Economía de la Salvación

¿Qué es la ‘Economía de la Salvación’?

Pregunta:

En muchos escritos de la iglesia católica se utiliza el término ‘Economía de la Salvación‘. Soy economista y, sin embargo, no le encuentro sentido al término economía cuando se habla de salvación. Podría explicármelo? Saludos y que Dios lo bendiga.

Respuesta:

Estimado:

Por “economía de la salvación” se entiende un régimen o el conjunto de todo lo dispuesto por Dios en orden a la salvación de los hombres, y la administración que de los bienes espirituales y de la gracia ha confiado en su Iglesia (se habla de “economía sacramental”, que consiste en la dispensación de los sacramentos. “La Tradición común de Oriente y Occidente llama ‘la Economía sacramental’; ésta consiste en la comunicación (o ‘dispensación’) de los frutos del misterio pascual de Cristo en la celebración de la liturgia ‘sacramental’ de la Iglesia.” (CIC, 1076). Es el Plan (Providencia) y la ejecución del mismo, que Dios dispuso para nuestra salvación. “Tal es el Misterio de Cristo, revelado y realizado en la historia según un plan, una ‘disposición’ sabiamente ordenada que san Pablo llama ‘la Economía del Misterio’ y que la tradición patrística llamará ‘la Economía del Verbo encarnado’ o ‘la Economía de la salvación’. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1062). “Economía del Verbo Encarnado”, es la Economía bajo el régimen de la gracia, bajo la administración de Cristo, por decir así. “La Promesa hecha a Abraham inaugura la Economía de la Salvación, al final de la cual el Hijo mismo asumirá ‘la imagen’ y la restaurará en ‘la semejanza’ con el Padre volviéndole a dar la Gloria, el Espíritu ‘que da la Vida’. (Catecismo de la Iglesia Católica, 705).

Así, ‘el fin principal de la economía antigua era preparar la venida de Cristo, redentor universal’ (Catecismo de la Iglesia Católica, 122);  y la Virgen maría participa en la economía del Nuevo Testamento: ‘Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la realización plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna… Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora’ (CIC, 969). Esta Economía o designio de salvación, será conocida por todos en el Juicio Final: “Entonces El pronunciará por medio de su Hijo Jesucristo, su palabra definitiva sobre toda la historia. Nosotros conoceremos el sentido último de toda la obra de la creación y de toda la economía de la salvación, y comprenderemos los caminos admirables por los que su Providencia habrá conducido todas las cosas a su fin último. El Juicio final revelará que la justicia de Dios triunfa de todas las injusticias cometidas por sus criaturas y que su amor es más fuerte que la muerte.” (CIC, 1041).

Le recomiendo, en general, la Segunda Parte del Catecismo de la Iglesia Católica en la que se desarrolla esta economía en cada uno de los sacramentos de la Iglesia.

P. Jon M. de Arza, IVE

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