protestantes

Preguntas a las que ningún protestante puede responder

Pregunta:

Cinco preguntas a las que no puede responder ningún protestante.

Respuesta:

1 – Por favor, deme una razón para aceptar la Biblia que un musulmán no pueda usar para considerar el Corán inspirado por Dios.

(No hay respuesta protestante a esta pregunta)

Respuesta católica: Los católicos aceptamos la Biblia como Palabra de Dios porque la Iglesia que Cristo fundó y confió a S. Pedro (cf. Mt 16,18), y que es la Columna y Cimiento de la Verdad (cf. 1Tim 3,15), dice que la Biblia es Palabra de Dios. Como decía San Agustín: ‘creo en los Evangelios porque la Santa Madre Iglesia me dice que crea en ellos’.

2 – Por favor, dígame por qué y con que autoridad usted acepta sólo una parte de la Biblia siendo que la lista de los libros que comprende el Nuevo y al Antiguo Testamento fue determinada al mismo tiempo?

(No hay respuesta protestante a esta pregunta)

Respuesta católica: Los católicos aceptamos la Biblia en su integridad porque la lista de libros que la componen fue definida por la Iglesia en el año 397 d.C., bajo la autoridad del Sucesor de Pedro, el Papa San Dámaso I.

3 – Por favor, dígame por qué la Biblia habría necesitado casi 1600 años para ser entendida correctamente, si ella es teóricamente algo que cualquiera puede leer y entender.

(No hay respuesta protestante a esta pregunta)

Respuesta católica: Los católicos sabemos que la Biblia no es algo que cualquiera puede leer y entender sin ayuda (cf. 2 Pedro 3,16, Act 8,31), y sabemos que Cristo confió a San Pedro, el primer Papa, la tarea de cuidar su rebaño, la Iglesia (cf. Juan 21,15-17). Nosotros seguimos lo que los Sucesores de Pedro nos transmiten.

4 – Por favor, explique cómo alguien puede saber si entendió la Biblia correctamente, si el sólo puede confiar en la Biblia, y en nada más; pues existen cerca de 30.000 sectas protestantes en el mundo, cada una entendiendo la Biblia de manera diferente y todas creyendo que están en la verdad.

(No hay respuesta protestante a esta pregunta)

Respuesta católica: Los católicos sabemos que es la Iglesia que Cristo fundó y confió a San Pedro (Mt 16,18), y que es la Columna y Fundamento de la Verdad (1Tim 3,15), la que tiene la misión de enseñar (Mt 28,19), y que las Escrituras no deben ser interpretadas particularmente (cf 2 Pedro 2,20), pues quien lo hace comete errores que lo conducen a la perdición (2 Pedro 3,16). De esto modo, sabemos que la explicación hecha por la Iglesia es verdadera y está errada cualquier interpretación diversa de esta.

5 – Por favor, pruebe, usando sólo la Biblia, que ella es lo que Usted considera que ella es (o sea, la única fuente de Verdad Revelada, compuesta por los libros que usted acepta, todos ellos y sólo ellos). Claro que todo el mundo sabe que la Biblia es Palabra de Dios, buena para enseñar, etc., pero, intente probar que ella es la única fuente de la Palabra de Dios, compuesta por los libros que usted acepta, todos ellos y sólo ellos.

(No hay respuesta protestante a esta pregunta)

Respuesta católica: Al contrario de los protestantes, que aceptan el error llamado ‘Sola Scriptura’, según el cual sólo la Biblia es Palabra de Dios, los católicos sabemos que además de la Biblia, que no tiene toda la Palabra de Dios y no está completa, (Juan 20,30-31; Juan 21,25; 2Ts 2,14), está también la Tradición Oral, también revelada por Dios, que debe ser seguida (2 Ts 2,15; 2Ts 3,6; 2Tm 1,13; 1 Cor 11,2; Gal 1,14, 1Tm 6,20; 2Tm 1,14; 2Tm 2,2, etc.). El mismo San Pablo, en Act 20,35, cita palabras de Cristo que no están en ninguno de los Evangelios, diciendo a los obispos de Éfeso que ellos deben acordarse de ellas. Sabemos además que los libros que componen la Sagrada Escritura son los que la Iglesia determinó en en año 397 d.C., más de mil años antes de que los primeros protestantes quitasen siete libros de sus biblias en el año 1517 d.C.

Carlos Ramalhete

riquezas vaticano

El Vaticano ¿no está lleno de riquezas?

Pregunta:

Han llegado dos consultas similares. 1. A muchas personas se les oye decir lo siguiente: ‘¿Por qué el Vaticano no vende todas sus riquezas en edificios y obras de arte para darle de comer a los pobres?’. ¿Cuál es la respuesta a esa popular acusación? Gracias. 2. ¿Cómo responder con total fundamento y seguridad ante los comentarios sobre las riquezas del Vaticano?

 

Respuesta:

Esta es una vieja crítica que muchas sectas lanzan contra la Iglesia católica. Hay que contestar en varios puntos:

1. No se puede comparar las necesidades económicas de la Iglesia en nuestros tiempos con las necesidades económicas del pequeño grupo de los apóstoles reunidos en torno a Jesús. Algunos hacen dialéctica sobre este punto: Jesús nació pobre en Belén y el Papa, en Roma, vive en un rico palacio.

El mismo Jesús comparó a su Iglesia con un grano de mostaza que una vez sembrado se convierte en un gran árbol que cobija entre sus ramas a todas las aves del cielo (cf. Mt 13,31-32). Jesús, por su ministerio itinerante y el reducido número de sus discípulos, no necesitaba casas ni posesiones. Sin embargo, necesitaba de la generosa colaboración de algunas personas, las cuáles lo seguían y ayudaban con su dinero: Le acompañaban los Doce, y algunas mujeres… que les servían con sus bienes (Lc 8,1-3).

Por otra parte, Jesús hablando muchas veces del mal uso de las riquezas y del bien de la pobreza, nunca profirió ninguna palabra en contra de la riqueza y esplendor del Templo de Dios; por el contrario, expulsó enérgicamente a los vendedores que profanaban la santidad del mismo (cf. Mt 21,12; Mc 12,42). En el Antiguo Testamento es el mismo Dios quien determina la rica ornamentación de la Tienda de Reunión y luego del Templo divino. Esto nos manifiesta cómo el Evangelio enseña no se debe escatimar en ornamentar la casa de Dios. Y así lo han entendido los grandes santos, como el santo cura de Ars, quien viviendo para sí en la extrema pobreza, nunca fue mezquino en gastos para la casa de Dios.

2. Cuando se habla de ‘las riquezas del Vaticano’ no hay que perder de vista que se está hablando de bienes culturales que son patrimonio de la humanidad, y de los cuales la Iglesia no es más que la custodia segura. El Vaticano, fuera de sus templos, es un gigantesco museo, bibliotecas, etc. Si el Papa tuviese que vender esos bienes para ayudar a los pobres, con mayor razón tendrían que vender cada nación y estado sus propios museos y bibliotecas y patrimonios culturales para ayudar a los pobres de sus propios países. Se trata de una ridiculez y un sinsentido, pues el hacer pasar estos bienes a personas particulares (que podrían comprarlos) sería privar a todos los estudiosos y personas de todas las creencias religiosas que se benefician con ellos, al ser puestos a la disposición general por la Santa Sede que los custodia. Allí acuden innumerables personas del mundo entero para conocer parte del patrimonio científico, filosófico, teológico y artístico de la humanidad.

Además, es evidente que ésta no sería ninguna solución para la pobreza en el mundo, la cual pasa por la conversión del corazón de los gobernantes y magnates de la tierra. Hay estadísticas según las cuales si se vendiese todo el Vaticano sólo se daría de comer a los pobres durante tres días.

Hay que ser conscientes de que esto no es más que un sofisma que busca desacreditar a la Iglesia.

3. Hemos dicho que la Iglesia ha crecido enormemente desde los tiempos de Cristo. Hay que tener presente, por eso, que, como ha explicado monseñor Sergio Sebastiani, presidente de la Prefectura de los Asuntos Económicos (Zenit 8 de julio de 1999), aún siendo una institución cuya tarea es estrictamente espiritual, necesita dinero para cumplir con su labor. La mayor parte de los gastos de la Santa Sede se destinan a mantener lo que se llaman ‘actividades institucionales’, una voz del presupuesto vaticano que abarca todos los organismos de la Curia Romana: las congregaciones, los consejos, los tribunales, el Sínodo de los Obispos, las Oficinas, etc. En total, estas instituciones cuentan con 2.581 empleados. Se trata de todas aquellas personas que asisten más de cerca al Santo Padre en su ministerio al Servicio de la Iglesia en el mundo. Estos organismos están llamados a ofrecer servicios que no producen entradas económicas.

Incluso hay obras que sólo ocasionan pérdidas económicas, pero que se mantienen por el valor apostólico que representan, como el periódico L’Osservatore Romano que actualmente tiene 36 mil suscriptores, y Radio Vaticano que ahora transmite en 47 lenguas (Zenit 23 de junio de 2000).

4. Por otra parte, la Santa Sede, así como muchas instituciones de la Iglesia ayudan económicamente de manera fue importante a las personas pobres. Para tener una idea, en los años 1998-1999, sólo ‘Caritas italiana’ distribuyó 34,5 millones de dólares destinados a 69 países de los cinco continentes (Zenit 18 de enero de 2000).

Y en cuanto a la caridad personal del Papa, él destina para las obras de caridad y para sostener las Iglesias más necesitadas, lo que se denomina el ‘Obolo de San Pedro’, que es fruto de las ofertas de los fieles para ayudar al Papa en su fin caritativo. En el año 1999, estas ofertas ascendieron a 55.313.587 dólares, que luego el Papa destinó a obras caritativas (Zenit 23 de junio de 2000), como son escuelas, leproserías, hospitales, centros de asistencia especiales, zonas azotadas por grandes calamidades (terremotos, sequías, hambre, etc.).

La Santa Sede también ayuda al sostenimiento de los Lugares Santos y de las Obras misionales.

No se puede acusar a la Iglesia de que no ayude a los necesitados por el hecho de que no venda sus bienes culturales. Por el contrario, las grandes obras de misericordia que ennoblecen la humanidad han sido invento e iniciativa de la Iglesia. Ella inventó los hospitales, los orfanatos, los cotolengos, los hogares para discapacitados, las mismas universidades. Si hoy podemos asistir a una universidad es gracias a la Iglesia; si hoy podemos acudir a un hospital es gracias a la Iglesia.

5. En cuanto a la vida personal del Papa, él vive modestamente, sin propiedades personales. Don Bosco cuenta que cuando fue a visitar a Pío IX, al papa no le quedaba ni un centavo para sus gastos personales, y que su habitación era tan pobre y sencilla como la de los chicos que él juntaba por la calle. Un periodista narra que el Papa Pío XII murió en su habitación que era sumamente sencilla, recostado en una pobre cama de hierro; su comida diaria consistía en unas pocas verduras. El médico de San Pío X, asistiéndolo en su enfermedad, quedó desconcertado al comprobar que el gran Papa llevaba puesto debajo de su blanca sotana, unos pantalones remendados como los de cualquier pobre del pueblo. El Papa al morir, ni siquiera deja a sus familiares sus bienes personales; sólo su enseñanza y buen ejemplo. Vive y muere pobre como Jesús.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

¿Que información existe acerca de la visión de la Iglesia Católica acerca del Budismo?

Pregunta:

Mi esposo se acaba de comprar un libro de Budismo (para principiantes) y me preocupa. El dice que no cambiaria el catolicismo por ninguna religión pero que solo lo compro por tener algo que leer y porque le gustaría aprender algún método de relajación y para liberar el stress con Yoga y esas cosas. Dice que se puede ser católico y budista al mismo tiempo y la verdad me ofende mucho su forma de pensar. ¿Que información existe acerca de la visión de la Iglesia Católica acerca del Budismo? Espero me pueda ayudar! Gracias

Respuesta:

Estimada:

El término Buddha (Buda) el el principal título dado al fundador del budismo; no es su nombre propia. Se llamaba en realidad Siddhartha Gautama; nacido a mediados del siglo VI a.C. Se dice que este personaje tuvo una experiencia espiritual excepcional que ‘le despertó al conocimiento perfecto’. Por haber conocido este despertar (en sánscrito ‘bodhi’) se le llamó ‘el Despertado’, el Buddha.

Si bien no se duda hoy en día de la existencia histórica de este personaje, es difícil discernir lo que es histórico de lo que es legendario.

El budismo no es, en realidad, ni una religión ni una moral, sino una espiritualidad, o sea una concepción de la vida perfecta y un método para alcanzarla. A su fundador, Sakia Muni (sakia quiere decir ‘ermitaño’), Buda (el ‘iluminado’), fue simplemente un hombre que se retiró a la soledad no para buscar a Dios, como hace el ermitaño cristiano, sino para buscar la liberación, y acabó rodeado de monjes que buscaban su doctrina, su vía de liberación.

El budismo insiste en la inconsistencia y transitoriedad de todas las cosas, incluido el hombre. Sólo existen fenómenos. En el centro de esta multiplicidad cambiante se mantiene el conocimiento; éste es el que vigila las idas y venidas de las ideas y de las sensaciones, pero es también inconsistente y sin sustancia.

El credo budista está compuesto por cuatro grandes afirmaciones:

1) la vida es dolor;

2) el origen del dolor es la sed de existencia que conduce de renacimiento en renacimiento;

3) la supresión del dolor se obtiene extinguiendo la sed de existencia mediante el aniquilamiento completo del deseo;

4) la cuarta indica los ocho senderos de la virtud por los que se llega a esta extinción.

Esta extinción de todo deseo es lo que llaman el nirvana. El sabio lo alcanza en el éxtasis que suprime la conciencia. Cuando despierta tiene la impresión de haber estado en un ‘estado de beatitud’, que fue inconsciente mientras lo tuvo y sólo lo conoce cuando ya pasó. Cuando muere el sabio, libre de todo deseo, queda redimido de la cadena de reencarnaciones, y parte para no se sabe donde.

La moral práctica está constituida por los 8 senderos de la virtud que se reducen a dos grupos: la pureza de la acción y la pureza de la contemplación. Pero pureza de la acción significa más bien indiferencia.

Respecto del uso del Yoga, puede consultar el artículo que ya he colocado en la página.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Chamanismo

¿Qué es el Chamanismo?

Pregunta:

¿Qué es el Chamanismo?

Respuesta:

Se trata de un fenómeno religioso, o mejor, un conjunto de fenómenos rituales y mágicos con ciertos rasgos comunes y característicos. Se encuentra principalmente, en Eurasia septentrional, aunque también en otras partes del mundo con formas, a veces, distintas; hay huellas de ch. en la India antigua, en China, en Irán, en Asia Central y en los indios de América, pero, sobre todo, abunda en los pueblos primitivos de Siberia. Sin embargo, M. Eliade subraya que debe hacerse una diferencia entre las religiones dominadas por los conceptos y las técnicas chamánicas y entre aquellas en las que el ch. es sólo un epifenómeno. La palabra chaman tiene su origen en la lengua de los tunguses de Manchuria y los rusos la han introducido en la etnología; hay autores que la relacionan con la palabra sánscrita, shramana (asceta) y se la encuentra en chino, sha-men. El chaman es esencialmente un mediador entre el mundo invisible, sobrenatural, lleno de espíritus y divinidades, y el mundo humano, especialmente el de su tribu. El ch.no se enseña a cualquiera, sino que requiere un don especial, la recepción de este don por el chaman, a veces dolorosa, y en sus principios se acompaña de fenómenos psico-neuróticos. Se pensaba que correspondía a enfermedades psicópatas o epilépticas. Los estudios médicos han demostrado que tales afirmaciones no pueden generalizarse. Después de la toma de posesión por los espíritus, que a veces tiene un carácter dramático, el joven aprende su oficio en casa de un chaman y recibe una iniciación y el conocimiento de las técnicas, los rituales y las lenguas de los espíritus (v. ESPíRITU ii). El chaman puede evocar a los espíritus del clan (v.) y, de esta forma, tiene un papel importante en él. Los espíritus que ayudan al chaman pertenecen a diversas clases: espíritus de la naturaleza; almas de chamanes; muertos, antepasados, genios, dioses. No se trata de una posesión (v. PosEsos) propiamente dicha, como se encuentra en África o en el espiritismo (v.) moderno, sino más bien, de un estado especial en el que ‘el alma’ del chaman viaja por el reino de los muertos, por el cielo, por el mundo inferior, por las aguas; -al contrario de la posesión, es libre y, una vez despertado, cuenta sus viajes. Ernst Arbman define la sesión chamánica como un estado de absorción autósugestiva que la psicología religiosa llama trance. Además, el chaman es el dueño de los espíritus y no su servidor, como expone U. Harva en sus trabajos. La sesión chamánica se celebra en una tienda que se rodea de figuritas esculpidas en forma de animales, de gran importancia en el ritual; se ha demostrado la estrecha relación que existe entre el ch. y el mundo animal, lo que no debe extrañar, ya que estos pueblos son cazadores. El chaman se viste con un ropaje que evoca a una animal (pájaro, oso, reno) y utiliza un tambor, elemento muy importante en el ritual; se le considera como a un ser viviente, con poderes sobrenaturales, poseído por espíritus. El chaman es el intermediario religioso entre el clan y los espíritus; o bien envía su alma al mundo de los dioses, o bien se deja inspirar por éstos, que entonces hablan por su boca. Sirve para conducir a un muerto del clan a su morada, para curar a los enfermos, apartar las desgracias colectivas, obtener la ayuda de los espíritus en las faenas de pesca o de caza, adivinar el porvenir, apaciguar las tempestades, etc. El ch. es, pues, un fenómeno complejo, religioso y social y tuvo una importancia considerable en todas las sociedades primitivas; a veces, el chaman llega a tener funciones sacerdotales propiamente dichas (v. SACERDOCIO I). Ivar Paulson lo define como una especie de místico primitivo y mago a la vez. V. t.: ÁFRICA VII; AMÉRICA VI; AVES IV; CABALLO II.

Por J. Roger Rivíere

Tomado de la gran Enciclopedia Rialp

BIBL.: A. CLOSS, Chamanismo, en F. KÓNIG, Diccionario de las Religiones, Barcelona 1964, 331-335; M. ELIADE, Le chamanisme et, les techniques archaiques de 1’extase, París 1951; U. HARVA, Les représentations religieuses des peuples altaiques, París 1959; L. VAJDA, Zur phaseologischen Stellung des Schamanismus, ‘Uralaltaische Jahrbücher’, 31, Gotinga 1959; H. FINDEISEN, Das Schamanentrlm als spiritische Religion, ‘Ethnos’, 25,3-4, Estocolmo 1961; íD, Schamanentum, Stuttgart 1957; 1. PAULSON, A. HULTKRANTZ y K. JETTMAR, Les religions arctiques et linnoises, París 1965, 126-143, 280-285, 376-395.

china

¿Cuáles son las características del pensamiento religioso en China?

Pregunta:

¿Cuáles son las características del pensamiento religioso en China?

Respuesta:

Características del pensamiento religioso chino.

Cuando se estudia el pensamiento religioso de China, nos enfrentamos con una serie de conceptos muy difíciles de comprender. Aislados durante miles de años por las fronteras naturales del centro de Asia, los chinos crearon una civilización agrícola en las grandes llanuras aluviales; esta consagración durante siglos a la vida agrícola y sedentaria los separó del resto del mundo; el ritmo de las estaciones modeló estrechamente su vida. El acto humano estaba ligado a la renovación de la Naturaleza; uno dependía de la otra en los conceptos primitivos religiosos de Ch. Esta veneración a la Naturaleza hizo que los chinos no se preocupasen mucho por la idea de un Dios personal ni por los sistemas ontológicos; rindieron culto y adoraron mucho más a esta realidad impersonal que se adivina en los procesos naturales. La Naturaleza para los chinos no formaba más que un solo reino; un principio de solidaridad y de unidad profundas afirmaba que hombres, animales y plantas se encontraban en el mismo nivel universal. Se adoró, pues, a los múltiples poderes naturales figurados en forma de numen, de genios, de espíritus locales y familiares. El culto a los antepasados significaba que los lazos familiares con el muerto no se rompían y que éste continuaba ejerciendo su protección, proporcionando riqueza y prosperidad. Todo tenía una virtud secreta y general-; los nombres y sus expresiones gráficas estaban dotados de ciertos poderes e influencia; saber el nombre, decir la palabra, era poseer el ser o crear la cosa. La vida de la corte imperial fue una aplicación constante de la ciencia mágica y eficaz de la palabra justa. El chino se preocupó mucho más por esta ciencia de las fórmulas eficaces que por la ontología y la metafísica; el conjunto de creencias conocidas bajo el nombre de taoísmo (v.) se dedicó a estos conocimientos mágicos y primitivos de las relaciones ocultas entre las cosas. El pensamiento religioso chino estuvo influido desde el principio por las nociones del yin y del yañg, dos símbolos concretos de los aspectos apuestos y alternantes, masculino-femenino, positivo-negativo, de todos los contrastes posibles del universo. Se trata de un concepto de manifestaciones alternantes y complementarias, fórmula rítmica de la vida del universo. Estos dos símbolos complementarios tienen un principio superior regulador: el tao, otro concepto fundamental para los chinos. El tao es el saber operante, el orden total, la realidad profunda del universo, la eficacia, la unidad. El juego indefinido del yin-yang en el cosmos realiza la ley moral del cielo (t’ien), el cual opera también en el corazón humano; se concreta en la ley de la analogía, de las correspondencias de todas las cosas del universo. El cosmos se rige, pues, por un sistema de relaciones analógicas, de comportamientos eficaces, cuyo reflejo en el plano humano es el conjunto de los ritos, de la etiqueta; obrar y actuar es ejercer influencias, es remover el cosmos. Todo acto está sometido a una etiqueta tradicional, y el conocimiento de esta etiqueta complicada era la ciencia de los ritos; el confucianismo trató de esta ciencia del comportamiento social, político y privado del hombre chino; creó las fórmulas eficaces y secretas de gobierno que los sabios y los letrados conocían y enseñaban a los príncipes y Emperadores (v. CONFUCIO Y CONFUCIANismo). Estas formas religiosas del confucianismo y del taoísmo empezaron entre los s. vii y rii a. C. Ambas ofrecían enormes discrepancias. Cada tendencia dominó en su tiempo la política imperial. La llegada del budismo (v. BUDA) de la India suscitó reacciones en los s. v y vi d. C., sin olvidar la limitada difusión del islamismo (v.) y del cristianismo (v.). Estas dos religiones no llegaron a integrarse en la vida del pueblo. Las tres grandes ‘religiones’ clásicas de Ch. son el confucianismo, el taoísmo y el budismo.

Preponderancia del confucianismo.

Los discípulos de Confucio ocuparon rápidamente importantes puestos oficiales y fueron el tronco fundamental de los letrados, los yu, que administraron y gobernaron Ch. durante más de 2.000 años. Mong Tse (Mencio), fue el gran propagandista de la doctrina confucianista y el campeón de la ortodoxia, de la moral aristocrática; a su lado hay que citar a Siun Tse, que organizó el ceremonial (li), tan importante en el desarrollo posterior del confucianismo. Un discípulo de este último, Li Se, canciller del primer Emperador chino, She Huang-ti, fue ejemplo de intolerancia fanática confuciana, sugirió al Emperador la destrucción de todos los libros canónicos, así como la persecución de los letrados, los yu, que se oponían a la política totalitaria de Li Se. La nueva dinastía de los Han (v.) no incurrió en esta actitud y dejó prosperar a la escuela de los confucianistas. Los yu tuvieron gran influencia en el Imperio y formaron la clase democrática que sucedió a la feudalidad destruida. Se concedió a los confucianistas el derecho a ocuparse de la política imperial, y bajo el emperador Wu-Ti (14086 a. C.), el confucianista Se-ma Ts’ien, el padre de la historia china, preconizó un sistema de estudios y exámenes para la Administración del Estado. Los confucianistas tuvieron así un considerable instrumento de poder y propaganda; nadie pudo entrar en la Administración sin pasar por los exámenes confucianistas. Los periodos siguientes de los Tres Reinos, los Tsin (v.) y las Seis Dinastías (220-617) estuvieron bajo la fuerte influencia del budismo y taoísmo, cuyas tendencias pietistas y devocionales agradaron al pueblo chino. Con el triunfo de estas religiones y las divisiones políticas del país en Estados hostiles, la enseñanza confucianista decayó, por tener cada reino su sistema educativo particular. La dinastía Tang (v.) devolvió a los letrados confucianistas la importancia que habían tenido antes; se restablecieron los exámenes, y el emperador Hiuan-Tsung (712-756) fundó la Academia confuciana de Han-Lin, centro espiritual del pensamiento de Ch. Los confucianistas conservaron su privilegiada situación y sus influencias en las grandes dinastías posteriores, tanto con los Yuan (v.) mongoles (1280-1367) como con los Ming (v.) nacionalistas (1368-1643). El confucianismo tuvo una especie de monopolio espiritual que aceleró su tendencia a la fosilización y a las costumbres pueriles y minuciosas que caracterizaron este pensamiento en la época moderna de Ch. Los letrados, los yu, no quisieron adaptar su pensamiento a la evolución política y social del país. Después de la revolución de 1911, desapareció el confucianismo ortodoxo y fosilizado, pero el profundo pensamiento de Ch. siguió teniendo influencia; el movimiento de la Vida Nueva de Chiang Kai-chek (v.) estaba de acuerdo con los principios de Confucio, y sabido es que la doctrina política de Sun Yat-sen (v.), el tridemismo, era una síntesis del pensamiento tradicional confuciano y de las teorías políticas occidentales. El Gobierno comunista ha suprimido toda enseñanza confucianista en Ch.

Influencia del budismo y taoísmo.

El budismo no tuvo nunca mucha influencia política; se extendió en los s. v y vi d. C. a través de cuatro sectas principales: la secta Chinn-Tu, en Kiangsi, fundada por Hui Yuan (m. 416) y basada en la teoría maháyána de las ‘tierras puras’, paraísos budistas en los que los goces del espíritu se disfrutaban en compañía de los inmortales, de origen taoísta; la secta T’ien T’ai, que tenía sus grandes monasterios al sur del Yang-tse, enseñaba un yoga, un ascetismo severo y una ética elevada; la secta Ch’an muy influida por el taoísmo y que se convirtió en la secta Zen (v.) del Japón. Finalmente, la secta del amidismo, una forma de budismo popular, tuvo gran éxito en Ch.; concentró su devoción sobre las figuras de Buda y de los bodhisattvas Maitreya, Avalokiteshvara, Mañjushri y Vairocana. El buda Amitábha, creación del Maháyána, se incorporó al culto chino hacia el 650, y el bodhisattva Avalokiteshvara, bajo el nombre de Kuan-yin, tuvo asociada a su culto una figuración femenina. Este tuvo un éxito extraordinario; su culto era muy sencillo: bastaba pronunciar su nombre chino, O-mi-to-fo, para ser salvado. Islamismo, cristianismo y nueva religiosidad. En la época Tang (618-907) apareció en Ch. el mahometismo, que quedó confinado a una porción relativamente pequeña de la población y fue modificado por las prácticas locales; los mahometanos chinos se contentaron con formar una comunidad aparte, casándose con mujeres chinas y conservando sus creencias y costumbres propias, pero sin deseo de propagar su fe. En la actualidad, está prácticamente extinguido el mahometismo en Ch. En la misma época se predicó el cristianismo en su forma nestoriana (v. NESTORIO), que tuvo cierta influencia sobre el budismo en cuanto al culto a los difuntos y algunas ceremonias. Los chinos nunca han sido muy religiosos o místicos; han buscado recetas mágicas de longevidad y de poderes extraordinarios, pero el alma china no es religiosa, al contrario que el alma hindú. Antes de la revolución comunista, para un chino era normal ir a los tres altares, confucianista, budista y taoísta, para hacer una ofrenda y tener así a los dioses de su parte, cualesquiera que fueran. Al Gobierno comunista no le fue difícil acabar con estas formas degeneradas y sustituir el culto a estos dioses y genios por el culto a Mao (v.). Los misioneros cristianos han sido expulsados y el partido comunista ha intentado adaptar las doctrinas cristianas al marxismo y crear una Iglesia cristiana china independiente. V. t.: ASIA VI y VIII; BUDA Y BUDISMO; CONFUCIO Y CONFUCIANISMO; LAO-TSE; TAOÍSMO; BANQUETE SAGRADO.

 Por J. Roger Riviere

Tomado de la gran Enciclopedia Rialp

BIBL.: J. MARíN, China, Lao-tse, Confucio, Buda, Buenos Aires 1944; E. R. HUGHEs, Religiones en China, en E. O. JAMES, Historia de las Religiones, II, Barcelona 1956, 243-341; J. ROGER RIVI$RE, El pensamiento filosófico de Asia, Madrid 1960, 263-392; W. T. CHAN, Tendencias religiosas de la China moderna, Madrid 1955; M. EDER, La religión de los chinos, en F. KSNIG, Cristo y las religiones de la tierra, III, Madrid 1961, 289-340; ID, China, en F. KONIG, Diccionario de las Religiones, Barcelona 1964, 335340; M. GRANET, La religion des Chinois, París 1922; H. MASPERO y 1. ESCARRA, Les Institutions de la Chine, París 1952; W. J. CLENNELL, The Historical Development of Religion in China, Londres 1917; C. BURTON DAY, Chinese Peasant Cults, Shanghai 1940; J. 1. M. DE GROOT, Religion in China, Nueva York 1912; ID, The Religious System of China, Leiden 1892-1910; H. DORÉ, Researches into Chinese Superstitions, Shanghai 1914-38; J. EDKINS, Religion in China, 4 ed. Londres 1893; J. LEGGE, The Religions of China, Londres 1880; W. E. SOOTHILL, The Three Religions of China, Londres 1929; K. L. REICHELT, Religion in Chinese Garment, Londres 1951; A. F. WRIGHT, Buddism in Chinese History, Stanford (California) 1970. ~.