sexo virtual

¿Es lícito que los esposos practiquen el sexo virtual?

Pregunta:

Estimados:

 Mi esposa y yo tenemos dudas sobre el asunto del sexo virtual y otras cosas derivadas de Internet (chats de sexo, correo electrónico con contenido erótico, etc.). ¿Qué hay si como pareja participamos en esto? ¿Qué tipo de pecado es este? ¿Infidelidad? ¿Hay culpa sobre el pecado de otras personas involucradas (por ej. si la pareja platica sobre actividad sexual con otra persona? ¿Es pecado grave?

 Respuesta:

 El primer principio de la sexualidad matrimonial es que a quienes están legítimamente unidos en matrimonio les es lícito el uso de su matrimonio respetando las leyes del acto conyugal: su dimensión unitiva y su dimensión procreativa. De aquí se sigue un segundo principio (derivado del anterior): todo cuanto se ordene a la plena realización de estas dos dimensiones juntas (es decir, a realizar más plenamente el acto conyugal, abierto a la vida) es lícito a los esposos y se conoce como “intimidades conyugales”.

 La ilicitud e inmoralidad de cualquier acto relacionado con la castidad en el caso de quienes están casados se mide por estos dos parámetros. Por tanto un acto sexual: 1º es inmoral si se le priva de su ordenación a la procreación (cualquier acción anticonceptiva); 2º es inmoral si se le priva de su ordenación a la unión y fidelidad conyugal.

 En el caso que plantea la consulta (suponiendo que se salve el primer aspecto, es decir, que no haya intenciones ni métodos anticonceptivos de por medio), la pornografía virtual atenta, en cuanto cónyuges, a su fidelidad mutua, pues tal pornografía supone: miradas, imaginaciones, conversaciones, deseos lujuriosos con imágenes o personas distintas del legítimo cónyuge.

 Se trata de un pecado grave contra la castidad matrimonial. Los pecados contra el sexto y noveno mandamiento no admiten parvedad de materia. Y no disminuye esta acción el que ambas personas sean casadas, y actúen con mutuo consentimiento, pues los derechos matrimoniales son irrenunciables, es decir, un cónyuge no puede dar permiso al otro para que use mal de su castidad ni solo ni con otra persona.

 En cuanto a la colaboración en el pecado de otras personas, se trata de colaboración en pecado grave y escándalo (escándalo quiere decir que una persona da motivo grave para que otro peque), y agrava evidentemente el pecado.

leyes

¿Por que la Iglesia tiene leyes sexuales tan estrictas?

Pregunta:

Hola, soy un joven católico y ando algo confundido con las leyes tan estrictas respecto al sexo que tiene la religión; me parecen tan radicales y fuera de la realidad de la naturaleza humana como las de Moisés. Me encantaría más información al respecto pues sería más fácil decir como los orientales: “hacer un buen uso”. De aquí mi otra pregunta: ¿qué es buen uso?

Respuesta:

Estimado:
Los principios religiosos sobre la vida sexual son principios que no pertenecen exclusivamente a la ley revelada sino ante todo a la ley natural (ley también divina, pero labrada en la misma naturaleza del hombre, en la luz de su inteligencia y en sus inclinaciones naturales). Al revelarlas a los hombres, Dios se limita a repetir en su revelación positiva, un mandamiento inscripto en nuestra naturaleza.

La necesidad de que el uso correcto de la sexualidad tenga lugar dentro del matrimonio y siempre de tal modo que no se cierre artificialmente la vida, se deriva:

(a) De modo positivo: de la misma estructura de la naturaleza humana y de sus inclinaciones naturales; la facultad generativa se ordena de la perpetuación de la especie, y el placer sexual se ordena a manifestar la plenitud del acto en que la especie se perpetúa. No se ordena a una autosatisfacción. Y todo acto sexual que no sea oblativo (es decir, que no tenga por finalidad y motivo fundamental el ser una entrega) es un acto de egoísmo (es decir de autorreferencia: la persona se busca a sí misma; y “usa” a otra, del sexo opuesto o del mismo sexo, para procurarse el placer a sí mismo).

(b) Por la exigencia de la especie humana para ser perpetuada: la especie se perpetua no sólo procreando sino educando a la prole que ha sido generada. Pero la educación necesaria para la prole sólo es garantizada dentro de un matrimonio monógamo, estable y perpetuo. Por eso el uso de la sexualidad debe restringirse a este marco.

(c) De modo negativo: por las consecuencias que se seguirían para la especie humana si el uso de la sexualidad fuera lícito de ejercer de modo indiscriminado: dentro y fuera del matrimonio, con otro o consigo mismo. En definitiva estas consecuencias son las que vemos en aquellos países donde se practica el libertinaje sexual y donde el matrimonio ha caído en gran desprestigio: la sociedad ha caído en una profunda insatisfacción y marcha hacia la extinción.
Esto responde también a tu segunda pregunta: hacer buen uso del sexo es hacer uso de él dentro del matrimonio, para fomentar el amor conyugal y al mismo tiempo con apertura a la vida.

P. Miguel A. Fuentes, IVE