embarazo

¿Le es lícito tomar anticonceptivos a una mujer para quien un embarazo resultaría riesgoso?

Pregunta:

Tengo un grupo de jóvenes al que doy algunas charlas de formación. Me presentaron el siguiente problema de moral: para una mujer que sabe que si queda embarazada puede haber riesgo para ella y/o el hijo, ¿es pecado utilizar métodos anticonceptivos (naturales o antinaturales) con el fin de no poner en riesgo ni a la madre ni al hijo, y seguir manteniendo relaciones para no enfriar el amor conyugal? Sería de gran ayuda la información que me pueda dar al respecto, desde ya le agradezco, esperando su respuesta.

Respuesta:

1) En las circunstancias en que un embarazo puede representar riesgos para la mujer o para el posible hijo, es lícito hacer aquello que sea bueno o indiferente en sí para evitar dicho riesgo. En cambio no es lícito hacer algo malo en sí, aunque el fin propuesto sea muy bueno; pues dice San Pablo que no se puede decir: Hagamos el mal para que venga el bien (cf. Rom 3,8).

2) Teniendo esto en cuenta hay que decir que es ilícito procurar este buen fin (evitar el riesgo para la salud) con el mal medio de la anticoncepción artificial. La anticoncepción es mala en sí, pues separa los dos aspectos que son intrínsecos al acto conyugal: el unir a los esposos y al mismo tiempo y volverlos potencialmente fecundos. Por eso dice el Papa Pablo VI: ‘No le es lícito al hombre romper por su propia iniciativa el nexo indisoluble y establecido por Dios, entre el significado de la unidad y el significado de la procreación que se contienen conjuntamente en el acto conyugal’ (Humanae vitae, 12). Por eso el mismo Papa declara ilícita ‘toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación’ (Humanae vitae, 14). Esto incluye:

a) ‘en previsión del acto’: la esterilización directa, los anticonceptivos, etc.

b) ‘en su realización’: los métodos de barrera (preservativos, relación interrumpida, etc.);

c) ‘en el desarrollo de sus consecuencias naturales’: el aborto quirúrgico, el infanticidio, la contracepción de emergencia, etc.

d) ya ‘se proponga como fin’: el que quiere la anticoncepción porque no desea nuevos hijos;

e) ‘o como medio’: el que quiere la anticoncepción como un medio para preservar la salud (éste sería el caso planteado).

3) En cambio es lícito buscar el buen fin (evitar el peligro para la vida) a través del uso honesto de los ritmos naturales. Dice también Pablo VI: ‘Si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los períodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales’ (Humanae vitae, 16). Estos actos son buenos porque en este caso los esposos se limitan a conocer una disposición natural (es decir, causada por el Creador) que son los ritmos naturales de la mujer, para servirse de ella (cf. HV,16); en este caso los esposos se reconocen ‘no árbitros de las fuentes de la vida humana, sino más bien administradores del plan establecido por el Creador’ (Humanae vitae, 13).

Hay que tener en cuenta que los métodos naturales no son -como dice la consulta, expresándose incorrectamente- anticonceptivos, sino ‘no-conceptivos’: no van ‘contra la concepción’ (ni la impiden ni la destruyen) pues consisten simplemente en abstenerse de los actos sexuales en los períodos que la mujer reconoce como fecundos.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

metodo natural

¿Existe algún método natural para regular la natalidad?

Pregunta:

Estimado Padre Fuentes: Le escribo estas líneas para hacerle una consulta, esperando que Ud. me ayude con esta inquietud. Hace un año y cuatro meses que estoy casada, y al mes de mi casamiento Dios nos dio la más hermosa de las bendiciones que puede darle a un matrimonio, la de ser padres. En diciembre nació nuestra bebe después de un embarazo un poco complicado, el cual terminó en una cesárea de urgencia. A raíz de la cirugía, tengo que esperar como mínimo dos años para volver a concebir. Con mi esposo, sabemos que el uso de anticonceptivos es un pecado, y estamos conscientes de nuestra responsabilidad que asumimos el día que nos casamos, el de ser colaboradores de la obra creadora de Dios. Es por eso que queremos saber si existe algún método natural, y cómo se usa, para poder esperar hasta que pueda volver a quedar embarazada, mi intención es asesorarme bien para poder enseñárselo a mis amigas. Bueno Padre, espero que Ud. pueda ayudarnos, y le pido que rece por nosotros y por todos los matrimonios del mundo.

Respuesta:

Estimada Sra.

Ante todo, quiero felicitarla a Usted y a su esposo por la claridad de sus convicciones morales. El caso que Usted me plantea es uno de los que hacen lícito el recurso a los métodos naturales.

El Papa Juan Pablo II ha hablado muchas veces de la importancia de que los matrimonios conozcan estos métodos que sirven tanto para regular la fertilidad en orden a no producir un embarazo cuanto a buscar un embarazo. Los métodos naturales son muchos, y son sólo métodos de diagnóstico, es decir, sirven para ayudar a los esposos a conocer los momentos en que sus relaciones pueden ser fértiles y cuándo no son fértiles, y de este modo proyectar sus intimidades conyugales.

Como Usted me pide conocer cuáles son los métodos naturales, le mando a continuación un primer punto escrito por la Dra. María Concepción Morales (que puede encontrar en la página de Vida Humana Internacional), y luego un segundo punto donde le indico los datos sobre la ‘eficacia’ de los métodos. Sólo le hago tres observaciones importantes:

1) Se habla de métodos en plural porque un matrimonio puede encontrar mayor eficacia en un método que en otro (algunas mujeres con ciclos regulares prefieren usar el método del ritmo; para otras éste es ineficaz y prefieren el de la ovulación).

2) El método natural (especialmente el de la ovulación) no debe aprenderlo sola sino que debe buscar una buena instructora de métodos naturales, de lo contrario podría aplicarlo mal.

3) Finalmente, el método deben aprenderlo los dos esposos, porque no es solo problema de la mujer.

1. Cuáles son los métodos naturales conocidos

1) El método natural más antiguo que se conoce es el Ogino-Knauss o Método del Ritmo o Calendario, que permite obtener, mediante cálculos matemáticos, los días de fertilidad de la pareja teniendo en cuenta que la mujer ovula sólo una vez al mes a los 14 días antes de la próxima menstruación y que el óvulo vive 48 horas después de la ovulación y el espermatozoide 72 horas después de la eyaculación.

Cuando los ciclos son regulares el método es útil, pero, dadas las frecuentes irregularidades, el método tiene numerosos fallos que generalmente se producen porque el tiempo entre la menstruación anterior y la ovulación depende de la hipófisis y ella a su vez del hipotálamo y éste de la corteza cerebral, de manera que cualquier stress es capaz de producir que la ovulación se atrase o adelante, no así la segunda fase del ciclo que siempre es regular para cada mujer en aproximadamente dos semanas entre la ovulación y la siguiente menstruación.

Los cálculos se hacen tomando en cuenta los 12 ciclos anteriores, se restan 19 días al ciclo más corto y 11 al más largo, sería la fórmula C – 19 y L – 11. Por ejemplo, supongamos que los 12 ciclos anteriores fueron de 28, 27, 31, 32, 28, 30, 29, 32, 30, 28, 32 y 28 días. El más corto es de 27 días y el más largo de 32. Entonces tenemos 27 – 19 = 8 y 32 – 11 = 21, de forma que por este método la pareja seria fértil del día 8 al 21 y si desea posponer el embarazo puede tener relaciones desde el primer día de la menstruación hasta el 8vo., y a partir del 8vo. debe guardar abstinencia sexual hasta el 21, a partir del cual puede reanudar las relaciones. Este método tiene un índice de seguridad de sólo un 64%.

2) El Método de la Temperatura Basal tiene como fundamento el aumento de la temperatura que la progesterona provoca en la mujer. Esta hormona comienza a circular en la segunda fase del ciclo menstrual o sea, una vez que el folículo se ha convertido en el cuerpo lúteo, después de producirse la ovulación. Cuando a una mujer le sube la temperatura es señal que ha ovulado. Regularmente la temperatura sube 2 décimas de grado Centígrado o 4 Fahrenheit. Para llevar el registro hay que tomar todos los días la temperatura basal con el mismo termómetro en las mismas condiciones y a la misma hora, después de al menos dos horas de reposo. Para posponer el embarazo por el Método de la Temperatura Basal debe guardarse abstinencia sexual desde la menstruación hasta tres días después de que se produce el aumento de la temperatura (2°C ó 4°F) por encima de los seis días anteriores, es la llamada regla de 3/6. Este método tiene una seguridad del 99% pero requiere de una abstinencia muy prolongada.

3) El Método de la Ovulación ó Método Billings es un sistema natural y gratuito de regulación de la fertilidad basado en la determinación, por parte de la propia mujer, de las fases fértiles o infértiles de su ciclo menstrual, reconocidas por la observación diaria del moco cervical recogido a la entrada de la vagina. Este método consiste en que cada día la mujer lleva un gráfico donde anota los cambios que observa en el moco cervical. Con este método la mujer debe pasar papel sanitario por el introito vaginal antes y después de realizar sus necesidades y observar si encuentra o no moco así como sus características. Es un método muy seguro pero debe enseñarse por personal calificado y, al menos, durante tres ciclos.

4) El Método de la Autopalpación Cervical se basa en que el cuello uterino sufre variaciones en sus características según el momento del ciclo menstrual por las influencias hormonales. Cuando la mujer es fértil el cuello está alto, blando y con el orificio central entreabierto, mientras que en la fase infértil el cuello está bajo, encontrándosele muy fácilmente al introducir los dedos en la vagina, y es duro, con el orificio externo cerrado.

5) El Método Sintotérmico no es un método como tal, sino la combinación de varios métodos pues combina el cálculo pre-ovular de Ogino, los cambios del moco cervical del Método de Billings, el registro de la Temperatura Basal, la autopalpación del cuello y el dolor intermenstrual de la ovulación. Pudiéndose utilizar la combinación de todos estos métodos o solo algunos de ellos. Cuando se desea posponer el embarazo se toma para comenzar la abstinencia el primero de los signos o cálculos de fertilidad que aparezca y se termina la abstinencia el último día del último método.

6) Existen otros métodos que también son naturales, pues se basan en la determinación de los momentos fértiles o infértiles para que la pareja utilice su paternidad de manera responsable, pero que no son gratuitos, ya que para la determinación de los momentos fértiles o infértiles utilizan accesorios o equipos creados por el hombre y que con frecuencia resultan costosos, como son:

a) Los microscopios de bolsillo: La estructura microscópica de la saliva y el mucus cervical varían si la mujer es fértil o no. Observando en estos equipos la saliva y/o el moco cervical con un entrenamiento muy sencillo, las parejas pueden determinar si la mujer es fértil o no. Existen de diferentes marcas, siendo los más conocidos el Ovulator y el PG-53.

b) Los Métodos Monoclonales son muy sencillos en su utilización, pero costosos. Consisten en hacer una prueba en orina buscando la presencia de la hormona luteinizante que, aunque siempre está presente, tiene un aumento brusco de 24 a 36 horas antes de la ovulación. El fundamento es un Test de Elisa basado en anticuerpos monoclonales que utiliza una técnica de tiras reactivas impregnadas, cuando la hormona luteinizante está baja la tira se mantiene blanca al ponerse en contacto con la orina, pero cuando la luteinizante está alta, lo que ocurre cuando la mujer es fértil, la tira se pone azul, por lo que lleva el nombre de Bluetest. Existen otros similares pero con productos en gotas en lugar de tiras impregnadas.

c) El Bioself es un pequeño aparato que tiene un termómetro electrónico y un microordenador que mide, registra y analiza la temperatura basal y, por medio de señales de luz, indica el estado de la fertilidad.

d) El Sofía es un pequeño equipo computarizado que, introduciéndole los datos de temperatura y mucus cervical, es capaz de dar datos sobre la fertilidad.

La Declaración Final de la Reunión Mundial de Expertos en Métodos Naturales de Planificación Familiar reafirma la importancia de dichos métodos cuando afirma lo siguiente: ‘Durante los últimos sesenta años, el estudio de los síntomas que acompañan el ciclo de la fertilidad de la mujer ha modificado sensiblemente el distanciamiento de los nacimientos. Yendo más allá del método del calendario, del ritmo, los métodos modernos constituyen modos seguros y precisos para conseguir el embarazo o postergarlo. Los métodos naturales se apoyan en una sólida base científica. La salud de las madres y de los niños mejora con el distanciamiento natural de los nacimientos, y no comporta daño alguno ni a la madre ni al niño. Los métodos naturales no hacen daño a la salud de los cónyuges. La libertad y los derechos de la mujer o del marido son respetados por medio de estos métodos, que se centran en la mujer y en la integridad de su cuerpo. Los métodos naturales desarrollan una relación interpersonal más profunda entre los esposos, basada en la comunicación, las decisiones compartidas y el respeto recíproco, fortalecen el matrimonio y, por tanto, la vida familiar’.

S.S. el Papa Juan Pablo II en la carta encíclica Evangelium Vitae, de marzo de 1995, reafirma una vez más la importancia de los métodos naturales de planificación de la familiar e insiste en lo importante de su divulgación.

2.Eficacia de los métodos naturales

Según estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud, los métodos naturales de planificación familiar han demostrado poseer una amplia superioridad sobre los métodos artificiales (anticonceptivos-abortivos) en diversos aspectos. En dichos estudios se demostró que eran fáciles de aprender y de aplicar por la mujer cualquiera sea su nivel cultural (se demostró que pueden ser aprendidos y aplicados con éxito incluso hasta por mujeres carentes de instrucción mínima), que eran aceptados con preferencia a los métodos artificiales y, lo más importante, se revelaron sumamente eficaces en evitar los embarazos. A todas estas ventajas deben agregárseles que por su naturaleza respetan la integridad y dignidad de la persona humana sin lesionar sus derechos.

Un estudio multicéntrico, que abarcó a ciudades importantes de distintos puntos del mundo y distantes entre sí (Auckland, Bangalore, Manila y El Salvador) demostró que el 93% de mujeres fértiles estaba en condiciones de reconocer e interpretar el momento de fertilidad desde su primer ciclo menstrual (destaca que el grupo de El Salvador incluía un 48% de analfabetas). El estudio concluye que las probabilidades de concepción en los períodos determinados como infértiles era del 0,004%, es decir, menos del medio por ciento.

En contraposición se señala que el índice de embarazos utilizando métodos artificiales para el control de la natalidad, varía desde el 1% (píldoras combinadas estrógeno-progesterona) hasta el 20-23% en usuarias de anticonceptivos orales.

En un estudio realizado en Calcuta, India, sobre la eficacia del Método de la Ovulación, se informó de un porcentaje cercano a 0 (cero) sobre una población total de 19.843 mujeres pobres y de distintas creencias religiosas (57% hindúes, 27% islámicas, 21% cristianas).

Las conclusiones del estudio de la Organización Mundial de la Salud sobre la eficacia del Método de la Ovulación fueron las siguientes:

 Por medio de ecografía ovárica se determinó que los síntomas del moco cervical identifican con precisión el momento de la ovulación.

 Todas las mujeres, de cualquier nivel cultural y educacional pueden aprender a usar el método de la observación del moco cervical para reconocer cuándo se produce la ovulación.

 La evidencia mundial sugiere que los métodos de control natal, absteniéndose de la relación sexual en la fase fértil identificada por los síntomas de ovulación, son equivalentes a aquellos de los anticonceptivos artificiales.

 El estudio realizado entre cerca de 20.000 mujeres pobres en Calcuta, con un porcentaje de embarazos cercano al cero, complementado con otros estudios en países en vías de desarrollo, demuestran la efectividad de la Planificación Familiar con Métodos Naturales.

 Los usuarios del método estaban satisfechos con la frecuencia de la relación sexual sugerida por este método de planificación familiar, el cual es económico y puede ser especialmente valioso para los países en vías de desarrollo (Cf. R.E.J. Ryder, British Medical Journal, Vol. 307, edición del 18 de septiembre de 1993, págs. 723-725).

Comparando los dos métodos naturales más seguros, los índices de efectividad son bastante parejos (Cf. Dra. Zelmira Bottini de Rey, Dra. Marina Curriá, Instituto de Ética Biomédica, Curso de Planificación familiar natural, Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires, abril de 1999):

-el índice para el Método de la Ovulación o Billings es del 96.6% (Cf. American Journal of Obstretics and Gynecology, 1991).

-el índice para el Método Sintotérmico es del 97.7% (idem).

-el índice para el Método Sintotérmico en matrimonios altamente motivados para evitar el embarazo es de 97.2% (Cf. Guía para la prestación de servicios de PFN. OMS. Ginebra, 1989).

Estos son índices muy altos y ciertamente no sólo alcanzan sino que superan a muchos de los métodos artificiales más eficaces. Lamentablemente, las campañas de descrédito de los métodos naturales responden no a bases científicas sino a prejuicios ideológicos e intereses económicos.

P. Miguel Fuentes, IVE

ligadura de trompas

¿Es moralmente lícito para una mujer casada, con tres hijos, hacerse una ligadura de trompas? ¿O es preferible usar anticonceptivos?

Pregunta:

Gracias por permitirnos llegar a sus paginas y por prestarse para nuestras consultas. ¿Es moralmente lícito para una mujer casada, con tres hijos, hacerse una ligadura de trompas? Ella no desea mas hijos porque la situación económica es muy difícil, tiene que trabajar, lo que significa dejar los hijos al cuidado de terceros. ¿O es preferible usar anticonceptivos? Gracias por su servicio. A.

Respuesta:

Estimado:

Ni una cosa ni la otra. No se puede buscar un buen fin por medios malos.

Al respecto dice la Encíclica Humanae vitae de Pablo VI: ‘Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer; queda además excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación’ (n. 14). Lo primero hace referencia a la esterilización; lo segundo a los métodos anticonceptivos.

Lo que puede hacer, es en cambio, espaciar los nacimientos teniendo en cuenta los períodos infecundos de la mujer (métodos naturales). Como dice la misma Encíclica: ‘Por consiguiente si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar’ (n. 16).

P. Miguel A. Fuentes, IVE

métodos naturales

¿Es siempre lícito usar los métodos naturales para regular la natalidad?

Pregunta:

Padre: Con mi esposo regulamos la natalidad mediante los métodos naturales. Tenemos un solo hijo y no hemos decidido tener otro por motivos que considero, sinceramente, poco importantes. Esto, desde hace un tiempo, me tiene intranquila, porque si bien sé que con el uso de los métodos naturales respetamos la ley de Dios, me parece también que sólo la respetamos en parte. ¿Es pecado lo que estamos haciendo?

Respuesta:

Estimada señora:

La base de los métodos naturales es su capacidad de determinar los períodos de fertilidad e infertilidad de la mujer. Por su objeto moral han de ser considerados, pues, indiferentes, e incluso provistos de ‘cierta bondad positiva’ en cuanto en sí mismos nos revelan la sabiduría del plan divino sobre el matrimonio.

Sin embargo, estos métodos pueden ser usados con una mentalidad antiprocreativa. Insisto en que ellos, en sí y por sí mismos no son anticonceptivos sino no-conceptivos; la malicia del acto viene, pues, por la intención y por las circunstancias en que se los practica. Ahora bien, ‘el acto moralmente bueno supone a la vez la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias. Una finalidad mala corrompe la acción, aunque su objeto sea de suyo bueno'[1].

El Papa Juan Pablo II lo afirma con toda claridad: ‘En el modo corriente de pensar acontece con frecuencia que el ‘método’, desvinculado de la dimensión ética que le es propia, se pone en acto de modo meramente funcional y hasta utilitario. Separando el ‘método natural’ de la dimensión ética, se deja de percibir la diferencia existente entre éste y otros ‘métodos’ (medios artificiales) y se llega a hablar de él como si se tratase sólo de una forma diversa de anticoncepción'[2].

Ya antes de ser elegido Papa, K. Wojtyla había escrito: ‘Hablando del método natural, se acepta a menudo el mismo punto de vista que para los ‘métodos artificiales’, es decir, se lo deduce de los principios utilitarísticos. Así entendido, el método natural termina por ser sólo uno de los medios destinados a asegurar el maximum de placer, salvo que llegaría allí por vías diversas de aquellas de los métodos artificiales'[3].

En 1984 volvía sobre la misma cuestión: ‘Pueden ser también usados con propósitos moralmente ilícitos. Es precisamente en este punto donde debe tener lugar el encuentro entre ética y teología'[4].

Puede, pues, pervertirse el uso de los métodos naturales, o bien porque las circunstancias en que se los practica son desordenadas, o bien porque el fin perseguido es malo.

1. Las circunstancias desordenadas

Ante todo, es un abuso de los métodos usarlos fuera del marco de un legítimo matrimonio: sólo es lícito regular responsablemente la paternidad-maternidad donde es legítimo realizar los actos conyugales, y esto tiene lugar sólo en un matrimonio verdadero. Cuando se trata de uniones ‘de hecho’, relaciones prematrimoniales, matrimonios civiles, divorciados vueltos a casar, etc., el principal problema no son los métodos por los que se espacian o evitan los hijos, sino que toda relación sexual es de suyo ilegítima y gravemente pecaminosa.

Hablando ya de un matrimonio legítimo, son motivos circunstanciales inválidos todos los que respondan a: criterios egoístas, miedos injustificados, desconfianza en la Providencia divina, considerar a los hijos como una carga, etc. Dice al respecto el Papa Juan Pablo II: ‘los cónyuges que recurren a la regulación natural de la fertilidad podrían carecer de las razones válidas'[5]. Y también: ‘El recurso a los ‘períodos infecundos’ en la convivencia conyugal puede ser fuente de abusos si los cónyuges tratan así de eludir sin razones justificadas la procreación, rebajándola a un nivel inferior al que es moralmente justo, de los nacimientos en su familia'[6].

2. El fin desordenado

Los métodos naturales son también tergiversados en su ‘verdad esencial’ cuando son asumidos dentro de una voluntad antivida. Esto tiene lugar cuando se tiene la intención de disociar los dos significados del acto conyugal: se quiere la unión y se rechaza interiormente toda posibilidad de procreación. Reconocía la posibilidad de que los esposos tengan una intención así, incluso un autor no siempre fiel a la enseñanza moral del magisterio, quien escribía: ‘Si la continencia periódica se practica simplemente porque no se quiere colaborar con Dios en la propagación de la vida ni al acrecentamiento del cuerpo místico de Cristo, o porque se siente horror al sacrificio, o porque se tiene a los hijos en menosprecio, o porque falta confianza en la divina providencia, o se juzga que la vida no merece ser vivida, la escrupulosidad para contar los días ‘sin peligro’ embargará el alma, y paulatinamente esa preocupación la llevaría a considerar a los hijos como una terrible desgracia. Puede decirse que ésta es la enfermedad mental característica de nuestra época'[7].

La gravedad de esta actitud se pone de manifiesto si nos preguntamos qué sucedería en la hipótesis de una pareja que restringiera el derecho matrimonial sobre los actos sexuales sólo a los períodos infecundos (o sea, que no sólo se decide usar de hecho de la sexualidad en los períodos infecundos sino que sólo se da el derecho a ejercerla en esos períodos, recortando así el contrato matrimonial). En este caso, explicó ya Pío XII, el matrimonio sería nulo: ‘Si ya en la celebración del matrimonio, al menos uno de los cónyuges hubiese tenido la intención de restringir a los tiempos de esterilidad el mismo derecho matrimonial y no sólo su uso, de modo que en los otros días el otro cónyuge no tendría ni siquiera el derecho de exigir el acto, esto implicaría un defecto esencial del consentimiento matrimonial, que llevaría consigo la invalidez del matrimonio mismo, porque el derecho que deriva de un contrato matrimonial es un derecho permanente, ininterrumpido y no sólo intermitente, de cada uno de los cónyuges con respecto al otro'[8].

A veces se manifiesta con claridad esta intención cuando junto con la decisión de no tener relaciones en los períodos de fecundidad no se descarta la posibilidad de abortar en caso de que tuviese lugar un embarazo por mala práctica de los métodos.

¿Es virtuosa la abstinencia en estos casos? Es indudable que el dominio de sí (y por tanto la abstinencia) siempre será algo bueno para quien lo practica. Pero como en tantos otros casos, también aquí ‘una intención mala sobreañadida convierte en malo un acto que, de suyo, puede ser bueno'[9].

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Bibliografía para profundizar:

Juan Pablo II, La práctica honesta de la regulación de la natalidad (Catequesis del 5/09/84; en: L’OR, 9/09/84, p. 3).

Wojtyla, Karol, Amor y responsabilidad, Razón y Fe, Madrid 1978.

Fuentes, Miguel, Los hizo varón y mujer, Ed. Verbo Encarnado, San Rafael 1988, cap. VIII.


[1] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1755.

[2] Juan Pablo II, L’OR, 9/09/84, p. 3, n. 4.

[3] Wojtyla, K., Amore e responsabilità, Marietti, Milano 1969, p. 228.

[4] Juan Pablo II, Discurso al Congreso Internacional sobre regulación de la fertilidad, L’OR, 2/12/84, n. 3.

[5] Juan Pablo II, L’OR, 12/08/84, p. 3, n. 3.

[6] Juan Pablo II, L’OR, 9/09/84, p. 3, n. 3.

[7] Häring, B., La Ley de Cristo, Herder, Barcelona 1973, III, p. 361.

[8] Pío XII, Discurso a los congresistas de la Unión Católica Italiana de Obstetricia, 29/10/51.

[9] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1753.

acto sexual

¿Es fiable el método de la interrupción del acto sexual para regular la natalidad?

Pregunta:

Soy un joven de México. ¿Qué tan fiable es el método de la interrupción del acto sexual? ¿Hay posibilidades de que falle y se produzca un embarazo?

Respuesta:

Estimado:

La interrupción del acto sexual no es un acto que deba medirse en función de su mayor o menor ‘fiabilidad’, sino de su ‘moralidad’. Como tal es un acto que desnaturaliza la relación sexual entre los cónyuges y comporta una manifestación equivocada del afecto, privada de su significado pleno de donación. Es precisamente éste el pecado cometido por Onán, según relata el libro del Génesis (cf. Gen 38,8-10) y castigado por Dios con la muerte del personaje bíblico.

Ante este intrínseca inmoralidad, su mayor o menor efectividad es algo totalmente secundario e intrascendente. Se podría también añadir la degradación de la persona del cónyuge, que es rebajada a un mero instrumento para procurarse el placer sexual.

P. Miguel A. Fuentes, IVE