adiccion

¿Qué se entiende por Adicción Sexual? ¿Es simplemente un vicio o una enfermedad?

Pregunta:

Hola , ¿como está? Bueno lo mío no sé si es psicologico . Lo que a mí me pasa es que me dan ganas de masturbarme con el solo hecho de ver fotos, películas, revistas, o hablar de sexo . Puedo llegar a hacerlo varias veces en el día. Yo quiero parar con esto, pero hace ya varios años que no tengo poder para controlarme. No sé si usted me puede ayudar. Quisiera saber si lo mío es normal o no. Sé que es un vicio, pero he hecho lo que me han dicho algunos sacerdotes pero igualmente sigo cayendo. Por favor ayúdeme ; le quedare toda la vida agradecido. J.

 

Respuesta:

Estimado:

Comprendo su problema porque he tratado ya varios casos como el suyo. Es sumamente importante que usted tome conciencia que su problema (si es como usted dice, una ‘adiccion’) ya no se limita a un problema de vicio o pecado sino que pasa al campo de la enfermedad.

Qué es la adicción sexual

La adicción sexual es una conducta compulsiva, es decir, que lleva a realizar una acción determinada mas allá de la voluntad propia impidiendo detener su práctica por periodos prolongados. La adicción se hace inmanejable y el adicto pierde en cierta medida su libertad.

La adicción sexual puede manifestarse como adicción a la pornografía, a la masturbación, a la prostitución, a la homosexualidad, a la violación, etc. Es un problema serio equiparable al del alcoholismo o la drogadicción, y se caracteriza por la pérdida del dominio de la persona sobre sus actos, al menos en esos campos.

Esto no lo puede solucionar el adicto solo sino que necesita ayuda. Esa ayuda debe provenir tanto de un sacerdote (si es una persona católica) como de un médico especializado; también hay grupos y asociaciones que trabajan con estos problemas siguiendo el mismo método de Alcohólicos Anónimos; le recomiendo entrar en alguna de sus páginas y leer atentamente lo que allí dicen; y luego póngase en contacto con ellos. Todavía está a tiempo.

Consecuencias de la adicción sexual 

Lo que en un momento comienza como un desorden aislado se torna compulsivo, y es en este punto donde le llamamos adicción. Ésta provoca una fuente de infelicidad y de problemas para el afectado que está imposibilitado para controlar su conducta.

Como la víctima no tiene control sobre sí mismo, pronto va reincidiendo en estas conductas sexuales desordenadas que le generan más y más malestar, ansiedad e incomodidad al hacer lo que no quería hacer y estar donde no se quería estar.

Es en ese momento de profundo malestar, ansiedad, incomodidad y confusión cuando el adicto tiende al rechazo de sí mismo por no ser capaz de controlar su conducta sexual. Al ser sexo dependiente, el afectado ha perdido el equilibrio entre el deseo, la necesidad y sus emociones.

Otras consecuencias que la adicción produce son el pavor a la pérdida del cariño de sus seres queridos, temor a ser rechazado por la sociedad y quienes le rodean, lo que provoca que lleve una doble vida en la cual ante los demás conserva una imagen limpia aunque ante sí mismo se sienta la persona más sucia del mundo.

Sin embargo, no siempre es posible ocultar todas las consecuencias. Pronto, producto de su doble vida sus entornos laboral, familiar, espiritual y social se verán afectados. En el entorno laboral su rendimiento decaerá a causa de una profunda depresión, tendrá problemas para concentrarse, e incluso puede cambiar su temperamento, que le llevará a tener nuevos problemas con los empleados, clientes y personas que tienen contacto con él en el trabajo.

En la familia igual que en el trabajo nuevos problemas surgirán, sobre todo con el cónyuge quien será el primero en sentir que algo anda mal. Probablemente la economía podría decaer por la improductividad en el trabajo y el gasto que genera el consumo del sexo. La atención a los hijos puede ser mermada por el tiempo que consume la adicción. La educación de los pequeños también está en riesgo, ya que el adicto siente que carece de autoridad moral para corregir, aconsejar y reprimir a los hijos.

El plano espiritual se podría decir que es el primero en dañarse y el más afectado de todos. La víctima se siente realmente sucia ante la presencia divina e indigna de perdón. No se atreve siquiera a levantar su rostro para orar y pedir auxilio. Pierde la confianza en la misericordia de Dios pues está ensimismado en sus pecados. Existe más daño aún cuando esta persona es un creyente comprometido y trabaja a favor de la fe pues el grado de conciencia es aún mayor y seguramente habrá intentado escapar de la adicción en innumerables ocasiones sin obtener resultados.

Debido a esta dura lucha contra sí mismo y la constante derrota, no solamente se habrá perdido la confianza en la misericordia de Dios sino también en la confianza en sí mismo. Llegará a creer que no tiene sentido seguir luchando pues ha perdido la esperanza.

La pérdida de la esperanza es un asunto grave, pues como dice el dicho: ‘la esperanza muere al último’. Si la víctima ha perdido toda esperanza lo más probable es que ya haya pensado o esté pensando en el suicidio.

En el entorno social las consecuencias llegan en un segundo tiempo, es decir, después de afectar a los tres entornos principales. Cuando una familia es destruida por la adicción sexual, pronto tendremos un numero más en las estadísticas de desintegración familiar; si tenemos desintegración familiar la sociedad es afectada pues los hijos de estas familias desintegradas quedarán posiblemente con un fuerte trauma que viene de todo lo que vivieron antes de ver la separación de sus padres.

Si un adicto pierde, la sociedad pierde también, pues es precisamente que producto de ésta adicción tenemos violadores, pervertidos sexuales, acoso sexual, abuso infantil, prostitución y un sin fin de consecuencias derivadas a su vez de todo esto.

Algunas páginas que puede visitar para solicitar ayuda

Sexólicos Anónimos de España: http://sexolicosanonimos.org/

También:

http//www.sa.org
http//www.slaafws.org
http//www.sca-recovery.org/
http//www.jesussaves.cc/
http//www.adicciones.org/enfermedad/sexo/
https://saa-recovery.org/espanol/

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Deja un comentario