¿Es lícito el aborto y trasplantes a partir de anencefálicos?

Pregunta:

Quisiera saber si es moralmente correcto abortar a un bebe que no tiene cerebro y, antes de todo, si él puede ser considerado ser humano. También quisiera saber si pueden ser utilizados sus órganos para trasplantes.

 

Respuesta:

La anencefalia es la ausencia congénita de una gran porción del cerebro, cráneo y cabellera, con su génesis en el primer mes de gestación.

  Sobre la identidad del sujeto anencefálico dice Mons. Sgreccia : ‘Nos parece que está fuera de discusión el hecho de que el anencefálico es fruto de una fecundación humana, con una forma humana, que desde el momento de la fecundación está teleológicamente dirigido por un principio vital propio. No se debería dudar, por tanto, de que nos encontramos ante un individuo de la especie humana, que hay que respetar como persona del mismo modo que a cualquier otro embrión’. Con esto queda contestada la cuestión respecto del aborto del anencefálico : la respuesta es negativa. Como ser humano debe ser respetada su vida desde el momento de su concepción hasta su muerte natural.

  Teniendo esto en cuenta, el mismo Sgreccia responde a las tres cuestiones relacionadas con estos casos :

  1) La obtención de órganos del anencefálico con vida. Es un procedimiento aceptado por quienes consideran que no es un individuo humano, o por quienes consideran que la ausencia de gran parte de la masa cerebral es una situación análoga a la de la muerte cerebral. Ante todo, es falso que no sea un individuo humano, como se dijo más arriba. En cuanto a la analogía con la muerte cerebral, no es una hipótesis científica, pues en este caso la lesión cerebral es sólo parcial, no involucra las estructuras del tronco que son capaces, por tanto, de mantener de modo autónomo las funciones vitales. Obtener órganos del anencefálico en vida es, por tanto, una aberración moral.

  2) La reanimación del recién nacido anencefálico. Hay cuatro procedimientos posibles :

  a) Apenas nacido, el anencefálico es entubado y conectado al respirador, manteniendo todos los parámetros vitales a fin de proceder a la extracción de los órganos en función de las necesidades del momento e independientemente de la presencia o no de actividad del troncoencéfalo. Esto es éticamente inaceptable.

  b) Apenas nacido es reanimado y vigilado hasta que desaparece la actividad del troncoencéfalo ; esta práctica parece desproporcionada respecto del diagnóstico, configurándose como un auténtico ensañamiento terapéutico.

  c) El recién nacido es seguido con los solos cuidados ordinarios hasta que aparece hipertensión o bradicardia, momento en que es reanimado a la espera de la muerte del troncoencéfalo ; este procedimiento, con la sola finalidad de trasplantar los órganos, representa una forma de instrumentación del ser humano, y es éticamente inaceptable.

  d) El recién nacido es seguido con los solos cuidados ordinarios hasta que se presenta el paro cardio-respiratorio, a continuación del cual se procede a extraer los órganos. Es la práctica que más respeta el valor de la persona del anencefálico.

  3) En cuanto al trasplante de órganos de fetos nacidos anencefálicos después de su muerte, no hay objeciones mientras conste la muerte del mismo.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

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