tarot

¿Es pecado aceptar alguna de las ‘devociones’ populares (como el culto a Gilda o Rodrigo) o creer en el tarot o encender sahumerios?

Pregunta:

Estimado Padre, quisiera saber si para un católico es pecado aceptar alguna de las supersticiones que día a día se nos ofrecen (como consultar el tarot, encender sahumerios o rezar a Gilda). Estoy viendo estas y otras prácticas no sólo en personas no creyentes sino entre muchos católicos. ¿Cuál es el límite de toda esta credulidad? Gracias por su respuesta.

 

Respuesta:

Estimado:

Usted me da pie para tratar un tema que no sé si calificar sólo como delicado o abiertamente dramático. El motivo lo menciona Usted: la superstición no es ya práctica de no creyentes sino de personas que se consideran sinceramente católicas (en muchos casos bien intencionadas pero con poca o casi ninguna formación). Y digo dramático tanto por el número de católicos que mezclan en su religiosidad elementos supersticiosos, cuanto por la falta de reacción proporcionada a la gravedad problema por parte de la de la Iglesia.

Voy pues a dividir mi respuesta en tres puntos.

1. Una oferta que llega a la ridiculez

Leer las ofertas del supermercado de la superstición en cualquier página de avisos clasificados nos puede llevar del asombro al escándalo o a la carcajada. Allí no se roza la bufonada, sino que se puede ‘nadar’ dentro de ella.

Para muestra cito algunos de los ‘clasificados’ aparecidos hace un par de años en un periódico de mucha divulgación:

-‘Ahora M. Hechicero del amor. Único Chaman de los Andes experto en unión y retorno de parejas. Atraen al Ser amado por difícil que sea. Basta una foto, prenda o el nombre. El AMARRE es 100% efectivo’.

-‘Amarres fuertes para el amor. Zulayna y el Curaca Blanco. Unión de parejas en 7 horas. Basta una foto, prenda o el nombre y el retorno es 100% garantizado. Únicos kallahuayas místicos de los Andes. Atraen al ser amado por lejos que se encuentre. Celebran liturgias afroandinas para terminar trabas, maleficios, fracasos y mala suerte. Si no cumplimos lo prometido devolvemos 3 veces lo pagado’.

-‘Walter M. El Astrólogo más poderoso del mundo. Anticipá el futuro de tu semana en el Amor y en los Negocios. ¡Llama ya! Horóscopo las 24 horas’.

-‘Videncia, Don de Nacimiento. Profesora Mary. Promoción especial: tarot y videncia. Vení a verme, no te arrepentirás. No me digas nada, yo te diré tu pasado, presente y futuro. Solución inmediata a lo que otros no pueden. Mis poderes garantizan efectividad en unir parejas. Curo depresión, angustias, timidez, daños. Problemas laborales y empresariales’.

-‘Auténtica y Potente, visítenos: Macumba Africana. Unión pareja 7 días. Tarot todo tipo de trabajos. Buzios. Línea Negra con Vudú…’.

‘Abona al resultado. Trabajos alta magia negra. Solución inmediata a los conflictos que oscurecen tu vida. Parejas imposibles. Destrabes. Problemas laborales. Corto daño. Llevo paz a tu hogar. Tarot. Videncia’.

‘Videncias perfectas. Percepción extrasensorial sin margen de error. Usted no hable: le diré su pasado, presente y futuro. Le diré sus problemas y soluciones. Luego Usted me hará sus preguntas. Trabajos perfectos y resultados inmediatos. Limpie su aura. Destrabe su vida. Sepa como proteger su Casa, su familia, su Pareja. Como alejar las Malas Juntas de los Hijos. Asegurar su Empleo o Destrabar y Proteger su Negocio. El vidente es uno de los mejores del país. Infalible en cortar toda clase de daños, brujerías, envidias, ataques psíquicos o malas ondas’.

-‘Africano templo. Cortes, Magia negra, Ritos Vudú, Amor imposible, Ayuda a parejas, Buzios, Tarot. Abona al resultado’.

-‘Curso Runas, Numerología, Tarot, Magia, Gemas’.

-‘El Rosa Cruz. Maria y Fernando. Parapsicólogos, Clarividentes, Espiritistas, Mediums, Exorcistas y Ocultistas Profesionales. Usted no hable…., le diremos su nombre y apellido, le mostramos la cara del enemigo, atraemos su pareja en 13 horas. Retiramos Maleficios, Trabas, Malas Ondas y Malos Vecinos. Tiene Juicios por reclamar, damos los números de la suerte, desligamos la frigidez y la impotencia sexual’.

-‘Pae Africanista, Brujo, Hechicero. Llegó. ¿Tu pareja te engaña? ¿Tu pareja se te fue? ¿En tu trabajo te va mal? ¿No podés progresar? ¿Estás enfermo? ¿Te hicieron algún daño con magia negra? ¿En tu casa está todo mal? ¿En tu negocio las cosas van de mal en peor? ¿Tenés problemas de papeles o juicios? Si tu respuesta es sí… Ya no dudes más, vení a consultar al Pae Africanista, encontrarás la solución definitiva a tus problemas. También tirate las cartas, en una sesión especial, y descrubrí todo lo que deseas. Lo más fuerte en trabajos sobrenaturales, con resultados casi inmediatos. Más de 1000 personas de todo el país ya conocen los resultados. No se deje engañar más con falsos curanderos y hechiceros. Deje de sufrir y venga a visitarme. 1º premio Tarotista Brasil 1998. Diploma de Reconocimiento por trayectoria en Provincia de Chaco. Argentina 1999’.

-Etc.

¡Parece una buena broma! Sin embargo esto se vende a los incautos y desesperados. Y tiene muchos compradores.

2. El drama actual

El drama consiste en que muchas personas ‘creen’ lo que se ofrece en el hipermercado de las supersticiones. Y ¿qué es la superstición? La superstición es la corrupción de la fe verdadera y un peligroso juego en el que también puede tomar parte el diablo o detonar más de una alteración psicológica.

1) Pecado contra la fe[1]

‘La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone'[2].Se puede definir como ‘un vicio que ofrece culto divino a quien no se debe, o a quien se debe, pero de un modo indebido’. Según esta definición se divide en dos especies: el culto indebido al Dios verdadero y el culto a dioses falsos.

a) El culto indebido consiste en ofrecer a Dios un culto falso o de un modo que no corresponde (culto superfluo). Se denomina culto falso cuando es ofrecido por quien no es verdadero ministro de Dios, o porque expresa falsedad (haciendo adorar falsas reliquias, falsificando milagros). Es de suyo pecado mortal[3]. En cambio, se denominaculto superfluo cuando se tributa culto a Dios pero de un modo no aprobado por la Iglesia, alterando las ceremonias de culto, introduciendo en el culto elementos supersticiosos. Por la ignorancia de los fieles generalmente no es más que pecado venial.

b) El culto a falsos dioses consiste, como su nombre lo indica, en el hecho de rendir adoración a cosas o seres que no son verdaderamente Dios. Bajo este concepto tradicionalmente se colocan tres especies:

a. La idolatría que es el culto divino rendido a creaturas representadas bajo formas sensibles llamadas ídolos; este culto consiste en sig­nos sensibles, sacrificios, juegos, ritos diversos. Se denomina idolatría interna cuando la persona somete la inteligencia y la voluntad a la adoración del falso dios; en cambio es externa cuando se manifiesta exteriormente por palabras, gestos o símbolos (esta es sólo material si falta el consentimiento interno o formal si además se consiente internamente). Se trata siempre de un pecado gravísimo, por la injuria que se hace a Dios; sin embargo, subjetivamente, la gravedad del pecado puede estar atenuada en muchos idólatras que obran por ignorancia (en este caso su falta denota menos perversidad que la de ciertos herejes que conscientemente desnaturalizan la fe).

b. Junto a la idolatría se enumera la adivinación idolátrica. Esta pretende usurpar indebidamente la predicción del porvenir. Es una forma de superstición, porque es un re­curso a los demonios, ya sea que se les invoque expresamente para pedirles la revelación del porvenir, ya sea que ellos mismos se insinúen en las vanas inquisiciones para enredar los espíritus de los hombres en la mentira.

La adivinación procede de maneras múltiples y variadas; desde la antigüedad son conocidas algunas formas de adivinación, como, por ejemplo el explícito recurso a los demonios (invocándolos para conocer el porvenir), la oniromancia (la adivinación recurriendo a los sueños); la nigromancia (pretendiendo hacer aparecer o hablar a los muertos), el pitonismo (contestando a través de brujos o adivinos), el aruspicio(adivinación del futuro consultando las entrañas de los ani­males inmolados), las falsas conjeturaciones (es decir, el conjeturar acontecimientos faustos o infaustos por medio de hechos fortuitos como el romperse un espejo, cruzar un gato negro; hay que incluir aquí a los que ‘dicen la buenaventura’, a los tarotistas, etc.). También se debe enumerar entre estas supersticiones algunas formas de espiritismo.

El Catecismo enseña al respecto: ‘Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto… Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir (cf. Dt 18,10; Jr 29,8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y tal respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios'[4].

c. Por último hay que señalar las llamadas ‘vanas observancias’. Se denomina así al uso de medios desproporcionados para obtener un efecto en sí mismo natural. Se divide en el arte notoria (tiene como objeto el adquirir repentinamente una ciencia sin trabajo, y por medios ineptos), el arte de la salud (que busca sanaciones, curaciones con remedios fútiles como falsos ungüentos, amuletos, encantamientos, etc.; tales prácticas si no tienen naturalmente ese poder, no son sino signos mágicos que algunas veces llegan a ocultar pactos con los demonios), la magia[5] (el arte de realizar cosas maravillosas por causas ocultas o por invocación o intervención diabólica). Hay que añadir el maleficio (que consiste en la expresa invocación del demonio con el fin de dañar o perjudicar a alguna persona en lo espiritual o corporal).

El Catecismo dice: ‘Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible'[6].

A veces se enumera aquí al magnetismo. Esta es la influencia de cierto fluido magnético o eléctrico que brota de los minerales o del sistema nervioso de algunos hombres, y que sería apto para curar ciertas enfermedades por su propia virtud magnética o por sugestión sobre el magnetizado; de suyo, considerado objetivamente y en abstracto, nada malo hay en él; puede considerarse como uno de los tantos remedios físicos para curar las enfermedades, parecido a la electroterapia, psiquiatría, etc. Pero en concreto, o sea, tal como suele ejercerse, de modo irresponsable, está lleno de peligros contra la fe, por los fines preternaturales que se intentan, por sus procedimientos ocultos y adivinatorios, etc.[7].

El motivo formal de la fe, es decir, la razón por la que profesamos los misterios de nuestra fe, es la Revelación de Dios, Verdad Primera que no puede engañarse ni mentir, y que nos propone sus misterios por medio del Magisterio de la Iglesia. No se trata de conjeturas, ni de pálpitos, ni de fe humana, ni de tradiciones culturales. Al mezclar las verdades pertenecientes a la fe católica con elementos espurios como aguas sanadoras, runas, adivinaciones, santones, curanderismo, energía positiva, etc., no se elevan estas ‘creencias’ al nivel de la fe (porque nadie ignora que la Iglesia jamás ha propuesto estas cosas para ser creídas con fe divina) sino que se rebajan las auténticas verdades de fe al nivel de la ‘creencia humana’. Se cree así en San Cayetano o San Antonio, en la Virgen Desatanudos, en el agua bendita y la señal de la cruz, o en cualquier santo o advocación mariana por los mismos motivos que se aceptan las falsas prácticas; pero esto no es fe sobrenatural. Signo de ello lo tenemos en el hecho de que algunas personas dicen ‘no creer’ del todo en estas cosas, pero lo hacen ‘por las dudas’. Las ‘dudas’ serias son realmente las que se meten como gusanos en el articulado de la fe católica.

El riesgo no es, pues, ‘añadir creencias’ a la fe, sino perder la fe.

Por tanto, es un grueso error lo que declaró en un periódico uno de estos ‘profesores’ ocultistas: ‘una señora una vez me preguntó -dice él- si tenía que confesarse porque había venido a verme. Yo le dije que no, que éramos como médicos, que la ayudábamos a aliviar su salud del alma, a buscar energía positiva. No me parece que ir a un astrólogo, o hacerse tirar las cartas esté en contra de ninguna religión'[8]. Esto no es así; la superstición es pecado grave.

2) El juego del diablo

Cuando Santo Tomás se pregunta por la causa de la idolatría él señala como predisposiciones en muchos hombres el desarreglo de sus afectos (razón por la cual terminan rindiendo honores divinos a quienes veneran de modo desordenado; pensemos en nuestros días el ‘culto’ a cantantes como Gilda o Rodrigo); también el placer natural que le causan las imágenes y, especialmente, la ignorancia del verdadero Dios, que los lleva a venerar como divinidades las creaturas que los asombran (fuego, océano, sol, etc.). Sin embargo, indica Santo Tomás que la causa determinante son los demonios, que para hacerse adorar de los hombres explotan su in­genuidad y utilizan los ídolos para dar oráculos y cumplir hechos sorprendentes. Y cita la frase de la Escritura:Todos los dioses de los paganos son demonios (Sal 115,5).

Para evitar relatos morbosos no doy aquí ningún testimonio de los muchos que han confesado haber quedado ‘atrapados’ bajo la influencia diabólica por ‘jugar’ con estas cosas. Basta mencionar el tan mentado ‘tablero Ouija’ o ‘juego de la copa’. Muchos han tenido que aplicarse las palabras de Goethe: ‘No puedo librarme de los espíritus que invoqué’.

El libro de la Sabiduría (4,12), en la versión de la Vulgata, habla de la ‘fascinatio nugacitatis’ y dice que ésta ‘oscurece el bien’: fascinatio enim nugacitatis obscurat bona. La ‘nugacitas’ es la frivolidad, la estupidez, la necedad, el vacío. La ‘nada’ ejerce una atracción misteriosa sobre los espíritus débiles en la fe; esto explica la seducción que ejerce el mal sobre los pecadores y desorientados. Pero a través de esa fascinación el mal actúa como un imán que chupa y traga a los que se inclinan neciamente sobre él.

Sobre estos temas hay que ser extremadamente cuidadosos. Alguien que durante mucho tiempo se dedicó a estudiar el tema del ocultismo y sus trasfondos satánicos dejó escrito unas palabras de gran prudencia: ‘La investigación sobre estos temas, cuando es innecesaria y movida por la vana curiosidad, es siempre peligrosa. Nunca insistiremos de modo suficiente en la necesidad de no centrar nuestra atención en los fenómenos ruidosos y extraordinarios del accionar diabólico. Permanezcamos en cambio firmes en la vigilancia y la oración, para que el Adversario no esclavice nuestras almas por el error, la mentira y el pecado'[9].

3) Cuidado con nuestro psiquismo débil

Finalmente, quien se mete en este campo también arriesga mucho desde el punto de vista psíquico. Es bien conocido el ambiente desequilibrado en que se mueve este tipo de tendencias. Muchos de quienes dirigen este tipo de fenómenos (fundadores de sectas, dirigentes, mediums espiritistas, pseudo-profetas, iluminados, etc.), cuando no son vividores y delincuentes se encuadran entre enfermos mitómanos, histéricos, paranoicos, esquizoides y obsesos psíquicos[10]. Similar suerte pueden correr quienes se dejan influenciar por ellos o por la atracción morbosa que suele caracterizar todo lo relacionado con lo oculto, la magia, los poderes de la mente, las fuerzas ocultas de la naturaleza, etc. Por eso afirma Martín Ebon, autor del libro ‘La trampa de Satanás’: ‘Los autores que se ocu­pan de la telepatía, la clarividencia, la profecía, la acción de la men­te sobre la materia y otras prácticas psíquicas deben estar cons­tantemente alertas ante el peligro de presentar esos temas única­mente en términos brillantes y positivos. Hay en estos fenómenos otra cara, una cara oscura, y en nuestro tiempo esta oscuridad pa­rece difundirse con suma rapidez… sufrimos una virtual epide­mia de juego irresponsable con los poderes ocultos… los pode­res ocultos no son un juguete. Nos exponen a influencias que des­conocemos y que a veces no podemos controlar’. Este mismo autor señala entre las con­secuencias más notables de estos ‘juegos con los poderes ocultos’: los estados neuróticos, el desdoblamiento de la personalidad, la obsesión y la posesión por entidades no determinadas, que para Ebon son tan sólo fuerzas liberadas del subconsciente, pero que pueden llegar a ser incluso seres demoníacos[11].

También un autor que se consideraba representante del esoterismo tradicional (opuesto, pues al moderno ocultismo) como René Guénon sostenía que todo intento de practicar cualquiera de las artes ocultas representa, para el hombre contemporáneo, un grave peligro mental e incluso físico[12].

Un autor no católico sino evangelista, Kurt Koch, de gran experiencia en el tema señala como efectos de este tipo de actividades:

-En el carácter producen: un aumento agudo y pertinaz de los afectos, e hipersensibilidad que se manifiesta en accesos de ira, sus­ceptibilidad explosiva y sexualidad aumentada, es decir, un desbor­de incontrolado de las pasiones.

-En el plano de la patología psíquica se producen: alucinacio­nes, estados melancólico‑depresivos, apatía, pérdida de ganas de vivir, tendencia compulsiva al suicidio; y síntomas como los pensamientos hipnóticos, las obsesiones, las disgregaciones y desdoblamientos de la personalidad que pueden llegar hasta la locura completa. Incluso puede llegar a la misma obsesión y posesión diabólica.

-En la vida espiritual y religiosa lle­van a la pérdida de la fe, y producen estados que se caracterizan por la animosidad contra Dios y contra Cristo, desgano hacia la Palabra de Dios y la oración, pensamientos blasfemos, piedad simulada y locura religiosa.

-El desarrollo de facultades mediales (emparentadas con el desdoblamiento de la personalidad) así como la producción de fenómenos paranormales pueden, según la experiencia de Koch, afectar a los descendien­tes del sujeto ‘hasta la tercera y cuarta generación’, así como a los lugares (casas, establecimientos) donde se realizan las prácticas ocultistas[13].

3. El gran desafío

Estamos ante una situación muy grave que exige remedios proporcionados. En algunas publicaciones se insiste, a mi parecer de modo erróneo, en las causas socioeconómicas del problema. ‘Atormentado, el hombre recurre a la religión y las creencias para soportar las condiciones de vida y sus avatares’, se lee[14]. No hay que confundir. Es cierto que gran parte de la gente recurre a tarotistas, brujos, sanadores y otros rubros, para pedir trabajo o salir de la desesperación económica que los aflige. Pero esta no es la explicación de la causa sino la descripción de las consecuencias. Épocas más duras ha conocido la historia; piénsese si no en las dos grandes guerras que afligieron el siglo XX; y en esta misma época que vivimos, personas hay que están en condiciones más ásperas que muchos de los que recurren a estos medios ‘aternativos’ y sin embargo no lo hacen.

Corremos el riesgo de refugiarnos en explicaciones sociológicas y económicas. Pero la cuestión aquí es teológica. El problema afecta a la fe y tiene raíces en la fe. Manifiesta una crisis muy grave en el plano pastoral y evidencia una insuficiencia en la praxis pastoral por parte de los responsables de ésta. Probablemente estamos atrapados en una pastoral de escritorio, prejuiciada (pues es por prejuicios que se han abandonado métodos pastorales que han dado en el pasado felices resultados) y lejos de la altura que exigen las circunstancias.

Hay que ir a las raíces. Estamos ante una reviviscencia del paganismo o una paganización de la religión (no me animo a decir ‘demonización’). Entonces hay que atacar con una evangelización de profundidad y amplitud.

Por ‘amplitud’ quiero decir: vasta, es decir, que llegue a las grandes masas. No basta la cátedra de la escuela ni el ambón de la Iglesia (y ojalá éstas fuesen más eficaces). Hace falta catequizar por medio de los grandes medios: televisión, radio, periódicos, revistas de todos los niveles. No podemos seguir lamentándonos de que las sectas o los movimientos ocultistas ‘bombardean’ a los pobres incautos; hay que ganar espacio. Y hay que reconocerlo: los católicos no evangelizan a través de los medios como deberían; o, al menos, lo hacen con mucha tibieza. Es cierto que los grandes medios muchas veces no dan lugar a ello (por el contrario, se ponen al servicio de la confusión que reina en este campo); entonces no queda otra solución que crear grandes medios católicos; o aumentar los que ya existen.

Pero aún esto no basta. Es necesario que esta evangelización sea profunda y capaz de calar hondo. Y esto sólo es posible tomando en serio el espíritu misionero de la Iglesia. No sólo de la misión ‘ad gentes’, en tierras de paganos; sino de las misiones populares, como las concibieron San Pablo, San Alfonso, San Luis María Grignión de Montfort y todos los grandes predicadores populares, los cuales revirtieron situaciones como la nuestra.

Junto a la misión popular hace falta una predicación de la fe viva y vivificante, completa y pormenorizada. Incluso, aunque se escandalicen muchos, hay que decir que es necesaria una buena formación apologética. San Pedro insta a los cristianos a estar dispuestos a dar razón de nuestra esperanza (cf. 1Pe 3,15), es decir, de las cosas que creemos y esperamos. Lamentablemente la mayoría de los católicos no estamos hoy en condiciones de ejecutar el mandato del Primer Papa.

La confusión que reina en cuestiones elementales de nuestra fe (como las que analizamos en este artículo) lo demuestra. Si San Juan Bautista se presentase hoy nuevamente no dudaría en predicarnos como a los judíos: En medio de vosotros está uno a quien no conocéis (Jn 1,26). Porque a Jesucristo -ese ‘Uno’ que vive en medio de los cristianos- poco lo conocemos. Si lo conociéramos más no lo rebajaríamos al nivel de los falsos mesías y tendríamos más en cuenta la exhortación de la carta a los Hebreos: Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre. No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas (Hb 13,8-9).

P. Miguel A. Fuentes, IVE


[1] La superstición es analizada por Santo Tomás en Suma Teológica, II-II, cuestión 93 y siguientes. Uso también aquí cuanto expone Antonio Royo Marín, Teología Moral para Seglares, tomo I, n. 365 y siguientes.

[2] ‘La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición’ (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2111).

[3] El culto viene a ser falso y pernicioso si los actos exteriores que lo expresan tienen un significado erróneo. Sería el caso, por ejemplo, de que se celebren todavía bajo la ley nueva las ceremonias de la ley antigua, porque éstas no eran sino figurativas de la futura pasión de Cristo, y su empleo actualmente parecería significar que los misterios de Cristo aún están por venir. Asimismo sería una falsedad el ofrecer a Dios un culto en oposición a las reglas establecidas por la Iglesia: esto equivaldría a substituir a la religión autén­tica establecida por la autoridad divina una iniciativa o una tradición completamente humana.

[4] Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2115-2116.

[5] Cf. Royo Marín, I, nº 368. No me refiero, evidentemente, a la prestidigitación o ilusionismo.

[6] Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2117.

[7] Cf. Declaración del Santo Oficio del 4 de agosto de 1856: Dz 1653-1654.

[8] Clarín, 12/11/00, sección Zona, p. 4.

[9] P. Alberto Ezcurra, en la recensión al libro de Malachi Martin, El rehén del diablo, en Revista Mikael 18 (1978), 146.

[10] Pensemos, por ejemplo, en Marsall Applewhite, fundador de la secta Puerta del Cielo que hizo suicidar a 39 de sus miembros en marzo del año pasado para poder engancharse en la nave espacial oculta en la cola del cometa Hale Bopp, en David Koresh quien se creía el Mesías y trajo la muerte de la mayoría de sus seguidores que termiranon calcinados en su fortaleza de Waco, Texas, en 1993, en Jim Jones que se suicidó en Guyana con mil de sus seguidores; en Shoko Asahara, lider de la secta Aum Shinrikyo (Verdad Suprema) que inundó de gas sarín los subterráneos de Tokio, etc.

[11] Ebon, Martín, y otros, La trampa de Satanás, Troquel, Buenos Aires 1978. Este libro tiene datos interesante, pero contiene también muchos errores.

[12] Lo dice Mircea Eliade hablando de la posición de Guénon en: Ocultismo, brujería y modas culturales, Marymar, Buenos Aires 1977, pp. 105-106.

[13] Citado por Alberto Ezcurra, La moda del ocultismo, Mikael 30 (1982), 23-25.

[14] Clarín, citado, p. 4.

mensaje de Fátima

¿Tienen algo que ver los ATENTADOS TERRORISTAS en Estados Unidos con el MENSAJE DE FÁTIMA?

Pregunta:

Algunas cadenas de mensajes por Internet han tratado de relacionar los acontecimientos terroristas en Estados Unidos y el mensaje de Fátima (incluso presentándose como una revelación oficial de la Santa Sede). A raíz de esto me han llegado muchas consultas alarmadas. Contesto a todas públicamente.

Respuesta:

Estimado:

El mensaje que está circulando y que le ha llegado a usted es falso. Jesucristo dijo que nadie sabe ni el día ni la hora; ni siquiera el hijo del hombre (es decir, que ni siquiera Jesucristo debía decírselo a sus apóstoles). Todavía no nació ninguna religiosa ni ningún Papa más grande que Jesucristo. No se preocupe y viva en gracia de Dios; la mayoría de nosotros tendremos que rendir cuentas a Dios antes de que llegue el fin del mundo.

En Cristo y María Santísima.

Transcribo una aclaración de la Santa Sede relacionada con esto[1].

La Congregación para el Clero ha dado a conocer, mediante un comunicado firmado por su Prefecto, el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, y por el Secretario, Mons. Arzobispo Csaba Ternyak, que un sacerdote canadiense que ha convocado a un congreso en Roma, se encuentra suspendido de sus ministerios sacerdotales.

El comunicado señala que a la Santa Sede ‘han llegado varias noticias acerca de la celebración en Roma del 7 a 13 de octubre de 2001 de una llamada Conferencia por la Paz en el Mundo organizada por el P. Nicholas Gruner, de Canadá’.

‘La Congregación para el Clero, por mandato de la Autoridad Superior, quiere precisar que sobre don Nicholas Gruner pesa una suspensión ‘a divinis’ confirmada por una sentencia definitiva del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica’. ‘Por lo tanto, las actividades de don Gruner, entre las cuales dicha conferencia, no gozan de la aprobación de las autoridades eclesiásticas legítimas’.

El P. Gruner nació hace 59 años en Canadá, pero se ordenó en 1976 en la diócesis italiana de Avellino; la misma que le impuso la suspensión luego que el sacerdote insistiera en sus antojadizas interpretaciones sobre el secreto de Fátima.

Tanto el Papa Juan Pablo II como la Hermana Lucía, la única sobreviviente de los tres videntes de Fátima, han hablado en alguna ocasión con el sacerdote, editor de una muy bien editada revista denominada ‘Cruzado de Fátima’, y director de una iniciativa denominada ‘Cruzada Internacional del Rosario de Fátima’, para explicarle que el Tercer Secreto no implicaba ningún ‘misterio particular’ ni catastrófico, y que el deseo de la Virgen de consagrar Rusia a su Inmaculado Corazón ya había sido cumplida.

Sin embargo, Gruner ha insistido en su propia versión, creando alarmismo y acusando a Sor Lucía y al mismo Pontífice de ser ‘desobedientes’ a la Virgen. Más aún, según el controvertido sacerdote, el ataque a las torres gemelas en Nueva York y al Pentágono en Washington son supuestos ‘mensajes’ de la Virgen -o ‘castigos’- por no ‘consagrar a Rusia’ al Inmaculado Corazón.

Debido a su actitud conflictiva, a su sistemática desobediencia a los obispos -y no sólo al suyo propio en Avellino- y a su tendencia a difundir historias catastrofistas entre los fieles, la diócesis de Avellino -en la que nunca aceptó servir como sacerdote- lo suspendió en sus funciones y luego la máxima autoridad judicial del Vaticano confirmó esta decisión.

Gruner sin embargo no se ha retractado ni ha obedecido a la orden de acatar la suspensión, ha lanzado una campaña de recolección de firmas para ‘doblegar’ a la Santa Sede y ha mantenido una actitud desafiante, señalando que la Signatura Apostólica ‘no sabe ni un gramo de derecho canónico’.

Por este motivo, el Dicasterio que preside el Cardenal Castrillón se ha visto obligado a hacer la aclaración, para evitar que los fieles crean que el susodicho congreso, por realizarse en Roma, cuenta con el apoyo de las autoridades eclesiásticas, cosa que no es verdad.

Más aún, Carlos Evaristo, un agente de viajes que durante años colaboró con Gruner organizando peregrinaciones a Fátima durante años, advirtió que el último congreso organizado por el sacerdote en Fátima dejó un forado económico en costo de hoteles, faxes, llamadas telefónicas y servicios a la habitación.

Más aún, Evaristo recordó al conflictivo sacerdote recordar las palabras que Sor Lucía le dirigiera a través del Cardenal Antony Padiyare: ‘Dígale al sacerdote que debe tener la humildad de aceptar que la Consagración (del mundo a Fátima) fue hecha correctamente y que él está pidiendo demasiado…’.

 P. Miguel A. Fuentes, IVE


[1] Noticia de Aciprensa, 14 de setiembre de 2001

mensajes

¿Qué pensar de las personas que dicen recibir mensajes celestiales (de la Virgen o de Jesús)?

Pregunta:

Hemos conocido a una mujer que parece muy buena y muy católica, la cual supuestamente recibe mensajes de la Virgen. En el grupo de oración al que pertenecemos con mi esposa, la persona encargada le permite a esta mujer que nos dirija una pequeña ‘plática’ sobre los temas de sus mensajes personales. Con mi esposa no sabemos qué actitud tomar. Le agradezco su opinión.

Respuesta:

Estimado:

No es malo tener una desconfianza espontanea por todo cuanto suene a ‘apariciones’ y ‘mensajes’, mientras la Iglesia no se pronuncie al respecto.

Por lo general los que andan corriendo detrás de apariciones y mensajes celestiales, tarde o temprano, son engañados por el demonio. Hay que saber gustar el Evangelio y contentarse con él. Allí está revelado todo lo que es necesario para nuestra salvación personal. Las revelaciones privadas no añaden nada sustancial. Por eso el afán por conocerlas y divulgarlas suele ser indicio de superficialidad o al menos del vicio de la ‘curiosidad’ (salvo el caso de aquellas que la Iglesia avala de modo explícito, particularmente al canonizar a los videntes, como es el caso de Lourdes y Fátima, o el Sagrado Corazón y la Divina Misericordia).

En esto me parece que el criterio ha de ser el consejo de San Juan de la Cruz, es decir, no buscarlas sino, por el contrario, huir de ellas. Decía este santo: ‘¿Cuánto más necesario será no admitir ni dar crédito a las demás revelaciones que son de cosas diferentes, en las cuales ordinariamente mete el demonio la mano tanto, que tengo por imposible que deje de ser engañado en muchas de ellas el que no procurase desecharlas, según la apariencia de verdad y asiento que el demonio mete en ellas? Porque junta tantas apariencias y conveniencias para que se crean, y las asienta tan fijamente en el sentido y la imaginación, que le parece a la persona que sin duda acaecerá así. Y de tal manera hace asentar y aferrar en ello al alma, que si ella no tiene humildad, apenas la sacarán de ello y la harán creer lo contrario. Por tanto, el alma pura, cauta, y sencilla y humilde, con tanta fuerza y cuidado ha de resistir (y desechar) las revelaciones y otras visiones, como las muy peligrosas tentaciones; porque no hay necesidad de quererlas, sino de no quererlas para ir a la unión de amor. Que eso es lo que quiso decir Salomón (Ecli 7,1) cuando dijo: ¿Qué necesidad tiene el hombre de querer y buscar las cosas que son sobre su capacidad natural?. Como si dijéramos: Ninguna necesidad tiene para ser perfecto de querer cosas sobrenaturales por vía sobrenatural, que es sobre su capacidad’ (Subida al Monte Carmelo, 27,6). Y en otro lugar: ‘De esta y de otras maneras pueden ser las palabras y visiones de Dios verdaderas y ciertas, y nosotros engañarnos en ellas, por no las saber entender alta y principalmente y a los propósitos y sentidos que Dios en ellas lleva. Y así, es lo más acertado y seguro hacer que las almas huyan con prudencia de las tales cosas sobrenaturales, acostumbrándolas, como habemos dicho, a la pureza de espíritu en fe oscura, que es el medio de la unión’ (Subida, 19,14).

De modo magnífico decía San Juan de Avila: ‘Os encomiendo mucho escarmentéis, como dicen, en ajena cabeza; y que tengáis mucho aviso de no consentir en vos, poco ni mucho, el deseo de aquestas cosas singulares y sobrenaturales, porque es señal de soberbia y de curiosidad peligrosa… San Buenaventura dice que muchos han caído en muchas locuras y errores, en castigo de haber deseado las cosas ya dichas. Y dice que antes deben ser temidas que deseadas. Y si os vinieren sin quererlas vos, temed, y no les deis crédito, mas recorred luego a nuestro Señor, suplicándole no sea servido de llevaros por este camino, sino que os deje ‘obrar vuestra salud en su santo temor’ (cf. Fil 2,12), y camino ordinario y llano de los que le sirven’ (Audi, filia, c. 51).

Llama poderosamente la atención el que la presunta vidente ‘hable de sus visiones’. Es mal signo. Por lo general los falsos místicos y falsos videntes quieren atraer la atención sobre sí mismas. En cambio, es signo de autenticidad el juzgarse indigno de tales gracias, el rechazarlas con pudor, el manifestarlas con el mayor secreto sólo a quien puede aconsejarlo para no engañarse. Tal fue el modo de proceder de los verdaderos místicos; se cuenta, por ejemplo, en la vida de los Padres del desierto el caso de uno que, ante una visión de Cristo, dijo con temor y humildad: ‘No quiero ver a Cristo en la tierra, me contentaré con verlo en el Cielo’ (PL 73,965). También dice San Juan de Avila: ‘Y no temáis que, por esta resistencia humilde, se enojará Dios o se ausentará si el negocio es suyo; mas antes se acercará y lo aclarará. Pues quien da su gracia a los humildes (Sant 4,6) no la quitará por hacer acto de humildad. Y si no es de Dios, huirá el demonio, herido con la piedra de la humildad, que es golpe que le quiebra la cabeza como a Goliat (cf. 1 Re 17,49)’ (Audi, filia, c. 51).

Por tanto, hasta que la Iglesia no dictamine sobre el asunto, le recomiendo desconfiar de todo ‘mensaje celestial’.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Harry Potter

¿Qué es la ‘Programación neurolínguistica’?

Pregunta:

Tengo la curiosidad de saber bien o estar mejor informado de que es realmente la Programación Neuro Lingüística. Quisiera información al respecto.

 

Respuesta:

Estimado:

Un defensor y propagador de la neurolinguística habla de ella diciendo: ‘La Programación Neuro Linguística (PNL) tiene sus orígenes en la década del ’70 en la Universidad de California, en Santa Cruz, EEUU, donde Richard Bandler (matemático, psicólogo gestáltico y experto en informática) y John Grinder (lingüista) estudiaron los patrones de conducta de los seres humanos para desarrollar modelos y técnicas que pudieran explicar la magia y la ilusión del comportamiento y la comunicación humana. El origen de su investigación fue su curiosidad por entender cómo a través de la comunicación y del lenguaje se producían cambios en el comportamiento de las personas. La PNL es el estudio de la experiencia humana subjetiva, cómo organizamos lo que percibimos y cómo revisamos y filtramos el mundo exterior mediante nuestros sentidos. Además explora cómo transmitimos nuestra representación del mundo a través del lenguaje. La PNL es una escuela de pensamiento pragmática que provee herramientas y habilidades para el desarrollo de estados de excelencia en comunicación y cambio. Promueve la flexibilidad del comportamiento, el pensamiento estratégico y una comprensión de los procesos mentales. En momentos en que la comunicación se ha ubicado en el centro de la preocupación global, la PNL ocupó rápidamente un lugar estratégico entre las disciplinas que permiten a los individuos optimizar los recursos. Originalmente concebida para los procesos terapéuticos, los resultados que se sucedieron en forma extraordinaria lograron que su utilización trascendiera esa frontera. Médicos, psicólogos, educadores, profesionales de distintas áreas y empresas de gran envergadura, aplican actualmente la PNL, tanto para el desarrollo individual como para la optimización de cada grupo humano’.

Algunas observaciones importantes.

Con cierta razón a veces la PNL ha sido relacionada con la New Age. Esto se debe a varias causas:

1) El término ‘programación’ y el modo en que algunos autores abordan el tema dan la falsa idea de que se trata de una clave de felicidad, una especie de solución de los problemas humanos. Sin embargo, desde este punto de vista, hay un gran ausente: Dios. Asimismo no dice que en el fondo nuestra sed de felicidad es sed de Dios.

2) En algunos autores hay una contaminación de cierto relativismo filosófico, panteísmo, orientación antroprocéntrica, y otras ideas ambiguas.

3) Algunos autores hablan de una energía cósmica, una fuerza organizadora del universo o algo semejante. Puede deberse también a una cuestión de marketing, para ‘vender’ la PNL en ambientes propios de la New Age.

4) La dimensión espiritual humana es ignorada.

Es cierto que ha tenido, y puede tener, resultados positivos en determinados casos de depresiones, fobias, traumas, complejos y otros males psíquicos. Pero para muchos de estos problemas no apela sino a ciertos elementos de la ascética religiosa, aunque despojados de la dimensión religiosa (tienen ejercicios que se asemejan a algunos modos de oración de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, como la ignaciana ‘aplicación de sentidos’). Parece, así vista, como una espiritualidad desespiritualizada.

Por otra parte, lo que terapéuticamente puede producir algún beneficio psicológico es la insistencia en actitudes positivas ante la vida o reinterpretaciones sublimadas de determinadas situaciones vividas, o la insistencia en el altruismo y heroísmo. Justamente, una buena práctica religiosa garantiza eso y mucho más.

Hay que tener en cuenta además que restringiendo todo su trabajo a un horizonte puramente natural, o aspirando a una mera felicidad natural, no puede alcanzar sino un éxito relativo e incluso transitorio. Sólo un sentido auténtico de la vida (que lo da el sentido de Dios como Fin Último) puede dar una explicación a la vida toda que abra la persona a la trascendencia.

Esto es un gran límite.

Junto a esto, no se puede negar que explica cómo la comunicación influye en el proceso de aprendizaje; muestra cómo recibimos la información y cómo el tratamiento que a ésta se da se refleja en nuestra actuar. Insiste en valores verdaderos, como el ser realista, optimista, etc.

Es, pues, un arma de doble filo. Tiene elementos utilizables pero en un trasfondo dudoso (y en algunos autores, incluso erróneo filosófica y teológicamente, y por tanto incompatible con la fe). Por tanto, no cualquier persona está en condiciones de filtrar los elementos utilizables; probablemente quede pegada justamente en aquellos que pongan en tela de juicio su fe, o lo conduzcan a una especie de psicologismo, es decir, explicar todo por razones psicológicas.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Sortilegios

¿Qué son los sortilegios?

Pregunta:

¿Qué son los sortilegios?

 

Respuesta:

El término viene de sortes legere, y es una forma de adivinación que se puede realizar de diversas maneras.

En cuanto a su licitud o ilicitud hay que distinguir: si se trata de las sortes divisoriae, por las cuales se establece, con el sortilegio, la conclusión de un pleito, es lícito, porque viene a ser un contrato al cual se someten ambas partes. Las sortes consultoriae por el contrario, por las cuales se indaga si una cosa se debe hacer o no, son pecado de superstición, si se espera la respuesta del demonio ; si se espera explícitamente de Dios la decisión, entonces existe el pecado de la tentación de Dios, a no ser que haya una inspiración divina, de lo cual existen ejemplos en la Sagrada Escritura. En una causa suficientemente grave, por necesidad o utilidad, agotados todos los demás medios, se puede recurrir a la suerte después de haber orado a Dios y protestado contra toda intervención del demonio.

Las sortes divinatoriae, por las cuales se trata de conocer una cosa oculta con medios inadecuados, son ordinariamente pecados graves de superstición, excepto en el caso de que haya inspiración de Dios o cuando el motivo sea solamente el juego y la curiosidad. Si entra tentación de Dios, entonces el pecado cambia de especie[1].

P. Miguel A. Fuentes, IVE


[1] Cf. ‘Diccionario de Teología Moral’, dirigido por el Cardenal Francesco Roberti (Ed. Litúrgica Española, Barcelona 1960), p. 1191.