¿Es moral la grafología?

Pregunta:

Padre: Tengo una duda: ¿qué es la grafología (lo escuché a un amigo)? Y, ¿es bueno o malo?

 

Respuesta:

Estimado:

1. La palabra ‘grafología’ viene del griego (grafé = escritura, y logos = tratado). El término fue propuesto por Michon hacia 1870, entendiendo por él el arte de conocer el carácter de las personas por el estudio de su escritura. El abate J. H. Michon, considerado como el fundador de la grafología, basó su sistema en la teoría de los llamados signos físicos, según la cual todos los detalles de la escritura correspondían siempre exclusivamente a una cualidad determinada del carácter. Así, por ejemplo, si las líneas de un escrito suben indican actividad y ambición; si bajan, tristeza y pereza, etc. Tratábase de un estudio analítico muy minucioso que se extendía no sólo a cada una de las letras, sino a las partes principales constitutivas de cada letra.

En cambio los continuadores franceses de Michon sostienen preferentemente que toda cualidad psíquica se manifiesta a través de un conjunto de propiedades gráficas y en lugar de analizar minuciosamente las particularidades del escrito, tratan de poner de relieve sus caracteres generales agrupados en siete puntos de vista fundamentales: la velocidad (escritura rápida, retardada, dinámica, etc.), la presión (firme, débil, etc.), la forma (sencilla, armoniosa, confusa, etc.), la dimensión (pequeña, exagerada, etc.), la continuidad (igual, desigual, etc.), el orden (ordenada, descuidada, etc.).

Las demás escuelas disienten de la francesa en diversos detalles pero todas están de acuerdo acerca del significado de la mayor parte de los elementos de la escritura. Existe, pues, una concordancia fundamental entre los grafólogos acerca de las características de un escrito en las que se revelan los motivos principales que determinan la conducta del que lo escribió, sea habitualmente, sea en el momento en que fue redactada la carta: afán de lucro, egoísmo, vanidad, cólera, etc. Es más incierto el precisar los talentos particulares: memoria, espíritu matemático, talento artístico, etc. Todo lo demás es muy problemático, de manera que para dar un diagnóstico grafológico completo se requiere hasta cierto punto la sagacidad, intuición y habilidad particular del grafólogo, por lo cual la grafología se ha de considerar todavía como un arte más que como una verdadera ciencia.

2. En cuanto a sus aspectos éticos, hay que decir que es conocida la aplicación de la grafología en el diagnóstico de enfermedades mentales y nerviosas; aplicaciones que han dado buenos resultados. Algunos psicoanalistas dan mucha importa al aspecto de la escritura, por manifestarse en ella como en otros muchos actos automáticos o semiautomáticos la parte subconsciente de la personalidad.

No puede dudarse de que exista un fondo de verdad en las consideraciones sacadas del estudio de la escritura. Lo mismo que en el gesto y la palabra, en condiciones de espontaneidad, la escritura es expresión personal del individuo y manifestación de su yo psicofísico. El punto práctico de la cuestión está en el valor indicial de cada signo gráfico. Tal vez en el futuro se trate con mayor cautela la aplicación de los cánones deducidos del examen grafológico. No hemos de negar, sin embargo, su valor a las conclusiones deducidas científicamente de la grafología.

Desde el punto de vista moral los exámenes grafológicos -encaminados al diagnóstico neuropsiquiátrico o estudio psicológico del carácter, tendencias y talentos de sujetos sanos- son lícitos siempre que el grafólogo no se sirva de sus propios conocimientos para dañar de algún modo a la persona cuya escritura ha sido analizada o para otros fines reprobables.

Sería claramente un abuso de la grafología pretender que de ella puede predecirse el futuro comportamiento libre del individuo o sobrepasar las previsiones genéricas razonables que pudieran formarse fundadas en circunstancias y tendencias psicosomáticas.

(Cf. Roberti, Diccionario de Telogía Moral, p. 554-555).

P. Miguel A. Fuentes, IVE

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