animación retardada

¿Hay un alma humana desde la fecundación?¿Qué decir de la animación retardada?

Pregunta:

Hola, gracias por responder a tantas dudas nuestras. ¿Existe alguna manera de demostrar teológica/metafísicamete e incluso biológicamente la existencia del alma espiritual desde la fecundación? Esto es básicamente para demostrar su dignidad humana desde el inicio pues leí que según Verneaux en el libro ‘filosofía del hombre’ (en el apartado de la persona humana, no recuerdo la pagina, pero está en el último capítulo) el argumenta que en un inicio el cigoto no le es infundida el alma sino hasta que va tomando forma de humano… es cierto? Gracias.

Respuesta:

Estimado:

 Probablemente Verneaux se esté refiriendo las doctrinas antiguas, las cuales, basadas en una biología precaria y errónea, creían que hasta cierto tiempo después de la concepción no se daban las condiciones para que se pudiera hablar de una materia propiamente humana. Eso se denominó en la antigüedad ‘animación retardada’, y no creo que Verneaux la sostenga. Hoy en día, es insostenible, puesto que la biología moderna, y en especial la genética, han demostrado que desde el primer instante ya hay un individuo genéticamente humano; y como desde el punto de vista genético de allí para adelante no habrá alteraciones sustanciales (tan sólo serán accidentales), lo que no existen son argumentos para afirmar que no esté presente ya el alma, así como no hay argumentos para afirmar que haya otro momento fuera de la concepción que reúna más argumentos para ser indicado como el momento de la animación.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

bebé con malformaciones

Espero un bebé con malformaciones y que no sobrevivirá. ¿Qué hago?

Pregunta:

Bueno les quiero contar lo que me sucedió. Me llamo Daniela, tengo 23 años, estoy esperando mi primer hijo, tengo 22 semanas de embarazo, y me detectaron que mi bebe, viene con múltiples problemas de malformaciones. No se puede hacer nada, y sus posibilidades de sobrevivencia es cero, lo puedo perder antes de los 9 meses, o llegar al final pero con el mismo desenlace fatal. No tengo mas que esperar lo que Dios quiera, pero ¿qué puedo hacer?, siento un dolor y una amargura muy grande. ¿Que puedo hacer para calmar en parte este gran dolor que tengo?. Por favor, ayúdenme.

Respuesta:

Estimada Daniela:

Comprendo tu dolor. Por eso no se me ocurre nada mejor que mandarte el testimonio de otra joven que estuvo en la misma situación que tú. Ella lo escribe a propósito de la inicua ley que se aprobó en Argentina permitiendo el aborto de los bebes anencefálicos; pero lo que dice sobre la relación con su hijo tiene un valor más amplio.

Amor de madre

Señor Director:

Mi primera bebita no vivió mucho, tan sólo 7 meses en mi panza; pero fue tanto lo que me enseñó que es por ella que escribo esta carta.

Mi bebita tenía anencefalia. Lo supimos desde la primera ecografía, y por supuesto, lloramos. Lloramos al saber que no podría lograr vivir fuera de mí, tal vez unas horas, a lo sumo un día. Luego nos sentamos a meditar y nos dimos cuenta de que mi bebita tendría vida mientras yo la protegiera, que dentro de mí ella podría lograrlo y que esos 9 meses serían todo para ella. Y así, con la frente alta, me sentí la orgullosa madre de mi primera hija.

Pasó el tiempo y yo disfrutaba sintiéndola crecer y moverse dentro de mí, y fui feliz en su compañía por unos pocos meses. Fui madre por vez primera, y lo fui de un modo muy especial, de alguien que necesitaba todo de mí para vivir feliz. En el séptimo mes, un día dejé de sentirla. El estrés de darse vuelta había sido demasiado para ella y su corazón dejó de latir. Y nuevamente lloré. Lloramos su muerte temprana como cualquier padre lloraría la muerte siempre temprana de un hijo.

Frente a la ignorancia demostrada por los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires, yo me pregunto: ¿es dejando morir al propio hijo como quieren evitar el sufrimiento de una madre? ¿No sería mejor para ella poder entregarle a su hijo todo el amor de una vida, aunque sea sólo por unos pocos meses?

María Mihura de Kenny

(la nota de la Sra. María Mihura de Kenny, fue publicada como Carta al Lector en Diario La Nación).

aborto

¿Es lícito callar ante el aborto?

Pregunta:

En mi país hay una campaña muy fuerte a favor del aborto; varias veces me he preguntado cuándo callar ante una campaña así puede ser pecado. ¿Puede usted orientarme?

Respuesta:

Estimado:

Le respondo con el sermón que prediqué en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, de san Rafael, Argentina, el 6 de marzo de 2005 con ocasión de la campaña que la prensa argentina y parte del gobierno nacional ha llevado adelante contra Mons. Baseotto a raíz de su carta al Ministro de Salud Ginés González; creo que responde precisamente a lo que usted pregunta.

NO CALLAR EL CRIMEN DEL ABORTO

El 16 de marzo de 1998, la Santa Sede publicó un documento llamado “Nosotros recordamos: una reflexión sobre la Shoah”, dedicado a la terrible tragedia desatada durante la Segunda Guerra Mundial y la persecución del nazismo contra los judíos (que no fue sólo contra los judíos sino contra muchos más como los gitanos y contra muchos católicos y cristianos en general). En ella se leen estas palabras:

“En los territorios donde el nazismo practicó la deportación de masas, la brutalidad que acompañó esos movimientos forzados de gente inerme debería haber llevado a sospechar lo peor. ¿Ofrecieron los cristianos toda asistencia posible a los perseguidos, y en particular a los judíos?

Muchos lo hicieron, pero otros no. No se debe olvidar a los que ayudaron a salvar al mayor número de judíos que les fue posible, hasta el punto de poner en peligro su vida. Durante la guerra, y también después, comunidades y personalidades judías expresaron su gratitud por lo que habían hecho en favor de ellos, incluso por lo que había hecho el Papa Pío XII, personalmente o a través de sus representantes, para salvar la vida a cientos de miles de judíos. Por esa razón, muchos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos fueron condecorados por el Estado de Israel.

A pesar de ello, como ha reconocido el Papa Juan Pablo II, al lado de esos valerosos hombres y mujeres, la resistencia espiritual y la acción concreta de otros cristianos no fueron las que se podía esperar de unos discípulos de Cristo. No podemos saber cuántos cristianos en países ocupados o gobernados por potencias nazis o por sus aliados constataron con horror la desaparición de sus vecinos judíos, pero no tuvieron la fuerza suficiente para elevar su voz de protesta . Para los cristianos este grave peso de conciencia de sus hermanos y hermanas durante la segunda guerra mundial debe ser una llamada al arrepentimiento. Deploramos profundamente los errores y las culpas de esos hijos e hijas de la Iglesia”.

Estas palabras escritas medio siglo después de aquellos acontecimientos nos recuerdan la mala actitud de muchos cristianos que “no tuvieron fuerza suficiente para elevar su voz de protesta”. Y el documento habla de “grave peso de conciencia” y de la necesidad del arrepentimiento.

¿Cuál es el pecado cometido por estos cristianos? El no elevar la voz de protesta frente a un crimen sólo puede ser pecado cuando hay obligación de protestar y de no callar. Y acusar a un cristiano por “no haber tenido fuerza suficiente” sólo es posible si no existe en verdad tal falta de fuerza, es decir, si en el fondo la razón no es otra que la tibieza, la desidia, la cobardía, el miedo o el desinterés por la vida ajena en peligro.

Hubo muchos cristianos, pastores, sacerdotes y obispos, que dieron la cara y arriesgaron la vida. El Papa ha declarado las virtudes heroicas de Mons. Clemens August von Galen, llamado el León de Münster, quien no tuvo reparo en predicar con valentía contra Hitler y su exterminio de discapacitados en las mismas narices del Führer. Hitler no lo tocó en aquel momento porque decidió asesinarlo cuando hubiera alcanzado la victoria definitiva.

En su primera carta pastoral diocesana de la Pascua de 1934, von Galen condena sin reservas la cosmovisión neopagana del nazismo poniendo claramente en evidencia el carácter religioso de esta ideología: «Una nueva y nefasta doctrina totalitaria que coloca a la raza por encima de la moralidad, coloca a la sangre por encima de la ley […] repudia la revelación, pretende destruir los fundamentos del cristianismo […]. Es un engaño religioso. A veces ocurre que este nuevo paganismo se esconde incluso bajo nombres cristianos […]. Este ataque anticristiano que estamos viviendo en nuestros días supera, en violencia destructiva, a todos los demás de los que tenemos conocimiento desde los tiempos más lejanos». La carta termina con una admonición a los fieles a no dejarse seducir por tal «veneno de las conciencias» e invita a los padres cristianos a vigilar a sus hijos. El mensaje pascual cayó como una bomba y tuvo un efecto liberador en el clero y en el pueblo, teniendo eco no sólo en Alemania, sino también en el extranjero.

El sábado 12 de julio de 1941 el obispo recibe la comunicación de que han sido ocupadas las casas de los jesuitas  de la Königstrasse y de Haus Sentmaring. Con el avance de la guerra los jefes supremos del partido intensificaron el secuestro de bienes de las confesiones cristianas, y precisamente en los días en que Münster sufría graves daños por los bombardeos, la Gestapo comenzó sistemáticamente a deportar a religiosos y a ocupar y confiscar los conventos. También fueron secuestrados los conventos de las monjas de clausura. Los religiosos y religiosas fueron insultados y expulsados. El obispo se puso en movimiento inmediatamente. Afrontó personalmente a los hombres de la Gestapo, diciéndoles que estaban realizando «un acto infame y vergonzoso», y los llamó con mucha claridad y franqueza «ladrones y bandoleros». Consideró que había llegado el momento de intervenir públicamente. Estaba listo para cargar con todo por Dios y por la Iglesia, aunque esto pudiera costarle la vida. El día siguiente, tras prepararse bien el sermón, subió al púlpito decidido a llamar a las cosas por su nombre. «Ninguno de nosotros está al seguro, ni siquiera el que en conciencia se considera el ciudadano más honesto, el que está seguro de que nunca llegará el día en que vengan a arrestarle a su propia casa, le quiten la libertad, le encierren en los campos de concentración de la policía secreta de Estado. Soy consciente de que esto puede sucederme hoy también a mí…» Y no duda en desenmascarar frente a todos las viles intenciones de la Gestapo, considerándola responsable de todas las violaciones de la más elemental justicia social: «El comportamiento de la Gestapo daña gravemente a amplísimos estratos de la población alemana… En nombre del pueblo germánico honesto, en nombre de la majestad de la justicia, en el interés de la paz… yo levanto mi voz como hombre alemán, como ciudadano honrado, como ministro de la religión católica, como obispo católico, yo grito: ¡exijamos justicia!».

Este es sólo un ejemplo, tal vez de los más hermosos que nos legó la historia. Junto al suyo, muchos otros cristianos se callaron la boca. Tuvieron miedo. O simplemente pensaron que no era problema de ellos; era una pelea que no les incumbía. ¿Es eso pecado? Sí, es uno de los dos pecados que cometió Caín. El primero fue el fratricidio. El segundo fue sostener una mentira gigantesca que destruye la base de toda sociedad: decir que no somos responsables ni guardianes de la sangre de nuestros hermanos. Este segundo pecado es el que cometen los que se callan cuando hay que hablar para salvar al inocente. Aunque no podamos salvarlo, aunque sólo podamos patalear para que no lo asesinen contando con nuestra mudez.

Queridos hermanos, el silencio, la pereza, la desidia o el miedo de estos cristianos dio por resultado la muerte de de menos diez millones de inocentes (judíos la mayoría, pero también un innumerable número de gitanos, discapacitados, sacerdotes, religiosas y religiosos, católicos, etc.). Esto pasó hace 50 años.

Dentro de 50 años o mucho menos tal vez también seamos juzgados nosotros por nuestra actitud ante el más grande genocidio que ha conocido la historia de la humanidad: el del aborto y la eutanasia que revive en nuestro tiempo la misma mentalidad pagana del nazismo y de los campos de exterminio comunistas. Cada año este crimen deja 60 millones de muertos (teniendo en cuenta sólo los abortos quirúrgicos que pueden llegar a cerca de 500 millones con los abortos provocados por píldoras abortivas y otros dispositivos); víctimas que tienen como característica el ser niños, inocentes, no haber cometido mal alguno, no tener capacidad de defenderse y ser el futuro de nuestro mundo. A esto se suma el creciente fenómeno del homicidio/suicidio llamado eutanasia.

Hay dos series de pecados que se pueden cometer relacionados con este crimen:

(1) Ante todo, todos los pecados que se relacionan directamente con este homicidio cualificado: el practicar un aborto, el ayudar a realizarlo, el pedirlo, el aconsejarlo, el votarlo o hacer campañas a favor del mismo, el presionar para que alguien lo realice. Muchos de estos casos incluso conllevan cuando se reúnen ciertas condiciones la pena de excomunión automática, además de encuadrarse como pecado gravísimo. Más grave que todos estos es el reclamar o simplemente postular que el aborto “es un derecho” de la mujer . En seguida diré algo más al respecto.

(2) El otro pecado es callarse ante este mal; no hacer nada para intentar detenerlo; pensar que no nos toca o que no es asunto nuestro; no apoyar a quienes dan la cara para frenar esta tragedia colectiva, o peor todavía considerar que quienes luchan contra el aborto y ponen la cara son imprudentes o fanáticos, o hacernos eco de la prensa que los despedaza, por estar ella involucrada con los que manejan las campañas abortistas. Ejemplo notable tenemos en la valiente carta de Mons. Baseotto contra el aborto dirigida al Ministro de Salud Gines González y todas las criticas que ha desatado por parte del Gobierno incluso pidiendo su destitución a la Santa Sede, incluso haciéndole decir cosas que no ha dicho y cambiándole el verdadero sentido a sus palabras. En un caso como este, guardar silencio puede ser pecado. No olvidemos que el pedido de perdón de la Iglesia por la mala actitud de algunos católicos ante la persecución nazista se debió a que se quedaron callados; ellos no asesinaron a nadie ni entregaron a nadie al perseguidor; simplemente miraron el espectáculo como si no fuese problema de ellos. A los que hablaron (como mons. von Galen) los persiguieron y algunos terminaron en la cárcel, como suele ocurrir en los tiempos difíciles.

Por tanto, es nuestro deber recordar las grandes verdades sobre este tema que podemos resumir en los siguientes puntos:

1º Matar al inocente es un pecado abominable.

2º Asesinar al inocente indefenso, siendo niño, enfermo, anciano o discapacitado es un pecado más abominable aún.

3º Cuando los que lo asesinan o piden su muerte son sus padres, sus hijos, sus parientes, éste se convierte en un pecado que no tiene nombre.

4º Cuando los que lo practican son los que se han comprometido a defender la vida, a curar, a aliviar el dolor, como son los médicos y enfermeros, conlleva además la traición de sus juramentos y horroriza al cielo.

5º Cuando los que trabajan por imponer una pena de muerte al inocente, como es este caso pues se condena a muerte por venir al mundo, por ser enfermo, por estar postrado o por ser deficiente, cuando los que hacen esto son los Gobernantes, entonces es probable que Dios entregue a esa Nación a su propia destrucción.

6º Y finalmente, cuando se defiende no sólo el aborto sino la existencia de un “derecho a abortar” o un “derecho a que se practique la eutanasia” se comete no sólo un pecado contra la vida y el quinto mandamiento de la ley divina, sino que además se incurre en una herejía porque está revelado como consta en la Tradición y el Magisterio de la Iglesia que no existe derecho a matar al inocente. Y en esto entramos en otro terreno, pues el que comete pecado de herejía destruye la fe en su alma, aunque por fuera se siga llamando católico. Observemos que no estoy hablando aquí del que hace o pide un aborto sabiendo que hace algo abominable ante Dios, sino del que defiende “la existencia de un derecho” a hacer el mal del aborto o de la eutanasia. Eso ya afecta a la fe.

Queridos hermanos, no todos tenemos las mismas posibilidades de decir estas cosas, pero ha llegado el momento en que debemos buscar el modo de que nuestras convicciones no queden guardadas en nuestro corazón. El que pueda proclamarlo desde el púlpito o desde la cátedra debe hacerlo; el comerciante que pueda decirlo o hacerlo leer a sus clientes debe hacerlo, aunque no sepa encontrar otro modo que empapelar las paredes y vidrieras de su negocio con estas verdades; la ama de casa que no tenga otro medio, al menos puede decirlo a sus vecinas y defender el más sagrado de los dones naturales que Dios nos ha dado. Cada uno verá el modo. Lo que no se puede es callar.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Ligadura de trompas

¿Tiene consecuencias médicas la ligadura de trompas?

Pregunta:

Estimado Padre: Mi esposa y yo, por problemas que no viene al caso relatarle, no queremos tener más hijos, y por eso hemos decidido recurrir a algún método definitivo. Tengo entendido que la esterilización (ligadura de trompas) no es aceptada por la Iglesia, pero al margen de la cuestión moral no ofrece contraindicaciones médicas sino que es el medio más seguro. Sé que usted no está de acuerdo con esto, pero sólo le pregunto si estoy en lo cierto al pensar que no ofrece complicaciones médicas. Disculpe que le plantee esta pregunta. Francisco.

Respuesta:

Estimado F.

La posición de la Iglesia al respecto de la esterilización contraceptiva (a decir verdad, no es sólo el Magisterio de la Iglesia sino la Ley natural) es muy clara: se trata de una mutilación ilícita. No me extiendo sobre el tema pues puede usted leer los artículos sobre el tema que ya han sido publicados en la página (puede ver los siguientes links ¿es lícito? – ¿y en caso de enfermedad? – ¿y si fuese por razones de salud? o también este otro).

De todos modos, su pregunta es de orden médico y plantea si esta intervención quirúrgica (la esterilización mediante la ligadura de trompas) no tiene complicaciones médicas. Debo decirle que, a pesar de lo que dicen algunos médicos interesados en la difusión de este método contraceptivo, estudios recientes afirman que sí tiene problemas. Así, un reciente estudio realizado en Estados Unidos afirma que aumenta el riesgo de cáncer ovárico. Lea atentamente la siguiente noticia: Estudio revela: Ligadura de trompas aumenta riesgo de cáncer ovárico. WASHINGTON DC, 7 Ago. 03 (ACI).-Un reciente estudio publicado en la última edición de la revista médica Obstetricia y Ginecología, demostró que las mujeres que se han sometido a una esterilización por medio de la ligadura de trompas son 70 por ciento más propensas a ser diagnosticadas con cáncer al ovario.

La investigación confirma los mismos resultados anunciados en México, donde se comprobó que las mujeres esterilizadas tenían en doble de posibilidades de tener quistes al ovario en relación con las que no usan ningún tipo de contracepción.

La doctora Victoria L. Holt del Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson, junto con un grupo de colegas, estudió los resultados médicos de 392 mujeres de edad gestante -entre los 18 y 39 años- diagnosticadas en los últimos cuatro años con quistes al ovario de ¡dos centímetros! o más; comparándolas con 623 mujeres de la misma edad que no están diagnosticadas con quistes.

‘Como la esterilización es el método de contracepción más común en Estados Unidos, esta asociación se encarga de las investigaciones más grandes que incluyen también a mujeres de 40 años o mayores, quienes son más propensas a tener estos problemas’, explicó la doctora.

Según Holt, el aumento de riesgo de quistes en el ovario en relación con las esterilizaciones ‘persistió y aumentó’ cuando los investigadores evaluaron sólo a las mujeres con quistes de mayor tamaño o que hayan sido sometidas a alguna operación. (Esta noticia fue publicada en Aciprensa, 7 de agosto de 2003).

P. Miguel A. Fuentes, IVE

efectos secundarios

¿Tienen efectos secundarios los anticonceptivos?

Pregunta:

¿Tienen efectos secundarios los anticonceptivos?

Respuesta:

Nuevos estudios constatan una preocupación creciente 

WASHINGTON, sábado, 15 enero 2005 ( ZENIT.org ).- Aunque los gobiernos y las organizaciones de planificación familiar siguen apoyando los anticonceptivos, surgen nuevas evidencias sobre los peligrosos efectos secundarios. En Inglaterra, la ministra para la infancia, Margaret Hodge, declaraba que estaba a favor de anticonceptivos inyectables para las colegialas, informaba el 16 de noviembre la BBC.

«Lo que es verdaderamente interesante es esta inyección anticonceptiva», declaraba. «Si la gente va a tener sexo, no querrás que tengan bebés a tal edad».

El entusiasmo de Hodge por los anticonceptivos se da de bruces con las advertencias científicas. El 23 de agosto, Reuters informaba de la investigación de un equipo de la Universidad de Carolina del Norte y de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. Las mujeres que utilizan el anticonceptivo inyectable Depro-Provera tienen un mayor porcentaje de enfermedades de transmisión sexual, concluían.

Charles Morrison, del Family Health Internacional, afirmaba que se necesita investigar más, pero es posible que el Depro-Provera en sí mismo cause una predisposición a las enfermedades de transmisión sexual. «Debemos supervisar las diferencias en el uso del condón, las diferencias de la multiplicidad de compañeros sexuales, las diferencias en el número de actos coitales», declaraba a Reuters.

Depo-Provera también está siendo examinado por la Administración de Estados Unidos para los Alimentos y Medicamentos (FDA). La agencia ha establecido ahora que el medicamento debe llevar una advertencia especial de que su uso prolongado puede causar una pérdida significativa de densidad ósea, informaba el 17 de noviembre Associated Press.

Poco después del anuncio de la FDA, otro estudio confirmaba el problema de la pérdida ósea debida al Depro-Provera, informaba Reuters el 23 de diciembre. Investigadores de la Universidad de Iowa compararon a 178 mujeres que usaban la inyección con 145 mujeres que no usaban anticonceptivos hormonales.

La densidad media ósea en la cadera cayó un 2,8% en un año después de comenzar el uso del Depo-Provera y un 5,8% después de dos años. La pérdida de masa ósea en la espina dorsal fue parecida. Cifras a comparar con la media de pérdida ósea de menos de un 0,9% en el grupo de control.

Efectos secundarios mortales
Otro anticonceptivo con consecuencias problemáticas es el así llamado parche. El 4 de abril pasado el New York Post informaba sobre el caso de Zakiya Kennedy, de 18 años, que murió como resultado de coágulos de sangre, formados como resultado de su parche anticonceptivo. Había cambiado de utilizar píldoras anticonceptivas al parche unas tres semanas antes de su muerte.

El periódico siguió el suceso con un reportaje el 19 de septiembre ligando el parche Ortho Evra, el único comercializado en Estados Unidos, a las muertes de al menos 17 mujeres en los pasados dos años. El artículo añadía que se apunta que otras mujeres que han usado el parche han sufrido complicaciones, incluyendo 21 casos de «amenazas de muerte» por coágulos de sangre y otros males. Los datos salían de informes de la FDA obtenidos por el periódico.

El artículo añadía que el fabricante anuncia que el parche ha sido utilizado por 4 millones de mujeres americanas desde que se puso a la venta en el 2002. Un portavoz de la empresa comentaba que las enfermedades y muertes «coinciden con los riesgos para la salud» de la píldora, que se dice que mata entre un 0,3 y un 1,9 de cada 100.000 mujeres que la usan entre los 15 y los 29 años.

La preocupación por los riesgos para la salud de otro anticonceptivo forzó hace pocos días a la FDA a dar el paso de corregir un anuncio televisivo. Reuters informó el 30 de diciembre que la FDA advirtió a Barr Pharmaceuticals que sus anuncios de las píldoras Seasonale no añadían la mención del efecto secundario de un sangrado frecuente e importante.

La FDA advirtió a la compañía que su anuncio engañaba a los consumidores al excluir esta información, al hacer que la píldora de control de natalidad pareciera más segura. La advertencia se hizo en una carta a la compañía hecha pública por la FDA el 29 de diciembre. Además de los problemas de sangrado, la etiqueta de la píldora advierte de otros efectos secundarios pueden incluir coágulos de sangre, ataques al corazón y apoplejías. Pero los anuncios, observaba la FDA, utilizan «visualizaciones irresistibles» y «rápidos cambios de escena» junto con otras técnicas que distraen de la información de advertencia.

Buenas noticias que resultan falsas
Un reportaje reciente parecía que de primeras refutaba las preocupaciones por la salud suscitadas por los anticonceptivos. El periódico británico Guardian del 26 de octubre observaba que algunos estudios habían concluido que la píldora podría ayudar a proteger a las mujeres de enfermedades de corazón y apoplejías. Además, otro estudio sobre mujeres en América concluía que la píldora no aumentaba el riesgo de cáncer de pecho o cervical.

Estos resultados fueron presentados en la conferencia de Filadelfia de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva el pasado octubre. Los datos provenían del estudio en curso Women’s Health Initiative (WHI), que seguía las huellas de más de 160.000 mujeres.

El reportaje del Guardian se mostraba escéptico ante las noticias positivas. Observaba que el estudio WHI había presentado previamente datos que ligaban el tratamiento de hormonas sustitutivas con creciente riesgo de cáncer de pecho, enfermedades de corazón y apoplejías. La píldora anticonceptiva y este tratamiento eran prácticamente lo mismo, observaba el artículo.

Las dudas fueron proféticas. El 27 de noviembre el Times de Londres informaba que el WHI había rechazado los descubrimientos a partir de sus datos y presentó una retractación.

Jacques Rossouw, director ejecutivo del WHI, admitió ante el Times que el estudio carecía de credibilidad. «Los investigadores sólo han considerado los datos de líneas básicas, datos que son muy pobres», afirmaba. «Es por lo que los descubrimientos parecían tan raros. Esta clase de resultados son apenas creíbles».

El Times continuó con esta historia en otro artículo, el 13 de diciembre, que advertía de un mayor riesgo de apoplejías en las mujeres que tomaban la píldora. Basándose en un estudio de más de 5.000 personas, investigadores de Canadá, Estados Unidos y España habían concluido que quienes sufren migrañas y tomen la píldora tenían ocho veces más probabilidades de sufrir una apoplejía que quienes no la tomaban. El Times añadía que las migrañas afectan a cerca de 6 millones de personas en Gran Bretaña, estando las mujeres más afectadas por este problema.

La así llamada píldora del día después también se asocia con problemas de salud. Un reportaje del 30 de julio en la Medical News Today resumía los descubrimientos de un estudio publicado por el Dr. Gene Rudd en el número de septiembre de Annals of Pharmacotherapy.

El pasado 22 de julio, Barr Laboratories reclamó a la Administración de Estados Unidos para los Alimentos y Medicamentos (FDA) la aprobación para que Plan B fuera accesible sin receta, tras el primer rechazo del FDA. El artículo de Rudd contiene datos que sostienen que el fácil acceso a Plan B podría poner en riesgo la salud de muchas mujeres.

Rudd hacía notar que el acceso sin prescripción a Plan B podría alejar a las mujeres de las consultas médicas y de los cuidados apropiados y completos. Además, Plan B podría animar a comportamientos de riesgo tales como sexo «sin protección» que aumentarían la extensión de enfermedades de transmisión sexual.

Las preocupaciones de salud no se limitaban sólo a los anticonceptivos. La píldora abortiva RU-486 ha sido ligada a algunas muertes. Un caso muy conocido fue la muerte en 2003 de Holly Patterson, una californiana de 18 años que sucumbió a una septicemia tras ingerir la RU-486.

El padre de Holly, Monty Patterson, declaró que la FDA debería prohibir la píldora abortiva tras haberse relacionado una tercera muerte con su consumo, informó el 16 de noviembre Associated Press. Aquel mismo día, el New York Times informó que la FDA había pedido que se reforzara la etiqueta de advertencia de la RU-486.

En un artículo de opinión publicado el 19 de noviembre en el New York Times, Donna Harrison, ginecóloga obstétrica y miembro de la Asociación Americana de Obstétricos y Ginecólogos Pro-Vida, acusaba a las autoridades de haber dado luz verde a la píldora abortiva en el año 2000 debido a interferencias políticas de la administración Clinton.

Explicaba que los documentos obtenidos recientemente, gracias a la Ley de Libertad de Información, revelan que la administración Clinton «presionó para que la RU-486 fuera aprobada antes de las elecciones del 2000 a pesar de la carencia de datos disponibles que demostraran su seguridad». Una noticia que puede que llegue demasiado tarde, al menos para un puñado de usuarias de la RU-486.
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