biomagnetismo

¿Es pecado someterse a una sesiòn de biomagnetismo?

Pregunta:

¿Es pecado someterse a una sesiòn de biomagnetismo?

Respuesta:

Estimada Jimena:

En este tipo de cuestiones se especializa la página Infories: http://info-ries.blogspot.com.ar. Le transcribo debajo dos artículos aparecidos allí.

  1. Biomagnetismo o magnetoterapia, el regreso de un viejo fraude (Infories, 181, año 2010)

FUENTE: Nueva Era vs. Buena Nueva

Reproducimos a continuación un reciente artículo publicado en el blog Nueva Era vs. Buena Nueva, administrado por el experto mexicano Jaime Duarte Mtz., y que a su vez es un extracto de su obra Nueva Era vs. Buena Nueva, en las pp. 271-272 y 355-356. El autor ha sido investigador, analista y asesor socio-político en diversas instituciones públicas (Cámara de Diputados Edomex., Senado de la República) y organizaciones privadas (COPARMEX, Consejo Coordinador Empresarial, Centro de Estudios Políticos y Sociales). Es licenciado en Relaciones Internacionales (ENEP-UNAM). Maestro en Ingeniería en Imagen Pública por el Colegio de Consultores en Imagen Pública (CCIP). Profesor de Opinión Pública (CCIP), Consultor en Imagen Pública de SIGNUMS y hoy Presidente de la Asociación Mexicana de Consultores en Imagen Pública (AMCIP). Miembro del Regnum Christi, predicador católico y Misionero de la Sangre del Cordero, es también miembro del Consejo de Analistas Católicos de México (CACM).

También llamado magnetismo en el mundo de la medicina alternativa, es, explican, “el tratamiento de enfermedades mediante el uso de campos magnéticos. Estos campos magnéticos pueden ser producidos por imanes permanentes o electroimanes, los cuales pueden tener un campo magnético variable. El término magnetos e imanes se usa de forma indistinta”. La técnica consiste en pasar imanes por todo el cuerpo, por uno de los miembros, o bien, colocarlos temporalmente a modo de muñequeras, rodilleras, cinturones o cintas para la cabeza.

Su origen data del siglo XVIII cuando el médico alemán Franz Anton Mesmer empezó a difundir su doctrina del “magnetismo animal”. Creía que existía una energía general y común a todos los seres vivos. Según él, “el hombre está unido al universo mediante un flujo que actúa como lo hace el magnetismo entre dos masas metálicas. Las enfermedades serían resultado de una mala repartición o del debilitamiento de dicho fluido.

De la misma manera que puede imantarse un cuerpo metálico frotándolo con un imán, Mesmer pensó que era posible ‘energetizar’ al individuo sumergiéndolo en un baño energético universal. Al principio recurrió a imanes que pasaba sobre el cuerpo del paciente para su ‘reenergetización’, efectuando así pases doblemente mágicos. Pero se dio cuenta de que los imanes no desempeñaban más que un papel ilusorio”. Luego, “magnetizó” el agua de un estanque y, después, lo sustituyó por una cubeta. La Facultad de Medicina investigó la técnica y la prohibió. Posteriormente, el electricista Kirlian (1950) y el profesor Rocard (1960), continuaron por separado con esa tesis de Mesmer; este último admitió –como buen científico– que no era posible sacar una conclusión definitiva sobre el uso de los imanes en medicina.

Según la definición de Littré, “es un procedimiento mediante el cual se puede llegar a provocar en el cuerpo humano una serie de manifestaciones equiparables a las que tiene un imán”. El magnetismo es base esencial de varias terapias alternativas, inspiradas igualmente en la noción de la “energía” del hinduismo. Entre éstas: magnoterapia, masoterapia, biomagnetismo, terapia pránica, digitopuntura, etc.

Fue Friederich (Franz) Anton Mesmer (1733-1815), médico alemán, el creador de la teoría ocultista del “magnetismo animal” (pronunciada dos siglos atrás por Paracelso). “Sostuvo que en todo cuerpo viviente existe un ‘fluido magnético’ en el cual circula una fuerza especial animando al mundo orgánico como al inorgánico”; se trataba de un “campo de energía magnética invisible que rodea a la persona”. Creía que las personas dotadas de un poderoso espíritu vital (“magnetismo animal”) podían ayudar a los necesitados utilizando la imposición de manos a fin de que las ondas emanaran de sus dedos. Asimismo, “trató de relacionar la astrología con la medicina y practicó el hipnotismo como medida terapéutica. Parece documentado que mantenía con cierta regularidad reuniones espiritistas”. Su tesis es similar a la de Reich, sobre la “energía orgón”.

Pero los análisis científicos de sus tesis realizados por la Academia francesa de Medicina resultaron muy negativos, forzándolo a retirarse de la vida pública (incluso fue desterrado del país). Formó discípulos en Francia que fundaron la Sociedad de la Armonía Universal en 1872.

El 4 de agosto de 1956, la Sagrada Congregación del Santo Oficio (hoy Doctrina de la Fe), dirigió una carta a todos los obispos sobre la licitud o ilicitud del magnetismo. En ésta, les encargaba la vigilancia acerca de los abusos en las prácticas del mismo y de las supersticiones mezcladas frecuentemente con ellas, muchas de las cuales, especialmente la pretendida evocación de los espíritus, son las mismas en las que incurren los espiritistas.

Por tanto, descarte la pretendida curación con imanes y manos de chamanes o terapeutas; no funciona, y si ocurriese, ¡cuidado!, porque no viene de Dios sino del Maligno que simula efectuar milagros fugaces para extender su obra. Ahora bien, Dios Uno y Trino, en su infinita bondad y misericordia, puede usarnos como instrumentos para sanaciones de enfermos mediante la “imposición de manos”, pero es algo que debe hacerse poniendo a Cristo primero, con fe en su bondad y poder, y estar apoyado con oraciones de intercesión. Pidamos que siempre sea Él quien cure y se haga su santísima Voluntad en el enfermo (“Señor, si quieres, puedes curarme”; Marcos 1, 40-45). Nosotros, por sí, no tenemos ese poder para hacerlo, ni mucho menos las piedras (litoterapia, gemoterapia) e imanes, ¡recuérdelo!

  1. Médicos alertan del riesgo de usar terapias como el biomagnetismo (Infories, n. 436; año 2016)

FUENTE: La Vanguardia

Miembros de la Unidad Celiaca del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida han alertado el pasado 13 de junio de que en los últimos meses han detectado un aumento del número de pacientes con la enfermedad celiaca que han experimentado un empeoramiento clínico. Según los médicos, estaría relacionado con la utilización de terapias alternativas, como podría ser el biomagnetismo, que es una terapia con imanes. El boca oreja habría hecho circular el rumor falso que con este tratamiento un celiaco se puede curar y quienes lo prueban vuelven a comer con gluten. Por eso, se insiste que el único que puede combatir la enfermedad es una dieta sin gluten.

Según leemos en La Vanguardia, los médicos de Arnau de Vilanova empezaron a detectar casos de personas con la enfermedad celiaca que estaban teniendo problemas raíz de esta terapia alternativa a partir de mediados de febrero, cuando ya hacía tres o cuatro meses que la gente preguntaba sobre ésta. La pediatra y gastroenteróloga de la Unidad de Celiaquía, Neus Pociello, ha explicado que el “boca oreja” ha extendido erróneamente que este tratamiento con imanes, conocido como biomagnetismo, permitiría a los enfermos volver a comer alimentos con gluten.

Según Pociello, la terapia en si no provoca ningún mal al organismo, pero sí que es nocivo el hecho de volver a comer con gluten. En este sentido, ha alertado que quien se hace el tratamiento no siempre se empieza a encontrar mal después de volver a ingerir gluten, sino que los efectos se pueden empezar a notar transcurrido un tiempo.

Los médicos han puesto al corriente de esta situación tanto a la Administración, como la dirección del centro hospitalario, para que adopten las medidas que crean oportunas para frenar esta mala praxis. De momento, tienen controlados unos diez casos de pacientes menores de 12 años, del área de pediatría, pero también hay varios de adultos, uno de los que requirió, incluso, ingreso hospitalario. Todos los casos han sido relacionados con el Arnau de Vilanova y se desconoce si la práctica está extendida en toda Cataluña. Se desconoce quién lleva a cabo esta terapia y si hay un centro específico que se dedica, pero desde la unidad han remarcado sobre todo que se los consulte antes de tomar ninguna decisión, ya que el único tratamiento comprobado y con evidencia científica para la enfermedad celiaca es la dieta sin gluten. Los síntomas de la enfermedad celíaca son muy variados, desde digestivos, como diarrea, estreñimiento, vómitos, distensión abdominal y pérdida de peso, hasta anemia, irritabilidad, cansancio u osteoporosis.

Con mi bendición.

En Cristo y María

P. Miguel A. Fuentes, IVE.

macrobiótica

¿Qué es la macrobiótica?

Pregunta:

Padre: Por una enfermedad que vengo arrastrando hace varios años, me han recomendado la macrobiótica, pero me suena a algo New Age, aunque no estoy seguro. ¿Qué me puede decir al respecto?

 Respuesta:

Juan:

 Le respondo con un artículo aparecido a principio de 2016 en el Boletín de Info-RIES (nº 415 – 23 de febrero de 2016). Lo transcribo a continuación.

Como pasa con tantas otras costumbres “alternativas” y con relación a la salud que se ponen de moda, hay que hacer un lúcido discernimiento de si estamos practicando –o se nos está proponiendo– una dieta apropiada para nuestro organismo o si, aprovechando este loable propósito, se nos quiere introducir en una filosofía de vida propia de la New Age. Veamos los puntos principales.

Una dieta basada en Oriente

Si nos fijamos en el nombre, viene del griego “grande” (makrós) y “vida” (biós). Así, la etimología nos muestra el propósito de esta técnica: alargar la vida del hombre, hacerla mayor. Y se basa en algo que ya es muy popular entre nosotros: el Yin y el Yang. Por lo tanto, en la génesis de la macrobiótica está el taoísmo y el confucianismo, que comparten esta simbología.

En su libro El taoísmo, religión de la armonía, José Luis Vázquez Borau explica que “Yin y Yang son dos fundamentos, principios, de mutua complementariedad. Yang representa la luz, el calor, la actividad, la dureza o la sequedad. Mientras, Yin representa la oscuridad, la frialdad, la pasividad, la suavidad o la humedad. La intersección, es decir, la acción recíproca entre las dos partes fundamentales, produce los fenómenos de la naturaleza”.

Aplicando esto a la comida, se dice que hay alimentos Yin y alimentos Yang. Los primeros serían los más ligeros y los que contendrían más potasio; los otros, con más cantidad de sodio, serían los más pesados. La clave está en buscar el equilibrio, la armonía. Y por eso la macrobiótica se fija no tanto en el contenido nutricional de la comida, sino en su “energía” (Yin y Yang).

Se recomiendan, sobre todo, los alimentos frescos, los biológicos, los cereales integrales, verduras y legumbres. Se insiste en consumir los productos propios del medio en el que se vive y los de las estaciones en las que se está. Hay un rechazo taxativo de todo alimento envasado, procesado, modificado… También se propone eliminar el azúcar. Y la leche, cuanto menos, mejor. El café y las especias son lo más parecido al veneno, así que se indica la sustitución del café por sucedáneos como la cebada tostada.

Como es fácil de adivinar, “bajo ningún punto de vista resulta recomendable la carne animal”, según reza un manual de macrobiótica. Se prohíbe comer patatas, pimientos y tomates. Y sorprende otra de las normas: “ingerir la menor cantidad posible de líquidos”, que ya obtendría el organismo por el resto de la dieta. Se insiste en masticar bien y comer pequeñas raciones.

Su principal introductor en Occidente fue el japonés George Ohsawa (1893-1966). Los defensores de la macrobiótica pretenden que las personas pasen de comer sin ningún orden a hacerlo con un sentido muy determinado.

Cuando se va más allá

Como decía un artículo divulgativo sobre este tema que publicó un semanario español, en ocasiones sucede que “más que una dieta, la macrobiótica es una filosofía de vida”. Estamos dando un salto a la cosmovisión, a la espiritualidad, a algo que determina la vida entera de la persona. Es un salto muy sencillo porque, como hemos visto, el influjo oriental es notable, y en Oriente no se pueden separar las cosas tal como lo hacemos aquí.

Esto podemos comprobarlo en los manuales clásicos sobre el tema. En un tratado muy difundido desde los años 70, de Itoshi Tamura, podemos leer este reclamo en su portada: “la sabiduría de Oriente llega a nosotros revitalizada y con profundo significado aleccionador. La Macrobiótica es vehículo de esa corriente de pensamiento. Adoptarla es recrear la vida, asimilar lo sublime, reconstituir la fortaleza física y moral… De la Macrobiótica surge el máximo de potencia y belleza… por ella, el hombre es más hombre, y la mujer es más mujer”.

Leyendo cosas como esta parecería que nos encontramos ante el “bálsamo de Fierabrás”, esa poción mágica que curaría todas las enfermedades y que –procedente de una leyenda de la épica carolingia– popularizó El Quijote. O puede sonar también a la charlatanería que subyace a los crecepelos milagrosos y otros productos del mismo estilo. Más adelante, cuando veamos sus riesgos, irá por ahí.

Algunos han llegado a afirmar que la macrobiótica podría solucionar hasta 120 enfermedades. Dentro del libro descubrimos la afirmación de Tamura de que la macrobiótica significa “salud física, psíquica o espiritual”. Al final, ¿a dónde lleva la comida? A “liberación y felicidad”, que son “promesas valederas, respaldadas por la Macrobiótica”, y esta se constituiría así en “una disciplina engendradora de proceso constitucional integral”.

En la galaxia de la Nueva Era

Visto lo anterior, es fácil deducir que la macrobiótica es uno más de los ingredientes que se integran en la “ensalada espiritual” de la Nueva Era (New Age). Algo que no es una simple constatación doctrinal, sino que lo observan desde otras disciplinas. Por ejemplo, la antropóloga portuguesa Virgínia Henriques Calado ha escrito un interesante estudio sobre esta propuesta dietética en el marco de la “salud holística” que defiende la Nueva Era.

Henriques afirma que la macrobiótica “procura legitimarse a sí misma en un proceso que puede ser visto como de instrumentalización del conocimiento científico”. Utilizando los datos científicos que les interesan, los defensores de esta dieta dicen tener “la verdad” sobre los alimentos. Esto, mezclado con su espíritu “misionero” y con su intención de transformación del mundo, hace que la macrobiótica se convierta en una propuesta global de reconciliación del hombre con la naturaleza a través de la alimentación “correcta”.

La antropóloga constata que “la macrobiótica, en su afinidad con muchos de los términos de la New Age, que remiten a una concepción holística y espiritualizada del universo, presenta una forma de ver el mundo que, por el conjunto de principios, valores y significados que genera, puede ser identificada con una ideología”. En sus conversaciones con muchos de sus defensores, Virgínia Henriques comprobó una narrativa típica en la clave de “despertar la conciencia”, evolución, sintonización con el mundo, centralidad de la energía, etc.

Cabe señalar también la práctica de la dieta macrobiótica por parte de personalidades significativas del mundo del espectáculo. Como siempre, los famosos contribuyen a una difusión a gran escala de cualquier técnica, tenga la validez o la seriedad que tenga.

¿Tiene algún riesgo?

Volviendo al campo científico, aparte de que no hay evidencias científicas de que este sistema sea adecuado para adelgazar ni reporte especiales beneficios, muchos críticos destacan la insuficiencia de algunos elementos necesarios para el organismo en la dieta macrobiótica. Algunos señalan que su escasez de grasas no es necesariamente beneficiosa para el organismo. También se apunta a la gran insistencia en el consumo de cereales integrales, algo que aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales.

Además, se le pueden aplicar las objeciones que se ponen a la alimentación vegetariana: la ausencia excesiva de proteínas animales puede causar carencias importantes de algunos elementos necesarios como vitaminas y minerales. La nutricionista Irene Zamora alertaba recientemente de que “a medida que va avanzando, la dieta se va haciendo más estricta y va eliminando grupos de alimentos, pudiendo llegar incluso a una última etapa en la que únicamente se consumen granos de cereales triturados, incluso restringe drásticamente el consumo de agua, por lo que puede causar graves problemas”. No sólo eso, sino que se refería a ella como una “dieta milagro”.

Otro aspecto polémico es la fama que ha obtenido la macrobiótica en algunos ambientes con respecto al cáncer. Muchos enfermos –a pesar de que no hay estudios desde la oncología que avalen esta práctica– han recurrido a esta opción dietética buscando su curación o, al menos, su mejoría. Algunos médicos han apuntado que en el caso del creador de Apple, el célebre Steve Jobs, su muerte por cáncer habría llegado con más rapidez por dejar los tratamientos convencionales echándose en brazos de la macrobiótica como remedio.

Un testimonio concreto

Para terminar, un caso real. Una madrileña, Milagros Martín, contó hace tiempo su testimonio de vida. Su búsqueda de sentido al abandonar en la juventud la fe católica la llevó a una vida repleta de prácticas propias de la Nueva Era. Como ella misma reconoce, “todo está muy mezclado: lo esotérico, lo energético, lo psicológico, la búsqueda espiritual, lo trascendente, las terapias alternativas”.

Y aquí es cuando afirma: “yo me metí mucho con el tema de la macrobiótica. Me interesaba mucho saber cómo a través de la alimentación yo podía sanar mi cuerpo. Por algún sitio, la Nueva Era siempre se mete, toca todos los aspectos del ser humano y, además, tiene parte de verdad; es muy difícil discernir dónde está la verdad y dónde la mentira”.

En su experiencia personal comprobamos cómo la macrobiótica a veces se usa como algo más que una simple dieta, lo que puede tener consecuencias peligrosas: “me diagnosticaron una enfermedad en los ovarios y, a través de la alimentación y la macrobiótica yo quería resolver este problema, pero al final, tuve que pasar por quirófano”. Milagros también afirma que “la macrobiótica es muy estricta. Puedes crear un patrón en tu mente, que te hace más mal que bien”.

mandalas

Los “mandalas” y mi hijo pequeño

Pregunta:

Querido Padre: A mi hijo de 5 años le han mandado comprar en la escuela un “cuaderno de Mandalas”, que según dice la propaganda que puede ver, lo ayuda a combatir la fatiga y el aburrimiento y a fomentar la creatividad. Cuando le pregunté a la maestra, ésta me dijo que estimula la parte creativa, intuitiva y mágica del cerebro. Yo he escuchado cosas raras de estos “mandalas” que creo que provienen del Oriente no cristiano. ¿Me puede dar una orientación? (Mabel).

Respuesta:

Estimada Mabel:

Con mucho gusto. Realmente este tema se toma con mucha ligereza cuando debería preocuparnos mucho. Le transcribo a continuación, el artículo publicado por Vicente Jara, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Tomo el artículo del Boletín Info-RIES nº 429 (el artículo fue publicado en Aleteia) con el título “Los mandalas y su significado: ¿son inocuos?”

Los mandalas son figuras netamente del hinduismo y del budismo. Tienen un sentido espiritual ligado a estas tradiciones religiosas y por esta razón no hay que usarlas fuera de su contexto propio, siendo muy arriesgado su uso por otros creyentes, con la posibilidad de caer en el sincretismo o en el relativismo religioso. Así, no tiene sentido usarlas en el cristianismo, más cuando Jesucristo ha superado el sentido que encierran estas figuras.

¿Qué es un mandala?

Los mandalas son representaciones figurativas espirituales. Pertenecen especialmente a la tradición hinduista y budista. No son representaciones abstractas o simbólicas neutras, sino que tienen un fondo espiritual. Representan la totalidad de la realidad. Un mandala es un fragmento del microcosmos que quiere abarcar y mostrar la totalidad del macrocosmos, la realidad entera. Es una muestra del orden del universo, del orden cósmico.

Si bien su fuente es la tradición hinduista, también desde ahí pasó al budismo. Hay variaciones entre ambas religiones en cuanto a la configuración del mandala, siendo muy figurativos en ciertas ramas del budismo, como el tibetano.

Los mandalas son dibujos. Para trazarlos, en primer lugar se dibujan las formas lineales, de manera concéntrica, y luego hay que colorearlos o llenarlos de color. Estos dibujos o figuras tienen formas muy propias, presentando una fuerte simetría arriba-abajo y derecha-izquierda, generalmente de forma circular, círculo tras círculo, también desde esta forma la cuadrangular, con inscripción de ambos polígonos, si bien estas figuras han llevado a inscribir más formas geométricas y mezclas entre muchas diversas, complejizando la estructura base inicial.

Los mandalas también se particionan o subdividen y llevan a expresar aspectos figurativos y espirituales en diferentes lugares del mismo, a veces animales, figuras de Buda o dioses del hinduismo. El mandala no obstante mantiene siempre una coherencia geométrica que de manera desde dentro hacia afuera perpetúa el orden simétrico a pesar de los entrelazamientos de líneas y figuras. En definitiva, un mandala encierra en sí mismo el total de Todo. Es una representación del Mundo como totalidad.

Ciertamente que en multitud de culturas tenemos figuras con formas abarcantes, ya circulares (eso mismo significa “mandala”, círculo), o cuadrangulares, incluso dentro del cristianismo, con la famosa mandorla del Dios Padre, que es Creador de la realidad entera, si bien no podemos caer en la sincrética similitud entre todas las culturas y religiones.

Es claro que las figuras básicas de la geometría son conocidas en muchas culturas y se les ha dado un sentido diverso; y es normal que cualquier cultura mire al cielo y vea el círculo en el Sol o la Luna, para muchas culturas paganas representación de dioses, y de ahí que el círculo, o el cuadrado, como estructura básica, o el triángulo, los encontremos en todo tipo de templos o religiosidades y culturas, pero el sentido depende de la religiosidad o espiritualidad propia, de ahí que no podemos amalgamar o confundir las figuraciones, más cuando muchas de ellas presentan elementos de una corriente espiritual concreta.

Y los mandalas son religiosamente círculos, es decir, la rueda de las reencarnaciones que no para de girar, y es la vida y muerte sin fin de las reencarnaciones. Es la base del hinduismo y del budismo, y en sus elementos que ahora seguiremos profundizando, es netamente oriental. No es por lo tanto cristiano, no lo es. Cuidado con caer en sincretismos y mezclas relativistas.

¿Cómo se hace un mandala?

Vamos a explicarlo en su sentido profundo, un sentido espiritual hinduista y budista, para que nos quede claro qué hay en ellos y en su ejecución. El hacer mandalas y el colorearlos, ya en el suelo o en otro soporte como papel u otros, es disponer al candidato o discípulo que lo genera al sufrimiento de lo que supone tal tarea: aprender a ver el sufrimiento en la propia vida, clave del budismo, y también del hinduismo.

El creador del mandala usa colores, pinturas, o bien se sirve de piedrecitas o arenilla coloreada que coloca en el entrelazado de líneas, granitos pequeños de arena de colores, a veces usando hilos o pétalos de diferentes tonos y colores, y sufrirá realizando el mandala, que irá creciendo desde dentro hacia afuera. El poco iniciado en su ejecución no logrará el objetivo tan fácil como imaginaba y tendrá que someterse al pesado logro de alcanzar la meta. Un mandala complicado en sus líneas, subdivisiones de subdivisiones, colores diversos, simetrías y detalles lleva mucho tiempo. El discípulo aprende a ser paciente, a concentrarse, a ser pasivo ante el sufrimiento.

Su realización llevará a aprender por parte del seguidor hinduista o budista la pesada tarea de la vida, la conformación del universo como realidad ordenada, circular, de reencarnaciones y de muerte y vida continua, de fallar y empezar, más cuando en ocasiones el mandala se hace en una zona donde puede soplar el viento y debe empezar una y otra vez por el principio, al quedar todo desordenado y volarse el material de relleno o llover sobre la pintura, borrarse, o volarse la arenilla de colores en algunas zonas llegando incluso a estropear otras zonas del mandala con su arrastre.

El mandala lleva a sufrir y a aprender a sufrir. Es muy difícil acabarlo. Es la vida y el sufrimiento de la vida, el sufrimiento que intenta vencer el hinduista con la ascesis y la dureza de ánimo y concentración, o que el budista intenta aplacar no sintiendo, acallando sus sentidos, no padeciendo.

Si el mandala se consigue acabar no deberá enseñarse a nadie, no deberá publicitarse, alardear de él y mucho menos guardar recuerdo de él, al menos en las tradiciones más puristas; no deberá el discípulo budista mostrar regocijo, no deberá sentir, que es lo que debe acallar, sino que deberá en ese instante y tras por un instante en el que lo mirará, para acercarse al Todo, destruirlo.

Un simple manotazo valdrá, quizás con el pie, o soplando, con un golpe seco, como signo de la continua muerte y vida según la espiritualidad budista, y también hinduista. Y con ello, no sufrir porque nadie lo haya contemplado y nadie pueda alabarle por haberlo logrado. Acallar el sentir, dominar las pasiones. Eso es el mandala, y eso es la religiosidad base de Oriente en el hinduismo y el budismo. La ascesis de no tener malos pensamientos que producen karma y te ligan a reencarnarte sin fin. La gran ascesis hinduista de la muerte una y otra vez. Vivir la vida y la muerte de manera ascética y contemplativa.

Esto es Oriente. Esto es el mandala. No podemos traer elementos orientales al cristianismo como si tal cosa. No. Cuidado. En Oriente y sus religiones cada gesto, cada ritual, cada elemento, está impregnado de religiosidad. Eso en parte define a Oriente y su espiritualidad. Lo divino lo invade todo y nada hay neutro, des-religiosizado. Por eso en Occidente hay que tener cuidado, y especialmente cuidado los católicos, los cristianos, con tomar y coger cosas de Oriente. Y lo mismo pasa con el yoga, con prácticas de meditación orientales, tan de moda en las culturas cristianas.

Los mandalas enseñan al ejercitante a ordenar el propio caos interior de la persona que lo confecciona. Enseñan a ver el mundo: el mandala se destruye, el mundo se destruye, pero se vuelve a construir. Por eso en Oriente no existe el sentido de progreso que tenemos en la cultura cristiana, de avance, lineal, hacia Cristo y la Plenitud en Él de toda la Creación. Oriente ve la muerte como una fase normal y que dará lugar a nuevos renacimientos. Y de ahí morir de nuevo. Oriente gira y gira sin avance. No sale de su rueda de muerte y vida. Solo queda la ascesis para aguantar (hinduismo) o el no sentir para no sufrir (budismo).

Los mandalas son distintos entre sí, no se pretende copiar uno de otro. El mandala expresa así la diversidad del cosmos y la imposibilidad de contemplarse igual por dos mentes distintas. Cada persona ve un mandala o crea un mandala diferente, y en otro momento, uno mismo genera un mandala distinto, porque la realidad es cambiante y no se puede agarrar. Todo pasa, nada queda. Es el aforismo de la impermanencia. El ser no existe, es la nada. Nada merece la pena. El todo es la nada y la nada es el todo.

Hay una película de Martin Scorsese, Kundun, del año 1997, sobre el exilio del Dalai Lama por la invasión comunista de Tíbet. En ella se expresa muy bien lo que es un mandala.

Los mandalas dentro de los colegios

Un aspecto que hay que mencionar es que los mandalas están entrando en los colegios de los países de cultura cristiana, también en los colegios religiosos, sin saberlo los directores, los educadores, las congregaciones religiosas que los regentan, también los centros diocesanos, o de los diferentes carismas católicos que tienen colegios.

¿Cómo ha ocurrido esto? En el ámbito escolar ha entrado con cierta fuerza la venta de cuadernos para pintar los niños. Vendrían a sustituir a los anteriores cuadernos de figuras que había que pintar, a veces un pájaro colorido del Amazonas, un niño sobre un caballo, o un jardín y una niña dando unos trocitos de pan a unos patitos o unos pollitos. Son los cuadernos de pintar con los colores adecuados las figuras. Los cuadernos de pintar de toda la vida. O al menos los de hace unas generaciones. Hoy en las librerías y papelerías lo que se venden son figuras de mandalas, cuadernos de mandalas, para que los niños pinten y rellenen con colores cada sección y subdivisión.

Se venden como cuadernos creativos, relajantes, como un objeto para contemplar pintándolo, que sin embargo, como hemos dicho, encierran un fondo espiritual budista o hinduista, oriental. O incluso con tintes de Nueva Era y sincretista: que si terapias de colores, que si sanación espiritual, que si arquetipos, que si elementos medio mágicos de pseudo-curación con energías de los colores y las formas geométricas de la Nueva Era,…

¿Qué podemos decir desde el cristianismo?

Recordemos que los mandalas están impregnados de orientalismo. Y aunque entren sin referencias directas a estas religiones, como simples dibujos, el hecho de que los niños se acostumbren a ellos sin saberlo y sin la concesión y permiso de sus padres es una puerta para que en el futuro esos niños ya adultos al ver mandalas budistas e hinduistas y conozcan sus significados tomen conciencia de que eso es lo que en su infancia sin saberlo pintaron.

Es importante por ello conocer qué entra en centros cristianos. Y qué hacen los niños. Hay que respetar la fe de cada religión, y no caer en amalgamas. No sería sino una muy buena idea en los colegios religiosos cristianos volver a los cuadernos de antes, o bien a pintar postales navideñas o escenas católicas o bíblicas. Y que en centros budistas u orientales pinten mandalas. Por simple coherencia religiosa y educativa.

Por otro lado hay que decir que los mandalas no son malos en tanto figuras y colores, no alejan de Dios, sino que forman parte de la religión hinduista o budista, religiones que intentan llegar a Dios, desde sus medios y creencias. Explicitemos este aspecto citando el Vaticano II en su Declaración Nostra Aetate sobre las religiones no cristianas, como reflexión desde el cristianismo de estas espiritualidades de Oriente:

“En el Hinduismo los hombres investigan el misterio divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosofía, y buscan la liberación de las angustias de nuestra condición mediante las modalidades de la vida ascética, a través de profunda meditación, o bien buscando refugio en Dios con amor y confianza. En el Budismo, según sus varias formas, se reconoce la insuficiencia radical de este mundo mudable y se enseña el camino por el que los hombres, con espíritu devoto y confiado pueden adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación, por sus propios esfuerzos apoyados con el auxilio superior. […] La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo”.

Mahikari

¿Qué es Mahikari?

Pregunta:

¿Qué es Mahikari?

Respuesta:

El siguiente es un ‘informe’ breve sobre un grupo que causa inquietudes en muchos ambientes.

Datos

Nombre oficial: Asociación Mahikari – Luz Verdadera

Origen: Japonés (Sekai Mahikari bummei kyôdan)

Fundador: Kotama (Yoshikazu) Okada (Japón 1901-1974). Antiguo oficial de la Guardia Imperial Japonesa; industrial arruinado durante la IIª Guerra Mundial. Después de la guerra se adhirió a un movimiento de tipo religioso: Sekai Kyusei Kyo, fundado en 1934 por Moshichi lkada, disidente de la secta rnotokyo. En 1959 dijo haber escuchado en su interior la voz de la divinidad que le impuso su misión y el nombre de ‘Kotama’ que significa ‘esfera de luz’.

Historia

27-2-59 – Fecha en la que habría tenido lugar la presunta revelación inicial recibida por Okada.

1959 -Okada publica ‘Le Goscigen’ (‘Libro de las Palabras Sagradas’) un compendio de las revelaciones que dice haber recibido del ‘Dios supremo, creador del Universo, por medio de un dios mensajero’.

1960 – Fundación formal del Movimiento.

1973 – Declaración de la Asociación Mahikari en París. Documento fundamental para comprender la actual orientación del movimiento y sus problemas internos.

1974 – Muerte de Okada. Luego de este suceso, la Asociación sufrió diversas alternativas hasta determinar quién mantenía el liderazgo del movimiento.

1978 – Se publica una nueva declaración que marca un retomo al Estatuto de Ley de Asociación.

1984 – Inauguración en Takayama del gran templo de Suza (‘Altar dedicado al Dios Supremo’) ‘permitiendo a los hombre de todas las razas unirse con el fin de venerar a Dios’. Es el actual centro de peregrinación de los miembros.

1985 – Se establece una de las ramas del movimiento con un nuevo nombre: Sûkyo Mahikari.

Doctrina

La doctrina de Mahikari se inspira claramente en las enseñanzas de la secta Urnotokyo en la que militó inicialmente Okada: Teoría de las impurezas fruto de la acción de espíritus, practica de la purificación como camino de sanación.

1. El Mesías Kotama

La historia oficial de la Asociación afirma que Okada recibió 22 revelaciones del Dios Supremo mientras que los mensajeros que le han precedido (Moisés, Buda, Jesucristo, Mahoma…) no habrían oído mas que la voz de dioses creados por el Dios Supremo. En consecuencia, Okada sería el único que conoce todo el ‘Programa Divino’ y los misterios del Universo.

En la cosmología de Mahikari, Kotama se ha constituido en una especie de mediador único entre los adherentes y el ‘Dios Supremo’, materializando su comunicación a través del uso del Omitama. Toda ‘energía’ pasa a través de él, y nada pasa por fuera de él. Esto funcionaría así aún hoy después de la muerte de Kotama: cada miembro debe llevar siempre sobre su corazón su Omitama, este le asegura la unión energética con el líder de Makikari, quien a su vez está en conexión directa con Kotama que permanece actuando como camino de unión energética con el ‘Dios Supremo’.

Primera revelación: ‘Levantate, llamate Kotama (esfera de luz) y alza la mano’. Se afirma que al haber obedecido este mandato realizó numerosos milagros, reanimó muertos, hizo andar a paralíticos, etc.

Segunda revelación: Dios ha enviado a Kotama para anunciar a la humanidad materialista, que se ha alejado de Él, la ‘purificación por el fuego’ cediendo al ‘espíritu del agua’. El futuro será apocalíptico pero Kotama salvará a la humanidad: ‘..Dios me ha revelado que Él me confía, por primera vez en la historia de la humanidad, la misión de ser ‘el primer Mesías’ a practicar el Bautismo por el ‘Espíritu Sagrado del Fuego’.

Mensaje de agosto de 1960: ‘Tu eres el Mesías pionero que apareciste con la importante misión de llevar a cabo la obra de Dios: corregir y reconstruir el mundo. Cumple tu misión de purificación y de salvación del mundo’.

El denominado ‘Primer Mesías’ recibió además otras tareas en una revelación que habría tenido lugar en junio de 1960: ‘Recibe la misión de unificar las religiones del mundo y distribuir la potestad de Dios Creador’. Fines que se habría conseguido con la edificación del templo de Suza y la transmisión de la ‘Luz de los milagros’. Su Kui Nushi Sama (salvador de la humanidad) tomará el sobrenombre de Kotama quien anuncia para los salvados una era nueva de civilización espiritual, pero mientras tanto ‘Le Goseigen’ abre desde ahora unas nuevas perspectivas para la vida de la humanidad en todos tos ámbitos: religioso, científico, político y económico.

2. La purificación:

Esta es la clave de la felicidad y el camino de la salud corporal. La causa de todos los males que abruman a los hombres, según su predicación, son las ‘impurezas espirituales’: el olvido de Dios, la intoxicación con alimentos y medicamentos, el malvado Sonen (así denominan a un ‘fondo intimo del hombre’) y la destrucción de la naturaleza.

Los remedios para esta situación serían:

La ‘purificación espiritual’ por la expiación de nuestros errores en esta vida y en las vidas anteriores; y sobre todo por el ‘arte de Mahikari’ que consiste en transmitir la ‘luz divina a través de la palma de la mano’ (operación llamada Okiyomé). Por este gesto de características mágicas, creen que se transmite a los demás la luz divina que se tiene en la palma de la mano. Esta energía purificaría el alma, el psiquismo y el cuerpo.

El ‘Arte de purificación’ que brinda efectos benéficos radicales: la transformación de los malos espíritus poseídos en buenos espíritus -los malos espíritus poseídos son los que causan aquellos males inexorables que la ciencia medica no puede remediar- obteniendo así la eliminación de toxinas, curaciones espectaculares, superación de dificultades de cualquier genero. Sobre los efectos de este arte suelen presentar numerosos testimonios en el boletín de la asociación. Se pretende que tiene aplicación en todos los ámbitos imaginables ya que el mal está en todas partes: plantas, animales, objetos, casas, alimentos, etc.

Los purificados conocerán así la felicidad y la paz obteniendo un estado llamado ‘Ken Wa Fu’: salud perfecta, armonía y seguridad material y ‘constituirán la semilla de la próxima civilización espiritual’.

Prácticas

La incorporación de un nuevo adepto a Mahikari se da a través de un proceso de iniciación gradual que reconoce varios grados o pasos. El acceso a cada grado se da a partir de la realización del ‘curso’ respectivo o el cumplimiento de algunas pautas de conducta y adhesión a la Asociación. En este aspecto, la mecánica del grupo tiene algunas similitudes con la de las organización de ‘curso de nivel’.

Primer grado: Se ingresa a través de la realización de un curso de tres días durante los que se aprenden las técnicas y oraciones Mahikari, se es iniciado en la práctica del Okiyomé, la veneración del Goshintai (altar de Dios), y se recibe el Omitama (medalla sagrada sin la cual la luz no puede ser transmitida y que tiene que el adepto debe llevar permanente sobre el pecho so pena de graves desgracias) y el mantra ‘Amatsu Norigoto’ (potestad del verbo) que afirman tiene una fuerza mágica.

Segundo grado: El iniciado, llamado Yookoshi, tendrá acceso a este segundo nivel a partir del cumplimiento de algunas pautas de conducta: asistencia a todas las reuniones mensuales del ‘dojo’ (lugar sagrado de reunión) local, a todos los cursos de preparación, debe trabajar asiduamente en el dojo (quehaceres, mantenimiento…), hacer regularmente sus ofrendas con generosidad, y por fin, haber iniciado por lo menos a cinco personas.

Tercer grado: Este se puede obtener exclusivamente en el Japón, en el templo de Suza.

Reuniones en los ‘dojos’

En estas reuniones el adepto debe concurrir para recibir Okiyomé, varias veces por semana (en lo posible una vez al día, aún cuando no tenga problemas de convivencia o salud). El ritual se desarrolla en sesiones de 40 a 50 minutos, en las que se recita el ‘Amatsu Norigoto’.

Estas reuniones en la práctica, aseguran mantener un control estrecho de la vida del adepto manipulando su psicología, ya que en ellas se utiliza la sugestión hipnótica y se fortifica la ilusión de la posibilidad de la curación paranormal que se predica.

Las curaciones

Mahikari excluye radicalmente el uso de la ciencia medica a la cual considera incapaz de curar. Más aún, se afirma claramente que los medicamentos envenenan. Los adeptos no deben tener fe más que en Mahikari: ‘…La enfermedad incurable no existe salvo en los casos excepcionales en los que Dios no perdona…’.

Sobre los ‘medios de curación habituales’ afirman: ‘Estas terapias hacen creer a los hombres que están curados, pero su resultado es la acumulación de graves perjuicios posteriores: retención de toxinas, repetidas intoxicaciones. destrucción parcial del cuerpo por la cirugía’. (Documentos anexos del curso secundario, e. XI).

De este modo, un miembro de la Asociación no puede apelar en ningún caso a la medicina para resolver situaciones de enfermedad, por grave que sea o parezca. Si la enfermedad se torna incurable es solamente porque Dios no ha perdonado, si se cura, es la fuerza milagrosa de la energía de Mahikari.

Organización

En su concepción original, Mahikari es una estructura cerradamente piramidal, en cuyo ápice está ubicado Okada, quien tiene la dirección soberana que se ejerce desde la sede mundial en Atawi.

Después de la muerte de Okada en 1974 la Asociación enfrentó una dura crisis de sucesión que incluyó altercados judiciales. En nuestros días existen dos ‘obediencias’ Mahikari independientes: la dirigida por Sakae Sekigutchi, sucesor testamentario del fundador Okada, con derechos reconocidos por los tribunales, que mantiene la denominación de Sekai Mahikari; y la de Keiju Okada , hija del fundador, denominada Sûkyo Mahikari.

La rama Sekai ha trasladado su sede mundial a Takayama donde se encuentra el templo de Suza, y ha realizado importantes cambios: nuevo nombre del movimiento, nuevo emblema, etc.

El Movimiento ha alcanzado una expansión mundial estimada en medio millón de adeptos; con presencia sobre todo en Europa (Suiza, Italia, Alemania, Francia, España y Andorra).

Propaganda

Hay una presentación propagandística que podemos considerar como típica del Movimiento, y que se puede sintetizar así: ‘Mahikari – El Arte de la purificación espiritual de los tres ámbitos: alma, pensamiento y cuerpo. El Arte que revolucionará su vida. El Arte que abre el camino de la felicidad’.

Al respecto, es interesante el siguiente párrafo de un documento destinado a los postulantes a incorporarse a la Asociación: ‘Al final del curso le será entregado Omitama, medallón espiritual que asegurara el vínculo con Dios e inmediatamente después podrá aprender el arte Mahikari y transmitir la luz. Es así como podrá llegar a ser un hombre capaz de hacer milagros. Los milagros se repetirán cada vez que levante la mano. Va a liberarse de sus problemas, va a ayudar a otros a resolver sus problemas, y esto gracias a la Luz de Dios. Se quedará asombrado de los continuos milagros realizados así. Venga al dojo a fin de poder realizar el gran cambio de su vida e introducirse en el camino de la felicidad’.

Funcionamiento

La organización tiene recursos financieros considerables: solo el templo de Suza ha costado varios millones de dólares.

La principal fuente de ingresos son las múltiples ofrendas de deben realizar los adeptos, entre otras, aquellas que realizan para ‘expresar su reconocimiento’ en caso de éxito, y aquellas utilizadas para ‘compensar sus impurezas’ en caso de fracaso, enfermedad, accidente, perdida de dinero o de empleo… etc.

De este modo se cierra el círculo espiritual en lo financiero: un miembro de Mahikari siempre cura… si no lo puede hacer es porque Dios no ha perdonado. Por lo tanto siempre ofrenda, sea para reconocer el poder que curó como para pedir la purificación de las impurezas que provocaron el fracaso.

‘En estos mundos, los dioses aparecen y desaparecen con una rapidez prodigiosa e incomprensible. Pero yo he puesto en su lugar decenas de millones de dioses subordinados y de espíritus mensajeros que me permiten conocer, al instante, cada una de vuestras oraciones y de vuestros comportamientos’. (L.G.)

(De ´Documentos para el curso de iniciación elemental de Mahikari).

Oscar Gerometta
Fuente: Sectas-online

es religión reiki?

¿Es el reiki una religión o sólo una técnica?

Pregunta:

Padre necesitaría información sobre el Reiki: si es una religión, o solo una técnica y por qué es incompatible con nuestra religión. Muchas gracias. Espero su respuesta

Respuesta:

El reiki es una técnica de origen japonés para reducir el stress, relajarse e incrementar el propio grado de bienestar físico y moral. Aunque el reiki no se presenta como un sustituto o una alternativa con respecto de la medicina tradicional, a menudo es encuadrado entre los ‘terapias complementarias’ que circundan la medicina.

El nombre reiki también es usado para designar el movimiento en sentido amplio (ya que no existe una organización unitaria) de los que practican esta técnica y comparten un cierto número de principios que la sustentan.

La técnica se basa en la idea de que una energía (ki) universal (rei) corre dentro de todos los seres vivientes. El flujo de esta energía puede ser mejorado o corregido, en caso de desviaciones por simples gestos de una persona iniciada en el reiki, la cual apoya las manos sobre otra persona (o sobre él mismo), o bien sencillamente dirige las manos en dirección del otro, sin tocarlo.

La difusión del reiki en Occidente se inicia en los Estados Unidos en 1938, y ha tenido un notable éxito. Se calcula que hoy en el mundo más de un millón de personas se someten regularmente a sesiones de reiki. Junto con el éxito, también han surgido polémicas. Las diversas escuelas, centros, asociaciones de reiki no siempre se llevan bien entre ellas. Algunos grupos son acusados por otros de pedir precios exorbitantes o al menos excesivos. En el mundo cristiano a menudo se pregunta con preocupación si el reiki es sencillamente una técnica, o si no será, en cambio, una religión (que, en cuánto se basa en nociones orientales o panteísticas, sería incompatible con la fe cristiana).

Uno de los elementos que puede ayudar a afrontar estos problemas sin pensar, naturalmente, de poderlos resolver en esta sede de modo sumario es el estudio de los orígenes del reiki, hasta hoy ampliamente envueltos en el mito y en la leyenda.

El reiki fue llevado a Occidente por la señora Hawayo Takata (1900-1980), una hawaiana de orígenes japoneses, que lo descubrió durante un viaje a Japón entre 1935 y 1937. De retorno a Hawaii en 1937, Takata invitó a su maestro japonés de reiki, Chujiro Hayashi, a reunirse con ella, y juntos abrieron el primer centro occidental en 1938. Takata, a lo largo de más de cuarenta años de carrera en Occidente, ha contado muchas veces la historia del reiki [1]. Sin embargo quizás para adaptarlo a los gustos occidentales la historia del reiki ha sido referida tomándose algunas libertades respecto de los hechos históricos. A estas conclusiones llegan dos autores favorables al reiki incluso maestros de reiki ellos mismos: William Lee Rand, en la nueva edición revisada y ampliada (1998) de su manual de 1991 ‘Reiki. The Healing Touch’ [2] y Frank Arjava Petter en ‘Reiki Fire’ (1997) [3]. Ambos han hecho sus investigaciones en Japón.

Según Takata cuya historia ha sido retomada acríticamente en casi todas las publicaciones sobre el reiki que circulan en Occidente el fundador del movimiento, Mikao Usui (1865-1926), habría estudiado a la universidad de Chicago y se habría convertido en presidente de la universidad Doshisha de Kyoto. Se afirma a veces que también habría sido ordenado pastor en una Iglesia protestante, y no falta quién afirme que habría sido sacerdote católico. Su sucesor habría sido Chujiro Hayashi, el maestro de la señora Takata.

Según William Lee Rand y Frank Arjava Petter, ninguna de estas informaciones es verdadera. Mikao Usui nunca tuvo nada que ver con la universidad de Chicago ni con la universidad Doshisha, y jamás ha sido cristiano. Usui nace en una pequeña aldea, Yago (en la prefectura de Gifu), el 15 de agosto de 1865 [4]. De niño frecuenta una escuela budista tendai. No está claro si consiguió ulteriores títulos, aunque sus primeros seguidores afirman que estudió medicina y teología (budista), además del arte de predecir el futuro de los adivinos japoneses. Educación formal o no, después de viajes de los que se sabe muy poco por Europa (aunque tal vez no por América) y por China, se convierte en un ejecutivo de éxito y forma parte de un grupo esotérico interesado en los fenómenos parapsicológicos y en el mundo de los espíritus, el Rei Jyutu Ka. En 1914 es víctima de un desastre económico. A raíz de esto se vuelca a la religión y se anota en un curso de meditación de veintiún días cerca del templo del Monte Kurama, sagrado para la escuela budista tendai. Meditando bajo una catarata una práctica común en Japón tiene una repentina iluminación, y se siente lleno de energía divina. De 1914 a 1922 utiliza este descubrimiento suyo reuniendo un pequeño grupo de seguidores en Kyoto. En 1922 se traslada a Tokio donde funda la Usui Shiki Reiki Ryoho (‘[Sociedad para la difusión del] Sistema Usui de Curación Reiki’). También abre una clínica e comienza a formar maestros de reiki, que inicia en tres grados llamados shoden (primer grado), okuden (enseñanza interior) y shinpiden (enseñanza mistérica), según algunos aunque este punto es controvertido seguidos por otros tres grados más secretos. En el curso de la enseñanza también se revela a los seguidores cuatro símbolos. La asistencia a las víctimas del terremoto de Tokio, en 1923, hace crecer la fama de Mikao Usui, quien abre una clínica más grande en 1925. Enseña sus técnicas a unos dos mil estudiantes, pero inicia solamente a dieciséis enseñantes (o maestros). El exceso de trabajo le provoca un infarto, del que muere el 9 de marzo de 1926. Su tumba y una estela conmemorativa se encuentran cerca del templo a budista de Saihoji en el barrio de Suginami, en Tokio (aunque hay quien sustenta que sus cenizas fueron llevadas a otro lugar). Después de su muerte se convierte en presidente de la Usui Shiki Reiki Ryoho (hoy llamada Usui Kai) un cierto J. Ushida, a quien se suceden Iichi Taketomi, Yoshiharu Watanabe, Tojoihyi Wanami y la señora Kimiko Koyama. Chujiro Hayashi fue uno de los dieciséis maestros iniciados por Usui, pero nunca fue presidente de la sociedad.

Hayashi es, sin embargo. importante, como se ha señalado, por la difusión del reiki en Occidente en cuanto maestro de Hawayo Takata (que nunca conoció a Usui). Takata inició su obra en los Estados Unidos sin contactos de tipo administrativo con la asociación japonesa. Introdujo diferentes variantes y prácticas en particular, un mayor secreto de la enseñanza y la solicitud de altas sumas de dinero para la iniciación como maestro e inició a veintidós maestros antes de su muerte, ocurrida en el 1980. Cada uno de estos maestros inició a otros, y lo mismo hicieron sus alumnos. Hoy los maestros de reiki que reivindican el poder de iniciar a otros maestros son en Occidente más de 200.000, y su número sigue creciendo. Muchos maestros forman parte de asociaciones más grandes, o al menos de redes internacionales: por ejemplo la revista Reiki News, publicada en Michigan por The Internacional Center for Reiki Training, tiene una tirada de 75.000 ejemplares. Pero existen indudablemente miles, y probablemente decenas de miles, de diferentes escuelas de reiki, cada una de las cuales tiene características propias y a menudo combina las técnicas y las ideas de Mikao Usui con elementos de otra procedencia (de origen budista, o de la New Age, de formas esotéricas de todo tipo y a veces también del cristianismo). Las cuestiones de sucesión ‘apostólica’ y de linaje parecen menos importantes en Japón, donde la explosión del reiki en Occidente es mirada con cierto escepticismo. Sin embargo, es verdad que en Japón la sociedad fundada por Mikao Usui no ha tenido un desarrollo comparable con la gran expansión del reiki en Occidente.

Una vez que la historia del reiki ha sido liberada de sus incrustaciones mitológicas, el especialista en movimientos religiosos nota fácilmente las semejanzas con las numerosas nuevas religiones del Japón. La relación con un templo budista, la experiencia de fundación durante un retiro ascético sobre una montaña, los tres grados de iniciación, se encuentran en numerosas nuevas religiones japonesas, en el interior de las cuales un grupo o familia entera se caracterizan por la idea de que a través la imposición de las manos es posible transmitir o despertar una energía divina.

De Mikao Usui se sabe bastante poco, pero no hay duda de que él enseñó la naturaleza divina del ki, la importancia del canto sagrado, de la oración y del agradecimiento a Dios. Uno de los principales símbolos ocultos del reiki en la versión originaria de Mikao Usui corresponde al símbolo de la Divinidad Suprema venerado en el templo a budista del Monte Kurama [5]. ¿Se debe concluir sobre la base de este paralelo que el reiki es una religión? La cuestión no es tan simple. El hecho que casi todas las escuelas nieguen vigorosamente que el reiki sea una religión no sería, de por sí, decisivo. Numerosas nuevas religiones japonesas, en particular algunas en las que se da importancia a la imposición de manos, como Sûkyô Mahikari, niegan igualmente ser religiones y prefieren presentarse como ‘organizaciones supra-religiosas’ abiertas a personas de toda fe. Su carácter de nuevas religiones es sin embargo evidente para los especialistas. Pero, en un caso como el de Sûkyô Mahikari, los especialistas hacen notar precisamente que no se limita a la imposición de manos sino que también ofrece un completo mensaje de salvación y una teología de la historia que quiere explicar los orígenes del cosmos y de la humanidad. En el reiki al menos en la mayoría de las escuelas no hay ni un mensaje de salvación ni una teología de la historia. El reiki no es una simple técnica, porque implica la referencia esencial a una energía que tiene características divinas, y el mensaje del fundador es incomprensible si se lo separa del contexto religioso originario. Sin embargo, tampoco es una religión o un movimiento religioso en el sentido más corriente del término, porque no provee ni se propone proveer respuestas articuladas sobre los orígenes y sobre la suerte del hombre. Además, trasladado del Japón al occidente, el reiki como otras corrientes ha sido sometido a un rápido proceso de secularización, que ha llevado incluso a una lectura revisionista (y mitológica) de sus orígenes y de su historia. Quizás la definición que William Lee Rand usa para la comunidad de los iniciados, un ‘sagrado orden metafisico’ [6], ayude a entender la naturaleza de un fenómeno al cual podría aplicarse con provecho la categoría, acuñada por especialistas estadounidenses, de ‘casi-religión’.

Por Massimo Introvigne

Tomado de www.cesnur.org/testi/reiki.htm

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[1] Se puede escuchar de viva voz en un audiocassette: Mrs. Takata Speaks: The History of Reiki, Vision Publications, Southfield (Michigan) 1989.

[2] WILLIAM LEE RAND, Reiki. The Healing Touch. First and Second Degree Manual, 2ª ed. rivista e ampliata, Vision Publications, Southfield (Michigan) 1998.

[3] FRANK ARJAVA PETTER, Reiki Fire, Lotus Light, Twin Lakes (Wisconsin) 1997.

[4] Las informaciones que siguen son tomadas de las op. cit. de W. L. Rand y F. A. Petter, así como de los documentos publicados en el sitio Internet de The International Center for Reiki Training.

[5] W. L. RAND, op. cit., p. A-4.

[6] Ibid., p. C-6.