Iglesias Congregacionalistas

¿Qué son las Iglesias Congregacionalistas?

Pregunta:

¿Qué son las Iglesias Congregacionalistas?

 

Respuesta:

Dentro del protestantismo de orientación calvinista, las iglesias congregacionalistas se caracterizan por la total autonomía religiosa y jurídica de las iglesias o congregaciones locales en las cuales ven plenamente realizada la iglesia.

El congregacionalismo floreció en Inglaterra a fines del siglo XVI y principios del XVII dentro del marco general del movimiento puritano. Tras la muerte, en 1658, de Oliver Cromwell, que puso fin al poder de los puritanos, la separación de las iglesias congregacionalistas respecto al anglicanismo oficial -por lo que fueron llamadas iglesias independientes- motivó su prohibición e hizo que muchos de sus miembros marcharan al exilio. De esta forma, el congregacionalismo arraigó en el norte de Europa y en todas las colonias británicas, sobre todo en los Estados Unidos.

Aunque las iglesias congregacionalistas, al igual que otras disidentes, fueron admitidas de nuevo en Inglaterra a fines del siglo XVII, tardarían casi un siglo en recuperar su vigor. En 1832 se creó la Unión Congregacional de Inglaterra y Gales, que publicó un decreto de fe y orden que no pretendía ‘ser una imposición a nadie’, sino un servicio para formular los puntos de vista doctrinales y facilitar el buen gobierno de las iglesias. Después de la segunda guerra mundial se produjo un movimiento general de unión entre las iglesias reformadas. Así, en 1961 se creó en los Estados Unidos la Iglesia Unida de Cristo, que incluía a evangelistas y congregacionalistas, y éstos se unieron en el Reino Unido a la iglesia presbiteriana para formar, en 1972, la Iglesia Reformada Unida.

De cualquier forma, los congregacionalistas mantienen su énfasis en la ‘particularidad’ de cada iglesia local. Las congregaciones eligen sus propios ministros, ancianos y diáconos, y administran los sacramentos dominicales, aun cuando se fomentan las confederaciones con otras congregaciones locales para mutuo consejo o para actividades asistenciales o misioneras.

Tomado de la Enciclopedia Hispánica

armenios

¿Quienes son los armenios?

Pregunta:

¿Quienes son los armenios?

 

Respuesta:

¿Quiénes son los armenios? ¿De donde proceden?

Aunque la leyenda asegure que el origen del pueblo armenio se remonta a Noé, parece que los armenios se constituyen en pueblo sólo en el siglo VI a.C. en torno al monte Ararat, en las abruptas montañas del Cáucaso. El armenio es un pueblo formado por fusión de los habitantes del antiguo reino de Urartu con tribus indoeuropeas llegadas de Frigia. La primera noticia histórica que tenemos de la existencia de este pueblo es una inscripción cuneiforme de la época de los aqueménides, la dinastía persa fundada por Ciro, hacia el año 550 a.C. En el siglo II a.C. los armenios están ya constituidos en Estado independiente. Uno de sur reyes, Tigrán el Grande (95-55 a.C.) conquistó Capadocia y extendió sus dominios hasta Fenicia en la costa mediterránea. Esta extraordinaria expansión fue muy breve pues en el año 67 a.C. Tigrán fue vencido por los romanos.

Los Armenios en el Mundo

Armenia

3.000.000

Georgia

500.000

Europa

500.000

América Norte

400.000

Líbano

200.000

Irán

100.000

Siria

100.000

Turquía

50.000

Otros

50.000

Hacia el año 299 el rey Tiriades II (287-330) se convierte al cristianismo por obra de San Gregorio el Iluminador proclamando el cristianismo religión de Estado. A partir de esta fecha la fe cristiana junto con la lengua armenia serán los componentes más dinámicos del alma nacional.

Conquistado en el año 642 a sangre y fuego por los musulmanes, el país fue superficialmente ocupado de tal manera que se vio libre de la islamización. A partir del siglo IX la dinastía local de los Bagratides,que tuvo a Ani por capital, aseguró a armenia una relativa prosperidad y un notable renacimiento artístico. Conquistada en el año 1071 por las hordas turcas seljúcidas que devastaron toda la Armenia; una parte de la nación, con sus príncipes a la cabeza, emigraron a tierra bizantina, instalándose en las montañas del Tauro y en Cilicia. Aquí fundaron el principado de Armenia Menor que durará de 1080 a 1375. Tuvo relaciones muy estrechas con los cruzados a quienes los armenios prestaron ayuda militar. En Edesa se constituyó un principado armenio-franco que duró medio siglo.

Un pueblo mártir

Las comunidades armenias de Armenia Mayor y de Armenia Menor pasaron en los siglos XV-XVI, unas después de otras, bajo la dominación de los turcos otomanos, en la que vivieron los armenios con relativa prosperidad gracias a su índole emprendedora y amor por el trabajo. Los problemas aparecieron a mediados del siglo pasado cuando las ideas de igualdad, progreso y autonomía llegados de occidente se propagaron entre las poblaciones cristianas minoritarias del imperio turco. La aplicación concreta de estas ideas de libertad llevará al pueblo armenio al genocidio. En efecto, en el año 1894 un rumor de ‘complot armenio’ se extiende por toda la península turca de Anatolia. La reacción de los turcos fue brutal: fueron asesinados almenos 300.000 armenios, mientras que 100.000 emigraron fuera del imperio. Nuevas matanzas en Adana y Antioquía en 1909, preludio del genocidio del pueblo armenio por los turcos en el curso de la Primera Guerra, 1915-1918. Más de un millón y medio de armenios perdieron la vida en esta tragedia y 200.000, principalmente mujeres y niños, fueron islamizados por la fuerza. Otros tantos huyeron de la tierra que los vio nacer.

Terminada la guerra y las matanzas los armenios del Cáucaso, bajo dominio ruso desde hacía un siglo, aprovecharon la revolución de bolchevique, que desarticuló las bases del Estado, para proclamar una Armenia independiente el 28 de mayo de 1918. La independencia duró hasta el 29 de mayo de 1920 cuando el país fue ocupado por los turcos y los soviéticos.

Los armenios que habían escapado del genocidio turco se instalaron mayoritariamente en Siria y Líbano, entonces bajo mandato francés, donde poco a poco fueron reconstituyendo sus instituciones comunitarias.

La caída del comunismo en Armenia ha permitido realizar en 1991 el antiguo sueño: la independencia de Hayastan (la tierra de los Hayk, armenios). Armenia es hoy una pequeña república de 3.300.000 habitantes, su capital Erevan, con una extensión de 29.000 kilómetros cuadrados. A tener en cuenta que el tratado de Sévres en 1920 la había adjudicado 72.000 kilómetros cuadrados.

Cabe destacar como dato curioso que el actual presidente de Armenia, Levónm Petrossian, fue bautizado en la iglesia franciscana de Tierra Santa de Kesab, Siria, y realizó sus estudios primarios en la escuela parroquial de la misma localidad.

Los inicios de la Iglesia Armenia

La tradición refiere que fueron los apóstoles Bartolomé y Judas Tadeo quienes evangelizaron Armenia. Más seguro es que la evangelización fue obra de misioneros de Siria y de Capadocia. Fue tan pujante que hacia el año 299 se convierte al cristianismo el rey Tiridates II con su pueblo. El promotor de este cambio fue San Gregorio el Iluminador, la figura más sobresaliente del cristianismo armenio, buen administrador y constructor de la catedral de Etchmeadzín, la ciudad santa de los armenios.

Agregada inicialmente a la metrópolis de Cesarea de Capadocia, en territorio romano, la Iglesia armenia se proclama autónoma a principios del siglo V bajo la jurisdicción de una especie de patriarca que toma el título de catholicós. Este título era dado primitivamente al jefe de una comunidad cristiana fuera de los límites del imperio romano-bizantino, fuera, de la jurisdicción de los patriarcas. Actualmente conservan este título los jefes de las Iglesia armenia, nestoriana y georgiana.

A partir del siglo IV se consolidan las instituciones eclesiásticas armenias y se forma la liturgia, fuertemente influenciada por la del antiguo rito de Jerusalén. Al mismo tiempo se crea el alfabeto armenio que la tradición atribuye al monje Mesrop (360-440), lo que permite traducir a la lengua nacional los textos litúrgicos escritos hasta entonces en griego y siríaco.

La Iglesia armenia se separa de la católica

En Calcedonia se celebró en el año 451 un concilio ecuménico que definió dos naturalezas en Cristo, la divina y la humana, en una sola persona. Aunque la Iglesia armenia no participó en los debates conciliares por encontrarse absorta en disensiones internas, las decisiones del concilio fueron acogidas con recelo, vista la participación activa del poder imperial bizantino en las conclusiones del concilio.

Este factor unido al de los obispos monofisitas (que sostenían una sola naturaleza en Cristo) venidos de Siria, los primeros en informar a los prelados armenios de las decisiones conciliares, y unido a los problemas de traducción a la lengua nacionalde los términos teológicos griegos ‘naturaleza’ y ‘persona’, empujó a la Iglesia armenia a rechazar las decisiones de Calcedonia y separarse, por tanto, de la Iglesia Católica. Dos concilios nacionales celebrados, el primero en el año 506 y el otro en 551, confirmaron el rechazo a Calcedonia y a la adopción de la fe monofisita. Sólo algunos de los obispos armenios rechazaron la condena a las decisiones de Calcedonia, lo que originó un cisma dentro de la Iglesia armenia que durará hasta los siglos XI-XIII, cuando la Iglesia latina, representada por los cruzados despertó entre los armenios tendencias unionistas. Así el catholicós Nersés IV (1166-1173) consagró su vida a un acercamiento entre armenios, griegos y latinos. Durante la primera mitad del siglo XIII se llegó a restablecer una unión efímera con Roma. Fue el tiempo en el que dominicos y franciscanos se lanzaron a la evangelización de las regiones de la Armenia Menor, convirtiendo a muchos al catolicismo romano pero sin llegar a formar Iglesia católica paralela. Durante el concilio de Florencia, año 1439, los legados armenios suscribieron el acta de unión a roma. Sin embargo, esta decisión no tuvo efectos prácticos.

Una Iglesia con cuatro patriarcas

La Iglesia armenia estuvo hasta el siglo XI unida bajo único patriarca, el catholicós de Etchmeazín. A partir del gran éxodo armenio a Cilicia, donde se fundó en el año 1073 el principado de la Armenia Menor, el catholicós de Etchmeadzín dejó su sede del Cáucaso para instalarse en la nueva patria armenia. En el año 1293 se instala en la capital, en Sis de Cilicia.

Veinte años despues, exactamente en 1311, el obispo armenio de Jerusalén, descontento del acercamiento entre los armenios de Cilicia y Roma, toma el título de patriarca, confirmado oficialmente por el sultán de Egipto. Un siglo después, en 1441, es la vez de los armenios del Cáucaso que, sintiendo necesidad de dotar a su ciudad santa Etchmeadzín de un nuevo jefe espiritual, nombran un nuevo catholicós con autoridad para los armenios de la Armenia Mayor. El cuarto patriarca tiene origen bajo la dominación de los turcos otomanos. Años despues de la conquista de Constantinopla los turcos favorecen la institución de un patriarcado en la capital, año 1461, con jurisdicción civil y eclesiástica sobre todos los armenios del imperio.

De esta manera la Iglesia armenia ortodoxa queda dividida en cuatro estructuras autónomas hasta el día de hoy: El Catholicós de Etchmeadzín (la Iglesia Primada), elCatholicós de Sis, y los patriarcas de Jerusalén y de Constantinopla, entre las cuales el solo lazo orgánico es el reconocimiento del primado de honor del Catholicós de Etchmeadzín.

El Catholicós de Sis, fundado en 1293, se mantuvo hasta el año 1921. En esta fecha, por falta de fieles, asesinados en el genocidio de los años 1915-1918, el patriarca trasladó su sede, primero, a Alepo y después, en 1930, a Atelias, al Norte de Beirut, donde reside actualmente. Tiene jurisdicción sobre los armenios del Líbano, Siria y parte de la diáspora, contando en todo unas 400.000 personas.

El patriarca de Jerusalén tiene jurisdicción sobre los armenios de Tierra Santa y de Jordania (4000 fieles). Reside en el monasterio de Santiago el Mayor de Jerusalén, centro religioso y social de los armenios de Tierra Santa. En efecto, alrededor de este monasterio ha ido creciendo un barrio enteramente habitado por armenios con sus iglesias, su seminario, escuelas, asociaciones, biblioteca de 50.000 volúmenes, imprenta y museo de arte religioso. El patriarca de Jerusalén es elegido por la Fraternidad de Santiago, compuesta por 60 miembros, entre ellos los monjes del monasterio, los demás son seglares. Está asistido por cuatro obispos, el primero de los cuales ostenta el título deGran Sacristán y es al mismo tiempo superior del monasterio. El patriarcado es propietario de los siguientes santuarios: dos capillas en la basílica del Santo Sepulcro y otra en la Iglesia de la Natividad de Belén, la Iglesia de Santiago el Mayor erigida sobre el lugar de su martirio, y las casas de Anás y Caifás. Es copropietario con los franciscanos y griegos de la Tumba del Señor y de la Gruta de la Natividad.

La Iglesia armenia Católica

La Iglesia armenia católica no nació en las montañas del Cáucaso como su hermana la ortodoxa, llamada también gregoriana, sino en los ambientes arabizados de Siria y Líbano, lejos de las influencias de los dos catholicós, el de Etchmeadzín y el de Sis. El origen de esta Iglesia es fruto del celo apostólico desplegado, a partir del siglo XVI, por los misioneros jesuitas, carmelitas y capuchinos.

Facilitaba la conversión el hecho de no haber divergencias teológicas serias entre los ortodoxos y los católicos armenios, ya

Armenios

Ortodoxos

4.600.000

Católicos

250.000

Protestante

150.000

Otros

50.000

Total

5.050.000

que el monofisismo de los primeros es sólo nominal. De ahí que los armenios ortodoxos no sean considerados herejes sino sólo cismáticos, es decir, separados de la Iglesia universal.

En 1740 un sínodo de obispos armenios unidos a Roma elige al primer patriarca católico de rito armenio en la persona del Arzobispo de Alepo, Abraham Ardzivian, que había sido destituido de su sede por haber abrazado la fe católica.

Recibida la confirmación del Papa, el nuevo patriarca se establece provisionalmente en Kraim, en el Líbano. Su sucesor erige en 1749 la residencia oficial en el monasterio de Santa María de Bzummar, en la montaña libanesa. Al mismo tiempo comienzan a desarrollarse las estructuras episcopales de la nueva Iglesia en Alepo, Palestina, Cilicia, Anatolia y Alta Mesopotamia. Mientras tanto la Iglesia ortodoxa oponía fuerte resistencia a la católica y no dudó en apelar al brazo secular otomano para reducir a los ‘rebeldes de la nación armenia’. Solo en 1831 los armenios católicos conseguirán del Sultán sustraerse a la autoridad del patriarca ortodoxo del que dependían civilmente. El patriarca católico Pedro IX acumula por vez primera en su persona los dos poderes, el religioso y el civil, de la comunidad católica y establece su sede en Constantinopla, donde permanecerá hasta 1928.

La primera Guerra mundial fue también desastrosa para los católicos armenios de la Anatolia turca que prácticamente desaparecieron del mapa, razón por la cual se transfirió la sede patriarcal a Bzummar.

La jurisdicción del patriarca católico, hoy en la persona de Juan XVIII Kasparian, se extiende sobre todos los armenios católicos de Oriente y de la diáspora. Cuenta con cuatro archidiócesis: Beirut, Alepo, Estambul y Bagdad; ocho diócesis: Damasco y Kamichlíe en Siria, Ispahan en Irán, Alejandría en Egipto, Atenas, Rumania y Francia, además de tres exarcados: Jerusalén, Argentina y los Estados Unidos. En la Armenia independiente hay un arzobispo católico con el título de ‘Arzobispo de los armenios de Sebaste’.

A esta Iglesia pertenecen la congregación de los mekhitaristas, divididos en dos ramas: la de la isla de San Lázaro en Venecia fundada en 1717, y la de Viena en Austria fundada en 1800; además de las monjas de la Inmaculada Concepción fundadas en 1852.

En Jerusalén el patriarcado católico está representado por un obispo, sin clero, con el título de exarca, con jurisdicción sobre los armenios católicos de Tierra Santa (unos 400) y de Jordania. La residencia del obispado está en la IV Estación del Via Crucis donde posee la Iglesia adjunta dedicada a ‘Santa María del Pasmo’.

Desde el siglo XIX existen también armenios protestantes, reunidos en la ‘Unión de Iglesia evangélicas armenias’. Su número se estima a unos 150.000.

En una declaración conjunta firmada en Roma el 13 de diciembre de 1996 entre Su Santidad Juan Pablo II y el Patriarca armenio-ortodoxo, Karekin I, catholicós de todos los armenios, se acordaron las dos partes en afirmar una fe única en Cristo: Cristo ‘es Dios, perfecto en su divinidad y hombre perfecto en su humanidad… Su divinidad está unida a su humanidad en la Persona del Unigénito Hijo de Dios, en una unión real, perfecta, sin confusión, sin alteración, sin división, sin forma alguna de separación’. Las dos partes declaran, por tanto, que ‘las controversias y las deplorables divisiones derivadas del modo divergente de expresar la fe no deben continuar a partir de ahora a influir negativamente en la vida de la Iglesia de hoy’. Las controversias cristológicas que originaron la división entre las dos Iglesias hace 15 siglos pertenecen, por consiguiente, al pasado.

P. Ignacio Peña

Este artículo es gentileza de la Revista Tierra Santa.

Iglesia Asirio-Caldea

¿Qué es la Iglesia Asirio-Caldea?

Pregunta:

¿Qué es la Iglesia Asirio-Caldea?

 

Respuesta:

Son dos iglesias hermanas. Tienen el mismo origen e idéntica estructura. De entrada aclaremos los términos diciendo que la ‘Iglesia asiria de Oriente’ -así se llama oficialmente- es la antigua Iglesia de Persia que adoptó en el siglo V la doctrina de Nestorio. De ahí que se la conozca también por los nombres de Iglesia Persa o nestoriana. La Iglesia caldea, en cambio, esta formada por los miembros que se fueron uniendo a Roma a partir del siglo XVI.

Una Iglesia fuera de los límites romanos

Los orígenes étnicos de los cristianos asirios y caldeos, implantados en sus tradicionales hogares de Persia, Mesopotamia y Kurdistán, no son seguros. Ellos se hacen pasar por herederos directos de los pueblos asirio y caldeo, bien conocidos por los textos bíblicos.

La evangelización de estos territorios, fuera de los límites del mundo romano, se atribuye tradicionalmente al apóstol Tomás y a su discípulo Addai, uno de los Setenta. Es más seguro, sin embargo, que la evangelización de asirios y caldeos fue obra de misioneros judeo-cristianos y sirios del siglo I procedentes de Edesa. La evangelización progreso rápidamente. En el siglo III la Iglesia de Mesopotamia aparece ya con liturgia propia y organizada en diócesis dependientes de la Iglesia madre en Antioquía. Un siglo después se fundan en su territorio prestigiosas escuelas de teología, siendo la más conocida la de Nisibe, llamada mas tarde ‘Escuela de los Persas’, vivero de santos y de sabios. A mediados del siglo IV, apenas terminada la era de persecuciones de las Iglesias occidentales, la dinastía sasánida persa desencadena una era de persecuciones contra la comunidad cristiana persa. La más cruel fue la deCharpor II, que duró desde el 341 al 379 e hizo innumerables mártires.

Se emancipa de la tutela de la Iglesia de Antioquia

Lejos de la influencia helénico-romana, la Iglesia persa probó la tentación, ya desde sus orígenes, de emanciparse de la tutela antioquena, el único lazo jerárquico que la unía a la Iglesia Católica. El proceso fue lento pero continuo. A principios del siglo IV el obispo de las ‘Villas Reales’ de Seleucia-Ctesifonte logra federar bajo su autoridad todas las diócesis dentro del imperio persa y seguidamentese proclama Catholicos de la Iglesia persa, pero sin romper los lazos con Antioquía. Más tarde, en el año 424, un sínodo persa da un paso más en el proceso de emancipación, declarándose Iglesia autónoma. Fue, sin embargo, la adopción de la herejía nestoriana condenada en el concilio de Efeso, año 431, la que provocó la ruptura con la Iglesia antioquena y por consiguiente con la catolicidad.

Expansión misionera en Asia

Cristianos Caldeos(católicos)

Irak 350.000
EE.UU. 50.000
Irán 15.000
Francia 10.000
Turquía 3.000
Siria 3.000
Líbano 3.000
Siria 3.000
Bélgica 3.000
Otros 63.000
Total 500.000

Cristianos Asirios

En todo el mundo 150.000
Oriente Medio 75.000

La Iglesia persa conoce a partir del siglo VI un proceso extraordinario de expansión en los países del este y sur. Funda diócesis en Qatar, Kuwait, Bahrein y Omán. En el siglo VIII hay constancia de la existencia de un reino cristiano en Kachgar, Asia Central. Pero será en la época de los abasíes, cuando el imperio musulmán estaba gobernado desde Bagdad por califas semipersas, cuando los cristianos nestorianos se benefician de un trato especial.

Es la época de mayor esplendor de la Iglesia persa. Sus monjes, ‘los portadores de la luz‘, son los protagonistas de esta epopeya. Se lanzan por la Ruta de la Seda a la evangelización de Asia. Llegan a Turquestán, Mongolia, China, Tibet e India, fundando cristiandades a su paso. Hacia el siglo IX la Iglesia nestoriana contaba con 245 diócesis en los lugares tan dispares como El Cairo, Jerusalén, Samarcanda y Pekín. Según Mons. Alichoran la comunidad nestoriana contaba entre 60 a 80 millones de fieles. Cifra muy elevada para la época.

No existe explicación lógica a este fenómeno de expansión misionera, único en los anales de la Iglesias orientales. Los relatos de Marco Polo (1254-1324), por ejemplo, confirman las sólidas posiciones ocupadas por los cristianos nestorianos en la corte de los mongoles.

Los siglos de decadencia

La situación de los cristianos se deteriora a finales del siglo XIII, primero en China con la llegada de una dinastía nacionalista, y después en Asia Central con la conversión de los turcos al Islam. La brutal persecución de Tamerlan (1360-1405) dio el golpe de gracia a aquellas comunidades centroasiáticas que se resistían a morir.

En cuanto a las religiones de antigua implantación nestoriana: Mesopotamia, Persia y Kurdistán, la conquista turco-otomana de Turquía actual, siglo XIV, y la aparición de un chiísmo violentamente anticristiano en la Persia sefevida, no hicieron más que debilitar al cristianismo, impotente ante la conversión más o menos forzosa de sus fieles al islam. La inseguridad era tanta para los cristianos nestorianos en el siglo XV que se vieron obligados a replegarse en las montañas inaccesibles de Hakkari y Azerbaiyán occidental, en el actual Kurdistán. Allí vivieron, en una región pobre e inhóspita, de clima riguroso, hasta la primera guerra mundial.

Es la primera Iglesia oriental expulsada de su patria

Durante la primera guerra mundial las tropas turcas amenazaron de genocidio a los cristianos asirios y caldeos del Kurdistan. Ante la amenaza real -piénsese en el genocidio armenio en los mismos años- la población cristiana, con el Patriarca asirio a la cabeza, abandono las montañas de Hakkari en junio de 1915 y se traslado a pie, cruel una transmigración bíblica, al Azerbaiyán ruso. El balance de este éxodo es dramático: 90.000 muertos y la destrucción de 154 iglesias. Terminada la guerra Turquía impidió la vuelta de los supervivientes. A partir de ese momento, la Iglesia asiria se convierte en comunidad de refugiados en busca de hogar. Lo hallan finalmente en el Kurdistán iraquí, entonces bajo dominio británico. Pero años después, en 1933, Irak accede a la independencia y niega al Patriarca el reconocimiento de su papel político como habían hecho antes, con sus antecesores, ‘los reyes sasánidas, los califas del islam, los Khans mongoles y los sultanes otomanos’. Este rechazo suponía para los nestorianos el abandono de la idea de formar una nación en el Kurdistán.

En agosto de 1933 las tropas iraquíes penetran en los campamentos de refugiados cristianos y asesinan a hombres, mujeres y niños. Las víctimas de cuentan por millares. El patriarca, retenido en Bagdad desde los comienzos de la crisis, es expulsado a Chipre, mientras que los supervivientes huyen a Siria y Líbano, entonces bajo mandato francés, y otros se embarcan para EE.UU.

Actualmente los asirios, un total de 150.000 fieles, están asentados en Irak, Líbano, Siria, Australia y los EE.UU. En cuanto al Patriarca asirio, actualmente SS. Denkha IV, ha fijado su sede en Chicago. Es el único Patriarca oriental con residencia en Occidente.

Los asirios no están representados en Jerusalén, a pesar de que Tierra Santa haya atraído desde los primeros siglos las miradas de los cristianos persas. En efecto, en el siglo IV Raban Idta visitaba los Santos Lugares. La Iglesia persa tenía un monasterio en el monte de los Olivos. A comienzos del siglo IX el patriarca Timoteo I establecía un obispado de su nación en Jerusalén.

Una Iglesia de estructura patriarcal

La Iglesia asiria está gobernada, a partir del siglo IV, por un Catholicós, titulo que equivale a Patriarca entre los jefes de las Iglesias constituidas fuera de los límites de la romanidad. La sede patriarcal asiria ha cambiado según las vicisitudes históricas. En el siglo XVI los patriarcas se establecieron en Rabban Hormuzd, en el Kurdistán, después en Diarbakir (actual Turquía) y seguidamente en Salmas y Urmia (Irán). Finalmente en las montañas de Hakkari y allí permanecieron hasta la primera guerra mundial. La vida ruda, aislada y tribual de estas montañas fue configurando la dignidad patriarcal de tal manera que se convirtió en una institución casi feudal, semejante a la del jeque árabe o a la del agha kurdo. En efecto, desde el año 1450 la dignidad patriarcal se convierte en hereditaria, es decir, pasa de tío a sobrino.

Para asegurar este tránsito se estableció una ley que prohibía a la persona destinada a ser Patriarca, haber probado carne desde el momento de su concepción, lo que implica también la abstinencia por parte de la madre. Evidentemente, ninguno, fuera del que es destinado a este cargo, puede cumplir esta ley. El P. Rondot refiere la respuesta a un nestoriano a un misionero inglés que le preguntaba por las ventajas de esta elección patriarcal por vía hereditaria: ‘Las probabilidades de tener un buen Patriarca son para nosotros las mismas que tener un buen Rey para vosotros‘.

De todos modos, esta insólita ley ha creado desde su promulgación, tensiones en la comunidad asiria, tensiones queexplican el porqué del vigoroso movimiento unionista con la Iglesia católica a partir del siglo XVI.

Se forma la rama católica

La designación en 1538 de un nuevo Patriarca asirio, siempre de la misma familia, fue impugnada por una parte de los obispos, lo que condujo a la elección simultánea de dos Patriarcas. Uno de ellos, Juan Sulaca, buscó apoyo en Roma contra su competidor Simón VIII Denkha y prestó acto de obediencia, por mediación del Custodio de Tierra Santa, al Papa Julio III.

De hecho, fue reconocido en 1553 por el Papa como Patriarca de la nueva Iglesia caldea unida. El nuevo patriarca establece su sede en Diarbakir donde consagra a cinco nuevos obispos con el fin de organizar la estructura de la nueva Iglesia.

Es a mediados del siglo XVIII cuando la Iglesia caldea se afianza y gana nuevos adeptos. El metropolita asirio de Mosul, Juan Hormez, sobrino del Patriarca nestoriano Rabban Hormuzd, se convierte al catolicismo con una buena parte de los obispos y de la influyente comunidad nestoriana del monasterio de Rabban Hormuzd. A partir de esta fecha la comunidad católica se instala en las ciudades de la llanura mesopotámica: Mosul, Diarbakir, y al este del Hakkari: Salmas, Urmia, mientras que los asirios, ya en minoría quedan relegados en las abruptas montañas de Hakkari. Mosul se convierte en sede patriarcal y el jefe de la Iglesia caldea recibe de los Papas el título de ‘Patriarca de Babilonia de la nación de los caldeos’. Sin embargo, el gobierno de la Iglesia unida se lleva a cabo bajo control riguroso de Roma, que trata de latinizar las estructuras eclesiásticas caldeas, actitud que provoca una crisis bajo el gobierno del patriarca José VI Audo (1847-1878), quien defendió en el concilio Vaticano I la autonomía de las Iglesias católicas de Oriente.

Huelga decir que la fundación de la Iglesia caldea y su apertura hacia occidente llevó consigo el apoyo de la diplomacia francesa y la llegada de misioneros carmelitas, capuchinos y dominicos. Con ellos llegaron las escuelas, seminarios, dispensarios e imprentas que contribuyeron al fortalecimiento de esta Iglesia.

Fracasaron los intentos de unión total

Si la constitución oficial de la Iglesia caldea se remonta al siglo XVI, ya en el siglo XIII se había intentado la unión de la Iglesia nestoriana a la romana por medio de los misioneros dominicos enviados a Oriente por los Papas. Es célebre el viaje hecho por Rabban Bar Sauma, enviado a Europa por el patriarca nestoriano Mar Yabahada entre 1287-1288, con el fin de firmar un pacto entre los mongoles, medio cristianizados, y los reinos de Francia e Inglaterra, en vista de la reconciliación de las dos Iglesias. Lo extraño de la visita es que el prelado nestoriano celebrara libremente la misa en iglesias y catedrales católicas y recibiera incluso la comunión pascual de manos del Papa Nicolás IV. Un año después, en 1289, el mismo Papa enviaba al franciscano Juan de Montecorvino a Oriente con cartas para los reyes de Armenia y Persia, gobernada ésta por los mongoles, y para el emperador de China.

Si estos viajes no obtuvieron los resultados esperados, sí permitieron el conocimiento mutuo entre las dos Iglesias. En 1445, a raíz del concilio de Florencia, el obispo nestoriano de Chipre y toda su comunidad pasaron al catolicismo. Desde entonces, por decisión del Papa Eugenio IV, se llaman caldeos a los asirios unidos a la Santa Sede.

Una Iglesia mártir

También la Iglesia caldea, al igual que su hermana la asiria, conoció un período de cruel violencia durante la segunda guerra mundial. Los turcos, que habían proclamado la guerra santa, mataron unos 30.000 caldeos indefensos, tres obispos y 20 sacerdotes. Los supervivientes se refugiaron en el norte del Irak bajo control inglés. La Iglesia caldea, más cautelosa que la asiria en la crisis que las opuso al gobierno iraquí en 1933, consiguió verse libre de las matanzas de las que fueron víctimas los asirios. Este diferente comportamiento ilustra la alternativa a la que se ven obligados los cristianos en tierra del islam: o defender sus derechos más elementales hasta el enfrentamiento o aceptar dolorosos compromisos con el poder islámico.

En la actualidad la mayoría de los caldeos se hallan en Irak. Pero la inestabilidad que reina en el Kurdistán iraquí, su patria secular, les esta obligando a huir del fanatismo de los kurdos para establecerse en las ciudades. Los que pueden emigran a Occidente. La sede Patriarcal ha sido trasladada en 1958 en Mosul a Bagdad, ciudad que cuenta con 28 parroquias caldeas y un seminario mayor. El gobierno de Saddam Husein muestra cierta simpatía por la iglesia caldea de tal manera que ha ofrecido un terreno de 23.000 metros cuadrados para la construcción de la sede patriarcal. Signo de los tiempos.

Los caldeos en Tierra Santa

El Patriarcado caldeo -desde 1989 ocupa la sede patriarcal S.B. Rafael Bidawid -es elegido por una asamblea de obispos y el superior del monasterio de Mar Hormizdas. La elección es confirmada por la Santa Sede. La Iglesia caldea cuenta con 17 diócesis: nueve en Irak, tres en Irán, una en Turquía, otra en Siria, Líbano y Egipto.

En Tierra Santa hay un Vicariato patriarcal fundado en 1908, ocupado actualmente por Mons. Paul Collin, con jurisdicción sobre los caldeos de Haifa y Jordania. En este país hay una notable comunidad caldea, estimada a unos 10.000, refugiados a raíz de la guerra del Golfo. Los fieles establecidos en las Américas dependen de los respectivos obispos latinos, excepto en los EE.UU. en donde existe obispado caldeo, en Detroit.

La Iglesia caldea cuenta con cinco monasterios masculinos -cuatro en Irak, uno en Roma- con un centenar de monjes de la orden de Mar Ormizdas. Igualmente tiene dos congregaciones femeninas: de la Inmaculada Concepción, fundada en Bagdad en 1922, con 40 religiosas, y la del Sagrado Corazón, con 30 religiosas.

Relaciones ecuménicas

Las relaciones ecuménicas son excelentes. En 1995 se firmó entre la Iglesia católica y la Iglesia asiria un documento en el que se puso termino a la controversia teológica que se remonta al concilio de Efeso, donde se condenó la doctrina de Nestorio que confesaba dos personas en Cristo. Ahora, después de 15 siglos, se ha comprobado que, a pesar de las divergencias en la terminología y en la diversidad cultural, las dos Iglesias confesaban la misma fe cristológica: dos naturalezas en Cristo y la unidad de la persona del Verbo. El documento afirma: ‘Nuestro Señor Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, perfecto en su divinidad y perfecto en su humanidad… La divinidad y la humanidad están unidas en la persona del mismo y único Hijo de Dios y Señor Jesucristo‘. El documento señala, sin embargo, que la unidad plena aun no se ha alcanzado y por tanto ‘no podemos todavía celebrar juntos la Eucaristía, signo de comunión eclesial totalmente restaurada‘.

P. Ignacio Peña

Este artículo es gentileza de la Revista Tierra Santa.

¿Qué son los Baptistas?

Pregunta:

¿Qué son los Baptistas?

 

Respuesta:

La mayoría de los baptistas viven en Estados Unidos, donde representan el grupo más numeroso después de los católicos. Los baptistas son el ala radical de la Reforma.

Nacieron en Inglaterra a comienzos del siglo XVII, no sólo en oposición a la Iglesia católica sino también a otras confesiones protestantes. Por estas polémicas, los primeros baptistas fueron conducidos al exilio en Holanda por John Smyth (1570-1612). Actualmente son más de cuarenta millones.

Cuando Smyth descubrió a los menonitas holandeses, y decidió que eran una iglesia auténtica, recomendó unirse a ellos para lo que tuvo que enfrentarse a Thomas Helwys (1560-1616). Los seguidores de Helwys regresaron a Inglaterra y llegaron a ser conocidos como baptistas generales (o arminianos), en oposición a otros conocidos como baptistas particulares (o calvinistas).

En 1905, nace en Inglaterra la Alianza Mundial Baptista que, desde los años cuarenta, tiene sede en Estados Unidos. Hace un año, la Alianza celebró su 18 Congreso Mundial en Melbourne (Australia). La cita tuvo un especial valor porque celebraban el cambio de milenio. El tema central del encuentro ha sido ‘Jesucristo por siempre, sí’.

En Estados Unidos, el apoyo que los baptistas dieron a la autonomía fue importante en el desarrollo de la libertad religiosa mediante la separación entre la Iglesia y el Estado en la Constitución y en la Primera Enmienda. La subconfesión más numerosa es la de los baptistas del sur. El ex presidente Clinton es baptista.
Mantienen que entre el creyente y Dios no debe interponerse ninguna estructura y sus niños no reciben el bautismo antes de la adolescencia, siempre por inmersión.

‘Con la frase ‘Jesucristo por siempre, sí’–comenta al diario ‘Avvenire’ Denton Lotz, secretario general de la Alianza– se concentra el sentido de nuestra fe. Jesucristo representa la esperanza que Dios ha querido dar a los hombres y nosotros queremos responder con un sí eterno a este regalo’. Al encuentro de Melbourne asistieron delegados de muchas confesiones, incluidos los católicos, representados por monseñor John Rodano, del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos. ‘Nos ha gustado mucho confirmar la cercanía con los demás creyentes, en Jesús’, subraya Lotz.

Sobre el diálogo baptista-católico asegura que ‘es muy bueno. Tenemos contactos continuos y nos hemos encontrado en varias ocasiones también con el cardenal Edward I. Cassidy, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos. El intercambio de ideas es verdaderamente abierto’.
El secretario general de los baptistas federados valora especialmente el signo de la apertura de la Puerta Santa: ‘Estamos contentos con todas estas celebraciones que han subrayado nuestra unidad en Cristo. El mundo laicista ha olvidado el significado del 2000; muchos ni siquiera se dan cuenta que marca el aniversario del nacimiento de Jesús. No pude ir a la ceremonia de la Basílica de San Pablo porque estaba todavía en Australia. Aunque en verdad nosotros los baptistas tenemos problemas con la idea de las indulgencias. Pero agradecemos todas las celebraciones que tratan de restituir al milenio su verdadero significado’.

¿Cuáles son los desafíos principales para la fe según esta confesión protestante?’Tras la guerra fría –indica Lotz– esperábamos el inicio de un periodo de mayor libertad religiosa pero estamos constatando que nos equivocábamos. Los contrastes más graves han surgido en la Europa Oriental en la que han surgido algunas Iglesias nacionales que pretenden tener el monopolio de la fe. Al mismo tiempo, los conflictos étnicos de Bosnia, Serbia y Chechenia, pero también en Ruanda, han demostrado que el peligro de un nuevo choque entre civilizaciones es real. Son amenazas que todos los hombres de fe deben tratar de conjurar’.

¿Estarían lo baptistas dispuestos a dar el primer paso para relanzar el diálogo? ‘Como usted sabe, representamos la reforma radical. Las congregaciones baptistas tienen una autonomía local completa y no creo que estén dispuestas a renunciar a esta característica. En consecuencia, no estamos muy interesados en una unidad estructural. En el plano espiritual, sin embargo, la unidad de los cristianos es un objetivo muy importante que debe reflejarse en el compromiso común en favor de la justicia, del respeto a los derechos humanos y de los esfuerzos en el campo moral, como la movilización contra el aborto. Cristo representa nuestra unidad espiritual y ningún creyente puede sustraerse a esta verdad’.

Por Jesús Colina – Tomado de la página www.es.catholic.net

calvino

¿Quién fue Juan Calvino y qué es el Calvinismo?

Pregunta:

¿Quién fue Juan Calvino y qué es el Calvinismo?

 

Respuesta:

1. CALVINO, JUAN

Calvino, cuyo nombre francés era Jean Cauvin o Calvin, nació en Noyon, localidad de la Picardía, en el norte de Francia, el 10 de julio de 1509. Hijo del secretario del obispado de su ciudad natal, cursó estudios de humanidades en famosos colegios parisienses y más tarde de leyes en las universidades de Orleans y Brujas, donde tuvo como maestros a importantes pensadores de la época. En 1532, Calvino evidenció sus sólidos conocimientos de latín e historia con su edición del tratado de Séneca De clementia (Sobre la clemencia).

Poco después de publicar esta obra, Calvino se convirtió al protestantismo, pero cuando el grupo de teólogos reformadores al que pertenecía fue ilegalizado en Francia, abandonó París. A principios de 1535 se instaló en Basilea, Suiza, y allí apareció al año siguiente su obra fundamental, Christianae religionis institutio (Instituciones de la religión cristiana). Se trataba de un brillante resumen de las doctrinas protestantes, donde, entre otras cosas, postulaba la predestinación de los elegidos, rechazaba los sacramentos tal como los entendía el catolicismo y esbozaba un nuevo esquema de organización para la nueva forma del cristianismo. Con esta obra, traducida al francés en 1541, Calvino se convirtió en uno de los principales teólogos protestantes.

Todavía en 1536, tras un breve viaje a Italia -donde mostró su talento político para atraer el apoyo de los poderosos hacia el protestantismo-, al pasar por Ginebra fue invitado a permanecer en ella. La ciudad había adoptado recientemente el protestantismo, como consecuencia de una rebelión de los burgueses contra el obispo, pero carecía de una doctrina y una organización. Calvino permaneció allí dos años, pero elaboró un código litúrgico y moral tan severo que fue expulsado por el consejo ginebrino.

Desde 1538 hasta 1541 residió en Estrasburgo, donde creó una nueva liturgia y asentó nuevas instituciones parroquiales, al tiempo que dirigía personalmente una congregación. En esos años participó en varios concilios entre católicos y protestantes y conoció a importantes teólogos luteranos como Melanchton y Martín Lutero.

Mientras tanto, Ginebra se debatía entre el caos interior y la amenaza católica externa, y volvió a llamar a Calvino. Éste, a su regreso, aplicó sus ideas religiosas, de gran austeridad, y por medio de las Ordenanzas eclesiásticas organizó la iglesia de Ginebra, que sería la base de todas las iglesias del protestantismo reformado.

Durante los años siguientes, tras eliminar a todos sus opositores -sin dudar en ejecutarlos cuando lo consideraba preciso-, Calvino se convirtió en rector absoluto de Ginebra, tanto en el aspecto religioso como en el económico y político.

A partir de 1550 se dedicó sobre todo a apoyar a otros grupos protestantes afines a sus tesis y a proporcionar coherencia a su doctrina. En 1559 apareció la versión latina definitiva de las Instituciones -un año después vería la luz la francesa-, en donde establecía sus diferencias teológicas con el luteranismo. Bajo su influjo, y el de la academia que fundó en Ginebra, esta ciudad se convirtió en el centro principal del protestantismo europeo.

Juan Calvino murió en Ginebra el 27 de mayo de 1564, lo que no impidió la continua expansión de las iglesias reformadas.

2. EL CALVINISMO

Dentro del protestantismo, el calvinismo se caracteriza por llevar hasta sus últimas consecuencias lógicas la soberanía absoluta de Dios y por haber logrado una prudente, pero estricta, organización humana en sus iglesias.

Una segunda Reforma

Juan Calvino llevó a cabo una ‘segunda Reforma’. Sus intenciones y sus esfuerzos se encaminaron a reunificar las diversas tendencias protestantes, y logró atraer a los seguidores de Huldrych Zwingli (también conocido como Ulrico Zwinglio) en el Consensus tigurinus (1549); sin embargo, consumó de hecho la ruptura con el luteranismo, y dio lugar, en paralelo con éste y con el anglicanismo, al tercer gran grupo dentro del protestantismo. En Europa, las iglesias calvinistas reciben por lo general el nombre de reformadas, mientras que en el resto del mundo se conocen como presbiterianas.

Organización de iglesias locales. Rechazado durante su primera estancia en Ginebra debido a la rigidez de la disciplina impuesta, Calvino fue llamado de nuevo por el consejo de la ciudad en 1541. Revestido de autoridad, hizo publicar las Ordenanzas eclesiásticas, que posteriormente sirvieron de modelo para la fundación de otras iglesias locales. Las ordenanzas confiaban la actividad eclesial a cuatro grupos: los pastores, elegidos por el pueblo, se encargaban de predicar la palabra de Dios y se reunían semanalmente en congregación y mensualmente en sínodo; los doctores se dedicaban a la enseñanza; el presbiterio -‘ancianos’ laicos- mantenía la disciplina; y los diáconos se cuidaban de las tareas asistenciales. El consistorio -que en Ginebra tenía carácter de consejo de la ciudad- estaba formado por seis pastores y doce ancianos; podía sancionar las faltas leves a la disciplina o pasar la acusación a los tribunales civiles.

La denominación de iglesia presbiteriana procede precisamente de la institución del presbiterio de ‘ancianos’ laicos con gran poder disciplinar, en contraposición a la autoridad que otras iglesias conceden al obispo.

La ‘ciudad-iglesia’. La supremacía del poder religioso sobre el poder civil granjeó a Ginebra la denominación de ‘ciudad-iglesia’. El afianzamiento de la iglesia se debió al celo de la constante predicación de Calvino, a la prestigiosa Academia Teológica que fundó -basada en las humanidades grecolatinas y en la exégesis (interpretación) bíblica- y a la rigidez de la disciplina impuesta mediante castigos, destierros e incluso la pena capital. Se trataba de una organización de elección democrática, pero de férrea exigencia. En cuatro años, Calvino hizo desterrar de Ginebra a 76 descontentos y ejecutar a 58 condenados, entre ellos el sabio español Miguel Servet, que murió en la hoguera.

La expansión. Calvino acogió a los refugiados franceses de fe protestante, y entre ellos eligió misioneros que regresaran a fundar otras iglesias locales. Conforme al principio de autonomía, éstas fueron estableciendo sus propias bases doctrinales y organizativas: confesión galicana (1559), escocesa (1560), belga (1561), hasta que se redactó de común acuerdo la confesión helvética (1566).

Calvino se sirvió del poder civil para la expansión de su doctrina y de las iglesias, pero cuando éste le resultó hostil se alió con la oposición. Para él, un príncipe que combatía a la iglesia perdía su derecho como tal, y era lícito oponerle resistencia, incluso armada. En Francia, los calvinistas -denominados hugonotes- trataron de dominar a Francisco II en contra de la familia Guisa.

Las guerras de religión que se desencadenaron dejaron triste recuerdo en la noche de San Bartolomé (1572), en que murieron miles de hugonotes, y no terminaron hasta el Edicto de Nantes (1598).

En los Países Bajos, los calvinistas favorecieron la rebelión contra Felipe II de España. En Escocia, el calvinismo -o puritanismo, nombre que recibió por su rigor doctrinal- tuvo desde el principio gran apoyo gracias a la labor del reformador John Knox, que hizo del presbiterianismo la religión oficial. En Inglaterra, tras el período de la revolución puritana de Oliver Cromwell, la iglesia presbiteriana fue prohibida por el anglicanismo oficial, y sólo en 1688 se le permitió de nuevo libertad de culto.

Los puritanos ingleses exiliados llevaron la iglesia presbiteriana a Nueva Inglaterra, colonia de la costa atlántica de los posteriores Estados Unidos. Los propios ingleses y los holandeses extendieron el calvinismo por diversos países de su imperio colonial, sobre todo en lo que sería más tarde la República de Sudáfrica.

Doctrina teológica

El hombre bajo el peso de Dios. La doctrina de Calvino se polariza en la soberanía de Dios: ‘Sólo a Dios la gloria’. La justificación y la santificación del hombre son obra exclusiva de Dios, que predestina a unos hombres para la salvación ‘antes de tener en cuenta sus méritos’ futuros, y lo consigue concediéndoles gracias eficaces e irresistibles que aseguran su perseverancia hasta el final. Cualquier contribución humana disminuiría la absoluta soberanía de Dios. En consecuencia, Calvino tuvo que admitir también que los pecadores, los condenados, no habían escapado a la eficaz voluntad divina: Dios los había predestinado a la destrucción antes de prever sus pecados y, en la doctrina calvinista más rígida, incluso antes de prever el pecado original de Adán en el Paraíso. De acuerdo con esta doctrina, sólo se admiten dos sacramentos, el bautismo y la eucaristía, pero su carácter es meramente simbólico y no proporcionan la gracia.

El conocimiento en el hombre no es sino las ideas puestas por Dios en él; Dios es la ‘única fuente de la verdad’, y principio real de las acciones humanas. El hombre sólo es instrumento de los planes de Dios.

La palabra de Dios. La fuente de la verdad es la Sagrada Escritura, la palabra de Dios, iluminada por el Espíritu Santo e ilustrada por la predicación. Calvino aceptaba los primeros concilios y la doctrina de san Agustín contra el hereje Pelagio -que negaba la necesidad de la gracia divina en favor del libre albedrío-, pero rechazaba el magisterio de la Iglesia Católica y acusaba de idolatría a la jerarquía de Roma.

Iglesia y sociedad. La iglesia tiene ‘poder supremo para someter a la obediencia y al verdadero servicio de Dios a todos los cristianos, impidiendo y corrigiendo los escándalos. El cristiano santificado está en manos de Dios, no teme a ningún poder civil; su valor es un signo de su justificación, al igual que la prosperidad exterior y la riqueza. Estas ideas llevaron a lo que se ha denominado ‘la ética de la economía’: ‘El oro y la plata son buenas criaturas a las que puede darse buen uso.’ El interés, considerado entonces como usura, era permitido hasta un 5 %.

La pequeña burguesía se sintió pronto a gusto con este arquetipo calvinista de ciudadano laborioso y ahorrador predestinado por Dios, y sociólogos como el alemán Max Weber han analizado esta circunstancia como una de las fuentes del capitalismo. En el ámbito político, la doctrina de la predestinación ha llevado en ocasiones a situaciones de segregación de aquellos no considerados ‘predestinados’, mas por otro lado la adopción del régimen electivo calvinista ha favorecido la instauración de gobiernos democráticos.

Por N.A. Weber

Tomado de la Enciclopedia Hispánica