matrimonio

He cometido adulterio pero quiero salvar mi matrimonio

Pregunta:

Estimado P. Miguel Ángel Fuentes

Le comento con mucha pena que yo cometí adulterio contra mi esposa a quien amo, aunque el acto que cometí no parezca demostrarlo. Estoy profundamente arrepentido y deseo que mi esposa me perdone y continúe conmigo, sin embrago es difícil ya que ella está muy ofendida. Le he prometido una conversión en Dios sincera y he dado pasos firmes en ello, sin embrago mi esposa continua recordando mucho mi acto. Que consejos me puede dar para poder merecer nuevamente la oportunidad. Le agradezco de antemano cualquier apoyo que me pueda dar. Dios lo bendiga

 

Respuesta

Estimado V.:

Con mucha paciencia gánese nuevamente el cariño de su esposa. Esto implica dos tipos de actos: 1) por un lado, el trato paciente y caritativo con ella, perseverando día a día; 2) por otro, que ella vea en usted una vida realmente cristiana, y cumplidora con Dios (Misa, oración, confesión). Esto le dará confianza, pues de un hombre que es fiel a Dios puede uno esperar que sea fiel a una esposa, a un amigo, a un país. No hay infidelidad conyugal que no comience, primero, con infidelidades a Dios, aunque de éstas no se entere nadie.

Y dele tiempo a su esposa. No se apresure a que le demuestren cariño y confianza. Estas heridas exigen tiempo para restañar.

Con mi bendición. En Cristo y María

P. Miguel A. Fuentes, IVE

esposa

¿Mi esposa me debe obedecer o no?

Pregunta

Buenos días estimado padre Miguel:

Mi nombre es T., vivo en R., Ecuador, soy casado y tengo 2 hijos. Cristo es la cabeza de la Iglesia y el hombre la cabeza de la familia. Durante miles de años siempre fue así pero en los últimos tiempos las mujeres se han hecho más independientes y ahora por más católicas que sean no quieren obedecer a sus maridos argumentando sus derechos de igualdad y etc. Yo le dije a un sacerdote: mi mujer no respeta mi autoridad y él me dijo es que Usted tiene que ganársela… Yo le digo ¿Cómo voy a tener que ganarme lo que DIOS me dio? En resumen: mi esposa no me obedece, piensa que todo debemos llegar a consenso, que por que si ella ve que estoy tomando una mala decisión ella no puede apoyarme. Si se tomara esa idea, entonces nadie podría mandar en ningún lado porque siempre va a haber alguien que con buena o mala intención o por ignorancia va a cuestionar las decisiones del otro. Yo pienso que si yo tengo la autoridad mi esposa debe obedecerme en todo. Si yo ejerzo mal mi autoridad pues ahí estaría pecando, pero ese es mi problema, igual ella debe obedecer. Favor ilústreme al respecto. Gracias.

Respuesta

Estimado T.:

Dios le dio una autoridad sobre su familia, basada simplemente en el hecho de ser el esposo y el padre.  Pero lo que debe ganarse es que esa autoridad sea amada por su esposa y sus hijos. La autoridad puede tenerse pero hacerse odiosa, y se ejerce sin amor ni prudencia. Nadie niega la autoridad del presidente de un país, pero si la ejerce con despotismo, termina por perder el valor moral de la misma. Jesús no solo es nuestro Rey, sino que se hace amar como tal. Eso han querido decirle.

Con mi bendición. En Cristo y María

P. Miguel Ángel Fuentes, IVE

El drama de la infidelidad matrimonial: ¿puede evitarse?

Pregunta:

La consulta ha llegado desde México: Estimado Padre… el motivo que me lleva a escribirle es el deseo de recibir alguna información de su parte en relación al trabajo que estoy desarrollando. Concretamente estoy acompañando pastoralmente algunas parejas y estas presentan algo en común: la infidelidad matrimonial, más por parte del hombre… Quisiera sugerirle que dentro del cuadro ‘el teólogo responde’, presentara alguna reflexión sobre la ‘infidelidad’.

 

Respuesta:

Hay que reconocer la infidelidad matrimonial es uno de los dramas conyugales más graves (aunque no el único) que afectan, en nuestro tiempo, a la institución matrimonial. La infidelidad dentro del marco del matrimonio se denomina ‘adulterio’, como enseña en Catecismo de la Iglesia Católica: ‘El adulterio. Esta palabra designa la infidelidad conyugal. Cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno está casado, establecen una relación sexual, aunque ocasional, cometen un adulterio. Cristo condena incluso el deseo del adulterio’[1].

El adulterio es un pecado grave que transgrede la ley natural y la ley divina: ‘El sexto mandamiento y el Nuevo Testamento prohíben absolutamente el adulterio. Los profetas denuncian su gravedad; ven en el adulterio la imagen del pecado de idolatría. El adulterio es una injusticia. El que lo comete falta a sus compromisos. Lesiona el signo de la Alianza que es el vínculo matrimonial. Quebranta el derecho del otro cónyuge y atenta contra la institución del matrimonio, violando el contrato que le da origen. Compromete el bien de la generación humana y de los hijos, que necesitan la unión estable de los padres’[2].

A pesar de ello se está constituyendo en una de las muchas plagas que azotan la desasosegada nuestra cultura. Algunos datos estadísticos, que hay que tomar con pinzas, arrojan cifras estremecedoras: el diario La Nación, en su edición del 19 de marzo de 1997, bajo el título ‘Adulterio: nuevo furor sobre un viejo pecado’, cita el estudio realizado por Shere Hite utilizando un cuestionario impreso en ‘Penthouse y otras revistas para adultos’ (es decir, una encuesta realizada entre un público libertino); en este estudio el 66% de los hombres y el 54% de las mujeres de Estados Unidos consultadas afirmaban haber tenido al menos una aventura adulterina. Se cita también el sondeo -hecho con técnicas de muestreo más confiables- de NORC (año 1994, también en Estados Unidos); éste señalaba una praxis del adulterio en el 21,2% de los hombres y en el 11% de las mujeres[3].

Sean cuales sean los datos reales, la situación es una lógica consecuencia del brete cultural en que nos encontramos metidos. Entre muchas causas quiero destacar dos.

La primera es la mentalidad divorcista que ha sumergido la institución matrimonial en una crisis agudísima que amenaza con sofocarlo. La experiencia de 12 años de divorcio en Argentina es elocuente: el divorcio ha engendrado más divorcios y separaciones, menos matrimonios, más concubinatos, menos hijos por matrimonio, más hijos fuera del matrimonio (un estudio del INDEC establecía que en 1995 el 45% de los argentinos nacieron fuera del matrimonio) y envejecimiento poblacional[4]. La situación de los divorciados vueltos a casar, aunque sea dolorosa y pastoralmente merezcan un cuidado singular por parte de la Iglesia[5], es, sin embargo, una situación de adulterio; el hecho de que el fenómeno se extienda cada vez más debe preocuparnos seriamente.

La segunda causa debemos buscarla en la incomprensión -por parte de muchos católicos incluso teólogos y pastores- de la enseñanza de la Humanae vitae sobre el acto conyugal. Muy sabio fue Pablo VI al defender la indisolubilidad de los dos significados o dimensiones del acto conyugal[6]. Éste, por su íntima naturaleza, es al mismo tiempo unitivo y procreador. Mantener la unidad de ambos aspectos es condición esencial para respetar la ‘totalidad’ de la entrega matrimonial. El matrimonio es ‘uno con una para siempre’, para ‘darse totalmente cada vez que se entregan en su relación conyugal’. El no comprender este segundo elemento puede conducir a la postre a no entender el sentido del primero. El robarle un significado al acto conyugal, como ocurre en el fenómeno de la anticoncepción (en la que se le despoja voluntariamente del valor procreador), implica una donación mezquina, un amor a medias, un regalo truncado. Quien se acostumbra a este modo (parcial) de darse, puede terminar por preguntarse qué mal hay en reservarse parte de sus sentimientos para compartir con alguien distinto de su cónyuge legítimo. Esto no es una cosa nueva. El mismo Pablo VI advirtió en la Humanae vitae que el uso generalizado de anticonceptivos conduciría a ‘la infidelidad conyugal y a la generalizada degradación de la moralidad’, y asimismo que el hombre perdería el respeto hacia la mujer y ‘ya no le importaría su equilibrio físico y psicológico’, hasta el punto en que él la consideraría ‘como un mero instrumento de disfrute egoísta, y ya no como su respetada y amada compañera’[7]; lo único que cabe agregar es que el mismo fenómeno se da hoy en muchas mujeres respecto de sus esposos. La mentalidad hedonista, con su conceptos tergiversados del sexo seguro, de las relaciones prematrimoniales, de los matrimonios a prueba, con su desprecio de la virginidad, etc., propagados con la complicidad de los medios masivos de información y de auténticas ‘multinacionales’ del sexo, han extendido inquietantemente este modo ponderar el amor y la sexualidad.

¿Qué hacer para remontar este clima de infidelidad? En general, lo que está a nuestro alcance, es el preparar a los futuros esposos para vivir la fidelidad en todas sus dimensiones, y predicar eso mismo a los hombres y mujeres en general, especialmente a los ya casados[8].

El verdadero amor exige espontáneamente la exclusividad. El universo del amor tiene dos polos; el amor verdadero tiene como característica la ‘suficiencia intrínseca’, es decir, que los que se aman no necesiten de nadie más. Si necesitan de ‘alguien’ de afuera para dar plenitud a su corazón, lo que está fallando es el amor.

Pero no solamente el amor exige la fidelidad, sino que la fidelidad ‘protege’ al amor. Todo esfuerzo por ser fiel, especialmente en los momentos de tentación fuerte, repercuten aumentando, purificando y transformando el amor de los esposos.

Normalmente a la infidelidad -en el sentido de ‘engaño’ del cónyuge con otro amante- es algo que sucede porque se entiende la fidelidad conyugal en un sentido restrictivo. La verdadera fidelidad implica tres dimensiones: es la fidelidad cordial, mental y carnal. Lamentablemente, muchos la identifican exclusivamente con esta última; y esta última, sola -sin las otras- no puede mantenerse en pie.

1) Fidelidad cordial, del corazón, quiere decir reservar el corazón para el cónyuge, y renovar constantemente la entrega que se le ha hecho la vez primera en que se declaró su amor. Dice Gustave Thibon: ‘La verdadera fidelidad consiste en hacer renacer a cada instante lo que nació una vez: estas pobres semillas de eternidad depositadas por Dios en el tiempo, que la infidelidad rechaza y la falsa fidelidad momifica’. Charbonneau añade: ‘el marido que deja dormir su corazón ya es infiel’. Fidelidad implica, por tanto:

-como dimensión positiva: reiterar la entrega del corazón; los esposos están obligados, en virtud de amor, a ser afectivos entre sí; demostrarse el cariño. Flor que no se riega se marchita; corazón que no ese alimentado, busca comida en otros platos.

-como dimensión negativa: evitar todo trato imprudente con personas de otro sexo. Entiendo por trato imprudente aquellas manifestaciones de afecto (a veces puramente a nivel de amistad) que pueden empezar a ablandar el corazón. La persona con quien no se convive, la que es tratada sólo esporádicamente, siempre revela menos defectos que aquella que comparte el propio hogar… Y… el prado del vecino siempre parece más verde… por el solo hecho de mirarlo de lejos. Así, de los tratos reblandecidos (lo que no quiere decir que todos debemos ser corteses y cordiales con el prójimo) pueden ser inicio de enamoramientos.

2) Fidelidad mental: no sólo es adulterio e infidelidad el contacto carnal con la persona ajena al matrimonio, sino también el pensar en ella y desearla. La fidelidad exige castidad de pensamientos, memoria y deseos. El que maquina, imagina, sueña despierto, ‘aventuras’, aunque no tenga intención de vivirlas en la realidad, ya es infiel, y esto prepara el terreno para la infidelidad en los hechos. En este sentido, difícilmente guardará la fidelidad conyugal quien mira o lee revistas o películas pornográficas, o con algún contenido pornográfico; quien no cuida la vista ante otras mujeres u hombres; quien asiste o frecuenta ambientes donde no se tiene el mínimo pudor en el vestir o en el hablar. La castidad exige, para poder ser vivida, un ‘ambiente casto’. Esto no es puritanismo; esto es simplemente lo ‘normal’, lo adecuado a la norma. Considero que la falta de seriedad en esta dimensión es causa principal de las infidelidades matrimoniales, y no se puede poner remedio a este problema si no se empieza por cortar con el caldo de cultivo de toda infidelidad que es la falta de castidad en las miradas, en el pensamiento y en el deseo.

3) Fidelidad carnal: es bastante claro y evidente por sí. La infidelidad carnal es siempre una profanación del cónyuge inocente, porque el matrimonio ha hecho de ellos una sola carne (Mt 19,5); al entregarse uno de ellos a una persona ajena al matrimonio, ensucia y rebaja la persona el cónyuge.

Finalmente, hay que tener siempre en cuenta que la fidelidad es una gracia; como tal, los esposos deben pedirla, es decir, rezar pidiendo a Dios no faltar nunca a la palabra dada en el matrimonio. Especialmente quienes se encuentran en situaciones más difíciles, ya sea por el ambiente en que viven o por hábitos desordenados largo tiempo consentido, deben recordar que la Iglesia nos enseña a orar con San Agustín: Da quod iubes et iube quod vis (da lo que mandas y manda lo que quieras)[9]. El Concilio de Trento completó esta afirmación con una expresión magnífica: ‘Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y a pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas’[10].

P. Miguel A. Fuentes, IVE


[1] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2380.

[2] Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2380-2381.

[3] Cf. La Nación, 19/03/1997; p. 17.

[4] Véase el estudio de Jorge Scala, Sociología de diez años de divorcio en Argentina, en: Jorge Scala y otros, Doce años de divorcio en Argentina, EDUCA, Bs. As. 1999; esp. pp. 119ss..

[5] Cf. Juan Pablo II, Familiaris consortio, n. 84.

[6] Cf. Humanae vitae, 12.

[7] Cf. Humanae vitae, 17.

[8] Tomo, con libertad, algunas ideas del libro de Paul-Eugène Charbonnaeu, Curso de preparación para el matrimonio, Herder, Barcelona 1984, pp. 188-197.

[9] San Agustín, Confesiones, X, 29, 40.

[10] Concilio de Trento, Decreto sobre la justificación, c. 11; DS 1536.

Dios

¿Cómo hay que decirle a Dios: Jehová o Yahvéh?

Pregunta:

Primeramente mis saludos respetuosos y mi agradecimiento por estar abiertos a nuestras preguntas. Me gustaría saber porque algunas Bíblias le dan el nombre a Dios Padre, Jehová y en otras Yahvé. Gracias por su atención. Dios los bendiga ESTHER

 

Respuesta:

Estimada:

El término Yahveh, es el término bíblico que aparece en Exodo 3,14. ‘Jehová’, en realidad, no aparece nunca en los textos bíblicos originales… Si, no es una exageración. Se trata del nombre del Dios de los hebreos trascrito erróneamente del texto hebreo masorético. La palabra original consta de las consonantes JHVH o JHWH (también conocidas como tetragrámaton) intercaladas con las vocales de una palabra separada, Adonai (Señor). Debido a que el hebreo antiguo no disponía, a diferencia del actual, de un sistema de representación de sus sonidos vocálicos, sus vocales originales son cuestión de especulación.A consecuencia de una interpretación de textos como Éxodo 20:7 y Levítico 24:11, el nombre vino a ser demasiado sagrado para pronunciarlo; los escribas, al leer en voz alta, preferían decir ‘Señor’ y por consiguiente escribieron las vocales de ‘Señor’ (Adonai) en el armazón de las consonantes JHVH como un recordatorio a los lectores futuros. Los traductores del hebreo, sin darse cuenta de lo que los escribas habían hecho, creyeron que las vocales de la palabra introducida por los escribas pertenecían al nombre de su Dios en lugar de ser nada más que un recordatorio de la necesidad de no pronunciar la palabra sagrada. Este es el origen del término Jehová o Jehovah. La evidencia de los Padres de la iglesia griega da pruebas de que las formas Jabe y Jao eran corrientes, así como formas acortadas hebreas como las palabras Jah (ver Salmo 68: 4, por ejemplo) y Jahu (en nombres propios). Todo esto indica que originalmente el nombre debió pronunciarse Yavé o Yaveh (modernamente a menudo deletreado Yahweh). Etimológicamente, es la tercera persona del singular, probablemente del verbo hawah ohajah, que significa ‘estar.’ Los intérpretes más antiguos explican el verbo en un sentido metafísico y abstracto; el ‘estoy’ de la Escritura es ‘Él que está,’ el completamente existente. Indudablemente Charles Taze Russell, el fundador de los autodenominados Testigos de Jehová en 1872, desconocía este hecho, lo que le llevó a hacer un énfasis absurdo en la palabra Jehová, considerando su uso como distintivo de la nueva religión, que según él, sería la única en dirigirse constantemente a Dios mediante su verdadero nombre.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Islam

¿Cuáles son las características generales del Islamismo?

Pregunta:

¿Cuáles son las características generales del Islamismo?

 

Respuesta:

1. Datos sobre su fundador

El fundador del Islam, Mahoma en castellano (del original árabe Mohammed), nace en la ciudad árabe de La Meca aproximadamente en el 570 de la era cristiana.

En dicho siglo, siglo VI de nuestra era, Arabia era un mosaico de tribus diversas, casi todas ellas de raza árabe. Muchas de esas tribus eran antagónicas y estaban en permanente lucha entre ellas. La mayoría eran paganas. Había algunas tribus judías, que se habían formado por influencia de hebreos escapados siglos atrás de las fronteras del Imperio Romano, cuando este destruyó Jerusalén y obligó al destierro a la población judía de Palestina después de las llamadas guerras de Palestina (siglos I y II d.C.).

También existía entre las tribus gran influencia de sectas de origen judeo-cristiano. No nos olvidemos que en Palestina los primeros cristianos fueron de origen judío. Algunos de ellos sufrieron también el destierro con las guerras romanas. Pero una vez convertido el Imperio Romano al cristianismo en el siglo IV, la fisonomía de la iglesia en Medio Oriente comenzó a cambiar rápidamente. Los cristianos venidos de la gentilidad se hicieron muy numerosos y fuertes aún en Palestina. Además, los judeo cristianos se distanciaron de la Iglesia debido a sus posiciones heterodoxas (son conocidas las famosas sectas de losebionitas, y otras como los adherentes de Cerinto, el Xai, etc.). Poco a poco fueron emigrando fuera de las fronteras del imperio, buscando preservar sus identidades. La gran mayoría emigró a Arabia.

Existe de hecho una teoría muy bien fundada, que afirma que una de estas sectas judeo cristianas (la encabezada por un personaje llamado el ‘sacerdote’ – probablemente eramonje o eremita- Waraqa) se hallaba muy difundida en La Meca, y que leían un evangelio, llamado el Evangelio a los Hebreos, un evangelio apócrifo, hoy perdido, del cual dan testimonio Eusebio y San Jerónimo. Waraqa era tío de Mahoma. Algunos estudios realizados afirman que tuvo gran influencia sobre su sobrino, sobre su doctrina y revelaciones. Eso explicaría el principal ligamen entre el Islam y las doctrinas judeo-cristianas. Remitimos a alguno de dichos estudios.

La tribu mayoritaria en la Meca era la de los Qureyys, mayoritariamente pagana (aunque no se descarta que muchos hubieran adherido al cristianismo adulterado de Waraqa). Mahoma pertenecía a dicha tribu.

Huérfano desde pequeño, el fundador del Islam se crió con su tío, el cual lo inició en el tráfico de caravanas comerciales desde Arabia hacia Siria. En esos viajes y en proximidades de este último país, Mahoma tuvo contacto con algunos monjes y eremitas, probablemente muchos de ellos de tendencia arriana y nestoriana.

Conoce en la Meca a una viuda rica, de nombre Kadiyya, empezando a trabajar a su servicio, en el comercio. Terminará por contraer matrimonio con ella, a pedido de Kadiyya misma. Ella será la madre de Fátima, la única hija que le sobrevivirá al profeta. Es a partir de este tiempo cuando comenzará a retirarse en algunas oportunidades, para meditar y reflexionar. Allí comenzará a escuchar voces y revelaciones.

En el 610 aproximadamente, tiene lugar la llamada por los musulmanes la Noche del Poder, durante la cual recibió la primera revelación oficial: ‘Iqra!’ (‘¡Lee!’, o bien ‘recita’). De allí se desprende el término ‘Qurán’ (Corán), que tiene la misma raíz, y significa ‘recitado’. Los musulmanes consideran dicha fecha actualmente (veintisiete de Ramadán aproximadamente), como el día en que el Corán bajó del cielo.

Alrededor del 613 comienza a predicar en La Meca, sufriendo gran oposición por parte de la misma tribu de los Qureyys. Es también perseguido. Después de varios años en estas circunstancias, estando incluso su misión al borde del fracaso en varias oportunidades, debe huir a la ciudad de Medina pues en la Meca querían matarlo. Esta huida tiene lugar en el 622 y se la conoce con el nombre de Hégira (huida o salida), constituyendo la misma una fecha clave para los musulmanes, pues indica el comienzo oficial de su calendario.

Después de unos primeros reveses militares contra los mecanos, durante los cuales fue herido gravemente y estuvo a punto de morir, consigue en el 624 una victoria contra sus enemigos al mando de las fuerzas de Medina, en la batalla de las aguas de Bader. A partir de allí su poderío comienza a acrecentarse. Mahoma cambia de actitud. Empieza a exigir sumisión al Islam (la misma palabra Islam significa sumisión), y a tener actitudes de dureza y hasta cierta crueldad con las tribus rebeldes o traidoras. El Islam pasa a ser ya no sólo una religión sino un poder político, y una nación en germen. Esto va a ser definitivo para marcar la impronta del Islam en el futuro, como mezcla de religión y poder temporal. Comienza la unificación de Arabia bajo la guía de los musulmanes. El mismo profeta, ya sin Kadiyya, cambia de actitud personal, y comienza a tener esposas y concubinas en número creciente.

En el 630 consigue finalmente entrar triunfante en La Meca, después de años de prohibición. Puede entrar como peregrino y con permiso para predicar. Lo hace desde La Qaaba (santuario de los árabes en La Meca), donde destruye los ídolos presentes, purificando el templo. Muchos en La Meca se convierten al Islam. Al año siguiente, tiene lugar la llamada Gran peregrinación de los musulmanes a La Meca. La ciudad pasa a ser santuario sagrado para los musulmanes. Mahoma muere en Medina en el año 632, sin haber podido cumplir su sueño de conquistar para el Islam el imperio bizantino y el imperio persa. Dejará asignada dicha tarea a sus sucesores.

2. El Corán (Qur’an)

Significa recitado recitación.

En el capítulo 9, versículo 111, se lo equipara a la Torah y el Evangelio en cuanto a su cualidad de revelación. En el caso del Corán, es considerado por los musulmanes comorevelación completa, la cual ‘completa’ por lo tanto las anteriores. Es ‘revelado directamente por Dios’, y que descendió del cielo tal cual como se encuentra actualmente. Sólo el orden de los capítulos ha cambiado.

El Corán se divide en 114 suras capítulos. El orden actual de los capítulos va desde el más extenso hacia el más corto. Las suras se identifican por su nombre más que por su número. Las suras se dividen a su vez en ‘ayat versículos. Hay en total 6252.

El lenguaje es el árabe clásico o literario, del siglo VII, con palabras del dialecto mecano. La forma y el estilo lo podemos definir como alocuciones divinas (Dios habla), en las cuales se usa muchas veces el plural mayestático. También hay lugar para alocuciones de ángeles. Es más que evidente el estilo poético de la época. El Corán tiene gran atractivo poético. Hay una gran relación entre el contenido de las suras con las situaciones de la vida de Mahoma.

Durante la vida de Mahoma, se introdujeron cambios o irregularidades en el texto coránico. Por ejemplo en 2,106 leemos: ‘Cualquier revelación que mandamos abrogar u olvidar, la reemplazamos por otra mejor’. Esto ha dado lugar, según los estudiosos, a la llamada teoría de la abrogación, que es hasta hoy sujeto de discusión en las escuelas de interpretación coránicas. No se aplica a la Ley o al Evangelio (en el sentido que el Corán haya ‘abrogado’ los mismos), sino al mismo texto coránico. Una revelación posterior del mismo puede abrogar una anterior si está en contradicción con ella. Esto es causa de perplejidades y dudas para los mismos musulmanes, respecto a su relación con la gente del libro (judíos y cristianos) y de su comportamiento hacia ellos. El Corán tiene pasajes muy elogiosos acerca de los segundos sobre todo (los cristianos), junto con otras sentencias terribles acerca de los mismos. Se discute sobre la validez tanto de unos pasajes como de otros.

En otra ocasión, parece como si el Corán se ‘cubriera’ sobre posibles objeciones de incoherencia. Por ejemplo, en 16,101 se lee: ‘Cuando sustituimos una revelación por otra, ellos dicen: ‘Tú Mahoma, estás falseando’ ‘. De hecho, se ha dado por ejemplo a propósito de la poligamia (reglamentada hasta un límite de cuatro mujeres), cuando el profeta adujo una revelación personal que le permitía a él, como privilegio, superar ese límite -por el mismo Corán fijado anterioormente- de modo irrestricto.

Mahoma introdujo dos versículos después de 53,20, en los cuales otorgaba mucha credibilidad a las divinidades politeístas de los árabes: al-Lat, al-‘Uzza, Manat. Tiempo después, el ‘ángel Gabriel’ avisó a Mahoma que esos versos habían sido revelados a él por Satanás: ‘Nosotros no hemos enviado ningún profeta delante de ti, pero como estabas ávido de revelación, Satanás arrojó delante tuyo estos pensamientos’ (22,52). Estos versículos han recibido el nombre de versículos satánicos. El ángel Gabriel le reveló con posterioridad 53, 21-27, para reemplazar los versículos abrogados.

·Establecimiento y fijación del texto coránico:

Al principio se recitaba oralmente, lo cual va muy de acuerdo al ambiente árabe de la época, tarea que se encomendaba habitualmente a los recitadores. Era propio del ambiente poético del tiempo.

Algunos piensan que la idea de ponerlo por escrito nace ya en vida de Mahoma, especialmente después de romper relaciones con los judíos de Medina. Es a partir de ese momento cuando nace entre los musulmanes la necesidad de contar con un ‘libro propio’, así como los judíos y los cristianos contaban con el suyo (la alusión al ‘libro’ en algunas suras tempranas del tiempo de la Meca, se refiere según algunos estudiosos, al Evangelio, especialmente el llamado Evangelio según los hebreos, que habría sido un texto oficial de las sectas cristianas de Arabia, especialmente de La Meca). El ‘rompimiento’ de relaciones con los judíos se refleja también en dicha época mediante el cambio de la orientación en la oración que debían seguir los musulmanes: Hasta ese momento se rezaba orientándose hacia Jerusalén, lo cual se cambiará posteriormente en dirección a La Meca. También se cambia el día de la oración (del primitivo sábado se transforma en viernes, el cual pasa a ser así el día de oración oficial musulmán).

Haciéndose eco de todas las tradiciones y recitaciones orales, el texto recién se completaordena bajo el califato del primer sucesor de Mahoma, Abu Baker (632-634). No obstante, existían aún más de un texto consonántico. Por consiguiente, el tercer califa,Otman, alrededor del 640 codifica y establece un texto consonántico único, ordenando la destrucción de las demás versiones. Cabe destacar que para este tiempo, los árabes ya estaban desparramados en Oriente Medio y en parte del norte de Africa. De modo que el texto actual se remonta a dicha época. Los musulmanes consideran una prueba de laveracidad de su Revelación, justamente el que no existan lecciones variantes sobre el texto consonántico o base.

·Otros detalles a tener en cuenta:

1-El Corán es increado para los musulmanes, es decir es pura obra de Dios en la cual no hay lugar para la intervención humana.

2-Es un milagro que sirve como testimonio para fundamentar el carácter de profeta auténtico de Mahoma. Los musulmanes sostienen en general que a cada profeta le corresponde un milagro o series de milagros propios. A Jesús por ejemplo, el poder de curación; a Mahoma sólo el Corán, y ello es milagro más que suficiente.

3-La sola recitación del Corán es ya para los musulmanes oración, pues el Corán significa eso: RECITACION.

3. Pilares del Islam

El ‘Islam’ (que significa sumisión), se basa en cinco pilares que son los fundamentos de su credo, y son los siguientes:

1) El llamado ‘juramento’ o shijade, el cual es una fórmula que reza: ‘Sólo Alá es Dios y Mahoma su Profeta’ (Literalmente: ‘No hay divinidad sino Dios, y Mahoma es el enviadode Dios’. Hay que señalar que Alá en árabe no quiere decir otra cosa sino Dios).

Repiten este juramento cada vez que se convoca a la oración, y al comenzar la misma. Es la fórmula religiosa por excelencia del Islam. Para reconocerse o confesarse musulmán, es necesario declarar el shijade. Es imposible ser musulmán sin esta confesión, y basta el hacerla para ser considerado musulmán.

2) La oración, prescrita cinco veces al día, a saber:

a) Oración de la mañana, la cual tiene lugar entre el primer albor solar y puede ser hecha hasta la salida del sol.

b) Oración del mediodía.

c) Oración de la tarde.

d) Oración del ocaso o puesta de sol.

e) Oración de la noche o de la cena.

Cada una de ellas va acompañada de abluciones y postraciones, bien reglamentadas para cada caso. La orientación de la oración es siempre en dirección de La Meca. En las mezquitas, dicha dirección se indica por una concavidad en forma de nicho en la pared, llamado ‘imla.

3) El ayuno del mes de Ramadán, desde la salida del sol hasta el poniente, no pudiendo en dicho tiempo llevarse nada a la boca, ni siquiera agua, fumar, etc.

4) Peregrinar una vez en la vida al santuario de la Kaaba, en La Meca, también conocido como ‘la casa’.

5) Pagar el azaque diezmo, fijado en aproximadamente un 2,5% de la renta anual de cada persona. Tiene el sentido general de limosna. Se aconseja también, especialmente durante el mes de Ramadán, el dar limosna.

4. Fiestas del calendario islámico

1-Aid el Adja: La ‘fiesta del Sacrificio’.

Recuerda el sacrificio llevado a cabo por Abraham, padre de los árabes, junto con su hijo Ismael, en La Meca. Con ocasión de esta fiesta tiene lugar la peregrinación al santuario deLa Kaaba.

Durante dicha fiesta, se reza el Tabkeer o las ‘letanías’, se intercambian dones, regalos y visitas, especialmente entre los parientes, y se sacrifica un cordero o un buey, el cual se come y del cual es necesario dar además una porción a los pobres.

2- Aid el Fetr: Fiesta del ‘rompimiento del ayuno’.

Tiene lugar al finalizar el mes de Ramadán, durante tres días. El tipo de festejo es similar al de la fiesta del sacrificio.

3- Año Nuevo o ‘Hégira’: Es el comienzo del año islámico. ‘Hégira’ es la huida o peregrinación de Mahoma, de La Meca a Medina.

4- Fiesta del nacimiento del Profeta.

5. Los credos islámicos (lo trataremos como un tema aparte).

6. Relación en el origen del Islam con sectas judeo cristianas.

Este tema ha sido estudiado por algunos especialistas y necesita por lo tanto de un tratamiento especial, como tema aparte. Haremos por ahora un simple esbozo.

En la Arabia pre-islámica existían numerosas sectas judías y judeo-cristianas. Tanto unos como otros habían sido desplazados paulatinamente de Palestina en tiempos del Imperio bizantino, cuando la población de origen gentil comenzó a crecer. Especialmente se hicieron fuertes a partir del siglo IV los cristianos de origen gentil, que confluían cada vez más en Palestina. Los cristianos de origen judío, que habían sido los originarios, comenzaron a segregarse. Colaboró con esto el hecho que muchos de ellos cayeron en distintas herejías, por razón de las cuales fueron expulsados del imperio. Se refugiaron mayoritariamente en Arabia, fuera de las fronteras imperiales, que pasó así a ser llamada la ‘cuna de las herejías’.

La más destacada era la de los ebionitas, a quienes ya hemos hecho referencia. Colocaban estos una dualidad en Cristo, divinidad no divinidad, pero como dos cosas diferentes y separadas una de otra. Utilizaban el Evangelio juxta ad Hebreos, mencionado por San Jerónimo y San Epifanio. Existía también una variante, conocida como secta El Xai(o algo aproximado), que colocaban la distinción entre Jesús Mesías. Este último, como ser divino (a diferencia del humano Jesús), no podía haber nacido de madre humana, esto es de María o de mujer alguna. Su ‘madre’ es el Espíritu Santo. Esta influencia se ve reflejada en el Corán, por ejemplo en la sura La mesa servida, 116, donde Dios pregunta a Jesús: ‘Jesús, hijo de María, ¿has dicho tú a los hombres: Tomadme, junto a mi madre, por dos dioses?’. Esto puede obedecer al hecho que estas sectas consideraban al Espíritu Santo como un ‘principio maternal’ en Dios (madre del Mesías y no de Jesús).

También influían en Arabia ciertas herejías cristianas que fueron poco a poco desplazadas del imperio bizantino, y se refugiaron fuera de sus fronteras, como el arrianismo, que negaba que el Verbo fuera Dios, y el nestorianismo, quienes postulaban dualidad de personas en Cristo, una humana y una divina. Vemos por ejemplo en la sura Maria del Corán, número 35: ‘¡Ese es Jesús, hijo de María, Verbo de Verdad, sobre el cual los cristianos disienten! ¡Dios no tiene por qué adoptar un hijo!’. Aquí la división es clara; se reconoce a Jesús como hijo de María y como Verbo incluso, pero se afirma que no puede ser hijo natural de Dios. La influencia arriana es clara. También en la sura Las mujeres,169: ‘¡Gente del libro, no exageréis en vuestra religión! Realmente el Mesías, Jesús, es enviado de Dios Verbo…; ¡pero no digáis tres!’. De este modo, se excluye el Verbo de la Trinidad, la cual además es negada.

Respecto al docetismo, el cual enseñaba que el Verbo había asumido un cuerpo aparente y no real, y por lo tanto la muerte de Cristo había sido sólo aparente, influye directamente en el Corán, donde se niega explícitamente que Jesús haya sido crucificado, sino que fue suplantado por una apariencia del mismo cuando era llevado al suplicio. Así, en la sura la familia de ‘Imram, n. 157, se afirma: ‘Y su discurso era: Hemos dado muerte al Mesías Jesús, hijo de María enviado de Dios, más no lo mataron ni lo crucificaron sino que así les apareció a ellos, y ciertamente aquellos que disienten con ello están en la duda, y no tienen conocimiento de ello sino que siguen una conjetura, pues por cierto que no lo mataron’.

Por el P. Carlos Pereira, IVE