abrazos

¿Son lícitos los besos y abrazos?

Pregunta:

Tengo 23 años, de profesión mercadólogo, mi duda es acerca de los besos y los abrazos, pienso que a veces es difícil establecer la barrera entre los besos y los abrazos que son ilícitos y los lícitos, mi pregunta concreta es lo siguiente: ¿besar en la boca utilizando la lengua es ilícito? Para mí, casi está claro que sí, porque es casi imposible dar un beso de esa forma y no despertar alguna sensación placentera, aunque en algunas ocasiones he besado a mi novia utilizando la lengua y el beso fue de una manera tan tierna y sintiendo el amor que ella me transmite, que no se despertaron esas sensaciones placenteras. Saludos, y considero muy importante su presencia en la red, ya que son pocas las páginas que proponen conductas moralmente buenas con fundamento en lo que se dice y con propuestas coherentes. Hasta luego y espero su respuesta.

 

Respuesta:

Contesto con lo que expone el P. Antonio Royo Marín, en su Teología Moral para Seglares, sobre los besos y abrazos (cf. Teología Moral para Seglares, B.A.C., Madrid, Tomo 1, n. 601):

1) Constituyen pecado mortal cuando se intenta con ellos excitar directamente el deleite venéreo, aunque se trate de parientes y familiares (y con mayor razón entre éstos, por el aspecto incestuosos de estos actos)

2) Pueden ser mortales, con mucha facilidad, los besos pasionales entre novios (aunque no se intente el placer deshonesto), sobre todo si son en la boca y se prolongan algún tiempo; pues es casi imposible que no representen un peligro próximo y notable de movimientos carnales en sí mismo o en otra persona. Cuando menos, constituyen una falta grandísima de caridad para con la persona amada, por el gran peligro de pecar a que se la expone. Es increíble que estas cosas puedan hacerse en nombre del amor. Hasta tal punto les ciega la pasión, que no les deja ver que ese acto de pasión sensual, lejos de constituir un acto de verdadero y auténtico amor -que consiste en desear o hacer el bien al ser amado-, constituye, en realidad, un acto de egoísmo refinadísimo, puesto que no vacila en satisfacer la propia sensualidad aún a costa de causarle un gran daño moral a la persona amada. Dígase lo mismo de los tocamientos, miradas, etc., entre esta clase de personas.

3) Un beso rápido, suave y cariñoso dado a otra persona en testimonio de afecto, con buena intención, sin escándalo para nadie, sin peligro (o muy remoto) de excitar la propia o ajena sensualidad, no puede prohibirse en nombre de la moral cristiana, sobre todo si hay alguna causa razonable para ello; por ejemplo, entre prometidos formales, parientes, compatriotas (donde haya costumbre de ello), etc.

4) Lo que acabamos de decir puede aplicarse, en la debida proporción, a los abrazos y otras manifestaciones de afecto.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

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