sacerdocio

Crítica al artículo sobre sacerdocio femenino y nuestra respuesta

Pregunta:

A raíz de nuestra respuesta sobre el ‘sacerdocio de las mujeres’ (publicado en esta página web) nos ha llegado la siguiente crítica (a la que respondemos a continuación): Saludo en Cristo. Veo con admiración que muchas de las respuestas morales que ustedes plantean tienen su fundamento en la tradición y poco en la Biblia, aunque se deduzca a veces, un tanto forzada de ella. En el caso del sacerdocio de las mujeres no hay fundamento bíblico, sino de tradición. El evangelio se utiliza para demostrar tradiciones y supuestos quereres de Jesús. Creo que la lógica es pobre, porque si tomamos a los apóstoles, por ejemplo, como el fundamento del sacerdocio y a Jesús como el que los escogió ‘hombres’ y no mujeres para este ministerio, ¿porque no decir lo mismo de que algunos los escogió ‘casados’? Con la lógica aplicada al primer caso estamos dando cabida a la posibilidad de los sacerdotes casados. ¿Es así?

Respuesta:

Estimado opinante:

La lógica siempre es lógica: de los textos escriturísticos del Nuevo Testamento se deducen las dos cosas que Usted señala:

a) El sacerdocio es exclusivo del varón, y por tanto, quedan excluidas las mujeres de él. Esto por todos los argumentos que aparecen en el artículo y que se basan en la Tradición (como Usted nota muy bien), la cual no necesariamente es en todos los casos posterior a la Escritura, pues como Usted debe saber muy bien, la tradición de la Iglesia es anterior a los textos ‘escritos’ del Nuevo Testamento. ‘Yo no creería en los Evangelios, dice San Agustín, si no me lo enseñara así la Iglesia’. No hay que hacer, por tanto, dialéctica entre Tradición y Escritura.

b) En cuanto a la posibilidad del sacerdocio para los casados, la Iglesia nunca ha dicho que el celibato sacerdotal sea la única voluntad de Cristo sobre el sacerdocio. De hecho la Iglesia católica de rito oriental tiene sacerdotes casados. La ley del celibato es una ley eclesiástica de la Iglesia católica de rito latino que se remonta al Concilio de Elvira.

Atentamente en Cristo y María Santísima.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

ordenación

Si un obispo ordena mujeres: ¿son válidas esas ordenaciones? ¿Son ilícitas pero válidas?

Pregunta:

Querido Padre: Con sorpresa de mi parte leí hace unos días que un obispo cismático ordenó algunas mujeres en Austria. Sé que la Iglesia prohíbe la ordenación de mujeres, pero mi duda es: ¿fueron válidas estas ordenaciones? ¿Son ilícitas pero válidas?

 

Respuesta:

Estimado:

Comprendo su perplejidad.

Usted se refiere al acto realizado el pasado 29 de junio de 2002 por Rómulo Antonio Braschi, fundador de una comunidad cismática, quien ha pretendido conferir la ordenación sacerdotal a algunas mujeres católicas.

Debo decirle al respecto que la Iglesia no sólo ha ‘prohibido’ la ordenación de mujeres sino que ha afirmado que ‘no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia’ (Carta Apostólica ‘Ordinatio sacerdotalis’ de Juan Pablo II, n. 4).

Por este motivo, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha publicado un ‘Monitum’ (una advertencia canónica oficial) aclarando la situación. El documento dice así:

‘El pasado 29 de junio, Rómulo Antonio Braschi, fundador de una comunidad cismática, ha pretendido conferir la ordenación sacerdotal a las siguientes mujeres católicas: Christine Mayr-Lumetzberger, Adelinde Theresia Roitinger, Gisela Forster, Iris Müller, Ida Raming, Pia Brunner y Angela White. 

Con el objeto de orientar la conciencia de los fieles y disipar cualquier duda sobre la materia, la Congregación para la Doctrina de la Fe quiere recordar que, según la Carta Apostólica ‘Ordinatio sacerdotalis’ de Juan Pablo II, la Iglesia ‘no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia’ (n. 4).

La ‘ordenación sacerdotal’ realizada no es sino la simulación de un sacramento, y por ello resulta inválida y nula, y constituye un grave delito contra la constitución divina de la Iglesia. Ya que el obispo ‘ordenante’ pertenece a una comunidad cismática, se trata, además, de una grave ofensa contra la unidad de la Iglesia. Asimismo, lo sucedido, lejos de contribuir, perjudica a una auténtica promoción de la mujer, la cual ocupa un lugar peculiar, específico e insustituible en la Iglesia y en la sociedad.

Con la presente, teniendo en cuenta las declaraciones del Obispo de Linz y de la Conferencia Episcopal Austríaca al respecto, se amonesta formalmente, a norma del canon 1347 § 1 CIC, a las mujeres arriba mencionadas que incurrirán en excomunión reservada a la Santa Sede si, antes del 22 de julio de 2002, no 1°) reconocen la nulidad de las ‘órdenes’ recibidas de un obispo cismático y en contraste con la doctrina definitiva de la Iglesia, y 2°) se declaran arrepentidas y piden perdón por el escándalo causado entre los fieles.

Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 10 de julio de 2002.

Joseph Card. Ratzinger, Prefecto
Tarcisio Bertone, S.D.B.
Arzobispo emérito de Vercelli, Secretario

P. Miguel A. Fuentes, IVE

bautismo

Si Cristo se bautizó de 30 años ¿por qué la Iglesia bautiza a niños y/o bebes?

Pregunta:

Mi pregunta es acerca del bautismo de Cristo, ¿cuándo fue y cuál es su real significado, cómo debemos tomarlo? Una pregunta inocente podría ser: si Cristo se bautizó de 30 años ¿por qué la Iglesia bautiza a niños y/o bebes?, Le pido por favor sea lo mas especifico posible, gracias Luis.

Respuesta:

Estimado Luis:

El bautismo con el que se bautizó Cristo no es el bautismo instituido por Nuestro Señor. El bautismo de Juan el Bautista era un signo de arrepentimiento y de disposición para aceptar la próxima venida del Mesías; el bautismo de Cristo borra realmente el pecado original. El Catecismo de la Iglesia habla sobre uno y otro diciendo:

El Bautismo de Jesús 

535. El comienzo de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán. Juan proclamaba ‘un bautismo de conversión para el perdón de los pecados’ (Lc 3,3). Una multitud de pecadores, publicanos y soldados, fariseos y saduceos y prostitutas viene a hacerse bautizar por él. ‘Entonces aparece Jesús’. El Bautista duda. Jesús insiste y recibe el bautismo. Entonces el Espíritu Santo, en forma de paloma, viene sobre Jesús, y la voz del cielo proclama que él es ‘mi Hijo amado’. Es la manifestación (‘Epifanía’) de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios.

536. El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores; es ya ‘el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’ (Jn 1,29); anticipa ya el ‘bautismo’ de su muerte sangrienta. Viene ya a ‘cumplir toda justicia’ (Mt 3,15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados. A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo. El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a ‘posarse’ sobre él (Jn 1,32-33). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, ‘se abrieron los cielos’ (Mt 3,16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.

537. Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y ‘vivir una vida nueva’ (Rm 6,4):

“Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él”. [San Gregorio Nacianceno]

“Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios”. [San Hilario de Poitiers]

P. Miguel A. Fuentes, IVE

reliquias en el altar

¿Cual es el objetivo de colocar reliquias en los altares? ¿Cual es su función?

Pregunta:

Buenos días,

Mucho Agradeceré si me pudieran ayudar con estas dudas:

– ¿Cual es el objetivo de colocar reliquias en los altares? ¿Cual es su función?
– ¿Desde cuando la Iglesia coloca reliquias en los altares?
– ¿Son indispensables las reliquias para dedicar un altar? Si la respuesta es ‘si’, ¿puede ocurrir que no haya reliquias disponibles para dedicar un nuevo altar? ¿que se hace en esos casos?
– ¿La falta de reliquias hace que las celebraciones litúrgicas sean ilícitas o invalidas?
-¿Que se entiende exactamente por reliquias? ¿Son restos mortales de Santos? ¿Bastan sus vestiduras y artículos personales o deben ser restos mortales?

Muchas gracias por su respuesta
J.O.

Respuesta:

Estimado José:

Respondo a su pregunta con un artículo que estimo interesante; está escrito por un miembro de los Misioneros del Sagrado Corazón del Perú y pienso que en él están respondidas las dudas que presenta.

Atentamente.

Padre Daniel Cima, IVE


Reliquias en los altares

Las reliquias son restos (en latín: reliquiae = remanentes) del cuerpo de santos o beatos. En sentido amplio se incluyen también objetos que los santos o beatos han utilizado durante su vida o también objetos que han tocado las reliquias.

Doctrina

Fundamental es la enseñanza del Concilio Tridentino: ‘También los cuerpos de los santos mártires y de los demás que vivían con Cristo, que fueron miembros vivos de Cristo y santuario del Espíritu Santo, que serán resucitados en algún momento para vida eterna y glorificados, deben ser venerados por los fieles… Se rechaza, por tanto, cuando algunos opinan que no se debe prestar reverencia a las reliquias de loa santos y que no sirve para nada que sean veneradas por los fieles como otros recuerdos. Estas opiniones han sido condenadas por la Iglesia y la Iglesia las condena ahora de nuevo’ (Denzinger 985; comparar 998). Relacionadas están también las decisiones acerca de veneración de las sagradas imágenes del segundo concilio de Nicea (Dz 302), el capítulo 62 del 4. concilio lateranense acerca del abuso de las reliquias.

Los documentos subrayan que la Sagrada Escritura presenta casos cuando por las reliquias se realizaron milagros (2 Re 2, 14; 13, 21; Mt 9, 20; Hechos 5, 15; 19,12; Apc 6,9). También se mencionan las prácticas muy antiguas de la Iglesia (veneración de los sepulcros de San Pedro y San Pablo [Eusebio Historia Eclesiásticas II, 25 Padres Griegos-Migne 20, 208s], Jerónimo [contra Vigil, Padres Latinos-Migne 23, 361s] y la piadosa reserva de las reliquias de los mártires).

El culto de las reliquias es, como la Iglesia siempre subraya, un culto relativo, es decir, la veneración manifestada a las reliquias está en relación con la persona del mártir y de los santos que son venerables de por sí (Dz 302, 337, 985). La ‘ultima ratio’ del culto de las reliquias es siempre la ‘excelencia divina que resplandece en todos estos diversos elementos’.

La justificación del culto de las reliquias parte de una necesidad simplemente humana de respetar a la persona que ha dado muestras de santidad. Esto no excluye que las formas exteriores del culto de las reliquias han tenido variaciones diversas a través de los tiempos.

Liturgia

Desde siempre los cristianos se han reunido en los aniversarios de la muerte de los mártires y santos para recordar su luminoso ejemplo e implorar su intercesión. Durante la persecución de los cristianos estos solían celebrar la eucaristía en las catacumbas cerca o sobre los sepulcros de los mártires y de los santos. Estos lugares eran memoriales, es decir, lugar y circunstancias de la acción especial de Dios en los hombres. Recuérdese, por ejemplo, que cuentan del padre de Orígenes que solía besar el pecho de su hijo bautizado para venerar la presencia del Espíritu Santo.

Más tarde se erigían altares y capillas y hasta basílicas sobre o cerca de las tumbas de los mártires y santos como las basílicas de San Pedro y de San Pablo fuera le muri en Roma. En el siglo V conocemos el dato que a veces no se podía erigir la iglesia en el lugar mismo sino en otro lugar más apto. Se comenzó a trasladar las reliquias del santo a esta iglesia y se las colocaba en una cripta debajo del altar mayor.

No es nada más que una consecuencia lógica que también otras iglesias quisieran tener estos signos de estar unidas a la fe de los mártires y de los santos. Se desarrolló la costumbre de compartir con las comunidades que no tenían tumbas de los santos enviándoles algunas reliquias. Estas fueron encerradas en la piedra o la madera del alter mayor.

Hoy en día el ritual prevé que el altar es consagrado por el obispo. Y en el lugar donde sobre el altar descansan generalmente los signos eucarísticos del cuerpo y la sangre de Cristo se ha abre una cavidad donde el obispo deposita las reliquias que luego son cubiertas con una piedra lisa de manera que forma un nivel plano con la mesa del altar. Esta piedra es fijada con argamasa.

Todas las iglesias consagradas cuentan con reliquias en el altar mayor.

Para terminar queremos citar un pasaje de San Gregorio de Nisa que, luego de ponderar la hermosura de los templos erigidos en honor de lo santos, escribe: ‘ El creyente se acerca al sepulcro en la firme convicción que tocarlo ya es una santificación y una bendición. Si se le permite llevarse algo del polvo acumulado en el lugar de descanso del mártir , lo considera como un gran regalo. Y cuando se permite tocar las reliquias mismas, si esto fuera alguna vez posible para nuestra felicidad, sólo los que lo han experimentado saben cuánto hay que anhelarlo y cuán preciosa recompensa es para aquel que ora’ (PG 46, 740).

Y para nuestros hermanos evangélicos que con tan temerariamente aplican la prohibición del Antiguo Testamento de la adoración de estatuas de dioses falsos a la veneración de los mártires y santos – hasta podríamos hablar de una calumnia y falso testimonio – les ofrecemos lo que escribió San Jerónimo ya en el siglo 4: ‘Nosotros no adoramos preocupados por no inclinarnos antes la creatura y no ante el Creador sino veneramos las reliquias de los mártires para así adorar más y mejor a Aquel de quien son testigos’ (Ad Riparium, PL 22, 907).

Nota: Mártir significa ‘testigo’

P. Daniel Cima, IVE

vestir para Misa

¿Cómo hay que ir vestidos a la Misa?

Pregunta:

Mi consulta es con respecto a la forma de ir vestidos a las Misas. Aclaro que se trata de una Misa con Niños. Por el tiempo, que son vacaciones, muchos adultos y niños van en short, huaraches, tirantes, etc.,y hay personas molestas por las llamadas de atención, y una de ellas me pedía que le dijera en donde dice la Biblia como debemos ir vestidos a misa. Solo encontré una carta de Pedro y en el Evangelio de Lucas algo donde dice ‘vestir decorosamente’ pero no habla de misa, ni eucaristía. Yo quiero saber como defender el tema, ya que nuestra religión no es solo Biblia, es fe, tradiciones, Magisterio. ¿En alguna parte de los Canon Romano habla del vestir en misa?

 

Respuesta:
Estimada:

Como dice muy bien la religión no es solo Biblia, es fe, Tradición y Magisterio. Pues bien, ¿cómo hay que vestirse para ir a Misa? La respuesta hay que buscarla en la moral cristiana. La virtud de la Templanza es la que modera los apetitos del concupiscible. Y concretamente esta virtud cardinal tiene otras virtudes anexas que hacen al hombre bueno y a sus actos.

La modestia en el vestir es: Es una virtud que tiene por objeto guardar el debido orden de la razón en el arreglo del cuerpo y del vestido y en el aparato de las cosas exteriores.

Las cosas exteriores que se utilizan, consideradas en sí mismas, no son viciosas; pero pueden serlo por el uso inmoderado, porque no se conforma a la recta razón. Además hay que tener en cuenta que la intención del que obra puede viciar toda la acción. Si uno se viste mal para provocar a los hombres o por vanidad, toda la obra es desordenada.

También lo afirma el sentido común, que nos dice que uno debe vestirse de acuerdo a las circunstancias, siempre decorosamente, pero la sacralidad del lugar santo pide que uno se vista decentemente.

Que Dios la bendiga y no desanime por los inconvenientes que encuentra. Desgraciadamente vivimos en un mundo difícil, en donde todas estas cosas no se entienden porque se vive en la superficialidad y con espíritu mundano.

La saludo atentamente.

P. Miguel A. Fuentes, IVE