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¿Por que la Iglesia tiene leyes sexuales tan estrictas?

Pregunta:

Hola, soy un joven católico y ando algo confundido con las leyes tan estrictas respecto al sexo que tiene la religión; me parecen tan radicales y fuera de la realidad de la naturaleza humana como las de Moisés. Me encantaría más información al respecto pues sería más fácil decir como los orientales: “hacer un buen uso”. De aquí mi otra pregunta: ¿qué es buen uso?

Respuesta:

Estimado:
Los principios religiosos sobre la vida sexual son principios que no pertenecen exclusivamente a la ley revelada sino ante todo a la ley natural (ley también divina, pero labrada en la misma naturaleza del hombre, en la luz de su inteligencia y en sus inclinaciones naturales). Al revelarlas a los hombres, Dios se limita a repetir en su revelación positiva, un mandamiento inscripto en nuestra naturaleza.

La necesidad de que el uso correcto de la sexualidad tenga lugar dentro del matrimonio y siempre de tal modo que no se cierre artificialmente la vida, se deriva:

(a) De modo positivo: de la misma estructura de la naturaleza humana y de sus inclinaciones naturales; la facultad generativa se ordena de la perpetuación de la especie, y el placer sexual se ordena a manifestar la plenitud del acto en que la especie se perpetúa. No se ordena a una autosatisfacción. Y todo acto sexual que no sea oblativo (es decir, que no tenga por finalidad y motivo fundamental el ser una entrega) es un acto de egoísmo (es decir de autorreferencia: la persona se busca a sí misma; y “usa” a otra, del sexo opuesto o del mismo sexo, para procurarse el placer a sí mismo).

(b) Por la exigencia de la especie humana para ser perpetuada: la especie se perpetua no sólo procreando sino educando a la prole que ha sido generada. Pero la educación necesaria para la prole sólo es garantizada dentro de un matrimonio monógamo, estable y perpetuo. Por eso el uso de la sexualidad debe restringirse a este marco.

(c) De modo negativo: por las consecuencias que se seguirían para la especie humana si el uso de la sexualidad fuera lícito de ejercer de modo indiscriminado: dentro y fuera del matrimonio, con otro o consigo mismo. En definitiva estas consecuencias son las que vemos en aquellos países donde se practica el libertinaje sexual y donde el matrimonio ha caído en gran desprestigio: la sociedad ha caído en una profunda insatisfacción y marcha hacia la extinción.
Esto responde también a tu segunda pregunta: hacer buen uso del sexo es hacer uso de él dentro del matrimonio, para fomentar el amor conyugal y al mismo tiempo con apertura a la vida.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

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