¿A qué se denomina ‘Antiguas Iglesias Orientales’?

Pregunta:

¿A qué se denomina ‘Antiguas Iglesias Orientales’?

 

Respuesta:

Se llama así a las Iglesias locales que contestaron las fórmulas dogmáticas de los Concilios de Éfeso y Calcedonia.

Diferencias teológicas y lingüísticas movieron a los nestorianos a rechazar las verdades definidas en el Concilio de Éfeso. En efecto ellos afirmaban la tesis de la doble persona, humana y divina, de Cristo, unidas por un vínculo moral. Y por lo mismo rechazaban el título de ‘Madre de Dios’ dado a la Virgen. Ambas doctrinas fueron condenadas en el Concilio de Éfeso. Las iglesias que rechazaron este concilio son las llamadas Iglesias Asirias.

Por su parte, como doctrina anti nestoriana se levantó la tesis monofisita que rechazaba la doble naturaleza de Cristo, divina y humana, en su única Persona. Como esta verdad fue definida en el Concilio de Calcedonia, los monofisitas lo rechazaron. En este grupo se encuentra la Iglesia Apostólica Armenia, la Iglesia Copta de Egipto, la Iglesia Etiópica y la Iglesia Siro-Jacobita.

Como en su momento, fieles de estas iglesias permanecieron fieles a Roma o posteriormente se volvieron a unir a ella, cada una de ellas tiene su correspondiente católica. Así tenemos católicos asirios (caldeos), católicos armenios, coptos, etíopes y sirios (llamados así no meramente por su pertenencia a esos lugares sino por haber conservado también el rito propio).

Con todas estas iglesias separadas, ha reanudado la Iglesia Católica, aunque con modalidades distintas, las relaciones fraternas. Todas estas iglesias enviaron observadores delegados al Concilio Vaticano II, sus patriarcas han intercambiado visitas con el Papa, y -con expresión de Juan Pablo II- ‘con ellos el Obispo de Roma ha podido hablar como con unos hermanos que, después de mucho tiempo, se reencuentran con alegría’.

Dice el Papa en la Encíclica Ut Unum Sint:

‘La reanudación de las relaciones fraternas con las antiguas Iglesias de Oriente, testigos de la fe cristiana en situaciones con frecuencia hostiles y trágicas, es un signo concreto de cómo Cristo nos une a pesar de las barreras históricas, políticas, sociales y culturales. Precisamente en relación al tema cristológico, hemos podido declarar junto con los Patriarcas de algunas de estas Iglesias nuestra fe común en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre‘.

Y destaca:

1-La declaración que firmó Pablo VI con Shenouda III, Papa de Alejandría y Patriarca Copto Ortodoxo en 1973

2-La declaración común firmada por Pablo VI con el Patriarca siro ortodoxo de Antioquía, Su Santidad Jacoub III e 1971.

3-La ratificación de estos acuerdos, con consecuencias para el desarrollo del diálogo con el Papa Shenouda y para la colaboración pastoral con el Patriarca siro de Antioquía Mar Ignacio Zakka I Iwas, en 1979 y 1984 respectivamente.

4-La visita del Patriarca de la Iglesia de Etiopía, Abuna Paulos, a Roma el 11 de junio de 1993, ‘compartimos la fe transmitida por los Apóstoles, así como los mismos sacramentos y el mismo ministerio, que se remontan a la sucesión apostólica […]. Hoy, además, podemos afirmar que profesamos la misma fe en Cristo, a pesar de que durante mucho tiempo esto fue causa de división entre nosotros’.

5-La Declaración Cristológica con el Patriarca Asirio de Oriente, Su Santidad Mar Dinkha IV en noviembre de 1994.

Recientemente es de destacar la Declaración Común de Su Santidad Juan Pablo II y Su Santidad Karekin II, Katholicós para los armenios el 27 de setiembre de 2001. Y también la decisión de permitir en algunos casos la recepción mutua de los sacramentos entre los fieles de la Iglesia Asiria y la Iglesia Católica.

Las diferencias teológicas que produjeron el cisma eran diferencias cristológicas, y como se puede ver, algunas de ellas han desaparecido totalmente, pues se trataba de diferencias de expresión, más que de concepto. Esto nos alienta a pensar que la total unión de estas iglesias con Roma no está en un futuro muy lejano.

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