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¿Qué es la Masonería o Francmasonería?

Pregunta:

¿Qué es la Masonería o Francmasonería?

 

Respuesta:

Se trata el tema bajo los siguientes encabezados:

I. Nombre y Definición 
II. Origen e Historia Temprana 
III. Principios Fundamentales y Espíritu 
IV. Propagación y Evolución de la Masonería 
V. Organización y Estadísticas 
VI. Trabajo interno 
VII. Trabajo externo 
VIII. Acción del Estado y de la Iglesia


I. NOMBRE Y DEFINICIÓN

Dejando de lado diversas derivaciones imaginativas podemos trazar la palabra masón al francés maçon (en latín matio machio), ‘un edificador de muros’ o ‘un labrador de piedras’ (cf. del alemán Steinmetz, de metzen, ‘cortar’; y del holandés vrijmetselaar.

El término compuesto Francmasón se da por primera vez en 1375 — según un escrito, se da aun antes de 1155 [1] — y, contradiciendo a Gould [2] se refiere principalmente a un masón (albañil) de gran habilidad, aunque más tarde también designó a aquel que disfrutaba de la libertad, o del privilegio de ser miembro de una cofradía del gremio. [3] El primer significado normalmente deriva de libre albañil labrador de piedra, que era un albañil que esculpe con hacha o construye con piedra (ornamental) labrada en oposición a un albañil tosco (piedra no labrada). [4] Esta deducción, aunque concuerde con el significado del término, pareció inaceptable a algunos eruditos. Así que Speth propuso interpretar la palabra francmasones como referente a aquellos masones que reivindicaban la exención de la autoridad de las cofradías locales en las ciudades donde temporalmente se establecían. [5] De acuerdo con esta sugerencia el ‘Nuevo Diccionario Inglés de la Sociedad Filológica’ (Oxford, 1898) favorisa la interpretación de francmasones como artesanos expertos, emancipados, según la práctica medieval, de las restricciones y del control de las cofradías locales, de tal manera que podían viajar y prestar servicios, dondequiera que cualquier gran edificio (catedral, etc.) estuviera siendo construido. Estos francmasones formaron un gremio universal para ellos mismos, con un sistema de señas secretas y contraseñas por las que un artesano, que había sido admitido por haber demostrado la competencia de su arte, podía ser reconocido. A la decadencia de la arquitectura gótica este gremio fusionó con las cofradías de masones. [6]

Ulteriormente W. Begemann [7] combatió la opinión de Speth [8] como completamente hipotética, diciendo que el termino francmasón designó originalmente a masones particularmente hábiles que trabajaban la piedra labrada, que eran necesarios durante la época de la más espléndida evolución de la arquitectura gótica, y nada más. En la ley inglesa la palabra francmasón es mencionada por primera vez en 1495, mientras que ‘Frank-mason’ se encuentra ya en una Acta de 1444-1445. [9] Más tarde, francmasón y masón se utilizaron como términos equivalentes. El significado moderno de Francmasonería con el que, desde aproximadamente 1750, la palabra ha sido universalmente y exclusivamente conocida, data solamente de la constitución de la Gran Logia de Inglaterra en 1717. En esta acepción, y según los rituales oficiales del gremio inglés, escocés, americano, etc., la Francmasonería es más generalmente definida como: ‘Un peculiar [algunos dicen ‘particular’ o ‘bello’] sistema de moralidad disimulado en alegorías e ilustrado por símbolos’. Mackey [10] declara que la mejor definición de Francmasonería es: ‘Una ciencia comprometida en la búsqueda de la verdad divina’. La enciclopedia alemana de Francmasonería, ‘Handbuch’ [11] define Francmasonería como ‘la actividad de hombres estrechamente unidos que, empleando formas simbólicas tomadas principalmente del oficio de albañil y del trabajo de arquitectura, trabajan por el bienestar de la humanidad, esforzándose moralmente para ennoblecerse ellos mismos y a los demás y así crear una liga universal de humanidad [Menschheitsbund], que ellos aspiran a exhibir aun ahora en pequeña escala’. Las tres ediciones que este ‘Handbuch’ (Manual Universal de Francmasonería) ha tenido desde 1822 han sido declaradas por críticos Masones anglófonos como la más valiosa y mejor Enciclopedia Masónica nunca publicada. [12]

II. ORIGEN E HISTORIA TEMPRANA

Antes de entrar en ésta y en las siguientes divisiones de nuestro tema es necesario establecer como premisa que la naturaleza misma de la Francmasonería como una sociedad secreta hace difícil el tener certeza aun de sus documentos y autoridades reputados, y por consiguiente hemos consultado sólo aquellos que son reconocidos y recomendados por miembros responsables de la sociedad, como declaramos en la bibliografía añadida a este artículo. ‘Es el oprobio de la Francmasonería’, dice Mackey [13]

que su historia nunca se haya escrito con un espíritu de verdad crítica; que la credulidad. . . ha sido la fundación sobre la que se han establecido todas las investigaciones masónicas históricas,. . . que los eslabones perdidos de una cadena de evidencia han sido suministrados con frecuencia por invenciones gratuitas y que se han sostenido, descuidadamente, declaraciones de enorme importancia por el testimonio de documentos cuya autenticidad no ha sido demostrada.

‘La parte histórica de archivos antiguos’, añade él [14]

escritos por Anderson, Preston, Smith, Calcott y otros escritores de esa generación, fue poco más que una colección de fábulas tan absurdas que provocan la sonrisa del lector.

Los gérmenes de casi todas estas teorías fantásticas están contenidos en ‘Las Constituciones de los Francmasones’ de Anderson (1723, 1738) que hacen a la Francmasonería coexistente con la geometría y con las artes basadas en ella; sugiere queDios, el Gran Arquitecto, fundó la Francmasonería, y que esta tuvo por patrones a Adán, los Patriarcas, los reyes y filósofos de antaño. Incluso Jesucristo es incluido en la lista como Gran Maestro de la Iglesia Cristiana. La Masonería es creditada con la construcción del Arca de Noé, la Torre de Babel, las Pirámides, y el Templo de Salomón. Autores ulteriores localizan el origen de la Masonería en los misterios egipcios, Dionisiacos, de Eleusis, Mitraico, y Druídico; en sectas y escuelas tales como las de los Pitagóricos, Esenios, Caldeos, las del Zoroastrismo, y las del Agnosticismo; en las sociedades Evangélicas que precedieron la Reforma; en las órdenes de caballería (Juanistas, Templarios); entre los alquimistas, Rosacruces, y Cabalistas; en sociedades secretas chinas y árabes. Se afirma además que Pitágoras fundó la institución Druídica y por lo tanto que la Masonería probablemente existía en Inglaterra 500 años antes de la Era Cristiana. Algunos autores, considerando descubrimientos geológicos como emblemas Masónicos, hacen remontar la Masonería al Período Mioceno (?) [15] mientras que otros pretenden que la ciencia Masónica ‘existía antes de la creación de este globo, diseminada entre los muchos sistemas con los que el gran imperio del espacio universal esta provisto’. [16]

No es entonces difícil imaginar que el intentar demostrar la antigüedad de la Francmasonería con evidencia proporcionada por tales monumentos del pasado como las Pirámides y el Obelisco (llevado a Nueva York en 1879) deberían haber dado por resultado una vasta literatura acerca de estos objetos. [17] Aunque muchos masones inteligentes estiman estas reivindicaciones como sin fundamento, la mayoría del gremio [18] todavía acepta la declaración contenida en el ‘Cargo’ después de la iniciación: ‘Antigua sin ninguna duda es, habiendo subsistido desde tiempo inmemorial. En cada era monarcas [rituales americanos: ‘los más grandes y mejores hombres de todos los tiempos’] han sido promotores del arte, no han creído derogatorio a su dignidad el cambiar el cetro por la paleta, han participado de nuestros misterios y se han reunido nuestras asambleas’. [19] es verdad que en tiempos antiguos, caballeros que no eran ni masones operativos ni arquitectos, los así llamados masones geomáticos [20] se reunían con los masones operativos, o dogmáticos, en sus logias, observaban las ceremonias de admisión, y conocían sus señas de reconocimiento. Pero esta Masonería no es de ninguna manera la Masonería ‘especulativa’ de los tiempos modernos, i.e., un método sistemático de enseñanza de la moralidad por medio de tales principios de símbolos según los principios de la Francmasonería moderna después de 1723. Tal como las mejores autoridades alemanas lo admiten [21] la Masonería especulativa empezó con la fundación de la Gran Logia de Inglaterra, el 24 de junio de 1717, y su organización esencial se completó en 1722 con la adopción del nuevo ‘Libro de Constituciones’ y de los tres grados: aprendiz, compañero, maestro. Todas las más competentes y más concienzudas investigaciones por expertos historiadores Masónicos demuestran que, en 1717, las antiguas logias habían casi dejado de existir. Las nuevas logias empezaron como sociedades conviviales, y su distintivo espíritu Masónico solo se desarrolló poco a poco. Este espíritu, en fin, tal como se exhibió en las nuevas constituciones estuvo en contradicción con aquel que animaba a los primeros masones. Estos hechos demuestran que la Masonería moderna no es, como Gould [22] Hughan [23] y Mackey [24] pretenden, una renovación del antiguo sistema, sino que es un nuevo orden de ninguna manera más antiguo que el primer cuarto del siglo XVIII.

III. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES Y ESPIRITU

Ha habido muchas controversias entre masones acerca de los puntos esenciales de la Masonería. Masones anglófonos los llaman ‘linderos’, un término tomado del Deuteronomio 19:14, que significa ‘los límites de la libertad Masónica’, o los límites inalterables dentro de los que todo albañil tiene que confinarse a sí mismo. Mackey [25] no estipula menos de veinticinco linderos. El mismo número es adoptado por Whitehead [26] ‘como la medula de las investigaciones de los autores masones más hábiles’. Los principales de ellos son [27]

  • el método de reconocimiento por señas secretas, palabras, apretones de manos, pasos, etc.;

  • los tres grados incluso el Arco Real;

  • la leyenda de Hiram del tercer grado;

  • el correcto ‘tejado’ de la logia contra ‘lluvia’ y ‘nieve’, i.e., contra hombres y mujeres ‘cowans’, o sea los que escuchan escondidos, i.e., intrusos profanos;

  • el derecho que cada Masón regualr tiene de visitar cada logia regular en el mundo;

  • la creencia en la existencia de Dios y en la vida futura;

  • el Volumen de la Ley Sagrada;

  • la igualdad de los masones en la logia;

  • el secreto;

  • el método simbólico de enseñanza;

  • la inviolabilidad de los linderos.

En verdad no hay ninguna autoridad en La Francmasonería para constituir tales linderos o leyes fundamentales ‘invariables’. Estricta y judicialmente, incluso los ‘Antiguos Cargos’, que, según las ‘Constituciones’ de Anderson, contienen las leyes inalterables, tienen un carácter legal obligatorio únicamente si están incluidas en el ‘Libro de la Constitución’ de cada Gran Logia. [28] Pero en práctica existen ciertas características que son universalmente consideradas como esenciales. Tales son los principios fundamentales descritos en el primero y sexto artículos de los ‘Antiguos Cargos’ concernientes a la religión, en los textos de las dos primeras ediciones en ingles (1723 y 1738) de las ‘Constituciones’ de Anderson. Estos textos, a pesar de diferir ligeramente, son idénticos en su significado esencial. El de 1723 es el texto original restaurado por la Gran Logia de Inglaterra en las ediciones de las ‘Constituciones’, 1756-1813, e introducido más tarde en el ‘Libro de las Constituciones’ de casi todas las otras Grandes Logias, es el más autorizado; pero el texto de 1738, que fue adoptado y usado por mucho tiempo por muchas Grandes Logias, es también de gran importancia por sí mismo y como una ilustración más amplia del texto de 1723.

En este último, el primer artículo de los ‘Antiguos Cargos’ que contiene la ley fundamental y la esencia de La Francmasonería moderna dice (se da el texto precisamente como impreso en el original de 1723):

I. Acerca de Dios y la Religión. Un Masón esta obligado, por el ejercicio de su cargo, a obedecer la ley moral: y si entiende correctamente el Arte, nunca será un estúpido Ateo[letras góticas] ni un Libertino irreligioso [letras góticas]. Pero aunque en tiempos anteriores los masones de cada país debían pertenecer a la religión de ese país o nación, cualquiera que fuera, ahora se piensa que es más conveniente que sólo se les obligue a seguir aquella religión con la que todos los hombres estén de acuerdo, dejándoles sus Opiniones particulares a sí mismos: esto es, ser hombres buenos y verdaderos o Hombres de Honor y Honestidad, por cualesquiera Denominaciones o Convicciones con las que se distingan; por lo que la Masonería llega a ser el Centro de Unión y el medio de conciliar una Amistad verdadera entre personas que deberían haberse quedado a una perpetua distancia.

Bajo el Artículo VI, 2 (el comportamiento del Masón después de que la logia se ha cerrado y los hermanos no se han ido) se agregó:

Para conservar la paz y la armonía, ningún resentimiento privado ni riñas se deben traer al interior de la logia, mucho menos una reyerta cualquiera acerca de Religión o Naciones o Política Estatal, puesto que sólo somos, como masones, de la Religión Catholick, antes mencionada, somos también de todas las Naciones, Lenguas, Afinidades e Idiomas y estamos decididos en contra de toda Política [impreso en el original en letras góticas] puesto que hasta hoy nunca ha conducido al bienestar de la logia y nunca lo hará. Este mandato ha sido siempre estrictamente ordenado y observado; pero especialmente desde la Reforma en Gran Bretaña o del disentimiento y secesión de estas Naciones de la comunión de Roma.

En el texto de 1738 los mismos artículos dicen (las diferencias del de 1723 están en cursivas):

I. Acerca de Dios y la Religión. Un Masón esta obligado por el ejercicio de su cargo a observar la ley moral como un verdadero Noahida (hijo de Noé, el primer nombre de los Francmasones) y si entiende correctamente el oficio, nunca será un estúpido ateo ni un libertino irreligioso ni actuara en contra de su conciencia. En tiempos antiguos los masones Cristianos estaban encargados de cumplir con las costumbres cristianas de cada país donde viajaban o trabajaban; pero siendo que la Masonería se encuentra en todas las naciones, incluso de religiones diferentes, están ahora generalmente encargados de adherir a esa religión, en la que todos los hombres están de acuerdo, (dejando a cada Hermano su propia opinión particular), o sea, ser hombres buenos y verdaderos, hombres de honor y honestidad, sin importar los nombresreligiones o convicciones que los distingan; porque todos ellos están de acuerdo con los tres grandes artículos de Noé, bastante para mantener el cemento de la logia. Así la Masonería es el centro de su unión y la felizmanera de conciliar la verdadera amistad entre personas que de otra maneradeberían haberse quedado a una perpetua distancia.

VI. 1. Comportamiento en la logia antes de cerrar: Ningún . . . resentimiento privado ni disputa sobre nación, familia, religión o política debe, por ningún motivo ni bajo ningún tono ni el pretexto que sea, ser traída dentro de las puertas de la logia; ya que como masones somos de la más antigua religión católica, antes mencionada, y de todas las naciones en la escuadra, el nivel y la plomaday como nuestros predecesores de todos los tiempos estamos decidimos en contra de las disputas políticas, ya que son contrarias a la paz y al bienestar de la logia.

Para apreciar debidamente estos textos que describen la Francmasonería moderna ‘especulativa’ es necesario compararlos con los requerimientos correspondientes de las Constituciones ‘Góticas’ (Cristianas) que reglamentaban las antiguas logias de la Masonería ‘operativa’ hasta y después de 1747. Estos requerimientos están uniformemente resumidos en las sencillas palabras: ‘El primer encargo es éste, que sean fieles a Dios y a la Santa Iglesia y no incurran en error o herejía’. [29] El radical contraste entre los dos tipos es evidente. Aun cuando un Masón, de acuerdo a la Antigua Constitución, se encontraba, ante todo, obligado a ser fiel a Dios y a la Iglesia, evitando herejías, sus obligaciones ‘religiosas’, según el nuevo texto, se reducían esencialmente a la observación de la ‘ley moral’ resumida prácticamente en los principios de ‘honor y honestidad’ en los que ‘todos los hombres están de acuerdo’. Esta ‘religión universal de la Humanidad’ que gradualmente elimina las accidentales divisiones de la humanidad debidas a opiniones particulares ‘o religiosas’, y a los ‘prejuicios’ nacionales y sociales, debe ser el vínculo de unión entre los hombres en la sociedad Masónica, concebida como el modelo de asociación humana en general. ‘Humanidad’ es el término usado para designar al principio esencial de la Masonería. [30] Aparece en un discurso Masónico de 1747. [31] Otras consignas son ‘tolerancia’, ‘no-sectarismo’, ‘cosmopolita’. El carácter cristiano de la sociedad bajo el régimen operativo de siglos pasados, dice Hughan [32] ‘se cambió por las reglas no-sectarias que debían incluir bajo su manto a los creyentes de todas las sectas, sin consideración por sus diferencias de color o región, con tal de que se observaran las sencillas condiciones de moralidad, edad madura y un voto aceptado’. [33] En la Masonería Continental las mismas nociones son expresadas con las palabras ‘neutralidad’, ‘laïcité’, ‘Confessionslosigkeit’, etc. En el texto de 1738 un énfasis particular se pone en la ‘libertad de conciencia’ y se acentúa el carácter universal, no-cristiano de la Masonería. El Masón es llamado un ‘verdadero Noahida’, i.e. un seguidor del sistema pre-cristiano y pre-mosaico de la humanidad indivisa. Los ‘ 3 artículos de Noé’ eran muy probablemente ‘los deberes para con Dios, para con el vecino y para consigo mismo’ inculcados desde los tiempos más antiguos en el ‘Encargo a un Hermano recién recibido’. Pueden también hacer referencia al ‘amor fraterno, auxilio y verdad’, con la ‘religión’ generalmente definida como el ‘gran cemento’ de la fraternidad y llamada por Mackey [34] ‘la consigna de nuestra orden y la característica de nuestra profesión’.

De los masones antiguos ya no se dice que estaban obligados a ‘ser de la religión’ sino solamente a ‘cumplir con las costumbres cristianas de cada país’. La designación de la así llamada religión ‘no sectaria’ como la ‘antigua catholick’ descubre el intento de contraponer esta religión de ‘Humanidad’ a la Católica Romana como la única verdadera, genuina, y originalmente católica. Se da a entender también el carácter no sectario de la Masonería en la era escogida en la página del título: ‘En el año 5723 de la Masonería’ y en la ‘Historia’. Sobre la ‘Historia’ Anderson mismo comenta en el prólogo (1738):

Sólo un Hermano experimentado, según la verdadera luz, puede hallar sin esfuerzo muchas convenientes alusiones en casi cada página de este libro las cuales ‘Cowans’ y otros no iniciados (incluso entre masones) no pueden percibir.

Así, concluye Krause [35] la ‘Historia’ de Anderson esta alegóricamente escrita en ‘lenguaje codificado’. Por eso, lejos de ser ‘simples alusiones pueriles a secretos de poca importancia’, la tendencia general de esta ‘Historia’ es el exhibir el ‘no sectarismo’ de la Masonería.

Dos puntos merecen mención especial: las declaraciones sobre los estilos de arquitectura ‘Augusto’ y ‘Gótico’ y la identificación de la Masonería con la geometría. El ‘Augusto’, al que se alaba por encima de todos los otros estilos, se refiere al ‘Humanismo’, mientras que el ‘Gótico’ al que se culpa de ignorancia y estrechez de espíritu, se refiere a la ortodoxia cristiana y en particular a la católica romana. La identificación de la Masonería con la geometría pone de manifiesto el carácternaturalista de la anterior. Como la Sociedad Real, de la que una grande y muy influyente proporción de los primeros Francmasones eran miembros [36], la Masonería profesa el método geométrico empírico, o ‘positivista’, de razonamiento y deducción en la investigación de la verdad. [37] En general parece ser que los fundadores de la Masonería pensaron seguir los mismos métodos para sus designios sociales que los que fueron escogidos por la Sociedad Real para sus investigaciones científicas. [38] ‘La Geometría como método se recomienda particularmente a la atención de los masones’. ‘Bajo esta luz, la Geometría puede muy bien considerarse como una lógica natural; puesto que la verdad es siempre consistente, invariable y uniforme, todas las verdades se pueden investigar de la misma manera. Las definiciones morales y religiosas, los axiomas y las proposiciones tienen una regular y cierta dependencia los unos en los otros tal como cualquiera en física o matemáticas’. ‘Permítanme recomendarles que persigan tal saber y cultiven tales preceptos de manera a afianzar el respeto Fraternal de esta sociedad y el honor de su futura promoción dentro de ella’. [39] Es tan sólo por inconsistencia que algunas Grandes Logias de América del Norte insisten en creer en la inspiración Divina de la Biblia como una cualidad necesaria y que no pocos masones en América y Alemania declaran la Masonería esencialmente como una ‘institución cristiana’. Según las Grandes Logias Alemanas, Cristo es solamente ‘el sabio y poderoso hombre puro’par excellence, el principal modelo y maestro de ‘Humanidad’. [40] En el sistema sueco, practicado por la Gran Logia del País Alemán, se dice que Cristo enseñó, además de la doctrina cristiana exotérica destinada al pueblo y a la más torpe muchedumbre de sus discípulos, una doctrina esotérica para sus discípulos escogidos, tales como San Juan, en la que negó que El fuera Dios. [41] La Francmasonería, se dice, desciende de la sociedad secreta cristiana, en la que se propagó esta doctrina esotérica. Es evidente, sin embargo, que aun en éste sentido restringido de Cristianismo ‘no-sectario’, La Francmasonería no es una institución cristiana, porque reconoce a muchos modelos y maestros pre-cristianos de ‘Humanidad’. Todos los masones instruidos están de acuerdo en la importancia objetiva de este principio Masónico de ‘Humanidad’, según el cual la creencia en dogmas es cuestión de importancia secundaria, e incluso es perjudicial para las leyes del amor y la tolerancia universales. La Francmasonería, por consiguiente, se opone no sólo al Catolicismo y al Cristianismo, sino también al sistema entero de verdad sobrenatural.

Las únicas divergencias serias entre masones sobre la interpretación de los textos de 1723 y 1738 se refieren a las palabras: ‘Y si entiende correctamente el Arte, nunca será un estúpido Ateo ni un Libertino irreligioso’. La controversia acerca del significado de estas palabras ha sido particularmente aguda desde el 13 de septiembre de 1877, cuando el Gran Oriente de Francia borró el párrafo, introducido en 1854 en sus Constituciones, por el cual la existencia de Dios y la inmortalidad del alma eran declarados la base de La Francmasonería [42] y le dio al primer artículo de sus nuevas Constituciones el siguiente tenor: ‘La Francmasonería, una institución esencialmente filantrópica, filosófica(naturalista, adogmatica) y progresista, tiene como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio de la moralidad universal, de las ciencias y de las artes y la práctica de la beneficencia. Tiene como principios la absoluta libertad de conciencia y la solidaridad humanaNo excluye a nadie a causa de sus creencias. Su divisa es Libertad, Igualdad, Fraternidad’. El 10 de septiembre de 1878, el Gran Oriente, además, decretó expurgar de los Rituales y de los procedimientos de la logia todas las alusiones a dogmas religiosas tales como los símbolos del Gran Arquitecto, la Biblia, etc. Estas medidas atrajeron solemnes protestas de casi todos los órganos angloamericanos y alemanes y llevaron a la ruptura entre las Grandes Logias angloamericanas y el Gran Oriente de Francia. Puesto que muchos masones librepensadores en América y en Europa simpatizaron en esta disputa con los franceses, ocurrió una ruptura mundial. Bastante recientemente muchas Grandes Logias de los Estados Unidos se negaron a reconocer la Gran Logia de Suiza como un Cuerpo regular, porque guardaba relaciones amistosas con el ateo Gran Oriente de Francia. [43] Esta ruptura parece mostrar, que en el precedente párrafo de los ‘Antiguos Cargos’ la creencia en un Dios personal es declarada como el más importante requisito previo y deber de un Masón y que la Masonería angloamericana, al menos, es un campeón inflexible de esta creencia en contraste con la impiedad de Masonería latina.

Pero en verdad toda Masonería esta llena de ambigüedad. Los textos de 1723 y 1738 de la ley fundamental acerca del Ateísmo son deliberadamente ambiguos. El ateísmo no es condenado de manera afirmativa, sino sólo suficientemente desaprobado para respetar las exigencias del momento, cuando un reconocimiento público del ateísmo habría sido fatal a la Masonería. No se dice que no se pueden admitir Ateos, o que ningún Masón puede ser un Ateo, sino sólo que si comprende correctamente el Arte, nunca será unestúpido Ateo, etc., i.e., que no sostendrá o profesara el Ateísmo de una manera tonta, con declaraciones, por ejemplo que choquen el sentimiento religioso y causen a la Masonería una mala reputación. Y aun tal estúpido Ateo no incurre en crítica más fuerte que la del simple hecho de que no comprende debidamente el Arte, un juicio meramente teórico sin ninguna sanción práctica. Tal desaprobación sirve más bien a alentar el positivismo moderno o el Ateísmo científico. Escasamente más serio es el rechazo del Ateísmo por las Grandes Logias británicas, americanas y algunas alemanas en su disputa con el Gran Oriente de Francia. Es verdad que la Gran Logia inglesa, en su comunicación trimestral del 6 de marzo de 1878 [44] aprobó cuatro resoluciones, en las que declara que el más importante lindero antiguo de la orden, es la creencia en el Gran Arquitecto del Universo, y se exige una declaración explícita de esta creencia de parte de los hermanos visitantes pertenecientes al Gran Oriente de Francia, como un requisito para entrar en las logias inglesas. Medidas similares fueron tomadas por las Grandes Logias irlandesas, escocesas, y norteamericanas . Pero esta creencia en un Gran Arquitecto es tan vaga y simbólica, que casi cada clase de Ateísmo e incluso el ‘estúpido’ Ateísmo puede ser cubierto por ella. Además, las Grandes Logias británicas y americanas declaran que se satisfacen totalmente con tal incertitud, que es, de hecho, sólo una declaración verbal, sin mayor investigación sobre la naturaleza de esta creencia, y que no sueñan con declarar que la Francmasonería es una ‘iglesia’, un ‘concilio’, o un ‘sínodo’. Por consiguiente se reconocen como masones incluso aquellos que con Spencer y otros filósofos Naturalistasde la época llaman a Dios el principio oculto todopoderoso que opera en la naturaleza, o, tal como los partidarios del ‘Handbuch’ [45] sostienen que las dos columnas de la religión son ‘el sentimiento de la pequeñez del hombre en la inmensidad de espacio y tiempo’, y ‘la convicción de que todo lo que es real tiene su origen en lo bueno y de que todo lo que ocurre debe ser para el bien’.

Un Gran Orador americano Zabriskie (Arizona) el 13 de noviembre de 1889 promulgó que ‘miembros individuales pueden creer en muchos dioses, si su conciencia y discernimiento así les mandan’. [46] Limousin [47] aprobado por masones alemanes [48] dice: ‘La mayoría de los hombres conciben a Dios, según las religiones exotéricas, como un hombre todopoderoso; otros conciben a Dios como la idea más elevada que un hombre puede formarse de acuerdo a las religiones esotéricas’. Estos últimos son llamados Ateos según la noción exotérica de Dios rechazada por la ciencia, pero no son Ateos según la noción esotérica y verdadera de Dios. Al contrario, añaden otros [49] son menos Ateos que los miembro de una iglesia, de quienes sólo difieren por tener una idea más alta de Dios o de lo Divino. En este sentido Thevenot, Gran secretario del Gran Oriente de Francia, en una carta oficial a la Gran Logia de Escocia (30 de enero de 1878), declara: ‘La Masonería francesa no cree que existan Ateos en el sentido absoluto de la palabra’ [50] y Pike mismo [51] reconoce:

Un hombre que tiene una concepción más alta de Dios que aquellos que lo rodean y que niega que la concepción de ellos sea Dios, será muy probablemente llamado Ateo por aquellos hombres que son en realidad mucho menos creyentes en Dios que él, etc.

Así que toda la polémica es meramente nominal y formal. Además, hay que notar que la cláusula que declara que la creencia en el Gran Arquitecto es un requisito de admisión fue introducida, en el texto de las Constituciones de la Gran Logia de Inglaterra, solamente en 1815 y este texto dice: ‘Un Masón por consiguiente esta particularmente obligado a nunca actuar en contra de los dictados de su conciencia’, con lo que la Gran Logia de Inglaterra parece reconocer que la libertad de conciencia es el principio supremo de la Francmasonería y que predomina por encima de todos los demás en caso de conflicto. Se implica asimismo la misma supremacía de la libertad de conciencia en el carácter no-sectario, que los masones angloamericanos reconocen como la esencia más profunda de la Masonería. ‘Dos principios’, dijo el Emperador alemán Federico III, en un discurso solemne a masones en Estrasburgo el 12 de septiembre de 1886, ‘caracterizan sobre todo nuestros propósitos, a saber, la libertad de conciencia y la tolerancia’; y el ‘Handbuch’ [52] justamente hace notar que la libertad de conciencia y la tolerancia fueron por eso promulgadas como los cimientos de la Masonería por la más alta autoridad Masónica de Alemania.

Por tanto el Gran Oriente de Francia tiene razón sobre la esencia de la cuestión, según el punto de vista Masónico; pero se ha apartado de la tradición al suprimir símbolos y formulaciones simbólicas, las cuales, si se comprenden debidamente, de ninguna manera implican aserciones dogmáticas y no se pueden rechazar sin dañar la obra de la Masonería, ya que ésta necesita de formulas religiosas ambiguas adaptables a cada forma de creencia y a cada fase de desarrollo moral. Desde este punto de vista los símbolos del Gran Arquitecto del Universo y de la Biblia son verdaderamente de suma importancia para la Masonería. Así que, varias Grandes Logias que al principio habían imitado el radicalismo francés, finalmente guardaron esos símbolos. Un representante de la Gran Logia de Francia escribe en este sentido a Findel: ‘Estamos completamente de acuerdo con ustedes en considerar todos los dogmas, sean positivos o negativos, como radicalmente contradictorios con la Masonería, cuya enseñanza debe ser propagada sólo por símbolos. Y los símbolos pueden y deben ser explicados por cada quien según su propia comprensión; por eso sirven para mantener la concordia. Por eso nuestra Gran Logia, de manera facultativa, retiene el Símbolo del Gran Arquitecto del Universo, ya que cada quien puede concebirlo de acuerdo a sus convicciones personales. [A las logias se les permite el retener los símbolos, pero no hay ninguna obligación de hacerlo así, y muchas no lo hacen.] Excomulgarse los unos a los otros a causa de cuestiones metafísicas, nos parece a nosotros los masones la cosa más indigna que se puede hacer’. [53] El órgano oficial de la Masonería italiana incluso recalca: ‘La fórmula del Gran Arquitecto, que se reprocha a la Masonería como ambigua y absurda, es la afirmación más liberal y justa del inmenso principio de la existencia y puede representar ya sea al (revolucionario) Dios de Mazzini como al Satanás de Giosue Carducci (en su famoso himno a Satanás); Dios, como fuente de amor, no de odio; Satanás, como el genio de lo bueno, no de lo malo’. [54] En ambas interpretaciones es en realidad el principio de la Revolución que adora la Masonería italiana.

IV. PROPAGACION Y EVOLUCION DE LA MASONERÍA

Los miembros de la Gran Logia formada en 1717 por la unión de cuatro logias antiguas, fueron hasta 1721 pocos en número e inferiores en calidad. La entrada de varios miembros de la Sociedad Real y de la nobleza cambió la situación. Desde 1721 se han extendido a través de Europa. [55] Esta rápida propagación fue principalmente debida al espíritu de los tiempos que, cansado de las disputas religiosas, intranquilo bajo la autoridad eclesiástica y descontento con las condiciones sociales existentes, buscó la iluminación espiritual y el consuelo en los misterios antiguos y deseó, uniendo hombres de tendencias afines, reconstruir la sociedad sobre una base completamente humana. En esas circunstancias la Francmasonería con su vaguedad y elasticidad, pareció a muchos un excelente remedio. Para adaptarse a las necesidades de países y clases sociales diferentes, el sistema original (1717-23) fue sometido a modificaciones más o menos profundas. En 1717, contrariamente a Gould [56], solo una sencilla ceremonia de admisión o un grado parece haber estado en uso [57] en 1723 dos aparecen tal como lo reconoció la Gran Logia de Inglaterra: ‘Aprendiz Ingresado’ y ‘Compañero del Gremio o Maestro’. El sistema de tres grados, practicado primero alrededor de 1725, llegó a ser universal y oficial solamente después de 1730. [58] Los símbolos y formas rituales, tal como fueron practicados desde 1717 hasta la introducción de más grados después de 1738, junto con los ‘Antiguos Cargos’ de 1723 o 1738, se consideran como la Francmasonería pura original. Un cuarto, el grado ‘Arco Real’ [59] usado al menos desde 1740, es primeramente mencionado en 1743, y aunque ajeno al sistema de la Masonería pura y antigua [60] es muy característico de la Masonería anglosajona posterior. En 1751 una rival, la Gran Logia de Inglaterra, ‘según las Instituciones Antiguas’ fue establecida y, por la actividad de su Gran secretario, Lawrence Dermott, pronto superó a la Gran Logia de 1717. Los miembros de esta Gran Logia son conocidos con la denominación de ‘Masones Antiguos’. Se llaman también ‘Masones de York’ por referencia, no a la efímera Gran Logia de toda Inglaterra en York, mencionada en 1726 y reavivada en 1761, sino a la supuesta primera Gran Logia de Inglaterra congregada en 926 en York. [61] Por fin, la Gran Logia Unida de Inglaterra, ganó el control adoptando en 1813 sus formas rituales.

En su espíritu religioso la Masonería anglosajona después de 1730 retrogradó indudablemente hacia una bíblica ortodoxia cristiana. [62] Este movimiento es atestado por la Cristianización de los rituales y por la popularidad de los trabajos de Hutchinson, Preston, y Oliver con los masones angloamericanos. Es debido principalmente al conservatismo de la sociedad anglófona en cuestiones religiosas, a la influencia de miembros eclesiásticos y a la institución de ‘capellanes de la Logia’ mencionados en los archivos ingleses desde 1733. [63] La reforma provocada por los artículos de unión entre las dos Grandes Logias de Inglaterra (1 diciembre, 1813) consistió sobre todo en la restauración del carácter no-sectario, de acuerdo con el cual toda alusión a una religión particular (cristiana) se debe omitir en los procedimientos de la logia. Además, se decretó que ‘habrá la más perfecta unidad de obligación de disciplina, o funcionamiento. . . según los genuinos linderos, leyes y tradiciones. . . en todo el mundo masónico desde el día y fecha de la dicha unión (1 diciembre, 1813) hasta que el tiempo no sea más’. [64] Tomando esta acción la Gran Logia Unida sobrestimo su autoridad. Su decreto fue respetado, hasta cierto punto, en los Estados Unidos, donde la Masonería, primero introducida hacia 1730, siguió en general las fases de evolución Masónica en la madre patria.

El título de Madre-Gran Logia de los Estados Unidos fue el objeto de una prolongada y apasionada polémica entre las Grandes Logias de Pennsylvania y Massachusetts. La opinión predominante actualmente es que, desde tiempo inmemorial, i.e., antes de las autorizaciones de la Gran Logia [65] existió en Filadelfia una logia regular con archivos fechados de 1731. [66] En 1734 Benjamín Franklin publicó una edición del ‘Libro de Constituciones’ inglés. Los principales representantes de la Gran Logia moderna de Inglaterra en los Estados Unidos eran Coxe y Price. Los estatutos de varias logias fueron establecidos por la Gran Logia de Escocia. Después de 1758, sobre todo durante la Guerra de Independencia, 1773-83, la mayor parte de las logias pasaron a los ‘Ancianos’. La unión de los dos sistemas en Inglaterra (1813) fue seguida por una unión similar en América. La forma real del rito americano desde entonces practicada se debe principalmente a Webb (1771-1819), y a Cross (1783-1861).

En Francia y Alemania, al principio, la Masonería fue practicada según el ritual inglés [67] pero la así llamada Masonería ‘escocesa’ pronto apareció. Puesto que sólo los nobles eran entonces considerados admisibles en la buena sociedad como miembros totalmente calificados, la sociedad de caballeros Masónicos se interpretó como una sociedad deGentilshommes, i.e., de nobles o por lo menos de hombres ennoblecidos o armados caballeros por la sola admisión en la orden, la cual según el antiguo ritual inglés todavía en uso, es ‘más honorable que el Vellón de Oro, o la Estrella o la Jarretera o cualquier otra Orden bajo el Sol’. La pretendida asociación de la Masonería con las órdenes de caballeros guerreros y con las religiosas era mucho más aceptable que la idea de un desarrollo a partir de las cofradías de labradores de cantera. Así pues un discurso presentado por el Caballero escocés Ramsay delante de la Gran Logia de Francia en 1737 e introducido por Tierce en su primera edición francesa del ‘Libro de Constituciones’ (1743) como un ‘discurso del Gran Maestro’, marcó su época. [68] En ese discurso la Masonería fue datada desde ‘la intima asociación de la orden con los Caballeros de San Juan de Jerusalén’ durante las Cruzadas; y se dijo que las ‘antiguas logias de Escocia’ habían conservado la Masonería genuina, perdida por las inglesas. Poco después de 1750, sin embargo, y dado que la practica de ciencias ocultas fue atribuida a los Templarios, su sistema fue fácilmente adaptable a toda clase de propósito Rosacruz y a prácticas tales como la alquimia, la magia, la cábala, el espiritismo, y la necromancia. La supresión de la orden con la historia del Gran Maestro Jacques de Molay y su pretendido renacimiento en la Masonería, reproducido en la leyenda de Hiram, representando la caída y la resurrección del justo o la supresión y la restauración de los derechos naturales del hombre, se adaptaba admirablemente con ambos sistemas, cristiano y revolucionario, de los grados elevados. Los principales sistemas Templarios del siglo XVIII fueron el sistema de la ‘Estricta Observancia’, organizado por el estafador Rosa y propagado por el entusiasta von Hundt; y el sistema sueco, constituido por los grados franceses y escoceses en Suecia.
En ambos sistemas se prometía obediencia a superiores desconocidos. Se supuso falsamente que la cabeza suprema de estos sistemas Templarios, que eran rivales entre si, fue el impostor Jacobino, Charles Edward, quien declaró en 1777, que nunca había sido un Masón. [69] Casi todas las logias de Alemania, Austria, Hungría, Polonia, y Rusia estuvieron, en la segunda mitad del siglo XVIII, envueltas en la disputa entre estos dos sistemas. En las logias de Francia y otros países [70] la admisión de mujeres a las reuniones de las logias ocasionaron una inmoralidad escandalosa. [71] El espíritu revolucionario se manifestó muy pronto en la Masonería francesa. Ya en 1746 en el libro ‘La Franc-Maçonnerie, écrasée’, un experto ex-Masón, quien, siendo Masón, había visitado muchas logias en Francia e Inglaterra, y consultado encumbrados masones con cargos oficiales, describió como el verdadero programa Masón un programa que, según Boos, el historiador de La Francmasonería (pág. 192), en grado asombroso coincide con el programa de la gran Revolución francesa de 1789. En 1776 este espíritu revolucionario fue llevado a Alemania por Weisshaupt por medio de un sistema conspirador, que pronto se extendió por todo el país. [72] Charles Augustus de Saxe-Weimar, el Duque Ernest de Gotha, el Duque Ferdinand de Brunswick, Goethe, Herder, Pestalozzi, etc., son mencionados como miembros de esta orden de Illuminati. Muy pocos miembros, sin embargo, fueron iniciados en los más altos grados. Los Illuminati franceses incluían a Condorcet, el Duque de Orleans, Mirabeau y Sieyès. [73] Después del Congreso de Wilhelmsbade (1782) se hicieron reformas en Alemania y en Francia. Los principales reformadores alemanes, L. Schröder (Hamburg) e I.A. Fessler, trataron de restaurar la sencillez y pureza originales. El sistema de Schröder es de hecho practicado por la Gran Logia de Hamburgo, y un sistema modificado (Schröder-Fessler) por la Gran Logia Real York (Berlín) y la mayoría de las logias de la Gran Logia de Bayreuth y Dresden. Las Grandes Logias de Frankfort-on-the-Main y Darmstadt practican un ecléctico sistema basado en el ritual inglés. [74] Exceptuando a la Gran Logia York Real, que tiene ‘Orientaciones Internas’ y una ‘Orientación más profunda’ escocesas, las otras rechazan los altos grados. La más grande Gran Logia de Alemania, la Nacional (Berlín), practica un sistema escocés corregido (Observancia Estricta) de siete grados y el ‘Landes Grossloge’ y sistema sueco de nueve grados. El mismo sistema es practicado por las Grandes Logias de Suecia, Noruega, y Dinamarca. Estos dos sistemas aun declaraban que la Masonería es una institución cristiana y, como la Gran Logia York Real, se negaban a iniciar judíos. Findel dice que la razón principal es para evitar que la Masonería sea dominada por gente cuyos fuertes apegos raciales son incompatibles con el carácter no-sectario de la institución. [75]
El principal sistema en los Estados Unidos (Charleston, Carolina del Sur) es el llamado Antiguo y Aceptado Rito escocés, organizado en 1801 sobre la base del Rito francés escocés de perfección, que fue establecida por el Consejo de los Emperadores de Este y Oeste (París, 1758). Este sistema, que se propagó por todo el mundo, puede considerarse como el tipo revolucionario de la Masonería Templaria francesa, que lucha por los derechos naturales del hombre en contra de los despotismos religiosos y políticos, simbolizados por la tiara papal y una corona real. Se esfuerza por ejercer una influencia preponderante sobre las otras organizaciones Masónicas, dondequiera que se establezca. Esta influencia le es garantizada por los sistemas Gran Oriente de los países latinos; se resiente aun en Gran Bretaña y Canadá, donde los jefes supremos de gremios de la Masonería son también, en general, miembros prominentes de los Consejos Supremos del Rito escocés. Había, en 1908, veintiséis Consejos Supremos universalmente reconocidos del Antiguo y Aceptado Rito escocés: EE.UU. de América: Jurisdicción del sur (Washington), establecida en 1801; Jurisdicción del norte (Boston), 1813; República Argentina (Buenos Aires), 1858; Bélgica (Bruselas), 1817; Brasil (Río de Janeiro), 1829; Chile (Santiago), 1870; Colon, para las Islas de la India Occidental (La Habana), 1879; Colombia (Cartagena); República Dominicana (S. Domingo); Inglaterra (Londres), 1845; Egipto (Cairo), 1878; Francia (París), 1804; Grecia (Atenas), 1872; Guatemala (para Centroamérica), 1870; Irlanda (Dublín), 1826; Italia (Florencia), 1858; México 1868); Paraguay (Asunción); Perú (Lima), 1830; Portugal (Lisboa), 1869; Escocia (Edinburgo), 1846; España (Madrid), 1811; Suiza (Lausana), 1873; Uruguay (Montevideo); Venezuela (Caracas). Consejos Supremos no universalmente reconocidos existían en Hungría, Luxemburgo, Nápoles, Palermo, Roma, Turquía. Los fundadores del rito, para darle un gran esplendor, inventaron la fábula de que Federico II, Rey de Prusia, fue su verdadero fundador, y esta fábula, bajo la autoridad de Pike y Mackey, se mantenía todavía como probable en la edición de la ‘Enciclopedia’ de Mackey (1908). [76]
 

V. ORGANIZACION Y ESTADÍSTICAS

La característica distintiva de organización de la Masonería especulativa es el sistema de la Gran Logia fundado en 1717. Cada Gran Logia regular o Consejo Supremo en el sistema escocés, o Gran Oriente en el sistema mixto, constituye una organización soberana e independiente con poderes legislativo, judicial y ejecutivo. Se compone de las logias o organizaciones inferiores de su jurisdicción o de sus representantes reunidos de modo regular y de los grandes oficiales elegidos. Una logia debidamente constituida ejerce la misma autoridad, pero en una esfera más restringida. Los oficiales indispensables de una logia son el Maestro Adorador [77] el Guardián Mayor y Menor, y el Tejador. El maestro y los guardianes son normalmente auxiliados por dos diáconos y dos mayordomos para el trabajo ceremonial y social y por un tesorero y un secretario. Muchas logias tienen un Capellán para las ceremonias y discursos religiosos. Los mismos oficiales en mayores cantidades y con rimbombante títulos (Gran Maestro Muy Adorador, Soberano Gran Comandante, etc.) existen en las Grandes Logias. Como los gastos de los miembros son fuertes, sólo personas ricas pueden permitirse el pertenecer a la fraternidad. Se restringe además el número de candidatos por prescripciones con relación a sus cualidades morales, intelectuales, sociales y físicas, y por una reglamentación que exige la unanimidad de votos secretos para su admisión. Así que, contrariamente a su pretendida universalidad, La Francmasonería parece ser una sociedad muy exclusiva, tanto así que es una sociedad secreta, cerrada al mundo profano del común de los mortales. ‘La Francmasonería’, dice la ‘Keystone’ (‘Piedra Angular’) de Filadelfia [78]

‘no tiene derecho a ser popular. Es una sociedad secreta. Es para los pocos, no para los muchos, para los escogidos, no para las masas.’
En la práctica, en verdad, las prescripciones acerca de los dones intelectuales y morales no son rigurosamente obedecidas:
‘Cantidad se admiten . . . cuyo único objetivo es hacer de su membresia un medio para promover su interés pecuniario’. [79]
‘Hay un numero considerable de nuevo, que aprecia La Francmasonería únicamente por las reuniones sociables que le son atribuidas.’
‘De nuevo he oído hombres que dicen abiertamente, que se habían afiliado para tener acceso a cierta clase de individuos, como asunto de negocios, y que fueron obligados a hacerlo porque cada quien así lo hacía. Además hay un gran numero que se afilian por curiosidad o tal vez, porque alguien en una posición por encima de ellos es masón.’
‘Muy semejante a esto es esa clase de individuos que desean una asociación simpática’. [80]
‘En la Masonería encuentran los medios de tener fácil acceso a una sociedad, que se les niega por convenciones sociales. Tienen riqueza pero ni el nacimiento ni la educación que les permitan ser elegibles para relaciones corteses y distinguidas.’
‘El negocio nunca esta ausente de sus palabras y actos.’
‘El cuerpo Masónico incluye un gran número de publicanos.’ [81]
De la regla Masónica — amor fraterno, ayuda, y verdad — son seguramente las dos primeras, especialmente tal como se entienden en el sentido de ayuda mutua en todas las emergencias de la vida, las principales razones de adhesión para la mayor parte de los candidatos. Esta asistencia mutua, simbolizada sobre todo por los cinco puntos de confraternidad y el ‘gran saludo en señal de desgracia’ del tercer grado, es una de las características fundamentales de la Francmasonería. Por su juramento el Maestro Masón se compromete a mantener y sostener los cinco puntos de confraternidad de hecho así como de palabra, i.e., asistir a todo Maestro Masón en cada ocasión según sus facultades, y en especial cuando haga la señal de desgracia. En Duncan, ‘Ritual americano’ (229), el Archi-Masón Real jura incluso:
Ayudaré a un compañero Archi-Masón Real, cuando lo vea metido en cualquier dificultad y tomaré su causa para liberarlo del problema tenga o no razón.

Es un hecho atestado por hombres experimentados de todos países que, dondequiera que la Masonería es influyente, los no-masones sufren en sus intereses por la preferencia sistemática que masones se dan el uno al otro en nombramientos a cargos y empleos. Incluso Bismarck [82] se quejó de los efectos de esta ayuda Masónica mutua, que es perjudicial asimismo para la igualdad cívica que para los intereses públicos. En libros y revistas Masones, los actos ilícitos y traicioneros, ejecutados para prestar esta ayuda mutua, son recomendados y alabados como una gloria de La Francmasonería. ‘Las mismas leyes inexorables de la guerra’, dice el orador oficial del Gran Oriente de Francia, Lefèbvre d’Aumale [83] ‘tienen que doblegarse delante de La Francmasonería, lo que es quizás la demostración más notable de su poder. Una señal bastó para detener la matanza; los combatientes tiraron sus armas, se abrazaron el uno al otro fraternalmente y se volvieron enseguida amigos y Hermanos como sus juramentos lo prescriben’, y el ‘Handbuch’ [84] lo declara: ‘esta señal ha tenido efectos benéficos, particularmente en tiempos de guerra, cuando frecuentemente aplaca a los más acerbos enemigos, de manera que escuchan la voz del humanismo y se dan ayuda mutua en lugar de matarse el uno al otro’. [85] Incluso la ampliamente propagada sospecha, de que a veces la justicia es frustrada y criminales Masones son salvados de un merecido castigo, no se puede estimar infundada. La dicha práctica de ayuda mutua es tan reprensible que los mismos autores Masones [86] la condenan severamente. ‘Si’, dice el Hermano Marbach (23), ‘La Francmasonería pudiera verdaderamente ser una asociación, e incluso una secreta, de hombres de los más diversos rangos de la sociedad, ayudándose y promoviéndose el uno al otro, sería una asociación inicua, y los policías no tendrían deber más urgente que el exterminarla.’

Otra característica de la ley Masónica es que ‘traición’ y ‘rebelión’ en contra de la autoridad civil son declaradas sólo como crímenes políticos, que no afectan la buena reputación de un Hermano más que la herejía, y no proporcionan ninguna razón para un juicio Masónico. [87] La importancia que la Masonería atribuye a este punto se manifiesta por el hecho de que se publica en el Artículo II de los ‘Antiguos Cargos’, que define los deberes de un Francmasón con respecto a las autoridades Estatales y civiles. Comparado con el mandato correspondiente de las constituciones ‘góticas’ de la masonería operativa, no es nada menos ambiguo que el Artículo I acerca de Dios y de la religión. Las antiguas Constituciones góticas cándidamente ordenaban: ‘Asimismo serás fiel vasallo del Rey sin traición ni mentira y que no conocerás traición sin enmendarla, si puedes, sino advertirás de ella al Rey o a su consejo’. [88] El segundo artículo de La Francmasonería moderna especulativa (1723) dice:

De los magistrados civiles, supremos y subordinados. Un Masón es un pacífico sujeto de las Autoridades Civiles, dondequiera que reside o trabaja, y nunca tendrá nada que ver con Complots ni Conspiraciones en contra de la paz y el bienestar de la Nación, ni se comportara de manera indebida con los Magistrados subalternos; Porque la Masonería siempre ha sido perjudicada por la Guerra, el derramamiento de sangre y la Confusión, los antiguos Reyes y Príncipes han sido muy bien dispuestos a alentar a los masones, debido a su Pacifismo y Lealtad, con lo que prácticamente contestaron a las Criticas de sus adversarios y promovieron el Honor de la Fraternidad, que siempre floreció en Tiempos de Paz. De manera que si un Hermano pudiera Rebelarse en contra del Estado, su Rebelión no se debe aprobar, pero se le debe tener lastima como a un hombre infeliz; y, si no se le declara culpable de ningún otro Crimen, sin embargo, la fiel Hermandad tiene que y debe repudiar su Rebelión, y no debe tener resentimiento ni Razón de Envidias políticas hacia el Gobierno por el momento; no pueden expulsarlo de la Logia y su Relación a con ella es inabrogable.

Así que la rebelión, según la Masonería especulativa moderna, es sólo desaprobada cuando se conspira contra la paz y el bienestar de la nación. La hermandad debe rechazar la rebelión, pero sólo para preservar a la fraternidad de problemas por parte de las autoridades civiles. Un hermano, por tanto, culpable de rebelión no puede ser expulsado de la logia; Por el contrario, sus compañeros masones están particularmente obligados a compadecerse de él en su infortunio cuando él (en prisión o frente a las cortes) tenga que sufrir de las consecuencias de su rebelión, y le darán fraternal ayuda tanto como puedan. La Francmasonería misma como organización es muy pacífica y leal, pero no desaprueba; al contrario, alaba aquellos hermanos que por amor de la libertad y del bienestar nacional complotan con buen éxito en contra de monarcas y otros gobernantes despóticos, aun cuando, como asociación de utilidad pública exija privilegios y protección de los reyes, príncipes, y otros altos dignatarios para el éxito de su obra pacífica. ‘La lealtad a la libertad’, dice ‘la Crónica del Francmasón’ [89] ‘pasa por encima de todas las otras consideraciones’. La sabiduría de esta reglamentación, observa Mackey [90] ‘será evidente cuando consideremos que, si la traición o la rebelión fueran crímenes masones, casi cada masón en las Colonias Unidas, en 1776, habría sido sometido a expulsión y cada Logia a la confiscación de su autorización por las Grandes Logias de Inglaterra y Escocia, bajo cuya jurisdicción estaban en ese momento.’

Un engañoso refrán es ‘Masón una vez, Masón siempre’. Esto a menudo se interpreta como que ‘el vínculo Masónico es indisoluble, y que no hay ninguna remisión de sus consecuencias’ [91] o ‘Obligaciones’ [92] que ni siquiera la muerte puede cortar la unión de un Masón con la Francmasonería. [93] Pero indudablemente un Masón tiene el ‘derecho de demisionar’ [94] y este derecho, cualquiera que sea la opinión de la jurisprudencia Masónica y según los derechos naturales e inalienables del hombre, se extiende hasta un retiro completo no sólo de la logia sino también de la hermandad. En la escala de penas Masónicas, la ‘expulsión’ es la más grave. [95] Además de aquellos que han sido expulsados o que han renunciado hay muchos masones ‘no afiliados’ que han cesado de ser miembros ‘activos’ de una logia, pero, según la ley Masónica, la cual, por supuesto, no puede obligar más que de lo que esta autorizada por las reglas generales de la moralidad, quedan sujetos a la logia dentro de la jurisdicción de la cual ellos residen.

Sobre la unidad, las autoridades Masónicas unánimemente afirman que la Francmasonería en todo el mundo es una sola, y que todos los francmasones constituyen en realidad una sola logia; que las diferentes logias existen sólo por conveniencia, y que por consiguiente todo Masón regular tiene derecho a ser recibido en toda logia regular del mundo como un hermano, y, en caso de que esté en apuros, a que se le ayude. El buen entendimiento entre masones de diferentes países es favorecido por las relaciones personales y por la correspondencia, especialmente entre las oficinas de los grandes secretarios, y por los congresos internacionales [96] que llevaron al establecimiento, en 1903, de una oficina permanente internacional en Neuchâtel, Suiza. [97] No hay ninguna Gran Logia general o dirección de la Francmasonería, aunque varios intentos se han hecho en casi cada uno de los más grandes estados o países para establecer una. Disensiones incesantes entre sistemas y Cuerpos Masónicos son características de la Francmasonería en todos los países y épocas. Pero la unidad federal de la Francmasonería basta para demostrar una verdadera solidaridad entre masones y Cuerpos Masónicos en todo el mundo; De donde viene la acusación de complicidad en las maquinaciones que algunos de ellos tienen. Esta solidaridad es públicamente reconocida por autoridades Masónicas. Pike, por ejemplo, escribe [98]

Cuando el periódico en Londres que habla de la Francmasonería de la Gran Logia de Inglaterra, con menosprecio protestó que la Francmasonería inglesa era inocente de las acusaciones proferidas por la Bula Papal (Encycl. 1884) contra la Francmasonería, cuando declaró que la Francmasonería inglesa no tenía ninguna opinión política ni religiosa, y que ni en el menor grado simpatizaba con las permisivas opiniones ni con las extravagantes declaraciones de una fracción de la Francmasonería Continental, recibió muy justamente y de manera muy concluyente un jaque mate por los Organos Romanos con la respuesta, ‘le es inútil protestar. Ustedes son francmasones y usted los reconocen como francmasones. Ustedes les dan aprobación, estímulo y apoyo y son responsables junto con ellos y no pueden evitar esa responsabilidad’.

Ya que estadísticas exactas no siempre se tienen y que los métodos de enumeración difieren en los diferentes países, las cantidades totales sólo pueden ser aproximadas. Por eso en la mayoría de las logias de los Estados Unidos sólo los Maestros (tercer grado) son contados, mientras que en otros países se suman los aprendices y los compañeros. Hay además muchos masones no afiliados (que han cesado de ser miembros de una logia) que no se incluyen. Se estima su número a dos tercios del de los masones activos. En Inglaterra un Masón puede actuar como miembro de varias logias. Confirmando nuestra declaración acerca de los miembros activos de los Cuerpos estrictamente Masónicos, que en calendarios y libros del año están registrados como tales, podemos, según fuentes recientes y fidedignas [99] estimar la situación actual de la Francmasonería como sigue (alrededor de 1900): Grandes Orientes, Grandes Logias, Consejos Supremos, y otros G. Cuerpos escoceses, 183; logias 26,500; masones, aproximadamente 2,000,000; el número de los Grandes Capítulos del Arco Real es: en los Estados Unidos 2968 capítulos subordinados, bajo un Gran Capítulo General; Inglaterra, 46 Grandes Capítulos con 1015 capítulos subordinados; Colonias inglesas y centros Masónicos extranjeros, 18 Grandes Capítulos con 150 capítulos subordinados. El censo de la masonería de gremio es como sigue:

Gran Bretaña y Colonias (excluyendo a Canadá): 4.670 logias; 262.651 miembros

Canadá: 727 logias; 60.728 miembros

Estados Unidos (Blanco): 12.916 logias; 1.203.159 miembros

Estados Unidos (de color): 1.300 logias; 28.000 miembros

Países latinos: 2.500 logias; 120.000 miembros

Otros países europeos: 771 logias; 90.700 miembros
Africa: 53 logias; 2.150 miembros
Total: 22.937 logias; 1.767.388 miembros
VI. TRABAJO INTERNO DE LA FRANCMASONERIA:
SIMBOLISMO MASONICO Y JURAMENTOS
‘Del principio al fin’, dice Pike [100] ‘la Masonería es trabajo’. El ‘trabajo’ Masónico, propiamente dicho, es el trabajo ritual interno secreto por el que los Masones se hacen y son educados para el trabajo externo, que es acción para el bienestar de la humanidad según los principios Masónicos. Los Masones son hechos por las tres ceremonias de iniciación (primer grado), pasaje (segundo grado), y crecimiento (tercer grado). Los símbolos exhibidos en estas ceremonias y explicados de acuerdo a los principios Masónicos y a las indicaciones verbales dadas en los rituales y en las conferencias de los tres grados, constituyen el manual de instrucción Masónica. La educación así empezada se completa por la vida total de la logia, en la que se aconseja a cada Masón el tomar una parte activa, asistiendo regularmente a las reuniones de la logia, aprovechando, según su habilidad, los medios que la Masonería le ofrece, perfeccionándose en conformidad con los ideales Masónicos, y contribuyendo a las discusiones de temas Masónicos y a un buen gobierno de la logia, que se representa como un modelo del gobierno de la sociedad en general. La logia debe ser un tipo del mundo [101] y los masones tienen la intención de tomar parte en la regeneración de la raza humana. [102] ‘El simbolismo de la Francmasonería’, dice Pike en una carta a Gould del 2 de diciembre de 1888 [103] ‘es el alma misma de la Masonería.’ Y Boyd, el Gran Orador de Missouri, confirma: ‘es del principio al fin, símbolo, símbolo, símbolo’. [104]
Las principales ventajas de este simbolismo, que no es particular a la Francmasonería sino que se refiere a los misterios y doctrinas de todas las edades y de todos los factores de la civilización, es el siguiente: (1) Siendo adaptable a todas las opiniones posibles, doctrinas, y gustos, atrae al candidato y fascina al iniciado. (2) conserva la unidad no-sectaria de la Francmasonería a pesar de diferencias profundas de religión, raza, sentimiento nacional, y tendencias individuales. (3) resume la sabiduría teórica y práctica de todas las edades y naciones en un idioma universalmente inteligible. (4) entrena al Masón a considerar las instituciones existentes, religiosas, políticas, y sociales, como fases pasajeras de la evolución humana y a descubrir por su propio estudio las reformas que se deben realizar en nombre del progreso Masónico, y los medios para realizarlas. (5) le enseña a ver en las doctrinas y dogmas predominantes tan sólo las concepciones subjetivas o los símbolos cambiantes de una verdad universal más profunda en el sentido de los ideales Masónicos. (6) permite a la Francmasonería disimular sus verdaderos propósitos de los profanos, e incluso de aquellos de entre los iniciados que son incapaces de apreciar esos objetivos, como la Masonería se propone. ‘La Masonería’, dice Pike, ‘ oculta celosamente sus secretos e intencionalmente lleva al error a los intérpretes presumidos’. [105] ‘Parte de los Símbolos son mostrados . . . al Iniciado, pero es intencionalmente engañado con interpretaciones falsas’. [106] ‘Los iniciados son pocos aunque muchos oyen el Thyrsus’. [107] ‘El significado de los Símbolos no se descubre enseguida. Les damos sólo indicaciones generales. Debe descubrir el significado profundo y misterioso por sí mismo’. [108] ‘es para cada uno de los Masones el descubrir el secreto de la Masonería por la reflexión en sus símbolos y por una sabia consideración de lo que es dicho y hecho en el trabajo’. [109] ‘El grito universal en todo el mundo Masónico’, dice Mackey [110] ‘es por la luz; nuestras logias de ahora en adelante serán escuelas, nuestra labor será estudiar, nuestro sueldo será aprender; los tipos y símbolos, los mitos y alegorías de la institución empiezan apenas a investigarse con referencia al significado fundamental y los Francmasones ahora comprenden completamente la tan frecuentemente citada definición, que la Masonería es una ciencia de moralidad oculta en alegorías e ilustrada por símbolos.’
Los símbolos Masónicos pueden y son interpretados en sentidos diferentes. Eclesiásticos ortodoxos anglicanos trataron todo el simbolismo del Antiguo y Nuevo Testamentos en relación con el simbolismo del Templo de Salomón como un simbolismo Masónico y a la Masonería como a la ‘sirvienta de la religión’ [111] que, ‘en casi todas partes de cada grado se refiere distinta y plenamente a un Salvador crucificado’. [112] Muchos autores Masónicos en los países latinos [113], y algunos de los principales autores angloamericanos [114], declaran que el simbolismo Masónico en su original y apropiado sentido se refiere sobre todo al culto solar y fálico de los antiguos misterios, sobre todo los egipcios. [115] ‘es en los símbolos antiguos y su significado oculto’, dice Pike [116] ‘que los verdaderos secretos de la Francmasonería consisten. Éstos deben revelar su naturaleza y propósitos verdaderos’. En conformidad con esta regla de interpretación, la letra G en el símbolo de Gloria (Estrella Resplandeciente) o la Gamma griega (cuadrado), resumiendo a toda la Masonería es normalmente explicada con el significado de ‘generación’; la letra inicial del tetragramaton (Yahweh) y el nombre completo se explican como un principio macho o macho-hembra. [117] Con el mismo sentido, según la antigua interpretación, se explican las dos columnas Boaz y Jachin; la Rosacuz (una cruz con una rosa en el centro); el punto dentro del círculo; el ‘vesica piscis’, el bien conocido símbolo del Salvador; el triple Tau; Sol y Luna; Hiram y Cristo (Osiris); el ataúd; la Cámara Media y aun el Sancta Sanctorum, como adyta o las más santas partes de cada templo, normalmente contenían horribles objetos de culto fálico. [118]
Puesto que los masones, incluso en sus conferencias oficiales y rituales, generalmente reivindican un origen egipcio del simbolismo Masónico y una íntima ‘afinidad’ de ‘los usos y costumbres Masónicos con aquellos de los Antiguos Egipcios’ [119] tales interpretaciones se han de considerar oficialmente autorizadas. Pike dice, además, que ‘casi cada uno de los símbolos Masónico antiguos’ tiene ‘cuatro significados distintos, como si uno estuviera dentro del otro, el significado moral, político, filosófico y espiritual’. [120] Desde el punto de vista político Pike, con muchos otro Masones Escoceses angloamericanos, interpreta todo simbolismo Masónico en el sentido de una lucha sistemática contra toda clase de ‘despotismo’ político y religioso. Hiram, Cristo, Molay se ven tan sólo como representantes de la ‘Humanidad’ los ‘Apóstoles de Libertad, Igualdad, Fraternidad’. [121] La Cruz (un cuadrado doble o cuádruple) no es ‘ningún símbolo específicamente cristiano’, ‘para todos nosotros es un emblema de la Naturaleza y de la vida Eterna; de ellos sólo deje que cada quien diga por sí mismo’. [122] La Cruz X (Cristo) fue el Signo de la Sabiduría Creadora o Logos, el Hijo de Dios. Mithraism marco a sus soldados en la frente con una cruz, etc. [123] I.N.R.I., la inscripción en la Cruz, Masónicamente dice: ‘Igne Natura Renovatur Integra’. La regeneración de la naturaleza por la influencia del sol simboliza la regeneración espiritual de la humanidad por el fuego sagrado (verdad y amor) de la Masonería, como una institución completamente naturalista. [124] ‘El primer asesino de Hiram es la Realeza que es el ejemplo típico de la tiranía’, golpeando ‘con su regla de hierro a la garganta de Hiram y haciendo de la libertad de palabra una traición’. El segundo asesino es el Pontificado (Papado) ‘apuntando el cuadrado de acero al corazón de la víctima’. [125] Cristo agonizando en el Calvario es para la Masonería ‘el más grande entre los apóstoles de la Humanidad, desafiando el despotismo romano y el fanatismo e intolerancia del sacerdocio’. [126] Bajo el símbolo de la Cruz, ‘las legiones de la libertad marcharán a la victoria’. [127]
El Kadosh (decimotercer grado), pisoteando la tiara papal y la corona real, se destina a desahogar una justa venganza en estos ‘grandes criminales’ por el asesinato de Molay[128] y ‘como el apóstol de la verdad y de los derechos del hombre’ [129] librar a la humanidad ‘de la esclavitud del Despotismo y de la Tiranía espiritual’. [130] ‘En la mayoría de los rituales de este grado todo respira venganza’ en contra del ‘Despotismo’ religioso y político. [131] Por eso se dice que los símbolos Masónicos ‘resplandecen de ideas, que deben penetrar el alma de cada Masón y ser claramente reflejados en su carácter y comportamiento, hasta que llegue a ser una columna de fortaleza para la fraternidad’. [132] ‘no hay ni una iota del Ritual Masónico’, agrega la ‘Voice’ de Chicago, ‘que este vacío de significado’. [133] Estas interpretaciones, es verdad, no han sido adoptadas oficialmente por los ritos angloamericanos del gremio; pero aparecen como totalmente autorizados, aunque no los únicos autorizaron ni siquiera por su sistema ni por los dos primeros artículos de los ‘Antiguos Cargos’ (1723), que contienen la ley fundamental de la Francmasonería. Acerca del carácter no-sectario de la masonería y de su simbolismo, Pike justamente comenta: ‘La Masonería no propaga ninguna creencia, excepto la suya propia muy sencilla y sublime enseñada por la Naturaleza y la Razón. Nunca ha habido una falsa Religión en el mundo. La única revelación universal permanente esta escrita en la Naturaleza visible y es explicada por la Razón y completada por las sabias analogías de la fe. No hay mas que una religión verdadera, un dogma, una creencia legítima’. [134] Por consiguiente, también, la Biblia como un símbolo Masónico, se interpreta como un símbolo del Libro de la Naturaleza o del Código de la razón y conciencia humanas, mientras que los dogmas, cristianos y otros, no tienen para la Francmasonería sino la importancia de símbolos cambiantes que cubren la única verdad permanente, de la que las ‘Ciencia’ y ‘Artes’ Masónicos son una ‘revelación progresiva’, y su aplicación. [135]
Se debe notar, que la gran mayoría de los Masones están lejos de ser ‘iniciados’ y ‘se arrastran en la oscuridad egipcia’. [136] ‘La masonería de los grados más altos’, dice Pike [137] ‘enseña las grandes verdades de la ciencia intelectual; pero acerca de estos, así como de los rudimentos y primeros principios, la masonería Azul es completamente ignorante. Sus dramas parecen tener la intención de enseñar la resurrección del cuerpo’. ‘La pretendida posesión de secretos misteriosos, ha permitido a la masonería Azul de contar sus iniciados por decenas de millares. Nunca fue ninguna pretensión a la posesión de conocimientos misterioso tan sin fundamento y tan absurda como la de los Grados del Capítulo del Arco Azul y Real’. [138] ‘La parodia de Cristiandad de la Masonería Azul la hizo simplemente una emasculada e impotente sociedad con grandes y resonantes pretensiones y escasos resultados. Y, aún así, sus multitudes adhieren a ella, porque la iniciación es una necesidad del Alma Humana; y porque instintivamente anhela la unión de los muchos bajo el mando de una única voluntad, en cosas espirituales así como en cosas temporales, por una Jerarquía y un Monarca’. [139] ‘Debe el Adepto entender el significado de los Símbolos [140] y Oliver declara: ‘Hermanos, de rango y cargo elevados, desconocen a menudo los principios elementales de la ciencia’. [141] Masones, ‘pueden haber sido Maestros de la Cátedra por cincuenta años y aun no haber aprendido el secreto de la Hermandad. Este secreto es, en su propia naturaleza, invulnerable; para el Masón que ha llegado a conocerlo, que sólo podía haberlo supuesto y ciertamente no haberlo recibido de nadie; lo ha descubierto, porque ha estado en la logia, marcado, aprendido e interiormente digerido. Cuando llega al descubrimiento, él incuestionablemente, lo guarda para sí mismo, sin comunicarlo ni aun a su Hermano más íntimo, porque, si esta persona no tiene la capacidad para descubrirlo por si mismo, querría asimismo la capacidad para utilizarlo, si lo recibiera verbalmente. Por esta razón será para siempre un secreto’. [142]
En vista del hecho de que los secretos de la Masonería son desconocidos de la mayoría de los masones, los juramentos de secreto tomados sobre la Biblia son de lo más sorprendente e injustificable. El juramento, por ejemplo, del primer grado es como sigue: ‘Yo, en la presencia del Gran Arquitecto del Universo, . . . por la presente y sobre esto solemne y sinceramente juro, que esconderé siempre, encubriré y nunca revelare ninguna parte o partes, ningún punto o puntos de los secretos o misterios de o pertenecientes a los Libres y Aceptados Masones en la Masonería que se me hubieran dado a conocer hasta este momento, que se me den a conocer ahora o que puedan en cualquier momento futuro serme comunicados’ etc. ‘Estos varios puntos que solemnemente juro observar bajo pena, no menor, de que me corten la garganta y la lengua de raíz y de que mi cuerpo sea enterrado en las arenas del mar’, ‘o el castigo aun más eficaz de ser estigmatizado como un individuo deliberadamente perjuro, vacío de todo valor moral’. ‘Así que Dios me ayude’, etc. Juramentos semejantes, excepto con castigos aun más severos, se toman en los grados superiores. Los contenidos fundamentales de las promesas son según Pike: decimoctavo grado: ‘Me comprometo y garantizo que sostendré siempre, que corresponde a la Masonería el enseñar las grandes verdades no-sectarias, que no pertenecen exclusivamente a ninguna religión y reconozco que no tengo el mas mínimo derecho para exigir de otros que acepten ninguna interpretación particular de los símbolos Masónicos, que I les atribuya en virtud de mis creencias personales. Me obligo y solemnemente garantizo que respetare y sostendré por todos los medios y bajo cualquier circunstancia la Libertad de Expresión, la Libertad de Pensamiento y la Libertad de Conciencia en temas religiosos y políticos’. [143] Trigésimo Grado: A.– ‘Yo solemnemente y libremente juro obediencia a todas las leyes y reglamentos de la Orden, cuya creencia será mi creencia, prometo obediencia a todos mis superiores regulares. . . . Me comprometo a dedicarme, alma y cuerpo, a la protección de la inocencia, a la defensa del derecho, a la derrota de la tiranía y al castigo de toda infracción contra la ley de la Humanidad y los derechos del Hombre. . . nunca, ni por interés ni por miedo, ni aun para salvar mi existencia, ni me someteré ni sufriré ningún despotismo material, que pudiera esclavizar u oprimir a la humanidad por la usurpación o el abuso del poder. Juro nunca someterme ni tolerar ningún Despotismo intelectual, que pretenda encadenar o trabar el libre pensamiento, etc.’ B. ‘Yo solemnemente juro consagrar mi vida a los fines de la Orden de los Caballeros Kadosh, y cooperar lo mas eficazmente por todos los medios prescritos por las autoridades constituidas de la orden para alcanzarlos. Yo solemnemente juro y dedico a estos fines, mis palabras, mi energía, mi fuerza, mi influencia, mi inteligencia y mi vida. Yo juro considerarme en adelante y para siempre como el Apóstol de la Verdad y de los derechos del hombre’. C. ‘Yo me consagrare al máximo a traer el debido castigo sobre los opresores, los usurpadores y los perversos; Me comprometo a nunca perjudicar a un Caballero Kadosh, sea por palabra o por hecho. . .; juro que si lo encuentro como enemigo en el campo de batalla, salvaré su vida, cuando me haga el Signo de Auxilio, y lo libraré de prisión y cautiverio por tierra o por agua, aun al riesgo de mi propia vida o de mi propia libertad. Me comprometo a defender el derecho y la verdad aun por la fuerza y la violencia, si necesario y si debidamente ordenado por mis superiores regulares’. D. ‘Me comprometo a obedecer sin titubeo cualquier orden que sea de mis Superiores regulares en la Orden’. [144]
 
VII. TRABAJO EXTERNO DE LA FRANCMASONERIA:
SUS REALIZACIONES, INTENCIONES Y MÉTODOS
El trabajo externo de la Francmasonería, aunque uniforme en su carácter fundamental y sus líneas generales, varía considerablemente en diferentes países y con distintos símbolos Masónicos. Propósitos ‘Caritativos‘ o ‘filantrópicos‘ son perseguidos principalmente por las Masonerías inglesa, alemana y americana, mientras que, prácticamente al menos, estos son descuidados por los Masones en los países latinos, que están absortos en actividad política. Pero aun en Inglaterra, donde se gastan, relativamente, las más grandes cantidades para propósitos caritativos, la filantropía Masónica no parece ser inspirada por muy altos ideales de generosidad y desinterés, por lo menos con respecto a la gran mayoría de los hermanos; las contribuciones principales son hechas por unos cuantos hermanos muy ricos y el resto por los acomodados. Por otra parte, en todos los países son casi exclusivamente masones y sus familias quienes se aprovechan de la caridad Masónica. La beneficencia Masónica hacia el mundo ‘profano’ es poco más que figurativa, consistiendo en la propagación y aplicación de los principios Masónicos por los que los Masones fingen promover el bienestar de la humanidad; y si los Masones, particularmente en los países Católicos, de vez en cuando se dedican a trabajos caritativos como ordinariamente se entiende, su objetivo es ganar simpatía y así hacer avanzar sus verdaderos propósitos. En América del Norte, sobre todo en los Estados Unidos, un aspecto característico del trabajo externo es la propensión a exhibirse en la construcción de suntuosos ‘templos’ Masónicos, en procesiones Masónicas, en la pose de primeras piedras y la dedicación de edificios públicos y aun de iglesias cristianas. Esta tendencia ha sido frecuentemente censurada por escritores Masónicos. ‘¡La masonería de este continente se ha vuelto loca yendo en pos del alto ranguismo y de los altos títulos. Les decimos a los hermanos, que si no le ponen más atención al simbolismo puro, simple, bello de la logia y menos al oropel, perifollos, fuego y plumas del Ritualismo y Templarismo escoceses, el Gremio será sacudido hasta sus mismas fundaciones!’ ‘Que suene la alarma’. [145] ‘Muchos masones han pasado por la ceremonia sin ninguna inspiración; pero, en los desfiles públicos de las logias (incluso en Inglaterra) se encuentran generalmente en la primera línea y en los banquetes Masónicos no pueden ser igualados ni superados’. [146]
Pero el objetivo verdadero de ambos trabajos, interno y externo, es la propagación y aplicación de los principios Masónicos. El verdadera método Masónico es, que la logia es el terreno común en el que hombres de diferentes religiones y opiniones políticas, con tal de que acepten los principios generales Masónicos, se pueden reunir; por tanto, no interfiere, directa ni activamente, con la política de los partidos, pero excluye las discusiones políticas y religiosas de las reuniones, dejando a cada Masón aplicar los principios a los problemas de cada día. Pero este método es abiertamente repudiado por la Masonería contemporánea en los países latinos y por muchos Consejos Supremos del Antiguo y Aceptado sistema escocés, por la Gran Logia de Hungría; el Gran Orienta de Bélgica, etc. fue y es prácticamente rechazado también por la masonería alemana e incluso por la americana y la inglesa. Por eso las logias Masónicas americanas, por lo menos, y abiertamente, así lo reivindican algunos de los principales autores Masónicos, jugaron un papel preponderante en el movimiento de independencia, las logias de los ‘Ancianos’, en general, promovieron este movimiento y las de los ‘modernos’ se pusieron del lado de la Gran Bretaña. [147] según la ‘Revista Masónica’ la Francmasonería fue instrumental en la formación de la Unión Americana (1776), reivindicando cincuenta y dos [148] o incluso cincuenta y cinco [149] de los cincuenta y seis ‘signatarios de la Declaración de Independencia como miembros de la Orden’. Otras publicaciones periódicas Masónicas, sin embargo, reivindican que sólo seis de los signatarios [150] y sólo nueve de los presidentes de los Estados Unidos eran francmasones. [151] En la Revolución francesa (1789) y en los movimientos revolucionarios posteriores en Francia, Italia, España, Portugal, América Central y del Sur, Cuerpos Masónicos, se dice, tomaron una parte más o menos activa, como lo declaran prominentes representantes de las Grandes Logias en los diferentes países y en muchos casos por historiadores imparciales ‘profanos’. [152] En Rusia también la Francmasonería, finalmente, llegó a ser una ‘conspiración política’ de asociaciones organizadas Masónicamente que cubrieron el terreno.
Incluso con respecto a la más reciente Revolución Turca, parece cierto que el Nuevo partido turco, que hizo y dirigió la Revolución, fue guiado por masones, y que la masonería, sobre todo los Grandes Orientes de Italia y Francia, tuvieron un papel preponderante en esta Revolución. [153] Dirigiendo estas obras, la Francmasonería propaga principios que, lógicamente desarrollados, como se muestra antes, son esencialmente revolucionarios y sirven de base para todo tipo de movimientos revolucionarios. Dirigiendo a los Masones a descubrir por si mismos reformas prácticas en conformidad con los ideales Masónicos y a trabajar para su realización, fomenta en sus miembros, y a través de ellos en la sociedad en general, el espíritu de innovación. Como una asociación aparentemente inofensiva y aun caritativa, pero que es en realidad, por su secreto y ambiguo simbolismo, sujeta a las más diversas influencias, proporciona en tiempos críticos un refugio para la conspiración, y aun cuando sus logias no se transformen ellas mismas en clubes de complots, los Masones son entrenados y alentados a encontrar asociaciones nuevas para tales propósitos o a utilizar asociaciones existentes. Por eso, la Francmasonería en el siglo XVIII, como un aliado poderoso de la infidelidad, preparó la Revolución francesa. Se selló la alianza de la Francmasonería con la filosofía, públicamente, por la iniciación solemne de Voltaire, jefe de estos filósofos, el 7 de febrero de 1778, y su recepción de la túnica Masónica del famoso materialista Hermano Helvetius. [154] Antes de la Revolución, nacieron varias sociedades conspiradoras relacionadas con la Francmasonería de la que se apropiaron sus formas y métodos; Illuminati, clubes de Jacobinos, etc. Un número relativamente importante de los principales revolucionarios fueron miembros de logias Masónicas, entrenados por la vida en la logia para sus carreras políticas. Incluso el programa de la Revolución expresado en los ‘derechos del hombre’ fue, como antes se muestra, tomado de los principios Masónicos, y su divisa: ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’ es la divisa misma de la Francmasonería. De la misma manera, la Francmasonería, junto con los Carbonari, cooperaron en el movimiento revolucionario italiano del siglo XIX. Casi todos los jefes prominentes y entre ellos Mazzini y Garibaldi, son ensalzados por la Masonería como sus miembros más distinguidos. En Alemania y Austria la Francmasonería, durante el siglo XVIII fue un poderoso aliado del partido llamado de ‘Las Luces’ (Aufklaerung), y del Josefinismo; durante el siglo XIX de los partidos pseudo-Liberal y anticlerical.
Para apreciar debidamente la actividad de la Francmasonería en Alemania, Suecia, Dinamarca e Inglaterra, y en Francia bajo el régimen Napoleónico, no se deben descuidar las relaciones especiales entre la Francmasonería y las dinastías reinantes. En Alemania dos terceras partes de los masones eron miembros de las antiguas Grandes Logias Prusianas bajo el protectorado de un miembro de la Dinastía Real, lo que implica un control severo de toda actividad de la logia en conformidad con los objetivos del Gobierno. Así que los francmasones alemanas son difícilmente capaces de una actividad independiente. Pero ellos indudablemente fomentaron el movimiento por el que Prusia gradualmente llegó a ser el principal estado de Alemania, considerado por ellos como el ‘representante y el protector de la evolución moderna’ en contra del ‘Ultramontanismo’, la ‘intolerancia’, y las ‘usurpaciones Papales’. También promovieron el ‘Kulturkampf’. El famoso jurisconsulto Masón, Gran Maestro Bluntschli, fue uno de los principales agitadores en este conflicto; también inspiró la ‘Kulturkampf’ suiza. Por su instigación, la asamblea de la ‘Federación de las Grandes Logias alemanas’, con el objeto de aumentar la actividad de la logia en el sentido de la ‘Kulturkampf’, declaró, el 24 de mayo de 1874: ‘es un deber profesional para las logias, el cuidar que los hermanos lleguen a ser totalmente conscientes de las relaciones de la Francmasonería con la esfera ética de la vida y con los propósitos culturales. Los Francmasones están obligados a realizar los principios de la Francmasonería en la vida práctica y a defender las fundaciones éticas de la sociedad humana, siempre que sean atacados. La Federación de las Grandes Logias alemanas facilitará, que cada año se propongan a todas las logias cuestiones de actualidad para discusión y acción uniforme’. [155] Los Francmasones alemanes harán incansables esfuerzos para ejercer una firme influencia en la vida general de la nación, siguiendo los principios Masónicos, manteniendo así una perpetua y silenciosa ‘Kulturkampf’. Los medios principales que emplearan serán las bibliotecas populares, conferencias, la afiliación de asociaciones e instituciones afines, la creación, donde sea necesario, de instituciones nuevas, a través de las cuales el espíritu Masónico penetrara a la nación. [156] Una actividad semejante es desplegada por los francmasones austríacos.
La organización principal que en Francia afianzó el éxito de la Francmasonería fue la famosa ‘Liga de instrucción’ fundada en 1867 por el Hermano F. Macé, que posteriormente fue miembro del Senado. Esta liga afilió e implicó con su espíritu a muchas otras asociaciones. La Masonería francesa y sobre todo el Gran Oriente de Francia han desplegado la actividad más sistemática como el elemento político dominante en la ‘Kulturkampf’ francesa desde 1877. [157] De los documentos oficiales de la Masonería francesa contenidos principalmente en el ‘Boletín’ oficial y en los ‘Compte-rendu’ del Gran Oriente se ha demostrado que todas las medidas anticlericales pasadas por el Parlamento francés fueron decretadas de antemano en las logias Masónicas y ejecutadas bajo la dirección del Gran Oriente, cuyo objetivo declarado es controlar todo y a todo mundo en Francia. [158] ‘Yo dije en la asamblea de 1898’, declara el diputado Massé, orador oficial de la Asamblea de 1903, ‘que es el deber supremo de la Francmasonería el interferir cada día más y más en las contiendas políticas y profanas’. ‘Éxito (en la lucha anticlerical) es en gran medida debido a la Francmasonería; porque es su espíritu, su programa, sus métodos, que han triunfado’. ‘Si se ha establecido el Bloc, esto se debe a la Francmasonería y a la disciplina aprendida en las logias. Las medidas que ahora tenemos que acelerar son la separación de la Iglesia y del Estado y una ley sobre la enseñanza. Confiemos en la palabra de nuestro Hermano Combes’. ‘Por mucho tiempo la Francmasonería ha sido simplemente la república oculta’, i.e., el parlamento y el gobierno secretos de la Francmasonería en realidad gobiernan Francia; el Estado, el Parlamento y el Gobierno profanos simplemente ejecutan sus decretos. ‘Somos la conciencia del país’; ‘somos cada año la campanilla fúnebre que anuncia la muerte de un gabinete que no ha cumplido con su deber sino que ha traicionado a la República; o somos su apoyo, diciendo alentadoramente en un solemne momento: Le presento la voz del país. . . el satisfecit que usted desea, o su reproche que mañana será sellado por su caída’. ‘Requerimos vigilancia y sobre todo confianza recíproca, si hemos de llevar a cabo nuestro trabajo, aún no terminado. Este trabajo, usted sabe. . . el combate anticlerical, continua. La República debe librarse a sí misma de las congregaciones religiosas, hechandolas fuera con un enérgico golpe. El sistema de medias tasas es peligroso en todas partes; el adversario debe ser aplastado de un solo golpe’. [159] ‘Es fuera de duda’, declaró el presidente de la Asamblea de 1902, Hermano Blatin, con respecto a las elecciones francesas de 1902, ‘que habríamos sido derrotados por nuestros bien organizados adversarios, si la Francmasonería no se hubiera extendido sobre todo el país’. [160]
Junto con esta actividad política, la Francmasonería empleó contra sus adversarios, fueran reales o supuestos, un sistema de espionaje y de falsas acusaciones, cuya exposición provocó la caída del gabinete Masónico de Combes. En verdad, todas las reformas ‘anticlericales’ Masónicas llevadas a cabo en Francia desde 1877, tales como la secularización de la educación, las medidas en contra de las escuelas privadas cristianas y los establecimientos caritativos, la supresión de las órdenes religiosas y la expoliación de la Iglesia, de manera declarada culminaron en una reorganización anticristiana e irreligiosa de la sociedad humana, no sólo en Francia sino en todo el mundo. Por eso la Francmasonería francesa, siendo el abanderado de toda la Francmasonería, pretende inaugurar la era de oro de la república Masónica universal, incluyendo en la hermandad Masónica a todos los hombres y a todas las naciones. ‘La victoria del Galileo’, dijo el presidente del Gran Oriente, Senador Delpech, el 20 de septiembre de 1902, ‘ha durado veinte siglos. Pero ahora él muere a su vez. La misteriosa voz, que anuncio (a Julián el Apóstata) la muerte de Pan, hoy anuncia la muerte del impostor Dios que prometió una era de justicia y paz a aquellos que creían en él. La ilusión ha durado mucho tiempo. El mentiroso Dios desaparece ahora a su vez; muere para reunirse en el polvo de las edades con las divinidades de India, Egipto, Grecia, y Roma, que vieron a muchas criaturas postrarse delante de sus altares. Hermanos Masones, nos alegramos declarando que no somos totalmente ajenos a este derrocamiento de los falsos profetas. La Iglesia Romanista, fundada en el mito Galileo, empezó a deteriorarse rápidamente desde el mismo día en el que se estableció la Asociación Masónica’. [161]
La afirmación de los masones franceses: ‘somos la conciencia del país’, no era cierta. De las estadísticas oficiales se determinó, que en todas las elecciones hasta 1906, la mayoría de los votos fueron en contra del Bloc Masónico, y aun el resultado de 1906 no prueba que el Bloc, o masonería, en sus medidas y propósitos anticlericales representaban la voluntad de la nación, ya que lo contrario es evidente por muchos otros hechos. Mucho menos representa él la ‘conciencia’ de la nación. El hecho es, que el Bloc, en 1906, obtuvo una mayoría tan sólo porque la mayor parte de esta mayoría votó en contra de su ‘conciencia’. Sin duda las reivindicaciones de la Francmasonería en Francia son muy exageradas, y los éxitos que han obtenido son debidos principalmente al rebajamiento de la tonalidad moral en la vida pública y privada, facilitado por la desunión existente entre los católicos y por los serios errores políticos que cometieron. Bastante semejante es el trabajo externo del Gran Oriente de Italia que también pretende ser el porta estandarte de la Francmasonería en la lucha laica de la luz y de la libertad Masónicas en contra de los poderes de ‘la oscuridad espiritual y de la esclavitud’, que se refieren por supuesto al papado, y sueña con el establecimiento de un nuevo y universal imperio republicano con una Roma Masónica, que reemplazara al imperio papal y Cæsareo, como metrópolis. El Gran Oriente de Italia ha declarado frecuentemente que es seguido entusiásticamente en esta lucha por la Francmasonería del mundo entero y, sobre todo, por los centros Masónico de París, Berlín, Londres, Madrid, Calcuta, Washington. [162] No ha sido contradicha ni por una sola Gran Logia en ningún país, ni las alemanas ni otras Grandes Logias no rompieron de ningún modo sus relaciones con ella a causa de su vergonzosa actividad política y anti-religiosa. Pero aunque los objetivos de los masones italianos son quizás más radicales y sus métodos más astuto que los de los franceses, su influencia política, debido a la desigualdad de las condiciones sociales circundantes, es menos fuerte. Lo mismo se puede decir de las Grandes Logias belga y húngara, que también consideran al Gran Oriente de Francia como su modelo político.
Desde 1889, fecha del congreso Masónico internacional, reunido en París, los 16 y 17 de julio de 1889, por el Gran Oriente de Francia, se han hecho sistemáticos y continuos esfuerzos para crear una unión más estrecha de la Francmasonería universal con el fin de realizar eficaz y rápidamente los ideales Masónicos. Los aliados especiales del Gran Oriente en esta tarea son: el Consejo Supremo y la Gran Logia Simbólica de Francia y las Grandes Logias Masónicas de Suiza, Bélgica, Italia, España, Hungría, Portugal, Grecia; Las Grandes Logias de Massachusetts y de Brasil también fueron representadas en el congreso. El programa seguido por el Gran Oriente de Francia, en sus líneas principales, dice así: ‘La Masonería, que preparó la Revolución de 1789, tiene el deber de continuar su trabajo’. [163] Esta tarea se debe de cumplir por la aplicación consistente, completa y estricta, de los principios de la Revolución a todos los departamentos del orden religioso, moral, judicial, legal, político y social. Como las reformas políticas necesarias están realizadas en la mayoría de sus puntos esenciales, de aquí en adelante la aplicación consistente de los principios revolucionarios a las condiciones sociales de la humanidad será la tarea principal de la Masonería. La república social universal, en la que, después del derrocamiento de toda clase de tiranía espiritual y política’, de los poderes dinásticos y ‘teocráticos’ y de los privilegios de clase, reinara la más grande libertad individual posible y una igualdad social y económica en conformidad con los ideales Masónicos franceses, verdaderos objetivos finales de esta labor social.
Los siguientes se consideran como los medios principales: (1) destruir radicalmente, por la persecución abierta de la Iglesia o por un sistema hipócrita y engañoso de separación entre el Estado y la Iglesia, toda influencia social de la Iglesia y de la religión, insidiosamente llamada ‘clericalismo’, y, hasta donde sea posible, destruir a la Iglesia y toda verdadera, i.e., religión sobrehumana, que vaya más allá de un incierto culto de la patria y de la humanidad; (2) Laicizar o secularizar, por un igualmente hipócrita y engañoso sistema de ‘no-sectarismo’, toda vida pública y privada y, sobre todo, la instrucción y educación populares. ‘No-sectarismo’ tal como lo entiende el partido del Gran Oriente es un sectarismo anticatólico e incluso anticristiano, ateo, positivista, o agnóstico disfrazado de no-sectarismo. La libertad de pensamiento y conciencia de los niños tiene que desarrollarse sistemáticamente en el niño en la escuela y ser protegida, lo más que se pueda, en contra de toda influencia perturbadora, no sólo por parte de la Iglesia y de los sacerdotes, sino también de los propios padres de los niños y aun por medio de la coacción moral y física, sí necesario. El partido del Gran Oriente la considera como la indispensable e indefectiblemente vía segura hacia el establecimiento definitivo de la república social universal y de la pretendida paz mundial, como ellos la imaginan, y de la gloriosa era de solidaridad humana y de insuperable felicidad humana en el reino de libertad y justicia. [164]
El esfuerzo para lograr una unión más estrecha con las Francmasonerías angloamericana y alemana se hizo principalmente por la Gran Logia Simbólica de Francia y la ‘Agencia Masónica Internacional’ de Neuchâtel (dirigida por el ex-Gran Maestro suizo Quartier-La Tente), vinculado con la pequeña Gran Logia ‘Alpina’ de Suiza. Estas dos Grandes Logias, como agentes secretos del Gran Oriente de Francia, actuaron como mediadores entre éste y los Cuerpos Masónicos de países anglófonos y alemanes. Con las Grandes Logias inglesas y americanas sus esfuerzos, hasta ahora, habían tenido poco éxito. [165] Sólo la Gran Logia de Iowa parece haber reconocido a la Gran Logia de Francia. [166] La Gran Logia inglesa no sólo rechazó la oferta, sino que incluso declaró, el 23 de septiembre de 1907, por medio de su archivista: ‘Creemos que, estamos mejor en Inglaterra, separados de tal gente. De hecho, la Francmasonería tiene un tan mal olor en el Continente de Europa, a causa de ser explotada por Socialistas y Anarquistas, que tenemos que romper enteramente las relaciones con la mayoría de los Grandes Cuerpos que han abandonado nuestros Linderos’. [167] Las Grandes Logias americanas (Massachusetts, Missouri, etc.), en general, parecen estar resueltas a seguir el ejemplo de las Grandes Logias inglesas.
Las Grandes Logias alemanas, al contrario, por lo menos la mayoría, cedieron ante la presión ejercida en ellas por un gran numero de hermanos alemanes. Cautivadas por el partido del Gran Oriente, el 3 de junio de 1906, la Federación de las ocho Grandes Logias alemanas, por 6 votos a 2, decretó establecer relaciones amistosas oficiales con la Gran Logia, y el 27 de mayo de 1909, por 5 votos a 3, restaurar las mismas relaciones con el Gran Oriente de Francia. Este último decreto provocó las más grandes demostraciones de alegría, triunfo y jubilación en el partido del Gran Oriente, que lo consideró como un evento de gran importancia histórica. Pero entre tanto una discusión en la prensa pública fue provocada por algunos artículos incisivos del ‘Germania’ [168] con el resultado de que, las tres antiguas Grandes Logias Prusianas, que constaban de 37 198 hermanos controladas por el protectorado, abandonando su ambigua actitud enérgicamente condenaron el decreto del 27 de mayo de 1909, y la actitud de las 5 otras así llamadas Grandes Logias ‘humanitarias’ alemanas, que constaban de solo 16 448 hermanos. Se esperaba que, las Grandes Logias británicas y americanas, incitadas por el ejemplo de las Grandes Logias alemanas, frente al secular enemigo común del Vaticano, se unirían al partido del Gran Oriente antes del gran congreso Masónico universal, que se tendría en Roma en 1911. Pero en lugar de una más estrecha unión de la Francmasonería universal soñada por el partido del Gran Oriente, el único resultado fue una división entre las Grandes Logias alemanas por el que la federación misma fue momentáneamente sacudida hasta sus cimientos.
Pero a pesar del fracaso de las negociaciones oficiales, había muchos alemanes y no pocos masones americanos, que evidentemente, favorecían, por lo menos, los principales objetivos anticlericales del partido del Gran Oriente. Sorprendente evidencia de esto fue la resultante y violenta agitación mundial, que, con la ocasión de la ejecución del anarquista, Hermano Ferrer, 31, un miembro activo del Gran Oriente de Francia [169] fue provocada por los Grandes Orientes de Francia [170] y de Italia [171] para motivar la organización de un Kulturkampf internacional según el modelo francés. En casi todos los países de Europa, la separación del Estado y de la Iglesia y la laicizacion o neutralización de la enseñanza y educación populares, fueron y son todavía exigidas por todos los partidos de Izquierda con redoblada impetuosidad.
El hecho de que hay también masones americanos, que evidentemente defienden laKulturkampf en América e inspiran la Kulturkampf internacional, es atestado por el ejemplo de los Hermanos. J.D. Buck, 33 y A. Pike, 33. Buck publicó un libro, ‘El Genio de la Francmasonería’, en el que defiende muy enérgicamente una Kulturkampf para los Estados Unidos. Este libro que, en 1907, estaba en su 3ra edición, se recomienda ardientemente a todos los masones americanos por los periódicos Masónicos. A. Pike, como el Gran Comendador del Supremo Consejo Maestro Mundial (Charleston, Carolina del Sur) no perdió ninguna oportunidad para, en sus cartas, excitar el espíritu anticlerical de sus colegas. En una larga carta del 28 de diciembre de 1886, por ejemplo, le ruega al Gran Comendador italiano, Timoteo Riboli, 33, amigo íntimo de Garibaldi, de hacer todo lo que este en su poder, para unir a la Masonería italiana en contra del Vaticano. El escribe:
El Papado. . . ha sido durante mil años el verdugo y la maldición de la Humanidad, la impostura más desvergonzada, en su pretensión al poder espiritual de todas las edades. Con sus túnicas empapadas y apestando con la sangre de medio millón de seres humanos, siempre con el apreciado olor de carne humana quemada en sus narices, se regocija con la renovada perspectiva del poder. Ha enviado por todo el mundo sus anatemas en contra del gobierno Constitucional y del derecho de los hombres a la libertad de pensamiento y conciencia.
Además,
‘En presencia de esta ‘Cobra di capello’ espiritual, este enemigo mortal, traicionero, asesino, el más formidable poder en el mundo, la unidad de la Masonería italiana es de necesidad absoluta y suprema; y ante esta necesidad superior y omnipotente todas las consideraciones menores deben deferirse; las disensiones y la desunión, en presencia de este enemigo de la raza humana son criminales’. ‘no debe haber ninguna insistencia inflexible, intransigente en opiniones particulares, teorías, prejuicios, profesiones: sino, al contrario, concesiones mutuas y cooperación armoniosa’. ‘La Francmasonería del mundo se regocijará al ver cumplida y consumada la Unidad de la Francmasonería italiana’. [172]
Periódicos Masónicos importantes, por ejemplo, ‘El Tyler-Keystone Americano’ (Ann Arbor), abiertamente patrocinan los esfuerzos del Partido del Gran Oriente francés. ‘La absoluta unidad del Gremio’, dice el Antiguo Gran Maestro Clifford P. MacCalla (Pennsylvania), ‘es un glorioso concepto’. ‘Ni las fronteras de los Estados ni los vastos océanos separan a la Fraternidad Masónica. Por todas partes es una’. ‘No hay iglesia universal, ni Cuerpo universal de política; solo hay una Fraternidad universal, esta Francmasonería; y cada Hermano que es un miembro digno, puede sentirse orgulloso de ella’. [173] Debido a la solidaridad existente entre todos los Cuerpos Masónicos y entre los masones individuales, todos son solidariamente responsables por las maldades de sus compañeros miembros.
Masones representativos, sin embargo, exaltan la pretendida saludable influencia de su orden en la cultura y el progreso humanos. La Masonería’, dice Frater, Gran Orador, Washington, ‘es el santuario de grandes pensamientos, de bellos sentimientos, el seminario para el perfeccionamiento de los estándares moral y mental de sus miembros. Es como un deposito de moralidad que llueve su benigna influencia en la mente y en el corazón’. [174] ‘La Francmasonería Moderna’, según otros masones, ‘es un reformador social y moral’. [175] ‘nadie’, dice el ‘Keystone’ de Chicago, ‘ha calculado o puede calcular el tan extenso carácter de la influencia de la Masonería en el mundo. No se limita de ninguna manera a los Cuerpos del Gremio. Cada iniciado es un portador de la luz, una fuente luminosa’. [176] ‘En Alemania como en los Estados Unidos y Gran Bretaña aquellos que han sido lideres de hombres en la vida intelectual, moral y social, han sido francmasones. Ejemplos eminentes en el pasado han sido los Hermanos Fichte, Herder, Wieland, Lessing, Goethe. El más grande de todos ellos fue I.W. von Goethe. Bien podemos estar orgullosos de un tal hombre’ [177] etc. Los Masones alemanes [178] reivindican para la Francmasonería una parte considerable en el espléndido desarrollo de la literatura alemana en los siglos XVIII y XIX. Estas reivindicaciones, sin embargo, cuando se examinan con espíritu crítico, resultan o infundadas o exageradas. La Francmasonería inglesa, estaba entonces en un bajo nivel moral e intelectual y retrogradando hacia la ortodoxia, no estaba calificada para ser la creadora o un factor importante en la libre pensadora ‘Cultura de la Ilustración’. La Masonería alemana, entonces dominada por el sistema sueco y la Estricta Observancia e intelectual y moralmente degenerada, como los mismos historiadores Masónicos lo reconocen, no estaba en mejor condición. En verdad los principales hombres literarios de la época, Lessing, Goethe, Herder, etc. fueron cruelmente engañados y defraudados por lo que vieron y experimentaron en su vida de la Logia. [179] Lessing habló con desdén de la vida de la Logia; Goethe describió las asociaciones Masónicas y sus hechos como ‘necios y pícaros’; Herder escribió, el 9 de enero de 1786, al famoso Hermano filólogo Heyne; ‘sostengo un odio mortal a las sociedades secretas y, como resultado de mi experiencia, tanto dentro de sus círculos más íntimos y fuera de ellas, las mando a todas el demonio. Por las constantes conspiraciones para dominar y el espíritu de intriga que se arrastra bajo la cubierta’. [180]
La Francmasonería, lejos de contribuir a la grandeza literaria de estos u otros hombres importantes, se aprovechó del esplendor exterior que su membresia reflejó en ella. Pero la ventaja no fue de ninguna manera merecida, ya que, aun en la plenitud de su fama literaria, no ellos, sino estafadores ordinarios, como Johnson, Cagliostro, etc., fueron los centros alrededor de los cuales el mundo Masónico gravitó. Todos los hombres superiores pertenecientes a la Francmasonería: Fichte, Fessler, Krause, Schröder, Mossdorf, Schiffman, Findel, etc., cuando se esforzaron por depurar la vida de la Logia de la charlatanería, fueron tratados ignominiosamente por la mayoría de los masones ordinarios y aun por las autoridades de la Logia. Hombres de semejante tendencia de pensamiento son estigmatizados por partidarios Masónicos ingleses y americanos como ‘materialistas’ e ‘iconoclastas’. [181] Pero cierto es que las Logias trabajan silenciosa y efectivamente por la propagación y aplicación de los principios Masónicos ‘no-sectarios’ en la sociedad y vida humanas. Las revistas Masónicas abundan en pasajes a este efecto. Así el Hermano Richardson de Tennessee afirma: ‘La Francmasonería hace su trabajo silenciosamente, pero es el trabajo de un río profundo, que silenciosamente empuja hacia el océano, etc.’ [182] ‘El abandono de viejos temas y la formación de nuevos’, explicó el Supremo Gran sacerdote, J.W. Taylor (Georgia), ‘no siempre surge de la causa inmediatamente perceptible que el mundo designa, sino que es la culminación de principios que han trabajado en las mentes de hombres por muchos años, hasta que por fin el momento apropiado y el ambiente propicio encienden la verdad latente en vida, y, como la luz de la razón fluye de mente a mente y la unidad de propósito de corazón a corazón, entusiasmando a todos con una poderosa causa común y moviendo naciones como un solo hombre hacia la realización de grandes fines. Con este principio la Institución de la Francmasonería difunde su influencia al mundo de la humanidad. Trabaja calladamente y en secreto, pero penetra a través de todos los intersticios de la sociedad con sus muchas relaciones, y los recipientes de sus muchos favores son intimidados por sus grandes logros, pero no pueden decir de donde llegó’. [183] El ‘Voice’ (Chicago) escribe: ‘Nunca antes en la historia de las edades ha la Francmasonería ocupado una posición tan importante, como en el momento actual. Nunca fue su influencia tan notable, el número de sus miembros tan extenso, su enseñanza tan venerada’. ‘Hay más masones fuera de la gran Hermandad que dentro de ella’. A través de su ‘moralidad pura’ con la que la Francmasonería pura es sinónima, ‘influencia a la sociedad y, imperceptiblemente, siembra la semilla que trae fruto en sanas leyes y virtuosos decretos. Sostiene el derecho, releva al apurado, defiende al débil y levanta al caído (por supuesto, todo se entiende en el sentido Masónico antes explicado). Así, silenciosa pero segura y continuamente, construye en el gran tejido de la sociedad humana’. [184]
La real fuerza de la Francmasonería en su trabajo externo es en verdad, que hay más masones y con frecuencia mejor calificados para el desempeño del trabajo Masónico, fuera de la hermandad que dentro de ella. La Francmasonería misma en Europa y en América funda sociedades e instituciones similares en forma y objetivo para todas las clases sociales e infunde en ellas su espíritu. Así según Gould [185] la Francmasonería, desde aproximadamente 1750, ‘ha ejercitado una influencia notable sobre todas las otras sociedades con obligación de juramento’. Lo mismo declaran los Hermanos L. Blanc, Deschamps, etc. por Alemania y otros países. En los Estados Unidos según la ‘Enciclopedia de Fraternidades’, existen más de 600 sociedades secretas, funcionando más o menos bajo el velo de formas modeladas en el simbolismo Masónico y por la mayor parte notablemente influenciadas por la Francmasonería, de manera que uno de cada tres adultos varones en los Estados Unidos es miembro de una o más de tales sociedades secretas. ‘La Francmasonería’, dice la ‘Enciclopedia’, p.v., ‘es por supuesto, mostrada como la Madre-Fraternidad de hecho y de nombre’. ‘Pocos de los que estén bien informados en el tema, negarán que la Fraternidad Masónica sea directa o indirectamente la organización madre de todas las sociedades secretas modernas, buenas, malas e indiferentes’. [186]
Muchos francmasones angloamericanos están habituados a protestar fuertemente en contra de todos los cargos que acusan a la Francmasonería de interferir en asuntos políticos o religiosos o de hostilidad a la Iglesia o deslealtad a las autoridades públicas. Incluso alaban a la Francmasonería como ‘uno de los baluartes más fuertes de la religión’ [187] ‘la sirvienta de la religión’ [188] y la ‘sirvienta de la iglesia’. [189] ‘no hay nada en la naturaleza de la Sociedad’, dice el ‘Artesano Real’, Nueva York, ‘que haga necesario renunciar a una sola frase de cualquier creencia, ni a abandonar ninguna costumbre religiosa o a eliminar un dogma de fe. A nadie se le pide que niegue la Biblia, o que cambie su relación con la Iglesia o a ser menos atento a las enseñanzas de sus instructores y consejeros espirituales’. [190] ‘La Masonería en verdad contiene la medula de la Cristiandad’. [191] ‘Es un gran error el pensar que es un enemigo de la Iglesia’. ‘No se presenta a sí misma como un substituto de esa institución predestinada por Dios’. ‘Se presenta a sí misma como un asociado, como un aliado, como un ayudante en la gran obra de la regeneración de la raza, del ennoblecimiento del hombre’. [192] En consecuencia, ‘negamos el derecho a la Iglesia Romish (Romana) de excluir de su comunión aquellos de su grey que han tomado responsabilidades en la Orden de la Francmasonería’. [193] Aunque tales protestaciones parecen ser sinceras e incluso muestran un elogiable deseo de sus autores de no entrar en conflicto con la religión y la Iglesia, son desmentidos por bien conocidos hechos. Indudablemente la Francmasonería y la religión ‘cristiana’ o ‘católica’ no se oponen la una a la otra, cuando los masones, algunos por error y otros hipócritamente entiende ‘cristiano’ o ‘católico’ en el sentido Masónico precedentemente descrito, o cuando la misma Masonería, equivocadamente, se considera como una institución ortodoxa cristiana. Pero entre la ‘Masonería’ y la religión ‘cristiana’ o ‘católica’, tomadas como verdaderamente son: entre la Francmasonería ‘no-sectaria’ y la Cristiandad o el Catolicismo ‘dogmáticos, ortodoxos’, hay una oposición radical. Es vano decir: aunque la Masonería es oficialmente ‘no-sectaria’, no impide a masones individuales el ser ‘sectarios’ en sus relaciones no Masónicas; ya que en su ‘no-sectarismo’ oficial, la Francmasonería necesariamente combate todo lo que la Cristiandad contiene fuera de la ‘religión universal en la que todos los hombres están de acuerdo’, por consiguiente todo aquello que es característico de la religión cristiana y católica. La Francmasonería combate estos rasgos distintivos no sólo como superfluos y meramente subjetivos, sino también como adiciones espurias que desfiguran la verdad objetiva universal, que profesa. Ignorar Cristo y la Cristiandad, es prácticamente rechazarlos como estructuras que no son esenciales.
Pero la Francmasonería va más lejos y ataca al Catolicismo abiertamente. La ‘Voice’ (Chicago), por ejemplo, en un artículo que empieza: ‘no hay nada en la religión católica que sea adverso a la Masonería’, continúa,
porque la verdad es, que la Masonería encarna esa religión en la que todos los hombres están de acuerdo. Esto es tan verdadero como que toda religión verdadera, dondequiera que se encuentre, es en substancia la misma. Ni está en él poder de ningún hombre ni Cuerpo de hombres el hacerlo de otra manera. Doctrinas y formas de observancia conformes a la piedad, impuestas por directores espirituales, pueden ser tan variadas como las direcciones del viento; y como estos últimos pueden guerrear el uno con el otro sobre la faz de la tierra entera, pero no son religión. Intolerancia y celo, las suposiciones del clero, con todas sus innumerables invenciones para amplificar e impresionar al mundo. . . son siempre las principales causas de disputa, odio y venganza, que difaman y destierran a la religión y sus inseparables virtudes, y provocan daño atroces, dondequiera que se encuentra la humanidad en la tierra. El papado y el clero están tan unidos, que pueden ser llamados lo mismo; la verdad es, que el primero no es ni más ni menos que un caso especial del segundo, que es una forma particular de un principio vicioso, que él mismo no es sino el resultado del orgullo de la autosuficiencia y del deseo de poder. Nada de lo que se puede nombrar, es más repugnante al espíritu de la Masonería, no hay nada en contra de lo que más cuidadosamente nos defendamos, y esto ha sido siempre bien entendido por todos los maestros expertos, y debe en verdad decirse, que tal es la sabiduría de las enseñanzas, i.e. de la instrucción Masónica en las Logias, etc. [194]
Similares discusiones, que contienen en casi cada palabra un ataque oculto o abierto en contra de la Cristiandad, abundan en las verdaderas revistas y libros Masónicos de todos los países. El ex Gran Diácono J.C. Parkinson, un ilustre Masón inglés, francamente confiesa: ‘Los dos sistemas, el Romanismo y la Francmasonería, no son sólo incompatibles, sino que se oponen radicalmente el uno al otro’ [195] y masones americanos dicen: ‘no haremos francmasón un hombre, hasta que sepamos que no es católico’. [196]
Con respecto a la lealtad hacia el ‘gobierno legal’ masones americanos pretenden que ‘en todas partes los Francmasones, individual y colectivamente, son defensores fieles y activos de los gobiernos republicanos o constitucionales’. [197] ‘Nuestros principios son todos republicanos’. [198] ‘Fidelidad y Lealtad, y paz y orden, y subordinación a las autoridades legales son los dioses tutelares de la Francmasonería’ [199] y francmasones ingleses declaran que, ‘la lealtad de los masones ingleses es proverbial’. [200] Estas protestaciones de francmasones ingleses y americanos, en general, se consideran sinceras en lo que concierne a sus gobiernos reales. Ni aun el revolucionario Gran Oriente de Francia piensa en derrocar el orden político actual en Francia, lo que seria en total conformidad con sus deseos. La pregunta es, si los francmasones respetan un Gobierno legítimo en su propio y en otros países, cuando no esta inspirado por principios Masónicos. En este aspecto tanto los francmasones ingleses como los americanos, por sus principios y conducta, provocan el veredicto condenatorio de la opinión pública ilustrada e imparcial. Hemos ya precedentemente indicado el caprichoso Artículo II de los ‘Antiguos Cargos’, calculado para alentar la rebelión en contra de los Gobiernos que no están de acuerdo con los deseos de la Francmasonería. La ‘Crónica del Francmasón’ no hace mas que expresar fielmente los sentimientos de la Francmasonería angloamericana, cuando escribe:
Si afirmáramos que bajo ninguna circunstancia se ha encontrado a un Masón dispuesto a tomar las armas en contra de un mal gobierno, declararíamos solamente que, en momentos de prueba, cuando el deber, en el sentido Masónico, para con el estado significa antagonismo al Gobierno, habrían fracasado en el deber más alto y más sagrado de un ciudadano. La rebelión en algunos casos es un deber sagrado, y nadie, sino un intolerante o un necio, dirá, que nuestros compatriotas se equivocaron, cuando tomaron las armas en contra del Rey James II. La lealtad a la libertad, en un caso de esta clase, anula todas las otras consideraciones, y cuando rebelarse significa ser libre o perecer, sería inútil insistir en que un hombre debe recordar obligaciones que nunca se pensaron para robarlo de su condición de ser humano y de ciudadano. [201]

Tal lenguaje satisfaría igualmente a todo movimiento anárquico. Las declaraciones citadas se hicieron en defensa de masones conspiradores españoles. Sólo una página más allá, la misma revista Masónica inglesa escribe: ‘Ciertamente la Masonería italiana, que ha rendido un tan inestimable servicio en la regeneración de este país tan espléndido’, ‘es digna de la alabanza más alta’. [202] ‘Una francmasón, movido por altos principios’, dice la ‘Voice’ (Chicago), ‘asestaría justificadamente un golpe a la tiranía y se asociaría con otros para obtener el necesario remedio, por medios que ordinariamente no son justificables. La historia ofrece muchos casos de actos que han sido justificados por eventos posteriores, y ninguno de nosotros, masones o no, nos inclinamos a condenar los complotes tramados entre Paul Revere, Dr. J. Warren y otros, en la antigua Taberna del Dragón Verde, el cuartel general de la Francmasonería Colonial en Nueva Inglaterra, porque estos complotes fueron inspirados por elevados propósitos y el resultado no sólo los justifico, sino que coronó a esos héroes con la gloria’. [203] ‘Ningún francmasón’ dijo Right Rev. H.C. Potter en el centenario del Gran Capítulo del Arco Real, Nueva York, ‘puede honorablemente doblar la rodilla delante de ningún potentado extranjero (ni siquiera delante del Rey Edward VII de Inglaterra) civil o eclesiástico (el Papa) o ofrecer fidelidad a ninguna soberanía extranjera, temporal o espiritual’. [204] De esta declaración es evidente que, según Potter, ningún católico puede ser Masón. En conformidad con estos principios, francmasones americanos e ingleses apoyaron a los lideres del movimiento revolucionario en el continente europeo. Kossuth, que ‘había sido un líder en la rebelión contra la tiranía austríaca’, fue entusiásticamente recibido por masones americanos, solemnemente iniciado en la Francmasonería en Cincinnati, el 21 de abril de 1852, y se le ofreció un generoso regalo como prueba de ‘que en el altar de la Logia de San Juan el fuego del amor irradió tan intensamente, que encendió con su luz incluso los más profundos apartados y las fortalezas montañosas de Hungría’. [205] Garibaldi, ‘el más grande francmasón de Italia’ [206] y Mazzini fueron también alentados por los francmasones angloamericanos en sus empresas revolucionarias. [207] ‘El Masón tenaz’, dice la ‘Voice’ (Chicago)’, nunca será hallado comprometido en conspiraciones o complotes con el propósito de derrocar y subvertir un gobierno basado en los principios Masónicos de libertad y derechos equitativos’. [208] ‘Pero’ declara Pike, ‘con lengua y pluma, con todas nuestras influencias abiertas y secretas, con el dinero, y si fuera menester, con la espada, promoveremos la causa del progreso humano y laboraremos para conceder derechos políticos al pensamiento humano, darle libertad a la conciencia humana (sobre todo de las ‘usurpaciones’ papales) y derechos justos a la gente en todas partes. Dondequiera que una nación luche por ganar o recuperar su libertad, dondequiera que la mente humana afirme su independencia y las personas exijan sus derechos inalienables, allí irá nuestra más cordial simpatía’. [209]

VIII. ACCION DE LAS AUTORIDADES DEL ESTADO Y DE LA IGLESIA

Bastante curiosamente, el primer soberano que se unió y protegió a la Francmasonería fue el Emperador católico alemán Francisco I, fundador de la línea real de Austria, mientras que las primeras medidas contra la Francmasonería fueron tomadas por Gobiernos Protestantes: Holanda, 1735; Suecia y Ginebra, 1738; Zurich, 1740; Berna, 1745. En España Portugal e Italia, medidas contra la Masonería fueron tomadas después de 1738. En Bavaria la Francmasonería se prohibió en 1784 y 1785; en Austria 1795; en Baden 1813; en Rusia 1822. Desde 1847 se ha tolerado en Baden, desde 1850 en Bavaria, desde 1868 en Hungría y España. En Austria la Francmasonería se prohibió porque, tal como la Corte Superior de la Administración correctamente declaró el 23 de enero de 1905, una asociación Masónica, aunque establecida de acuerdo con la ley, ‘sería un miembro de una gran organización (internacional) (en realidad regida por los ‘Antiguos Cargos’, etc. según los principios generales y objetivos Masónicos), cuyos verdaderos reglamentos se mantendrían ocultos de las autoridades civiles, de manera que no se puede controlar la actividad de los miembros’. [210] De hecho se da por sentado que los masones Austro-húngaros, cualesquiera que fueran los estatutos que pudieran presentar al Gobierno austríaco para obtener su autorización, continuarían de hecho a tener al Gran Oriente francés como su verdadero modelo, y a los Hermanos Kossuth, Garibaldi, y Mazzini como los héroes, que se esforzarían de imitar. El decreto Prusiano de 1798 prohibió la Francmasonería en general, exceptuando las tres antiguas Grandes Logias Prusianas que el protectorado sometía a un estricto control por el Gobierno. Este decreto, aunque jurídicamente abrogado por el decreto del 6 de abril de 1848, prácticamente, según una decisión de la Suprema Corte del 22 de abril de 1893, debido a una interpretación errónea de los órganos de la administración, permaneció en vigor hasta 1893. De igual manera, en Inglaterra se aprobó una Acta del Parlamento, el 12 de julio de 1798, para la ‘supresión más eficaz de las sociedades establecidas para sediciones y propósitos traicioneros y para evitar traiciones y prácticas sediciosas’. Por esta Acta las asociaciones y reuniones Masónicas en general fueron prohibidas, y sólo las Logias existentes el 12 de julio de 1798, y regidas según las antiguas reglas de la Masonería del reino fueron toleradas, a condición de que dos representantes de la Logia debiesen tomar el juramento, delante de los magistrados, de que la Logia existía y era regida tal como el Acto ordenaba. [211] Durante el período 1827-34, se tomaron medidas en contra de la Francmasonería en algunos de los Estados Unidos de América. Acerca de los países europeos se puede declarar que, todos aquellos Gobiernos que no se habían originado en el movimiento revolucionario, se esforzaron por protegerse en contra de las sociedades secretas Masónicas.

La acción de la Iglesia esta resumida en las declaraciones papales en contra de la Francmasonería desde 1738, las más importantes de las cuales son:

Clemente XII, Const. ‘In Eminenti’, 28 abril, 1738;
Benedicto XIV, ‘Providas’, 18 mayo, 1751;
Pío VII, ‘Ecclesiam’, 13 septiembre, 1821;
León XII, ‘Quo graviora’, 13 marzo, 1825;
Pío VIII, Encycl. ‘Traditi’, 21 mayo, 1829;
Gregorio XVI, ‘Mirari’, 15 agosto, 1832;
Pío IX, Encycl. ‘Qui pluribus’, 9 noviembre, 1846;
Pío IX, Alloc. ‘Quibus quantisque malis’, 20 abril, 1849;
Pío IX, Encycl. ‘Quanta cura’, 8 diciembre, 1864;
Pío IX, Alloc. ‘Multiplices inter’, 25 septiembre, 1865;
Pío IX, Const. ‘Apostolicæ Sedis’, 12 octubre, 1869;
Pío IX, Encycl. ‘Etsi multa’, 21 noviembre, 1873;
León XIII, Encycl. ‘Humanum genus’, 20 abril, 1884;
León XIII, ‘Præclara’, 20 junio, 1894;
León XIII, ‘Annum ingressi’, 18 marzo, 1902 (en contra de la Francmasonería italiana);
León XIII, Encycl. ‘Etsí nos’, 15 febrero, 1882;
León XIII, ‘Ab Apostolici’, 15 octubre, 1890.

Estas declaraciones pontificales de la primera a la ultima están en completa armonía, las últimas reafirman las primeras con los desarrollos exigidos por el crecimiento de la Francmasonería y otras sociedades secretas.

Clemente XII con precisión indica las razones principales por las cuales las asociaciones Masónicas, según los puntos de vista católico, cristiano, moral, político y social, deben ser condenadas. Estas razones son:

El peculiar, ‘no-sectario’ (en verdad, anticatólico y anticristiano) carácter naturalista de la Francmasonería, por el que teórica y prácticamente menoscaba la fe católica y cristiana, primero en sus miembros y a través de ellos en el resto de la sociedad, crea indiferencia religiosa y desprecio por la ortodoxia y la autoridad eclesiástica.
El secreto inescrutable y el engañoso siempre cambiante disfraz de la asociación Masónica y de su ‘obra’, por la que ‘hombres de esta especie entran como ladrones dentro de la casa y como zorros maniobran para desarraigar el viñedo’, ‘pervirtiendo el corazon de los humildes’, arruinando su bienestar espiritual y temporal.
Los votos de secreto y de fidelidad a la Masonería y a la obra Masónica, que no pueden ser justificados en su propósito, su objeto, o su forma, y no pueden, por consiguiente, causar ninguna obligación. Los juramentos son condenables, porque el propósito y objeto de la Masonería son ‘perversos’ y censurables, y el aspirante, en la mayoría de los casos, ignora la importancia o la magnitud de la obligación que él toma. Además los ‘secretos’ ritualisticos y doctrinales que son el objeto principal de la obligación, según las autoridades Masónicas superiores, o son naderías o ya no existen. [212] En ambos casos el juramento es un abuso condenable. Incluso las maneras de reconocimiento Masónico, que se presentan como el principal y único ‘secreto’ indispensable de la Masonería, están publicadas en muchos libros impresos. En consecuencia, los verdaderos ‘secretos’ de la Masonería, si tales hay, pueden sólo ser las conspiraciones políticas o anti-religiosas como los complotes de las Grandes Logias en los países latinos. Pero tales secretos, condenados, al menos teóricamente, por los mismos masones angloamericanos, no harían el juramento u obligación sino más inmoral y por consiguiente nulo e inválido. Por eso en todo aspecto, los juramentos Masónicos no son sólo sacrílegos sino también un abuso contrario al orden público que requiere de juramentos y compromisos solemnes como el principal medio para mantener la veracidad y la lealtad en el Estado y en la sociedad humana, y que, por tanto, no deben ser envilecidos ni caricaturizados. En la Masonería se degrada el juramento aun más por su forma que incluye las penalidades más atroces, por la ‘violación de obligaciones’ que ni siquiera existen; una ‘violación’ que, en verdad sería y en muchos casos es, un deber imperioso.
El peligro que tales sociedades representan para la seguridad y la ‘tranquilidad del Estado’ y para ‘la salud espiritual de las almas’, y por tanto su incompatibilidad con las leyes civil y canónica. Porque aun admitiendo que algunas asociaciones Masónicas no persiguieran ningún propósito contrario a la religión y al orden público, serían sin embargo contrarias al orden público, porque por su misma existencia como sociedades secretas basadas en los principios Masónicos, alientan y promueve la fundación de otras sociedades secretas muy peligrosas y hacen difícil, si no imposible, la acción eficaz de las autoridades civiles y eclesiásticas en contra de ellas.

De los otros decretos papales sólo algunas declaraciones características requieren el ser mencionadas. Benedicto XIV apela con la mayor urgencia a los príncipes católicos y a los poderes civiles para obtener su ayuda en la lucha contra la Francmasonería. Pío VIIcondena la sociedad secreta de los Carbonari que, si no un vástago, es ‘seguramente una imitación de la sociedad Masónica’ y, como tal, ya incluida en la condenación emitida contra ella. León XII deplora el hecho de que los poderes civiles no hayan tomado en cuenta los primeros decretos papales y, en consecuencia, que de las antiguas sociedades Masónicas hayan surgido sectas aun más peligrosas. Entre ellas la ‘Universitaria’ se menciona como la más perniciosa. ‘Se debe considerar cierto’, dice el papa, ‘que estassociedades secretas están enlazadas por el vínculo de los mismos propósitos criminales’.Gregorio XVI de la misma manera declara que las desgracias de la época son principalmente debidas a la conspiración de las sociedades secretas, y como León XII, deplora la indiferencia religiosa y las falsas ideas de tolerancia propagadas por lassociedades secretasPío IX [213] describe la Francmasonería como una organización insidiosa, fraudulenta y perversa perjudicial para la religión y la sociedad; y condena nuevamente ‘esta Masónica y otras sociedades semejantes, que difieren sólo en apariencia, y que se unen constante y abiertamente o en secreto complot contra la Iglesia o la autoridad legal’. León XIII (1884) dice: ‘Hay varias sectas, que aunque difieren en nombre, rito, forma y origen, están sin embargo tan unidas por una comunidad de propósitos y por la similitud de sus principales principios que no son verdaderamente mas que una con la secta Masónica, que es una clase de centro, de donde todas ellas proceden y adonde todas ellas regresaran’. El propósito final de la Francmasonería es ‘el derrocamiento de todo el orden religioso, político y social basado en las instituciones cristianas y el establecimiento de un nuevo estado de cosas según sus propias ideas y basado en sus principios y leyes de Naturalismo puro’.

En vista de estas varias razones a los católicos, desde 1738, les está, bajo pena deexcomunión incurrida ipso facto y reservada al papa, estrictamente prohibido entrar o promover de cualquier manera las sociedades Masónicas. La ley ahora en vigor [214] pronuncia la excomunión en ‘aquellos que entran en las sectas Masónicas o delCarbonarias u otras del mismo tipo, que, abiertamente o en secreto, complotan en contra de la Iglesia o autoridad legal y aquellos que de cualquier manera favorisan estas sectas o no denuncia a sus jefes y miembros principales’. Bajo este encabezado se debe también hacer mención de la ‘Instrucción Práctica de la Congregación de la Inquisición del 7 de mayo de 1884 [215] y de los decretos de los Concilios Provinciales de Baltimore, 1840; Nueva Orleans, 1856; Quebec, 1851, 1868; del primer Consejo de las Colonias inglesas, 1854; y particularmente de los Concilios Plenarios de Baltimore, 1866 y 1884. [216] Estos documentos se refieren principalmente a la aplicación de los decretos papales según la condición peculiar de las provincias eclesiásticas respectivas. El Tercer Consejo de Baltimore, n. 254 sig., expone el método de determinar si si o no una sociedad se debe considerar como incluida en la condenación papal de la Francmasonería. En esto reserva la decisión final a una comisión que consta de todos los arzobispos de las provincias eclesiásticas representadas en el concilio, y, si no puede llegar a una conclusión unánime, refiere a la Santa Sede.

Estos decretos papales y censuras en contra de la Francmasonería han sido frecuentemente la ocasión de cargos erróneos e injustos. La excomunión se interpretó como una ‘imprecación’ que maldijo a todos los francmasones y los condenó a la perdición. En verdad, una excomunión es simplemente una pena eclesiástica, por la que los miembros de la Iglesia deben ser disuadidos de cometer acciones que son criminales según la ley eclesiástica. El papa y los obispos, por consiguiente, como fieles pastores del rebaño de Cristo, no puede sino condenar a la Francmasonería. Traicionarían, comoClemente XII declaró, sus deberes más sagrados, si no se opusieran con todo su poder a la propagación insidiosa y a la actividad de tales sociedades en los países católicos o con respecto a los católicos en los países mixtos y protestantes. La Francmasonería promueve sistemáticamente la indiferencia religiosa y socava las verdaderas Fe y vida, i.e., cristianas ortodoxas y católicas. La Francmasonería es esencialmente Naturalismo y, en consecuencia, opuesta a todo supernaturalismo. Acerca de algunas acusaciones particulares de León XIII (1884) desafiadas por los francmasones, ej., el carácter ateo de la Francmasonería, se debe observar, que el papa considera la actividad de las sociedades Masónicas y similares en su totalidad, aplicándoles el término que designa a la mayor parte de estas sociedades y entre los Cuerpos Masónicos aquellos, que promueven los así llamados ‘anticlericales’, en realidad irreligiosos y revolucionarios, principios de la Francmasonería lógicamente a sus ultimas consecuencias y así, en verdad, son, tal como eran, los fortines avanzados y portaestandartes del total e inmenso ejército anticatólico y anti-papal en la guerra mundial espiritual de nuestra época. En este sentido también el papa, de acuerdo con una visión bíblica y evangélica fundamental desarrollada por San Agustín en su ‘De civitate Dei’, así como el poeta Masónico Carducci en su ‘Himno a Satanás’, considera a Satanás como el jefe supremo espiritual de este ejército hostil. De esta manera, León XIII (1884) explícitamente declara:

Lo que decimos, debe ser entendido de la secta Masónica en la acepción universal del término, ya que incluye a todas las sociedades aparentadas y asociadas, pero no de las personas que son miembros. Puede haber personas entre estos, y no pocos, que, aunque no libres de la culpa de haberse comprometido ellos mismos en tales asociaciones, no son ellos mismos cómplices en sus actos criminales ni están enterados del objetivo final que estas asociaciones se esfuerzan por obtener. De la misma manera, es quizás posible que, algunos de los varios Cuerpos de la asociación, no aprueben de ninguna manera ciertas conclusiones extremas, que aceptarían consistentemente como consecuencia necesaria de los principios generales comunes a todos, si no fueran disuadidos por el carácter depravado de las conclusiones.

‘La federación Masónica se debe juzgar no tanto por los actos y cosas que ha llevado a cabo, sino por la totalidad de sus principios y propósitos’.

NOTAS

[1] The Freemason’s Chronicle [La Crónica de La francmasonería], 1908, I, 283, se le referencia frecuentemente en este artículo como Chr.
[2] Concise Hist. [Breve Hist]., 109, 122.
[3] Gould, ‘Hist.’, I, 378, 379, 410; II, 153 sigs. siguientes
[4] A. Q. C., VIII, 35. 155 sig.; Boos, 104 [sigs.
[5] A. Q. C., X, 10-30; IX, 167.
[6] A. Q. C., XI, 166-168.
[7] Vorgeschichte, I, 1909, 42-58.
[8] A. Q. C., X, 20-22.
[9] Gould, Concise History [Breve Historia], 166 sig.
[10] Simbolismo de la Francmasonería, 1869, 303.
[11] 1900, I, 320 sig.
[12] ‘Transacciones de la Logia Ars Quatuor Coronatorum’, XI (Londres, 1898), 64.
[13] Enciclopedia, 296.
[14] Chr., 1890, II, 145.
[15] Donnelly, ‘Atlantis el Mundo Antediluviano’.
[16] Oliver, I, 20, sig.
[17] Chr., 1880, I, 148; II, 139; 1884, II, 130; Gruber, 5, 122-128.
[18] Ver, por ejemplo, ‘The Voice’ de Chicago, Chr., 1885, I, 226.
[19] Ritual inglés, 1908, casi idéntico a otros rituales inglés, irlandés, escocés, y americano.
[20] Ver Gould, ‘Hist.’, I, 408, 473, etc.
[21] ‘Handbuch’, 3ra ed., I, 321; Begemann, ‘Vorgeschichte, etc.’., 1909, I, 1 sigs.
[22] Historia, II, 2, 121.
[23] A. Q. C., X, 128.
[24] Enciclopedia, 296 sig.
[25] 3, 17-39.
[26] Chr., 1878, I, 187, 194 sigs.
[27] Mackey, ‘Jurisprudencia’, 17-39; Chr., 1878, I, 194 sigs.; 1888, I, 11).
[28] Fischer, I, 14 sig.; Groddeck, 1 sigs., 91 sigs.; ‘Handbuch’, 3ra ed., II, 154.
[29] Gran Logia Ms. No. 1, Gould, ‘Breve Historia’, 236; Thorp, Ms. 1629, A. Q. C., XI, 210; Rawlinson Ms. 1729-39 A. Q. C., XI, 22; Hughan, ‘Cargos Antiguos’.
[30] Groddeck; ‘Handbuch’, 3ra ed., I, 466 sigs.
[31] Oliver, ‘Ruina’, I, 96; 332.
[32] Chr., 1876, I, 113.
[33] también ver Chr., 1878, I, 180; 1884, II, 38; etc., Gould, ‘Hist. Breve’, 289 sig.
[34] Lexicon, 42.
[35] Kunsturkunden, 1810, I, 525.
[36] Begemann, ‘Vorgeschichte’, II, 1910, 127 sig., 137 sig.
[37] Calcott, ‘Una Disquisition Cándido, etc.’, 1769; Oliver, ‘Ruinas’, II, 301.
[38] Gould, ‘Historia’, II, 400.
[39] Calcott; Oliver, ibid., II, 301-303.
[40] ‘Signo.’, 1904, 45 sig.., 54; Gruber (5), 49 sigs.; Idem (4), 23 sig.
[41] Findel, ‘Die Schule der Hierarchie, etc.’., 1870, 15 sigs.; Schiffmann, ‘Die Entstehung der Rittergrade’, 1882, 85, 92, 95 sig.
[42] Bulletin du Grand Orient de France, 1877, 236-50.
[43] ‘Intern. Bull’., Berne, 1908, No. 2.
[44] Chr., 1878, I, 161.
[45] 3ra ed., II, 231.
[46] Chr., 1890, I, 243.
[47] Acacia, 1907, I, 48.
[48] Sign., 1907, 133 sig.
[49] Sign., 1905, 54.
[50] Chr., 1878, I, 134.
[51] Morales y Dogma, 643 sigs.
[52] 3ra ed., II, 200.
[53] Sign., 1905, 27.
[54] Rivista, 1909, 44.
[55] Gould, ‘Historia’, II, 284 sig.
[56] Historia Breve, 309.
[57] A. Q. C., X, 127 sigs.; XI, 47 sigs.; XVI, 27 sigs.
[58] Gould, ‘Breve Hist., 272; 310- 17.
[59] Ibid., 280.
[60] Ibid., 318.
[61] Handbuch, 3rd ed., I, 24 sigs.; II, 559 sigs.
[62] Chr., 1906, II, 19 sig.; 1884, II, 306.
[63] A. Q. C., XI, 43.
[64] Preston, ‘Ilustraciones’, 296 [seq].
[65] Chr., 1887, II, 313.
[66] Drummond., ‘Chr’., 1884, II, 227; 1887, I, 163; II, 178; Gould, ‘Historia Breve’, 413.
[67] Prichard, ‘Masonería Disecada’, 1730.
[68] Gould, ‘Historia Breve’, 274 sig., 357 sig.; Boos, 174 sig.
[69] Handbuch, 2nd ed., II, 100.
[70] Abafi, I, 132.
[71] Boos, 170, 183 sigs., 191.
[72] Ver ILLUMINATI, y Boos, 303.
[73] Robertson, ‘Chr’., 1907, II, 95; ver también Engel, ‘Gesch. des Illuminatenordens’, 1906.
[74] Bauhütte, 1908, 337 sigs.
[75] Sign., 1898, 100; 1901, 63 sigs.; 1902, 39; 1905, 6.
[76] , 292 sig.
[77] Francés Vénérable; German Meister von Stuhl.
[78] Chr., 1885, I, 259.
[79] Chr., 1881, I, 66.
[80] Chr., 1884, II, 196.
[81] Chr., 1885, I, 259), etc., etc.
[82] Gedanken und Erinnerungen, 1898, I, 302 sig.
[83] Solstice, 24 June, 1841, Procès-verb., 62.
[84] 3ra ed., II, 109.
[85] Ver tambien Francmasón, Lond., 1901, 181; Clavel, 288 sigs.; Ragon, ‘Cours’, 164; Herold, 191, no. 10; ‘Handbuch’, 2nd
ed., II, 451 sigs.
[86] E.g., Krause, ibid., 2nd ed., I, 2, 429; Marbach, ‘Freimaurer-Gelübde’, 22-35.
[87] Mackey, ‘Jurisprudencia’, 509.
[88] Thorp, Ms., 1629, A. Q. C., XI, 210; Rawlinson, Ms. 1900, A. Q. C., XI, 22; Hughan, ‘Antiguos Cargos’.
[89] Chr., 1875, I, 81.
[90] Jurisprudencia, 510, nota 1.
[91] Chr., 1885, I, 161.
[92] Chr., 1889, II, 58.
[93] Chr., 1883, II, 331.
[94] Mackey, ‘Jurisprudencia’, 232 sig..
[95] Mackey, op. cit., 514 sigs.
[96] París, 1889; Amberes, 1894; La Haya, 1896; París, 1900; Ginebra, 1902; Bruselas, 1904; Roma, planeado para Oct., 1911.
[97] Chr., 1907, II, 119.
[98] Off. Bull., 1885, VII, 29.
[99] Mackey, ‘Enciclopedia’, 1908, 1007 sig.: ‘Anual de la Masonería Universal’, Berna, 1909; ‘Mas. Libro del Año 1909’, Londres; ‘Kalendar für Freimaurer’, Leipzig, 1909.
[100] I, 340.
[101] Chr., 1890, I, 99.
[102] Chr., 1900, II, 3.
[103] A. Q. C., XVI, 28.
[104] Chr., 1902, I, 167.
[105] (1), 105.
[106] (1), 819.
[107] (1), 355.
[108] (3), 128.
[109] (1), 218.
[110] Santuario Intimo I, 311.
[111] Oliver, Hist. Linderos, I, 128.
[112] Oliver, ibid., I, 146, 65; II, 7 sig.
[113] Clavel, Ragnon, etc.
[114] Pike, Mackey, etc.
[115] Pike (1), 771 sig.
[116] (4), 397.
[117] Pike (1), 698 sig., 751, 849; (4), IV, 342 sig..; Mackey, ‘Simbolismo’, 112 [sqq]., 186 [sqq].; también ver Preuss, ‘Francmasonería americana’, 175 [sqq].
[118] Mackey, ‘Diccionario’, s. v. Phallus; Oliver, ‘Signos’, 206-17; V. Longo, La Mass. Specul.
[119] Ritual, I (primer) grado.
[120] Pike (3), 128.
[121] Pike (4), 141.
[122] Pike, ibid., 100 sig.
[123] (1), 291 sig.
[124] Pike (4), III, 81; (1), 291; Ragon, l. c., 76-86.
[125] (4), I, 288 sig.
[126] Ibid., III, 142 sig.
[127] Ibid., III, 146.
[128] Ibid., IV, 474 sig.
[129] Ibid., IV, 478.
[130] Ibid., IV, 476.
[131] Ibid., IV, 547.
[132] ‘Abogado Masónico’ de Indianapolis, Chr., 1900, I, 296.
[133] Chr., 1897, II, 83.
[134] (4), I, 271.
[135] Ibid., I, 280; (1), 516 sig.
[136] Chr., 1878, II, 28.
[137] (4), I, 311.
[138] Ibid., IV, 388 sig.
[139] Ibid, IV, 389 sig.
[140] (1), 849.
[141] Oliver, ‘Filosofía Teocrática’, 355.
[142] Oliver, Hist. Landmarks [Linderos Hist.], I, 11, 21; ‘Freemasons’ Quarterly Rev’., I, 31; Casanova en Ragon, ‘Rit. 3r
Grado’, 35.
[143] Pike (4), III, 68.
[144] Ibid., IV, 470, 479, 488, 520.
[145] Chr., 1880, II, 179.
[146] Ibid., 1892, I, 246. Para críticas semejantes ver Chr., 1880, II, 195; 1875, I, 394.
[147] Gould, ‘Historia Breve’ 419.
[148] Chr., 1893, I, 147.
[149] Chr., 1906, I, 202.
[150] ‘Nueva Edad’, mayo, 1910, 464.
[151] ‘Acacia’, II, 409.
[152] Ver Congrés Intern. de París, 1889, in ‘Compte rendu du Grand Orient de France’, 1889; Browers, ‘L’action, etc.’.; Brück, ‘Geh. Gesellsch. en Spanien’; ‘Handbuch’; artículos en distintos países ,etc.
[153] Ver ‘Rivista’, 1909, 76 sigs.; 1908, 394; ‘Acacia’, 1908, II, 36; ‘Bauhütte’, 1909, 143; ‘La Franc-Maçonnerie démasquée , 1909, 93-96; ‘Compte rendu du Convent. Du Gr. Or. de France’, 21-26 Sept., 1908, 34-38.
[154] Handbuch, 3rd ed., II, 517.
[155] Gruber (5), 6; Ewald, ‘Loge und Kulturkampf’.
[156] Ver Herold, No. 37 y 33 sigs.
[157] también ver Chr., 1889, I, 81 sig..
[158] ‘Que personne ne bougera plus en France en dehors de nous’, ‘Bull. Gr. Or’., 1890, 500 sig.
[159] Compte-rendu Gr. Or., 1903, Nourrisson, ‘Les Jacobins’, 266-271.
[160] Compte-rendu, 1902, 153.
[161] Compte-rendu Gr. Or. de France, 1902, 381.
[162] ‘Riv’., 1892, 219; Gruber, ‘Mazzini’, 215 sigs. and passim.
[163] Circular del Gran Oriente de Francia, 2 Abril, 1889.
[164] Ver ‘Chaîne d’Union’, 1889. 134. 212 [sqq]., 248 [sqq]., 291 [sqq].; y los ‘comptes rendus’ oficiales del Congreso Masónico Internacional de París, 16-17 de julio de 1889, y del 31 de agosto, 1 y 2 de septiembre de 1900, publicados por el Gran Oriente de Francia, y los ‘Comptes rendus des travaux’ oficiales y regulares de este Gran Oriente, 1896-1910, y la ‘Rivista massonica’, 1880-1910.
[165] Ver Internat. Boletín, 1908, 119, 127, 133, 149, 156; 1909, 186.
[166] Chr. 1905, II, 58, 108, 235.
[167] De una carta del Archivista J. Strahan, en Londres, a la Gran Logia de Massachusetts; Ver ‘The New Age’, New York, 1909, I, 177.
[168] Berlín, 10 mayo, 1908; 9 junio, 12 noviembre, 1909; 5, 19 febrero, 1910.
[169] Barcelona, 13 octubre, 1909.
[170] Circular de 14 octubre, 1909; ‘Franc-Maç. dém’., 1906, 230 sigs.; 1907, 42, 176; 1909. 310. 337 sigs.; 1910, un ‘Boletín Masónico Internacional’, Berne, 1909. 204 sig.
[171] Rivista massonica, 1909, 337 sigs., 423.
[172] Boletín Oficial, septiembre, 1887. 173 sigs.
[173] Chr., 1906, II, 132.
[174] Chr., 1897, II, 148.
[175] Chr., 1888, II, 99.
[176] Chr., 1889, II, 146.
[177] ‘Keystone’, citado en Chr., 1887, II, 355.
[178] Ver Boos, 304-63.
[179] Gruber (6), 141-236.
[180] Boos, 326.
[181] Chr., 1885, I, 85, 1900, II, 71.
[182] Chr., 1889, I, 308.
[183] Chr., 1897, II, 303.
[184] Chr. 1889, II, 257 sig.
[185] Historia Breve, 2.
[186] Ibid., p. xv.
[187] Chr., 1887, II, 340.
[188] Chr., 1887, I, 119.
[189] Chr., 1885, II, 355.
[190] Chr., 1887, II, 49.
[191] Chr., 1875, I , 113.
[192] Chr., 1890, II, 101.
[193] Chr., 1875, I, 113.
[194] Chr., 1887, I, 35.
[195] Chr. 1884, II, 17.
[196] Chr., 1890, II, 347: ver también 1898, I, 83.
[197] ‘Voice’ citado en Chr., 1890, I, 98.
[198] ‘Voice’ en Chr., 1893, I, 130.
[199] ‘Voice’ en Chr., 1890, I, 98.
[200] Chr., 1899, I, 301.
[201] Chr., 1875, I, 81.
[202] Chr., 1875, I, 82.
[203] Chr., 1889, I, 178.
[204] Chr., 1889, II, 94.
[205] ‘Keystone’ de Filadelfia citado por Chr., 1881, I, 414; la ‘Voice’ de Chicago, [ibid]., 277.
[206] ‘Intern. Bol’., Berne, 1907, 98.
[207] Chr., 1882, I, 410; 1893, I, 185; 1899, II, 34.
[208] Chr., 1892, I, 259.
[209] Pike (4), IV, 547.
[210] Bauhütte, 1905, 60.
[211] Preston, ‘Ilustraciones de la Masonería’, 251 [sqq].
[212] Handbuch, 3rd ed., I, 219.
[213] Alocución, 1865.
[214] Const. ‘Apostolicæ Sedis’, 1869, Cap. ii, n. 24.
[215] ‘De Secta Massonum’ (Acta Sanctæ Sedis, XVIII, 43-47.
[216] Ver ‘Collect. Lacensis’, III, 1875 y ‘Acta et decr. Concil. plen. Balt. III’, 1884.

OTRAS NOTAS. Las siguientes son las abreviaciones de los términos Masónicos utilizados en este artículo: L., Ls., GL, GLs, GO, GOs, Supr. Counc., GGs= Logia, Logias, Grandes Logias, Gran Oriente, Supremo Consejo, Gr. Cuerpos, etc.

Abreviaciones de los más frecuentemente citados libros y revistas: K.= Keystone (Filadelfia). V= ‘Voice’ (de la Masonería), más adelante: ‘Voz y Revista Masónicas’ (Chicago). Chr.= ‘La Crónica del francmasón’ (Londres); A. Q. C.= ‘Ars Quatuor Coronatorum’. Transactions (Londres), la mejor revista científica Masónica; Bauh.= Bauhütte; Sign.= ‘Signale fur die deutsche Maurerwelt’ (Leipzig); Enc., Cycl., Handb.= Enciclopedia, ‘Allgemeines Handbuch der Freimaurerei’ (Manual Universal de Francmasonería) Leipzig. Esta última enciclopedia alemana, en sus tres ediciones, bastante diferentes la una de la otra, pero todas ellas contienen información valiosa y precisa, son consideradas incluso por críticos Masónicos ingleses y americanos (A. Q. C., XI, 1898, 64), y de lejos, como la mejor enciclopedia Masónico nunca publicada.

Clave para números: En el artículo precedente, un número arábigo después del nombre de un autor de varios trabajos indica el trabajo marcado con el mismo número en la bibliografía siguiente. Otros números se deben considerar según las reglas generales seguidas a lo largo de la ENCICLOPEDIA.

 Por Hermann Gruber

Tomado de la página www.enciclopediacatólica.com

BIBLIOGRAFIA. La Crónica del francmasón –The Freemason’s Chronicle– (Chr.), de la que se han publicado dos volúmenes cada año en Londres desde 1875, reproduce también en gran medida los artículos principales publicados por los mejores periódicos Masónicos americanos, ofrece el mejor y más autorizado estudio general de la Francmasonería angloamericana. R. FR. GOULD lo describe así: ‘Un periódico Masónico de primera clase’ (Chr.,I,1893, I, 339). El autor del principio Masónico que hemos citado es el difunto ALBERTO PIKE, Gran Comendador de la Madre -[Padre] Supremo Consejo (Charleston, Carolina del Sur–Washington), reconocido como la más gran autoridad en todos los asuntos Masónicos. Según NORTON ‘el renombrado Hermano PIKE (Chr., 1888, II, 179)generalmente reconocido como la mejor autoridad en jurisprudencia Masónica en América’ (Chr., 1876, II, 243). Según el Gran Orador ROBERT (Territorio indio) él ‘fue el más grande erudito y escritor Masónico de este (XIX) siglo, cuyo nombre ha sido una palabra familiar dondequiera que la Masonería es conocida’ (Chr., 1893, I, 25). según laNueva Edad, Nueva York, fue ‘considerado como la principal figura de la Francmasonería del mundo’ (1909, II, 456), ‘el francmasón más grande del Siglo XIX’, ‘el Profeta de la Francmasonería’ (1910, I, 52). ‘Su gran obra — su Magnum Opus — como la llamó’, dice laNueva Edad (1910, I, 54), ‘fue Los Rituales del Rito Escocés, tal como fueron corregidos y espiritualizados por él’. Y su libro ., frecuentemente citado por nosotros, es muy recomendado a todos los masones que buscan información seria y segura, por los famosos eruditos Masónicos TEMPLE (Bruselas) y SPETH, el difunto secretario de las sabias Logias Quatuor-Coronati de Londres (Chr., 1888, I, 389). Las cartas circulares de PIKE, según el Boletín del Consejo Supremo de Bélgica (1888, 211) eran ‘verdaderos códigos de la Sabiduría Masónica’. El bien conocido Hermano inglés. YARKER, 33, dice: ‘El difunto A. PIKE . . . fue s in duda un Papa Masónico, que guió con cuerdas de marionetas a todos los Supremos Consejos del mundo, incluyendo a los Supremos Consejos de Inglaterra, Irlanda y Escocia, el primero de los cuales incluía al Príncipe de Gales (ahora Rey Eduardo VII) Lord Lathom y otros Pares, que estaban en alianza con él y en real sumisión’ (A. E. WAITE, Culto al Demonio en Francia, 1896, 215). ‘El Handbuch alemán (2a ed., 1879, IV, 138) llama a PIKE: ‘El supremo General de la Orden’, y T.G. Findel, el historiador alemán de la Masonería: ‘el rey sin corona de los Grados Superiores’ (Bauhütte, 1891, 126).

Publicaciones Masónicas. Enciclopedias: MACKEY, (1) Enciclopedia de la Francmasonería (Londres, 1908), incluso esta mas reciente edición, según las autoridades americanas, es completamente anticuada y de poca mejora sobre la de 1860; IDEM, (2)Léxico de la Francmasonería (Londres, 1884); OLIVER, Dict. de la Francmasonería Simbólica (Londres, 1853); MACKENZIE, La Real Encicl. Masónica [Royal Masonic Cycl.](1875-7); WOODFORD, Kenning, Cycl. (1878); LENNING, Encycl. der Freimaurerei (1822- 1828); IDEM AND HENNE AM RHYN, Allgemeines Handbuch der Fr., 2a ed. (1863-79); FISCHER, Allg. Handb. d. Fr., 3ra ed. (1900); estas ediciones contienen información valiosa y responden a los requisitos científicos mucho más que todas las otras enciclopedias Masónicas (A. Q. C., XI, 64); STEVENS, Enciclopedia de Fraternidades [Cycl. Of Fraternities] (Nueva York, 1907).

Ley y Jurisprudencia Masónicas: Las Constituciones de los francmasones, 1723, 1738;Neues Constitutionen Buch, etc. (1741); DE LA TIERCE, Histoire, Obligations, et. Statuts, etc. (Francfort, 1742); OLIVER, Jurisprudencia Masónica (1859, 1874); CHASE, Compendio de Ley Masónica (1866); MACKEY, Libro de Texto de Jurisprudencia Masón. (1889); VAN GRODDECK, etc., Versuch einer Darstellung des positiven innern Freimaurer. Rechts(1877), el mejor estudio general de leyes Masónicas de todos los países.

Históricos: ANDERSON, Hist. de la Francmasonería en la primera edición y traducciones del Libro de Constituciones (muy poco confiable, aun después de 1717); PRESTON,Ilustraciones de la Masonería (1772), ed. OLIVER (1856), aunque no fiable en algunos particulares históricos, contiene mucha información valiosa de carácter histórico y ritualistico; FORT, Hist. Inicial y Antigüedades de la Francmasonería (Filadelfia, 1875); ROWBOTTOM, Origen de la Francmasonería tal como se manifiesta por la Gran Pirámide(1880); HOLLAND, Francmasonería desde la Gran Pirámide históricamente ilustrada(1885); CHAPMAN, La Gran Pirámide, etc. (1886); WEISSE, El Obelisco y la Francmasonería, según los descubrimientos de Belzoni y Gorringe (Nueva York, 1880); KATSCH, Die Entstehung und wahre Endzweck der Freimaurerei (1897); FINDEL, Historia de la Francmasonería (1861-2; 1905), traducido y revisado por LYON, 1869; influyente en la propagación de más precisas nociones históricas entre los masones; GOULD, Hist. de la Francmasonería (3 vols., 1883-1887), ahora reputado como el mejor trabajo histórico sobre la Francmasonería; CHETWODE CRAWLEY, Comentaria Hibernica (1895-1900); HUGHAN, Origen del Rito inglés de la Francmasonería (1884); Los Antiguos Cargos de los francmasones británicos (Londres, 1872; 1895); KLOSS, Gesch. der Fr. in Engl., Irland und Schottland 1685-1784 (1847); BOOS, Gesch. der Freimaurerei (1896); HASCALL, Hist. de la Francmasonería (1891); Hist. Inicial y Transacciones de los masones de Nueva York(1876); McCLENACHAN, Hist. de la Frat. en Nueva York (1888-94); ROSS ROBERTSON,Hist. de la Francmasonería en Canadá (1899); DRUMMOND, Hist. y Bibliogr. Memoranda y Hist. de iymb. y Masonería del Arca Real en los EE.UU.; Suplemento a GOULD, Hist.(1889); THORY, Annales, etc., du Grand Orient de France (1812); KLOSS, Gesch. der Freimaurerei in Frankr. (1852-3); JOUAST, Hist. du Grand Orient Fr. (1865); LEWIS,Gesch. d. Freimaurerei i. Oesterreich (1861); ABAFI, Gesch. d. Freimaurerei in Oesterreich-Ungarn (1890 sigs.), Principios, Espíritu, Simbolismo de la Francmasonería. Fuentes principales:- Las Constituciones de los francmasones, 1723 y 1738; HUTCHINSON, Espíritu de la Francmasonería (1775); TOWN, Sistema de la Masonería Espec. (1822, Nueva York); OLIVER, Antigüedades de la Francmasonería (1823); La Estrella en el Este (1827); Señas y Símbolos (1830, 1857); PIKE, (1) Morales y Dogma del A. A. Rito Escocés de la Francmasonería 5632 (1882); IDEM, (2) El Libro de las Palabras 5638 (1878); IDEM, (3) El Porche y la Cámara de en medio. Libro de la Logia 5632(1872); IDEM, (4) El Santuario Interior (1870-79); KRAUSE, Die drei ältesten Kunsturkunden der Frmrei (1810), todavía muy estimado, a pesar de errores históricos, como una apreciación crítica de la Francmasonería; FINDEL (la mejor autoridad alemana),Geist und Form der Fr. (1874, 1898); IDEM, Die Grundsötze der Fr. im Volkerleben(1892); IDEM, Die moderne Weltanschauung und die Fr. (1885); IDEM, Der frmische Gedanke (1898); Bauhütte (1858-1891) y Signale (1895-1905).

Publicaciones antimasónicas: De 1723-1743, La Francmasonería inglesa y ANDERSON, Historia, fueron ridiculizadas en muchas publicaciones (GOULD, 2, 294, 327); contra la Francmasonería francesa aparecieron: L’Ordre des francmasones trahie 1738 (A. Q. C., IX, 85) y Le Secret des Mopses révélé (1745); Sceau romptu (1745); con la ocasión de la Revolución francesa: LEFRANC, Le voile levé (1792). En los Estados Unidos el movimiento antimasónico empezó en 1783: CREIGH, Masonería y AntiMasoneria (1854); STONE, Cartas sobre la Masonería y la AntiMasoneria (1832); PENKIN, Caída de la Masonería (1838) Catalogo de libros antimasónicos (Boston, 1862); Sechs Stïmmen über geheime Gesellschaften und Frmrei (1824); ECKERT, Der Frmrorden in seiner wahren Bedeutung (1852); HENGSTENBERG, Die Frmrei und das evang. Pfarramt (1854-56);Civiltà Cattolica desde 1866; NEGRONI, Storia passata e presente della setta anticristiana ed antisociale (1876); MENCACCI, Memorie documentate della rivoluzione italiana (1882); RINIERI, Cozetti Masonici (1900-01); ENIGMA, La setta verde (1906-7); GRUBER,Mazzini; Massoneria e Rivoluzione (1901), retraza la obra revolucionaria de la Masonería italiana desde 1870 hasta 1900; GAUTRELET, La Franc-maçonnerie et la Revolución(1872); JANET, Les sociétés secretes et la société 3ra ed., 1880-83), el mejor estudio general de la obra revolucionaria de las sociedades secretas en todos los países; BROWERS, L’Action de la Franc-m. dans l’hist. moderne (1892); LEROUSE, La Franc-m. sous la 3e République (1886); COPIN-ALBANCELLI, La Franc-m. (1892); GOYAU, La Franc-m. en France (1899); NOURRISSON, Le club des Jacobins (1900); IDEM, Les Jacobins au pouvoir (1904); BIDEGAIN, Le Grand Orient de France (1905); NEUT, La F.-m. soumise au grand jour de la publicité (1866), contiene valiosos documentos sobre la Masonería francesa, belga, y alemana; MALLIE, La Maçonnerie Belge (1906), documentos sobre la más reciente actividad política de la Masonería belga; DE LA FUERTE, Historia de las Sociedades secretas antiguas y modernas en España, etc. (1870-71); BRÜCK, Die geheimen Gesellschaften in Spanien (1881); TIRADO Y ROYAS, La Masonería en España(1892- 3); DE RAFAEL, La Masonería pintada por si misma (1883); PACHTLER, Der stille Krieg gegen Thron und Altar (1876); BEUREN (M. RAICH), Die innere Unwahrheit der Frmrei (1884); GRUBER, (4) Die Frmrei und die öffent. Ordnung (1893); IDEM, (5)Einigungsbestrebungen, etc. (1898); IDEM, (6) Der ‘giftige Kern’, etc. (1899); IDEM, (7)Frmrei und Umsturzbewegung (1901); Streifzüge durch das Reich der Frmrei (1897); EWALD, (1899); OSSEG, Der Hammer d. Frmrei, etc. (1875); W. B., Beiträge zur Geschichte der F. In Oesterreich (1868); Die Frmrei in Oesterreich Ungarn (1897). En Polonia: MICHALOW, Die geh. Werkstätte der Poln. Erhebung (1830; 1877); ZALESKI, O Masonii w Polsce 1738-1820 (Cracovia, 1908); sobre la Masonería anglosajona y francesa ver PREUSS, Un Estudio sobre la Francmasonería americana (San Luis, 1908), una cuidadosa discusión basada en los trabajos normales de Mackey y PIKE

The Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright (c) 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright (c) 1999 by Kevin Knight
La Enciclopedia Católica Copyright (c) 2000 ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop of New York

San Martin

¿Fue el General Don José de San Martín un masón?

Pregunta:

¿Fue el General Don José de San Martín un masón?

 

Respuesta:

La propaganda masónico-liberal-laicista, que en revistas y periódicos de las sectas en la Argentina presenta ahora a San Martín como al ‘Gran Iniciado’ de las masonerías nacional e internacional, es una de las tantas felonías y burdas calumnias, a las que están acostumbrados los ‘enmandilados hermanos tripuntes’ y a la que hacen coro los falsarios difamadores del fundador de nuestra nacionalidad, con el premeditado propósito de atraer -a los partidos liberales y laicistas- a los ciudadanos sanmartinianos; despojando al Padre de la Patria de la aureola de auténtica religiosidad que lo muestra a las jóvenes generaciones como el modelo de argentino católico, apostólico, romano y devoto de la Virgen María.

O fue San Martín el mayor hipócrita de nuestros próceres y el más grande farsante de la historia o fue el paradigma de la argentinidad, que se nutre, en su íntima esencia, del catolicismo más leal y ferviente.

La masonería argentina encomendó al político español en el exilio, Augusto Barcia Trelles, grado 33, la tarea de escribir la historia de San Martín para demostrar que el Libertador fue masón e instrumento de la masonería internacional. Barcia Trelles fue Gran Maestre de la masonería y Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo[1].

En los varios volúmenes de su obra el autor afirma categóricamente que se cumplen tales circunstancias en la vida del prócer máximo de la argentinidad; pero, al llegar a las pruebas de sus aseveraciones, se despacha -muy suelto de cuerpo- diciendo que no se han podido encontrar los documentos respectivos -no solamente en la Argentina, Chile, Perú, Inglaterra y España; sino ni siquiera en Francia y Bélgica, donde seguramente estarían- y esto, porque los archivos de las logias han sido destruidos por los nazis durante la ocupación (?). Y concluye así: ‘Todas las gestiones por nosotros realizadas hasta hoy, han sido estériles e ineficaces’.

El masón Antonio Zúñiga, director de la biblioteca de la masonería argentina, escribía ingenuamente en su libro sobre la logia Lautaro y la independencia argentina: ‘San Martín quemó en Boulogne Sur Mer toda su documentación masónica para guardar herméticamente el secreto institucional’. ¿Cómo lo supo? El autor no lo dice[2].

Hábil en la doctrina cristiana

Juan de San Martín y Gómez, invocando a la Iglesia Católica Romana, contrae matrimonio con Gregoria Matorras y del Ser, con el objeto de ‘servir mejor a Dios Nuestro Señor’. Bendice las bodas, en la Catedral de Buenos Aires, el obispo Manuel Antonio de la Torre, y los esposos forman el nuevo hogar el 12 de octubre de 1770, fiesta de la Virgen del Pilar. El padre, ejemplar caballero por su probidad y honradez, fue sepultado en 1796 en la iglesia castrense de Málaga; y la madre, en 1813, en el convento de Santo Domingo de Orense, ‘después de confesarse y recibir el santo viático y la extremaunción’. Leemos en el testamento de la virtuosísima y santa madre de San Martín: ‘En el nombre de Dios Todopoderoso y de la Serenísima Reina de los Ángeles, María Santísima, Madre de Dios y Señora Nuestra.., protesto vivir y morir como verdadera fiel, y católica cristiana.., el cuerpo quiero sea amortajado con el hábito de mi padre Santo Domingo…’

‘La pureza de las ideas católicas de los padres del Libertador -eran ambos terciarios dominicos y cofrades de Nuestra Señora de la Blanca- nos convencen de su tradición auténticamente cristiana’.

San Martín nace a la vida de la gracia en febrero de 1778, y se alista en la Iglesia Católica en el templo parroquial de Nuestra Señora de los Reyes de Yapeyú.

Fue bautizado por el padre Francisco Pera, a los pocos días de nacer, como lo habían sido sus hermanos, y María Elena, su hermana mayor.

Vivió con sus padres en la antigua casa de los jesuitas y se instruyó en la religión en su cristiano hogar y en la escuela de primeras letras de Buenos Aires.

El historiador chileno Vicuña Mackenna refiere que San Martín solía recordar con especial deleite sus juegos infantiles, en que, junto con sus hermanos, solía decir misa revestido con casulla de papel.

‘Doña Gregoria Matorras crió a sus hijos en el santo temor y amor de Dios y les inculcó su fe, virtudes y espíritu de sacrificio’. En los cuatro años que frecuentó las aulas del Colegio Imperial de Madrid -‘el mejor de la Península’- donde toda la enseñanza se ajustaba ‘a la conciencia, religión y fe católica’, honró el lema del Instituto, que era ‘formar caballeros cristianos’; ostentando, en el uniforme de colegial, la banda roja, terciada sobre el pecho, donde campeaba la imagen de Cristo.

Durante su carrera militar en Europa, ‘nada sabemos concerniente a sus ideas y prácticas religiosas’; pero, es muy significativo el relato de Doublet, el cual refiere que en el motín de Cádiz de 1808, cuando San Martín era edecán del general Solano -linchado en tal ocasión- buscó asilo en una ermita de la Virgen, y el populacho enfurecido le perdona la vida, por haberse acogido al patrocinio de la Madre de Dios. Un sacerdote pide clemencia a la turba exasperada, y el joven militar se salva milagrosamente. Al resultar herido en la batalla de Bailén contra Napoleón, el 19 de julio de 1808, la hermana de caridad que le prodigó los primeros auxilios le obsequió un rosario. ‘San Martín -según el testimonio del coronel Manuel de Olazábal- lo usó siempre y se lo vi suspendido del cuello debajo de la casaca a manera de escapulario. El día 15 de mayo de 1820 me presenté a la revista de Rancagua, a pesar de hallarme todavía enfermo a consecuencia de heridas recibidas en combate. El general me recibió y me entregó su rosario para que me diera buena suerte’.

Esta reliquia religiosa de alto valor histórico se halla depositada junto al sable del Héroe de los Andes, desde el 4 de julio de 1972, en la sala histórica del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín.

El 12 de setiembre de 1812, a los 34 años de edad, San Martín -‘hábil en la doctrina cristiana’- contrae nupcias en la Iglesia de la Merced de Buenos Aires con la ejemplar dama porteña María de los Remedios Escalada. Bendijo las bodas el presbítero doctor Luis José Chorroarín; y el 19 del mismo mes, ambos contrayentes comulgaron durante la misa de velaciones. ‘No era muy común entonces el comulgar en días de bodas’, dice Furlong; pero San Martín, como buen católico oye misa, confiesa y comulga al construir su cristiano hogar.

Su corazón religioso y compasivo

Después del combate de San Lorenzo, encarga al guardián del convento la celebración de varias misas, para rezarse, durante el mes de febrero de 1813, por los caídos en la refriega; y otras, con tedéum, en acción de gracias por la victoria, Coloca cruces sobre las tumbas de los muertos -como lo hará también en Chacabuco- y acepta con satisfacción cristiana y agradece afectuosamente los servicios espirituales, que el presbítero Julián Navarro y los treinta franciscanos prestaron heroicamente a la tropa.

En carta del 5 de febrero de 1813, el padre guardián Pedro García habla del ‘religioso y compasivo corazón’ de San Martín, quien les consigue cuanto piden, apuntando en su declaración al gobierno: ‘es notoria la decidida adhesión de aquella Comunidad a la sagrada causa de América, de que he sido testigo’. Luego cumplimenta a los frailes en una carta desbordante de afecto hacia los ministros de Dios: ‘Los beneficios del convento de San Carlos están demasiado grabados en mi corazón para que ni el tiempo ni la distancia puedan borrarlos… Diga Vd. un millón de cosas a esos virtuosos religiosos; asegúreles usted los amo con todo mi corazón; que mi reconocimiento será tan eterno como mi existencia. Besa su mano, José de San Martín. Buenos Aires, 16 de mayo de 1813’.

Y el 26 de julio, Azcuénaga les comunica que la Soberana Asamblea ‘ha tenido a bien concederles titulo de ciudadanía’.

La Virgen Maria, objeto de su devoción

Desde 1813, San Martín llevó siempre consigo el relicario de la Virgen de Luján, obsequio de su esposa, ‘que morirá como una santa’; y desde 1823 guardó religiosamente sobre su pecho la preciosa reliquia, según testimonio del nieto del general Olazábal, quien la entregó al museo de la histórica villa.

En 1818, después de la campaña de Chile y antes de libertar al Perú, San Martín se dirige a Buenos Aires y aprovecha el viaje para postrarse ante la Imagen de la Virgen de Luján, dándole gracias y pidiéndole su bendición. Y en 1823, en su último viaje de Mendoza a Buenos Aires, al pasar por Luján, fue nuevamente a los pies de la Virgen para agradecerle el feliz éxito de sus campañas, consolarse de la muerte prematura de su fiel esposa e implorar su auxilio en la adversidad y en el ostracismo, lejos de la Patria que había fundado.

El piadosísimo general Belgrano le escribe desde Loreto (provincia de Santiago del Estero), ofreciéndole en su enfermedad la amistad y los cuidados pastorales del cura de Santiago, presbítero doctor Pedro Francisco Uriarte, que lo saludará y lo atenderá en su nombre, durante su permanencia en la ciudad.

Luego, el 6 de abril de 1814, le dice: ‘Mi amigo: La guerra no sólo la ha de hacer Vd. con las armas sino con la opinión, afianzándose siempre en las virtudes naturales, cristianas y religiosas… El ejército se compone de hombres educados en la religión católica que profesamos… Añadiré únicamente que no deje de implorar a Nuestra Señora de las Mercedes, nombrándola siempre nuestra Generala, y no olvide los escapularios a la tropa… Acuérdese Vd. que es un general cristiano, apostólico, romano; cele Vd. de que en nada, ni aún en las conversaciones más triviales, se falte el respeto a cuanto diga a nuestra Santa Religión…’

El 8 de mayo de 1814 se hacen públicas rogativas en Córdoba por la salud de San Martín, que vivió retirado en la hacienda de Pérez Bulnes en Saldán, desde mayo hasta agosto de ese año. Allí existía un oratorio público dedicado a Nuestra Señora del Carmen y era el lugar de reunión de los vecinos, los cuales escuchaban la misa dominical con el ilustre enfermo. El 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, en ese preciso lugar, pactaron ‘amistad y alianza eternas’, los dos íntimos amigos: San Martín y Pueyrredón.

Por mucho tiempo llevó San Martín entre sus maletas y útiles, durante sus campañas, un cuadro de la Virgen del Carmen, de 38 cm. por 31 cm. pintado al óleo sobre tela, que luego obsequió a su fiel amigo el general Las Heras. Esta imagen se halla hoy en Córdoba, en el museo particular del ingeniero Castellano.

Existe también en el museo sanmartiniano de Mendoza una estatua de la Virgen del Carmen, que el general veneraba en su dormitorio.

Participación activa en los actos del culto católico. Medidas de gobierno

Durante los años 1815 y 1816 en el campamento del Ejército Libertador ‘se decía misa los domingos y días de fiesta y se observaba el descanso dominical. En el centro de la plaza se armaba una gran tienda de campaña, allí se colocaba el altar portátil y decía misa el capellán castrense o alguno de los capellanes… Los cuerpos formaban frente al altar. . . presidiendo el acto el general, acompañado del resto del estado mayor. Concluida la misa, el capellán dirigía a la tropa una plática de treinta minutos’. Diariamente ‘se rezaba el rosario por compañías, así lo hacía también el devoto general Belgrano en sus triunfos de Tucumán y Salta- y en Vilcapugio y Ayohuma durante la retirada; pues ‘aún flamea en nuestras manos la bandera de la Patria’, decía a sus soldados, y en medio de la derrota ‘hay un Dios que nos protege’.

‘En todos los aniversarios patrios, en todas las grandes efemérides eclesiásticas, antes y después de cada acción de guerra, el Ejército de los Andes, con San Martín al frente’, participaba activamente en los solemnes cultos religiosos que se oficiaban.

Al predicarse en Mendoza una misión decretó, con fecha 31 de mayo de 1815, que todas las tiendas y pulperías permanecieran cerradas – desde el atardecer (hora de la oración); a fin de que la población pudiera asistir cómodamente a los sermones y prácticas piadosas.

En la Semana Santa de ese año, puso en la orden del día del jueves, que ‘todos los jefes y oficiales debían concurrir a la casa de San Martín para andar las estaciones’, o sea, visitar los Monumentos.

Aún se conserva la imagen de la Virgen que se veneraba en el oratorio de la casa de la familia Segura, cerca de El Plumerillo. ‘Allí realizó sus consoladores ejercicios religiosos y oyó sus misas dominicales (antes de la instalación de los cuarteles) el Libertador de Chile y el Perú, general don José de San Martín; y en recuerdo de aquellos días de fervorosa actividad, obsequió a la capilla un Cristo, adquirido en la capital peruana’. Por la tarde, solo o acompañado de O’Higgins, recorría los cuarteles y, al pasar delante de la capilla, muchas veces se apeaba del caballo y entraba en la humilde iglesita para adorar a Jesús Sacramentado.

El 3 de noviembre de 1815 manifiesta al secretario de Guerra -‘con el convencimiento de un creyente sincero’- la necesidad de proveer de un vicario castrense al ejército, a fin de que estuviera mejor atendido ‘en sus ocurrencias espirituales y religiosas’; y propone al presbítero doctor José Güiraldes. Interesóse porque la tropa tuviera comodidad de frecuentar los Santos Sacramentos, y escaseando los sacerdotes capellanes, pide a Luzuriaga, el 28 de octubre de 1816, que no sólo se atienda a esa necesidad, sino también a la capellanía del hospital, con los confesores religiosos de la ciudad, ‘de suerte que en la casa nunca falte un capellán confesor, que asista a toda hora a las urgencias espirituales de los enfermos’.

Relevado del gobierno de Cuyo, en setiembre de 1816, redacta el ‘Código de Deberes Militares y Penas para sus infractores’; y siguiendo el ejemplo de Belgrano, suprime del Código Militar Español lo referente al duelo, como contrario a los principios católicos; a pesar de la resistencia de algunos oficiales. Dice Hudson que ‘San Martín expidió una orden del día prohibiendo el duelo bajo severas penas y no volvieron a aparecer en el Ejército de los Andes esos tan punibles hechos’. El primer artículo del Código Militar de San Martín reza así: ‘Todo el que blasfemare el Santo Nombre de Dios o de su adorable Madre e insultare la Religión, por primera vez sufrirá cuatro horas de mordaza atado a un palo en público por el término de ocho días; y por segunda vez, será atravesada su lengua con un hierro ardiente y arrojado del Cuerpo’. Para el Gran Capitán el respeto a la Religión y el culto de Dios y de la Santísima Virgen tuvieron siempre un lugar de preferencia.

‘Las penas aquí establecidas -dice el último artículo del Código- serán aplicadas irremisiblemente. Sea honrado el que no quiera sufrirlas. La Patria no es abrigadora de crímenes. Cuartel General en Mendoza, setiembre de 1816. (Fdo.) José de San Martín’.

Fervorosa adhesión a la jerarquía eclesiástica

Los sacerdotes y religiosos apoyaron a San Martín en su obra de gobierno y en la preparación de la magna empresa, porque lo conocían católico sincero y padre de la Patria. En el Cabildo Abierto del 15 de febrero de 1815, el cura de Mendoza, Domingo García, y los superiores de las comunidades religiosas, deciden el voto de resistencia al decreto de Alvear que retiraba a San Martín del gobierno de Cuyo. A este voto se adhieren los curas y frailes puntanos y sanjuaninos. Los priores, guardianes y presidentes de los dominicos, agustinos, franciscanos, mercedarios y betlemitas: Rocco y Salinas, del Castillo, Sayós, Vera, Flores Hurtado, Alvarado, Ortega, Maure, Olmos, Moreira, Rodríguez, Guiñazú, Romero, Centeno, etc…., cederán, para cuarteles, sus conventos en San Juan y Mendoza, sus rentas, sus esclavos, sus campos de pastoreo y sus campanas para proveer al Ejército de los Andes. Los curas y frailes puntanos, sanjuaninos, mendocinos y chilenos como fray Luis Beltrán, fray Justo Santa María de Oro, Morales, Lamas, Coria, Inalicán, Sarmiento, San Alberto, etc., serán los eficaces auxiliares del Gran Capitán en la obra patriótica que tiene entre manos y mientras dure la campaña libertadora. En Cádiz trabó amistad con varios sacerdotes logistas, como Fretes, Anchoris y Arizpe, que lo decide a ingresar en la Logia y abandonar las filas del ejército español; en Perú, con los presbíteros Requena, Arce, Paredes, Echagüe, Tramania; y en Buenos Aires, con los diputados de la Asamblea del año XIII y los ‘hermanos’ de la Logia Lautaro: presbíteros Chorroarín, Sáenz, Grela, Gómez, Gallo, Pedro y Mateo Vidal, Argerich, Sarmiento, Perdriel, Amenábar, Fonseca, Cayetano Rodríguez, Pacheco de Melo, Thams, Díez de Rámila, Larrañaga, Salcedo, Toro, Medina, Rivarola, etcétera.

Los nombres y las patrióticas benemerencias de más de un centenar de estos sacerdotes, amigos íntimos de San Martín, se hallan consignados en el artículo publicado en el diario ‘El Pueblo’ de Buenos Aires de los días 13 y 20 de agosto de 1950 con el título de ‘Sotanas y Sayales Sanmartinianos’, y en el libro ‘Filón de Patria’ de la editorial Santa Catalina.

‘Es indudable que siempre contó entre sus mejores amigos a los eclesiásticos y miembros de las órdenes religiosas’.

San Martín quiso tener siempre a su lado al capellán ecónomo y secretario privado, doctor fray Juan Antonio Bauzá, que vivía con él; llevaba cuenta minuciosa de sus gastos y era su confidente y buen samaritano en sus frecuentes enfermedades. Su correspondencia epistolar con el Héroe de los Andes, posterior a su campaña libertadora, nos revela a San Martín ‘como un excelente católico’. En las ‘Cuentas y Gastos’ del Gran Capitán apunta el estipendio con que el ‘piadoso y cristiano general’ gratificó al padre Sayós por el sermón que le mandó predicar en acción de gracias por el triunfo de Chacabuco; lo abonado por la invitación a la fiesta de Nuestra Señora del Carmen y el costo del cuadro del apóstol San Matías; y la limosna a la abadesa de las monjas capuchinas, las cuales después de Maipú, dedicaron una inspirada poesía a San Martín, elogiando su brillante actuación y su acendrada fe religiosa.

Al regresar enfermo a Chile, a fines de 1822, nadie podía entrar en su habitación ‘sino el Director Supremo y el padre Bauzá, que se quedaba todo el día’ junto a su lecho.

Mientras permaneció en San Juan, durante los meses de julio y setiembre de 1815 y octubre de 1818, prefería alojarse en el Convento de Santo Domingo, tratar, en la tranquilidad del claustro, los asuntos del Estado, recibiendo allí a los funcionarios y al pueblo; y sentarse a la frugal mesa de los religiosos, departiendo amigablemente con ellos y con su diputado, fray Justo Santa María de Oro, en la ‘celda de San Martín’ que se conserva todavía como reliquia nacional.

Al ser nombrado gobernador de Cuyo, envía su primera carta al cura vicario de Mendoza, presbítero Domingo García y Lemos, reconociendo en el prelado patriota a la autoridad espiritual de su provincia: ‘…mi marcha (a ésa) -le dice- será mañana, para que no se retarden los deseos que me acompañan de dedicarme al servicio de la Patria y de vuestra merced a quien me ofrezco cordialmente… Córdoba, 25 de agosto de 1814’.

San Martín, obsequioso con la Santa Sede, presentará personalmente, ‘haciendo exhibición de mucha cortesía’, su filial homenaje a monseñor Juan Muzi, los días 6 y 7 de enero de 1824, durante la semana que el delegado apostólico de Pío VII y León XII permaneció en Buenos Aires; y se unirá al regocijo del auténtico pueblo argentino, a pesar de la indiferencia y sistemática oposición del gobernador y su ministro, en época de las reformas rivadavianas. La crónica del presbítero Sallusti, secretario de la legación, a quien acompañaba el canónigo Juan Mastai Ferretti -más tarde Pío IX-, dice: ‘El célebre general San Martín, que había conquistado todas aquellas provincias, Chile y gran parte del Perú, del dominio de España, depuesta la grandeza de su gloria, dos veces se presentó a Monseñor en traje privado, para saludarlo y felicitarlo por su llegada’. El día 9 de enero monseñor Muzi le devolverá la visita.

A estos rasgos de buen católico, respetuoso de la jerarquía eclesiástica, añadiremos sus delicadezas con los jerarcas de la Iglesia peruana.

En Ancón recibe al obispo de Trujillo, monseñor doctor Juan Carrión ‘con todo el respeto debido a su alta posición y a sus venerables canas: dejándole en libertad para que se marchara a Lima’.

En 1822 dirige una carta al obispo de Cuzco, monseñor doctor Calixto Orihuela, que termina así: ‘…Crea Vuestra Señoría Ilustrísima que desearé ocasiones en poderle acreditar mi veneración, respetos y deseos de complacerlo. Nuestro Señor guarde a V. S. Ilma. muchos años. Besa la mano de V. S. Ilma. su más afectísimo servidor, José de San Martín’.

Igual comportamiento tendrá con el arzobispo de Lima, monseñor Bartolomé de Las Heras, quien afirma que el general victorioso, ‘dejándose llevar de su bondad y religiosidad’, había convenido con él, que acordaría en su dictamen en los asuntos eclesiásticos concernientes a Religión, a fin de no disponer cosa alguna que contrariase los cánones de la Iglesia. El 6 de julio de 1821 le escribía desde El Callao: ‘La noticia que he recibido de que V. E. Ilma. permanece en esa capital, sin embargo de haberla evacuado las tropas españolas; ha consolado a mi corazón con la idea de que su respetable persona será un escudo santo contra las tentativas de la licencia… Me congratulo que V. E. Ilma. haya tenido lugar de observar la especial protección que he tributado a Nuestra Santa Religión, a los templos y a sus ministros… Monseñor Las Heras agradece a San Martín su carta en estos términos: ‘Los sentimientos de religión y humanidad que respira el oficio que acabo de recibir de V. E., ha desahogado sobremanera a mi espíritu…’ El ministro de San Martín, García del Río, escribía al arzobispo, refiriéndose al Protector del Perú: ‘Además debo manifestar a Su Señoría los sentimientos religiosos que abriga su pecho, y que no desmentirá jamás…’

Y San Martín imparte órdenes para que se facilite la salida del octogenario prelado, ‘evitando toda incomodidad’; y el arzobispo al agradecerle escribe: ‘Le doy gracias por la consideración que ha manifestado hacia mi persona… He sentido no poder dar a Ud. un abrazo (al despedirme)… Quiero pedir a Ud. un favor en señal de nuestra recíproca amistad, y es que acepte una carroza, un coche, un dosel de terciopelo y dos sillas, que pueden servirle para los días de etiqueta, y una imagen de la Virgen de Belén.,.. Créame, amigo, que lo encomiendo a Dios diariamente’.

Preocupación por la educación católica en las escuelas

La educación de Cuyo tuvo en el colegio de la Santísima Trinidad, fundado por San Martín, el más alto exponente de la cultura de la zona andina. Donado el colegio por el presbítero Cabral y regenteado por los presbíteros Güiraldes y Videla, fue puesta bajo la especial tutela de San Luis Gonzaga.

San Martín estableció que se enseñaran, además de las ciencias profanas, ‘los deberes del católico’, como fundamento de toda cultura; y ordenó edificar la anexa capilla para las prácticas religiosas. Con idénticos fines y bajo los auspicios del general, dirigían escuelas, en Mendoza y San Juan, sus amigos y colaboradores, presbíteros Morales, Lamas y Gómez. El historiador Hudson, alumno de estas escuelas, afirma: ‘Leer, escribir y contar, saber las obligaciones del católico y guardarlas estrictamente; he aquí la instrucción dada a la juventud de entonces’ bajo el gobierno del general San Martín.

El vicario castrense, presbítero doctor José Güiraldes, bautiza a la hija del general, el 31 de agosto de 1816, a los siete días de nacer; y el Gran Capitán pone a su ‘infanta mendocina’, bajo la augusta protección de la Virgen de las Mercedes. Más tarde la educará en un colegio de religiosas, donde la visitará semanalmente. En 1853, cuando Mercedes de San Martín, visita con su esposo, Mariano Balcarce, al papa Pío IX, en audiencia privada, el Padre Santo tendrá recuerdos elogiosos para el Héroe de los Andes, y Balcarce escribirá luego a Félix Frías, el 10 de febrero de ese año: ‘Hemos quedado encantados con la bondad, dignidad y angelical dulzura del Padre Santo, de cuya benéfica acogida conservaremos un recuerdo indeleble mientras vivamos’

En la noche de Navidad de 1816, San Martín manifestó su deseo de que la bandera, que habría de llevar la libertad a Chile, fuera ‘del color del cielo’, y era su voluntad que el día de Reyes el Ejército tuviera bandera, como regalo de su general. En sus pliegues fue bordado el escudo nacional ‘con sedas de colores e hilos de oro, que se sacaron de una casulla de los franciscanos’; y al concluir su labor, las damas, presididas por la esposa de San Martín, amanecen arrodilladas ante el crucifijo del oratorio de la casa del General, dando gracias a Dios por haberlas ayudado a terminar la bandera y orando por el triunfo de las armas de la patria.

II

La Virgen del Carmen, Generala de su Ejército

San Martín, el 5 de enero de 1817, después de haber elegido en junta de oficiales a la Virgen del Carmen como Patrona del Ejército de los Andes, se dispone a solemnizar con emotivas ceremonias religiosas el magno acontecimiento.

La procesión, presidida por los prelados, San Martín y el teniente gobernador, llega de San Francisco a la Matriz, donde se halla la nueva bandera depositada sobre la bandeja de plata. Antes de la misa, San Martín se levanta de su sitial, sube al presbiterio, toma la bandera y la presenta al sacerdote, quien la bendice juntamente con el bastón del General. Al Evangelio, el canónigo Güiraldes pronuncia el panegírico de circunstancias. Terminada la misa, se entona el tedéum, se reanuda la procesión y llegan, al altar del tablado, la bandera .y la imagen de la Virgen. Entonces San Martín coloca su bastón de mando en la mano derecha de la Madre de Dios, poniendo bajo su amparo la dirección del Ejército y el éxito de la campaña libertadora.

Dice Capdevila: ‘Tal ceremonia es un acto religioso típico, que define a San Martín como a un perfecto católico, apostólico, romano, creyente como el que más en la Madre Purísima’.

El 25 de mayo de 1815, ordena como gobernador de Cuyo celebrar con solemne ‘función de Iglesia’ el aniversario de la Revolución; y el 8 de agosto de 1816, jura con su estado mayor, ‘por Dios y por la Patria’, la Independencia Nacional. Antes de -emprender el cruce de la Cordillera, el Héroe de los Andes oye misa y comulga con todo el Ejército, al que le impone el escapulario de la Virgen del Carmen; como hizo personalmente Belgrano con los cuatro mil escapularios que le enviaran las monjas de Buenos Aires, colocándoselos a sus soldados en Tucumán, después del triunfo obtenido en el día de la Virgen de las Mercedes. Y San Martín en unidad de pensamiento con su íntimo amigo el general O’Higgins -que juró proclamar a la Virgen del Carmen como Patrona y Generala de los ejércitos de Chile, si lograban las armas patriotas el triunfo de la libertad; y que después de Cancha Rayada, de rodillas ante el altar de la Reina y Madre del Carmelo, formuló el voto de levantar un templo en el campo de la victoria-, prestó su profunda adhesión a todas las ceremonias que en ese año de 1818 se realizaron en Maipú, celebrando el triunfo con imponentes actos religiosos.

Ya el 16 de julio de 1817, festividad de la Virgen del Carmen, se había hecho la solemne entrega de la medalla de honor a los vencedores en Chacabuco, seguida de una gran procesión, en que participaron las tropas libertadoras; el 21 de abril de 1818 se oficia, por la victoria de Maipú, una solemne misa en la catedral de Santiago de Chile, a la que asistieron. San Martín y O’Higgins, con panegírico del presbítero doctor Julián Navarro.

Junto a su dormitorio se ofrecía diariamente la Santa Misa

En el palacio residencial de San Martín, en Santiago de Chile, junto a la habitación destinada a su inseparable capellán, había una capilla, en la cual campeaba la imagen de la Virgen del Carmen; y además, todos los ornamentos y utensilios litúrgicos para la celebración del Santo Sacrificio. Poseía también, en su casa particular, un retablo de la Virgen de los Dolores, el altar portátil y dos artísticos crucifijos.

El 12 de febrero de 1818, San Martín proclamó solemnemente la independencia de la ‘nueva patria’ de Chile en el primer aniversario de Chacabuco, ‘a nombre de los pueblos y en presencia del Altísimo’; La ceremonia se realiza frente a la catedral. Monseñor José Cienfuegos, vicario del obispo de Santiago, recibe el juramento de San Martín ‘por Dios y por la Patria’, poniendo su mano sobre los Santos Evangelios; y todo el pueblo responde arrodillado: ‘¡Sí, juramos!’ Al día siguiente, en la catedral, asiste el General al tedéum en acción de gracias por la reconquista de Chile; y el 14, a la solemne misa cantada, en que pronunció la oración patriótica el capellán castrense Julián Navarro.

Su cristiano reconocimiento por la visible protección de la Virgen

El 1º de octubre de 1815, San Martín anticipa la victoria a los pueblos de su mando, manifestándolos en su proclama: ‘…Yo me atrevo a predecirla, contando con vuestro auxilio, bajo la protección del Cielo…’

El 30 de diciembre de 1818, desde Santiago de Chile, aseguraba a los habitantes del Perú, ‘del modo más solemne’, que la preocupación y los sentimientos de los nuevos gobiernos de América, propendían al ‘respeto de las personas, de la propiedad y de la Santa Religión Católica; y les anunciaba que las armas patriotas ‘habían obtenido señaladamente la protección del Eterno’.

El 19 de agosto de 1820, antes de zarpar de Valparaíso, saluda así a los cuyanos: ‘….hago voto al Cielo por vuestra felicidad…’; y dirigiéndose a los soldados del Ejército Unido les dice: ‘Fiado en la justicia de nuestra causa y en la protección del Ser Supremo, os prometo la victoria’.

Al despedirse de sus soldados, en 1822, les dijo: ‘…ocho años os he mandado y al fin vuestras virtudes y constancia, bajo los auspicios del Cielo, han producido la independencia de la América del Sud’; y al despedirse de los peruanos: ‘¡Que Dios os haga felices en todas vuestras empresas y que El os eleve al más alto grado de paz y prosperidad!’

El 12 de agosto de 1818, después de sus victorias, San Martín acredita su sincera devoción a la Madre de Dios y su fervor cristiano, al donar al convento de los franciscanos de Mendoza su bastón de General: ‘La decidida protección que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala, Nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora, que se venera en el convento que rige V. P., el adjunto bastón, como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho Ejército’.

Más tarde envió también la bandera de los Andes, para que fuera custodiada en el camarín de la Virgen del Carmen, la generala victoriosa de las armas de la patria. Y en carta al gobernador de Mendoza, escrita en Lima en 1821, le recuerda que las banderas tomadas a los realistas, deben depositarse en dicho templo.

El 26 de enero de 1816 escribía a Godoy Cruz; congresal de Tucumán, insistiendo en la necesidad de declarar prontamente la independencia; en cambio, con respecto a la forma de gobierno, sólo le preocupa que el sistema adoptado no manifieste ‘tendencia a destruir Nuestra Religión’.

El 24 de enero de 1817, escribe su última comunicación al Director Pueyrredón; pues, la expedición ya ha comenzado su marcha a través de la Cordillera; y le anuncia: ‘Esta tarde salgo a alcanzar las divisiones del Ejército. Dios me dé acierto para salir bien de tamaña empresa… Dios mediante, para el 6 de febrero estaremos en el valle del Aconcagua’.

Y Pueyrredón le contestaba el 1º de febrero de 1817: ‘Ojalá sea Vd. oído por Nuestra Madre y Señora de las Mercedes’.

Desde Ancón, en 1820, le escribía a O’Higgins diciéndole: ‘…Nuestros sucesos no pueden ser más prósperos. Dios nos ayuda, porque la causa de América es suya; ésta es mi confianza’. Todo lo calculaba el General, puesta su fe en Dios y en su Madre Santísima.

El día 8 de setiembre de 1820, fiesta de la Natividad de la Virgen María -‘el primer día de la libertad’-, desembarca en las playas del Perú, y el patriota Hipólito Unanúe le escribe desde Lima: ‘…Todo esto anuncia un próspero fin, que completará la protección de la Celestial Patrona, en cuyo día puso el pie en estas costas el Ejército Libertador’.

Las cartas sanmartinianas, fiel reflejo de su alma cristiana

En las cartas del Libertador, ya oficiales como privadas, San Martín menudea frases que manifiestan su religiosidad y traslucen su espíritu sinceramente cristiano y piadoso. ‘Gracias a Dios, me encuentro bien… Dios guarde a Vd. muchos años… Con el favor del Cielo… Si Dios nos echa su bendición… Quiera el Cielo guiamos… Dios ponga un término a esta guerra, cuyos resultados no serán otros que agravar los males. …Dios le inspire acierto. …Dios lo mantenga en tan buenos propósitos… Dios lo deje llegar con bien… Dios le conserve la salud… Dios ponga tiempo en nuestras manos… Juro ante Dios y América… Dios haga, sea el iris de la unión y tranquilidad… Quiera Dios que al recibo de esta comunicación… Dios conserve la armonía… ¡Gran Dios! Echad una mirada de misericordia sobre las Provincias Unidas… Dios ha escuchado mis votos…’etc.: son todas expresiones cristianas, que se suman a las ya transcriptas; y a las que podemos añadir las de las cartas siguientes:

A Miguel de la Barra le decía en 1842: ‘…gracias sean dadas a Dios, (pues) mi salud quebrantada ha podido soportar estas desgracias’.

Al cuidador de su chacra mendocina, le escribe el 2 de febrero de 1821, desde su cuartel general de Huaura, una carta que refleja elocuentemente la bondad de su cristiano corazón: ‘… Auxilie Vd. a los pobres con granos y herramientas… no se dé cuidado que, Dios mediante, en concluyendo la campaña (la chacra de) los Barriales tiene que ser el paraíso y el auxilio de todos los infelices; no hay que desmayar, que todo Dios lo tiene que componer… Dios mediante, muy en breve estaremos en Lima’.

En 1836, escribe al general Pedro Molina y le dice: ‘…como sólo Dios es el que dispone las cosas de esta vida… he reaccionado de los males que me habían llevado al borde del sepulcro’.

En 1822, afirmaba en su carta a Bolívar: ‘Dios, los hombres y la historia juzgarán mis actos públicos… esperemos serenos los designios de Dios…’

Y el 30 de setiembre de 1823, al contestar la carta de su íntimo amigo Vicente Chilavert, en la cual se advertía que por su situación más descansada, dispondría también de más tiempo para leer su correspondencia, le decía: ‘. . .el tiempo, sin embargo, no lo tengo muy sobrante; pues él es dedicado a prepararme a bien morir… como un cristiano que por su edad y achaques ya no puede pecar, y a tributar al que dispone de la suerte de los guerreros y profundos políticos, las más humildes gracias por haberme separado de unos y de otros.’

O’Higgins, en 1836 y 1837, escribía al ilustre proscripto: ‘¡Qué altos son los juicios del Eterno! ¡Qué admirables sus providencias…! No cesemos, mi querido compañero, de rendir millones de gracias a la Majestad Divina, protectora de la inocencia; porque si nos ha dado y nos manda tribulaciones, nos conserva la vida y salud… evidentemente para que adoremos su providencia y agradezcamos la merced que nos ha concedido…’

A su secretario e intimo amigo, general Tomás Guido, le comunica el 2 de agosto de 1818: ‘… para mediados de este mes pasaré la cordillera y espero en Dios que todo se hará felizmente. Diga Vd. al padre Bauzá apronte mi casa para breves días’. El 5 de febrero de 1830 le decía al terminar su carta: ‘Que Dios lo libre de vivir y morir en pecado mortal, son los votos de su viejo amigo.- José de San Martín’. Y el 3 de octubre de 1816: ‘Cuénteme lo que haya de Europa y dedique para su amigo media hora cada correo, que Dios y Nuestra Madre y Señora de Mercedes se lo recompensarán’.

‘Esta sola expresión -dice Furlong- bastaría para declarar que no sólo era San Martín un hombre católico, sino también un católico piadoso’ e hijo amante de la Reina de los Cielos.

El gobernante católico

El 8 de octubre de 1821 promulga en Lima el Estatuto Provisional ‘dado por el Protector de la Libertad del Perú’, como anticipo de la constitución definitiva. ‘Mi pensamiento ha sido -afirma- dejar puestas las bases sobre que deben edificar los que sean llamados al sublime destino de hacer felices a los pueblos… Luego iré a buscar en la vida privada mi última felicidad y consagraré el resto de mis días a contemplar la beneficencia del Gran Hacedor del Universo y renovar mis votos por la continuación de su propicio influjo sobre la suerte de las generaciones venideras’. De los 43 artículos citamos el 1º y 3º: ‘La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la Religión del Estado: el gobierno reconoce como uno de sus primeros deberes el mantenerla y conservarla por todos los medios que estén al alcance de la prudencia humana. Cualquiera que ataque en público o privadamente sus dogmas o principios será castigado con severidad… Nadie podrá ser funcionario público si no profesa la Religión del Estado’.

Y el juramento del Protector del Perú lo redactó así: ‘Juro a Dios y a la Patria y empeño mi honor, que cumpliré fielmente el Estatuto Provisional dado por mí para el mejor régimen, etcétera’.

Después de haber consultado al arzobispo, monseñor Bartolomé de Las Heras, y a los prelados peruanos para compulsar la voluntad general y haber levantado acta de la decisión unánime por la libertad, declaró solemnemente a la faz del mundo, el 28 de julio de 1821: ‘El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad de los pueblos y por la justicia de su causa, que Dios defiende’. Al día siguiente se realiza la ceremonia en la catedral de Lima, con misa cantada y solemne tedéum en acción de gracias con la asistencia de San Martín y las altas autoridades civiles, eclesiásticas y militares.

Y como un cristiano homenaje a Santa Rosa de Lima, Patrona de la Independencia Argentina, el Fundador de la Libertad del Perú crea la Orden del Sol, colocándola bajo la especial protección de la virgen americana.

El 19 de enero de 1822, al delegar el mando, emana un decreto que establece en el artículo 4º: ‘El Supremo Delegado saldrá con la comitiva a la Iglesia Catedral, donde se cantará un tedéum…’

El 20 de setiembre de 1822, al recibir en el sagrado recinto de la Catedral, el juramento de los ministros y diputados: -‘Juráis la Santa Religión Católica, Apostólica, Romana, como propia del Estado’-, añadió San Martín: ‘Si cumpliereis lo que habéis jurado, Dios os premie y si no, El y la Patria os demanden’

Acto seguido, el deán entonó el tedéum de acción de gracias por la instalación del Primer Gobierno Patrio.

Y ante el congreso de Lima, el Protector del Perú, en la sesión de apertura, desciende del alto sitial de gobierno de los pueblos libres, pronunciando estas hermosas palabras: ‘Al deponer esta investidura, no hago sino cumplir con mi deber y con los votos de mi corazón… Pido al Ser Supremo el acierto, luces y tino, necesarios a los representantes del pueblo, para hacer su felicidad… Que el Cielo presida vuestros destinos y que éstos os colmen de felicidad y paz.’

San Martín cumple sus deberes de fiel cristiano

Dice Francisco Gómez, hermano del general Andrés y del coronel Leandro, héroe de Paysandú, que ‘San Martín era muy religioso. Lo vi varias veces en la (Iglesia) Matriz (de Montevideo en los meses de febrero, marzo y abril de 1829); sobre todo en las misas de los domingos, adonde concurríamos infaliblemente. En la capilla del Reducto -fundada por el general Rondeau, durante el sitio de Montevideo- asistió el General (San Martín) a una misa celebrada en esa capilla, en compañía del coronel Eugenio Garzón, quien tenía su cuartel a pocos pasos de la capilla’. Igualmente, durante esos meses, visitó la capilla de la Aguada, para cumplir con sus deberes religiosos.

Los funerales del Héroe

El testamento ológrafo de San Martín, escrito en 1844, bajo la impresión de una muerte inminente, es en realidad -como dice Furlong- una simple minuta del verdadero testamento que aún se desconoce; y lo inicia como reza el símbolo de la fe cristiana: ‘En el nombre de Dios Todopoderoso…’

Vicuña Mackenna refiere que ‘esa pieza de cincuenta y dos renglones, escrita en una cuartilla de papel, no es un testamento, es un simple boletín como el de Maipo, redactado sobre la almohada, como redactó aquél en el arzón de la silla (de su cabalgadura)’.

‘En frases sencillas ordenó sus disposiciones -dice el doctor Villegas Basavilbaso- sin jactancia, humildemente, con fervor cristiano. Inició su testamento ‘En el nombre de Dios Todopoderoso, a quien reconozco como Hacedor del Universo’, porque creía en Dios, a quien invocó tantas veces en víspera de la gloria’.

La prohibición de los funerales obedece al espíritu sanmartiniano, en oposición a todo lo aparatoso, y nada más. Por eso deudos y amigos cumplieron fielmente con las disposiciones testamentarias; ofreciendo, no obstante, misas y sufragios, que han sido, seguramente, del agrado del cristiano y austero militar.

‘Fiel siempre a sus hábitos modestos -escribió Félix Frías- había manifestado su voluntad de que su entierro se hiciera sin pompa ni ostentación alguna y así se ha hecho’.

Por las cartas transcriptas, nos revela San Martín, que desde 1823, se venía preparando a bien morir; de modo que su deceso repentino, no fue imprevisto para él. En el ostracismo tuvo a su lado, en Gran Bourg, al presbítero Bertin, y en Boulogne Sur Mer, el párroco monseñor Benoit Haffreingue, ‘prelado ilustrado y piadoso’, quien lo asistió espiritualmente en los últimos días de su vida ‘como un verdadero ministro del Evangelio’; y ofreció luego a su hija la cripta de la Catedral, para que reposaran los restos del Libertador.

Francisco Rosales, encargado de negocios de Chile, que cerró sus ojos ‘después del repentino ataque, que casi sin agonía puso fin a sus días’, comunicó al gobierno el deceso diciendo: ‘acabó sus días con la calma del justo’; y Félix Frías, testigo presencial, informa: ‘Un crucifijo estaba colocado sobre su pecho. Otro en una mesa, entre dos velas, que ardían al lado del lecho del muerto… (Su hija y sus dos nietecitas rogaban por él)… Dos Hermanas de Caridad rezaban por el descanso del alma que abrigó aquel cadáver… El carro fúnebre se detuvo en la iglesia de San Nicolás. Allí rezaron algunos sacerdotes las oraciones en favor del alma del difunto… Después de esa ceremonia el convoy fúnebre continuó hasta la Catedral’. Allí permanecieron los restos de San Martín hasta el 21 de noviembre de 1861, en que, celebrándose solemnes exequias, fueron trasladados a Brunoy. Más tarde, con toda la pompa de la liturgia católica, se celebraron funerales en la Catedral de El Havre, el 21 de abril de 1880, y en las catedrales de Montevideo y Buenos Aires, a fines de mayo; como ya se habla realizado en 1850 y 1851, en Chile, en Entre Ríos por orden de Urquiza, y en Perú por decreto del presidente Ramón Castilla.

Hijo sincero de la Iglesia Católica

‘No existe ningún documento para probar que San Martín haya sido masón’. (Ricardo Rojas en ‘El Santo de la Espada’, Buenos Aires, 1942, p. 70).

‘San Martín era mi caballero en su proceder, en sus acciones y conducta, cuya bondad de corazón era tan manifiesta como sus grandes habilidades, y a quien era imposible conocer íntimamente sin amarle’. (General Miller en 1853).

‘Fue un ejemplo sorprendente de consecuencia, lealtad, patriotismo, fidelidad, desinterés, austeridad y nobleza de alma. Se necesita estar cegado por la pasión de secta para pasar por alto todo el cúmulo de pruebas documentadas que acreditan el catolicismo del Libertador, y obstinarse en llamarlo masón, o católico despreocupado de la doctrina’ (Armando Tonelli en ‘El General San Martín y la Masonería’, p. 138).

‘Es sobre todo venerable a mis ojos porque a sus hechos heroicos mereció asociar el título de grande hombre de bien’. (Félix Frías).

‘Murió sin quejas cobardes en los labios y sin odios amargos en el corazón’, (Mitre).

‘Treinta años de calumnias innobles no alcanzaron a hacer subir su palabra de defensa desde su corazón hasta sus labios. La ingratitud no le arrancó una queja’. (Avellaneda).

‘(Los peruanos) declaramos ante el universo que San Martín es el más grande de los héroes, el más virtuoso de los hombres públicos, el más desinteresado patriota, el más humilde en su grandeza; que San Martín a nadie injurió; que sufrió con cristiana resignación los más inmerecidos ataques; aunque retirado en su humilde vida privada, de su boca no salieron revelaciones que hubieran mancillado la honra ajena; de su pluma no se deslizó el corrosivo veneno de la difamación…’ (Paz Soldán, 1868).

‘Al privarnos la Divina Providencia de un padre tierno y virtuoso, parece que hubiese querido suavizar su dolor, haciendo que sus últimos momentos fueran sin sufrimiento alguno visible y con la serenidad que inspira una conciencia sin tacha’. (Balcarce, 14 de setiembre de 1850, al general Ramón Castilla, presidente del Perú).

‘Esta casa estaba santificada a nuestros ojos’, dirá el doctor Gerardi, dueño de la casa en que murió San Martín.

‘San Martín fue profundamente cristiano’. (Enrique Tovar en ‘La Crónica’ de Lima).

‘…Comandante en Jefe del Ejército de los Andes, rezaba al toque de oración de cada día, y semanalmente escuchaba misa y rezaba el rosario’. (Coronel Bartolomé Descalzo, presidente del Instituto Sanmartiniano).

‘Creía en Dios, en la Santísima Virgen, en la ilicitud de la blasfemia, en el Pontificado Romano, en los Sacramentos, y quiso morir como buen cristiano. Era un hijo sincero de la Iglesia Católica. Nadie podrá presentar documentos donde se pruebe lo contrario’. (Trenti Rocamora).

‘Era un católico no sólo práctico, sino además ferviente y apostólico’. (Guillermo Furlong, miembro de la Academia Nacional de la Historia).

‘Los audaces y atrevidos que han puesto en duda la cristiana devoción de San Martín desconocen su grandeza. Este no fue un hombre capaz de fingir nada. Como lo dijo lo practicó: ‘O serás lo que has de ser, o no serás nada’. Porque fue lo que debía ser, fue grande entre los grandes’. (Cardenal Caggiano, primado de la Argentina, arzobispo de Buenos Aires y vicario castrense).

Y cumpliendo la vieja sentencia castellana del escudo de armas de la familia Zorrilla de San Martín: ‘Velar se debe la vida de tal suerte, que viva en la muerte’… viven en la inmortalidad.

Por Anibal A. Rottjer


Bibliografía utilizada:

Abad, Plácido. El general San Martín en Montevideo.

Bazán,Nociones de Historia Eclesiástica Argentina.

Barros Arana, D. Historia General de la Independencia de Chile.

Bueis de Los, A. Los agustinos en la Argentina.

Carbia, Rómulo. San Martín y la Iglesia.

Ibid.,Cartas del Libertador

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Logia Lautaro

¿Fue la Logia Lautaro una Logia Masónica?

Pregunta:

¿Fue la Logia Lautaro una Logia Masónica?

Respuesta:

San Martín, Alvear, Zapiola y Anchoris fundaron en Buenos Aires, en agosto de 1812 -a los cinco meses de su llegada de Europa- esta sociedad secreta [la Logia Lautaro], independiente de toda matriz extranjera. No dependía ni de Londres ni de Cádiz. Su local de reuniones se hallaba en la actual calle Balcarce, frente al paredón del convento de Santo Domingo.

‘No era masónica, ni se derivaba de la masonería -dice Mitre[1]- sino que tan sólo utilizaba algunas palabras, toques y señales, o sea ciertas prácticas rituales de corte masónico a los simples efectos materiales de orden interno, pero su objeto era más elevado’. Sarmiento dice que ‘no era una masonería como generalmente se ha creído ni menos las sociedades masónicas entrometidas en la política colonial’. Aunque los actuales masones argentinos hayan osado juzgar aviesamente las intenciones de la circular de la Logia Lautaro, cursada a San Martín el 21 de diciembre de 1816, los conceptos allí vertidos sobre el respeto debido a la religión de los pueblos son dignos de especial recordación. Helos aquí: ‘No atacar ni directa ni indirectamente los usos, costumbres y religión. La religión dominante será un sagrado de que no se permitirá hablar sino en su elogio, y cualquier infractor de este precepto será castigado como promotor de la discordia en un país religioso'[2].

Prestaba su juramento sobre los Santos Evangelios, se obligaba al más riguroso secreto, y su objeto era defender la libertad e independencia.

El masón argentino, Martín Lazcano -de antigua y activa militancia en la institución-, afirma que todas las asociaciones políticas y secretas que fueron apareciendo en nuestro escenario patrio, después de 1806 hasta 1856, no fueron masónicas sino político-revolucionarias de carácter meramente profano; si bien empleaban en su régimen interno y en su acción externa modalidades masónicas, y pudieron contar con algunos masones emboscados entre sus miembros.

Ricardo Rojas escribió en ‘El Santo de la Espada’ que la logia de Lautaro era autónoma; no dependía de matrices masónicas y ni siquiera de otras asociaciones secretas; y el fundador del Instituto Sanmartiniano -José Pacífico Otero- nos asegura en el tomo 19 de su ‘Historia del Libertador Don José de San Martín’, que la logia fundada por San Martín no era en modo alguno masónica sino política.

Nuestra Lautaro, fundada por San Martín, fue, pues, una simple sociedad patriótica como sus modelos de Madrid, Cádiz y Londres.

La masonería en un primer momento pudo creer en San Martín, pero San Martín jamás creyó en la masonería; porque él no venía a envilecer al país sino a salvarlo. Dentro de la práctica del lautarismo no entraba la iniciación masónica, y todas las demás sociedades secretas argentinas anteriores al 1856, vivieron siempre al margen de los principios ocultos y las leyes secretas de la masonería[3].

Dice Federico Ibarguren que San Martín y sus compañeros se afiliaron en Cádiz a la Sociedad de Lautaro ‘con el exclusivo propósito de la independencia política de su patria amenazada, pero que él no endosó sus extremismos ideológicos, su antiespañolismo de fondo ni su sospechosa docilidad a las directivas de la política británica en el nuevo mundo, con que tal sociedad se caracterizó más tarde'[4].

En efecto, la infiltración masónica iniciada en España durante el reinado de Carlos III, persiguió en su intento satánico la sistemática aniquilación del pasado en España y América, por medio de su elenco de déspotas ilustrados con Aranda a la cabeza. El plan borbónico se consumó en 1812 por la acción de las Cortes de Cádiz con intervención directa de la masonería internacional.

‘San Martín, en cambio, defiende la aplicación de la monarquía, el respeto a la autoridad y el fortalecimiento de la Religión -afirma el historiador José de la Puente- porque no era ni enciclopedista, ni menos jacobino, ni sufrió las ilusiones russonianas de un Moreno'[5].

Joaquín V. González -afiliado a la masonería en su juventud- dijo el 3 de agosto de 1905 en el colegio de La Salle de Buenos Aires siendo ministro de Instrucción Pública de la Nación: ‘Los prohombres de nuestra amada patria fueron todos cristianos austeros, como cristiano fue también el ambiente en que se reunieron nuestros primeros congresos'[6].

Con los civiles y militares lautarinos ‘fraternizan’ en Buenos Aires los sacerdotes patriotas argentinos: Castro Barros, Chambo, Chorroarín, Figueredo, Gregorio y Valentín Gómez, Agüero, Grela, Perdriel, Cayetano Rodríguez, Herrera, Aparicio, Sáenz, Zavaleta, Toro, Díez de Rámila, Segurola, Vidal, Anchoris, Pedro Gallo, Amenábar, Fonseca, Salcedo, Rivarola, etc.

Y así como hubo numerosos sacerdotes logistas en Buenos Aires, los hubo también numerosos en las logias patrióticas de Mendoza, Tucumán, Montevideo, Chile, Caracas, Bogotá, Lima y México, de preponderante actuación en los sucesos revolucionarios de los respectivos países hispanoamericanos.

La logia Lautaro, mientras estuvo a su frente San Martín, cumplió patrióticamente su misión; decayó luego con Alvear y agonizó durante el gobierno de Pueyrredón, para desaparecer definitivamente con Rondeau en 1820. San Martín estaba decidido a abandonar para siempre el terreno político en que sólo por accidente había entrado, y cedió por entero a su competidor Alvear el campo de la Logia. En su seno se destaca, a fines de 1813, un partido personal -el alvearista- que a la postre la absorbió por completo.

Mitre afirmó que ‘la logia Lautaro, condenable en tesis general, produjo en su origen bastantes bienes y algunos males, que inclinan la balanza a su favor. Sólo accidentalmente sirvió a ambiciones bastardas que tuvieron correctivo en la opinión. Tal institución secreta, por obra de San Martín y Alvear, preparaba entre pocos lo que debía aparecer en público como el resultado de la voluntad de todos. Ella debía ser el brazo que impulsara y la cabeza que orientara el movimiento revolucionario. Su finalidad era ‘mirar por el bien de América y de los Americanos’; y su consigna: ‘Nunca reconocerás por gobierno legítimo de la patria sino aquel que sea elegido por libre y espontánea voluntad de los pueblos'[7]. Mariano de Vedia y Mitre, en la ‘Vida de Monteagudo’, es más severo en su juicio. Allí sostiene que ‘tal logia fue un instrumento político al que estuvieron supeditados los gobiernos que contribuyó a formar bajo la fe del juramento y las penas más severas a quienes lo violaran; por eso San Martín se sometió a sus decisiones, que limitaban su libertad de acción como jefe militar y gobernante, y por eso, Monteagudo, como tantos de sus miembros, fueron víctimas de las decisiones de sus cofrades, reunidos siempre en cónclave secreto e irresponsable ante la ley y ante la historia’.

‘Las mismas logias lautarinas de Buenos Aires, Mendoza, Santiago de Chile y Lima del Perú -dice el historiador chileno Barros Arana- estrechamente vinculadas entre sí, fueron víctimas de enconadas rivalidades y cayeron las unas sobre las otras'[8].

A la logia Lautaro se afiliaron luego algunos elementos que habían pertenecido al ‘club’ de los morenistas, fundado por los parciales de Moreno y que ahora -para salvar la profunda divergencia que los dividía con motivo de la política seguida por el Primer Triunvirato- habían fundado la Sociedad Patriótica.

A raíz de la ineptitud de Rivadavia, San Martín, con sus tropas, apoya el movimiento revolucionario del 8 de octubre de 1812. Desde este momento la logia Lautaro entra en plena dirección del Estado y por lo tanto, de la Revolución de Mayo.

Consta en el acta del Cabildo de Buenos Aires del 8 de octubre de 1812 que los militares José de San Martín, Carlos de Alvear, Francisco Ortiz de Ocampo, etc., comparecieron en la Plaza con sus tropas ‘para proteger la libertad del Pueblo, para que pudiese explicar libremente sus votos y sus sentimientos, dándoles a conocer de este modo que no siempre están las tropas -como regularmente se piensa- para sostener los gobiernos y autorizar la tiranía; que saben respetar los derechos sagrados de los pueblos y proteger la justicia de éstos… suplicándoles solamente (que) se trabajase por el bien y la felicidad de la Patria, sofocando esas facciones y partidos que fueron siempre la ruina de los Estados’.

La Argentina quiere seguir viviendo su propia vida orgánica secula

San Martín escribirá más tarde a Tomás Godoy Cruz, diputado al Congreso de Tucumán, sosteniendo que ‘Rivadavia hizo indispensable esta revolución por ser enemigo irreconciliable de la logia Lautaro; pues no la comprendió en su triple función de asesorar al gobierno compartiendo su responsabilidad, de vigilar a los díscolos e indisciplinados, y de hacerse eco de las opiniones populares para trasmitírselas oportunamente'[9].

De esta segunda victoria del tradicionalismo criollo emergen las dos figuras próceres de Artigas y San Martín.

Ambos buscaban la independencia de toda dominación extranjera sin las componendas y tapujos morenistas y rivadavianos, pero mientras el artiguismo bregaba por una revolución económica y de reivindicación social -escribe Federico Ibarguren- el logismo sanmartiniano, que derrotó al Primer Triunvirato, buscaba una revolución política e ideológica'[10].

Porque, como dijo Juan Zorrilla de San Martín: ‘América se emancipa de su metrópoli, no para interrumpir su historia sino para continuarla, para seguir viviendo su propia vida orgánica secular’.

San Martín, por desgracia, gravitó muy poco tiempo en la logia. Combate en San Lorenzo el 3 de febrero de 1813, marcha hacia el Norte para sustituir a Belgrano, se restablece en Córdoba en su quebrantada salud, y se dirige luego a Mendoza para desempeñar el gobierno de Cuyo.

Los ‘liberales’ de la Sociedad Patriótica -que unidos a los lautarinos sanmartinianos habían contribuido a la caída del régimen rivadaviano- se habían embanderado en la logia, con su caudillo, Monteagudo, secretario de Castelli, para luchar contra la política de transacción con España, sostenida por Sarratea y Rivadavia; por eso que esa alianza fue tan sólo superficial, pues, entre San Martín y el versátil demagogo y frenético jacobino, había profundas divergencias filosóficas.

Mientras San Martín -escribe Federico Ibarguren- buscaba la independencia para salvar al nuevo mundo del afrancesamiento disolvente, Monteagudo quería romper con la tradición hispana y crear en nuestra patria la ‘Nueva Humanidad’ soñada por los masones enciclopedistas e intelectuales de la dictadura jacobina'[11].

Monteagudo, continuador de Moreno y Castelli, exigía reformas radicales, recurriendo al terror y el exterminio. En junio de 1812 decía en la Sociedad Patriótica: ‘quiero que se inmolen a la patria algunas víctimas; quiero que se derrame la sangre de los opresores; quiero que el gobierno olvide esa funesta tolerancia que nos ha traído tantos males desde que Moreno se separó de la cabeza del gobierno. Sangre y fuego contra los enemigos de la patria! ¡Ahora mismo los aniquilaría con un puñal!’.

Y el 13 de diciembre de 1812 sugería ‘al gobierno el tremendo bando que establecía que ‘en toda reunión pública de más de tres españoles, uno sería fusilado por sorteo y si la reunión era en lugar apartado, todos serían pasados por las armas’.

Más tarde se arrepentirá de sus extravíos como lo consigna en su ‘Memoria’, escrita en Quito en 1823, donde dice: ‘Las ideas demasiado inexactas que entonces tenía de la naturaleza de los gobiernos, me hicieron abrazar con fanatismo el sistema democrático… Para expiar mis primeros errores yo publiqué en Chile en 1819, el ‘Censor de la Revolución’; ya estaba sano de esa especie de fiebre mental que casi todos hemos padecido; y ¡desgraciado el que con tiempo no se cura de ella!’. Por el cúmulo de expoliaciones y crueldades cometidas durante su gobierno impolítico y por su altanería y despotismo el pueblo peruano pedirá su destitución y arresto. De noche, en Lima, será asesinado y su cadáver aparecerá a la mañana siguiente, en una calle de la ciudad, con un puñal clavado en la espalda.

Mientras estos ‘liberales’ porteños declamaban sus discursos filomasónicos individualistas y afrancesados, las huestes criollas y tradicionalistas de Belgrano y Artigas, de cuño hispanocristiano, daban su vida en los campos de batalla en lucha frontal contra el régimen del déspota ilustrado y contra el invasor político, social, económico e ideológico.

Y mientras las ‘minorías ilustradas’ se equivocan siempre en perjuicio del país, la ‘plebe’ lo salva.

Pero para los masones, Artigas seguirá siendo el ‘personaje anarquista y sombrío que crea el caudillismo federal arrastrado por sus fanáticos delirios de mando y poderío’; y Belgrano, el ‘visionario fanático e inepto’ que, a pesar de las protestas de San Martín, debió bajar a Buenos Aires para dar cuenta de su actuación, a causa de la inicua campaña de descrédito que iniciaron contra él sus enemigos logistas[12].

La Logia Lautaro manejada por Alvear

Al retirarse San Martín de Buenos Aires, la logia Lautaro no fue otra cosa que la expresión de la voluntad de Carlos María de Alvear[13].

La logia se caracterizó entonces por la degeneración de todos los principios que eran su honor y se transformó en el partido alvearista.

Alvear -llamado el Nuevo Catilina- había falseado totalmente los compromisos de la logia, usurpando el poder en su propio provecho y traicionando a sus amigos. Culpable, con Sarratea y Rivadavia, de la política desquiciadora del Primer Triunvirato, suplanta ahora en la logia a San Martín, su antítesis en ideas y en temperamento.

Su influencia se dejó sentir preponderante en la Asamblea de 1813, agrupando a los diputados en alvearistas y sanmartinistas, con natural mayoría de los primeros, debido a la ausencia del jefe de los segundos.

El gran demagogo y fanático heterodoxo Monteagudo y el gran oportunista y ambicioso Alvear -que frisaba en los veintiséis años de edad- dirigían a la Asamblea desde la logia, bastardeada por su nefasta dirección[14].

El alejamiento de su rival, San Martín, facilitó la política alvearista, postergando el plan sanmartiniano de ‘Independencia y Constitución’, bandera de los lautarinos.

Recién cuando Artigas vence a Alvear en 1815, valiéndose del coronel Alvarez Thomas, sobrino de Belgrano -que en su proclama revolucionaria estigmatizaba a ‘esa facción aborrecida’- pudo declararse nuestra independencia, el 9 de julio de 1816, en el Congreso de Tucumán; y para completar nuestra independencia de toda dominación extranjera, como exigía el histórico congreso fue necesaria la aparición de un dictador, vaticinado por San Martín, como triste consecuencia del estado caótico a que llevó al país la política liberal antiargentina seguida por el grupo porteño extranjerizante y anticriollista[15].

La ideología que informa las leyes de 1813 es el reflejo del pensamiento de los grupos liberales y regalistas de tipo racionalista, presionados por el alvearismo morenista-monteagudeano.

Tal victoria de la línea liberal extranjerizante: Moreno-Castelli-Rivadavia-Monteagudo-Alvear, constituyó una verdadera traición a nuestro ser nacional, que provocó la guerra civil.

El pueblo reaccionará por medio de sus caudillos en defensa de los principios populares, nacionales y cristianos en la línea argentinizante y tradicionalista Saavedra-San Martín-Belgrano-Artigas en contra de las reformas planificadas en 1813, realizadas en 1822, sancionadas en forma aparentemente inocua en 1853 y 1860, concretadas luego en las leyes anticristianas de 1884 y 1888, con respecto a la escuela y a la familia y sostenidas, aún hoy día… En 1888 se asestará un golpe mortal a la familia, la institución madre de la humanidad, desterrando a Dios de los hogares; así como cuatro años antes se lo había desterrado de las escuelas.

Por Aníbal A. Rottjer


[1] NOTA DEL EDITOR: Aclaro que el General Mitre fue masón, grado 33; aunque murió reconciliado con la Iglesia, confesado y asistido por Monseñor Romero y Monseñor Rasore, recibiendo la bendición que le enviara el Papa San Pío X. Antes de esto firmó una declaración antiliberal, entregada a Mons. Espinoza, con destino al archivo secreto de la curia de Buenos Aires (cf. Rottjer, p. 310-311).

[2] Lazcano, Martín, op. cit., tomo 1, pág. 196. Mitre, Bartolomé, Historia de San Martín,tomo 1, pp. 58, 54 y 198. Zuñiga, op. cit., pág. 411.

[3] Lazcano, Martín, op. cit., tomo 1, pág. 225 y tomo II, pág. 881.

[4] Ibarguren, op. cit., pág. 111. Palacio, op. cit., pp. 173 a 175.

[5] Puente, José de la. San Martín y el Perú.

[6] Rev. Ecles. de Bs. As. Año 1905.

[7] Mitre, op. cit. Tomo II, pp. 117, 184, 145 y 172. Lazcano, op. cit. Tomo 1, pág. 253.

[8] Dicc. Hist. Arg., op. cit. Tomo IV, pp. 830 y 831.

[9] Lazcano, op. cit. Tomo 1, pág. 68.

[10] Ibarguren, op. cit., pág. 114.

[11] Ibarguren, op. cit., pág. 117.

[12] Zuñiga, op. cit., pp. 189 y 190.

[13] Lazcano, op. cit., tomo 1, pp. 266 y 334.

[14] Ibarguren, op. cit., pág. 130. Palacio, op. cit., pp. 176 y 181.

[15] Ibarguren, op. cit., pág. 123. García Mellid, op. cit., pág. 88.

 

masones

La Masonería Invisible – En torno a un libro de Ricardo de la Cierva

Pregunta:

¿Qué es la Masonería?

 

Respuesta:

August Wolfstieg recoge más de 50.000 títulos de libros sobre la masonería en los tres volúmenes de su Bibliographie der freimauerischen Literatur, publicados en 1911-1913. Su reedición en Hildesheim (año 1967) incluye un cuarto volumen con el suplemento elaborado por Beyer. Desde 1967 se ha incrementado considerablemente el número de estudios sobre la masonería. Alguien puede pensar que la obra de Ricardo de la Cierva será una de tantas y despacharla con una recensión anodina. De intento he dejado transcurrir un año para comprobar las reacciones y su tono. No me he equivocado al suponer que iban a ser escasas y como con recelo, por no decir temor, a reconocer los méritos de esta obra, así como la valentía del autor, su honradez y su afán por buscar y encontrar la verdad con una metodología concorde con el rigor científico en la medida de lo posible mientras se adentra ‘en un campo sembrado de minas’ (p. 4), en ‘la oscuridad visible’ como llama a la masonería el ritual de su tercer grado, título también de un excelente estudio [2].

I. ALGUNAS PRECISIONES LÉXICAS

Antes de tratar de algo, cuyo léxico y semántica no son comunes a todos los hablantes, es preciso acotar el valor y los matices semánticos de las palabras que se van a usar. De otro modo los hablantes se exponen a un diálogo entre sordos o -más acertado- a hablar el mismo idioma en el plano de los significantes, pero distinto en el de los significados, es decir, están condenados a precipitarse en una algarabía y no entenderse, incluso aun supuesta la mejor buena voluntad.

Al menos desde el s. III a. C. se usó el griego laikós, laiké, laikón para designar lo perteneciente al laós = ‘pueblo’, presente ya en los poemas homéricos (s. VIII a. C.). Su derivado laicus, laica, laicum fue introducido en el latín por los cristianos en las últimas décadas del s. II d. C. Pero muy pronto se generalizó el empleo de la terminación masculina válida o aplicable también para el femenino. Por eso pasó a las lenguas romances, concretamente al castellano, en la época medieval en su forma derivada: ‘lego’ [3], que designa a los monjes o religiosos no clérigos. Es muy raro el uso del femenino ‘lega’ .En época tardía (s. XIX) se introdujo el cultismo ‘laicismo’ con un significado extraño y hasta hostil a su uso cristiano y al cristianismo mismo, así como incluso a lo meramente religioso, sagrado, sea cristiano o no. Es el conservado por el femenino ‘laica(s)’: ‘escuela laica, enseñanza laica, constitución laica, leyes laicas’. Pero, recuperado ya el sentido cristiano del masculino ‘laico(s)’, ha sonado la hora de hacer lo mismo con el femenino ‘laica’. Su significado no cristiano ni religioso e incluso anticristiano y antirreligioso corresponde a ‘laicista ‘ que, además, ofrece la ventaja de ser un caso de lenguaje inclusivo (abarcante del masculino y del femenino) tan caro a las feministas radicales. No obstante, tengo la certeza de que los laicistas o participantes del laicismo, término masónico en cuanto a su significado al menos en su origen, no están dispuestos a llegar a un acuerdo.

La misma disparidad se observa en el uso de los abstractos correspondientes: ‘laicidad, laicismo’. En el léxico católico y en general en el cristiano ‘laicismo’ (intento de recluir lo cristiano y lo religioso en el foro de la conciencia individual y de los templos y aledaños) y ‘secularismo’ (la visión agnóstica de lo temporal y terreno) se contraponen a ‘secularidad’ y ‘laicidad’ que proclaman la autonomía de lo temporal (realidades y actividades socio-políticas, culturales, sindicales, económicas, profesionales) respecto de lo ‘eclesiástico’ o clerical, no de Dios ni de lo divino como pretenden el secularismo y el laicismo. La laicidad se opone al clericalismo (mangoneo de los clérigos en ámbitos profanos que no son de su incumbencia específica), pero no rompe ni deshilacha su ligazón con Dios ni con lo divino o, si se trata de católicos, con la Iglesia y con lo ‘eclesial’. La laicidad y la secularidad, como la unidad, la apostolicidad, la historicidad, etc., son notas de la Iglesia católica; el laicismo, el secularismo, el historicismo, etc., son sus deformaciones.

La masonería tiende a usar ‘laico, laica, laicidad ‘ y sus correspondientes en las lenguas romances con el significado de ‘laicista, laicismo’, Piénsese, por ejemplo, en ‘la filosofía humanismo laico’, base de la Fundación Cives (p. 180), en la Confédération générale des oeuvres laïques, de las que se habla más tarde; también en el Institut d’ Étude des Religions et de la Laïcité de la masónica Universidad Libre de Bruselas. Una de sus revistas más representativa se titula ‘Latomus’, palabra latina que significa ‘cantero, albañil, masón’.

Al leer este y otros términos conviene tener presente que la polisemia, o pluralidad de significados, es una propiedad de todas las palabras. Para descubrir su significado preciso en cada texto, es preciso conocerlas no aisladas, como leídas en un diccionario, sino enmarcadas en su contexto con todas sus ondas. En 1951 se celebró en Montevideo (Uruguay) el Primer Congreso Internacional de Laicidad, ‘auspiciado por la masonería de Argentina y de Uruguay [4]’.

El Gran Oriente de Francia ha instituido un ‘Observatorio Internacional de la Laicidad contra el clericalismo, el integrismo y el dogmatismo. Y ha elaborado un Libro Blanco de la Laicidad, concepto que dice haberse institucionalizado en Francia desde 1905. Se apoya sobre dos pilares: la libertad absoluta de conciencia y la separación total de la Iglesia y del Estado… Todo se concreta, como antaño, en la educación laica y libre’ (p, 423 5)

II. LA REALIDAD ‘INVISIBLE’ DE LA MASONERÍA Y SUS VERTIENTES

No pocas realidades conjugan una doble vertiente, la visible y la invisible, que son como el cuerpo y el espíritu, constitutivos del ser humano. La peculiar importancia de lo invisible en la doble dimensión psicosomática es, si cabe, mucho mayor en la masonería por su condición ‘discreta’ según el léxico masónico o ‘secreta’ como traducen tanto el vulgo como los expertos no masones. Precisamente el autor trata de describir y descubrir la vertiente invisible, siguiendo el consejo de León XIII: ‘Arrancad su máscara a los masones’. ‘La masonería desenmascarada’ se titula otro estudio [6].

Dada la complejidad y amplitud de la obra, esta nota bibliográfica va a quedar reducida a desentrañar el adjetivo ‘invisible’ del título y poco más. El autor habla de ‘Masonería Visible e Invisible’ al mismo tiempo que dentro de la Visible diferencia dos vertientes, a saber, la de la ‘Masonería aparente’ y la de la ‘Masonería real’. Por ‘Masonería aparente’ entiende ‘las logias, las ceremonias, ornamentos y ritos en los que aparentemente se centra la actividad masónica ‘, o sea, ‘lo que la masonería dice ser’. En cambio, vincula ‘la masonería real’ con su ‘poder histórico, estratégico, social y político’, es decir, ‘lo que realmente es’. Califica a ambas de ‘visibles’ porque, si bien ‘la Masonería real puede estar oculta y de hecho así se encuentra muchas veces’, sin embargo ‘podemos indagar sobre ella, descubrirla, por eso es visible a la investigación’. Al contrario, ‘la Masonería Invisible’ es ‘una configuración masónica más difícil de detectar y hasta de definir, pero que intentaremos revelar a nuestros lectores, una vez conseguidas las rutas de acceso y los puntos de observación que nos permitan captar sus secretos’. Con sus palabras, la Invisible comprende la Masonería ‘satanista ‘ y la ‘mundialista ‘ (p. 372).

Respeto esta clasificación del autor. Pero casi siempre resulta difícil deslindar en la masonería ‘lo aparente’ de ‘lo real ‘, ni esto, en cuanto ‘visible’ a la luz de los sentidos y de la investigación, de lo ‘invisible’. Prefiero considerar todo como partes o pasos que tratan de adentrarse en la obscuridad de la masonería cada vez más invisible. He aquí una serie de síntomas convergentes en la misma dirección y, por lo mismo, demostrativos de la ‘invisibilidad’ masónica.

1.LA SIMBOLOGÍA MASÓNICA

Todo lo humano rebosa simbolismo; mucho más lo masónico. En una de las visitas de Ricardo de la Cierva a una exposición en la que se escenificaba una logia con sus tres columnas en la sede del Grande Oriente Francés (París) la ‘guía me explicaba que las tres columnas se referían a la Masonería visible, pero que existía allí mismo una cuarta columna sólo visible a la luz masónica que naturalmente yo no poseía. ‘Entonces -le pregunté, dado su altogrado en la Orden- ¿usted la ve?’ Sin vacilar me respondió: ‘Naturalmente, aunque sólo en el plano de los símbolos» (p. 352). He aquí algunas de sus manifestaciones.

1.1. Los símbolos verbales

a) La jerga masónica

La palabra, por su misma etimología, es una ‘parábola (> gr. parabolé)’ o ‘lo lanzado hacia fuera’, una ‘proyección’ exterior, sensible, de lo mental y, a la vez, una referencia a lo invisible. Como todos los signos, consta de significante y significado. El significante es lo audible de la palabra pronunciada y lo visible de la escrita. El significado es como el alma encarnada en el cuerpo o significante; se estructura en varios estratos: el conceptual, el psíquico-afectivo, el simbólico cultural. Las palabras ‘masón, masonería’, tecnicismos de origen francés/inglés, incorporados ya al léxico español, originariamente significaban ‘albañil, albañilería’, alusión evidente a la ‘masonería operaria ‘ o constructora de catedrales, monasterios e iglesias en el Medioevo. Los albañiles, sobre todo los cualificados, estaban organizados en cofradías de impronta cristiana que celebraban las fiestas de sus santos patronos, participando en una Misa, en la comida de confraternización, etc. A lo largo del s. XVII fueron ‘aceptados’ otros profesionales (abogados, cirujanos, mercaderes, filósofos, etc.) que, con el tiempo, se impusieron de modo exclusivo.

Así se incubó la ‘masonería especulativa’, o sea, la masonería actual, cuya partida de nacimiento fue expedida el 24 de junio del año 1717. Desde entonces ‘masón, masonería ‘ son palabras dotadas de un significado metafórico, técnico.

Todas las palabras, usadas o no por la masonería, son símbolos o signos compuestos de significante y de significado. Pero la simbología de algunas es específicamente masónica en cuanto solo son inteligibles desde la jerga o lengua especial de un grupo social diferenciado, el masónico. Prescindo ahora de su alfabeto que llama la atención por su sencillez, la facilidad de su memorización y el juego de las mismas figuras geométricas con o sin punto, así como por el predominio de dos tan masónicas como la escuadra y el triángulo [7]. Me refiero a tecnicismos o palabras portadoras de un valor semántico de curso legal sólo en el ámbito masónico, por ejemplo: ‘valle’ = cada región o subdivisión de una nación, ‘tenida’ = reunión reservada a los masones, ‘tenida blanca’ = reunión masónica a la que pueden asistir uno o más no masones, ‘tronco de proposiciones’ = caja cerrada en la que los masones depositan las ‘planchas, piezas de arquitectura’, o sea, los trabajos intelectuales (cartas, artículos, documentos escritos) ordinariamente leídos y corregidos en las tenidas y que a veces se publican en los periódicos; ‘alzar’ y ‘abatir columnas’ = la apertura o clausura de los trabajos en la logia conforme al ritual, ‘durmiente’ = el masón que obra como si no lo fuera, pues no cumple con sus obligaciones (no asiste a las reuniones, etc.) [8]; ‘pólvora’ = licores, ‘llana’ = cuchara (‘pala’ en algunos ritos), ‘recibir la Luz’ = ser iniciado en la masonería, ‘de los pasos perdidos’ = pasillo o vestíbulo de la logia, en el cual no puede hablarse de religión ni de política, etc. ¿Quién ha puesto este nombre al pasillo de acceso al hemiciclo del Congreso de los Diputados españoles (Madrid)?

b) La ‘palabra perdida’

Si todas las palabras de cualquier idioma son simbólicas, mucho más las masónicas, y, entre todas ellas, la llamada ‘palabra perdida’, clave de las creencias religiosas de los masones, sobre todo en la masonería ‘regular’, la nacida en 1717, llamada así porque ‘se regula’ por unas normas y principios de obligado cumplimiento (los Landmarks = ‘mojones’), conocida también como ‘masonería inglesa, Grandes Logias’. En la mitología tradicional de la masonecia la palabra perdida se refiere a los secretos del arquitecto del templo de Jerusalén: Hiram Abiff, que se habría perdido cuando este fue asesinado. El rey Salomón habría ordenado reemplazar la palabra perdida por otras provisionales. Figura en el rito iniciático del Arco Real [9]. La palabra perdida, encontrada por la masonería, sería el verdadero nombre propio de Dios, nombre sincrético y pagano: JAHBULON, compuesto de JAH (nombre hebreo: Yahweh y caldeo de Dios), BUL (abreviatura siriaca de ‘Baal’, joven dios mistérico cananeo, que significa ‘Señor, Poderoso’) y ON (palabra egipcia, abreviatura de Osiris-Apis en la religión telúrico-mistérica de Isis en el antiguo Egipto). Un caso paradigmático de sincretismo religioso, concorde con el talante de la masonería, empeñado en descubrir y aceptar lo común a todas las religiones. Al ser descubierta la palabra perdida de la masonería por Hannah, Knight, etc., y quedar patente su incompatibilidad con el cristianismo, la masonería regular, abrumada por las críticas, ‘recomienda al Supremo Capítulo la supresión en el ritual de toda referencia a la palabra (perdida: Jahbulon)’ en el año 1989, si bien se ha conservado en varios ritos y rituales. ¿Pero es verdad que la han substituido por ‘ Jehová’, el nombre de Dios en el judaísmo? ¿Si lo es, la han seguido todas las Grandes Logias (al menos 160) vinculadas a la inglesa? Pero ‘la trama paganizante y neognóstica de los Rituales masónicos se mantenía prácticamente completa, incluso en el resto del Ritual mutilado (p. 399)’. ‘Mientras invocar el nombre falso de Dios es idolatría, invocar falsamente el nombre de Dios verdadero es blasfemia ‘ (Clifford Longley) (p. 390).

1.2. Los símbolos gestuales

Se llama ‘retejar’ la forma peculiar de saludarse, específica de los masones, o de reconocerse en y fuera de la logia, mediante los ‘toques’ (dar con el dedo pulgar de la mano derecha tres golpecitos en la primera falange del índice del otro, real o supuesto masón) mientras se le estrecha la mano. En la iniciación del primer grado el Maestro explica este y otros gestos (asentimiento o promesa, orden, etc.) con o sin palabras. Está comprobado que la señal de détresse, o ‘de desamparo y socorro’ (mano perpendicular y pegada a la garganta, etc.), por la cual se pide auxilio a otros masones, ha sido eficaz tanto en tiempo de guerra como de paz, aunque para ello hayan tenido que ser violadas las leyes civiles[10].

1.3. Los símbolos cósicos de la masonería

En la masonería, además de los verbales, abundan los cósicos, o sea, las cosas u objetos cargados de valencias simbólicas. Baste enunciar los principales:

-La escuadra, el triángulo, la plomada

-El mandil o delantal, simbólico del ‘trabajo’ (masónico) con sus signos distintos en los diferentes grados (dos, tres rosetas azules en los grados 2º y 3°; la tau griega invertida en los demás grados, etc.).

-Las llamadas ‘joyas’, es decir las insignias características de cada cargo.

-El suelo ajedrezado, las columnas, los 3 grandes candelabros, el friso adornado por un cordel con nudos, el hemiciclo de bóveda azulada y estrellada (7 estrellas), al cual se asciende por 3 peldaños, el mallete o mazo, una espada flamígera, un peñasco o piedra, [11] etc., de la ‘logia, templo o cámara’, o sea, la sala o lugar en reunión.

1.4. Los ritos

De ordinario el rito comprende tanto el mito, la palabra, el relato, como la acción, los gestos; designa la ceremonia completa. En la masonería se llama ‘Rito’ al sistema de reglas, preceptos, de acuerdo con los cuales se practican o realizan las ceremonias y se comunican las instrucciones de los grados. Los ritos son o pueden ser comunes a varias Obediencias [12] masónicas. Cada rito está estructurado en un número determinado de grados, si bien son esenciales los tres primeros (aprendiz, compañero, maestro), sin los cuales propiamente no hay masonería. Según la Declaración de la Conferencia Episcopal de Alemania[13], las palabras y los gestos simbólicos de los rituales masónicos son de signo ‘sacramental’ , o sea, eficaces por sí mismos en orden a lograr su significado, a saber, la auténtica transformación del hombre: La espiritualidad de la masonería se fundamenta en los ritos y símbolos masónicos, no en creencias dogmáticas, absolutas y reveladas, ni en la acción y gracia divinas.

Los ritos son un entramado de símbolos. Ya en la preparación de la iniciación ‘el Guardián Exterior despoja al candidato de su chaqueta, chaleco, corbata y de todos los artículos de metal que lleve… Su camisa se desabrocha y se abre para dejar el pecho izquierdo al descubierto; el guante derecho se enrolla sobre el codo. La pernera izquierda de su pantalón se enrolla sobre la rodilla. Se le quita el zapato derecho y se le sustituye por una zapatilla. Se le coloca alrededor del cuello un cordón anudado…Se cubren los ojos con un capuchón’. Dados los golpes estatuidos en la puerta e iniciada la marcha, el candidato debe ‘andar colocando los pies en forma de escuadra’, etc. Basta leer el texto del rito de iniciación para captar cómo todo el rito está entretejido de simbología [14]. Lo mismo puede afirmarse de su interpretación de la historia en clave masónica en las Constituciones originarias, las de Anderson (año 1723). He aquí algunos epígrafes o títulos de sendos capítulos: ‘El Gran Arquitecto y Adán, el primer masón’, ‘el arca masónica de Noé’, ‘Abraham, el Transmisor del Arte (= Masonería)’, ‘Israel, pueblo masónico’, ‘Moisés, Gran maestro Masón’, etc. [15].

La simbología masónica es como un idioma distinto del hablado en la vida ordinaria o fuera del contexto masónico. Quien desconoce el inglés no capta el sentido de lo escrito en dicha lengua aunque sepa deletrear sus signos o letras por ser latinas, no sánscritas ni hebreas. Lo mismo acaece con la compleja simbología masónica.

2. LA ESCALA DE LOS GRADOS EN LA MASONERÍA

Los grados son como peldaños en el camino de iniciación y de ascenso hacia el vértice de la pirámide, hacia la cima de la perfección masónica. Los tres primeros, los llamados ‘simbólicos o masonería azul’ en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, a saber, ‘Aprendiz, Compañero y Maestro’, designaciones idénticas a las de los grados o categorías profesionales de los gremios medievales de la construcción, son el cimiento de la masonería y uno de los Landmarks en la masonería regular de suerte que, si faltan, no puede llamarse masonería. Los masones del primer grado conocen solo lo relacionado con él e ignoran lo de los restantes grados, a saber, 33 en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado que es con mucho el más extendido, 90 grados el Rito Misraim, 9 el Rito de York, etc. Por tanto, para la mayoría de los iniciados queda invisible una parte mayor o menor de los grados y de la masonería. De los aproximadamente 3.000 masones, existentes ahora en España, solo unos 250 se hallan en la cima del grado 33º. No sin razón, una de las máximas autoridades masónicas ‘Albert Pike reconoce que en los rituales de los primeros grados la propia Masonería engaña a sus adeptos para luego revelarles la verdad en los grados superiores’ (p. 4).

No obstante, un masón grado 33, León Zeldis, ‘gran figura de la masonería regular de Israel’ se lamenta de la degradación de la masonería en las últimas décadas. Entre otras causas, que deben remediarse con urgencia, destaca el hecho lamentable de que ‘las Grandes Logias practican una política de puertas abiertas,… y organizan reuniones multitudinarias de iniciación que un día confieren los tres primeros grados a una gran cantidad de candidatos y al día siguiente les inician en los Altos Grados hasta el 32’ (pp. 636-638).

3. LAS LOGIAS ENCUBIERTAS

Se llaman así las logias cuya existencia es conocida solamente por los masones pertenecientes a las mismas y a los grados superiores (30º-33º). Sus miembros suelen ser personalidades del ámbito político, literario, militar, etc., que de esa forma infiltran la concepción masónica más fácil y eficazmente en su entorno socio-cultural. Las logias encubiertas son como la espina dorsal de la masonería por su influjo, tan eficaz como invisible, en el organismo socio-político, cultural y ético-moral. En ellas las personas más representativas e influyentes están agazapadas y dispuestas a lanzarse, si reciben la orden. La búsqueda de un alijo de droga, guardada en una logia en Calabria (Italia), permitió ‘descubrir 26 logias masónicas. De ellas solo 4 eran conocidas; las 22 restantes eran logias encubiertas’ [16]. Sería interesante un estudio que estableciera la proporción entre los políticos, profesores, periodistas, jueces, etc., masones y no masones en esa región (la punta de la bota italiana) con algo más de dos millones de habitantes.

Todas las obediencias masónicas tienen logias encubiertas. En España, la Logia Europa (Barcelona), integrada en la Gran Logia o masonería regular, está formada especialmente por políticos sobre todo del PSOE. Los masones camuflados de CIU pertenecen más bien a la logia encubierta de la Gran Logia Simbólica o masonería irregular. En el año 2002 un masón de los grados altos me preguntó: ¿Por qué, en su Diccionario, habla de logias encubiertas tanto del PSOE como de CIU, pero nada dice del PP? Dígame nombres y su logia figurará en la próxima edición. Espero confirmar por otra fuente la condición masónica de los tres altos cargos del PP, cuyos nombres y apellidos pronunció. Tengo como norma no escribir nada comprometido de la masonería a no ser que me conste al menos por dos fuentes consideradas por mí como fidedignas.

De la Cierva habla de la Logia Propaganda Due (P2), la de Licio Gelli, logia encubierta del Grande Oriente (masonería irregular) (pp.204-249) y hasta pone la lista (nombre, profesión, etc.) de 922 miembros (pp. 213-238). Entre ellos figura Silvio Berlusconi (actual jefe del gobierno italiano), Roberto Calvi (presidente del Banco Ambrosiano), el banquero Michele Sindona, etc. Cuando fue descubierta por la policía italiana, entre los afiliados a la P2 había 3 miembros del Gobierno italiano, 43 del Parlamento, 54 altos funcionarios, 183 altos oficiales del Ejército, de la Marina y de las Fuerzas Aéreas, 19 jueces, 58 profesores universitarios y varios propietarios de periódicos. Pero no dedica un apartado a las logias encubiertas, vacío muy difícil, por no decir casi imposible de llenar, dada su naturaleza.

4. LAS ORGANIZACIONES/PANTALLA

Son organizaciones sin relación visible con la masonería, pero totalmente dependientes de su pensamiento y directrices, cuyos directivos son, o masones generalmente no conocidos como tales o no masones, pero de docilidad muy probada al talante y proyectos masónicos.

La táctica y el secreto masónicos impiden o al menos dificultan en gran medida conocer con certeza cuáles son estas organizaciones, sobre todo mientras están en funcionamiento e influjo vivo.

4.1. De naturaleza y finalidad educativas

La Gran Logia de España (= GLE) ofrece un buen ejemplo cuando su maestre Francisco Esteva señala, en 1925, como prioridad la ‘escuela laica a fin de conseguir un cambio de valores y mentalidad en España’. Para ello propone la creación de una Liga de Enseñanza (en 1933 Liga de Enseñanza y Educación) encargada de propagar los principios democráticos y laicistas por medio de conferencias, congresos, publicaciones -periódicas o no-, cursos, educación física, artística y capaz de elevar peticiones al gobierno, etc. Esta Liga podía estar vinculada a otros centros de pensamiento para no comprometer a la masonería, pero todos sus directivos reales debían ser masones a fin de no exponerse a perder el control de la misma. Un documento dirigido a todas las Logias y Triángulos [17] de la GLE destaca a esta Liga ‘entre todas las instituciones profanas fundadas y regidas por masones’ como ‘la que quizás merece una mayor colaboración por parte de todos los hermanos’ [18].

La masonería ha estado siempre muy interesada en la educación.

Propugna ‘la libertad de enseñanza’, pero entendida no como la libertad de los padres de enviar a sus hijos a un centro escolar de un ideario concorde con sus creencias y deseos, sino ‘la libertad de cátedra’, o sea, que cada profesor pueda impartir la enseñanza que quiera al margen de un posible ideario determinado del centro y de la edad de los alumnos. Es lo llamado por algunos masones ‘escuela omnilateral laica positiva [19]’. Ha bastado que un diputado socialista masón dijera que la reforma para la calidad de la enseñanza favorecía ‘la enseñanza privada’ en contra de ‘la pública’ para que se haya ido repitiendo, como su eco, en cada provincia, etc., la oposición entre la enseñanza privada y la estatal, especialmente por la CEAPA, confederación de padres de alumnos en la enseñanza estatal. Parece como si se pretendiera imponer el laicismo como ‘religión oficial’, como si laicismo se confundiera con laicidad y con libertad de enseñaza o de educación.

El 29.11.1977 el diario ‘El País’, siempre muy interesado y de forma no desfavorable por los problemas de la Masonería y la Internacional Socialista’ (p. 497), informaba de la presentación pública de la masonería en España, hecha por ‘las tres cabezas visibles del Gran Oriente’ (Jaime Fernández Gil Terradillos, Antonio de Villar Massó -quien pronto sucederá al anterior en su función de Gan Maestro- y Antonio García Horcajo). Los tres ‘reconocieron que la Institución Libre de Enseñanza, creada por el masón Francisco Giner de los Ríos ‘nació como una idea masónica» (p. 497). La Institución Libre de Enseñanza ‘controló la Residencia de Estudiantes’ y representa ‘un horizonte tan genuinamente masónico como la secularización de la enseñanza, de la cultura y de la sociedad’ (p.465). ‘La Institución Libre de Enseñanza, cuyos dirigentes, incluso en los frecuentes casos de que fueran masones, se preocupaban de no confesarlo abiertamente, y a la que tanto admira José Mª Aznar, es un ejemplo claro de Masonería Invisible’ (p. 602). Algo similar puede afirmarse de la actual Residencia de Estudiantes. El 27 de diciembre del 2002, en la Residencia de Estudiantes, se firmó el convenio que permitirá restaurar el edificio histórico de la Institución Libre de Enseñanza, ‘un laboratorio espiritual’ según su director actual Francisco García Velasco. El Presidente del Gobierno, José Mª Aznar, mostró su satisfacción porque ‘los valores de la Institución Libre de Enseñanza se vean perpetuados en el sistema educativo español'[20].

Lo mismo puede decirse de la Fundación Cives instituida en 1996 en Madrid con el objetivo de ‘promover la ciudadanía plena en un estado social y democrático de Derecho, colaborando en la realización, efectividad y expansión de los Derechos Humanos universales y constitucionales, tomando como fundamento de su actuación la filosofía del humanismo laico’ (sería más acertado calificar de ‘laicista’). ‘Basa sus actividades en el ideal pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza’. Sus actividades abarcan tres sectores, a saber, las relacionadas con cursos de formación para el profesorado [21], los seminarios dirigidos a la comunidad científica y las jornadas de reflexión. La Fundación Cives promueve también la Plataforma Ciudadana por una Sociedad Laica (laicista), presentada en Madrid el 23.X.2002 y apoya las actividades de la Liga Española de la Educación y Cultura Popular [22].

4.2. En los medios de comunicación social

La actuación con la cara tapada o indirecta, o sea, enmascarada tras organizaciones/pantalla es típica de la masonería también en el campo de los medios de comunicación social. Algunos documentos masónicos muestran cómo actuaba la masonería argentina en la primera mitad del s. XX por medio de periódicos creados, sostenidos y dirigidos por sus adeptos o por sus simpatizantes, pero de tal manera que lo ignoraran los lectores a no ser los que lo dedujeran del contenido de sus artículos y editoriales o del ‘estilo’ o talante de cada publicación. En este caso concreto se trata de diarios de ideas tanto liberales como socialistas [23].

Creo que la vinculación del grupo PRISA, llamado vulgarmente ‘imperio de Polanco’ (periódico El País, la cadena de radio SER, etc.), con la masonería es ya un secreto a voces. Para disipar cualquier duda residual más de un masón me ha confirmado esa vinculación de El País precisamente con la masonería irregular, la más anticristiana y tradicionalmente militante contra la Iglesia católica. Lo publican dos síntomas inequívocos de lo masónico, a saber, el silenciamiento de Jesucristo Dios y el ataque sistemático, a tiempo y a destiempo, contra la Iglesia, contra los miembros de la jerarquía católica, contra su doctrina dogmática, moral, etc. ¿Pero esto se debe a la condición masónica de Jesús Polanco, José Luis Cebrián, etc., los cuales, como es lógico, imprimen el sello masónico en sus medios de comunicación social o estos, además, merecen la calificación de organizaciones/pantalla de la masonería irregular?

4.3. Instituciones políticas y económicas

Ricardo de la Cierva alude a varias de indiscutible influjo y las describe. Las encuadra en la Masonería Invisible, pues, fundadas o dirigidas por masones, desarrollan actividades aparentemente ajenas a la masonería, pero a impulsos de los proyectos e ideal masónicos. Aunque abiertas ordinariamente a no masones, su ‘filosofía’ y sus directrices son masónicas. Baste enunciar ahora la mayoría y exponer el desarrollo de las más importantes.

a) Los grupos de la Tabla Redonda (p. 602, 609 ss.), sociedad secreta creada en 1891. Sobre ellos se estructuró la trama del Royal Institutte of International Affairs.

b) El Royal Institute of International Affairs (RIIA), creado en 1919 en Londres, pero con una rama en EE.UU., llamada CFR (pp. 602, 609).

c) La sociedad secreta Order Skull and Bones = ‘Orden de la calavera y de los huesos’ (su emblema: una calavera con dos huesos cruzados), llamada también simplemente The Order; ‘La Orden’, en EE.UU., fraternidad erigida en la universidad de Yale en 1832, es una orden masónica ‘salvaje’, independiente, o sea, no inscrita en ninguna Gran Logia regular. Su ‘trama de poder brotaba de las ideas del iluminismo con las del idealismo hegeliano’ (p. 587). El número de sus miembros vivos no suele rebasar el de 600. Presidentes de EE.UU. iniciados en ella: Theodor Roosevelt y William Howard Taft (afiliados también a la masonería regular), George Bush I y II (el actual presidente de EE.UU.), el Secretario de Estado George C. Marshall (el del ‘Plan’ homónimo de ayuda a Europa), etc. (pp. 579-585).

d) La Sociedad Fabiana (SF) (pp. 602-608) que debe su nombre al ‘dictador’ romano Q. Fabio Máximo, llamado Cunctator (= ‘El Lento, El Precavido’) por sus amagos de lucha con Aníbal hasta que le dio el golpe definitivo. Orientó la fundación del Partido Laborista. Ha dominado en las universidades de Oxford, Cambridge y Harvard así como en medios de comunicación de influjo mundial (New York Times, etc.). Su obra actual más representativa e influyente es la London School of Economics and Political Science. Han sido alumnos suyos Fernando Morán, F. Fernández Ordóñez, Narciso Serra, Luis A. Rojo, Ramón Tamames, Paul Preston, etc. Pienso que la vinculación de la SF con la masonería resulta bastante laberíntica y más intuida que demostrada.

e) El Council of Foreign Relations (CFR) (pp. 609-614), nombre del Royal Institute of International Affairs en EE.UU., implantado en Nueva York (1921) por el banquero y masón J. Pierpont Morgan. Integrado por 3.400 personas (año 1999, el doble que en 1976), de ordinario las más influyentes en el gobierno, negocios, banca, comunicaciones e intelectualidad de EE.UU. La mitad de sus miembros son masones, bastantes de ellos de la B’naï B’rith = ‘Hijos de la Alianza’ en hebreo), Obediencia masónica integrada ahora por 600.000 judíos, a cuyas reuniones pueden asistir solamente los judíos. Al CFR pertenecen los masones H. S. Truman, Lyndn B. Johnson, Gerald. R. Ford, G. Bush I, W. J. Clinton, H. Kissinger, los miembros de la familia Rockefeller, también grandes personalidades que no han sido o no son masones (John, Robert y Edward Kennedy, Dwight D. Eisenhower, R. Nixon, etc.).

f) El ‘Bilderbergroup‘, también ‘Bilderbergconferentie‘ o ‘Club de Bilderberg‘ (BG) (pp. 614-618). Miembros del CFR forman el núcleo que crea el BG por medio de Joseph Retinger, un sueco de origen judío polaco, alto grado de la masonería. Su denominación procede del nombre de la localidad holandesa, en la que está ubicado el hotel Oosterbeek, local de su asamblea constitutiva en mayo de 1954 bajo la presidencia del Príncipe consorte Bernardo de Lippe, también masón. ‘La financiación del BG corre a cargo del grupo Rockefeller, la Casa Rothschild, la Banca Dillon Read, la Banca Warburg, la banca Lehman y dos instituciones muy vinculadas al mundialismo: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial’ (p. 614). Al parecer está formado por:

-Un círculo interno: el Steering Committee o ‘Comité de Dirección’, compuesto por 24 europeos y 15 americanos (EE.UU.). De estos últimos casi todos pertenecen al CFR.

-Además algunos de estos, pertenecientes todos al CPR, integran un círculo reducido: elBilderberg Advisory Committee o ‘Comité consultivo’. Su Secretario general por parte de EE.UU. es D. Rockefeller.

-El círculo más exterior está compuesto por los invitados ocasionales y por lo afiliados permanentes. Todos son ciudadanos prestigiosos e influyentes, con o sin actividad oficial en los gobiernos de sus respectivos países. Durante tres días exponen de manera informal sus puntos de vista sobre los asuntos económicos y políticos internacionales para, con su propia experiencia, aportar un entendimiento de tales problemas y de sus implicaciones. Aunque se trata de una reunión (Conferentie) en la que no se toman decisiones ni publica sus conclusiones, sus discusiones influyen en tomas de posturas posteriores. ‘Los debates y conclusiones de las sucesivas asambleas del BG se mantienen en estricto secreto, pero el interés de los medios se concentra en la lista de participantes’ (p. 616). He aquí el nombre de algunos españoles participantes: Esperanza Aguirre (1998, 1999, 2000), Joaquín Almunia (1998), Enrique Barón (1988), José Luis Cebrián (1988,1993), Rodrigo Rato (1991, 1994), Narciso Serra (1989, 1991), Javier Solana (1998, 1999, 2000), Pedro Solbes (1999,2000), la Reina Sofía (1991, 1992, 1994, 1996), etc. El BG es una sociedad secreta, satélite del CFR.

Nada sabemos sobre los criterios que utiliza para el reclutamiento y la invitación a sus miembros, que no asisten a’las reuniones a título privado, sino en virtud de sus altos puestos… El BG, como su matriz el CFR, es una promoción masónica’ (p. 618).

g) La Trilateral (pp. 618-620). Una selección del BC, del CFR, de la B’nai B, rith más un grupo de japoneses constituyeron en noviembre de 1972 la Trilateral Comisión en una reunión confidencial, a la cual asistieron D. Rockefeller líder del BG, George S. Franklin dirigente del CFR, Max Kohnstam, etc. Constituida, por tres años, prolongó su existencia y actividades por tres años más (Kyoto, 1975), y desde este año indefinidamente. Su nombre alude, según unos, a los ‘tres lados’ (EE.UU., Europa, Japón) y, según algunos, también al ‘triángulo’ de innegables resonancias masónicas. Figuran como promotor el judío de ascendencia polaca: Zbigniew Brzezinski, autor de Entre dos eras: el papel de América en la era tecnotrónica, que es ‘como el fundamento ideológico de la Trilateral’, y como patrón de operaciones David Rockefeller. Sus miembros proceden de los ámbitos políticos, financieros, medios de comunicación social, etc. Según el informe de la Comisión parlamentaria italiana encargada de investigar lo de la Logia P2 (Relazione della Comissione parlamentare d’lnchiesta sulla Loggia Massonica P2) la Trilateral es próxima y afín a la masonería. Miembros españoles de la Trilateral: el financiero Claudio Boada, el socialista Julio Feo (asesor de Felipe González), Miguel Herrero de Miñón (miembro del Comité Ejecutivo de la Comisión desde 1995), Victoria Camps, la académica de la Historia Carmen Iglesias, Emilio Ibarra, el masón Antonio Garrigues Walker (vicepresidente de la sección europea), etc.

Ciertamente una cosa es la fundación del BG, de la Trilateral, etc., obra de masones que hasta cierto punto pueden dejar marcada la orientación de estos organismos. Otra que su dirección sea necesariamente masónica como sin duda lo es cuando está al frente un miembro de la familia Rockefeller. Y, en fin, otra que puedan ser catalogados como organización/pantalla de la masonería. Aunque el secreto masónico dificulta mucho la identificación de cada miembro y del organismo en cuanto tal, todos los síntomas e indicios convergen en la misma dirección. Invito a que alguien demuestre que estas exposiciones, hilvanadas en torno a la monumental obra de Ricardo de la Cierva, carecen de fundamento.

5. LA MASONERÍA Y LAS SECTAS

La masonería, sobre todo la marginal-ocultista, ha sido y es como la matriz o el terreno abonado para el rebrote de sectas. No hace falta decir que tomo la palabra ‘secta’ en su sentido técnico [24], no en el vulgar, coincidente en gran medida con el de los medios de comunicación social, que identifica ‘secta’ y’secta destructiva’. De las 20.000 sectas, inventariadas e informatizadas por J. Gordon Melton y su Institute for the Study of American Religions (Universidad de Sta. Barbara, California) sólo unas 200 (el 1 %) son destructivas, o sea, matan a sus adeptos o a las personas que, según sus adeptos, se les oponen. Es una calumnia e injusticia graves atribuir al 99% lo que solo corresponde al 1 %.

El influjo de la masonería en no pocas sectas suele mantenerse secreto o, si se prefiere usar la terminología masónica, discreto. Por ello puede ser calificado como ‘invisible’. Pero no cabe duda de que ha sido un influjo eficaz y que manifiesta la capacidad creativa de los masones. Varios quedan tan absorbidos por la secta fundada por ellos que permanecen en la masonería, pero solo en estado durmiente. A veces se debe a que ya no les llena la actividad ni la ideología de la masonería. La consideran sin vigor y caída en la rutina, motivo por el cual algunos masones conservan la ‘doble pertenencia’ a su logia masónica y a la secta de impronta masónica y de reciente creación. He aquí una exposición graduada del influjo masónico en las sectas.

No es fácil detectar el influjo ‘invisible’ de la masonería a través de las sectas, vinculadas de un modo u otro con ella. Piénsese, por ejemplo, en el esoterismo teosófico como factor promotor y determinante de la difusión del budismo en Occidente [25] desde el año 1875 (fundación de la primera ‘Theosophical Society‘) hasta el 1962, inicio de otra oleada: New Age o Nueva era (p. 603, 622-629). La pareja formada por la rusa Helena P. Blavatsky y el coronel norteamericano Henry Steel Olcott (fundadores de la Sociedad Teosófica [26]) eran masones y dedicados al espiritismo, al ocultismo. Fueron los primeros occidentales en ‘tomar el triple Refugio’, rito oficial de incorporación al budismo, el 25.5.1880 en Sri Lanka (Ceilán). Inmediatamente se enfrentan a las misiones cristianas, en su gran mayoría anglicanas por influjo del colonialismo ingles. Forman un Comité de defensa del budismo, que, en 1881, publica un Catecismo budista a imitación del catecismo cristiano y para reemplazarlo. Cuando el gobierno nacionaliza el sistema escolar, la Sociedad teosófica tiene allí más de 400 escuelas.

El 5.8.1875 el masón Jules Ferry afirma algo que vuelve a oírse en nuestros días en España [27], aunque ahora suele hablarse de ‘ética’, no de ‘moral’: ‘Podría demostrar que no son los dogmas los que han sostenido la moral, sino, al contrario, la moral la causa de que los dogmas se mantengan. La prueba es el budismo…, que tiene una moral, principios, un ideal verdaderamente tan puro al menos y tan excelso como el ideal cristiano más exigente y refinado…Además, en el budismo no hay penas ni recompensas [28]. Es una moral que se tiene en pie por sí sola’. Siete años más tarde consigue una votación favorable al laicismo en la enseñanza estatal de Francia. El catecismo católico es reemplazado por manuales de educación ética y cívica, elaborados desde la filosofía moderna occidental y desde la tradición oriental, evidentemente también la budista.

Por su parte, los masones, al menos como tendencia generalizada por parte de muchos en las Sociedades teosóficas y fuera de la misma, han promovido la expansión del budismo en Occidente porque la masonería considera al budismo como la religión de creencias más afines a lo común a todas las religiones, que es lo que podría ser enseñado en las escuelas en lugar de ‘una religión determinada’. Creen que la masonería está por encima de todas las religiones y que -más que una religión- es ‘la religión universal, eterna e inmutable [29].’ Parecen desconocer que no existe ‘la religión común, universal’, ‘lo común a todas las religiones’, como no se habla lo común a todos los idiomas. El ser humano tiene unas creencias religiosas determinadas, como no puede no hablar sino un idioma determinado: español, inglés, etc. Además se ha convertido en un tópico la consideración del budismo como el modelo de una ‘religión tolerante y no dogmática’, aunque no siempre haya sido ni sea así a no ser para los desconocedores de las religiones no cristianas. Y la masonería, por obra de su relativismo, rechaza cualquier verdad dogmática, la moral objetiva, etc., así como las instituciones dogmáticas, sobre todo su prototipo y paradigma: la Iglesia católica. Esto a pesar de que los Land marks = ‘mojones, lindes’, los principios vigentes desde tiempo inmemorial en la masonería regular (no en la irregular), son a modo de verdaderos dogmas, inalterados e alterables.

Supone un cierto entrenamiento descubrir lo masónico en el origen y en el reticulado deNew Age, ‘Nueva era’, ‘un nuevo modo de practicar la gnosis [30]’, que, en gran medida, está conformando las creencias y las prácticas del hombre occidental, así como la opinión pública y el paganismo de nuestros días [pp. 622-629).

5.1. Sectas promovidas por la masonería misma

Algunas sectas han surgido como algo querido por las logias mismas, probablemente por obra de una de sus notas, a saber, su recurso -por táctica- a la formación de asociaciones y fundaciones camufladas que aparentemente no hacen referencia alguna a la masonería. Son las sectas llamadas ahora ‘paramasónicas’ si están integradas solamente por masones, aunque la secta ‘técnicamente’ no pertenezca a la masonería, por ejemplo: laAncient Arabic Order Nobles of the Mistic Shrine, ‘Orden AntiguaArábiga de los Nobles del Santuario Místico’, vulgarmente Shrine o ‘santuario’, fundada en 1871. Todos sus miembros (más de 700.000 de EE.UU., Canadá, Méjico y Panamá) son masones. En su fundación benéfica: Hospitales Shrine, se atiende gratuitamente a niños y jóvenes enfermos, menores de 18 años, sean o no hijos de masones. Ha adoptado una simbología o apariencia más bien islámica, con grandiosos templos en forma de mezquita, el uso exótico del fez rojo, etc., (pp. 79-80).

La Grand Lodge (logia) Rockefeller 666 es una orden secreta del iluminismo, de signo luciférico, con sede central hasta hace poco en Nueva York. Ahora, su central está en las afueras de la ciudad por motivos de seguridad. En lo alto de su rascacielos se ve el 666, iluminado de noche. Abajo, en el suelo se esfuerza por erguirse la figura de Prometeo, el paradigma mitológico del promotor del progreso científico-técnico y de la rebelión contra lo divino. A esta superlogia sólo pueden pertenecer personas de elevado nivel cultural y económico, con tal que estén iniciados en los últimos grados (30°-33°) del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la masonería.

Aquí encajan también la Orden de la Luz (nombre originario: August Order of Ligth); laSocietas Rosicruciana in Anglia fundada en 1866 porque sus primeros miembros deseaban inclinar la masonería hacia el ocultismo más de lo permitido por sus directores. Se ha gloriado de admitir como miembros sólo a masones del tercer grado (Maestro). Está implantada en Inglaterra, Alemania, Francia, India y en varios países sudamericanos (Argentina, Brasil, Méjico, Uruguay, etc.). Cuando su presidenta, Gladis, fue ordenada obispo en 1980, la Conferencia Episcopal de EE.UU. publicó un comunicado. En él señalaba que la ordenación de una mujer por un verdadero obispo, aunque no católico, era no solo ilícita (como en el caso de los hombres sin los requisitos debidos), sino también inválida.

5.2. Sectas de origen (fundadas por masones) e impronta masónica

Los fundadores de algunas sectas son masones, aunque no lo sean ni todos sus adeptos -hombres y mujeres- ni la secta en sí misma. No obstante, suelen manifestar la impronta masónica en su estructura (grados de iniciación), animosidad anticristiana, secreto, etc., por ejemplo: la Sociedad Teosófica de tanta influencia y varias de sus filiales, varias ramas del rosacrucismo [31], la Orden muminati (01) [32] fundada por Gabriel López de Rojas en Barcelona en 1995; la O.T.O (Ordo Templi Orientis), cuyos fundadores Theodor Reuss (1855-1923) y Karl Kellner (1850-1905) eran altos grados masónicos y responsables del Rito de Menphis-Misralm, la OTOA (Ordo Templi Orientis Antiqua), también ligada al Rito de Menphis-Misralm; varios ritos de Menphis-Misraln modernos e irregulares (Rito Antiguo y Primitivo de Menphis-Misralm, Rito Oriental Antiguo y Primitivo de Menphis-Misraïm, Rito Egipcio de Menphis, etc.). Todas las Ordo y los Ritos indicados están implantados en España (especialmente en Cataluña) o al menos vinculados con grupos, cuya central se halla en Barcelona, etc.

A este epígrafe pertenece asimismo la Iglesia gnóstica del iniciador del gnosticismo moderno en 1890, Jules Doinel (1842-1902), masón desde el año 1884, miembro del Consejo de la Orden masónica (1890-1893), archivero del Gran Oriente de Francia y bibliotecario del Museo masónico. También la Iglesia católica liberal, la Iglesia gnóstica prenicena, la Iglesia gnóstica universal, los Elegidos de Cohen, la Sociedad de la armonía universal, el martinismo y varias ordenes derivadas del martinismo (Orden martinista, Orden soberana y militar del templo de Jerusalén, etc.), la Orden Hermética del Alba Dorada (Golden Dawn), La Orden de los Iluminados de Baviera (a partir de 1780, no propiamente en los tres años de su existencia anterior), la Sat B’hai (o ‘Siete plumas’, nombre de un ave que vuela en grupos de siete en la India). Asimismo casi todas las sectas druidas y del templarismo moderno, tan numerosas también en España, especialmente las últimas, etc.

5.3. Sectas de impronta masónica, aunque generalmente no fundadas por masones

Son las llamadas ‘pseudomasónicas’, es decir, las que son tan masónicas intencionalmente o en su proyecto que, a veces, la palabra ‘masonería’ figura hasta en su denominación, reflejan su ideología y organización, pero las distintas Obediencias masónicas las excluyen o no las consideran masónicas, sobre todo después de haberse descubierto su actividad legalmente ilícita e incluso criminal, por ejemplo algunas de Italia meridional, también laPrince Hall Freemasonry, formada por negros de los EE.UU., que no han sido admitidos en las logias estadounidenses hasta hace pocos años.

Hay algunas sectas que se han desarrollado adaptadas a los principios y organización de la masonería, como la hiedra o la enredadera a la pared o al árbol que la sostiene, aunque no siempre hayan sido fundadas por masones, por ejemplo: Odd Fellows, Knights of Pythias, Improved Order of Red Men, etc.

5.4. Sectas de origen masónico, pero desarrolladas al margen de la masonería

Fueron masones los fundadores de la principal rama del espiritismo, la europea y latinoamericana: Allan Kardec (1804-1869)[33], el de los mormones (Joseph/Joe Smith que era maestro masón y su hermano Hyrum Smith -ambos matados por masones-; su sucesor: Brigham Young, etc.)[34], del mesmerismo, etc. Tuvo relaciones especiales con la masonería Mary Ann Baker Eddi (1821-1910), fundadora de la secta Ciencia Cristiana [35]. La pertenencia de Ch.T.Russel a la masonería es afirmada, entre otros, por H. Neuer [36]. E. Zucchini concluye en su estudio (I. c., nota anterior) que Russel o era masón o, al menos, tenia una excelente infonnación sobre el lenguaje y los símbolos masónicos. Se apoya en la importancia del nombre de Dios, las especulaciones sobre la Gran Pirámide, etc., comunes a la masonería y al fundador del jehovismo.

¿Fue masón Jorge A. Livraga (JAL), fundador de Nueva Acrópolis? ¿Las huellas masónicas (igualdad de todas las religiones, su consideración de Nueva Acrópolis como una ‘filosofía’, no un movimiento religioso ni, menos aún, una ‘religión, etc.) fueron marcadas directamente por la masonería o a través de la Sociedad Teosófica? En 1989 puso en marcha la ‘Operación Giordano Bruno’, entre otros motivos principales para atacar a la Iglesia Católica y, en general, al cristianismo, la religión de ‘el Flaco’ como llamaba despectivamente a Jesucristo. En cada sede de Nueva Acrópolis debe haber una estatua del ‘mártir G. Bruno’. Los actos en su honor culminaron el 17 de febrero del año 2000 con una manifestación internacional en la céntrica Piazza Campo di Fiori de Roma en torno a su estatua, hecha por un masón e inaugurada por las logias romanas en 1869.

III. LA MASONERÍA Y LA NEOPAGANIZACIÓN DEL OCCIDENTE CRISTIANO

De la Cierva acierta cuando subraya ‘el carácter anticristiano, pagano y neognóstico de la Masonería Regular’ (pp. 381, etc.), mucho más la Irregular, así como al señalar cuando descubre una de sus preocupaciones, a saber, ‘que la Masonería, tanto la Visible como la Invisible, puedan conseguir sus fines que he tratado de mostrar y convertirse en las grandes orientadoras de la humanidad por encima de los Estados, las religiones y las creencias de los hombres. Porque el objetivo supremo de todas las instituciones masónicas es la secularización absoluta, la superación o marginación de todas las religiones, especialmente la religión cristiana, por anacrónicas e irrelevantes’ (pp. 621-622).

1. LA MASONERÍA Y EL GIRO DESDE EL ‘TEOCENTRISMO’ y ‘CRISTOCENTRISMO’ MEDIEVAL AL ‘ ANTROPOCENTRISMO’ y ‘EGOCENTRISMO’ ACTUAL

Durante la Edad Media el hombre y su entorno socio-cultural gravitaba en torno de ‘Dios (= ‘Theós‘, gr.)’ o tal vez mejor de Jesucristo. La modernidad ha desplazado el centro al ‘hombre (ánthropos, gr.)’ y al ‘ego/yo’ mismo de cada uno con su indigencia de poder y de placer. Es cierto que este giro copernicano se inició en el s. XVI, cristalizado en Lutero en el plano religioso con su ‘libre examen’ y su preferencia por el ‘Dios-para-mí’, en Descartes (1.. mitad del s. XVII) en el filosófico con su ‘Pienso, luego existo’ que transforma la subjetividad individual en criterio de verdad y del conocimiento, en Erasmo en el literario y en el Renacimiento en el artístico [37].

Pero ha sido la masonería la verdadera promotora de este proceso y como su cristalizadora paradigmática desde finales del s. XVIII. Si en la Edad Media la Iglesia católica, el clero, formaba y conformaba la opinión pública, esta función modeladora ha correspondido a la masonería en la Edad Moderna. Como muestra ahí están el imperio evidente del relativismo, del laicismo o reclusión de lo religioso en el foro interno de la conciencia individual y en los templos o sacristías y el secularismo con su marginación de la divinidad (el deísmo inactivo del Gran Arquitecto del universo en la masonería regular, la marginación total de lo divino en la irregular), o sea, la visión agnóstica e idolátrica de lo temporal y terreno. Una vez echada a rodar la bola de nieve, agrandada por la adhesión de más nieve en los primeros metros de su rodamiento, ya no necesita de nuevos impulsos externos. Ella misma avanza arrasando todo lo que se opone a su paso cada vez más veloz. Por si se interponen fuerzas extrañas capaces de desviar su curso, ahí están las organizaciones/pantallas para trazar el cauce adecuado y mantener el rumbo señalado.

2. EL NEOPAGANISMO

El paganismo es el clima y el punto de referencia de nuestro tiempo en Occidente, como en el Medioevo lo era el cristianismo. Como en los programas de ordenador, hay unas pautas (tipo de letra, márgenes, etc.) ‘predeterminadas’ que conforman necesariamente lo escrito ‘por defecto’, o sea, a no ser que uno voluntaria y expresamente las substituya por otras. Hoy se es pagano a no ser que uno haya hecho otra opción contra viento y marea. Uno de los aciertos del libro La masonería Invisible consiste en haber detectado esta realidad en su cap. 6 (pp. 269-334).

En la iniciación masónica se reproduce la muerte y el resurgimiento del iniciando a imitación de los jóvenes dioses (Dióniso/Baco, Osiris, Baal, etc.) de las antiguas religiones mistéricas. Más aún, la teoría o leyenda masónica retrotrae su origen a los misterios de la antigüedad greco-romana con no disimulada preferencia por los egipcios (Isis Osiris); también por los eleusinos y druidas (celtas) en el ritual del grado 23°. ‘El análisis de los rituales’ masónicos muestran que ‘Isis y Osiris con su hijo Horus son hoy prácticamente dioses masónicos’ (p. 391). ‘En el s. XIX enloquecieron en busca de grandes obeliscos (símbolo del pene de Osiris y del culto fálico) para trasladarlos a Occidente’ (p. 391). En 1881 fue colocado uno en el Central Park de Nueva York entre las ovaciones de los 9.000 masones asistentes. El año masónico empieza el uno de marzo. La masonería, fundada en un 24 de junio, celebra sus ‘fiestas solsticiales’; las de San Juan o verano, dedicadas a la celebración del ‘Reconocimiento’, las de invierno a la de la ‘Esperanza’. La restauración popular de las marzas y de la ‘Noche de san Juan’ no siempre está motivada por razones exclusivamente ancestrales y folclóricas.

Además, la masonería, sobre todo la irregular, proyectó el retorno al paganismo también en cuanto a los criterios y costumbres paganos (reconocimiento legal del divorcio, aborto, nudismo, liberación sexual, la abolición de la moral cristiana tanto individual como familiar y social). Al alcance de cualquiera está la Comprobación de lo conseguido. Ya León XIII, en el año 1883, atribuía a la masonería la restauración del paganismo como objetivo y tarea: ‘Es necedad evidente e impiedad temeraria pretender derruir la religión y la Iglesia, fundada y conservada por Dios mismo, para restaurar, tras un intervalo de dieciocho siglos, las doctrinas y la moral del paganismo [38]’. En los últimos años he leído, en la prensa diaria, más de un artículo, escrito por masones españoles, en los que se decía: ‘superada la bimilenaria noche judeo-cristiana…’ sin poder evitar la sonrisa e ironía socrática de quien, por su condición de filólogo clásico, recordaba el gran número de esclavos (4 de cada 5 habitantes en Atenas y su entorno según el censo del año 313 a. C.) y el desconocimiento total del concepto de ‘persona humana’, así como de su ‘dignidad y derechos ‘ , adquisiciones cristianas en los primeros siglos de la Iglesia, al menos en el plano conceptual.

3. DOS RASGOS SINTOMÁTICOS DE LO MASÓNICO

Aunque no exclusivos, he aquí dos síntomas de la presencia de la masonería y de su talante, sobre todo si figuran unidos o en la misma realidad.

3.1. El silenciamiento de Jesucristo

Si la masonería irregular prescinde de lo divino, la regular cree en ‘el Gran Arquitecto del Universo’, pero entendido en un sentido neutro, indefinido, abierto a cualquier forma de entenderlo o, si se prefiere, deísta. En una concepción así no cabe Jesucristo, un hombre de carne y hueso al mismo tiempo que Dios verdadero. Es lógico. Pero no es lógico que, en los documentos y libros de uso interno en la masonería, se le silencie, y que ni siquiera se le mencione, a pesar de estar escritos en un contexto socio-cultural cristiano.

En la portada de las Constituciones de la masonería (Anderson) figura la fecha de su publicación en latín según la era cristiana: Anno Domini 1723; a continuación según la masónica: In the Year of Masonry 5723, o sea, añadidos los 4.000 años que, conforme a la cronología judía, transcurrieron entre la creación de la luz o del universo y el nacimiento de Cristo. Pero muy pronto suprimieron hasta esta mención del ‘Año del Señor’. De hecho, en los no pocos documentos masónicos que he manejado, suele figurar la sigla: ‘e. v.’ = ‘era vulgar’ con los años de la cronología cristiana, también ‘e. m’ = ‘era masónica’ y ‘a.l.’ = ‘año de la luz’, que añade 4000 años a la era cristiana. Últimamente predomina ‘E. C.’ = ‘Era Común’, sigla usada también en las publicaciones judías, en las del Orden Illuminati y otras sectas paramasónicas, del feminismo radical y en las de los testigos de Jehová, menos en el original inglés que en su traducción al español, así como en algunos libros de venta al público sobre cualquier materia, praxis que, por ser todavía rara, permite intuir la condición masónica de autor. Esta datación lo único que consigue es silenciar la mención explícita del nombre ‘Jesucristo’, no la implícita.

Por su parte, el Diccionario enciclopédico de la masonería del masón Lorenzo Frau Abrines (Edit. Valle de México, I, México D. F. 1976, col. 640), en cinco volúmenes, dedica a la palabra Jesu-Cristo dos líneas de una columna (no página): ‘Encarnación del Dios de los cristianos, cuyo martirio y muerte sirve de mito a las ceremonias de los Rosas Cruces’, definición que ignora el misterio trinitario y que se encarnó el Hijo, no Dios en cuanto Dios Uno, ni el Padre ni el Espíritu Santo. En cambio, dedica 451 líneas a Rama, dios mítico hindú, y muchas más que a Jesucristo a cualquier masón, en cualquier supuesto mucho menos conocido e influyente en la historia que Jesucristo [39]. El mismo intento de silenciamiento de Jesucristo explica la interpretación masónica de INRI [40], sigla puesta sobre el madero de la cruz por Pilato (Jn 19,19). El clima de tolerancia y él afán de dialogo interreligioso ha impulsado a algunos (R. Panikkar, J. Hick, etc.) a vincular la salvación cristiana no a Jesucristo ni a la Iglesia fundada por él, sino a Dios. Este modelo teocéntrico, no cristocéntrico, sería el camino expedito, más fácil y seguro para la reinterpretación relativista, adaptada a las circunstancias actuales, de la doctrina cristiana y para el diálogo interreligioso, sobre todo con las religiones monoteístas (hebraísmo, islamismo). Es comprensible el impacto del documento Dominus Iesus, publicado por la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe con la aprobación del Papa Juan Pablo II. Se comprende también la reacción de la mentalidad masónica de Antonio Garrigues Walker en un artículo publicado el 23.10.2001 en el ‘Intemational Herald Tribune’, diario realizado por el ‘The New York Times’ y el ‘Washington Post’ para Europa. Según él,Dominus Iesus usa un ‘lenguaje ofensivo para los creyentes de otras religiones… Todas las religiones se presentan a sus seguidores como religiones verdaderas. Pero pocas lo han hecho con tan fría atención a los detalles y convicciones intelectuales como Dominus Iesus‘. He aquí el título del artículo: ‘El dogma de la Iglesia perjudica la búsqueda de una paz global'[41].

3.2. El enfrentamiento de la masonería con la Iglesia católica

Asciende a 200 el número de condenas oficiales, pontificias, de la masonería por parte de la Iglesia católica. Ya, 15 años después de la aparición de las Constituciones de la masonería, el Papa Clemente XII publicó su primera condena (In eminenti, 4.V.1738). Aunque se admitiera, como objetan algunos autores (J. A. Ferrer Benimelli, etc.), que prefieren disculpar a la masonería culpando a la Iglesia, el influjo de motivaciones socio-culturales (avatares de los Estados pontificios) e incluso un cierto desconocimiento de las diversas ramas masónicas, no puede negarse que la razón última de un antagonismo tan persistente y la intención de los documentos pontificios es objetiva, religiosa, teologal.

El motivo de la excomunión de los masones, aducido en el Código de Derecho Canónico, promulgado en 1917 y vigente hasta 1983 es ‘la maquinación (de la masonería) contra la Iglesia’. La historia y hasta los mismos rituales masónicos aportan los datos de la trama masónica contra la Iglesia católica, por parte sobre todo de la masonería irregular. El rito de iniciación del grado 30° exigía al aspirante a Caballero Kadosch pisotear la tiara pontificia. ¿Se conserva todavía este rito?

No pocos síntomas y documentos convergen en la afinnación del influjo de la masonería en cuanto tal (no solo de sus miembros como individuos particulares) en la política de los países. Un caso. El 14. VII.1931, fecha de la apertura de las Cortes Constituyentes de la República, el Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Nordeste propone a Martínez Barrio, Gran Maestre Nacional, la posibilidad de ‘constituir en el Congreso lo que podría denominarse minoría masónica, de cuya eficacia creemos inútil hacer elogio, pues está en el ánimo de todos’. El seis de agosto del mismo año la Gran Comisión de Asuntos Generales del Gan Consejo dicta el dictamen favorable: ‘Se autoriza la reunión colectiva de masones, cualquiera que sea la logia u obediencia a la que pertenezcan o hayan pertenecido, y que ostenten el cargo de diputados a Cortes con el propósito de procurar la aplicación de los principios de la Orden en sus actividades políticas [42]’. En estas Cortes había 141 diputados masones de un total de 470. Curiosamente los 141, a pesar de pertenecer a distintos partidos políticos, se pusieron de acuerdo en las votaciones de la ley de Confesiones y Congregaciones del 17.V.1933 (los religiosos no podrán dedicarse a la enseñanza a partir del siguiente curso académico), la escuela única, laica y obligatoria, la expulsión o sometimiento de las órdenes religiosas, también de la Compañía de Jesús, el divorcio, la condición civil de los cementerios, etc., o sea la imposición del secularismo radicalizado en España. Un documento masónico interno manda a todas las logias argentinas promover ‘candidatos liberales’ en las próximas elecciones de diputados’porque ‘proyectos como el del divorcio no son votados sino por representantes que profesen ideas liberales’. Pero debe hacerse ‘en forma profana’, es decir, sin que ‘los profanos’ o no masones perciban que reciben inspiraciones de la masoneria [43].

A veces no es posible deslindar con precisión cuál es la motivación más influyente en la animosidad contra lo católico si la condición masónica de un político, el real o supuesto interés de su partido y de su país o las dos realidades al unísono. El Presidente (1901-1908) de EE.UU., Theodore Rooselvelt, ‘masón confirmado que se había forjado una falsa leyenda de heroísmo contra España en la guerra de Cuba’ (p. 400-401), miembro de la Orden Skull and Bones, dijo en 1912 en Argentina: ‘La asimilación de los países latino-americanos a los USA será larga y dificultosa mientras continúen siendo católicos’. Más tarde Nelson A. Rockefeller, miembro del CFR, gobernador de Nueva York y vicepresidente de EE.UU., tras haber recorrido Hispanoamérica, elaboró el Informe conocido por su apellido, presentado al Presidente Nixon en agosto de 1969. En él se consigna el cambio operado en la Iglesia católica tras el Conc. Vaticano II y concluye: ‘La Iglesia católica ha dejado de ser un aliado de confianza para USA y la garantía de estabilidad social en el continente sudamericano’ Por ello insiste en ‘la necesidad de substituir a los católicos por otros cristianos en América latina’, más concretamente ‘apoyando a los grupos fundamentalistas cristianos y a iglesias tipo Moon y Hare Krishna ‘.Con otras palabras, incita a usar a los fundamentalistas protestantes y a algunas sectas como instrumentos religiosos al servicio del colonialismo económico y político de EE.UU. en Hispanoamérica. No hace falta decir que la familia Rockefeller es tradicionalmente masónica.

El Instituto Lingüístico de Verano (= ILV), fundado en 1934 por W. Cameron Townsend, predicador evangelical, como organización encargada de los aspectos técnicos educativos, lingüísticos y de antropología aplicada. Pero su estudio y enseñanza de las lenguas indígenas era un medio camuflado de evangelización protestante de los nativos al mismo tiempo que de difusión de la masonería. Desde 1975 ha estado subvencionado por Rockefeller (Center, Nueva York) a través de grupos de masones y ha sido catalogado como una de las organizaciones/pantalla de la masonería y del imperialismo yanki. Tenía proyectos en 36 países, de algunos de los cuales ya ha sido expulsado (Ecuador, Panamá, Perú, Vietnam, India, Nepal, Nigeria, etc.). En 1979 el gobierno mejicano rompió con el ILV, pero, al menos en Chiapas, sigue actuando a través de una Asociación civil, la cual dijo que asumía la vertiente científico-técnica del ILV, no la ideológica [44]. Todavía en julio de 1996 la prensa diaria informaba -también con fotografías- de una manifestación de 150 dirigentes de logias mejicanas, celebrada en Chiapas, en protesta por las reformas de la Constitución (art. 24, 27, 30, 50 y especialmente el 130), introducidas en 1992, o sea, que al menos caen en el anacronismo e injusticia de pretender mantener a la Iglesia católica en las catacumbas y a sus ministros (obispos, presbíteros) como ciudadanos de segunda categoría (sin derecho a votar, etc.). La unión de los protestantes con la masonería ha sido tal que, al principio del s. XX el 60% de los protestantes mexicanos eran masones [45]’. La secta Luz del mundo con sede central en Guadalajara (Méjico) ha estado y al parecer está patrocinada por la Masonería del Rito Oriental Mexicano [46].

Ya antes de la independencia de Iberoamérica había logias masónicas en sus distintas naciones. ‘Durante todo ese tiempo hasta hoy la Masonería iberoamericana se ha mostrado enemiga de la Iglesia católica’, de modo más radical y con ramalazos persecutorios en Méjico (pp. 431 ss.). ‘Los burgueses acomodados (de Iberoamérica) habían mantenido relaciones tensas con la Corona y con el gobierno de la madre patria (España) acusados de ‘defender demasiado’ a los indígenas y de impedir su explotación. Además la elite criolla que condujo a la revolución (contra España) estaba profundamente contaminada por el credo masónico que dio a los movimientos de independencia un carácter de duro anticlericalismo’. La invasión de España por los ejércitos napoleónicos absorbió la atención de la Corona y de la iglesia española.’Resulta innegable el hecho de que, en cuanto se liberaron de las autoridades y de la Iglesia, los criollos invocaron los principios de la hermandad universal masónica y de los ‘derechos del hombre’ de jacobina memoria para liberarse de las leyes de tutela de los indios. Las logias dirigentes de América meridional hicieron frente común con las logias de América septentrional primero para vencer a la Corona de España y después a la Iglesia católica. De este modo nació la dependencia -que marcará toda la historia y que continúa de hecho hoy- del Sur respecto al Norte [47]’.

3.3. ¿Es posible la doble pertenencia masónica y católica?

Los masones plantean una y otra vez la posibilidad de esa doble pertenencia, o sea, si sus miembros, además de masones, pueden ser católicos al mismo tiempo. Según ellos, la masonería no es una religión. De la Cierva parece estar de acuerdo con este parecer, aunque con cierta sordina (p. 371). No obstante creo que la masonería regular es una religión, pues reúne en sí todos los elementos de la religión en sentido estricto, pero no lo es la irregular a no ser como ‘religión alternativa’ o en la acepción metafórica de la palabra ‘religión’ [48]. De acuerdo con el autor: ‘En todo caso la Masonería no se identifica con ninguna religión concreta; las acepta todas, las trasciende a todas con su Luz misteriosa, proveniente de la Religión Primitiva que tanto exaltaba Albert Pike’ (p. 371). Más aun, los masones se proclaman ‘la religión’, o sea, poseedores del núcleo religioso originario, de lo común a todas las religiones, en contraste con las diversas religiones institucionalizadas que quedan reducidas a meras exteriorizaciones de ese núcleo, a manifestaciones exotéricas más o menos fosilizadas y degeneradas.

La Conferencia Episcopal de Alemania nombró una Comisión de teólogos católicos que mantuvo numerosos encuentros con otra masónica desde el año 1974 hasta 1980, animada por el clima conciliar de apertura y diálogo. El objetivo era triple: ‘Comprobar los cambios internos operados en la masonería alemana’, publicados y exaltados por los masones; ‘examinar si es compatible pertenecer al mismo tiempo a la Iglesia católica y a la masonería’ y ‘si la respuesta, era afirmativa, preparar el cambio de la opinión pública’. Pero la respuesta fue negativa respecto de cualquier clase o rama de la masonería, o sea, no solo para la más abiertamente hostil a la Iglesia, sino también para la ‘bien dispuesta’ hacia la misma, la apellidada christlicher = ‘cristiana’ en Alemania, o sea, la regular, pues también en esta hay ‘dificultades insuperables’ que hacen incompatible la pertenencia simultánea a la masonería y a la Iglesia. Y esto a pesar de no haberles permitido comprobar más que lo relativo a los tres primeros grados, o sea, el vestíbulo del edificio masónico [49].

El 26.XI.1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe, con la aprobación del Papa, ha excluido una vez más la doble pertenencia: ‘El juicio negativo de la Iglesia sobre la masonería no ha variado porque sus principios siempre han sido considerados incompatibles con la doctrina de la Iglesia. Por lo tanto, sigue vigente la prohibición de formar parte de la masonería. Los católicos que se hagan miembros de la masonería están en pecado grave y no pueden recibir la sagrada Comunión [50]’. Como se ve el motivo de la incompatibilidad ahora radica en ‘los principios’, en la naturaleza de la masonería, al margen de que sus actuaciones concretas sean o no maquinaciones contra la Iglesia. No hace falta decir que ‘el estado de pecado grave’ impide el ejercicio de una serie de derechos de los miembros de la Iglesia [51].

El artículo Reflexiones a un año de la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe. lnconciliabilidad entre la fe cristiana y la masonería, publicado en ‘L’ Osservatore Romano’ (23.2.1985) sin firma, expresivo de la posición oficial de dicha Congregación, se estructura en tres ‘reflexiones’:

a)Teórica, a saber, el relativismo que resulta determinante, ya que ‘transforma la estructura del acto de fe de manera tan radical que no es aceptable por parte de un cristiano al cual la fe le es querida’, y el secreto, por el cual los masones corren ‘el riesgo de convertirse en instrumento de estrategias desconocidas por ellos’.

b) Práctica, pues ‘un cristiano no puede vivir su relación con Dios en una doble modalidad escindida’, o sea, ‘en una forma humanitaria-superconfesional’ (en cuanto masón) e ‘interna-cristiana’ (en cuanto católico). Además, ‘un católico no puede participar en la plena comunión de la fraternidad cristiana y, al mismo tiempo, mirar a su hermano cristiano, desde la perspectiva masónica, como a un ‘profano». c) Socio-cultural. El entorno socio-cultural impulsa hoy al relativismo, al igualitarismo de todas las religiones, etc., algo incompatible con la fe cristiana. No obstante, los masones parecen seguir interesados en mostrar que la masonería ha cambiado en su relación con la Iglesia y que consiguientemente esta es la responsable de su animadversión hacia ellos.

Con palabras de Jesucristo, la Iglesia será siempre como ‘un campo con trigo y zizaña’ (Mt 13, 24-30), o sea, entre sus miembros habrá santos y pecadores e incluso empecatados como, por ejemplo, los cristianos que, además de laicos o laicas y especialmente sacerdotes u obispos, son masones. (pp. 197-268). En nuestros días hay ciertamente obispos masones. No procede dar el nombre de algunos, pues sin duda lo negarán y, por razones obvias, no es posible manifestar las fuentes. Resulta lamentable que el secreto masónico y las consecuencias de su violación impidan publicar sus nombres si bien, con el paso de los años, termina por divulgarse todo. Más aún, se habla de la existencia de la ‘Logia Ecclesia ‘ formada por clérigos que desempeñan diversas funciones en el Vaticano. ‘El general Fulberto Lauro, miembro de la logia P2 testificó ante la Comisión parlamentaria de encuesta que ‘en la logia de Gelli figuraban también cardenales y obispos’. Idéntico testimonio comunicó otro miembro de la P2, el general Franco Pichiotti, secretario de organización de la logia’ (p. 263). Aunque no figuran eclesiásticos en los 922 de la lista publicada de la logia P2 (pp. 213-238), es posible que los hubiera, ya que la P2 contaba con más de 2.000 afiliados (p. 264). ¿Pero existe una logia, encubierta o no, integrada ritual [52] y exclusivamente por clérigos del Vaticano? Algunos masones así me lo han dicho y otros lo han publicado. No es lo mismo la existencia de algunos masones que la de una logia [53]. Respecto de esta última, carezco de datos fidedignos para afirmarlo.

Conozco a un sacerdote, incardinado en una diócesis castellana, al que un masón de los grados superiores (30º-33°), le propuso la incorporación a la masonerfa en el Rito Escocés Rectificado (de 7 grados) ‘más discreto (o sea, más secreto que el Escocés Antiguo y Aceptado, el de los 332 grados), más rústico y en el que los clérigos se encuentran a gusto’. En este Rito se venera a ‘Xchesuah’ = ‘Jesús’, no hay ceremonias sacrílegas, se estudia la proyección ‘mística’ del arte románico y gótico, no hay judíos. Los masones que se sienten visceralmente anticristianos lo consideran demasiado suave y hasta blandengue. Al negarse a ser masón, se le pidió los motivos. Cuando, entre otros, adujo la disposición de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aprobada por el Papa, se le replicó: ‘Estará de acuerdo en que, dentro de cada uno, hay como un dios, o sea, la voz de la conciencia que le obliga’.- Ciertamente respondió, y eso incluso aunque sea errónea. El masón añadió: -‘Estará también de acuerdo en que su conciencia le obliga como a Karol Woityla la suya’. -Ciertamente, contestó. -‘Luego, un católico puede ser masón, aunque Karol Woityla, diga que, si lo es, está en pecado grave’. -‘Pero Karol Woityla es el Papa y la conciencia sabe que en materia de fe y costumbres, en determinadas condiciones, está obligada a someterse al dictamen del Papa’. El masón concluyó: -‘ No sabía que Usted fuera tan dogmático e intolerante’. Esta conversación refleja bien el talante relativista y subjetivista de la masonería.

4. VALORACIÓN CONCLUSIVA

Acabo de comentar dos cuestiones de las muchas planteadas por Ricardo de la Cierva en su monumental obra sobre La Masoneria Invisible, que es una verdadera enciclopedia. Pues, aunque no por orden alfabético, en sus 668 pp. contiene, desarrollada con rigor científico de historiador, afanoso por buscar y exponer la verdad, una visión general y completa: la conexión judeo-masónica (cap. I), masonería y cristianismo (II), la masonería y la Iglesia católica (III-V), masonería y paganismo (VI), masonería y satanismo (VII), masonería aparente y real (VIII: la masonería en Inglaterra, EE.UU., Francia, Iberoamérica, España, la masonería y las tres Internacionales, los crímenes masónicos), la masonería universal (IX), Felipe González y la Masonería Invisible (epílogo), Borbones masones (postdata). Un ‘índice onomástico’ (pp. 669-678) facilita la localización de las personas y personajes citados, si bien ocupará alguna página más si se hace completo.

Como toda obra humana, también esta es inevitablemente perfectible. Su manejo quedaría más enriquecido y completo con un índice temático, al menos de las cuestiones a las que no permite llegar el índice general y sus diferentes epígrafes. En cuanto al contenido estoy convencido de que los masones se sentirán molestos por su vinculación con el satanismo. Y con razón, pues una cosa es el satanismo, otra el luciferismo y otra la Wicca o brujería moderna, que son las tres especies o ramas del demonismo (todo lo relacionado con el Demonio -el término más usado en el N. Testamento: 63 veces, Satanás 36, etc.- y con la demoniaco). Aunque algunos masones, ya efectivos, ya en estado durmiente, hayan fundado o al menos podido fundar sectas satánicas, de ordinario se han inclinado por las luciféricas. Además, la masonería en cuanto tal (sus ritos, etc.) a veces dicen relación a Lucifer, no propiamente a Satanás. Lo confirma la información, merecedora de todo crédito, facilitada por algunos masones sobre los grados 18° y 29°, así como varios libros de los Grandes Maestros y fundadores de órdenes que abordan esta cuestión [54].

Esto no quiere decir que algunos ritos masónicos no hayan sido transplantados a algunas sectas satánicas. En un rito del grado 29° se pisotea y escupe sobre un crucifijo o simplemente sobre una cruz (sin el Crucificado) [55]. Este rito ha sido asumido por la OTO (Ordo Templi Orientis), así como en casi todas sus delegaciones y ramificaciones, presentes en casi todas las partes de la tierra, también en España (Cataluña). Dicen que no lo hacen por odio ni por desprecio hacia Jesucristo, sino como repulsa de un símbolo asociado a la muerte violenta. ¿Por qué no ver en la muerte de Cristo, clavado en la cruz, la muestra palmaria de su amor infinito a Dios Padre y a sus hijos, los hombres? Además, un masón me reconoció que así se elimina cualquier resto residual de respeto sagrado hacia Jesucristo y el cristianismo.

Invito al autor a descorrer un velo que, si no recuerdo mal, no ha tocado, a saber, la relación entre la brujería y la masonería. He aquí dos indicios que seguramente conoce. La Wicca gardneriana (fundada por el masón G. B. Gardner, 1884-1964) está estructurada en tres grados, precisamente los tres primeros de la masonería. Los miembros de un grupo canario son aproximadamente masones (la mitad) y brujas la otra mitad.

El autor se ha adentrado por los vericuetos de la ‘masonería invisible’, la desconocida incluso por la mayoría de los mismos masones. ‘El 5% de los masones pertenecen a la Masonería Invisible’ (p. 354), cuyas ramificaciones, más o menos camufladas, al parecer controlan los centros de decisión económicos, el poder político [56], los motores propulsores de un nuevo Orden mundial. Dada la opacidad, por no decir tenebrosidad, de las realidades masónicas y de sus organizaciones/pantalla, así como la ausencia de archivos abiertos y de fuentes documentales garantizadas parece lógico que, a veces, se tenga la impresión de lo intuido más que mostrado y demostrado. Aunque, como Faetonte, el autor no siempre hubiera conseguido del todo lo intentado, en compensación -como este personaje mítico, hijo del Sol- merecería su epitafio, el hexámetro que Ovidio ‘viera’ ‘inscrito en una roca’, o sea, de duración y vigencia perenne: Quem si non tenuit, magnis tamen excidit ausis [57], o sea, ‘si no lo consiguió, al menos cayó en una tarea de gran osadía’, en una empresa heroica.

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[1] La masonería invisible. Una investigación en Internet sobre la masonería moderna, Editorial Fénix, Getafe 2002, 678 pp.

[2] W. HANNAH, Darkness visible, Augustine Publishing, Devon 1988.

[3] Ital. laico, port. leigo, francés: lai.

[4] Afirmación de Juan Simeón Vidarte (‘Erasmo’ de nombre iniciático,
masónico), ‘grado 33º’, según consta en la firma del ‘proemio’ de la Historia de la masonería en Hispanoamérica, sin editorial ni lugar de edición, 1965 (la 1ª edición, pocos años después la 2ª, que es la que uso) p, X.

[5] De la obra comentada de R, De la Cierva: La masonería invisible. A ella remito cuando, en el texto, figura un número de página entre paréntesis sin cita bibliográfica alguna.

[6] G. F. DlLLON, Grand Orient. Freemasonry unmasked, The Britons Publ. Society, Londres 1950.

[7]Véanse sus signos y su correspondencia con las letras en mi Diccionario enciclopédico de las sectas, BAC, Madrid 2001 3, 51.

[8] Probablemente por influjo del bautismo, sacramento de la iniciación en el cristianismo, la iniciación masónica imprime ‘carácter’, o sea, una vez iniciado, uno no deja de ser masón, aunque no cumpla las obligaciones masónicas, a no ser que sea oficialmente ‘radiado’ = ‘expulsado, excomulgado’ de la masonería. Por este motivo los ‘durmientes’ siguen figurando en las listas masónicas. En la de la logia P2 se lee in sonno después de 37 nombres, apellidos y lugar de residencia.

[9] R. DE LA CIERVA, El triple secreto de la masonería… , Fénix, Madridejos (Toledo) 1994, 295-299, 339-343.

[10] Cf. J. A. VACA DE OSMA, La masonería y el poder, Planeta, Barcelona 1992, 119-122, 211, etc.

[11] Una piedra así es lo único que hay en la sala del edificio de la ONU (Nueva York) destinada a la oración de cuantos lo deseen. Los guías explican que no se podía poner ningún símbolo de una religión determinada (la cruz cristiana, la media luna islámica, la rueda budista, la estrella del hebraísmo) para evitar cualquier discriminación e intolerancia. ¿Pero por qué está uno de los símbolos masónicos más conocidos?

[12] Conjunto de ‘logias’ o ‘talleres’ federadas, sometidas a la misma y única autoridad. En España las principales Obediencias son la Gran Logia de España (GLE, casi 2.000 miembros), Gran Logia Federal de España (unos 250), etc., de la masonería regular; la Gran Logia Simbólica (más de 350), Gran Oriente Español (GOE: unas decenas, pues el 31.3.2001 decidió su unificación con la GLE ‘en forma de confederación sin pérdida de la personalidad jurídica por ninguna de las dos Obediencias masonas’, aunque de hecho se trata de la integración del GOE en la GLE, fecha histórica, p. 504), Gran Oriente de Cataluña (más de 90) con 6 logias en Barcelona, Gerona (radicalmente anticristianas e independentistas; hace poco han incorporado la logia Agartha, ‘salvaje’ o independiente hasta ahora con unos 20 miembros, varios de ellos de Fueza Nueva y de CEDADE, seguía la línea tradicionalista de R. Guénon), Gran Obediencia Femenina Española (unas 50 masonas), etc. Cada Obediencia suele tener su propia Constitución (basada en la Constitución originaria, la de Anderson) y su propio Reglamento o aplicación de la Constitución a lo Concreto y de reforma más fácil. CEDADE es la sigla del ‘Círculo Español De Amigos De Europa’, fundado en 1966 en Barcelona, punto de referencia del nazismo español. En 1985 experimentó una escisión provocada por su vicepresidente Francisco Sánchez Blas, denominada Sociedad Thule, alusión sin duda intencionada a la homónima creada en 1918 en Alemania, a la cual pertenecieron no pocos dirigentes nazis (H. Himmler, R. Hess, etc., y el mismo A. Hitler).

[13] Erklärung der Deutschen Bischojkonferenz zur Frage der Mitgliedschaft von Katholiken in der Freimaurerei en ‘Amtsblatt der Erzbistums Köln’, 1 de junio 1980, 102-111, traducido al italiano en ‘L’Osservatore Romano’, 2 julio 1980; al francés ‘Documentation Catholique’ 78 (1981) 444-448. ¿Por qué no al español?

[14] Cf. R. DE LA CIERVA, El triple secreto…, 209 ss.

[15] Cf. R. DE LA CIERVA, o.c., 80 ss.

[16] Cronache. Italia, ‘Civiltà Cattolica’ 2, abril, 1994, pp. 75-76.

[17] EL Triángulo (más de 3 y menos de 7 masones) es como el embrión de la logia, oficialmente implantado cuando, en una localidad, no hay el número mínimo requerido para formar una logia.

[18] Cf. el texto en V. M. ARBELOA, La masonería y la ley de Congregaciones Religiosasen AA.VV., La masonería en la historia de España. Actas del 1er Symposium de Metodología aplicado a la historia de la masonería española, Zaragoza 1983, Zaragoza 1985 2, 185. La homónima Ligue Française de l’Enseignement, fundada mucho antes (año 1866), cambió su nombre en 1926 porConfédération générale des oeuvres laïques. Estaba integrada en lo que, en el léxico interno de las logias, se llamaba Fraternelles Maçonniques, que se desmembraban en tres clases de Cercles = ‘Círculos’, a saber: D’ Études, Politiques y Sindicales.

[19] O sea, ‘la que no trata de inculcar ninguna creencia o ideología particular, sino formar hombres libres e independientes… La masonería no intenta negar el derecho de los padres a que elijan el centro que prefieran para sus hijos, pero…sólo entre centros omnilaterales, pero nunca para la elección de una escuela unilateral, es decir, la confesional, donde se enseña una religión (católica, protestante, etc.) o ideología (marxista, etc.) determinada’ (E ESPINAR DE LA-FUENTE (Gran Comendador del Grado 33), Esquema filosófico de la masonería, Istmo, Madrid 1981, 235-247.

[20]. Las palabras entrecomilladas están tomadas de la prensa diaria.

[21]. Por ejemplo: el curso ‘Las culturas en la escuela ‘ coordinado por la Cátedra Manuel Azaña de la Fundación Cives y organizado por el Centro de Formación e Innovación Educativa de Burgos a finales de noviembre del 2002 para inmigrantes.

[22]. Se autodefine como una ONG independiente y no confesional, integrada por profesionales de la educación y otras personas interesadas en conseguir que la educación y la cultura sean instrumentos para el desarrollo de los ciudadanos, en el seno de una sociedad basada en la tolerancia, la democracia y la solidaridad.

[23]. Cf. E. DE GUADALUPE, La masonería según sus propios documentos, Buenos Aires 1952, 38-40, 46-51. No hace falta decir que los documentos pertenecen a las logias masónicas de Argentina.

[24]. Cf. su definición en M. GUERRA, Diccionario enciclopédico de las sectas, BAC, Madrid 2001 3, 862-867; más ampliamente expuesta en IDEM, Lo que no es y lo que es una sectaen AA. VV., Sectas, ¿De qué hablamos? Historia de las Religiones, Sociología, Evangelización, Instit. Martín de Azpilcueta, Pamplona 1999,11-86.

[25]. Cf. M. GUERRA, El budismo y su situación actual en Europa. ‘Relaciones Interconfesionales’ 26, nº 65 (2002) 81-99, especialmente las pp. 84-86.

[26]. Annie Besant (1847-1933), miembro de la Sociedad teosófica desde 1889, Secretaria de la misma en vida de la fundadora y, tras su muerte, su Presidente desde 1907, fue una activa militante en el ateísmo, perteneciente a la masonería, mixta (con hombres y mujeres como miembros, o sea, de la masonería irregular, la más anticatólica): Derecho Humano y organizadora de la Co-masonería.

[27]. Cf., por ejemplo, J. A. MARINA, Dictamen sobre Dios, Anagrama, Barcelona 2001.

[28].¿Qué son los sucesivos e interminables ‘renacimientos’, el Nirvana, etc.?

[29]. Palabras del masón Albert Pike en su obra monumental y tan representativa de lo masónico: Morals and Dogmas of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry, 1966, 219.

[30]. Valoración certera de Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la esperanza, Plaza y Janés, Barcelona 1994, 103-104.

[31]. Desde el comienzo la masonería hundió algunas de sus raíces en el rosacrucismo, como lo ha mostrado la historiadora inglesa Frances A. Yates, aunque más tarde no pocas ramas o sectas rosacruces brotaron y florecieron en la masonería, sobre todo en la ocultista.

[32]. Cuenta con 160 miembros. Tiene sus capitulos (logias) en España (Barcelona, Madrid), Brasil, Bolivia y EE.UU. Los afiliados residen en 20 paises (Alemania, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Ghana, Guatemala, Marruecos, Panamá, Perú, Portugal, Venezuela). Profesionalmente son periodistas, escritores, empresarios, personas ligadas a la Banca, militares norteamericanos de la OTAN (masones de los grados 30º-33º), un mejicano funcionario de instituciones como la ONU en Nueva York. Varios de ellos son masones como el fundador (grado 33º). Ha sido reconocida por la Gran Logia Rockefeller 666.

[33]. Lo masónico se refleja en su concepto deísta de la ‘Inteligencia infinita’ (Dios) que descansa una vez hecho el universo, su aspiración a hacer desaparecer la iglesia de Jesucristo en respuesta a que, según él, la aparición de la Iglesia provocó el retroceso del espiritismo hasta su casi desaparición, etc.

[34]. Unos 30 años después de la fundación del mormonismo se enmarañaron las relaciones entre este y la masonería de tal manera que está prohibida a los mormones su pertenencia a la misma. Cf. Los artículos de M. W. Hoer, E. Zucchini y E. Pavesi sobre la masonería y el mormonismo, los testigos de Jehová y E. A. Mesmer (mesmerismo) AA. VV., Masoneria e religioni, Elle di Ci, Leumann (Turín) 1994, 81-113, 114-125, 126-129 respectivamente.

[35]. Sus adeptos en todo el mundo pasan de 450.000. En España tiene centros en Barcelona, Fuengirola, Madrid, Palma de Mallorca, etc.

[36]. En Die Freimauer: Religion der Mächtigen, Schwengeler, Berneck -Suiza- 1992, 35.

[37]. Cf. los pasos o manifestaciones de este proceso en M. GUERRA, Jesucristo y nosotros, UCAM, Murcia 2002, 12-15 y una exposición más amplia en IDEM, La degradación del sentido religioso en la modernidad y posmodernidad occidental, ‘Analecta Cracoviensia’ 27 (1995) 123-140.

[38]. En su encíclica Humanum Genus AAS 16 (1883/1884) p. 422.

[39] 47 líneas al general español Prim, 83 a Manuel Azaña, Presidente de la II República Española, 425 a Juan A. Ríos, Presidente de Chile (1941-1946); 1293 a G. Washington, Presidente de EE.UU. Invito al lector a hacer una confrontación similar en algunos diccionarios y enciclopedias de gran venta.

[40] Igne Natura Renovatur Integra = ‘Toda la naturaleza es renovada por el fuego’ (iniciación en el grado 18º). De la masonería lo ha tomado el gnosticismo moderno (Samael Aun Weor, etc.), si bien con una lectura incorrecta:Ignis Naturam Renovatur Integram, incompatible con la sintaxis latina.

[41]. Las palabras entrecomilladas están tomadas de la revista ’30 Días’ 19 (2001) p. 29.

[42]. Cf. el documentado y muy interesante estudio de Mª. D. GÓMEZ MOLLEDA, La masonería en las crisis españolas del s. XX, Taurus, Madrid 1986, 313 ss.

[43]. Cf. E. DE GUADALUPE, o.c., 32.

[44]. Cf. mi Diccionario enciclopédico de las sectas… , s. v. Instituto Lingüístico de Verano, así como las fuentes y la bibliografía aducidas al final.

[45].Afirmación del protestante Jean Pierre Bastián, Historia del protestantismo en América Latina, CUPSA, México 1990, 138.

[46]. Cf. Fl. AMATULLI, Religión, política anticatolicismo. La extraña mezcla de la iglesia La Luz del Mundo, Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, México 1989,24.

[47]. V. MESSORI, Leyendas negras de la Iglesia, Planeta, Barcelona 1996, 47-52.

[48]. Cf. mi Historia de las religiones, BAC, Madrid 2002 2, 25-37.

[49]. Cf. su cita en la nota 13.

[50]. Declaratio de associationibus massonicis, AAS 76 (1984) 300.

[51]. Aparte de no poder recibir la sagrada comunión, los señalados en los cánones nn. 980, 987, 1007. Además, deben seguir unas normas especiales en la celebración de su matrimonio (cánon 874, 893) y en las exequias fúnebres (cánon 1184).

[52]. Para que haya una logia se requieren al menos ‘siete hermanos maestros’; de ordinario la forman de 18 a 30 masones. Si pasan de 100 se desdobla.

[53]. No ofrece garantía la lista de Carmine ‘Mino’ Pecorelli (pp.257-263), fundador de la agencia informativa ‘Op’ vinculada a los servicios secretos italianos, miembro de la logia P2, aunque a los pocos meses de su ingreso -el 1.I.1977- rompió con Gelli y atacó a su logia, se burló de los ritos masónicos, rozó los manejos de la Mafia, murió asesinado a balazos en 1978 sin que se haya descubierto al responsable. Pues el mismo Pecorelli reconoce que ‘la lista puede ser apócrifa’, aunque decide publicarla para comprobar su autenticidad o falsedad en las reacciones de los interesados’ (p. 256). Es éticamente inadmisible echar la sombra de la duda sobre 124 eclesiásticos sin probar nada, sobre todo sabiendo que los mismos masones pueden entregar una lista para desprestigiar a determinadas personalidades. De esa lista R. de la Cierva admite ‘la verosimilitud masónica’ de Giovanni Caprile, de Luigi Dadaglio (Nuncio en España, etc) y de su consejero mons. Pasquinelli, del P. Giulio Girardi (promotor de la Teología de la Liberación), etc. Me consta que son masones varios (también religiosos) de la Teología de la Liberación en Iberoamérica, algunos de ellos españoles.

[54]. Por ejemplo, El secreto masónico de Robert Ambelain, Gran Maestre de Menphis-Misralm y grado 33º, etc.

[55]. La acción de escupir sobre el crucifijo es una de las manifestaciones del demonismo como contracristianismo o la perversión del rito del bautismo, en el cual se soplaba y se escupía hacia Occidente, supuesta morada de Satanás según la tradición, por oposición al Oriente, símbolo de Jesucristo (y también de la masonería). Esta ceremonia se conserva todavía en el rito griego del bautismo.

[56]. He aquí, como curiosidad, los principales nombres de políticos masones, ya fallecidos Antonio Alcalá Galiano, Enrique O’Donnell, José I (Pepe Botella), Juan AIvarez Mendizabal, Rafael de Diego, Agustín Argüelles, F. Cea Bermúdez, Francisco Martínez de la Rosa, Baldomero Espartero, José María Calatrava, Rafael Maroto, Ramón Narváez, Casto Méndez Núñez, Nicolás Salmerón, Francisco Pi Margall, Francisco Serrano, Manuel Ruiz Zorrilla, Juan Prim, Amadeo de Saboya (rey), Práxedes Mateo Sagasta, José Rizal (‘padre de la independencia de Filipinas’), Giner de los Ríos, Alejandro Lerroux, Diego Martínez Barrio, Rodolfo Llopis, Santiago Casares Quiroga, Melquíades AIvarez, Marcelino Domingo, Manuel Azaña, Manuel Portela Valladares, José Giral, Luis Jiménez Asúa, Julio AIvarez del Vayo, Luis Companys. De los 12 ministros del gobierno republicano (14.IV.1931) seis eran masones.

[57]. OVID Metam 2, 326-328.

(*) Por MANUEL GUERRA GÓMEZ
Facultad de Teología. Burgos
‘Burgense’ 44 (2003) 167-204.

Tomado de www.arvo.net

logia masónica

¿Tuvo influencia la masonería en lo que hoy conocemos como la España actual?

Pregunta:

¿Tuvo influencia la masonería en lo que hoy conocemos como la España actual?

 

Respuesta:

Un historiador protestante revela la influencia de la masonería en la España actual

Según César Vidal es incompatible con la religión cristiana

MADRID, jueves, 27 enero 2005 ( ZENIT.org – Veritas ).- Para comprender lo que está sucediendo en España hay que tener en cuenta la historia y la realidad actual de la Masonería, concluye una investigación recién publicada por el historiador protestante César Vidal.

Director del programa «La Linterna», de la cadena radiofónica COPE (de la Conferencia Episcopal Española), Vidal acaba de escribir el libro «Los masones: la historia de la sociedad secreta más poderosa» (Planeta).

El volumen afronta, entre otras cosas, la influencia masónica en los acontecimientos más importantes de la historia reciente española, en particular en los últimos meses, desde que en marzo pasado fue sido elegido el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Vidal afirma que «la corriente laicista impulsada por el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero comparte más que de sobra el rancio anticlericalismo de la masonería».

Declara que los masones tienen un papel enorme en la Unión Europea, y como ejemplo, recuerda que «el proyecto de Constitución europea ha sido impulsado por un masón», Giscard D’Estaing, «que ha excluido la mención de las raíces cristianas del continente y además ha insistido en la existencia de un artículo que somete las iglesias a las distintas naciones pero libra de esa obligación a las ‘organizaciones filosóficas’».

Vidal es doctor en Historia, doctor en Filosofía, doctor en Teología y licenciado en Derecho. Es profesor de Historia en la Logos University de Estados Unidos.

–¿Qué personalidades más destacadas en España eran y son masones y muy poca gente lo sabe?

–Cesar Vidal: La lista sería demasiado amplia y algunos, solo algunos, aparecen mencionados en mi libro «Los masones». Baste decir como meros botones de muestra que el Gran Maestre del gran oriente español es el doctor Josep Corominas, diputado del PSOE; que la comisión especial de cinco miembros que consolidó a Felipe González como secretario general del PSOE contaba con tres masones entre sus miembros (uno de ellos futuro presidente del senado) y que el abuelo de Rodríguez Zapatero era masón.

–¿Se podría decir que está detrás la masonería de la corriente laicista que se está dando en España?

–Cesar Vidal: Lo que se puede decir sin temor a exagerar es que la corriente laicista impulsada por el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero comparte más que de sobra el rancio anticlericalismo de la masonería.

–¿Qué papel tiene y puede tener en la Unión Europea?

–Cesar Vidal: Enorme si se tiene en cuenta que el proyecto de Constitución europea ha sido impulsado por un masón que ha excluido la mención de las raíces cristianas del continente y además ha insistido en la existencia de un artículo que somete las iglesias a las distintas naciones pero libra de esa obligación a las «organizaciones filosóficas».

–¿De qué manera ha estado presente en la historia de España del último siglo?

–Cesar Vidal: Repetida y lamentable. A la masonería hay que atribuir un papel muy relevante en los procesos independentistas de Cuba y Filipinas, en las campañas anticlericales y laicistas, en la erosión de la monarquía parlamentaria de la Restauración recurriendo incluso al terrorismo, en la proclamación de la segunda república y, muy especialmente, en la redacción de una constitución republicana que creó una fractura social que llevó a la guerra civil.

–¿Podría hablarnos sobre hechos concretos donde se compruebe su lucha contra el catolicismo?

–Cesar Vidal: Esa es la historia de la masonería desde el siglo XVIII, pero baste recordar, a título de ejemplo, que Rodolfo Llopis, masón y socialista llegó a secretario general del PSOE- impulsó la legislación educativa anticristiana de la segunda república o que escándalos como el de la Banca Ambrosiana estuvieron vinculados directamente a la acción de masones.

–¿Cuáles fueron sus orígenes?

–Cesar Vidal: Los verdaderos orígenes de la masonería se encuentran a finales del siglo XVII e inicios del XVIII cuando grupos de personas atraídas por la gnosis ocultista fundan lugares de reunión en los que, supuestamente, se transmite la misma. Por supuesto, ellos apelan a unos orígenes que llevan a las religiones paganas, a la gnosis, a un inexistente personaje de la época de Salomón e incluso a los druidas.

–¿Cuáles son sus rasgos más característicos, sus fines y su estructura actual? ¿Es una religión?

–Cesar Vidal: Aunque los masones lo nieguen, lo cierto es que la cosmovisión masónica no es la propia de una sociedad filantrópica como afirman a menudo, sino la de una religión. Esa circunstancia explica, precisamente, las condenas repetidas de la Santa Sede y las de otras confesiones cristianas que consideran incompatible la pertenencia a la masonería con el cristianismo.

La masonería podría definirse como una sociedad secreta, con una estructura iniciática, una cosmovisión gnóstica y un despliegue vivencial que facilita el que sus miembros se ayuden a la hora de ocupar puestos de importancia en la sociedad.

–¿De qué porcentaje de masones estamos hablando en la actualidad?

–Cesar Vidal: Sin duda, muy reducido. En Francia se afirma que no superan el 0,6 % de la población. Sin embargo, eso no ha impedido que controlen la Internacional socialista o que se hayan extendido en la misma derecha a través de personajes como Giscard D’Estaing.

–¿Dónde están presentes los masones en los puntos neurálgicos de nuestra sociedad, sobre todo en círculos económico, políticos, intelectuales y en los medios de comunicación?

–Cesar Vidal: Hay sectores que siempre han sido objeto de interés para los masones. Por supuesto, la política donde controlan la internacional socialista y han entrado poderosamente en partidos de la derecha. No es menor su peso en el mundo de la comunicación y, muy especialmente, su interés en la enseñanza, la justicia y las fuerzas armadas.

En Francia, por ejemplo, el «affaire des fiches» puso de manifiesto hasta qué punto se ascendía a oficiales masones y, por el contrario, se bloqueaba la promoción de los católicos.
ZS05012710

Reportaje a César Vida

Tomado de la página www.zenit.org