parejas

¿Qué opina de los que ofrecen hacer “trabajos” para unir parejas?  

Pregunta:

Padre: ¿qué hay de los que ofrecen “trabajos” para unir parejas? Tengo la firme sospecha de que el matrimonio de un familiar mío se constituyó de esa manera, ya que la esposa ha dominado totalmente la voluntad del esposo, y durante el noviazgo pasó lo mismo. Yo como creyente siempre consideré improbable este tipo de casos pero veo ahora en la práctica que pareciera no ser tan así.

Respuesta:

Estimada:

Los que ofrecen “trabajos para unir parejas” son simples embaucadores que aprovechan los dramas sentimentales de gente poco formada o supersticiosa. Sobre la influencia que otra persona puede tener sobre nuestra voluntad tenga en cuenta que el acto propio de nuestra voluntad (el querer algo o a alguien) no puede ser violentado por nadie (es decir, hacerse por violencia o coacción). Sólo Dios puede penetrar el interior de nuestra voluntad para hacernos querer algo que antes no queríamos, pero esto Él, como creador de nuestra voluntad, lo hace con suavidad, causando en nosotros el nuevo acto libre; nos hace querer libremente (es lo que ocurre cuando convierte a un pecador). Fuera de Dios, nadie, ni el mismo demonio, puede tocar interiormente nuestra voluntad.

Por tanto los únicos modos de mover nuestra voluntad son:

(1) Consiguiendo que perdamos la capacidad de razonar y elegir. Así sucede cuando nos dan, contra nuestra voluntad, drogas, bebidas narcóticas, o nos hipnotizan, etc., para que respondamos como simples autómatas a las cosas que otros nos piden. Pero en este caso nuestros actos no son ni siquiera humanos y no tenemos responsabilidad alguna de lo que hacemos (si no nos hemos prestado voluntariamente a ello). Y todo cuanto asumamos como compromiso en este estado es inválido; más todavía si alguien contrajera matrimonio en este estado, sin saber lo que está haciendo.

(2) Segundo, puede conseguirse que alguien consienta a algo tentándolo: mostrándole las bondades de lo que le ofrecen, la belleza y conveniencia de cuanto le están sugiriendo, etc. Esto es lo que hizo la serpiente con Eva al principio del mundo. En este caso el consentimiento dado es plenamente voluntario aunque aceptemos algo que es una mentira (como el caso de Eva y Adán).

Por estas razones no debemos dar crédito a este tipo de sospechas. Y si se demuestra alguna acción del primer modo (o sea, que la persona actuó hipnotizada o drogada) tendríamos un matrimonio inválido.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Deja un comentario