¿Existirá el día del Juicio Final?

Pregunta:

Tengo una pregunta: Que es el día del juicio y como va ser el día del juicio? Me podría explicar sobre el día del juicio.

Respuesta:

¿Existirá el día del Juicio Final?

Dios ha puesto en nosotros el deseo de vivir eternamente y por eso oímos hablar del Fin del mundo y lo vemos como el peor de todos los males del hombre. Nuestra naturaleza se rebela al pensar que el mundo tendrá un final, que nuestra vida misma tendrá un final, pues lo relacionamos con la separación de todo lo que amamos en esta tierra.

Sin embargo, sabemos por la fe, que la muerte no es el final de todo, sino el principio de una nueva vida, en la cual viviremos eternamente felices o eternamente desgraciados de acuerdo con lo que hayamos hecho en nuestra vida temporal.

El juicio particular 

Al morir tendremos un juicio particular. Nos encontraremos ese día ante Jesucristo y ante nuestra vida: todos nuestros actos, palabras, pensamientos y omisiones estarán al descubierto. Suena dramático pero es real. Si te encuentras en gracia, tu eternidad feliz empezará en ese momento. Si mueres en una actitud de rechazo total y voluntario a Dios, en pecado mortal, entonces empezará para ti el castigo eterno, el infierno.

El juicio final 

El juicio particular es diferente al Juicio final, que también existirá y que está descrito con exactitud por Jesucristo en Mt 23, 31-46. El Juicio Final se realizará al final de los tiempos, cuando venga Jesús por segunda vez a la Tierra, pero ahora de manera gloriosa, como Rey del mundo. Ese día, todos los hombres resucitaremos y seremos juzgados de acuerdo con nuestras obras. Hay muchos otros textos en la Biblia que nos hablan de esto: Dn 7, 10; Mt 3, 7-12;
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Lo que sucederá ese día, de acuerdo con la narración de Jesucristo, será como un examen de aquello que nos caracteriza como personas humanas: nuestra capacidad de amar.

En ese día saldrán a la luz todas nuestras acciones y se verá el amor hacia los demás que pusimos en cada una de ellas.

Este amor será el que nos juzgará:

‘Venid benditos de mi Padre. porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber.’

‘Id malditos al fuego eterno. porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber.’

Pensar en el fin del mundo y en el juicio final es algo que a simple vista no nos gusta, pues… eso de que se vayan a descubrir nuestros secretos enfrente de toda la humanidad, como que más bien nos asusta. Sin embargo, si reflexionamos un poco, descubriremos que no es tan terrible como parece:

En primer lugar, hay que darnos cuenta de que, en el Juicio Final, no sólo se sabrá lo malo, sino que también todos nuestros méritos que sólo Dios y nosotros mismos conocemos, serán mostrados a todos.

En segundo lugar, debemos pensar en la cantidad e veces que nos hemos quejado con razón, de que hay muchas injusticias en el mundo: personas que se enriquecen a costa del trabajo de otros, personas que mienten para destruir la vida de otros, culpables que permanecen sin castigo alguno. ¿Cómo pueden existir estas situaciones si Dios es justo? Dios conoce estas injusticias, pero las permite porque respeta la libertad del hombre.

Pero, cuando se cumpla el tiempo, llegará el momento del Juicio y Dios nos dará a cada uno lo que justamente merecemos. Ese día se acabarán todas las injusticias.

El juicio final es la prueba de que Dios es infinitamente justo y ha dispuesto todo con sabiduría para que la verdad se conozca y se aplique la justicia en cada hombre con el destino eterno que él mismo se haya merecido.

¿Cuándo será el juicio final? 

El mismo Jesucristo nos aclaró que ni siquiera Él conoce el día ni la hora en que se llevará a cabo este acontecimiento, sino sólo Dios Padre. Así que no debemos dejarnos engañar por personas que pretenden conocer la fecha del fin del mundo. No debemos preocuparnos por intentar conocer esa fecha, sino sólo por estar siempre bien preparados, pues no sabemos en qué momento sucederá.

Para profundizar, puedes leer el Catecismo de la Iglesia Católica núm. 668 – 682, 1021-1023, 1038-1042, 2831

Carlos Espinosa

(Tomado de www.es.catholic.net)

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