálsamo Vicks Vaporub combina diferentes esencias (menta, eucalipto, trementina…) con una acción balsámica-expectorante útil en resfriados, el aceite de árbol del té aplicado de forma tópica tienen acción bactericida/antifúngica, las esencias con mentol o alcanfor añaden a pomadas antiinflamatorias por su acción rubefaciente, etc.

Evidencia científica en aromaterapia

A pesar de que el uso de la aromaterapia está bastante extendido no encontraremos evidencia científica sólida que respalde ninguna de las indicaciones en las que se está empleando. Ciertamente hay mucha literatura y estudio publicados, sin embargo las revisiones más rigurosas siempre concluyen igual: “Baja calidad, tamaño de muestra insuficiente, no se pueden sacar conclusiones, se necesitan más estudios…”. Veamos algunos ejemplos:

1.- Aromaterapia para el tratamiento del dolor durante el trabajo de parto.

2.- Aromaterapia y masaje para el alivio de síntomas en pacientes con cáncer.

3.- Aromaterapia para la promoción de la relajación y el sueño, el alivio del dolor y la reducción de los síntomas depresivos en pacientes con demencia.

4.- Aromaterapia para el tratamiento de las náuseas y los vómitos posoperatorios.

Uno de los estudios más numerosos fue publicado en el año 2000, en él se incluyeron seis estudios en los que se evaluaba la utilidad de la aromaterapia en el tratamiento o prevención de la ansiedad, aplicada mediante masaje aromaterapeútico. Si bien en un principio estos estudios parecían indicar que el masaje de aromaterapia poseía un ligero y breve efecto ansiolítico, los autores concluyeron que la investigación realizada no fuera lo suficientemente rigurosa como para probar la eficacia de la aromaterapia en el tratamiento de la ansiedad.

La dificultad principal en el estudio de la aromaterapia por inhalación es el diseño de un ensayo clínico doble ciego controlado con placebo. Para que los resultados sean confiables se debe ocultar la verdad tanto a los participantes como a los investigadores, algo complicado porque ambos son conscientes del aroma que perciben. Por otra parte, es imposible distinguir si el efecto relajante o la disminución de la ansiedad se debe a la presencia de alguna molécula concreta en la esencia que interacciona con nuestro organismo o al simple hecho de percibir un aroma agradable.

Sí existe una evidencia científica convincente para algunos compuestos presentes en los aceites esenciales cuando éstos se administran por otras vías como la oral, tópica o pulmonar. Algunos aceites esenciales ricos en terpenos son beneficiosos cuando se emplean por vía oral en catarros, bronquitis agudas o sinusitis. El aceite del árbol de té, de la planta Melaleuca alternifolia, posee propiedades antibacterianas y antimicóticas. Sin embargo, insistimos que no todo uso de aceites esenciales debe ser considerado aromaterapia.

Productos basados en la aromaterapia

Uno de los principales fabricantes de aromaterapia en nuestro país en Pranarom, famosos por acuñar el término “aromaterapia científica”. Si revisamos su vademécum de aromaterapia nos encontraremos con productos e indicaciones como éstas:

Abeto negro (Picea mariana): cansancio que se manifiesta a primeras horas de la mañana. Mandarina (Citrus reticulata): para un momento de relajación. Mandravasarotra (Cinnamosma fragrans): para reforzar las defensas inmunitarias. Canela de China (Cinnamomum cassia): afrodisíaco. Naranjo amargo (Citrus aurantium ssp): para una vuelta al trabajo sin estrés ni angustia. Yuzu (Citrus junos): obtendrás un gran momento de calma, paz y serenidad en este mundo tan estresante. Pachuli (Pogostemon cablin): mejora de la circulación linfática y venosa.

No se ha encontrado una evidencia científica sólida que respalde estos productos para estas indicaciones concretas. El término aromaterapia científica está completamente injustificado y parece corresponder más a un concepto de marketing o publicitario que a una realidad. Estos productos a base de diversos aceites esenciales y las propiedades que les atribuyen se sustentan más en un uso tradicional que en evidencias científicas.

Los efectos secundarios de la aromaterapia administrada por vía inhalatoria son escasos y leves, principalmente consisten en nauseas, mareos o dolor de cabeza. Por vía oral los aceites esenciales han de manejarse con cuidado ya que algunos poseen una toxicidad importante. Especial precaución debería tenerse en niños y embarazadas, en la que esta vía está desaconsejada. Como cualquier otro producto de fitoterapia habrá que tener en cuenta dosis, interacciones, precauciones y contraindicaciones. Por vía tópica también pueden causar irritación y problemas cutáneos especialmente en personas susceptibles (psoriasis, atopía…).

Conclusiones

La aromaterapia, entendida como la utilización de aceites esenciales por vía olfativa para provocar una respuesta en el organismo a través de la interacción con receptores olfativos, es claramente una pseudoterapia que carece de aval científico. Los profesionales sanitarios (médicos, farmacéuticos, enfermeros…) deberían abstenerse de recomendar este tipo de productos. Los colegios profesionales deberían abstenerse de acoger cursos sobre aromaterapia por razones deontológicas.

Algunos aceites esenciales contienen moléculas biológicamente activas que pueden resultar eficaces y poseer utilidad terapéutica en ciertas indicaciones. Para que un aceite esencial sea eficaz debe emplearse una vía de administración convencional como para el resto de fármacos (oral, pulmonar, tópica…). La recomendación de un aceite esencial debe hacerse en base a pruebas científicas y no apoyándose en el uso tradicional. Deberá prestarse mucha atención a la toxicidad y a las contraindicaciones y advertir a los pacientes que “natural” no es sinónimo de inocuo.

Anthony de Mello

¿Cuál es el problema de los libros de Anthony de Mello?

Pregunta:

Estimado Padre, yo he sido un asiduo lector de los libros del Padre Anthony de Mello. Por esta razón me ha sorprendido leer en algunos medios que estos han sido censurados por el Vaticano. Quisiera saber si esto es verdad y el motivo de esta prohibición. Gracias por su respuesta.

Respuesta:

Estimado amigo:

            Debo decir que efectivamente, el 24 de junio de 1998, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una “Notificación”, acompañada de “Nota ilustrativa… sobre los escritos del Padre Anthony de Mello”[1]. El documento referido declara que las obras del jesuita indio (ya fallecido) Anthony de Mello son “incompatibles con la fe católica”. Según señala el documento, en sus obras, el P. de Mello “sustituye la revelación acontecida en Cristo con una intuición de Dios sin forma ni imágenes, hasta llegar a hablar de Dios como de un vacío puro”. “Para ver a Dios hacía solamente falta mirar directamente el mundo. Nada podía decirse sobre Dios; lo único que podemos saber de El es que es incognoscible. Ponerse el problema de su existencia sería ya un sinsentido”.

            La notificación de la Congregación para la Doctrina de la Fe, viene acompañada con un documento explicativo de seis páginas en las que detalladamente se citan las obras más famosas del P. de Mello y se las contrasta con las enseñanzas de la Iglesia, dejando así en evidencia su incompatibilidad. Entre los principales errores del sacerdote indio, autor de obras como El Canto de la Rana, El Canto de los Pájaros y muchas otras distribuidas masivamente por algunas editoriales católicas, que se señalan en la Nota ilustrativa, hay que destacar:

            1) Su teoría de la contemplación como autoconciencia es, por lo menos, ambigua.

            2) Equipara la noción de la revelación cristiana y la de Lao-Tse, con una cierta preferencia por este último.

            3) Tiene afirmaciones sobre Dios que ignoran, si no niegan explícitamente, su carácter personal y lo reducen a una vaga realidad cósmica omnipresente. Se proclama un Dios impersonal.

            4) Ironiza y critica con frecuencia todo intento de lenguaje acerca de Dios.

            5) Afirma que la Biblia no nos da a conocer a Dios.

            6) Diluye la filiación divina de Jesús en la filiación divina de los hombres. Jesús es un maestro entre tantos.

            7) Reduce la presencia de Jesús en la Eucaristía a un mero símbolo.

            8) Parece afirmar que el ser del hombre está llamado a la disolución, como la de la sal en el agua.

            9) Enseña que el mal no es más que ignorancia y falta de iluminación. Es más llega a afirmar que “no hay nada bueno ni malo, sino que el pensamiento lo hace tal”.

            Y se podrían seguir señalando errores.

            Por estos motivos el Magisterio ha considerado un deber declarar que estas enseñanzas no sólo son incompatibles con la fe católica sino que  pueden causar grave daño a quienes las leen o usan para meditar.

            Es sabido que muchas obras de De Mello se han convertido en best sellers, incluso fuera del ambiente católico. Su mensaje, según sus críticos proporciona un conjunto de aforismos atractivos aunque no coherentes entre sí, que responden más bien a una espiritualidad sin Dios más correspondiente con el movimiento de la New Age que con la doctrina de la Iglesia. Hay que señalar que de Mello jamás apoyó o suscribió explícitamente la corriente New Age. Pero sí ha ocurrido que numerosas librerías y sitios Internet New Age ofrecen las obras, pasajes o conferencias del sacerdote como cosas propias de este pensamiento.

            Como puede verse, estamos muy lejos de la fe cristiana. Se entiende que esta notificación imponga como un deber moral y una consecuencia lógica que las obras del Padre de Mello sean retiradas por las editoriales y librerías católicas. No se pide con esto ninguna cosa extraordinaria sino sólo un importante acto de coherencia.

[1] Esta notificación lleva fecha del 14 de junio de 1998. Se puede encontrar en L’Osservatore Romano, 28 de agosto de 1998, p. 5-6.