cátaros

¿Cuál es la doctrina de los Cátaros?

Pregunta:

¿Cuál es la doctrina de los Cátaros?

Respuesta:

Del griego kazaros (puro), se usó la palabra cátaros para designar grupos heréticos desde la Antigüedad, pero, a partir de la Edad Media, se reserva el término para una particular forma de herejía dualista que, con raíces orientales, se desarrolló en Occidente en los s. XII-XIII. Historia. El fenómeno cátaro surge en Occidente en el s. XII como resultado de la incidencia de las ideas dualistas procedentes de los balcanes (v. BOGOMILAS; BULGARIA III y v) sobre los movimientos evangélicos y antijerárquicos populares preexistentes (v. APOSTÓLICOS; VALDENSES; POBRES LOMBARDOS; BEGUINAS Y BEGARDOS; ARNALDO DE BRESCIA) que pedían una Iglesia pobre e itinerante poseída de un desprecio radical del mundo. En especial Pedro de Bruis, antiguo clérigo provenzal, que a partir de 1105 predicaba ‘la inutilidad de los templos, de las indulgencias, de los sufragios por los difuntos, del Bautismo y de la Eucaristía, así como la obligación de odiar la Cruz’, puede considerarse ‘un antecedente importante, un verdadero precursor y desbrozador del terreno del catarismo’ (L. Cencillo, o. c. en bibl., 533). En el desarrollo histórico de los c. podemos distinguir tres periodos: inicio, radicalismo y decadencia, que coinciden con el predominio sucesivo de los tres credos bogomilas: búlgaro (dualismo mitigado), dragovita (dualismo radical) y bosnio (intermedio y contemporizador). El periodo inicial comienza con la llegada a Occidente de las primeras ideas bogomilas (de la rama búlgara). Hacia 1143 se establecen en Colonia y poco después existen focos organizados en Lieja y Champaña, desde donde se extienden por toda Francia, recibiendo el nombre de albigenses (v.). Sus propagadores son preferentemente los tejedores y comerciantes de tejidos junto con un buen número de clérigos apóstatas y algunos nobles (especialmente damas de la nobleza provenzal). En Francia se organizan jerárquicamente y envían misiones al norte de Italia y valle del Rin, llegando hasta Inglaterra y España. A finales de esta época inicial hay dos zonas principales cátaras: Provenza, donde la herejía prende en todas las clases sociales, y Lombardía. En 1167 el obispo dragovita de Constantinopla, Niketas, viaja por el norte de Italia y sur de Francia, donde, tras convocar el primer concilio c., consigue la aceptación del credo dragovita (dualista radical). Desde este momento los c., que a los ojos de muchos estaban considerados como otro más de los numerosos movimientos populares de reforma coetáneos, se perfilan como una religión independiente, opuesta en todo a la Iglesia cristiana. Al mismo tiempo aumenta su organización, se complican jurídicamente y emprenden actividades económicas, industriales y comerciales de envergadura que les dan una fisonomía específica distinta de sus predecesores orientales, los bogomilas. La decadencia, que comienza a fines del s. XII, se apoya en el aumento de estas tendencias de creciente aburguesamiento y se consolida con las persecuciones del s. XIII. En Francia, la floreciente comunidad provenzal queda reducida a una vida subterránea por la cruzada aprobada por Inocencio III (v.) y ejecutada por Simón de Monfort (v. ALBIGENSES) y acaba desapareciendo por completo a principios del s. XIV. En Italia, las leyes represivas de Federico lI (v.) y la creación de la Inquisición por Gregorio IX (v.) reducen el fenómeno, circunscribiéndolo primero a las grandes ciudades, donde los c. podrían pasar más fácilmente desapercibidos, hasta que sus huellas se extinguen ca. 1320.

Doctrina.

La preocupación originaria y fundamental es hallar una explicación convincente al problema del Mal. Para solucionarlo recurren al dualismo (v.). Hay dos principios: uno bueno (Dios) y otro malo (Satanás). Para los dualistas mitigados (búlgaros) Satanás es Hijo de Dios, mientras que para los radicales (dragovitas) es un dios independiente y todopoderoso. Aunque no queda suficientemente claro, parece que admitían una cierta divinidad del Hijo y del Espíritu Santo. Las doctrinas no son homogéneas en las diversas sectas y sufren evoluciones notables con el tiempo. Sin embargo, hay algunos puntos que, en líneas generales, se pueden considerar constantes: ‘el mundo procede del demonio; rechazo de los Sacramentos; condena del Matrimonio; negación de la resurrección de la carne; prohibición de comer carne, huevos y lacticinios; rechazo del juramento; prohibición a la autoridad temporal de castigar a los herejes; negación del purgatorio; imposibilidad de la salvación fuera de su iglesia’ (P. Brezzi, o. c. en bibl., 1088). En el hombre se unen el bien y el mal (espíritu y materia); el alma es un ángel caído que va transmigrando de unas existencias en otras hasta que, iniciada en la secta, es redimida; el cuerpo es cárcel del alma y ésta debe liberarse por medio de una dura ascesis. Cristo no era Dios ni tampoco hombre: era un ángel adoptado por Dios que tomó un cuerpo aparente (v. DOCETISMO); su misión era enseñar la existencia de un principio espiritual bueno que habita en el cielo y dentro de cada uno; la muerte de cruz no tiene sentido. Rechazan el A. T. como obra de Satanás.

Ascética, organización y ritos.

El pecado por antonomasia es la caída angélica, la apostasía del Cielo, y todos los demás pecados están encadenados física y necesariamente a éste. En esta vida el único pecado consiste en la sujeción del mundo y el principio moral básico es la abstención del mundo. Las obras carecen de todo valor; sólo la iluminación interior salva. ‘Como en el gnosticismo y maniqueísmo, también entre los cátaros salvación y perfección se confunden: sin una vida perfecta, de extremo rigor ascético y de absoluta renuncia al mundo no cabe moralidad, ya que todas las acciones afectadas bajo el yugo del mundo están envenenadas en su raíz’ (L. Cencillo, o. c., 544). Se distinguen dos grupos de adeptos: creyentes y perfectos. Los primeros llevaban una vida relajada e inmoral esperando ser salvados in articulo mortis por la aplicación del consolamentum. No estaban iniciados en los dogmas c. y en el culto ocupaban un papel pasivo. Su principal obligación era el cuidado, albergue y alimento de los perfectos, así como su defensa y ocultamiento. Los perfectos se constituían por la imposición de manos o consolamentum de un perfecto anterior; llevaban una vida peregrinante, y estaban obligados al celibato y al ayuno riguroso o endura. Las perfectas solían vivir en comunidad. Los obispos, elegidos por los perfectos, contaban con dos auxiliares: el filius maior (con derecho a sucesión) y el filius minor. Las parroquias eran regidas por diáconos. Aunque no practicaban ningún sacrificio ritual tenían otros ritos: a) oración, especialmente el Padre nuestro, que repetían unas 250 veces al día, y en el que cambiaron panem quotidianum por panem supersubstantialem; b) consolamentum, o rito de entrada en la secta por imposición de manos que convertía a un creyente en perfecto; melioramentum o invocación de los creyentes a los perfectos pidiendo su intercesión ante Dios; servitium, o asamblea con lectura del Evangelio y sermón de un perfecto; fracción del pan, y aparellamentum, o confesión pública de los pecados. Conclusión. Como afirma Cencillo, ‘desaparecido el movimiento cátaro quedaron sus huellas en la transformación de la fisonomía medieval de Occidente, y ello en tres direcciones. En primer lugar, con su práctica bancaria contribuyó a la desintegración de la ética económica cristiana en el sentido deshumanizado y religiosamente neutro del capitalismo moderno. En segundo lugar, fue la primera cuña de indiferentismo religioso institucionalizado, a causa de su espiritualidad deísta y fisicalista, introducida en eJ Occidente cristiano. En tercer lugar arrojó el primer germen de naturalismo legalista que fructificará plenamente en la Ilustración’ (ib., 552). V. t.: ALBIGENSES; BOGOMILAS.

Por José María Revuelta – Tomado de la gran Enciclopedia Rialp

Bibliografía:

A. DONDAINE, Le ‘Liber de duobus principüsn suivi d’un fragment de Rituel Cathare, Roma 1939;

E. CUNITZ, Ein Katrisches Ritual, Jena 1852;

PEDRO EL VENERABLE, Tractatus adversus Petrobrusianos, en PL 189,719-850;

E. SCHONAUGIENSIS, Sermones XIII contra Catharos en PL 195,11-102;

BONACURSUS, Manifestatio Haeresis Catharorum, en PL 204,775-792.

cienciologia

¿Qué es la Iglesia de la Cienciología?

Pregunta:

¿Qué es la Iglesia de la Cienciología?

 

Respuesta:

Llamada también Iglesia de la nueva comprensión. Es una escuela práctica de filosofía basada en el hedonismo. Su objetivo es asegurar la felicidad del hombre a través de la comprensión de sí mismo y de los demás como seres espirituales. El desarrollo de ciertas tendencias religiosas y la existencia de un culto propio han hecho que diversos Estados la consideren una religión, entre ellos Francia (sentencia del Tribunal de Apelación de París, 29 de febrero de 1980).

Origen. Un ingeniero americano, Lafayette R. Hubbard, nacido en 1901, volvió de la guerra aquejado de una incapacidad física permanente y se enfrentó a un cruel sufrimiento moral. Trató entonces de recuperar por sí mismo la paz de su espíritu y el bienestar. Expuso sus descubrimientos en La dianética. Ciencia moderna de la salud mental (1950) o ciencia del espíritu, y trató de difundirlos a través de una escuela llamada cientología o ciencia del saber.

Método. El ‘auditor’ (ministro-consejero) ayuda al ‘auditado’ a convertirse en dueño de su ‘mente reactiva’ (parte de la mente que percibe y clasifica de forma inconsciente). El ‘electrómetro’, instrumento inventado por el Maestro, permite localizar las zonas de sufrimiento espiritual. Entonces, el auditado cobra conciencia de que el thetan (su parte inmortal) debe hacerse operativo, es decir, efectivo en relación con las 8 dinámicas (de aquí se deriva la cruz de 8 brazos): impulso de supervivencia individual, pareja e hijos, grupo, humanidad, naturaleza, materia-energía-espacio-tiempo, espíritu y Ser supremo.

Principios. ‘Nada es verdadero para el hombre si él no lo ha observado’ (integridad personal). ‘El hombre es fundamentalmente bueno’. ‘Su supervivencia depende de él mismo’. La cientología no hace referencia a ningún dios en particular sino que deja a cada uno la posibilidad de descubrirlo’.

Cultos. Bautismos, matrimonios, ordenaciones, entierros. Libros de oraciones y sermones registrados por el fundador.

Difusión. Seis millones de adeptos en todo el mundo; un millón de ellos en Europa.

Yves de Gibon

Cf. Diccionario de las Religiones (dirigido por el Cardenal Paul Poupard), Herder, Barcelona 1987, p. 1292-1293.

 


En la página www.aciprensa.com puede leerse lo siguiente sobre este tema.

Hace 75 millones de años un soberano galáctico llamado Xenu confinó en la Tierra a los ‘thétanos’, malvados espíritus que hasta nuestros días infectan las psiqués de los hombres, causando males que sólo pueden curarse con mucho dinero y sesiones de ‘clarificación’. Esto, que podría parecer un cuento de ciencia ficción, no es otra cosa que el postulado de la Iglesia de la Cienciología, una secta que por medio de amenazas y extorsiones, ha construido un imperio económico conquistando a estrellas de Hollywood, empresarios y políticos de todo el mundo.

Tom Cruise, Dustin Hoffman, Nicole Kidman, Oliver Stone, Constantin Costa Gravas, Larry King, Mario Puzo, Aaron Spelling, Gore Vidal… todos comparten fama y fortuna, pero además un lugar en la Iglesia de la Cienciología.

La noticia

Los seguidores de la secta volvieron a ser noticia la semana pasada al lanzar manotazos de ahogado ante la negativa del gobierno alemán de permitir a sus miembros participar en cargos públicos dentro del poder Ejecutivo o en partidos políticos.

Una resolución impulsada por el presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara Baja, Ben Gilman, y el senador Mike Enzi, quiere obligar al gobierno del canciller Gerhard Schroeder a ceder en su postura, solicitando la intervención del mismo Bill Clinton.

La noticia, que ha agitado sin alterar el escenario de la política internacional, ha vuelto a poner en tela de juicio las actividades del grupo que sufrió anteriores percances en España y Francia, donde atravesó varios juicios acusado de ser una secta cuyo verdadero objetivo es el de ganar dinero, mediante la captación de adeptos entre personas con enfermedades o problemas laborales o psicológicos.

Los orígenes

Según un reporte de La Vanguardia de Barcelona, la ‘doctrina’ de la secta surgió en la imaginación de su fundador, Ron Laffayette Hubbard, un escritor de ciencia ficción que nació en Nebraska en 1911. Con el fin de captar adeptos, Hubbard mezcló la fantasía de sus novelas con la realidad.

Cura costosa

En su obra más conocida ‘Dianética: La ciencia moderna de la salud mental’, Hubbard dice que ‘nos podemos liberar de nuestras psicosis si nos enfrentamos a los incidentes traumáticos o enagramas que bloquean nuestra mente’. Según el fundador, liberarse de estos es muy fácil, pero muy costoso ya que implica una ‘audición’ con la ayuda de un ‘audímetro’ de hasta 5 mil dólares. Sin embargo, el curso completo que concluye el ‘camino de purificación’, implica expulsar todos los enagramas que, similares a los traumas freudianos, ‘son producto de los errores cometidos en vidas anteriores’. Hoy, eliminar todos los traumas del presente y pasado puede costar más de 80 mil dólares.

Ovejas famosas

Por ello, la campaña proselitista de la Cienciología apunta generalmente a ‘las ovejas con cascabel’ y con dinero. ‘Si consigues que las ovejas con cascabel te sigan decía Hubbard, te seguirán todas’. Así, en 1955 pretendió convencer a Ernest Hemingway, Orson Welles, John Ford, Pablo Picasso y Walt Disney, y aunque ninguno de ellos aceptó, 40 años después la lista de sectarios impresionaría a cualquiera.

La cantidad de ‘estrellas’ vinculadas a la secta en los últimos tiempos, evidencia su poder y capacidad de presión sobre el ‘star-system’. Medio Hollywood está convencido de que la ‘conversión’ de John Travolta a la secta le ha procurado nuevos papeles cuando estaba al borde de la extinción profesional.

Único objetivo

‘Dinero, dinero, dinero. Haz que te lo den, consíguelo. Sea como sea, haz dinero’. Con estas palabras -siempre según La Vanguardia- Hubbard habría señalado su principal objetivo. Para ello, la cúpula de la Cienciología habría creado Sterling Inc., una ramificación de la secta que chantajeaba odontólogos adictos a las drogas hasta que, tiempo después, fue descubierta. Más adelante, crearon Narconón y Health Med, empresas internacionales de fachada que servían también para captar y extorsionar toxicómanos, con la excusa de proporcionar un ‘tratamiento redentor’.

Frente europeo

Los tratamientos de la Cienciología, sin embargo, no han sido muy acogidos en Europa donde destacadas personalidades los han rechazado. En los últimos años, los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Francia, Klaus Kinkel y Hervé de Charette, compartieron sus posiciones al respecto. El ministro francés se unió a la ‘aprensión’ de los alemanes hacia la secta, mientras que Kinkel se refirió a una carta publicada en el International Herald Tribune y firmada por una larga lista de estrellas, en la que la secta se presentaba como víctima de una persecución similar a la del holocausto judío. ‘La carta es un insulto a las víctimas del nacionalsocialismo’, afirmó Kinskel.

Los casos de Alemania y Francia son solamente un capítulo en la guerra psicológica que laCienciología libra ante la opinión pública mundial. Por ahora su credibilidad parece poder mantenerse… pero no por mucho tiempo.

Tomado del Diccionario de las Religiones

Discípulos de Cristo

¿Cuáles son las características de la secta protestante ‘Discípulos de Cristo’?

Pregunta:

¿Cuáles son las características de la secta protestante ‘Discípulos de Cristo’?

 

Respuesta:

Grupo protestante estadounidense, llamado también Iglesia Cristiana (Christian Church) que, en las estadísticas de 1970, ofrece las siguientes cifras: 5.862 iglesias locales de culto; 1.592.609 miembros: 7.428 ministros ordenados; y 5.862 escuelas dominicales, con una asistencia global de 798.054 alumnos. Sede central: Indianápolis. Los datos relativos a las estructuras de esta denominación resultan un tanto complicados. El grupo original se dio a sí mismo el nombre de discípulos y discípulos de Cristo. Su fundador, Tomás Campbell, hijo de un católico irlandés que había renunciado a su fe, se hizo primero anglicano y luego presbiteriano. A su llegada a los Estados Unidos en 1807, se vio pronto envuelto en dificultades por parte de sus correligionarios al declarar que no hay en el mundo más que una Iglesia, ‘a la que pertenecen todos aquellos que profesan fe y obediencia a Cristo en todo lo que es conforme a las Escrituras’, en tanto que ni las estructuras eclesiásticas ni las doctrinas teológicas tienen nada que ver con la esencia de lo cristiano. En 1810. en unión con su hijo Alejandro, fundó en Pensilvania una Asociación Cristiana que, por profesar la necesidad del Bautismo por inmersión (padre e hijo se bautizaron de esa manera), rompió los lazos con el presbiterianismo (v.) y se unió a los baptistas. Éstos, sin embargo, al notar el radicalismo teológico de los recién llegados, decidieron expulsarlos de su seno (v. BAPTISTAS, 9). Entonces en unión de otros grupos, resolvieron llamarse sencillamente cristianos. La unión de cristianos y discípulos nunca llegó a ser total. Sin embargo, parece que se entendían lo suficiente para sobrellevarse y en 1849 Alejandro Campbell fue elegido primer presidente de la nueva organización. En esa misma época empezaron a enviar misioneros a ultramar. A fines del siglo su feligresía se acercaba al millón, cuando una serie de controversias doctrinales y administrativas (manera de bautizar, comunión abierta o cerrada, organización de sus obras misionales, etc.), los volvió a separar. Los elementos conservadores, que todavía eran mayoría, formaron su propia Iglesia Cristiana, con lo que los d. se quedaron con sólo 200.000 seguidores. En la actualidad la herida no parece del todo restañada. Los cristianos continúan perteneciendo al grupo conservador; profesan un biblicismo conservador; se oponen a las ‘innovaciones humanas’; no quieren instrumentos músicos en su liturgia; son abstemios y morigerados en sus personas; y despliegan gran celo misionero, junto con un antirromanismo fanático, como lo han mostrado en Italia y en Colombia. En cambio, muchos de los d. tienden al liberalismo a ultranza (ejemplo, su influyente órgano semanal, The Christian Century) y al racionalismo que no pocas veces roza con el unitarismo; son pacifistas y acérrimos defensores de la separación entre la Iglesia y el Estado. Han trabajado también activamente en el sector de Life and Work del Consejo Mundial de Iglesias (v. ECUMENISMO II, 2). Hay autores que, por razón de esta flexibilidad en materias teológicas, consideran a los d. como ‘la secta indígena de mayor éxito en los Estados Unidos’. Desde el punto de vista teológico y eclesial, ambos grupos, a pesar de las direcciones opuestas que mantienen, conservan no pocos puntos de coincidencia, precisamente por negarse a aceptar otras ataduras confesionales y estructurales que las dé la S. E. Los cristianos creen que la revelación puede llegar hasta nosotros a través de las páginas de la Biblia, de los acontecimientos en la vida de la Iglesia o mediante la aparición de hombres providenciales que proféticamente nos comunican la voluntad de Dios. En cambio, los d. prefieren no circunscribirse a canon alguno escriturístico y dejar que los hombres de ciencia vayan descubriendo los secretos de los Sagrados Libros. Las coincidencias y las diferencias son también numerosas en el campo sacramental. Admiten sólo dos sacramentos, interpretados en el sentido espiritualista, del protestantismo radical. El Bautismo ni perdona los pecados ni produce efectos verdaderos independientemente de la cooperación activa del bautizado, sino que es ‘el esfuerzo por honrar a Cristo con una vida pura’. Asimismo la Eucaristía se reduce a ‘un sencillo y emotivo memorial’. Los demás protestantes les han acusado también de negar, o profesar al menos, puntos de vista muy dudosos en materias de pecado original, dogma trinitario y soteriología y de ser poco explícitos respecto de la justificación por la sola fe. Administrativamente ambos grupos son congregacionalistas (v.), con independencia de las comunidades locales y sin distinción entre clero y laicado, aunque últimamente confieran a sus ministros una especie de ordenación por la imposición de manos de los ancianos. Jurídicamente d. y cristianos forman denominaciones distintas, aunque el Christian Century haya absorbido últimamente a su antiguo rival el Christian Evangelist.

Por Prudencio Damboriena – Tomado de la Gran Enciclopedia Rialp.

BIBL.: K. ALGERMISSEN, Iglesia católica y confesiones cristianas, Madrid 1964, 1119 ss.; W. G. GARRISON, Religion Follows the Frontier. A History of the Disciples of Christ, Nueva York 1931; B. A. ABBOTT, The Disciples. An Interpretation, San Luis, 1926; 1. HARDON, The Protestant Churches of America, Westminster 1956; F. MAYER, The Religious Bodies of America, San Luis 1958.

ejército de salvación

¿Qué es el Ejercito de Salvación?

Pregunta:

¿Qué es el Ejercito de Salvación?

 

Respuesta:

Organización filantrópico-religiosa protestante contemporánea. Recibe el nombre de Ejército porque su estructuración, su vocabulario, su espíritu de conquista y hasta la obediencia exigida a sus miembros son los de una organización castrense. Sus capillas son ciudadelas, sus puestos de evangelización se llaman avanzadas y los convertidos prisioneros. La organización del personal está calcada en la nomenclatura del ejército británico. Su núcleo básico es el Corps (cuerpo del ejército), dirigido por un oficial cuyo rango va ascendiendo desde el de Teniente al de Brigadier. Varias de estas unidades integran una división a cuyo frente está un Comandante divisional. Varias divisiones constituyen un territorio a cargo de un Coronel. La organización mundial está al mando del General en jefe del E. S. Los fundadores negaron que constituyan una iglesia en el sentido propio de la palabra. Sus publicaciones no hablan del número de nuevos miembros agregados a su organización ni del crecimiento anual de sus seguidores. Se contentan con convertir a los pecadores sin preocuparse inmediatamente de aquellos que se enrolan en sus filas como miembros activos del movimiento. Para estos últimos, sin embargo, el Ejército de Salvación se convierte en su única iglesia. Creen en sus doctrinas, practican sus ritos, aceptan bajo juramento sus consignas, trabajan incansables a su servicio, abandonando todo el cristianismo de su vida anterior, así como la recepción de sacramentos a que estaban habituados. Por todas estas razones la confesionología (v.) no duda en catalogar al E. S. entre las comunidades derivadas de la Reforma (v.).

Historia

Nació en Inglaterra durante la segunda mitad del s. XIX como consecuencia de la situación socioeconómica acarreada al país y al mundo por la Revolución industrial. Desde el ángulo religioso, debe considerarse como un nuevo brote del metodismo (v.) y de los movimientos perfeccionistas y sectas de santidad (v.). William Booth, su fundador, n. en Nottingham, el 10 abr. 1809, de una familia nominalmente anglicana de buena posición, pero que había venido a menos. No pudo seguir sus estudios por tener que trabajar para sostener a su familia. Por indicación de un pariente, William empezó a interesarse por el metodismo. A los 15 años, cuando iba por la calle, ‘el Espíritu se apoderó de su alma creando en ella una gran sed por una vida nueva’ y convirtiéndolo en predicador del Evangelio. Trasladado a Londres, se dedicó a predicar y a socorrer a las masas hacinadas del East End como miembro de la rama metodista de la New Connexión. Ordenado ministro metodista y casado el 15 jun. 1855 con la fervorosa joven Catherine Mumford, regentó por algún tiempo una parroquia rural. Pero en 1861, rechazando una atractiva oferta de su iglesia, y en un heroico acto de fe, los esposos Booth decidieron entregar sus vidas al apostolado entre gentes desamparadas de la gran urbe. ‘Esta noche, dijo William a su esposa, al pasar por delante de una taberna, he oído una voz que me decía: ¿dónde vas a encontrar gentes más paganas o más necesitadas de ayuda que aquí? En el mismo momento me he ofrecido a Dios, te he ofrecido a ti y a nuestros hijos para esta gran tarea. Éstos serán en adelante nuestros hijos y nosotros trabajaremos para que nuestro Dios sea también el de ellos’. Pronto se le unieron colaboradores y la reciente empresa recibió el nombre de Misión Cristiana, dedicada a llevar ‘el evangelio de la salvación por el cambio de vidas a las masas abandonadas’. La obra alcanzó pronto enorme popularidad. En 1870 Booth reunía a los suyos en asamblea, redactaba constituciones y fundaba nuevos centros en diversas partes de la nación. Al año siguiente su revista Grito de Guerra anunciaba a sus lectores el nacimiento de un Ejército de Salvación, destinado a llevar al mundo de los pobres ‘la Sangre de Cristo y el Fuego del Espíritu Santo’. El anglicanismo (v.) hizo su esfuerzo para englobar el movimiento dentro de alguno de sus organismos apostólicos, pero sin resultado: la teología de la conversión brusca, la técnica de su propaganda, la eliminación de la vida sacramental y litúrgica de Booth eran incompatibles con las doctrinas y la vida de la iglesia establecida. El E. S. avanzó rápidamente por Inglaterra y el resto de Europa. En 1880 sus enviados llegaron a los Estados Unidos haciendo del movimiento una gran fuerza religiosa del país. Atravesando el Río Grande, los discípulos de Booth pasaron a Iberoamérica, donde trabajan en todas sus repúblicas. Han acompañado a los misioneros protestantes en sus empresas ultramarinas y funcionan en todas las grandes urbes de Asia, África y Australia. El fundador m. el 12 ag. 1912, a los 82 años, después de haber sido objeto de las más altas distinciones honoríficas.

Labor filantrópica

Es variada y se concentra en los sectores más necesitados de la población. Incluye refugios para pobres, vagabundos y borrachos; cocinas económicas; albergues a precios módicos para trabajadores de ambos sexos; oficinas de información y de búsqueda de trabajo para los desempleados; casas de maternidad para mujeres no casadas; albergues para presos, encomendados a modo de prueba, por la justicia a su cuidado, hasta que puedan hallar empleo; casas de refugio para mujeres de vida pública; instituciones juveniles para muchachos delincuentes; orfanotrofios; campings para niños y jóvenes, etc. Llevan también a cabo una sistemática labor de visita y ayuda material en cárceles, en campos de concentración y en los frentes de batalla.

Método apostólico

La labor filantrópica se completa, cuando es posible, con la predicación en las calles y plazas públicas o en sus propias capillas. Para lograr la conversión de sus oyentes echan mano de la lectura de aquellos pasajes bíblicos en que se habla de la misericordia de Dios, de abundantes ejemplos patéticos sobre los males acarreados, incluso en la presente vida, por los vicios en que viven sumidos, de exhortaciones ardientes a salir de ellos y empezar una vida de paz para sí mismos y los suyos, etc. Son famosos los bancos de penitentes de sus capillas de los que salen hacia el altar aquellos que, arrepentidos, desean obtener su perdón. No todas las confesiones protestantes miran con simpatía el método, pero los salvacionistas insisten en su eficacia para la conversión patética que buscan, la única que puede impresionar a las gentes con que tratan. La conversión no es fin en sí sino etapa enderezada a hacer de los convertidos apóstoles para la conversión de los demás. No hay estadísticas que prueben cuántos de esos convertidos pasan luego a engrosar las filas de los propagandistas activos. Pero sí es cierto que los casi 110.000 miembros suyos empleados en un centenar de países abrigan esos ideales y los ponen en práctica en sus trabajos.

Doctrina

Teológicamente el Ejército de Salvación depende del metodismo. Rechazando el predestinacionismo calvinista, enseña que la salvación del hombre es: universal, hasta el punto de que los mismos paganos gocen de los beneficios de la redención de Cristo aun sin escuchar el mensaje del Evangelio; libre, en el sentido de que el hombre puede aceptar o rechazar la invitación divina; completa, ya que conduce al penitente no sólo a la justificación, sino también a la perfección y santificación; y, finalmente, segura, puesto que el recipiente de la gracia no puede dudar por un instante de su salvación. En otros puntos se ha alineado con el fundamentalismo (v.) en la profesión de las verdades básicas de la fe: inspiración literal de toda la Biblia (v.), confesión del misterio de la Trinidad (v.), del nacimiento virginal de Cristo (v.), de su divinidad, milagros (v.), resurrección (v.) corporal, ascensión (v.) a los cielos y segunda venida (V. PARUSÍA). Por el contrario, el E. S. no insiste en el inminente fin del mundo (v. MILENARISMO II). En soteriología sus doctrinas siguen la línea arminiana (V. ARMINIO) en vez de adoptar la teoría protestante más común sobre el valor vicario de la muerte de Cristo en orden a la salvación del hombre. Su concepto de justificación (v.) se acerca algo al de la Iglesia Católica e insiste con fuerza en el arrepentimiento (‘sincera determinación de rechazar el pecado, obedecer a Dios, desear el perdón y satisfacerlo en la medida de lo posible’), pero deja en segundo término la fe. Donde el E. S. se muestra más radical que el resto del protestantismo es en el terreno de la eclesiología y de los sacramentos. La idea de Iglesia está completamente ausente de sus estatutos. Lo mismo ocurre con los sacramentos. Respecto del bautismo, piensan que Cristo ‘no tuvo intención de imponer al mundo entero obligatoriedad de recibirlo’. La supresión de la Eucaristía se funda ‘en el silencio de San Juan sobre la institución de la misma’. Además temen que la recepción de sacramentos proporcione al alma una ‘seguridad de salvación’ incompatible con las doctrinas del arrepentimiento y conversión que predican. Pensar que un puritanismo de costumbres (abstención de juegos, diversiones, tabaco, bebidas alcohólicas e incluso el celo por el bienestar temporal y espiritual del prójimo) puede sustituir a aquellos medios queridos por Cristo para la santificación de los suyos es una de las objeciones más claras que cabe hacer al E. S. y de las que más depende su debilidad teológica.

Por Prudencio Damboriena – Tomado de la gran Enciclopedia Rialp

BIBL.: K. ALCERMISSEN, Iglesia católica y confesiones cristianas, Madrid 1964, 1168-1185; W. BOOTH, In Darkest England and The Way Out, Londres 1890; ÍD, Regulations for Field Officers, Londres 1925; ÍD, Orders and Regulations for Field Soldiers, Londres 1927; ÍD, The Salvation Army Handbook of Doctrines, Londres 1955; H. BEGLIE, William Booth, Founder of the Salvation Army, Nueva York 1920; R. SANDALL, History of the Salvation Army, 3 vol., 12 ed. Londres 1959.

encratitas

¿Qué son los Encratitas y cual es su doctrina?

Pregunta:

¿Qué son los Encratitas y cual es su doctrina?

 

Respuesta:

Secta cristiana herética que se separó de la Iglesia a mitad del s. II, aunque sus orígenes pueden remontarse a los tiempos apostólicos. Su existencia se prolongó hasta fines del s. IV. El apelativo deriva de un término griego que significa continente, moderado. Los encratitas son los continentes por antonomasia. Profesaban el más rígido ascetismo prohibiendo el uso de la carne y del vino en las comidas y oponiéndose al matrimonio (v. ASCETISMO II, 4, B). Para justificar sus doctrinas se servían de los pasajes del N. T. que recomiendan la templanza, aislándolos del contexto, interpretándolos unilateralmente e incluso alterándolos. Según parece, los apócrifos llamados Hechos de San Pablo, de San Juan y de San Pedro, son obra de autores e.

Doctrina

Su teología deriva del concepto neoplatónico y gnóstico de la materia como principio del mal, obra del demiurgo, enemigo de Dios. De esta premisa deducían lógicamente que era preciso luchar contra la materia y su autor, lo cual les llevaba a conclusiones inaceptables que se resumen en el dualismo maniqueo (v. DUALISMO; GNOSTICISMO; MANIQUEÍSMO). Precursores de los e. fueron los allobianos del país de los Sármatas, Cerdón y sobre todo Marción (v.). Los allobianos habitaban en las afueras de las ciudades al aire libre. Según el testimonio de Clemente de Alejandría (Stromata, 1,15: PG 7,780) se alimentaban de bellotas y frutos, bebían sólo agua, y se abstenían del matrimonio. Muchos neoconversos, llevados de su celo y piedad, se dejaron engañar por la propaganda e., que debió ser intensa. Introdujeron en la práctica un modo de vida que, dejando de lado las enseñanzas evangélicas y la doctrina de la Iglesia, tendía a dar a los simples consejos evangélicos el valor de preceptos rígidos, absolutamente indispensables para la salvación. Esto les llevó a condenar el uso de la carne, del vino y del matrimonio. Era la aplicación en terreno práctico de su teoría dualista: abstenerse y mortificarse para no colaborar en la obra del demiurgo. Evidentemente, la ideología e. representaba un peligro para la Iglesia y para la Humanidad, especialmente por su aversión al matrimonio. Por esto, desde el primer momento, Padres y escritores de la Iglesia como Ireneo, Tertuliano, Hipólito Romano, Epifanio y otros, la consideraron herética. Los e. pretendían abolir el género humano. Esto, además de grave en sí, era ofensivo para Dios, autor de la unión del hombre y la mujer, que había santificado el matrimonio con su presencia en las bodas de Caná y había inspirado numerosos textos bíblicos sobre la licitud y la santidad de la unión conyugal, institución que la Biblia misma calificaba de honrosa.

Principales teóricos

Hay que citar, por orden cronológico, en primer lugar a Julio Cassiano el maestro doceta (v. DOCETISMO) que compuso una obra en defensa de sus principios ascéticos titulada Peri eunouchias o Peri encrateias (Sobre la continencia), que se ha perdido. Después de él, el principal doctor de los e. fue Taciano (v.). S. Ireneo le hace responsable, junto con Saturnino y Marción, de la nueva herejía (Adversus Haereses, 1,28: PL 7,690). San jerónimo lo llama príncipe de los encratitas (Epístola 48,2: PL 22,494). Si no fue su iniciador absoluto, parece, sin embargo, que Taciano es el organizador de la secta y el autor de la formal separación de los e. del cuerpo de la Iglesia. Poco después de Taciano, un cierto Severo refuerza la herejía dándole un marcado carácter ebionita (v.). Admitiendo la Ley, los Profetas y los Evangelios interpretados a su modo, rechaza las epístolas de San Pablo y los Hechos de los Apóstoles. De este modo se forma una secta dentro de la misma secta. El nuevo partido toma el nombre de su organizador para distinguirse de los demás e. El hecho del cisma severiano hace suponer divergencias doctrinales y luchas intestinas en el seno del encratismo. Por lo demás, los severianos no fueron los únicos en separarse. También algunos maniqueos tomaron el apelativo de continentes. Otros se hicieron llamar apotácticos o renunciadores porque pretendían haber renunciado a todos los placeres del mundo. Acuarianos o Hidropasianos se apellidaban aquellos a quienes su abstinencia absoluta de vino les llevaba a celebrar la eucaristía con agua sola. Los Sacóforos se distinguían por su atuendo exterior consistente en un saccos, especie de túnica de tela burda. Con estas divisiones internas subsistió la herejía hasta fines del s. IV.

Oposición al Encratismo

Tan pronto se delineó el carácter herético del grupo se promovió, de parte católica, una campaña para desenmascarar y neutralizar la herejía. Los medios adoptados fueron de tres géneros: la refutación teórica de sus principios doctrinales, llevada a cabo por los Padres y escritores eclesiásticos, las sanciones canónicas y los edictos imperiales. Entre los autores eclesiásticos que más eficazmente combatieron el encratismo teórico, destacan Ireneo, Tertuliano, Hipólito, Clemente de Alejandría y Orígenes. De las muchas sanciones canónicas de que fueron objeto, la más famosa fue la adoptada contra ellos por las Iglesias de África al no reconocer la validez de su bautismo. De este hecho arranca la conocidísima polémica entre S. Cipriano (v.) y el papa S. Esteban. Por lo que atañe al problema de la abstinencia exagerada, el Conc. de Ancira (a. 314) permite a los sacerdotes y diáconos el abstenerse de la carne en las comidas con tal que la hayan probado al principio. Los que se nieguen a hacerlo deben ser excluidos del orden clerical (canon 14: cfr. Lauchert, Die Kanones der Wichtigsten altkirchlichen Concilien, Friburgo Br. 1896, 32). Como se ve, la intención del canon es clara. La misma intención se descubre en el canon 51 de los llamados Cánones Apostólicos que se refiere a los clérigos, diáconos, sacerdotes y obispos que se abstienen del matrimonio, carne y vino no por motivos de legítimo ascetismo, sino por infamia, es decir, por desprecio de las obras de Dios. Con todo, el golpe mortal para el encratismo en todas sus formas y variedades, no provino de las disposiciones del derecho eclesiástico, sino de las del civil. Poco después del Conc. de Nicea, Constantino emanó una constitución contra los herejes (cfr. Eusebio, Vita Constantini, 3,64-65: PG 20,1140). Más tarde, Teodosio el Grande en 381 y 383 condena a los que bajo diversas denominaciones profesen el error de los maniqueos. Cita nominalmente a los e., apotácticos, acuarianos y sacóforos, a los que califica de ‘sectas inaceptables’ (Codex Theodosianus, 16, tit. 5.1.7.11). A partir del s. v los e., heridos de muerte por estas disposiciones, cesan de jugar un papel capaz de turbar la paz de la Iglesia. V. t.: TACIANO; EBIONITAS.

Por L. S. NADAL Y CAÑELLAS. – Tomado de la gran Enciclopedia Rialp

BIBL.: E. DUCHESNE, Histoire ancienne de l´Église, I, 3 ed. París 1907, 510 ss.; A. EHRHARD, La Chiesa dei martiri, Florencia 1947, 205-206: F. BOIGIANI, La tradizione eresiologica sull´encratismo, Turín 1956.