Rosacruz

Las ideologías y filosofía de la Orden Rosacruz ¿Son compatibles con la fe Católica?

Pregunta:

Quisiera saber si las ideologías y filosofía de la Orden Rosacruz, convergen o divergen de las ideologías y filosofía Cristiana.

 

Respuesta:

Contesto con cuanto dice el ‘Diccionario de las Religiones’, dirigido por el Cardenal Paul Poupard (Cf. Herder, Barcelona 1987, pp. 1546-1547.):

‘Es menos una secta religiosa que un sincretismo de origen gnóstico y alquímico, de tipo iniciático, que propone una síntesis del conocimiento de la naturaleza, del secreto de las fuerzas cósmicas, del misterio del tiempo y del espacio, o de los poderes místicos de las religiones o sabidurías de Egipto, e Babilonia, de Grecia y de Roma. La Antigua y Mística Orden de la Rosacruz (AMORC) se inspira además en el cristianismo.

Doctrina. La revelación de Jesús iba dirigida a una pequeña minoría. Las Iglesias la ocultaron o la ignoraron. Los rosacruces son sus únicos depositarios. ‘Nuestro fin es tomar el relevo de la Iglesia. La tierra es una gran escuela, a la que retornamos reencarnándonos’. La astrología constituye una parte importante de la enseñanza impartida, pues permite disponer de ciertos poderes. Existe una gran tolerancia: todo rosacruz puede dirigirse al Dios de su religión o de su corazón. El saber se transmite de manera secreta y privada, dentro de la tradición de los grandes iniciados.

Difusión. Cuenta con unos 6.000.000 de fieles en el mundo. Tienen una organización muy estructurada con influencia en ciertas organizaciones políticas y con verdadera irradiación en Estados Unidos’.

Recomiendo especialmente la lectura del trabajo crítico sobre los Rosacruces hecho por Mons. Boaventura Koppenburg y publicado en el libro del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana), ‘Las sectas en América Latina’ (Editorial Claretiana, Buenos Aires 1986, pp. 184-199).

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Sai Baba

¿Quién es realmente Sai Baba?

Pregunta:

¿Quién es realmente Sai Baba?

Respuesta:

Mientras algunos artistas, políticos y funcionarios de diversos países han revelado e incluso difundido abiertamente su ‘devoción’ al denominado ‘Sai Baba’, cientos de denuncias de ex fanáticos del líder hindú han revelado algunos aspectos desconocidos de su vida que incluyen la violación de menores, enriquecimiento y el permanente abuso sexual a sus seguidores.

  • Quién es Sai Baba

  • Las creencias

  • La organización

  • Las denuncias

  • Más testimonios

  • ¿Milagros famosos?


¿Quién es Sai Baba?

Sathyanarayana Raju -su verdadero nombre- nació el 23 de noviembre de 1926. Su padre fue Pedda Venkama Raju y su madre, Easwaramma. A los catorce años -luego de algunos hechos considerados por él como sobrenaturales- se declaró como la reencarnación de Sai Baba de Shirdi, el denominado santo de Shirdi de la región de Maharashtra, quien falleció en 1918.

En 1944 realiza su primer viaje como ‘sabio’ a la región de Bangalore. Desde este momento empieza a vestir una túnica que inicialmente fue gris claro, después blanco y finalmente de color azafrán.

Entre 1948 y 1950 construyó el denominado Prasanthi Nilayam (‘La Morada de la Paz Suprema’), una especie de centro de adoración. Entre sus discípulos más cercanos se encuentran P.V. Narashima Rao y S. B. Chavan hasta P.N. Bhagwati y T. N. Seshan.

El Fideicomiso Central Sathya Sai Baba administra la Academia de Música de Prasanthi Nilayam. El Fideicomiso Médico administra el hospital de Rs 3,000 millones ( $ 67 millones USD). La extensión total de la propiedad es de 245 hectáreas. Sai Baba tiene otras residencias en Whitefield, cerca de Bangalore y en Kodaikanal, donde pasa los meses de marzo a junio.

Hay 2,560 Centros denominados ‘Sai’ en el extranjero. Sai Baba ha salido de la India sólo una vez en el año 1968 cuando viajó a Uganda.

Las creencias

Según los devotos la misión de Sai Baba no incluye la creación de una nueva religión, secta o culto, lo cual ha motivado que personas de diferentes religiones se acerquen a él, aunque al final dejen su propia religión.

Según dice el principal fin es ‘estimular y motivar al individuo en la búsqueda de la autorrealización. Las personas que tienen su propia fe deben profundizar en ella, sin que se les perturbe’.

El carácter universal de su misión esta representando en el Sarva Dharma o emblema que simbólicamente engloba a todas las religiones.

Sai Baba se ha hecho famoso por sus curaciones, por la supuesta materialización de una variedad de sustancias que reparte entre su público (incluyendo comidas calientes y líquidos), por su supuesta facultad de bilocación, teleportación, levitación y precognición, y por sus fenómenos luminosos.

Ha sido objeto de limitados estudios por parte de los investigadores psíquicos de Occidente, que no han podido probar la validez de sus proezas paranormales.

Muy pronto, Sathya Sai Baba atrajo a seguidores asombrados ante sus milagros y cautivados por su personalidad aunque muchos lo criticaron y rechazaron. Erlendur Haraldsson, psicólogo de la Universidad de Islandia e investigador psíquico, comenzó en 1973 una investigación de los fenómenos paranormales relacionados con Sai Baba que se prolongó durante diez años. Para ello debió realizar varios viajes a la India a fin de entrevistar a Sai Baba, a sus seguidores y a sus críticos, siendo acompañado varias veces por Karlis Osis, quien por aquel entonces formaba parte de la American Society for Psychical Research; en una oportunidad por el doctor Michael Thalbourne, de la Universidad de Washington; y en otra ocasión por el doctor Joot Houtkooper, de la Universidad de Amsterdam.

Sai Baba se negó a someterse a experimentos controlados a fin de verificar sus facultades psiquicas haciendo de esta manera imposible la obtención de pruebas irrefutables.

Las investigaciones de Haraldsson establecieron que las predicciones precognitivas de Sai Baba no siempre son precisas así como que no todas sus curas son efectivas.

La organización

Los detalles de cómo funciona la organización de Sai Baba fueron revelados por Harii Sampath, ex-miembro del Cuerpo de Inteligencia y Seguridad del Ashram Prasanthi Nilayam

En una carta el ex devoto dice que ‘Quiero compartir con todos varias observaciones que pude hacer acerca de la operación Sai Baba durante mis años como miembro del cuerpo de inteligencia y seguridad del Ashram. Primero les quiero contar lo que sé por hecho. Sai Baba es un tremendo fraude y tiene mucha gente ayudándole en diferentes niveles. La mayoría de la ayuda más seria y la asistencia más activa procede de un círculo de no más de seis a diez individuos, casi todos indios, que han estado con Sai Baba por décadas. Es este grupo precisamente, el que tiene un control total de los fondos y que responde sólo y directamente a Sai Baba’.

Más adelante revela que hay un segundo nivel de personas, probablemente un número entre doce y veinte, esto incluye a algunos extranjeros y que responden algunas veces directamente a Baba, pero por lo regular tienen que ir a través del círculo más cercano. Estos no controlan los fideicomisos, pero si tienen un acceso limitado a algunos de los fondos según les permitan Sai Baba y su círculo más íntimo.

Según Harii Sampath algunas de las funciones del segundo grupo es apoyar la base del primer grupo manteniendo el mito de Sai Baba ‘vivo’ en el extranjero, promoviendo actividades entre los devotos extranjeros, organizando sutilmente las donaciones de grandes cantidades de dinero y lo más importante de todo, promoviendo el espectáculo de los ‘milagros’, tanto entre los devotos nacionales como entre los extranjeros.

El círculo más íntimo y más cercano a Sai Baba son por lo regular miembros del fideicomiso central de Sai Baba y muy raramente cambian. Este fideicomiso también incluye a hombres muy eminentes con altos puestos, pero estas ‘figuras públicas’ nunca reciben la autoridad para manejar los fondos, sino que más bien están para ser un enlace efectivo en las antesalas del poder y añadir un aura de respetabilidad a la Organización Sai.

La recompensa para estos ejecutivos de más bajo nivel por su ‘lealtad’ es una entrevista anual con Sai Baba concertada por los miembros del fideicomiso de segundo nivel. La mayoría de estas personas no saben la historia de Sai Baba completa, algunos de ellos hasta se creen que Sai Baba es ‘divino’ y poderoso y actúan con creencias mal guiadas. Otros saben exactamente lo que está sucediendo y están solamente cumpliendo con su papel para recibir ‘promociones’ como lo harían en cualquier otro negocio. Estos son los que preparan todas las conferencias.

Las denuncias

En un artículo de la Revista ‘India Today’, publicado el 4 de diciembre del 2000, un grupo de ex devotos cuentan la verdad acerca de Sai Baba.

La revista señala que ‘para los ex devotos de Sathya Sai, es como si en un instante hubiesen perdido a su dios para siempre. Es una experiencia devastadora que los transporta de una prometida ‘moksha’ (liberación) a un infierno privado. Una desilusión que tiene tres etapas – rechazo, pesar e indignación’.

Las principales denuncias de este grupo están centradas en señalar que el ‘dios hindú’ no es más que un abusador sexual de niños y jóvenes. Uno de ellos es Jeff Young, un norteamericano que hasta hace poco era presidente de la Organización Sai en la región Sur Central de los Estados Unidos.

Young sostiene que que su hijo Sam fue sexualmente molestado por el hombre-dios desde 1997 -cuando Sam tenía 16 años- hasta 1999 . Esta misma denuncia fue publicada por primera vez en el Daily Telegraph de Londres.

Para los Young esta fue una espantosa experiencia, sobretodo porque ellos llevaban veinte años de reverenciar a Baba.

La revista India Today sostiene que ahora ellos ‘se estremecen de pensar que se sentían ‘bendecidos’ creyendo que el hombre-dios estaba asistiendo al bienestar espiritual de su hijo y alegan que en todo ese tiempo estuvo sometiendo a Sam a un sistemático abuso sexual. En una sola visita, ellos recuerdan haber recibido siete entrevistas privadas, mientras que Sam fue llamado a entrevistas él solo 21 veces’.

En los últimos meses, una letanía de alegaciones similares a las de los Young han salido a la superficie, en su mayor parte inspiradas por un documento llamado ‘The Findings’, escrito por el ex devoto inglés, David Bailey, quien se ha convertido en el principal expositor y recolector de las numerosas denuncias de ex devotos de Baba.

Uno de estos denunciantes es Hari Sampat un ingeniero de Chicago que sirvió como voluntario de seguridad interna en el ashram de Baba de 1992 a 1995 quien declara ‘haber oído de estas actividades de pederastía’. ‘Las investigué y encontré que eran reales. Fue entonces que me di cuenta de que tenía que exponerlo todo.’

Sampat, y otros como él del Reino Unido, de los Estados Unidos, Europa y Australia han identificado víctimas de abuso sexual de Baba y las han animado a que hagan sus relatos en los medios de comunicación de diferentes países.

Estas crecientes alegaciones están hoy en día siendo tomadas muy en serio en muchos de los países del occidente ocasionando una proliferación de defecciones en los grupos de Sai Baba.

En Gran Bretaña, después del artículo en el Daily Telegraph, el MP de Trabajo, Tony Colman, introdujo el tema en el Parlamento. Un ex ministro llamado Tom Sackville también se refirió al asunto diciendo que ‘las autoridades han hecho muy poco hasta ahora y eso es una pena’. Existe ahora un movimiento para exhortar al gobierno británico a que manifieste avisos a las personas que quieran visitar el ashram de Baba.

En Australia también, The Sunday Age sacó un artículo sobre el abuso sexual de Baba.

En Munich, Alemania, Jens Sethi, un ex devoto que alega que él también fue molestado ha levantado una queja en la oficina del Procurador Público.

En Suecia, el grupo central Sai ha cerrado sus puertas, así como una escuela basada en programas educativos ideados por educadores del ashram de Baba en Puttaparthi.

En los Estados Unidos, desilusionados devotos ‘están bombardeando’ a la oficina de la Secretaria de Asuntos Exteriores.

La Revista señala que frente a estas acusaciones el grupo más allegado alrededor de Baba ataca los cargos de abuso sexual de dos maneras. Uno, simplemente denunciándolo como un ataque anti-Hindú- especialmente porque la mayoría de los que hacen los cargos son extranjeros. Y dos, predicando que todo lo que Baba hace es una ‘enseñanza’. Aun cuando esté haciendo algo que luzca como inmoral o malo. Ellos alegan que lo hace por un propósito y por lo tanto no puede ser cuestionado.

Hasta ahora, no hay quejas formales que se hayan hecho en la India. ¿Quiere decir esto que la mayoría de los abusos se llevaron a cabo con occidentales? Jed Geyerhahn, un norteamericano que alega haber sido molestado por Baba cuando tenía 16 años, no está de acuerdo con esa teoría ‘Yo lo que creo es que los jóvenes occidentales lo están diciendo y los indios no. Los jóvenes occidentales no tienen tanto que perder’.

La mayoría de estos desilusionados ex devotos dicen que están determinados a luchar para que se inicie algún tipo de acción legal y seguir presionando hasta que algo suceda.

Conny Larson, de Suecia, fue devoto de Baba por 21 años. Sus alegaciones aparecieron por primera vez en el Daily Telegraph de Londres el 20 de octubre de este año.

‘Baba me llamó para varias entrevistas privadas. Yo no sabía que sucedía entre él y yo, pero le creí cuando me dijo que él era Dios y me estaba ayudando con mis problemas’.

Más testimonios

Jens y Gurprit Sethi de Gran Bretaña escribió un carta en la que contaba toda la historia de su relación con Baba. ‘Les estoy dando una detallada narrativa de mis traumáticas experiencias con Sathya Sai Baba y espero que esto le pueda a ayudar a la gente a comprender de lo que él se trata. Todos los detalles son correctos y se pueden considerar un testimonio. Yo podría, y así lo haría, testificar lo siguiente ante una corte abierta’ dice Sethi.

‘Yo tengo 35 años y he estado interesado en lo espiritual desde mi niñez. Por mucho tiempo fui devoto de Jesús y del Padre Pío, entonces, después de leer ‘la Autobiografía de un Yogui’ de Yogananda, me incliné hacia el sendero del yoga’.

Más adelante relata que en octubre de 1988 se convertió en un ferviente seguidor de Sathya Sai Baba, y fue a Puttaparthi por primera vez en Septiembre de 1989. ‘Desde entonces visité Puttaparthi todos los años y estaba totalmente absorto en el aura de Sai Baba. Yo estaba totalmente convencido de que era un Avatar y me hice tan devoto que estaba pensando y contemplando sólo en él todo el tiempo’, señaló

El ex devoto señala que en 1993 comenzó a sospechar un poco debido al estilo de vida de Sai Baba y las actividades en el ashram.

‘Todos los años veía costosos edificios nuevos y sentí que se estaba desarrollando una creciente comercialización. En 1996 vi a Baba saliendo del ashram en un costoso ‘Jaguar» y otros coches caros como un ‘Mercedes’ y un ‘BMW’ de la línea más costosa’.

‘Yo espero que esta pesadilla se acabe pronto y espero que por la Gracia del Todopoderoso, todos en el mundo se enteren de las fechorías de Sai Baba, un poderoso demonio que vino en el disfraz de un santo ilegítimo, interesado solamente en su auto-glorificación, nombre y fama.Él es un maestro-de la decepción’.

La misma historia de decepción la vivió la ex presidente de la región central norte en Iowa (Estados Unidos) quien renunció a este cargo el 28 de Mayo del 2000.

En su carta Shirley Pike señala que ‘la razón de mi renuncia probablemente los escandalizará y consternará a muchos de ustedes. Hace unas semanas recibí una información de una compañera devota de muchos años acerca de un correo electrónico que había recibido concerniente a actos de pederastía por Sathya Sai Baba. Yo le pedí me enviara el correo electrónico y personalmente investigué la información que contenía. Hablé personalmente con varios individuos que habían tenido experiencia directa con el comportamiento inapropiado de Sai Baba.

Estos individuos son respetables, creíbles e inteligentes y no tienen ningún empeño en simplemente quejarse. Yo salí de esas conversaciones creyendo a esos individuos y por lo tanto he renunciado y es por eso que estoy escribiendo esta carta’.

Más adelante señala que ‘estoy apesadumbrada porque he llegado a creer que Sai Baba es un charlatán que ha usado el poder recibido a través del amor y la reverencia de sus seguidores y las verdades de las antiguas Doctrinas Védicas y las escrituras para molestar sexualmente a niños y jóvenes de la edad de ocho a treinta años’.

¿Milagros famosos?

Respecto a los numerosos milagros que se le adjudican a Sai Baba el mismo Sampath, ex-miembro del Cuerpo de Inteligencia y Seguridad, aseguró que son mentiras y lo que pretenden es atraer la atención de más ‘fieles’.

Por ejemplo contó el supuesto milagro de un rescate en un accidente automovilístico en Alemania en la que se dice que ‘una pareja de ancianos de Alemania estaban visitando a Baba por primera vez en Abbotsbury, Madrás, donde Baba se estaba quedando.

Ellos estaban sentados en la primera fila y cuando Sai Baba, después de pasar por donde ellos estaban, se paró, se regresó y les dijo: ‘Su hija y su yerno estuvieron a punto de ser chocados por un camión en una carretera de Alemania, yo los salvé’. Efectivamente sucedió el accidente pero la verdad fue otra.

Sampath cuenta que ‘la hija y el yerno de ellos tuvieron un angosto escape de un choque con un camión y habían llamado al hotel donde se estaba hospedando la pareja de ancianos en Madrás para contarles.

Como la pareja ya había salido del hotel para ir a ver a Baba, el mensaje fue pasado a un miembro del grupo con el que habían venido, quien corrió a Abbotsbury para decirles pero que no pudo entrar al darshan porque todas las filas estaban ya llenas, por lo que le pasaron el recado a uno de los voluntarios principales para que le llegara a la pareja de Alemania que estaba adentro.

Al ser oída la noticia, ésta llegó a Sai Baba por medio de un fiel que le dijo:’Por la gracia de Swami, la hija y el yerno de esa pareja de alemanes acaban de salvarse de un accidente automovilístico en Alemania’.

Sai Baba, por supuesto, sonrió y dijo ‘Yo sé, yo sé…’.

Otro de los supuestos milagros que cuentan es una que circuló en 1996 cuando un avión, preparándose para aterrizar en Venezuela, comenzó a tener problemas muy serios. El piloto anunció que todo estaba perdido. Una devota de Sai Baba abordo le rezó a Sai Baba y ¡vio a Sai Baba aparecer en el cielo!

Llevaba la palma de la mano derecha mirando hacia arriba y realmente parecía que estaba aguantando el avión hasta que aterrizó a salvo. La devota de Sai Baba rápidamente sacó su cámara y tomó una foto de ‘Swami en el cielo entre las nubes’ (Rs50 en PN por cierto). Este incidente fue reportado en el periódico ‘Venezuela Times’ como: ‘Santo hindú aparece en el aire para salvar avión’.

La realidad -cuenta el exdevoto- fue la mujer -quien tenía en sus manos el libro ‘Avatar’ que tiene la foto de Sai Baba- entró en pánico y retrató lo que ella creía que estaba viendo por la ventana del avión. La situación del avión estaba bien y aterrizaron sin problema alguno.

Tomado de www.aciprensa.com

yoga

¿Es lícito el Yoga?

Pregunta:

Necesito saber qué grado de peligrosidad tiene para un cristiano la práctica de la gimnasia Yoga. ¿En qué puede comprometerme como creyente cristiano?, ya que esta práctica se ofrece libremente en Parroquias, escuelas, etc. y además están recomendadas por sacerdotes católicos.(P/ej. Padre Antony de Melo y Padre Ignacio Larrañaga), que promueven ejercicios del Yoga para entrar en oración con Dios. ¿Que me pueden aconsejar? Los saludo en Cristo Jesús.

 

Respuesta:

1. El Yoga

En el pensamiento tradicional hindú el yoga es un conjunto de técnicas de ascésis y métodos de meditación para lograr la unión con la divinidad o con lo divino; puede describirse también como un conjunto de técnicas y ejercicios de ascetismo y de dominio de sí, que comprende desde ejercicios y métodos físicos, gimnásticos, corporales, respiratorios, etc., más o menos naturales, hasta complicadas prácticas y procedimientos de concentración mental o meditación, posturas, etc.; todo esto mezclado con ideas filosófico-religiosas propias del hinduismo, con la pretensión de llegar a una mística o unión con lo divino. Hay varias formas de yoga: la clásica (expuesto por Patañjali), la budista, la jaina. En su aspecto técnico necesita una iniciación, pues no puede aprenderse en solitario, sino que hay que tener un maestro, un guru[1].

‘Las técnicas del yoga consisten en suprimir los estados de conciencia, calmar las vibraciones mentales y reemplazarlas por una experiencia intuitiva, extra-racional'[2].

Para eso, el yogui tiene que pasar por ocho etapas que señalo porque son importantes para hacer un juicio moral[3]:

1. El freno de sí mismo (yama), que implica disciplina de las emociones y de las pasiones, un vivir sencillo, laborioso, honesto, morigerado, etc.

2. El freno de la mente (niyama), obtenido por medio de un régimen oportuno de lavados internos, buscando la purificación física (sin esto no podría soportar los difíciles ejercicios de los estadios siguientes).

3. Las posturas y actitudes (âsana y mudrâ) que son muy numerosas (algunas conocidas como la ‘del loto’, en la cual se suele figurar el Buda; la ‘del árbol’, en la que se sostiene con un solo pie, teniendo el otro apoyado con la planta sobre el interior del muslo; la ‘del sostenerse sobre la cabeza’; etc.). Muchos creen equivocadamente que todo el yoga se reduce a esto, es decir, hacen de él un método gimnástico.

4. Los ejercicios de respiración (prânâyâma) con sus tres etapas (inspiración, respiración y parada del soplo durante un tiempo determinado.

5. El abstraer los sentidos del mundo exterior (pratyâhâra).

6. La concentración de la mente (dhâranâ) que posibilitan mantener la mente fija sobre un determinado asunto, sin posibilidad de distracción.

7. Control de la voluntad (dhyâna). Es un estadio de total alejamiento de toda sensación, de calma interior sin pensamiento alguno.

8. El éxtasis (samâdhi) o aislamiento del verdadero Yo de los ilusorios velos de las apariencias (mâyâ). Apunta al conocimiento del verdadero Yo mediante la extinción de la individualidad a través de una extraordinaria concentración del pensamiento.

Suele decirse que estas etapas van acompañadas por poderes extraordinarios y por conocimientos sobrehumanos que corresponderían al contacto del yogui con la ‘Verdad’; o al menos se pueden manifestar poderes telepáticos o fenómenos similares.

2. Problemas médicos

Como se ve por lo dicho más arriba el Yoga mezcla principios de orden filosófico y religioso con elementos físicos (posturas, métodos de relajación, de concentración, etc.). ¿Es posible separar la metodología de autodominio corporal de sus principios filosóficos? En cierta medida es innegable. Suponiendo que una persona sólo usa del yoga como ejercicio físico y de meditación, ¿puede esto perjudicarlo? Según escribía Carlo Rizzo (quien fuera docente en la cátedra de Enfermedades Nerviosas y Mentales, en la Universidad de Roma en la década del sesenta) para realizar adecuadamente el método físico que el yoga enseña en sus primeros estadios es necesario ser joven y además estar exento de enfermedades cardio-respiratorias o pleuro-pulmonares, de lo contrario algunos ejercicios no podrán ser realizados con la necesaria intensidad y perseverancia, resultando dañosos para el organismo del aprendiz. Pero sobre todo hacía importantes reservas desde el punto de vista psiquiátrico respecto de los últimos estadios yógicos, por cuanto tales experimentos de autodominio podrían favorecer -en individuos jóvenes, inmaduros o constitucionalmente provistos de un sistema nervioso poco sólido- la aparición de manifestaciones psicopatológicas (del tipo histérico o psicasténico)[4].

En cuanto a aquellos que se limitan a usar del yoga lo que prescribe para la tercera o cuarta etapa, sólo hay que decir que se trata de un comportamiento superficial que no puede ser considerado propiamente yoga.

3. Problemas filosóficos y teológicos

Hay que señalar algunos recelos totalmente justificados que impone el uso del yoga por parte de un cristiano.

A) Ante todo, ‘en las ideas y técnicas del yoga en sus varias escuelas y formas, junto a elementos naturales (afirmaciones o prácticas que pueden ser útiles para el domino de sí o para la oración), se encuentran elementos que difícilmente se pueden considerar válidos, ni aun naturalmente (por ejemplo, la tendencia al panteísmo, la disolución de la persona y de la actividad personal como meta ideal de la ‘mística’, confusas y equívocas explicaciones sobre la naturaleza humana y sus relaciones con el resto de la realidad, infravaloración de aspectos de este mundo, etc.)'[5].

Es cierto que pueden separarse los ejercicios físicos y psíquicos del yoga de las ideas de fondo del pensamiento yoga. Pero esto no es siempre fácil de hacer, y especialmente hay que tener en cuenta que la mayoría de los autores que divulgan las prácticas yogicas participan también de las ideas orientalistas que están debajo.

B) Si no es inmoral, al menos es indudablemente muy peligroso el que recurre a la técnica yoga en orden a adquirir (creyendo que lo conseguirá de este modo) algún poder mental como la telepatía o alguno de los fenómenos relacionados. Esto es jugar con fuego y exponerse a despertar alguna tendencia histérica o paranoica.

C) ¿Qué decir de uso de las técnicas yogicas como auxiliares de la oración cristiana? Me parece que el posible uso erróneo de estas técnicas (como de cualquier otra inspirada en las modas orientalizantes) queda suficientemente advertidas en la Carta de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre ‘algunos aspectos de la meditación cristiana’. Este documento responde al valor que pueden tener para los cristianos formas de meditación o métodos orientales. En una nota aclara que ‘Con la expresión ‘métodos orientales’ se entienden métodos inspirados en el Hinduismo y el Budismo, como el ‘Zen’, la ‘meditación trascendental’ o el ‘Yoga’. Se trata, pues, de métodos de meditación del Extremo Oriente no cristianos que, no pocas veces hoy en día, son utilizados también por algunos cristianos en su meditación. Las orientaciones de principio y de método contenidas en el presente documento, desean ser un punto de referencia no sólo para este problema, sino también, más en general, para las diversas formas de oración practicadas en las realidades eclesiales, particularmente en las Asociaciones, Movimientos y Grupos'[6].

Al tratar sobre los modos erróneos de hacer oración dice[7]: ‘Ya en los primeros siglos se insinuaron en la Iglesia modos erróneos de hacer oración, de los cuales se encuentran trazas en algunos textos del Nuevo Testamento (cfr. 1 Jn 4, 3; 1 Tm 1, 3-7 y 4, 3-4). Poco después, aparecen dos desviaciones fundamentales de las que se ocuparon los Padres de la Iglesia: la pseudognosis y el mesalianismo. De esa primitiva experiencia cristiana y de la actitud de los Padres se puede aprender mucho para afrontar la problemática contemporánea.

Contra la desviación de la pseudognosis[8], los Padres afirman que la materia ha sido creada por Dios y, como tal, no es mala. Además sostienen que la gracia, cuyo principio es siempre el Espíritu Santo, no es un bien propio del alma, sino que debe implorarse a Dios como don. Por esto, la iluminación o conocimiento superior del Espíritu -‘gnosis’- no hace superflua la fe cristiana. Por último, para los Padres, el signo auténtico de un conocimiento superior, fruto de la oración, es siempre el amor cristiano.

Si la perfección de la oración cristiana no puede valorarse por la sublimidad del conocimiento gnóstico, tampoco puede serlo en relación con la experiencia de lo divino, como propone el mesalianismo. Los falsos carismáticos del siglo IV identificaban la gracia del Espíritu Santo con la experiencia psicológica de su presencia en el alma. Contra éstos los Padres insistieron en que la unión del alma orante con Dios tiene lugar en el misterio; en particular, por medio de los sacramentos de la Iglesia. Esta unión puede realizarse también a través de experiencias de aflicción e incluso de desolación. Contrariamente a la opinión de los mesalianos, éstas no son necesariamente un signo de que el Espíritu ha abandonado el alma. Como siempre han reconocido los maestros espirituales, pueden ser en cambio una participación auténtica del estado de abandono de Nuestro Señor en la Cruz, el cual permanece siempre como Modelo y Mediador de la oración.

Ambas formas de error continúan siendo una tentación para el hombre pecador. le instigan a tratar de suprimir la distancia que separa la criatura del Creador, como algo que no debería existir; a considerar el camino de Cristo sobre la tierra -por el que El nos quiere conducir al Padre- como una realidad superada; a degradar al nivel de la psicología natural -como ‘conocimiento superior’ o ‘experiencia’- lo que debe ser considerado como pura gracia.

Distintas formas erróneas, que resurgen esporádicamente a lo largo de la historia al margen de la oración de la Iglesia, parecen hoy impresionar nuevamente a muchos cristianos, que se entregan a ellas como remedio -psicológico o espiritual- y como rápido procedimiento para encontrar a Dios[9].

Pero estas formas erróneas, donde quiera que surjan, pueden ser diagnosticadas de modo muy sencillo. La meditación cristiana busca captar, en las obras salvíficas de Dios, en Cristo -Verbo Encarnado- y en el don de su Espíritu, la profundidad divina, que allí se revela siempre a través de la dimensión humano-terrena. Por el contrario, en aquellos métodos de meditación, incluso cuando se parte de palabras y hechos de Jesús, se busca prescindir lo más posible de lo que es terreno, sensible y conceptualmente limitado, para subir o sumergirse en la esfera de lo divino, que, en cuanto tal, no es ni terrestre, si sensible, ni conceptualizable[10]. Esta tendencia, presente ya en la tardía religiosidad griega -sobre todo en el ‘neoplatonismo’-, se vuelve a encontrar en la base de la inspiración religiosa de muchos pueblos, enseguida que reconocen el carácter precario de sus representaciones de lo divino y de sus tentativas de acercarse a él.

Con la actual difusión de los métodos orientales de meditación en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales, nos encontramos de frente a una aguda renovación del intento, no exento de riesgos y errores, de fundir la meditación cristiana con la no cristiana. las propuestas en este sentido son numerosas y más o menos radicales: algunas utilizan métodos orientales con el único fin de conseguir la preparación psicofísica para una contemplación realmente cristiana; otras van más allá y buscan originar, con diversas técnicas, experiencias espirituales análogas a las que se mencionan en los escritos de ciertos místicos católicos[11]; otras incluso no temen colocar aquel absoluto sin imágenes y conceptos, propio de la teoría budista[12], en el mismo plano de la majestad de Dios, revelada en Cristo, que se eleva por encima de la realidad finita. Para el fin, se sirven de una ‘teología negativa’ que supera cualquier afirmación que tenga algún contenido sobre Dios, negando que las cosas del mundo puedan ser una señal que remita a la infinitud de Dios. Por esto, proponen abandonar no sólo la meditación de las obras salvíficas que el Dios de la Antigua y Nueva Alianza ha realizado en la historia, sino también la misma idea de Dios, Uno y Trino, que es Amor, en favor de una inmersión ‘en el abismo indeterminado de la divinidad'[13].

Estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo’.

De hecho algunos autores han quedado fascinados por la moda oriental y pretendiendo usar sólo la metodología oriental han terminado asimilando también sus principios filosóficos erróneos. Ejemplo suficiente es el jesuita Anthony de Mello, cuya obra ha sido objeto de una ‘Notificación de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe’, fechada el 24 de junio de 1998. Este autor, dice el referido documento ‘sustituye la revelación acontecida en Cristo con una intuición de Dios sin forma ni imágenes, hasta llegar a hablar de Dios como de un vacío puro’. La Congregación para la doctrina de la fe señaló que estas ‘posiciones… son incompatibles con la fe católica y pueden causar grave daño’.


¿Qué decir a quien se considera capaz de abstraer los mecanismos físicos de relajación y concentración de todo el conjunto de elementos equívocos filosóficos, religiosos y morales que están detrás del yoga auténtico, en orden a usarlos solamente como auxiliares de su método de estudio o de oración? Hay que decirle que la moral no puede poner más objeciones particulares que las arriba indicadas; a estas objeciones la prudencia añade la experiencia que demuestra que, en la práctica, los que son capaces de no quedar atrapados en el pensamiento pseudo orientalista son los menos de los que se aventuran en él.

P. Miguel A. Fuentes, IVE


[1] Cf. J. Roger Rivière, Yoga, en Gran Enciclopedia Rialp, t. 23, pp. 802-803.

[2] Cf. J. Roger Rivière, p. 803.

[3] Cf. Carlo Rizzo, El Yoga, en: AA.VV., Cien problemas de conciencia, Difusión, Bs.As. 1962, pp. 305-317.

[4] Cf. Carlo Rizzo, loc. cit., pp. 313-314.

[5] Cf. J. Roger Rivière, p. 802.

[6] Introducción, nota 1.

[7] SCDF, Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, 1989, n. 8-12;

[8] La pseudognosis consideraba la materia como algo impuro, degradado, que envolvía el alma en una ignorancia de la que debía librarse por la oración; de esa manera, el alma se elevaba al verdadero conocimiento superior y, por tanto, a la pureza. Ciertamente, no todos podían conseguirlo, sino sólo los hombres verdaderamente espirituales; para los simples creyentes bastaban la fe y la observancia de los mandamientos de Cristo.

[9] En la Edad Media existían corrientes extremistas al margen de la Iglesia, descritas, no sin ironía, por uno de los grandes contemplativos cristianos, el flamenco Jan Van Ruysbroek. Distingue este en la vida mística tres tipos de desviación (Die gheestelike Brulocht 228, 12-230, 17; 230, 18 – 232 , 22; 232, 23 – 236, 6 ) y hace también una crítica general referida a estas formas (236, 7 – 237, 29). Más tarde, técnicas semejantes han sido descritas y rechazadas por Sta. Teresa de Jesús. Observa ésta agudamente que ‘ el mismo cuidado que se pone en no pensar en nada despertará la inteligencia a pensar mucho ‘ y que dejar de lado el misterio de Cristo en la meditación cristiana es siempre una especie de ‘ traición ‘ (Véase: STA. TERESA DE JESUS, Vida 12, 5 y 22, 1-5).

[10] Mostrando a toda la Iglesia el ejemplo y la doctrina de Santa Teresa de Jesús, que en su tiempo debió rechazar la tentación de ciertos métodos que invitaban a prescindir de la Humanidad de Cristo en favor de un vago sumergirse en el abismo de la divinidad, el Papa Juan Pablo II decía en una homilía el 1-XI-1982 que el grito de Teresa de Jesús en favor de una oración enteramente centrada en Cristo ‘ vale también en nuestros días contra algunas técnicas de oración que no se inspiran en el Evangelio y que prácticamente tienden a prescindir de Cristo, en favor de un vacía mental de dentro del cristianismo no tiene sentido. Toda técnica de oración es válida en cuanto se inspira en Cristo y conduce a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida’ (cfe. Jn 14, 6). Véase: Homelia Abulae habita in honorem Sanctae Teresiae, AAA 75 (1983), 256-257.

[11] Véase, por ejemplo ‘ La nube de la ignorancia ‘, obra espiritual de un escritor anónimo inglés del siglo XIV.

[12] El concepto ‘ nirvana ‘ viene entendido en los textos religiosos del budismo, como un estado de quietud que consiste en la anulación de toda realidad concreta por ser transitoria y, precisamente por eso, decepcionante y dolorosa.

[13] El Maestro Eckhart habla de una inmersión ‘ en el abismo indeterminado de la divinidad ‘ que es una ‘ tiniebla en la cual la luz de la Trinidad nunca ha resplandecido ‘. Cfr. Sermo ‘ Ave gratia plena ‘, al final , (J. Quint, Deutsche Predigten und Traktate, Hanser 1955, p. 261).

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Historia de la Masonería

Pregunta:

¿Cuál es la historia de la Masonería?

 

Respuesta:

Conocida más universalmente por francmasonería, procede por su etimología del francés franc (libre) y mapon (albañil); es decir, albañil libre, aludiendo con ello a lo que la m. considera como su más remoto origen: la comunidad de albañiles que dirigidos por Hiram de Tiro construyeron el templo de Salomón. Más que sociedad secreta, como ha sido considerada, diremos que la m. es una sociedad cerrada que, por fundamentarse en unos principios determinantes, ha sufrido modificaciones y transformaciones paralelas a los supuestos ideológicos, intelectuales, morales y religiosos que le dieron vida. Aunque suele hablarse de un periodo mítico y legendario de la m. (mito de Hiram) y de otro periodo llamado de m. ‘antigua’ u ‘operativa’ (que no es sino la continuación y transformación de las agrupaciones gremiales del Medievo y del Renacimiento), la auténtica m., considerada en el moderno significado de la palabra, llamada ‘masonería moderna’ o ‘masonería especulativa’, surgió a principios del s. xviii con carácter de sociedad de ‘iniciados’, primero al culto divino, que más tarde deviene en iniciación a las virtudes y adquiere el matiz filantrópico-racionalista con que se la distingue

La masonería propiamente dicha surgió en 1717 por obra de los pastores protestantes ingleses lames Anderson y J. T. Desaguliers, continuadores del movimiento espiritual inspirado por Comenio. Recibe una estructuración sistemática y definida en 1723, cuando publica Anderson The Constitutions of the Free-Masons. Desde entonces, la m. recogió las influencias de las corrientes intelectuales del enciclopedismo del s. XVIII y del racionalismo y liberalismo del S. XIX. Se difundió muy rápidamente por Europa: en 1721, se constituyó la primera logia en Francia; en 1717, en Rusia, establecida por Pedro 1; en 1723, en España; en 1734, en La Haya; en 1738, en Boston; etc.

La establecida en Francia, de origen escocés, estuardista, fue favorecida por el espíritu racionalista francés; estableció como rito el ‘escocés antiguo y aceptado’ frente al de York de las logias inglesas; y, en 1738, al fundarse la Gran Logia de Francia, la francesa quedó desvinculada de la inglesa, encontrándose desde entonces en abierta oposición. De esta división nacieron las tres ramas principales de la m. actual: Rito inglés, Rito escocés, Rito simbólico francés. Frente al carácter aristocrático y puritano de la m. inglesa, la francesa evolucionó hacia un difuso deísmo, inspirado en el racionalismo naturalista que poco a poco le hace perder el matiz religioso que tenía aquélla; más adelante, en un segundo proceso de transformación, cambia su concepción de una base aristocrática de la sociedad por una estructura más democrática, intelectual y politizada.

Aunque se ha querido ver siempre una activa participación política en los designios de las logias, a las que se atribuyen la casi totalidad de las revoluciones burguesas del s. XIX, lo cierto es que, en principio, la m. no tomó parte trascendente en ellas. Hoy día está en entredicho la relación que pudo tener con la Revolución francesa, a pesar de la coincidencia de lemas de las mismas en el epígrafe de ‘libertad, igualdad y fraternidad’. Pero mientras que en la m. anglosajona pervive el espíritu estático y religioso inicial, la francesa se convierte, pasado el Terror y bajo el Imperio, en paladín de las nuevas tendencias liberales. Masón y liberal serán términos coincidentes en algunos países europeos; durante el s. XIX, la burguesía mercantil, intelectual o militar, desplaza al aristocratismo y al afán de perfectibilidad humana que la dominaban al nacer.

En 1804, la Gran Logia General de Francia se convierte con Napoleón en el primer centro impulsor de la m. en Europa, siendo designado gran maestre José Bonaparte. El predominio de la m. francesa en Europa origina una escisión interna en el universalismo de la misma. La inicial ruptura de las logias francesas, por motivos religiosos, se acentúa más aún a mediados del s. xix, cuando la Gran Logia de Francia suprime la obligación del lema ‘A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo’, quedando separada por ello del cuerpo masónico general y siendo repudiada por la Gran Logia unida de Inglaterra. Desde entonces persiste la división. Por un lado, la m. deísta, de carácter ritual, muy conservadora en moral y en costumbres, que forma un bloque dirigido por Inglaterra; por otro, una m. carente de espíritu religioso, más intelectual, con base humanística e implicada fuertemente en los acontecimientos de su tiempo, particularmente en el campo del compromiso político; no obstante, al quedar superado el liberalismo político intelectual, que le dio base, por nuevas tendencias (socialismo, totalitarismo, neocapitalismo, cte.), devino en mero humanismo formalista.

En Inglaterra y países nórdicos, la m. sigue vinculada a las realezas; en Francia, inclinada siempre a fórmulas de gobierno basadas en la estricta libertad individual, fue siempre respetada por todos los regímenes políticos hasta 1940 en que el mariscal Petain la declaró fuera de la ley; aunque, posteriormente, en tiempo del general De Gaulle, quedó sin validez dicha ley.

En el s. xx se han efectuado varios intentos de unificación. El de 1910 fracasó al negarse Inglaterra a reconocer a la Gran Logia de Francia, que insistía en no aceptar el espíritu ritual y simbolismo religioso que tenía aquélla. El 15 mayo 1954 se llevó a cabo, sin éxito, otro nuevo intento; no obstante, cinco grandes logias europeas llegaron a un acuerdo de unificación en Luxemburgo, dejando excluida a Inglaterra. Finalmente y tras algunas defecciones (las de Austria, Suiza, cte.), varios países europeos, como Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, según los acuerdos de sus respectivos grandes maestres aceptados en las reuniones de Estrasburgo y Bruselas de1961, han llegado a una fusión total sustentada en. la libertad de conciencia y tolerancia mutua, acuerdos a los que posteriormente se ha adherido Italia.

En la actualidad, las logias masónicas más florecientes están en los EE. UU., que posee cuatro de los cinco millones de masones regulares que se calcula hay en el mundo; le siguen los de Inglaterra con medio millón. Fieles a sus antecedentes liberales, las sociedades masónicas son inconformistas de todo régimen político autoritario y están inscritas como una corriente más del pensamiento contemporáneo. Se declaran propugnadoras de una vaga espiritualidad deísta y de un humanismo trascendente. En 1960, el gran maestre de la Chaine d’Union declaraba que ‘los jalones permanentes de nuestra obra y justificación de nuestra existencia’ estaban marcados por: el sentimiento de la fraternidad, el sentido cívico a escala universal y la protección del hombre y de los valores que representa y que le caracterizan esencialmente, a saber: aquiescencia a la razón, a los valores morales permanentes y a la libertad.

Masonería en España. El tipo de m. estudiado hasta ahora no fue exactamente el que arraigó en los países latinos, concretamente en Italia y España, en los que la m. se ha considerado siempre como sociedad secreta con fines más secretos aún, claramente anticatólica y muy vinculada a la actividad política; además, por ser la m. sociedad internacional se han señalado a los masones como traidores a la patria.

En España, la m. moderna o especulativa, que es la m. en el sentido actual de la palabra, fue establecida en 1727 al fundarse la Matritense, primera logia de Madrid, por lord Wharton, si bien funcionaba otra desde 1726 en Gibraltar. Años después, en 1739, lord Raimond constituía la Gran Logia Provincial de España, con sede en Andalucía. Son logias de fundación y obediencia inglesas y, durante el s. xviii, mantuvieron, en gran parte, el espíritu inicial que las creara, formando parte de las mismas una minoría ilustrada española, de carácter selectivo aristocrático e intelectual. La figura más destacada de este periodo es el conde de Aranda, que desvincula la m. española del Oriente inglés, aceptando en cambio el rito escocés de las logias francesas. En 1780, se crea el primer Gran Oriente español, que alcanza gran florecimiento con Montijo, sucesor de Aranda. En este primer periodo, la m. española tiene ya alcance y significación política debido a la actividad de Aranda y, principalmente, de Montijo, en quien se ha querido ver uno de los responsables del motín de Aranjuez.

Al iniciarse el s. XIX, la influencia masónica en España es doble: hay logias de inspiración francesa favorecidas por la presencia en España de José Bonaparte, y las hay de inspiración inglesa. De aquéllas forman parte los ilustrados llamados afrancesados; de éstas los patriotas, entre los cuales se forman los cuadros de los liberales que intervienen en las Cortes de Cádiz. Las logias españolas quedaron reducidas a la clandestinidad al retornar Fernando VII, si bien en 1816 se establece un nuevo Gran Oriente en Granada, continuación del de Montijo; estas logias, que eran el vehículo de trasmisión de la ideología política liberal, devienen en reductos de conspiraciones contra la monarquía absoluta. La m. española adquiere entonces unas características peculiares: carácter conspirador y reducto del militarismo romántico liberal, pues a ella pertenecen todos aquellos (Lacy, Riego, Torrijos, etc.) que protagonizan en España, de manera sistemática y continuada, el sinfín de pronunciamientos propios del s. xix hispánico.

Los hombres que acceden al poder durante el llamado trienio constitucional (1820-23) procedían del Gran Oriente español; un grupo discrepante sale de las logias y, aceptando de éstas sólo el ritual y los símbolos, constituyen una sociedad típica española, los Comuneros, donde se sustituye la doctrina masónica por un especial ideal revolucionario, burgués y liberal, aplicado a España. Es éste el momento de más fuerte influjo político de la m. española, particularmente en 1822. En ese mismo año se funden masones y parte de los comuneros (el ala izquierda de los comuneros pasa al carbonarismo), bajo la dirección de Pérez de Tudela, terminando así por desvirtuarse lo que quedara en las logias de primitivo espíritu masónico.

En 1824-54, la m. está prohibida y de nuevo en clandestinidad; sin embargo, entre las revoluciones de 1854 y 1868, las logias españolas actúan con efervescencia en los medios políticos, educacionales, intelectuales y militares, adquiriendo un fuerte matiz anticatólico. Hasta 1868 no sale la m. a la calle, reconocida públicamente, asistiendo los miembros de las logias con sus insignias y símbolos a los entierros del infante Enrique y de Prim (1870). A raíz de la revolución de 1868, la m. española conoce un periodo, aunque corto, de auge e influencia en la vida nacional. Los responsables más directos de la revolución pertenecían a las logias, civiles o militares; por ello, en la Constitución de 1869 se cree percibir claras huellas del espíritu masónico español que le dio vida. Este papel decisivo jugado por la m. en España perdura durante el efímero reinado de Amadeo I, quien había detentado elevados grados en las logias italianas. Con la Restauración, en 1874, aparecen nuevas leyes que la prohíben y desde entonces se ha querido siempre ver en ella un activo artífice de los múltiples y contradictorios bandazos y vaivenes de la política hispánica. De modo especial se le atribuye una participación muy directa en la implantación de las dos repúblicas españolas, estimándose que jugaron un significativo papel en el desarrollo y desenlace de los acontecimientos que originaran la Guerra civil de 1936. En 1888, los tres Grandes Orientes españoles, además del Supremo Consejo de Colón en La Habana, se unificaron en uno solo, formando logia aparte el Gran Oriente militar español.

Los reyes españoles de la casa de Borbón, que nunca aceptaron grados de la m., al menos hasta 1874, la prohibieron a medida que lo hacía la Iglesia Católica. A raíz de la bula prohibitiva de Clemente XII, en 1738, lo hizo Felipe V; después Fernando VI, Fernando VII, etc. Actualmente, la m. está prohibida por ley del 1 mar. 1940, sobre delitos de m. y comunismo.

Por A. M. Bernal Rodríguez

Tomado de Gran Enciclopedia Rialp, 1991


BIBL.: J. ANDERSON, Le liare des Constitutions maponniques, trad. E. JOUIN, París 1930; Crt. LEDRÉ, La masonería, Andorra 1958; J. BERTELOT, Les franc-macons devant 1’histoire, París 1949; J. BOUCHER, La symbolique maponnique, París 1948; R. F. GOULD, History of Freemasonry, Londres 1951 (masón); A. G. MACKEY, Enciclopaedia of Freemasonry, 5 ed. Chicago 1950 (masón); V. DE LA FUENTE, Historia de las sociedades secretas, antiguas y modernas en España, 3 vol., Barcelona 1933; E. COMíN COLOMER, La masonería en España, Madrid 1944

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¿Cuál es la doctrina de la Masonería?

Pregunta:

¿Cuál es la doctrina de la Masonería?

 

Respuesta:

Nota: Téngase en cuenta, en cuanto a lo que este artículo dice sobre la situación canónica de la masonería que este artículo está escrito antes del código de Derecho Canónico de 1983. Para ver la situación actual de la masonería a este respecto, véase el artículo correspondiente en esta misma sección de El Teólogo Responde.

1. Definición y finalidad.

Acerca de la masonería existen multitud de conceptos y apreciaciones, bien por la complejidad del movimiento, bien porque las mismas definiciones que la masonería da de sí misma suelen ser poco precisas, sin manifestar a veces sus verdaderos y últimos fines, o sin indicar sus objetivos o logros en la realidad.

Según los ritos inglés y escocés, la masonería es ‘un hermoso sistema de moral revestido de alegoría e ilustrado con símbolos’. El art. 1 de los Estatutos del Gran Oriente de Bélgica es algo más concreto: ‘una institución cosmopolita y en progreso incesante, que tiene por objeto la investigación de la verdad y el perfeccionamiento de la humanidad. Se funda sobre la libertad y la tolerancia, no formula dogma alguno, ni descansa en él’ (Enciclopedia Universal ilustrada de España, 33,718). Uno de sus adeptos precisa más sus objetivos y la define así: ‘la Francmasonería es una asociación universal, filantrópica, filosófica y progresiva, que procura inculcar en sus adeptos el amor a la verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes, los sentimientos de abnegación y filantropía y la tolerancia religiosa; que tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias y de intereses, uniendo a todos los hombres por los lazos de la solidaridad y confundiéndolos en un mutuo afecto de tierna correspondencia’ (J. Truth, o. c. en bibl.).

Uno de los artículos fundamentales de la constitución de 1723 se expresa así: ‘Todo masón está obligado, en virtud de su título, a obedecer la ley moral; y si comprende bien el arte, no será jamás un estúpido ateo, ni un irreligioso libertino. Así como en los tiempos pasados los masones estaban obligados, en cada país, a profesar la religión de su patria o nación, cualquiera que ésta fuese, en el presente nos ha parecido más a propósito el no obligar más que a aquella en la que todos los hombres están de acuerdo, dejando a cada uno su opinión particular: a saber, ser hombres buenos y verdaderos, hombres de honor y probidad, cualquiera que sea la denominación o creencias con que puedan distinguirse. De donde se sigue que la masonería es eJ centro de unión y el medio de conciliar una verdadera amistad entre personas que (sin ella) permanecerían en una perpetua distancia.

De este texto y de las definiciones dichas, parece que la finalidad de la masonería es el ser una reunión de hombres que creen en Dios (Ser Supremo), que respetan la moral natural y quieren conocerse y trabajar juntos a pesar de la diversidad de opiniones religiosas, o de su pertenencia a confesiones o partidos opuestos. Pero bajo este difuso deísmo y filantropía se puede intuir una realidad más profunda. León XIII en su enc. Humanum genus puso de manifiesto cómo las doctrinas religiosas, filosóficas y morales en que se inspira la masonería como tal, cualquiera que sean las opiniones particulares de sus miembros, llevan a la negación de la existencia de Dios; a la negación de la misma moral; y abre camino al ateísmo, al panteísmo, al iluminismo, al espiritismo, etc.

2. Masonería regular e irregular.

Al extenderse la masonería por Europa, esa finalidad filantrópica y humanitaria que en sus principios se proponía la masonería no se mantuvo. Al lado de la masonería propiamente dicha, ordinaria, oficial, ortodoxa, surgieron numerosas sectas, unas particularmente herméticas, cabalísticas, eclécticas y seudomísticas (martinistas franceses, pietistas alemanes) u otras netamente políticas (iluminados bávaros); e incluso la masonería regular conforme pasaban los años se iba dividiendo en numerosas ramas y ritos.

El paso definitivo de esta ruptura lo dio el Gran Oriente de Francia en 1877 al borrar de sus estatutos la obligación, hasta entonces exigida, de la creencia en el Ser Supremo al que dan el nombre de Gran Arquitecto del Universo. De resultas de esta actitud se siguió la condena de la Gran Logia de Inglaterra contra el Gran Oriente francés. La posición adoptada por la masonería francesa era consecuente con la actitud anticlerical, laicista y racionalista que sus miembros propugnaban. El paso francés fue secundado por muchos Orientes y Logias, tanto europeos como hispanoamericanos, que no admitieron ‘como primera condición para ser miembros de la masonería la creencia en el Ser Supremo, condición ante la que no cabe ningún compromiso’.

De la masonería, pues, no se puede hablar en un sentido unívoco, ya que no existe una única masonería; existen muchas masonería independientes unas de otras (masonería inglesa, norteamericana, alemana, austriaca, escandinava, holandesa, el Gran Oriente de Francia, la Gran Logia Nacional francesa, las masonería italianas, las latinoamericanas, etc.) y dentro de estas mismas se da una variedad extraordinaria de ritos (Rito escocés antiguo y aceptado, Rito de York, Rito escocés rectificado, Rito mixto universal, etc.). A la hora de analizar la masonería se tendrá que distinguir, más en cuanto a la finalidad que persiguen que en cuanto a los principios fundamentales de su doctrina, una masonería regular u ortodoxa, frente a una masonería irregular y heterodoxa. La primera sigue más fiel a los principios sobre los que fue fundada: creencia en un Ser Supremo, respeto de la Biblia y no injerencia en cuestiones políticas y confesionales, y ha preferido dedicar su actividad al campo humanitario; y la segunda es la propugnada por el Gran Oriente francés, atea, sectaria y declaradamente anticatólica.

3. Doctrina.

La exposición unitaria de la doctrina masónica es difícil y compleja, dada la existencia de diversos tipos de masonería, si se hace a un nivel fenomenológico, de experiencia concreta, de finalidad que persiguen. La tarea se facilita, aunque no está exenta de dificultad, si se intenta ir a los fundamentos últimos de las doctrinas masónicas y a las consecuencias a las que, sosteniendo tales doctrinas, se llega. La encíclica Humanum genus de León XIII sirve de base para el desarrollo y análisis de la doctrina propugnada por la masonería Puede analizarse su doctrina desde el punto de vista religioso, desde el punto de vista moral, y desde el punto de vista filosófico.

A) Desde el punto de vista religioso, la masonería proclama como principio básico e incontrovertible la independencia absoluta de la razón humana frente a cualquier autoridad o enseñanza. El naturalismo y el racionalismo son su punto de partida. Consecuencia de esta radical decisión es la negación de la mayor parte de deberes con Dios y el indiferentismo. Todas las enseñanzas de la Iglesia no serían más que mitos de los que el hombre moderno y culto debe librarse. En la recepción de los grados supremos es de rigor la apostasía, bien de manera expresa, bien mediante la realización de acciones sacrílegas que la suponen. Como la Iglesia Católica afirma ser la encargada de trasmitir la enseñanza de Cristo, la masonería cae fácilmente en el deseo de combatirla; no es de extrañar que una de las metas más codiciadas de la secta haya sido la de ‘suprimir la sagrada potestad del Romano Pontífice y destruir por entero el Pontificado, instituido por derecho divino’ (Enc. Humanum genus, 20 abr. 1884).

Las verdades religiosas cognoscibles con la luz natural de la razón y que son como los fundamentos de la fe -existencia de Dios, espiritualidad e inmortalidad del alma, distinción entre el bien y el mal, recompensa y castigos eternos…- se convierten pronto para los masones en producto de la superstición y del fanatismo. Aunque suelen hablar, p. ej., de un Ser Supremo con el nombre de Gran Arquitecto del Universo, éste resulta bien distinto del Dios de la revelación cristiana, trascendente al mundo, providente, personal. Para la masonería, Dios viene a ser una palabra del vocabulario de los pueblos infantiles, que se repudia cuando se alcanza la madurez de la civilización. Tal madurez supone la emancipación de la humanidad de cualquier tipo de ‘esclavitud’, civil, religiosa y moral.

Así sea tolerancia inicial con las diversas nociones de Dios va cambiando según se progresa en la escala jerárquica de la masonería En el Rito Escocés Antiguo y Venerado, uno de los más difundidos, en el momento de recibir el grado 13, el Gran Maestro recuerda al candidato: ‘cuando fuiste iniciado en nuestra Orden manifestasteis la idea de Dios según vuestro criterio y en armonía con vuestras creencias religiosas. Aunque aprobando nosotros vuestra manera de pensar sobre este importante asunto, deseamos que os sirváis amplificar aquellas primeras opiniones acerca de la existencia de Dios, y decirnos si habéis establecido alguna modificación a cuanto entonces expresasteis, como consecuencia de los estudios masónicos o de los dictados de vuestra conciencia. Los franc-masones no pueden fomentar la existencia de Dios en el concepto sometido al efecto por las religiones positivas, porque en este caso tendrían que mostrarse partidarios de una u otra creencia religiosa, y bien sabéis que esto se opondría al principio de máxima libertad consignado en sus estatutos’ (cfr. J. Boor, o. c. en bibl. 145).

B) Moral masónica. La masonería ‘predica la moral universal, una e inmutable, más extendida, más universal que la de las religiones positivas, todas ellas exclusivistas, puesto que clasifican a los individuos en paganos, idólatras, cismáticos…’ (J. Truth, o. c. en bibl.). Como consecuencia inmediata de esta vaga moral naturalista, se sigue fácilmente la negación de toda norma moral objetiva (ley eterna, ley divina, cte.), es el relativismo moral, que puede llegar, en la teoría y en la práctica, a sostener el principio de que el fin justifica los medios.

Aunque quizá partiendo de la masonería irregular, ésta se ha mostrado especialmente activa, según denuncia León XIII, en la promulgación de leyes anticristianas, proscribiendo las órdenes religiosas, confiscando los bienes de la Iglesia, promoviendo activamente el divorcio, suprimiendo la enseñanza religiosa de las escuelas, quitando los emblemas cristianos de hospitales, aulas, tribunales de justicia, etc. También cabe enumerar entre sus objetivos el alejamiento de los sacerdotes de la cabecera de los moribundos, la inhumación con un solo rito civil, etc. El resumen de actividades de la Logia-Unión de los Pueblos, en 1891, proclamaba que ‘todas las grandes leyes que desde hace veinte años han sido aprobadas (en Francia), y las que se aprobarán en lo sucesivo, han sido elaboradas en nuestros Talleres y han sido objeto de nuestro trabajo’ (cfr. B. Dolhargaray, o. c. en bibl. 724).

C) Desde el punto de vista filosófico, la masonería acepta y patrocina todas las teorías que no pretendan para sí la exclusividad de la verdad. Es un sistema ecléctico en el que, rechazando toda apertura a lo sobrenatural, caben tanto el ateísmo como el panteísmo, el iluminismo o el espiritismo, las doctrinas maniqueas como el politeísmo. De un modo más o menos oficial, los escritores masones han presentado la filosofía del s. XVII y el deísmo como su propia enseñanza, si bien no decisiva. En la masonería caben todos los sistemas filosóficos con tal que no tengan un contenido católico. Su religión es la de la Humanidad; su Evangelio, la Ciencia; su Dios, la Razón; filosóficamente podría calificarse como un escepticismo y relativismo de tipo práctico, y poco especulativo.

4. Declaraciones de la Santa Sede.

Sustentando la mestas doctrinas (naturalismo, racionalismo, indiferentismo, gnosticismo, deísmo, etc.) no es de extrañar que la Santa Sede la haya condenado repetidamente. La primera intervención, antes de la división de la masonería, es de Clemente XII el 24 abr. 1738 con la Const. In eminenti: ‘Teniendo la misión de salvar las almas, Nos ordenamos a todos los fieles, en nombre de la santa obediencia, que no se agreguen a estas sociedades de masones. También les prohibimos el propagarlas o favorecerlas. Todos los cristianos deben abstenerse de esas reuniones y congresos bajo pena de excomunión inmediata, reservada exclusivamente a Nuestra Persona’. Benedicto XIV interviene de nuevo para acallar las voces que sostenían que la Const. In eminenti había dejado de obligar (Const. Providas, 18 mayo 1751).

Posteriores condenas son las de Pío VII, con la Const. Ecclesiam a Iesu Christo, de 12 sept. 1821; León XII, con la Bula Quo graviora, de 13 mar. 1825; Pío VIII, con la Enc. Traditi, de 21 mayo 1829; Gregorio XVI con la Enc. Mirari vos de 15 ag. 1832; Pío IX, con las Enc. Qui pluribus de 9 nov. 1846 y Quanta cura de 8 dic. 1864; y el mismo Pío IX en la bula Apostolicae Sedis de 12 oct. 1869 resume así las sanciones contra la masonería: ‘declaramos sometidos a la excomunión latae sententiae reservada al Soberano Pontífice a todos los que dan su nombre a las sectas de los masones o carbonarios, o bien a las asociaciones del mismo género que conspiran, ya públicamente, ya en secreto, contra la Iglesia o las legítimas potestades; y a quienes favorecen esas sociedades, de la manera que sea; y también a quienes no denuncien a sus jefes y directores, hasta que los denuncien’.

Documento importante en la enc. Humanum genus, 20 abr. 1884, de León XIII, donde se exponen los fundamentos últimos de la secta y los peligros que entraña para la fe. Es también importante la alocución consistorial de 20 nov. 1911 de Pío X (AAS 30 nov. 1911); la Sagrada Congregación del Santo Oficio (actualmente S. C. para la Doctrina de la Fe) el 27 jun. 1838, declaraba que en la condena general están comprendidas también la masonería escocesa, irlandesa y norteamericana. Pío XII, el 24 jun. 1958, señaló como ‘raíces de la apostasía moderna el ateísmo científico, el materialismo dialéctico, el racionalismo, el laicismo, y la masonería, madre común de todas ellas’.

La disciplina vigente está recogida en los can. 684, 2335 y 2336 del CIC. En el primero se prohíbe a los fieles dar el nombre a asociaciones secretas, condenadas, sediciosas, sospechosas o que procuran sustraerse a la legítima vigilancia de la Iglesia. En el segundo, se indica que los que dan el nombre a la secta masónica incurren ipso facto en excomunión. En el tercero recoge las penas impuestas a los clérigos que dan su nombre a la secta masónica.

5. La masonería actual.

En enero de 1968 la prensa occidental divulgó una decisión del Episcopado Escandinavo, fechada en octubre de 1966, que permitía a dichos obispos conceder autorización para continuar inscritos en la logia a los masones que quisieran ingresar en la Iglesia Católica. Con este hecho se ha querido ver un cambio en la posición de la Iglesia respecto de la masonería Se sostiene la tesis de que la masonería actual no es la misma de hace un siglo, que hay que distinguir entre la masonería regular anglosajona y la de los países latinos, y que sólo a esta última se habían dirigido las reprobaciones pontificias de los dos últimos siglos. Ante noticias que presentaban como inminente una declaración pontificia en tal sentido, la Radio Vaticana hizo público el 16 marzo de 1968 el siguiente comunicado: ‘Según recientísimos informes de la prensa diaria de varios países, la Santa Sede habría autorizado la permanencia en la organización masónica a personas convertidas al catolicismo, y tendría la intención de mudar profundamente la disciplina canónica acerca de la misma masonería. Por el competente Dicasterio de la Santa Sede hemos sido autorizados a desmentir tales informaciones como carentes de fundamento’.

Es verdad el cambio experimentado por la masonería en la actualidad, incluso la masonería irregular ha perdido en parte su carácter sectario y anticatólico. Por otra parte, el diálogo personal con los masones, como con todo el mundo, por parte de los cristianos individualmente, forma parte de la convivencia humana y del trato apostólico que todo cristiano con la debida preparación está obligado a vivir; cosa distinta es el diálogo con la masonería en sí, como asociación o como doctrina, que exige prudencia y personas competentes, si en alguna circunstancia fuese oportuno o conveniente; incluso la Iglesia podría levantar las penas disciplinares vigentes actualmente contra los que dan su nombre a una secta masónica; pero esto no significaría la aprobación de la masonería Tampoco podría decirse que, a partir de ese momento, los católicos podrían inscribirse en la masonería, o que los masones podrían ser simultáneamente miembros activos de la masonería y de la Iglesia. La cualidad buena o mala de una doctrina o institución es intrínseca a ella misma, anterior e independiente de cualquier declaración del magisterio. La masonería no es inconciliable con la Iglesia porque ha sido condenada; sino al revés: ha sido condenada porque es inconciliable; y continuará siéndolo -aunque la Iglesia, por motivos psicológicos o pastorales, decida suprimir la excomunión mientras no cambien sustancialmente sus principios anticristianos. No es la indiferencia, aprobación o reprobación oficial lo que convierte a una doctrina en buena o mala. P. ej., el hecho de que no se condene expresamente el Islamismo no significa su aprobación, ni permite a los católicos formar parte simultáneamente de la Iglesia y del Islam; o si la autoridad eclesiástica levantara la excomunión que recae sobre los que procuran eficazmente el aborto, no por eso el aborto dejaría de ser pecado moral: es siempre -con excomunión y sin ella- un atentado grave a la ley moral.

Lo mismo ocurre con la inscripción en la masonería; con excomunión y sin ella, un católico no puede formar parte de una secta o sociedad masónica (pecaría mortalmente), pues se hallaría en peligro próximo e inmediato de apostasía, y estaría cooperando en el mal. Mientras no cambien los principios ideológicos de la masonería, ésta es inconciliable con la doctrina católica. La masonería ha cambiado, aunque más en su aspecto externo; no suele aparecer como perseguidora de la Iglesia, ni hace mucho hincapié en el secreto; presenta a alguno de sus miembros públicamente, celebra grandes reuniones, saca fotografías en la prensa, proclama sus ideales de fraternidad universal; y esto, también, en los países latinos, donde tradicionalmente actuaba en forma violenta. Sin embargo, en los puntos fundamentales, en sus presupuestos doctrinales sigue siendo una mezcla de naturalismo, racionalismo, indiferentismo religioso, deísmo, etc.; aunque en su forma más radical, tal como los resumía León XIII, no son ya tan virulentamente sostenidos, en el sentido de que muchas logias no insisten tanto en ellos y centran más su atención en realizaciones prácticas de tipo humanitario o de vida social, de todas formas aquellos principios continúan de alguna forma presentes.

Es siempre un gran riesgo -en muchas circunstancias, pero en concreto por lo que se refiere al diálogo con la masonería- la abdicación de la fe en nombre de un humanismo radical sin Dios. En aras de unos valores que se presentarían como ideales o superiores, al menos desde un punto de vista práctico e inmediato, invocando una fraternidad filantrópica, se prescinde fácilmente, primero, de Dios como autor del orden sobrenatural y de la Redención, y se excluye, por tanto, toda religión revelada. Al recluir la fe a un mero plano de convicciones de conciencia se termina por eliminar a Dios de la vida de los hombres, reduciéndolo a una mítica expresión de la Humanidad, del Universo, etc. Y de esta forma se destruye el orden moral, privado ya de fundamento.

Por Luis P. Conde – Tomado de la Enciclopedia Rialp


BIBL.: J. TRUTH, La Franc-Masonería, Madrid 1970; B. DOLHARGARAY, Franc-Masonnerie, en DTC VI,722-731; P. PIRRI, Massoneria, en Enciclopedia Cattolica, VIII, Ciudad del Vaticano 1952, 312-325; art. Masonería, en Enciclopedia Universal Ilustrada, 33, 718-750 (con abundante bibl.); N. DESCHAMPS, CL. JANNET, Les Sociétés secretes et la Société, ou Philosophie de l’histoire contemporaine, Avignon 1883; 1. BOOR, Masonería, Madrid 1952; H. GRUEBER, Massoneria e Rivoluzione, Roma 1901; íD, Freimaurerei, Weltkrieg und Welfriede, Berlín 1917; J. BERTELOT, La FrancMasonnerie et l’Église catholique, 2 vol. París-Bruselas 1942; H. DELAssus, La conjuration antichrétienne, Lila 1910; E. DE GUADALUPE, La masonería según sus propios documentos, Buenos Aires 1952; G. CAPRILE, Riparliamo della masonería…, ‘La Civilitá Cattolica’ 1 (1957) 246-261, 356-371; II (1957) 37-53; 111 (1957) 33-48, 462-476; IV (1957) 575-588; III (1958) 167-176, 504517; I (1959) 596-610; II (1960) 489-503; II (1962) 47-56; A. PONTEVIA, Cattolicesimo e masonería. Considerazioni uname, Roma 1948 (es testimonio, el autor es masón, de la incompatibilidad entre la doctrina católica y la masonería)