Anselm Grün

La hermeneutica biblica de Anselm Grün

LA HERMENÉUTICA BÍBLICA DE ANSELM GRÜN[1]

Las acomodaciones psicologistas

Eugen Drewermann, Anselm Grün, John A.Sanford

La sexta vez que me ocupé de errores o abusos de la acomodación en la interpretación bíblica[2] fue más recientemente, ante los escritos del benedictino alemán Anselm Grün que pertenecen a la familia de los que podemos llamar los errores psicologistas. Tienen de común con la teología de la liberación, que no tienen como meta presentar el sentido auténtico de la Escritura tal como ha sido siempre interpretada por la Iglesia y según la fe católica, sino que usan de los textos bíblicos con una intención ajena a su sentido literal y auténtico. Unos tienen como meta la libertad política, los otros la libertad psicológica del individuo.

 El benedictino alemán Anselm Grün, difundido por nuestras editoriales “católicas”, y en Argentina hasta por Radio María, en su obra “Evangelio y psicología profunda” reconoce, sin ahorrarle elogios, que su fuente de inspiración es la obra del sacerdote alemán Eugen Drewermann, que fue separado de su cátedra primero y de su ministerio sacerdotal después, precisamente a causa de su exégesis psicologista. Este magisterio de Drewermann, lo reconocía Anselm Grün en la primera edición de su obra “Evangelio y psicología profunda”[3], publicada en 1988. Tres años después, el obispo de Paderborn separaría al P. Eugen Drewermann de su cátedra, y al año siguiente le prohibiría predicar y lo apartaría del ejercicio del sacerdocio.

 En 1988 reconocía Anselm Grün: “en todo cuanto sigue utilizo los dos tomos de Drewermann Psicología profunda y exégesis, a los que debo interesantes puntos de vista, y un libro de Sanford, discípulos [ambos] de Carl G. Jung, en el que el autor hizo ya hace veinte años [hacia 1968, contemporáneamente a Gabriel Morán] una exégesis bíblica desde el punto de vista de la psicología profunda” [Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda, p. 8].

Es evidente que no se puede considerar el pensamiento de Anselm Grün como “un intento válido de conciliar la fe y la espiritualidad católica con la ciencia psicológica actual”. Todo lo contrario.

 El mismo Anselm Grün se considera discípulo de las interpretaciones bíblicas de Eugen Drewermann, del pastor John A. Sanford, psicologistas inspirados en los métodos e ideas de Carl Jung.

John A. Sanford

Abro aquí un paréntesis para informar al lector brevemente acerca de quién es John. A. Sanford, a quien Anselm Grün cita solamente por su apellido y sin nombrar la principal obra psicologista a la que se refiere y que versa sobre el Evangelio según San Juan leída en clave de psicología profunda.

John A. Sanford (1929-2005) fue un psicoanalista junguiano y ministro o pastor episcopaliano. En 1955, fue ordenado en el Seminario Teológico Episcopal de Cambridge, Mass. Más tarde, fue profundamente influenciado por su mentor, Fritz Kunkel, discípulo de Carl G. Jung, el psiquiatra suizo y fundador de la psicología analítica, de quien Jack era un estudiante dedicado. Estudió y dominó la mitología griega, lengua griega, y la historia indígena Americana. La primera asignación de oficina de Jack como sacerdote asistente fue en la parroquia de St. Luke’s en Monrovia en 1955. Fue nombrado rector de la iglesia de Trinity en Los Ángeles en 1958.

Aunque Anselm Grün no especifica a qué libro de Sanford se refiere como su fuente de inspiración, es casi seguro que alude a tres de sus principales libros 1) Mystical Christianity: A Psychological Commentary on the Gospel of John; 2) The Kingdom Within: The Inner Meaning of Jesus’ Sayings y 3)Dreams: God’s Forgotten Language

John A. Sanford

John A. Sanford, uno de cuyos libros dice seguir Anselm Grün, es un pastor episcopaliano estadounidense, autor de una interpretación psicologista en clave junguiana del Evangelio según San Juan, que ve a Jesús como un hombre común y se refiere a él como una persona humana: “En la cruz colgó la persona más consciente que el mundo haya conocido jamás. En él, la mente de Dios fue ejemplificada y revelada… Cuando la consciencia de una persona individual aumenta, este hecho afecta la conciencia general de la humanidad”.

La obra de Sanford sobre el Evangelio de Juan interpretado desde el punto de vista de la psicología junguiana es presentada como “Un comentario psicológico que recorre todo el evangelio con sus imágenes del agua viva, el pan de vida, el vino mejor, el buen pastor y otros símbolos de Jesús”.

 No hay referencia aquí al Verbo del Principio, al Hijo, al Jesús que lleva al Padre. No se trata de una interpretación del texto sino de una sustitución de los sentidos auténticos del texto según los han entendido la Iglesia y los santos.

 Según un comentarista, Sanford viene a desenredar (¡por lo visto el sentido literal es una maraña incomprensible para el hombre moderno!) a desenredar el sentido más profundo del texto de Juan. Ese sentido más profundo humanamente no sería el sentido inspirado que ha leído siempre la Iglesia, la revelación del Padre a cargo del Hijo que vive de cara a la profundidad del seno de Dios, sino un sentido más profundo en las dimensiones de la profundidad del alma humana, que viene a sustituir al enmarañado discurso sobre Dios Padre y Dios hijo, incomprensible para el hombre de hoy. Y lo sustituye más que por simple acomodación mediante una verdadera sustitución por impostura del sentido que intentó el autor inspirado por Dios y Dios mismo.

 Afirma Sanford: “El autor del cuarto Evangelio era un genio religioso cercano a Cristo. Un resultado de este genio es que el Cristo cuyas palabras escuchamos en este evangelio no es el Jesús histórico de los evangelios Sinópticos sino el Cristo cósmico resucitado. La vitalidad perenne de este evangelio único proviene de su capacidad de brindar a los lectores de sucesivas generaciones nuevas intuiciones que solamente un avance en la comprensión espiritual y psicológica puede hacer posible”. De la acción del Espíritu Santo y de la gracia, ni una palabra.

 La afirmación sugiere la convicción común a los autores modernisto-progresistas, de que la interpretación de fe eclesiástica es hoy inaceptable y superada y ha perdido su vitalidad. El sentido literal y eclesial quedó atrás como algo enmarañado, incomprensible para las nuevas generaciones iluminadas por la nueva espiritualidad modernista, lo conciencia y la psicología profunda donde tiene lugar la auténtica revelación de Dios para el hombre.

 He aquí, en otras palabras, un ejemplo claro de la convicción modernista de que la revelación de Dios la encuentra el hombre espontáneamente desde su “inmanencia vital”, o de su “experiencia de vida”, o como un “hecho de vida”, o por participación en un imaginario colectivo.

Jung, en quienes algunos cristianos e incluso sacerdotes creyeron ver un autor que hacía conciliable la moderna psicología con la fe cristiana, superando el pansexualismo y el ateísmo práctico freudiano, es, sin embargo, un pensador modernista que buscó y creyó ver en la inmanencia psicológica la revelación de Dios.

 

Prosigo con Anselm Grün

Anselm Grün practica la misma acomodación psicologista que Eugen Drewermann y John A. Sanford, atribuyéndole arbitrariamente, al texto bíblico, un sentido de orden psicológico, del “imaginario” que sin embargo él presenta como si fuera mejor sentido que el sentido literal, al que califica, lisa y llanamente, desdiciendo desaprensivamente la tradición y el magisterio, de: “inútil”.

El sentido literal es inútil

Cuenta, en efecto, Anselm Grün que en sus retiros bíblicos a jóvenes:

“[Los jóvenes] se lanzaron a veces a hacer una interpretación de los textos bíblicos de manera lúdica. Cuando se ha llegado a pensar y sentir en imágenes bíblicas aparecen nuevos aspectos en los textos bíblicos. De su interpretación he llegado a la conclusión de que entienden bien el lenguaje de los simbolismos e imágenes bíblicas. Lo único que necesitan es estímulo para leer la Biblia en imágenes, sin perderse en inútiles interpretaciones literales” [4] .

 En un escolio al final de este artículo se explica la importancia del sentido literal.

Estamos en la vía de la libre interpretación luterana y calvinista.

Estamos en la práctica de atribuir al texto sagrado los sentidos acomodados de la simbología del alma como si fueran su sentido más profundo y propio, dejando de lado el sentido histórico como ¡inútil! e ininteresante. Nos viene a la memoria el dicho de Hans Friedrich Strauss “¿Que tiene todavía de interesante Jesús como individuo? Lo que nos interesa de Jesús es la idea”[5].

 Estamos ante parecidas afirmaciones a las que a Eugen Drewermann le ocasionaron su separación de la cátedra y del ejercicio del ministerio sacerdotal[6].

 Anselm Grün intenta apañar esta operación de atribución de un sentido acomodado bajo la pretensión de que es un sentido alegórico como el practicado por los Santos Padres y antiguos exegetas: “Los padres de la Iglesia – afirma – ya se enfrentaron con problemas al querer conjuntar dentro de una misma exégesis los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Nadie que pretenda ensayar una exégesis bíblica desde la psicología profunda podrá silenciar su esfuerzo por lograr una exposición espiritual”[7].

 Llamar “exégesis bíblica” a una interpretación de la Sagrada Escritura “desde la psicología profunda” es una tergiversación. Es apañar la sustitución del sentido literal por un sentido acomodado de orden psicológico y por lo tanto inmanente, que es presentado por Anselm Grün como equivalente.

Conclusiones

El texto bíblico ya no les interesa a estos autores por su sentido literal, inseparable de su sentido inspirado, sino como pre-texto para una acomodación imaginaria, proyectada desde afuera en el texto, la cual solamente sirve ya para estribar y levantar vuelo al mundo de lo imaginario psicológico.

 Para estos pensadores, el texto bíblico ya no tiene un mensaje propio y normativo para expresar, sino que, aunque se sigan refiriendo a él, deja de ser un texto para convertirse – como he dicho – en un pretexto para exponer sus ideas propias. Pero echando mano al texto bíblico y parasitándolo, usurpándolo,  subvierten inescrupulosamente su sentido.

 En estos ámbitos modernistas se ha acuñado el término eiségesis [introducir un sentido] como procedimiento alternativo de la tradicional exégesis [extraer el sentido].

 Ya hemos visto por qué el texto bíblico puede llegar a parecerle Anselm Grün y a los jóvenes que él dirige, que es “inútil”. Sin reparar en que la Iglesia, por el contrario le da la máxima importancia y autoridad para revelarnos la verdad acerca de Dios, del hombre y de su alma. Amén de que es el único sentido apto para la reflexión y la argumentación teológica.

 Es obvio que cuando alguien no cree en la posibilidad de los milagros, del nacimiento virginal, de la resurrección, de la ascensión al cielo, de los exorcismos de demonios, de la curación de enfermedades y de calmar las tormentas con la palabra o andar sobre las aguas, etc. tratará de ver, en esos textos cuyo sentido literal no puede aceptar como verdadero, algún otro sentido verosímil para el lector, pero que no es el sentido que ha querido darle Dios y ha leído siempre la Iglesia y el Magisterio en esos textos.

 El Jesús de la historia que presentan los Evangelios es relegado así al orden de la fantasía mítica y se lo “rescata” de la insignificancia a la significación mediante “recuperaciones” ideológicas, políticas o psicologistas.

Esto sucede sobre la huella del libre examen de los primeros reformadores. Huella por la que prosiguieron sus lecturas de la Biblia los racionalistas de todos los tiempos empezando por Kant y siguiendo por su descendencia intelectual modernista.

P. Horacio Bojorge, SJ.

Publicado por el autor en su blog.

[1] Publicado en el Blog Toma y Lee el viernes, 16 de septiembre de 2011 en la serie Desviaciones modernas en la interpretación de las Sagradas Escrituras (7bis de 8)

[2] Este articulo forma parte de una conferencia dada en el Centro Pieper, Mar del Plata, Argentina, el 7 de mayo de 2011 sobre los sentidos bíblicos y extrabíblicos, el literal y acomodado. Las acomodaciones abusivas en teología de la liberación (acomodaciones políticas) y en el psicologismo (acomodaciones psicologistas). En esta conferencia no hubo lugar para ocuparme de Eugen Drewermann

[3] Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda, Narcea Ediciones, Madrid 2003, (Original Alemán: Tiefen-psychologische Schriftauslegung, 1988)

[4] Anselm Grün, Evangelio y Psicología Profunda, Ed. Narcea S.A. de Ediciones, Madrid 2003, 104 páginas. La cita en página 8. [Original alemán: Tiefen-psychologische Schriftauslegung, Vier-Türme-Verlag. Münsterschwarzbach 19881]

[5] David Friedrich Strauss, Das Leben Jesu kritisch bearbeitet, Tübingen 1836, p. 734.

[6] Dokumentation zur Jüngsten Entwicklung um Dr. Eugen Drewermann, Für das Ezbischöfliche Generalvikariat Paderborn herausgegeben von Hermann-Joseph Rick, Bonifatius Buch, Druck, Verlag, Paderborn 1991, Erste Auflage, 368 Seiten. Ergänzung volgte: Ergänzungslieferun zur erste Auflage, Paderborn 1992, 110 Seiten.

[7] Evangelio y Psicología profunda, p. 7

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