¿Qué debemos pensar de las revelaciones privadas o escritos de visionarias como María Valtorta o Ana Catalina Emerich?

Pregunta:

P. Miguel, he leído la obra de María Valtorta. San Juan nos dice que no todo fue escrito en la Biblia, y es una gran verdad, que nadie, absolutamente nadie puede refutar. Nosotros como católicos, sabemos que tenemos la palabra de Dios escrita, y también sabemos que tenemos la gran tradición de nuestra Iglesia católica. Ahora, apócrifo, no quiere decir que no sea verdad, sino que, simplemente nuestra Iglesia no lo reconoce como verdad , pero que puede ser verdad. En esta obra de María Valtorta, yo en lo personal he aprendido mucho sobre la Biblia. Me ha orientado demasiado… Todo esto padre Miguel, yo lo comento con los hermanos de los grupos en los cuales tengo mis apostolados. Pero ¿sabe qué? Se burlan de mí, y me dicen que eso no está escrito en la Biblia. Yo me enojo y les digo que parecen protestantes, ya que ellos nada más creen en la Biblia, y no creen también en la gran tradición de nuestra Iglesia católica. …Nuestro señor dijo: ‘ gracias padre por haberles dado la luz a los necios de este mundo para confundir a los sabios . Como usted sabe, padre, no se trata de saber, sino de practicar, y dar testimonio. Perdone lo largo de este e-mail. Gracias por leerlo. R.L. Mexico.

 

Respuesta:

Estimado:

Las revelaciones privadas son dadas (cuando son auténticas) para consuelo de los fieles. Por tanto, si en algo le sirven a usted los escritos de María Valtorta, puede aprovecharse legítimamente de ellos. Sin embargo, en honor a la Palabra de Dios debemos siempre saber distinguir el valor único de los escritos del Nuevo Testamento, en particular los Evangelios, de cualquier otro escrito. Los libros como los de Valtorta o Ana Catalina Emerich no deben ser utilizados ni para argumentar ni para predicar, porque aún cuando éstas hayan tenido visiones auténticas sobre la vida de Jesucristo, sin embargo no nos consta que hayan gozado del carisma de la profecía (sólo la Iglesia puede declarar a alguien profeta auténtico) y en este sentido les puede haber faltado el ‘lumen profeticum’ que es el carisma que les ayuda a discernir lo que verdaderamente Dios les está revelando de todo aquello que puede ser fruto de la propia imaginación y piedad.

Por otra parte, nadie está obligado a creer con fe sobrenatural las revelaciones privadas, por lo cual no podemos enojarnos con quienes se rehúsan a aceptarlas. Lo que Dios y la Iglesia no exige para la salvación tampoco podemos exigirlo nosotros.

Por tanto, consuélese si quiere usted con estos escritos en el plano privado, pero luego limítese a hablar, predicar y comentar sobre nuestra fe exclusivamente con lo que está revelado o cuanto dice el Magisterio y los Santos canonizados.

Dios lo bendiga.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

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