¿Es la antipatía pecado? ¿Qué debo hacer para luchar contra esto?

Pregunta:

Estimado Padre: Tengo un problema con una amiga, por la cual he tomado cierta antipatía y me cae mal todo cual hace. Por eso quería preguntarle si la antipatía es pecado y qué debo hacer para luchar contra esto. L. Gracias.

 

Respuesta:

Estimada L.:

La antipatía se define como una ‘instintiva aversión por alguno’.

Los movimientos indeliberados de aversión, no vigiados y corregidos por la razón guiada de la fe, conducen a menudo a pecados incluso graves contra la justicia y la caridad. Es cierto que los movimientos indeliberados (o sea, no voluntarios) de aversión no son pecaminosos, pero tenemos la obligación de reprimirlos si son desordenados por razón de su objeto o si crean peligro de pecar. El omitir esta represión es de suyo culpa venial, y puede ser pecado grave si el movimiento indeliberado ocasiona un peligro grave de pecar mortalmente. Consentir en un movimiento desordenado de aversión es un pecado cuyo grado de culpabilidad depende de la naturaleza de lo que es detestado (no es lo mismo sentir aversión o antipatía por una persona extraña que por un hermano o por nuestro padre); además le recuerdo que para que haya una culpa subjetivamente grave se requiere también el pleno conocimiento de lo que se está haciendo y una voluntad deliberada.

 Como remedio le recuerdo que quien experimenta antipatía por alguna persona debe tratar de ser amable con ella, hacerle favores y, sobre todo, rogar por esa persona; con el esfuerzo y la repetición de estos actos contrarios a la antipatía, se termina por debilitar y dominar la pasión desordenada. Conviene además abstenerse de observar con curiosidad la conducta del prójimo y de considerar los defectos ajenos cuando no se esta obligado a ello como educador o superior.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

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