masturbación

¿Por qué está mal la masturbación? ¿Tiene consecuencias en la persona?

Pregunta:

Consulta: Quisiera saber desde el punto de vista de la Iglesia por qué es mala la masturbación y por qué los ‘sexologos’ la defienden, yo lo hago y quisiera saber si lo que hago es un pecado y si es grave y si puede tener problemas para mí en el futuro (o en mi matrimonio cuando me case).

 

Respuesta:

Lo siguiente lo tomo del libro del Padre Jorge Loring, ‘Para salvarte’ (n. 68,23).

El vicio solitario (masturbación) consiste en abusar del propio cuerpo excitando los órganos genitales para procurarse voluntariamente el placer hasta el orgasmo. A veces, se comienza por mera curiosidad; pero si no se corrige esta inclinación se convierte en un vicio obsesivo que esclaviza a la persona y le desinteresa por todo lo demás: como le pasa al drogadicto.

La masturbación puede llegar a ser algo obsesivo en la persona. Hace del placer sexual algo egoísta, cuando Dios lo ha hecho para ser compartido dentro del matrimonio. Conozco casos de matrimonios fracasados porque uno de los dos, esclavizado por la masturbación, se negaba a las naturales expresiones de amor dentro del matrimonio.
Quien se deja esclavizar del vicio de la masturbación puede arruinar la armonía sexual de su matrimonio. Una mujer joven se quejaba en la consulta de un médico de que su marido tenía con ella muy pocas relaciones sexuales. Él reconoció, delante de ella, que prefería masturbarse .

Quien tiene la desgracia de verse esclavizado de esta mala costumbre debe poner el mayor esfuerzo en corregirse cuanto antes. Este vicio encadena fuertemente, cada vez es más difícil desligarse de él, y cuando tiene esclavizada a una persona, la envilece, la embrutece, anula su voluntad, destroza su carácter, perturba el desarrollo de su personalidad, debilita la fe, produce desequilibrio nervioso, hace egoístas e incapacita para amar a otra persona.

No se puede abusar del organismo. La naturaleza pasa después la factura. El cuerpo humano tiene sus límites. No se pueden gastar las energías destinadas al desarrollo integral de la persona humana.

Incluso para Freud ‘el masturbador incurre en riesgo de bloquear el desarrollo y maduración de su psicoafectividad’ (Dr. HONORIO SANJUÁN: Estudios sobre sexualidad, 3º, III. Toledo, 1979).

‘La práctica habitual de la masturbación conduce a graves desequilibrios nerviosos’ (Dr. JOSÉ TODOLÍ: Estudios sobre sexualidad, 4º, II. Toledo).

Todos los médicos están de acuerdo que cuando la masturbación es frecuente, conduce a la neurastenia (DUBOIS: La revolución sexual, XIII, 2. Barcelona, 1975).

Y cuando la masturbación es un vicio esclaviza como todos los vicios.

‘Cuando la masturbación se convierte en hábito, debe ser calificada como falta de madurez. (…) Cuando la masturbación presenta síntomas de psicosis y neurosis, debe buscarse la ayuda de un profesional que la someta a un tratamiento adecuado. (…) Las fuentes que dan pábulo a la fantasía -lecturas, televisión, cine- han de considerarse como la base de muchas acciones que no deberían haber tenido lugar, si no hubiesen sido estimuladas’.

Hay maníacos sexuales que buscan el placer una y otra vez por sí mismo, y caen, como los drogadictos, en el círculo de una insaciable repetición, con el fin de superar en cada nuevo intento, las incesantes frustraciones.

‘La masturbación hecha costumbre da por lo general seres psíquicamente replegados sobre sí mismos, especialmente incapaces de elevarse a un auténtico amor sexual’ (B. HÄRING: La ley de Cristo, 3º, 3ª, I. Ed. Herder. Barcelona).

El vicio de la masturbación es causa de muchos fracasos en los estudios y en el deporte. Esto lo saben muy bien los estudiantes y los deportistas.

Cuando un ser humano se habitúa a satisfacer un instinto en una forma determinada, puede llegar a perder, a través de un mecanismo psicológico, el deseo o la atracción por todas las demás formas.

El hábito de saciar el hambre sexual de una forma anormal y viciosa, puede llegar a provocar la repelencia por el acto natural, con lo cual el masturbador entra de lleno en el campo de la incapacidad sexual psicológica.

El vicio de la masturbación lleva a la eyaculación precoz en el matrimonio, que impide acomodarse al ritmo de la mujer que es más lenta, y es causa de graves problemas en la armonía sexual matrimonial.

Los médicos americanos que habían tratado a muchachas que se masturbaban, descubrieron que después de casarse resultaban esposas frígidas.

Dice el Dr. Luis Riesgo: ‘No es inteligente considerar la masturbación como algo natural, pues causa una serie de trastornos en el adolescente. No sólo en el campo religioso, sino en el afectivo, psicológico, intelectual, etc., donde se hacen sentir sus malos efectos. (…) El que en plena adolescencia el joven sienta fuertemente el impulso sexual, tiene un profundo valor educativo.

(…). Más tarde en su vida conyugal, muchas veces tendrá que dominar sus inclinaciones’ (Dr. LUIS RIESGO: Hablando en familia, III, 5. EAPSA. Madrid).

Estas partes del cuerpo deben respetarse con delicadeza, y sólo tocarlas por necesidad, limpieza, higiene, etc. Pero nunca tocar estos órganos sólo por gusto. Con eso no se juega.

Éste es un pecado degradante, repugnante, inconcebible en una persona delicada. Sin embargo, si después te da vergüenza confesarlo, entonces la desgracia es doble e irreparable. Si tuviste la desgracia de la caída, no permitas la de la vergüenza de confesarlo. Acude a un sacerdote y ábrele tu conciencia para que te perdone y te ayude a salir de tan triste estado. Ten confianza. Tienes remedio.

Muchos empezaron esta mala costumbre sin conocer su importancia. Bien porque lo descubrieron de un modo casual, bien porque fueron enseñados por otra persona que intencionadamente quitó importancia al asunto.
Pero la masturbación es un vicio que puede esclavizar fuertemente y transformar el carácter de la persona, y hasta su ideología religiosa.

La masturbación puede llevar a perder la fe. Muchas incredulidades han empezado en la masturbación. El joven siente inclinación a masturbarse, oye que la Iglesia lo prohíbe, y siente la tentación de dejar la Iglesia que le prohíbe lo que le gusta hacer, y quizás le cuesta trabajo evitar.

Dice José Antonio Sayés:’Pero, por otro lado, no podemos olvidar que la masturbación no contribuye a la superación del problema sexual o de la tensión de un momento dado. Conduce, por sí misma, a la larga, a una erotización mayor y a una obsesión creciente, de modo que a la larga el problema no se soluciona.

El sexo, no lo olvidemos, (Chauchard no se cansa de repetirlo) está sobre todo en la cabeza. Tiene una capacidad obsesionante tal, que la solución del problema sólo se logra cuando el hombre consigue entregar su pensamiento a tareas que le ilusionen. La solución al problema del sexo, y a una obsesión excesiva, sólo se encuentra de modo indirecto, cuando el hombre consigue centrar su pensamiento en algo que le ilusiona. He sido testigo de cómo muchachos que se han entregado con ilusión a una ocupación deportiva, incluso en presencia de chicas, o a otro tipo de ocupación, no tenían problema alguno sexual; mientras éste surgía siempre que se dejaban llevar por el ocio’.

Es fácil que quienes han contraído el hábito de la masturbación experimenten un fuerte sentimiento de culpabilidad capaz de destruir todo estímulo de vida y de producir un permanente complejo de inferioridad. El único tratamiento pastoralmente eficaz es el de procurar abrir horizontes hacia expresiones plenas de la afectividad y hacia tareas culturales, profesionales, sociales y religiosas, que den sentido a sus vidas .

La gravedad de cada acto masturbatorio no siempre es fácil determinarla pues depende de muchas circunstancias y pueden darse atenuantes de la responsabilidad. Sin embargo se debe poner un serio empeño en evitarlo por el peligro de caer en la esclavitud del hábito.

Dice Robinson: ‘Los trastornos afectivos y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentemente manifestaciones de autoerotismo, que alcanza, a veces, un carácter convulsivo claramente psicopático…

Está comprobado que la masturbación ejerce siempre una mala influencia, sobre todo en la psicología juvenil. Debilita la fuerza de voluntad, la confianza en sí mismo, y perturba el desarrollo de la personalidad. Crea melancólicos e introvertidos y, en el fondo, egoístas. La masturbación es una satisfacción sexual egoísta, que marca a la persona y la incapacita para el verdadero amor.

La masturbación es, muchas veces, un recurso barato y triste; una compensación, un consuelillo de segunda clase por algún otro éxito de cualquier otro tipo que no hemos sido capaces de conseguir.

Con todo, no todos los actos masturbatorios son de la misma gravedad.

Cuando un joven tiene interés en corregirse y pone los medios que tiene a su alcance aunque tenga caídas, éstas pueden tener atenuantes a su culpabilidad. Siempre se puede acudir a Dios pidiéndole ayuda, pues Él nunca abandona a los que acuden a Él, pidiéndole ayuda para algo bueno y conveniente. Y como dice San Pablo: ‘Todo lo puedo en Aquel que me conforta’.

En la adolescencia, la masturbación puede aparecer como algo pasajero.

Como eso de los granos.

Pero si es repetitivo, puede degenerar en hábito; y esto es grave. Lo lógico es que deje un sentimiento de culpa. Sin duda es mejor dominarse que dejarse vencer. Dominarse es señal de adultez. La victoria es señal de madurez. La caída es señal de debilidad; por eso deja sentimiento de culpa.

En la edad madura, la masturbación puede ser síntoma de algo más serio, sobre todo si es persistente. Puede indicar un estado de adolescencia mental, o alguna otra deficiencia psíquica. Se encuentra, desde luego, en muchos tipos de demencia senil y en el alcoholismo. En general puede aparecer en todos los estados mentales, en los que se dé una descohesión de la personalidad que tenga por consecuencia una pérdida de control de los instintos más primitivos’.

A veces las caídas en la masturbación no son por una intención lujuriosa. Son consecuencia de una depresión, una angustia, una ansiedad que no permite conciliar el sueño, etc. Casos así pueden remediarse con algún sedante inofensivo como Huberplex, Librium, etc.

En una conferencia que le oí en 1976 al Dr. D. José M Poveda Ariño, Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, titulada ‘Ciencia y Doctrina Moral Sexual’, dijo que la masturbación es un fenómeno evitable por cualquier persona normal. Y en los casos en que esta superación parezca difícil es perfectamente asequible con los productos que un médico puede recomendarle.

En enero de 1976 el Vaticano publicó un documento sobre Moral Sexual donde dice: ‘El uso deliberado de la facultad sexual, fuera de las relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de esta facultad (n 5)’. También dice este documento que ‘la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado (n 9)’.

Y en 1983 el Vaticano ha publicado otro documento sobre la educación sexual donde dice: ‘La masturbación es un grave desorden moral .Y aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral subjetiva de cada acto, de ningún modo se puede sostener que en el campo sexual no se cometen pecados mortales’.

Pero no has de considerar pecado todos los tocamientos en tus órganos genitales. Pueden ser pecado los tactos encaminados a excitar el placer sexual; pero otros actos que se hacen por necesidad o por higiene, no son pecado alguno. Y en las conmociones orgánicas que sientas involuntariamente, reprime el consentimiento, y en paz. No has pecado contra la pureza. Aprende a distinguir entre el sentir y el consentir. Puede ser que a veces sientas movimientos contra tu voluntad en tus órganos genitales. Acostúmbrate a prescindir de esas sensaciones.
El pecado no está en el sentir, sino en el consentir. En el noveno mandamiento te expongo el modo de luchar contra estas tentaciones molestas.

Pero si tuvieras la desgracia de haberte complacido voluntariamente en ese placer sexual, entonces manchaste tu pureza.

El orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con la satisfacción del placer sexual, es derecho exclusivo de casados. Una persona soltera no puede ni procurárselo voluntariamente ni aceptarlo si lo experimenta involuntariamente. A veces el orgasmo se produce imprevistamente. En ese caso tampoco es lícito saborearlo voluntariamente, aunque no se pueda evitar la sensación placentera.

Pero cuando ocurre durmiendo no es pecado alguno.

El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, dentro del acto conyugal.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

20 comentarios en “¿Por qué está mal la masturbación? ¿Tiene consecuencias en la persona?

  1. Esta bien lo que dice en el articulo solo tiene sentido en en el aspecto religioso y no explica bien en si las adversidades mas la obvia adicción que puede generar , lo que falta en el articulo es todo lo medicinal

  2. con todo lo que creo en Dios, lo veo como algo muy natural , el problema es cuando la masturbación es el “dios” de mi vida, es decir si no hay masturbación, no soy feliz, mi vida esta vacía,,, pero creo que nuestra naturaleza humana nos llama a conocer nuestro cuerpo, sin morbo, es una etapa de nuestra vida sexual en la que nos descubrimos, y conocemos,,,

    1. Estimado Nielsen: el problema con lo que indicas es que: 1) no es la doctrina moral católica (si eres católico, no es opcional hacerse una moral a la medida de cada uno); 2) tampoco es lo que dicen los psicólogos sanos (otros que te aprobarán lo que dices, los encontrarás; incluso hallarás quienes dirán que está bien lo que tú dices que es un morbo); 3) no es la realidad que yo me encuentro en el confesionario, ni con los enfermos que me consultan, ni con las muchas personas que cargan con este problema y no lo consideran ningún dios; más bien un demonio que los esclaviza.
      Te doy mi bendición.

    1. Estimado Manuel: En ningún lugar de la Biblia se dice que solo lo que está allí es lo que existe. Por ejemplo, en la Biblia no se habla de las universidades, ni de los viajes al espacio, ni de la clonación y de la fecundación artificial, ni del rock, ni de la cocaína… ¿cómo hacemos si solo nos remitimos a lo literalmente contenido en la Biblia? Por otra parte, no te apures a decir que este tema no está. Ciertamente no dice nada explícitamente; es decir, usando el término. Sin embargo, este silencio no puede ser entendido como una aprobación o una indiferencia hacia este comportamiento; de hecho, de los principios bíblicos y patrísticos sobre la ética sexual y sus actitudes generales podrían fácilmente haber concluido con la explícita condenación de la masturbación. Pero “la condenación del mismo pecado puede deducirse aquí indirectamente de la enseñanza de San Pablo tomando como punto de partida aquellos textos en los que condena la pasión ignominiosa en general y en los que los teólogos encuentran condenado también el vicio solitario… De modo análogo se puede considerar el autoeroticismo como un elemento de la condición en la que se encuentran los solteros a los que San Pablo les aconseja el matrimonio: si no puedes contenerte, cásate; porque es mejor casarse que quemarse (1Co 7,9)” (William E. May, Summary of Silverio Zedda, SJ, Relative e Assolute nella morale de San Paolo, Brescia: Paicleia Editrice, 1984). Otros ven condenaciones implícitas de la masturbación en otros textos como:” las obras de la carne son (…) fornicación, impureza, libertinaje (…); quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios” (Gal 5,19.21); “purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu” (2 Cor 7,1) “y cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo con santidad y honor, y no dominado por la pasión como hacen los paganos que no conocen a Dios” (1Tes 4,4). En ninguno de estos textos aparece la palabra “masturbación”, pero ¿puede alguien afirmar y demostrar que no podamos o debamos entenderla presente en los abusos sexuales mencionados por el Apóstol? Por eso han dicho muy bien algunos autores que si bien en la Sagrada Escritura no aparece mencionada, está incluida en la condenación que hace del uso irresponsable del sexo, que incluye la masturbación (y a los textos mencionados podemos añadir los de Gn 38,8-10; 1Co 6,9; Ro 1,24). Por eso el Magisterio de la Iglesia afirma que “la tradición de la Iglesia ha entendido rectamente que está condenado en el Nuevo Testamento cuando éste habla de ‘impureza’, ‘falta de castidad’ y otros vicios contrarios a la castidad y a la continencia”(Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana, n. 9).

  3. Gracias por el artículo, pero tengo una duda. Ya dejé de practicar la masturbacion desde hace tiempo, y tentaciones he tenido como no se imagina, pero, varios sacerdotes que he consultado coinciden con usted en decir que Dios no quiere que seamos esclavos. Un sacerdote me dijo que en sí el acto no es pecado, pero cuando caigo en el vicio sí es pecado. Cuando abuso de ello me enajeno y me vuelvo esclavo. Entonces, si me llegase a masturbar, como aveces se llega a tomar una copa o un cigarro muy de vez en cuando, entonces ¿no es pecado? Es que sigo teniendo esa duda. Gracias, abrazos.

    1. Efectivamente: la Biblia es muy antigua. Y si se refiere a los libros de psicología y medicina, solo cito los antiguos cuando son más claros que los modernos o cuando aciertan más que ellos. Hay buenos estudios modernos, pero no siempre más profundos que otros anteriores. Con mi bendición.

  4. Gracias por todo su articulo padre Miguel, es terrible el vicio, pero ud. nos recuerda que nos dice SAN PABLO, !TODO LO PUEDO EN AQUEL QUE ME CONFORTA!,

    1. Si no hay una enfermedad detrás, puede trabajarse con un buen director espiritual serio y prudente. Si hay problemas psicológicos de fondo, se necesita también la ayuda de un profesional.

    1. … el cuerpo es templo del espíritu Santo… por eso es pecado la masturbación. Rezar en momentos de tentación aleja al espíritu de lujuria que te lleva a hacer eso…

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