abatimiento

¿Qué hacer ante el abatimiento y el dolor en esta vida?

Pregunta:

Tengo 43 años y me siento abatida, como si estuviera muerta en vida, lucho, lucho, pero no tengo suerte. ¿Qué me puede aconsejar?

Respuesta:

Estimada:

Durante el reciente viaje de Juan Pablo II a España, en la vigilia de Cuatro Vientos, con los jóvenes se dieron 3 testimonios realmente conmovedores. Pero debieron dejarse de lado otros, para no cansar al Papa y a los asistentes. Sin embargo, esos testimonios quedaron escritos. Entre ellos estaba el de Lourdes Cuní quien había previsto decir al Santo Padre lo siguiente: ‘Soy Lourdes, disminuida física. Mi discapacidad me afecta al habla. No puedo hablar y tampoco puedo andar; por ello debo utilizar una silla de ruedas’. ‘Durante mucho tiempo he vivido angustiada. A menudo me he preguntado cuál era el sentido de mi vida y por qué me ha pasado esto a mí. Esta pregunta ha sido constante y la prueba ha sido dura. Durante años la única respuesta ha sido descubrir cada mañana que estaba siempre en el mismo sitio: atada a una silla de ruedas. A veces he sentido que me habían arrancado la esperanza. Me sentía como si llevara una cruz, pero sin el aliento de la fe’, había escrito.

La joven seguía diciendo: ‘Un día descubrí a Jesucristo y cambió mi vida. El Señor con su gracia me ayudó a recobrar la esperanza y a caminar hacia delante. Ahora, cuando veo a otros jóvenes enfermos al lado mío pienso que mi cruz es muy pequeña comparada con la de ellos, y me gustaría mostrarles cómo yo encontré al Señor para transformar su dolor en un camino de esperanza, de vida y de santidad’.

Finalmente decía al Santo Padre: ‘Sé que mi silla de ruedas es como un altar en el que, además de santificarme, estoy ofreciendo mi dolor y mis limitaciones por la Iglesia, por Vuestra Santidad, por los jóvenes y por la salvación del mundo […] En mi Vía Crucis me siento alentada por el testimonio de Vuestra Santidad, que lleva también sobre sus hombros la cruz de la enfermedad y de las limitaciones físicas y, además, el dolor y el sufrimiento de toda la humanidad. ¡Gracias, Santo Padre, por su ejemplo!’.

Nuestras cruces y sufrimientos son ciertamente menos graves que los de estas personas. Cambia algo muy importante: la fe. Pida la gracia de la fe y el aumento de la fe. No se deje vencer; en el misterio de la cruz, del abatimiento y del dolor cotidiano, se esconde también el secreto de la alegría en esta vida y el ciento por uno para la otra.

En Cristo y María.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

El Dolor Salvífico

Fuente: Zenit, 8 de mayo de 2003.

 

teología de la liberación

¿Qué es la teología de la liberación? ¿Qué se puede decir de ella?

Pregunta:

Estimado Padre Fuentes: Me acaba de asaltar una duda el día de ayer cuando escuché un programa de radio donde se mencionó el Tema de: La Teología de la Liberación y me sonó como a algo que no está muy aceptado por la Iglesia Católica. ¿Me podría comentar si estoy en lo cierto? ¿Qué tiene de malo esa Teología? ¿En que consiste? Yo soy católico y estudié en un Instituto de Formación para Laicos al Servicio de la Pastoral Parroquial y nunca había escuchado de esa Teología. Las gracias anticipadas por su atención a mi consulta. Quedo a sus ordenes para cualquier pregunta o duda con respecto a la misma.

Respuesta:

Estimado le envío este artículo de titulado: Juan Pablo II y la ‘Teología de la liberación’

El 16 de Octubre de 1979 es elegido Papa Juan Pablo II. A la fecha son muchas acciones en servicio a la Iglesia que sobresalen. Sus infatigables viajes iniciados con el de México (1979) han removido hondamente al mundo entero. En 1985 convocó un Sínodo Extraordinario de los Obispos para reflexionar sobre el Concilio Vaticano II, y urgir a los fieles en su conocimiento y aplicación. Sobresale, sin lugar a dudas, su preocupación por desenmascarar una corriente de pensamiento que se denomina Teología de la Liberación. En agosto de 1984 el Santo Padre Juan Pablo II aprobó una Instrucción de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe que pretende: ‘atraer la atención de los pastores, de los teólogos y de todos los fieles, sobre las desviaciones y los riesgos de desviación, ruinosos para la fe y para la vida cristiana, que implican ciertas formas de la teología de la liberación que recurre, de modo insuficientemente crítico, a conceptos tomados de diversas corrientes del pensamiento marxista’. Se trata, por tanto, de toda una ‘corriente de pensamiento que, bajo el nombre de `teología de la liberación’ propone una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la existencia cristiana que se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, que constituye la negación práctica de la misma’.

La llamada ‘teología de la liberación’ asume el análisis marxista de la realidad y sus principios: a) materialismo histórico: que señala que las causas de los acontecimientos históricos son exclusivamente económicas y la historia es la historia de la lucha de clases, y b) la praxis: la verdad no es, sino se hace; lo que importa es la ortopraxis.

Estos principios de corte marxista los aplican a la interpretación del Evangelio y la práctica pastoral con lo que logran desfigurar nuestra fe. Para la ‘Teología de la liberación’.

1. Jesucristo: es considerado no como verdadero Dios Encarnado que, con su Muerte y Resurrección, nos ha redimido, sino como un símbolo de la humanidad que lucha por la liberación de los ‘opresores’ y que muere en defensa de los pobres;

2. La Iglesia: debe tomar parte en la lucha pues la ‘neutralidad’ es imposible ya que equivale a estar con los poderosos. De ahí que debe tener una ‘opción preferencial por los pobres’ y constituirse en ‘Iglesia del pueblo’ que nace del pueblo, y que reconoce la jerarquía sacramental que es ‘clase dominante’ y por tanto debe ser combatida. (Puebla, nn. 262- 263).

3. La fe es reducida a ‘fidelidad a la historia’; la esperanza a ‘confianza en el futuro’; la caridad a la ‘opción por los pobres’.

4. Los sacramentos: son ‘celebraciones del pueblo que lucha por la liberación’: se indoctrina en este sentido al pueblo por medio de homilías, cambios en la liturgia, etc., para que ‘tomen conciencia de clase’ y se les anima a la lucha contra la ‘clase dominante’. Curiosamente, así la Iglesia viene a ser – según estos ‘teólogos’ – respecto a los pobres, lo que el partido comunista pretende ser respecto al proletariado.

5. La escatología es sustituida por el ‘futuro de una sociedad sin clases’ como la meta de la liberación en la que se habrá ‘hecho verdad’ el amor cristiano a todos, la fraternidad universal. Evidentemente se trata de un peligroso cúmulo de errores al ser una completa subversión del cristianismo.

Los errores pueden sintetizarse así:

a) El error radical está en el mismo ‘principio hermenéutico’ con el que se pretende interpretar el Evangelio para sacar de ahí una praxis: ese principio es el materialismo histórico, que niega la prioridad del ser sobre el hacer, y por tanto, de la verdad y el bien de la acción humana. Este principio es totalmente falso y no es demostrado ni demostrable;

b) La lucha de clases no sólo es un error porque sea contrario a la caridad (puede haber una guerra justa, existe la legítima defensa, etc.), sino que es un error sobre todo porque se le concibe como algo necesario, ineludible y constitutivo de la historia negando la libertad de la persona y su capacidad para dirigir la historia mediante esa libertad y contando con la Providencia Divina;

c) además de negar verdades fundamentales (sobre Cristo, la Iglesia, los Sacramentos, etc.), en la práctica, conduce a someter a la Iglesia a una dirección política determinada, no sólo ajena a su misión sobrenatural, sino que desemboca en una situación humana deplorable, como en el socialismo real, en el que la persona no cuenta ni se le reconoce su dignidad de hijo de Dios.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, puede darse una verdadera Teología de la liberación, es decir, del pecado y de sus consecuencias (no sólo de sus consecuencias materiales). ‘Una de las condiciones para el necesario enderezamiento teológico es la recuperación del valor de la enseñanza social de la Iglesia’ ‘La enseñanza de la Iglesia en materia social aporta las grandes orientaciones éticas. Pero, para que ella pueda guiar directamente la acción, exige personalidades competentes, tanto desde el punto de vista científico y técnico como en el campo de las ciencias humanas o de la política. A los laicos, cuya misión propia es construir la sociedad, corresponde aquí el primer puesto’ (Instrucción sobre algunos aspectos de la ‘Teología de la Liberación’ Libertatis nuntius, 6-VIII-84, XI, 14). La instrucción de VIII-84, ‘anunciaba la intención de la Congregación de publicar un segundo documento, que pondría en evidencia los principales elementos de la doctrina cristiana sobre la libertad y la liberación’. La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó con fecha 22-III-86, una segunda Instrucción ‘Sobre la libertad cristiana y la liberación’. ‘Entre ambos documentos – se lee en el segundo -, existe una relación orgánica. Deben leerse uno a la luz del otro’. La Instrucción de III-86, se ‘limita a indicar los principales aspectos teóricos y prácticos’ acerca de la libertad y la liberación; conceptos íntimamente relacionados entre sí, que deben entenderse en su justo sentido, pues aquellas ‘desviaciones y los riesgos de desviación, ruinosos para la fe y para la vida cristiana’ siguen vigentes y ‘lejos de estar superadas, las advertencias hechas parecen cada vez más oportunas y pertinentes’. Algunos de los exponentes de la ‘Teología de la Liberación’ apoyándose en este segundo documento han pretendido hacer ver que la Iglesia ‘aprueba’ la errónea ‘Teología de la Liberación’ que ellos sustentan. Nada más lejos de la verdad. El segundo documento expone el verdadero concepto de la libertad: ‘la libertad no es la libertad de hacer cualquier cosa, sino que es la libertad para el Bien, en el cual solamente reside la Felicidad. De este modo el Bien es su objetivo. Por consiguiente el hombre se hace libre cuando llega al conocimiento de lo verdadero, y esto – prescindiendo de otras fuerzas – guía su voluntad’. Explica, también, la necesidad de una liberación del mal, del pecado. El documento pone de manifiesto el papel que desde siempre ha hecho la Iglesia para ayudar al hombre: ‘La Iglesia tiene la firme voluntad de responder a las inquietudes del hombre contemporáneo, sometido a duras opresiones y ansioso de libertad. La gestión política y económica de la sociedad no entra directamente en su misión (Const. past. Gaudiun et Spes, no. 42,2). Pero el Señor Jesús le ha confiado la palabra de verdad capaz de iluminar las conciencias. El amor divino, que es su vida, la apremia ha hacerse realmente solidaria con todo hombre que sufre. Si sus miembros permanecen fieles a esta misión, el Espíritu Santo, fuente de libertad, habitará en ellos y producirán frutos de justicia y de paz en su ambiente familiar, profesional y social’ (no.61).

P. Miguel A. Fuentes, IVE

internet

¿Enfermedades a causa de Internet?

Pregunta:

Padre, mi hijo se pasa muchas horas navegando por internet; ¿es malo eso? ¿puede producirle algún problema?

 

Respuesta:

Estimada Señora:

Yo no soy especialista en temas de psiquiatría; pero tengo entendido que las largas sesiones de internet no son benéficas para la personalidad de nadie, particularmente de los niños y adolescentes. Tal vez le pueda servir el siguiente artículo aparecido hace un tiempo en Zenit.

‘El uso desmedido de Internet puede degenerar en patologías hasta ahora inexistentes, según advierten psiquiatras y psicólogos católicos.

Los niños son los más vulnerables ante esta nueva forma de enfermar, concluyó el pasado jueves el congreso organizado por en Roma la AIPCC (Asociación italiana de psicólogos y psiquiátras católicos).

La conclusión recoge los resultados de un estudio sobre los trastornos derivados del abuso de la red llevada a cabo entre 109 niños de seis a nueve años de edad.

Los jóvenes adultos son, por lo general, más propensos a desarrollar ‘tech-abuse’, es decir la dificultad de entrar en relación con personas reales, según el estudio.

Otro de los fenómenos constatados es el ‘webcam abuse’, propensión –o incluso obsesión– a espiar a los demás a través de sitios con tal propósito en Internet.

El ‘tecnoautismo’ o incapacidad de expresar las propias emociones sin la ayuda de las nuevas tecnologías es más frecuente entre los niños explica el estudio, recogido por la agencia Sir de la Conferencia Episcopal italiana.

‘El 15-20% de los niños estudiados navega regularmente por Internet, chatea y, sobre todo, busca amistades en la red’, sigue diciendo el trabajo.

‘Suscita una viva preocupación el hecho de que la tecnología se entienda como una modalidad de interacción con los demás’, explicó el presidente de la AIPCC y coordinador de la investigación, Tonino Cantelmi.

El 70% de los jóvenes pasa diariamente con los videojuegos un par de horas, pero se han registrado abusos que superan las cinco horas en un 5% de los casos.

En la investigación realizada sobre este grupo de niños se comprobó igualmente que el 5% navega en Internet más de cinco horas diarias.

Por ello es necesario ‘que los padres acompañen a sus hijos en el uso de los nuevos medios; si se les deja solos existe el riesgo de que sean aplastados’, observó la presidenta de la Comisión parlamentaria italiana para la infancia, Maria Burani Procaccini’.

(Artículo: ‘Psiquiatras y psicólogos católicos: Nuevas tecnologías, nuevas patologías’; ROMA, 18 febrero 2003; ZENIT.org).

P. Miguel A. Fuentes, IVE

tendencias homosexuales

¿Puede ser sacerdote un joven con tendencias homosexuales?

Pregunta:

He recibido varias consultas. Cito tres:

1) Atento teólogo: Le agradezco el tiempo que se esta tomando para leer esta carta. Deseo preguntarle algo sobre vocaciones. ¿Qué hacer cuando un joven encuentra dentro de sí un deseo fuerte por llevar una vida religiosa, pero ha descubierto que le atraen físicamente las personas de su mismo sexo? Espero su respuesta. De antemano, gracias.

2) Soy sacerdote católico; dirijo espiritualmente a un joven que siente inclinación hacia el sacerdocio. Tiene inclinación homosexual y aunque siente tentaciones, nunca ha consentido ni ha tenido relación sexual alguna. Vive una vida cristiana seria y comprometida. Goza de capacidad intelectual y don de gente. Mi consulta es la siguiente: ¿Hay algún impedimento desde el Derecho Canónico u otra disposición de la Iglesia para que pueda ser ordenado sacerdote? ¿Cómo se le ha de orientar en su caso concreto?. Gracias

3) Un homosexual no practicante y que ha tomado la seria determinación de abstenerse de relaciones sexuales, como lo manda nuestra Iglesia, ¿puede dedicar su vida al celibato apostólico dentro de alguna congregación, como sacerdote o en alguna asociación de laicos? ¿O existe algún impedimento al respecto que pueda ponerlo en ocasión de pecado?

Respuesta:

Estimado:

Para que el llamado de Dios sea auténtico (o sea, venga efectivamente de  Dios) se requiere: idoneidad física y psíquica, idoneidad intelectual e idoneidad moral. Si lo que usted llama ‘atracción’ hacia jóvenes del mismo sexo es sólo una tentación pasajera, tal vez propia de alguna etapa evolutiva que puede presentarse en algunas personas (esto se pone de manifiesto en que es fácilmente rechazada, no llega a perturbar la conciencia más de cuanto lo puede hacer cualquier tipo de tentación y desaparece con el tiempo), no parecería haber ningún problema. Pero si en cambio se trata de una ‘inclinación’ propiamente dicha, firme y arraigada, fuente constante de tentaciones, aunque no estemos ante una persona abiertamente ‘homosexual’, sin embargo, tal inclinación es signo de que no hay idoneidad moral (Puede leer al respecto de Pablo VI: Sacerdotalis coelibatus, especialmente el n. 64; y de Pío XI: Ad Catholici sacerdotii, especialmente el n. 55).

Para el sacerdocio es fundamental la vida del celibato y la posibilidad de vivirlo con serenidad y sin dramaticidad. La tendencia homosexual es una desviación de orden afectivo y si es consentida se convierte en pecado grave contra la castidad (ya sea de pensamiento o de obra). Es claro que es un signo de manifiesta falta de idoneidad para la vida consagrada (no sólo por el hecho de que el seminarista, el sacerdote o el religioso convivirá con personas de su mismo sexo lo que sería para él ‘ocasión próxima de pecado’, sino porque esta desviación es en sí un desvío afectivo). El Papa Juan Pablo II ha abordado en varias ocasione este tema. Creo que es muy importante lo que ha dicho en el discurso a un grupo de obispos del Brasil el 5 de setiembre del 2000: ‘Es mi deber encarecer una renovada atención a la selección de las vocaciones al Seminario, poniendo todos los medios a disposición para lograr un adecuado conocimiento de los candidatos, en particular desde el punto de vista moral y afectivo… Que ningún obispo se sienta excluido de este deber de conciencia. Tendrá que rendir cuentas directamente ante Dios… Sería lamentable que por una malentendida tolerancia, se admitiera a la ordenación a jóvenes inmaduros o con evidentes signos de desviaciones afectivas, que como es tristemente conocido pueden causar grave escándalo en la conciencia de los fieles y daño evidente para toda la Iglesia’. Por ello, recordó que ‘la fidelidad a la doctrina sobre el celibato sacerdotal por el Reino de los Cielos debe ser considerada con gran estima por la Iglesia’. Y especialmente, insistió, ‘cuando se trata de discernir en los candidatos al sacerdocio la llamada a una entrega incondicional y plena… Es necesario recordarles que el celibato no es un elemento extrínseco e inútil una superestructura a su sacerdocio, sino una conveniencia íntima para participar en la dignidad de Cristo y en el servicio de la nueva humanidad’.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con fecha de 16 de Mayo de 2002 dio una clara ‘Respuesta a cuestiones sobre la Ordenación de Homosexuales’ (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Respuesta a cuestiones sobre la Ordenación de Homosexuales, 16 de mayo de 2002, Prot. n. 886/02/0. Firma Jorge A. Cardinal. Medina Estévez, Prefecto):

‘La Congregación para el Clero ha enviado a esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos una carta de su Excelencia, pidiéndonos que clarifiquemos la posibilidad de que hombres con tendencias homosexuales puedan recibir la ordenación presbiteral. Esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, consciente de la experiencia resultante de muchas causas instruidas con el propósito de obtener la dispensa de las obligaciones que derivan de la Sagrada Ordenación, y luego de debida consulta con la Congregación para la Doctrina de la Fe, expresa su juicio como sigue: la ordenación al diaconado y al presbiterado de hombres homosexuales u hombres con tendencias homosexuales es absolutamente desaconsejable e imprudente y, desde el punto de vista pastoral, muy riesgoso. Una persona homosexual, o una con tendencia homosexual no es, por consiguiente, apropiada para recibir el sacramento de las Sagradas Ordenes’ .

P. Miguel A. Fuentes, IVE

educar conciencia

¿Cómo educar la conciencia?

Pregunta:

Padre: Quiero saber sobre la conciencia y como debe ser educada, también qué papel juega en ella la moral y los valores. Soy profesor de religión y quiero saber esto por mis alumnos.

Respuesta:

Estimado:

1. La conciencia moral es susceptible de un continuo progreso. Pero hemos de decir que la educación de la conciencia es la más difícil de las artes. No todos reciben de la naturaleza idéntica disposición para el recto juicio: porque mientras en algunos es más fácil, otros son más tardos en apreciar todos los aspectos éticos del acto y su relación con las diversas normas de la moral. A esto se añaden las enfermedades del espíritu, la ignorancia, los prejuicios, los hábitos y las pasiones, que pueden fácilmente plegar la mente para que juzgue el valor ético de una determinada acción en conformidad con sus propios intereses.

2. La rectitud del juicio de la conciencia (en lo que consiste una conciencia educada) implica un conocimiento exacto de la ley y la sabia aplicación de la misma a la acción concreta. A esto, por lo tanto, debe mirar la educación, mediante:

a) el estudio amoroso de la verdad y de la ley, considerada no como carga, sino como camino trazado ya ante nosotros; debemos ilustrar, iluminar nuestra conciencia sobre el bien y sobre la verdad. Y esto se hace mediante la Fe, la Palabra de Dios y la enseñanza clara de la Iglesia. Dicho, de otro modo, debemos ser fieles a la verdad. Vale para todo cristiano, lo que el Papa mandaba a los Obispos de Francia: ‘Los Pastores deben formar las conciencias llamando bueno a lo que es bueno y malo a lo que es malo’. Uno puede estar seguro de que está obrando con una conciencia recta, con honestidad de conciencia, cuando ha puesto todos los medios para que ésta sea recta. Esto vale particularmente para los temas delicados de nuestra vida moral y espiritual, y especialmente aquellos aquellos sobre los que tenemos dudas. Aquí se ve, finalmente, el motivo por el cual no puede haber divergencia entre la Enseñanza de la Iglesia y la conciencia del cristiano. Porque el Magisterio no es una opinión más sino una de las fuentes donde debemos iluminar la conciencia. Un decreto sobre la función del teólogo ha dicho estas palabras que nos deben hacer pensar seriamente: ‘Oponer al magisterio de la Iglesia un magisterio supremo de la conciencia es ad­mitir el principio del libre examen, incom­patible con la economía de la Revelación y de su transmisión en la Iglesia, así como con una concepción correcta de la teología y de la función del teólogo’. El Papa ha dicho: ‘…el Magisterio de la Iglesia ha sido instituido por Cristo el Señor para iluminar la conciencia’. Y en la Veritatis Splendor dice: [VS, 64].

b) el hábito de reflexionar antes de obrar;

c) el ejercicio de las virtudes que nos dan un conocimiento experimental mucho más eficaz que el doctrinal; sólo la virtud puede garantizarnos que nuestra conciencia no quiera ‘justificar’ nuestros comportamiento defectuosos o nuestros pecados.

d) la impetración y uso de los dones sobrenaturales, de los cuales la prudencia cristiana, moderadora de la actividad sobrenatural, debe recibir continuo alimento.

3. Finalmente, dos son, sobre todo, las enfermedades que pueden afectar habitualmente a la conciencia en sus juicios: el laxismo y el escrúpulo. Éstos constituyen respectivamente la degeneración del error y de la duda. El hombre de conciencia laxa tiende a subestimar la inmoralidad de algunas acciones y la responsabilidad de sus actos. Hábito éste que no puede ser vencido sino mediante el hábito contrario, adquirido gradualmente por un diligente examen de las dudas que se presentan, un amor más sincero de la verdad y del deber, una docilidad más obsequiosa al confesor y una más severa valoración de las acciones propias. El escrúpulo, entendido no como fenómeno esporádico, sino como hábito morboso del espíritu, puede definirse: la obsesión de la duda en el campo moral. En efecto, presenta los caracteres de la idea obsesiva y es como ella lúcido, irresistible, angustioso, persistente, a pesar de que el mismo paciente lo reconoce irrazonable. El escrúpulo ha de ser curado con remedios oportunos.

Para mayor información puede consultar los siguientes artículos:

– P. Miguel Ángel Fuentes, ‘La conciencia y el Magisterio

– P. Miguel Ángel Fuentes, ‘La conciencia en la Veritatis Splendor

– Cardenal J. Ratzinger, ‘Elogio de la conciencia

P. Miguel A. Fuentes, IVE