homosexualidad

¿Cómo debemos considerar el problema de la homosexualidad: como enfermedad sexual o como pecado?

Pregunta:

¿Cómo debemos considerar el problema de la homosexualidad: como enfermedad sexual o como pecado? Y ¿cuál es la manera correcta y cristiana de tratar a las personas homosexuales?

Respuesta:

1. Delimitación del tema.

La homosexualidad se ubica entre las llamadas ‘desviaciones sexuales’, para distinguirlas de otros ‘disturbios sexuales’, como son las perversiones y las disfunciones sexuales. De modo concreto, entre las perversiones sexuales se enumeran: la masturbación, el narcisismo, el exhibicionismo, el fetichismo, el sadismo, el masoquismo, la necrofilia, la incestuosidad, el bestialismo, la pedofilia, la efebofilia, la patofilia, la gerontofilia, etc.; entre las disfunciones: los disturbios del deseo (ausencia o de deseo e hipererotismo), o en la excitación (impotencia y coitofobia), o en el orgasmo (frigidez), etc. Finalmente, entre las desviaciones sexuales se colocan el transexualismo, el travestismo, la bisexualidad y la homosexualidad. La respuesta la debemos limitar esta última.

2. Definición y naturaleza del fenómeno.

Una definición más o menos adecuada de la homosexualidad es la que da Sgreccia: una anomalía que consiste en la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el sujeto prueba atracción, e incluso puede mantener relaciones, con personas de su mismo sexo.

Esta desviación puede responder a causas puramente morales (perversión moral) o causas morales y psicológicas. Los orígenes del fenómeno en las personas que se descubren ‘constitucionalmente’ homosexuales, no son del todo claros; hay varias hipótesis. La más plausible indica que si bien puede haber predisposiciones orgánicas y funcionales, el origen se remonta generalmente a una intrincada red de relaciones afectivas y sociales. Han sido estudiados los eventuales factores hereditarios, sociológicos, e incluso hormonales; pero de todos, parece ser el más influyente el clima educativo familiar, especialmente en el período que va de los 6 a los 12 años. El dinamismo original de la desviación homosexual parecería consistir en una fracasada identificación afectiva del niño o de la niña.

Hay que distinguir los homosexuales en:

Esenciales (también llamados primitivos, constitucionales, primarios); estos están sujetos a la compulsividad del instinto. A su vez se distinguen en: totales y exclusivos(aborrecen el sexo opuesto totalmente, y sienten impulso casi irresistible hacia el propio sexo) y los otros que pueden sentir también la atracción heterosexual (bisexuales).

Ocasionales (también llamados veleitarios, secundarios): buscan el propio sexo por motivaciones más superficiales como aventura, dinero o falta de pareja de otro sexo, pero conservan las tendencias heterosexuales.

En todos hay que distinguir la tendencia hacia el propio sexo, y el acto homosexual (ya sea el deseo o pensamiento consentidos, o el acto externo sexual).

3. Valoración moral.

Hay que hacer un juicio diverso sobre la tendencia y sobre el acto.

1) El acto homosexual. Por acto homosexual entendemos no sólo los actos sexuales externamente consumados sino también los actos de deseo y pensamiento plenamente consentidos. Estos son intrínsecamente desordenados, es decir, malos ‘ex obiecto’. Lo enseña la Sagrada Escritura, el Magisterio y la razón:

a) Sagrada Escritura. Numerosos son los textos. Basta algunos:
-Lev 18,22: «No te acostarás con varón como con mujer; es abominación».
-Lev 20,13: «Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos».
-Rom 1,27: «Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío».
-1 Cor 6,9-10: «¡No os engañéis! Ni los impuros… ni los afeminados, ni los homosexuales…heredarán el Reino de Dios».

b) Magisterio. Hay varios documentos que tienen especial importancia:

-La Declaración Persona humana «Según el orden moral ob­jetivo, las relaciones homosexuales son actos priva­dos de su regla esencial e indispensable. En la Sa­grada Escritura están condenados como graves de­pravaciones e incluso presentados como la triste con­secuencia de una repulsa de Dios (cf. Rom 1,24-27). Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsa­bles, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínse­camente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso»[1].

-Catecismo de la Iglesia Católica: ‘La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso’[2].

-Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales: repite el texto de la declaración Persona humana[3].

-Pontificio Consejo para la Familia, Sexualidad humana: verdad y significado[4].

-También tienen mucha importancia las intervenciones del Magisterio ante los errores sobre este punto de algunos moralistas. Así, por ejemplo, ante los errores de J.J, McNeill[5], Charles Curran[6], André Guindon[7].

c) La razón. La razón, tanto filosófica, como teológica muestra la ilicitud de estos actos, en cuanto:

-Están absolutamente desposeídos de la finalidad procreativa que es propia del acto sexual humano (y la cual no puede ser excluida voluntariamente[8].

-Niegan la complementariedad entre el varón y la mujer, la cual está inscrita en la misma naturaleza: no sólo porque el varón y la mujer son complementarios genitalmente sino porque lo son también germinalmente (sus células sexuales son complementarias: óvulo y espermatozoo) y psicológicamente.

-Niega la sabiduría creadora de Dios: pues al negar lo único que está explícitamente escrito en la naturaleza del hombre (la complementariedad entre el varón y la mujer), niega el plan de Dios en la creación.

-Niegan la autodonación que la razón última que legitima el uso del sexo. Ya que el acto homosexual es más una búsqueda de autocomplacencia que una autodonación.

-Es un acto antisocial: porque no contribuye con la generación de nuevos hijos a la sociedad. El sexo se ordena a la perpetuación de la especie. Si la práctica homosexual fuera lícita y todos la practicasen equivaldría al suicido social.

2) La tendencia homosexual. Sobre la tendencia homosexual, cuando responde a factores no voluntarios, se suele verificar muchos equívocos. Fundamentalmente hay que decir que mientras no sea consentida no constituye pecado alguno, pero al mismo tiempo, también hay que afirmar que ella misma, por tender como fin a un acto desordenado, es un desorden.

a) Puede no constituir pecado: ‘Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba’[9].

b) Pero es objetivamente desordenada: ‘La particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada’[10].

c) Consecuentemente, estas personas están llamadas a vivir la castidad de modo total y unir el sufrimiento causado por su tendencia a la cruz de Cristo: ‘Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana[11].

Algunos, para sostener la inculpabilidad de estos actos en las personas homosexuales cuya tendencia no es voluntaria, han afirmado que no son libres. Como afirma la Carta a los Obispos, esto es una injuria a esas personas, porque afirmar que no son libres es despojarlos de su auténtica libertad: ‘Se debe evitar la presunción infundada y humillante de que el comportamiento homosexual de las personas homosexuales esté siempre y totalmente sujeto a coacción y por consiguiente sin culpa. En realidad también en las personas con tendencia homosexual se debe reconocer aquella libertad fundamental que caracteriza a la persona humana y le confiere su particular dignidad’[12].

4. Consecuencias sociales: las actitudes sociales con las personas homosexuales[13].

Uno de los puntos más controvertidos es el de las actitudes sociales que se pueden y que se deben tomar respecto de estas personas.

¿Discriminación sexual? Derechos y límites. Ante todo, a estas personas no se las debe discriminar pastoralmente: hay que tratar de convertir a las que practican la homosexualidad, y hay que asistir a quienes no la practican pero tienen tendencias homosexuales. Es un pecado la violencia contra unas y otras.

Estas personas, como toda persona humana, son sujetos de derechos fundamentales: derecho al trabajo, a la casa, etc. Con todo, esos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente por la Autoridad a causa de comportamientos externos objetivamente desordenados que atenten contra el bien común o contra los más débiles (física o moralmente).

Esta reducción de los derechos no absolutos se practica en muchos casos: en determinadas enfermedades contagiosas, enfermos mentales, individuos socialmente peligrosos, etc. De este modo, existe una discriminación justa: ‘Existen ámbitos en los que no se da discriminación injusta cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual: por ejemplo, en la adopción o custodia de niños, en la contratación de profesores o instructores de atletismo, y en el servicio militar’[14].

Además, la discriminación verdadera, es decir, la que afectaría a una persona con tendencias homosexuales que quiere vivir castamente, es casi nula, porque ‘por regla general, la mayoría de las personas con tendencia homosexual, que procura llevar una vida casta, no da a conocer públicamente su tendencia homosexual. En consecuencia el problema de la discriminación en términos de empleo, casa, etc., normalmente no se plantea’[15].

Por el contrario, ‘los homosexuales que declaran su homosexualidad son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento o su estilo de vida homosexual como ‘indiferente o, sin más, bueno’, y por eso digno de aprobación pública[16]. Por tanto, con estas personas la pretendida ‘discriminación’ es, en realidad, una defensa social de los más débiles (los inocentes que pueden ser inducidos a tales comportamientos).

Estos normalmente usan el slogan de la ‘discriminación sexual’ como un arma política para manipular la sociedad y la misma Iglesia[17]. Y el objetivo último no apunta a encontrar un lugar en la sociedad, viviendo castamente, sino explícitamente a lograr la aprobación de sus comportamientos homosexuales como es el caso del reconocimiento jurídico-social y la equiparación de la cohabitación homosexual con el matrimonio heterosexual, e incluso la implantación de un ‘derecho’ a contraer ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo. A este respecto hay que decir con Juan Pablo II: ‘Lo que no es moralmente admisible es la aprobación jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivos con respecto a quien peca, a quien no es capaz de liberarse de esta tendencia, no equivale a disminuir las exigencias de la norma moral (VS,95). Cristo perdonó a la mujer adúltera, salvándola de la lapidación (Jn 8,1-11), pero, al mismo tiempo, le dijo: Ve y de ahora en adelante ya no peques más‘. Y refiriéndose a la resolución del Parlamento Europeo sobre este tema, añade: ‘El Parlamento ha conferido indebidamente un valor institucional a comportamientos desviados, no conformes al plan de Dios: existen las debilidades -lo sabemos-, pero el Parlamente al hacer esto ha secundado las debilidades del hombre[18].

P. Miguel A. Fuentes, IVE

 


[1] Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Persona humana, nº 8.
[2] Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2357.
[3] Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nº 3.
[4] Pontificio Consejo para la Familia, Sexualidad humana: verdad y significado, Roma, 8 de diciembre de 1995, nº 104.
[5] Sobre McNeill: cf. Congregación para los religiosos y los institutos seculares, Roma, 2 gennaio 1987, Enchiridion Vaticanum, t. X, nº 1129ss.
[6] Sobre Charles Curran: cf. Sagrada Congregación para la doctrina de la fe, Curran sospeso dallinsegnamento della teologia, Roma 25 lulio 1986, Enchiridion Vaticanum, t. X, nº 724ss.
[7] Sobre Guindon, L’Osservatore Romano, 7 de febrero de 1992, p. 10.
[8] Cf. Humanae vitae, 14.
[9] Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2358.
[10] Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nº 3.
[11] Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2358-2359.
[12] Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nº 11.
[13] Cf. Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986;Algunas consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, L’Osservatore Romano, 31 de julio de 1992, p. 7; Juan Pablo II, Ángelus del 20 de febrero de 1994.
[14] Algunas consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, L’Osservatore Romano, 31 de julio de 1992, p. 7, nº 11.
[15] Ibid., nº 14.
[16] Ibid., nº 14.
[17] Cf. Carta a los Obispos…, nº 9.
[18] Juan Pablo II, Ángelus del 20 de febrero de 1994.

divorciados

¿Pueden recibir la comunión los divorciados vueltos a casar? (2º parte)

Pregunta:

Padre Miguel: somos J. y A., vivimos hace 14 años sin estar casados porque ambos contrajimos matrimonio siendo muy jóvenes con otras personas de las cuales por razones de bastante peso nos separamos. Tenemos 2 hijos en común (menores de 9 años), y yo uno de mi primer matrimonio (15) y J. dos ya mayores de su relación anterior. Somos católicos prácticantes ya que pertenecemos a una comunidad cristiana.

Estos años en la Iglesia y escuchando la palabra de Dios nos ha hecho reflexionar sobre nuestra relación, y sabemos que vivimos en pecado, por lo que no comulgamos y estamos intentado vivir como hermanos (digo intentando porque es un camino difícil cuando emocionalmente encuentras que no hay pecado en amar), ademas de solicitar a la Iglesia que nos revise nuestra relación anterior para ver cual es el discernimiento de la Iglesia ante nuestra situación, nuestro anhelo es poder vivir bajo la gracia de Dios. Todo esto con un profundo dolor de saber que nuestra familia y el amor que nos profesamos J. y yo tiene como nombre ‘pecado’ ademas de que como fieles de una Iglesia podemos escuchar la palabra, pero no así recibir los sacramentos ni poder entregar a nuestros hermanos en la fé, testimonios de cómo el señor ha restaudado nuestras vidas ( trabajos pastorales).

¿Cómo puede ayudarnos la Iglesia? ¿O es que el sufrimiento del fracaso y el rompimiento con Dios por no haber podido cumplir con un sacramento tan importante como el matrimonio nos condena para siempre? Ambos hoy somos defensores del matrimonio y no justificamos nuestro error ante las parejas en conflicto, al contrario damos testimonio del sufrimiento que se vive en una condición que hoy parece una solución para muchos ‘El divorcio’. Me gustaría poder recibir de usted una palabra que nos ayude a poder cargar esta cruz y poder tener un poquito de esperanza. que la paz del señor le acompañe siempre. A.

 

Respuesta:

Querida A.:

Por el tenor de su mail alcanzo a ver en vosotros un anhelos sincero y profundo de una más plena unión con Jesús que sin duda Él les tendrá en cuenta.

Ante un caso tan claro –pero al mismo tiempo doloroso- como el vuestro,  y siempre dando por válido el matrimonio precedente que habéis contraído (se debe comprobar la invalidez, si así se sostuviese…) las soluciones para poder recibir la Eucaristía y para poder ser absueltos en la Confesión sacramental son dos: o la separación de techo y lecho o, al menos, la separación de lecho (vivir en la misma casa pero como hermanos y no como esposos). A veces la primera solución es impracticable (como quizás sea el caso vuestro) por tener hijos en común que aún necesitan de la cercanía aún física de sus padres…la segunda solución, aunque difícil, no es imposible cuando hay un verdadero amor y deseo de procurarse mutuamente el bien más grande que se pueda pensar, que es el bien de la gracia.

Yo los animo de corazón a seguir confiándoos al Señor para que Él cuide de vosotros y, viendo vuestra intención buena y vuestras buenas obras, os de muy pronto la posibilidad de uniros más plenamente a Él. No dejéis de rezar, de ir a Misa, de leer la Sagrada Escritura, de tomar parte en las actividades de la Iglesia, de haceros aconsejar por un sacerdote, de procurar una óptima educación cristina para vuestros hijos.

Dios que ve y escruta los corazones os concederá las gracias de las que tenéis tanta necesidad si ponéis de parte vuestra lo que humanamente podéis para estar cada vez más cerca de Él.

Os encomiendo a Dios y a su Madre en mis oraciones.

Os bendigo de corazón.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

New Age

¿Es la doctrina New Age compatible con la Fe Católica?

Pregunta:

Padre:
He leído mucho a Conny Mendez (metafísica Cristiana), Annie Besant (dharma y Karma), Chopra (las 7 leyes espirituales del éxito) y por último el libro de Control Mental Silva.
Sinceramente me siento católico y a la vez a todo lo leído le encuentro sentido, La iglesia habla de amor, fe, hermandad, paz, evolución personal, y estos libros que leí, veo que promueven lo mismo.
¿Qué es lo que está mal de aplicar en la vida cotidiana lo que promueven estos libros, si es lo mismo que promueve la Iglesia? La diferencia que encuentro es que estos libros me abrieron la conciencia de por que ser como la iglesia dice.
Tenía pensado hacer el curso de CONTROL SILVA, ¿está mal si me hace ser mejor persona, menos egoísta, tener fe? De última, si fuese algo planeado por no se quien, para promover no se que cosa entre los humanos, por ahora no encuentro que malo puede surgir de enseñarnos a ayudarnos amarnos, evolucionar, tener fe y todo eso.
¿Por que la iglesia católica rechaza todo esto? es mi pregunta.
¿Esto es algo planeado por lo que los católicos conocemos simbólicamente como el diablo?
Y por último, si estos libros provocan que cumpla con alegría y entendimiento del por qué de los diez mandamientos de Moisés, ¿me estoy yendo por un mal camino?
Gracias por su atención, ya que tengo 23 años de edad y mis metas son ser mejor persona día a día, vengo de una familia católica.
Saludos, Matías.

Respuesta:

Estimado Matías:

Creo que sí, que están yendo por un camino equivocado.

Te sugiero leer los artículos sobre el New Age que hemos publicado en nuestra página y también los que ha publicado Vida Humana Internacional:

  • Síntesis del movimiento de la Nueva Era
  • Orígenes e historia de la Nueva Era
  • El proceso de penetración de la Nueva Era
  • La ideología de la Nueva Era y las fachadas con que se presenta
  • Otras manifestaciones y métodos de la Nueva Era
  • El Espiritismo y la Santería: Testimonio de la vida real
  • La Nueva Era y el control demográfico
  • La Nueva Era y las Naciones Unidas
  • Grupos radicales y de la ‘Nueva Era’ se reúnen en la onu para crear una religión mundial
  • Líderes religiosos y espirituales se reúnen para formar un consejo para asesorar a la ONU
  • El nuevo orden mundial y la seguridad demográfica
  • La verdad eterna
  • Finalidad de la Nueva Era
  • Anthony DeMello y la ‘New Age’
  • Notificación sobre los escritos del Padre Anthony de Mello, S.J.
  • El Yoga, el Zen, la Meditación Trascendental y el Cristianismo
  • La enseñanza de la Iglesia Católica
  • Magisterio de S.S. JUAN PABLO II
  • Instrucción Pastoral sobre el ‘New Age’
  • Notificación sobre los escritos del Padre Anthony de Mello, S.J.
  • Carta sobre la meditación cristiana
  • Oraciones para combatir la Nueva Era
  • ¿Que hacer si un familiar o amigo es captado por una secta?

En Cristo y María,

P. Miguel A. Fuentes, IVE

pentecostales

¿Qué son las Iglesias Pentecostales?

Pregunta:

Que la paz del Señor esté con Uds. Les felicito por una excelente página web sus artículos acerca de las distintas religiones protestantes y cismáticas han aclarado muchas inquietudes, así como también la sección de sectas religiosas que se auto-denominan Iglesias Cristianas. Con respecto a esto último (las sectas) me gustaría que por favor me pudiesen enviar algún tipo de información acerca de los orígenes y doctrinas de las distintas Iglesias Pentecostales, pues mi hermana recién se a comenzado a congregar en una de ellas, y tengo un poco de miedo pues según dicen son bastante fundamentalistas anticatólicos. Sigan adelante con esta gran obra y que El Señor les Bendiga siempre.

 

Respuesta:

Estimado:

Le envío lo que dice la Gran Enciclopedia Rialp: PENTECOSTALES

Los movimientos de Pentecostés son muy numerosos y se dan a sí mismos distintos nombres según las distintas regiones: ‘asambleas de Dios’, ‘iglesia apostólica’, ‘iglesia de Dios’, ‘iglesias evangélicas del despertar’, ‘elim’, ‘la última lluvia’ (Latter rain), ‘cristianos evangélicos’, etc. Su nombre común de P. pone de relieve su idea básica; la insistencia en el ‘bautismo del Espíritu Santo’ dado a los que han recibido el bautismo de agua y que otorga los carismas necesarios para el testimonio.

1. Origen. Los P. no reivindican para sí a ningún fundador. Se trata de ‘movimientos de despertar’ que se han producido a principios del s. xx en el país de Gales (Reino Unido) con el minero Evan Roberts (1904), en Los Ángeles (California, EE. UU.) con el negro W.-J. Seymour (1906), en Escandinavia con el pastor Barrat (1906), etcétera y cuyas corrientes se han encontrado después. Estos movimientos están en la línea de los revival que las comunidades protestantes conocieron en todos los tiempos y que en las distintas ocasiones quisieron ser una vuelta a su espíritu primitivo. Pero el acento puesto en la acción del Espíritu ha dado a los diversos movimientos P. su aspecto particular.

2. Doctrinas. En común con todos los cristianos, los P. creen en la Trinidad de las Personas divinas; en la divinidad de Jesucristo, único Salvador, muerto y resucitado para nuestra salvación; en el pecado original; en el castigo eterno de los que no están inscritos en el Libro de la Vida; en la Redención por la sangre de Cristo; esperan la segunda venida del Señor; vivir según el Evangelio exige la pureza de la vida.
En común con los protestantes, los P. consideran a la Biblia (v.) como la única regla infalible de la fe y de la conducta; celebran la santa Cena (comunión bajo las dos especies) que para ellos es un simple memorial (v. EUCARISTÍA II).

En común con los baptistas (v.), bautizan por inmersión a los que están arrepentidos y a los que han recibido a Jesucristo como Salvador y Señor; bautizan solamente a los adultos, los únicos capaces de conversión personal. Ven el bautismo no como causa de salvación sino como signo de la respuesta a la llamada de Dios; dan el bautismo a los que lo han recibido ya en otras comunidades bajo una forma distinta a la de la inmersión, y a los que lo han recibido siendo niños.

Acentos particulares: el ‘bautismo del Espíritu Santo’, la ‘curación divina’, la concepción milenarista de la próxima venida de Cristo (V. MILENARISMO). ‘En lo que concierne a la salvación por la justificación por la fe, somos luteranos. Por el bautismo de agua, somos baptistas. En cuanto a la santificación, somos metodistas (v.). Por la agresividad de la evangelización, estamos con el Ejército de la Salvación (v.). Pero en lo que concierne al bautismo del Espíritu Santo, somos Pentecostales’ (Pastor Barratt). En muchos aspectos dependen del pietismo (v.).

3. El bautismo del Espíritu Santo. No se ordena, según ellos directamente a la santificación sino al testimonio; proporciona los carismas necesarios para el ejercicio de un ministerio apostólico; es otorgado al cristiano que lo pide, o bien en las asambleas o bien individualmente. Para las ‘Asambleas de Dios’, el ‘hablar en lenguas’ es el signo inicial del bautismo del Espíritu Santo. Para otras tendencias, es un signo importante, pero no necesariamente el primero.

El hablar en lenguas, dice M. Douglas Scott, ‘es un signo que prueba que la voluntad de Dios y la nuestra hasta tal punto están unidas, que podemos hablar según lo que el Espíritu Santo nos hace hablar en completa armonía con su pensamiento. Es un signo para los incrédulos, para demostrarles que el Evangelio es el mensaje de Dios predicado por el Espíritu Santo que viene del cielo. Es también un don dado por Dios para la edificación de su Iglesia… Todos los que lo poseen dan testimonio de esta verdad. Cuando glorifican a su Señor y Salvador en un lena-•° – y cuando pronuncian algunos misterios en el Espíritu, hay una tal edificación personal que se querría que no pasase ni un solo día sin que fuese concedida esta gracia’.

Generalmente se trata de una emisión de sonidos ininteligibles que sólo puede explicar el que posee el carisma de la interpretación. Hemos asistido a sesiones, en las que se llamaba al Espíritu Santo para que descendiese, dirigidas por M. Douglas Scott que hablaba en lenguas e interpretaba él mismo su glosolalia dándole un sentido parecido a algo que había dicho él mismo poco antes; resultaba ciertamente difícil atribuir al Espíritu Santo todo eso así como los fenómenos provocados por los cantos, los murmullos y las invocaciones de una asamblea en trance.

4. La curación divina. Basándose en las palabras del Señor a sus discípulos, ‘impondréis las manos a los enfermos y serán curados’, los P. estiman que el ministerio de la ‘curación divina’ es siempre válido actualmente, que ‘el tiempo de los milagros no ha pasado’. Invitan a los enfermos, sobre todo a los que se considera incurables, a que se presenten para recibir la imposición de las manos, mientras la asamblea ruega por su curación. Afirman que los enfermos que piden con fe su curación son escuchados y citan innumerables casos de curaciones -por lo demás científicamente incontroladas- obtenidas en sus asambleas. Es cierto que evangelizan antes de curar, pero su propaganda utiliza ampliamente el atractivo de la curación para llenar sus salas: ‘El único medio de reclutamiento para llenar las Salas de Evangelización es la Curación divina, que constituye el atractivo por excelencia para la plebe’ (Pastor Nicolle).

5. Organización. Las comunidades de p. no conocen organización. ‘Nosotros sólo tenemos pastores, dicen. Nuestros pastores son elegidos localmente, después de las pruebas que han dado de su aptitud para desempeñar esta función. Cada iglesia local es libre en sus asuntos interiores bajo la dirección del pastor’. Cada Movimiento nacional es autónomo y tiene plena independencia financiera y espiritual. La comunión espiritual y la colaboración fraterna entre las Asambleas locales se mantienen por medio de las ‘Convenciones’ regionales (cada semestre), nacionales (anuales) y mundiales (cada tres años). Un secretario designado por la Convención mundial y un. órgano de enlace editado en los Estados Unidos, Pentecost, aseguran las relaciones entre los diversos movimientos nacionales. El papel de las Convenciones no es el de dirigir, ni el de dar leyes. Sus conclusiones son sugerencias. Además, desempeñan también un papel práctico, p. ej., para la repartición de los misioneros enviados. a todas las regiones.

La Iglesia universal es considerada como el Cuerpo de Cristo, como su esposa inmortal, como la sociedad cristiana ideal y real a la vez. Está formada por todos los verdaderos creyentes, a los que sólo Dios conoce. Las iglesias o asambleas locales están destinadas a formar a estos verdaderos creyentes, fieles a la Escritura y a la fe primitiva. El trabajo de los evangelizadores y de los misioneros es el de promover estas asambleas y el de mantener entre ellas y entre sus miembros la unidad espiritual y el amor fraterno. La obediencia a los pastores que Dios quiere es de orden disciplinar; la sumisión doctrinal está- reservada a la palabra de Dios contenida en la Biblia.

6. Culto y prácticas. Los p. practican los siguientes ritos:El bautismo, dado siempre por inmersión a los que han creído y toman, con conocimiento de causa, el compromiso de conformar su vida a la verdad del Evangelio.

La Santa Cena, comunión con el pan y el vino distribuidos a todos los miembros fieles’ de la comunidad, durante una reunión en la que la evangelización (lecturas bíblicas, comentarios, exhortaciones), los testimonios, los cantos ocupan el lugar más importante. Cestas de pan y copas de vino pasan de fila en fila, después de que el pastor ha leído algún texto relativo a la última Cena del Señor; los fieles comen y beben, cada uno cuando le corresponde, mientras que la asamblea canta.

La unción del óleo, para la curación de los cristianos enfermos, que apelan a la comunión fraterna, a la intercesión de la Iglesia y a la oración de la fe.

La imposición de las manos para la curación de los enfermos, en reuniones públicas; y también, en la comunidad, para la recepción del Espíritu Santo, con todos los signos, las gracias y los dones que confiere.

Por lo que se refiere al estilo de vida, ‘convencidas de que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo (Rom 14,17), las Asambleas de Dios no prescriben ni abstención de alimentos, ni régimen, sino la única regla evangélica: sobriedad en todas las cosas’ (tomado del Anuario de las Asambleas de Dios en Francia).

7. Difusión. Ha sido muy rápida. Nacido varias decenas de años después que los adventistas (v.), que los Testigos de Jehová (v.) que los mormones (v.), etc., les ha superado a todos en número. Sus progresos han sido particularmente sensibles en algunas regiones descristianizadas o mal evangelizadas, como, p. ej., la Escandinavia luterana o la América latina. Aunque los P. se niegan a hacer estadísticas, se puede calcular aproximadamente en ocho millones el efectivo de sus fieles.

En Escandinavia (Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca), en donde lo introdujo en 1907 el antiguo pastor baptista Lewi Pethrus, ha conquistado unos 200.000 adeptos entre los luteranos, salutistas (v. SALVACióN, SECTAS DE) y baptistas, absorbiendo poco a poco una buena parte de los efectivos baptistas.

En los Estados Unidos, las diversas denominaciones de los movimientos P. han aumentado en un 107% entre 1926 y 1943 (mientras que los calvinistas aumentaron, por ej., en un 8%). En 1958 eran dos millones de miembros, mientras que diez años más tarde eran tres millones (contando los del Canadá).

En América latina es donde los progresos son más espectaculares. Entre 1948 y 1958 los P. registran el siguiente aumento: en Brasil, de 105.000 a 600.000 miembros; en Chile, de 100.000 a 300.000; en México, de 50.000 a 100.000. Actualmente son tres millones aproximadamente en todo el continente.

En África, se calcula que son un millón.

En la India y en Ceilán, 100.000; en Australia, 50.000. En Europa: 100.000 en Inglaterra, 80.000 en Italia, 60.000 en Rumania, 40.000 en Francia, 20.000 en Alemania.

En Rusia y en los demás países más allá del telón de acero, el movimiento ha comenzado en 1920; se ha desarrollado clandestinamente, viéndose favorecido por su ausencia de los lugares de culto y por la carencia de organización visible. Una estadística publicada en la revista Pentecost en 1958 calculaba en 600.000 a sus adeptos. Otra, de la revista francesa Vie et Lumiére, en 1966, los calculaba en 500.000. De esta revista es de donde hemos cogido las cifras que hemos dado para los demás países. No hace falta que digamos que no tienen ningún valor científico.

En general, los P. se dedican a los medios populares y pobres, a los que las otras comunidades llegan con más dificultad. Desde hace unos 15 años, se desarrolla con cierto éxito entre los gitanos y cíngaros un movimiento de evangelización de los Pentecostales. Ha sido creado por un pastor francés, M. Le Cossec, y posee su centro internacional en ‘Les Choux’, un pueblo del departamento del Loiret. Publica una revista trimestral ilustrada, Vie el Lumiére. Ha creado un ‘Instituto bíblico’, establecido en el centro internacional, para la formación de los candidatos cíngaros al ministerio apostólico. Según dicen, unos 10.000 gitanos han recibido el bautismo pentecostal. La mayoría son franceses, pero existen comunidades en los países escandinavos, en los Estados Unidos, en Polonia, en Rumania, en Alemania, en la India, en Chile, en Suiza, en Bélgica, en Italia, en Holanda, etc. La evangelización se realiza sobre todo por medio de frecuentes reuniones de carromatos para las ‘Convenciones’ que duran generalmente varios días.

8. Relaciones con el movimiento ecuménico. Igual que todos los grupos protestantes de tipo fundamentalista (v. FUNDAMENTALISMO), los P. desconfían del movimiento ecuménico, considerado como una empresa humana de concesiones mutuas en detrimento de la verdad (v. ECUMENISMO). La unidad que buscan los cristianos auténticos no puede ser una unidad exterior, visible, institucional, sino únicamente la unidad que viene del Espíritu, por medio del cual los bautizados han encontrado a Cristo y viven de Él. No se puede mezclar, dicen ellos, a los ‘convertidos’ y a los ‘no convertidos’: ‘la unidad cristiana sólo puede existir por la separación de los fieles de todo aquello que lleva indebidamente el nombre de Iglesia. La fusión tal como se la preconiza hoy día sólo puede ser una confusión. No pueden unirse sino los objetos de la misma naturaleza. Ahora bien, entre el hombre no regenerado y el que es hijo de Dios, hay algo más que una diferencia: hay una oposición radical. La unidad verdadera es la de la vid y la de los sarmientos, que nada tiene de común con uniones ficticias que no subsisten sino por compromisos realizados a costa de la verdad’.

Sin embargo, el pastor David 1. Duplessis (EE. UU.), que desempeña una función de enlace entre las diferentes ramas de los P., ha participado en diversas conferencias ecuménicas (la Asamblea de Evanston en 1954, la de Nueva Delhi en 1961, etc.) y ha sido observador en el Conc. Vaticano II. Parece ser que considera su misión como un testimonio del Espíritu de Pentecostés ante las demás comunidades cristianas.

Los protestantes, y sobre todo los baptistas (v.), tienden cada vez más a no considerar estos movimientos de Pentecostés como una secta sino como un movimiento auténticamente protestante que estimula a las confesiones cristianas para una renovación del fervor y de la fe en la acción del Espíritu Santo.

Tomado de la gran Enciclopedia Rialp

BIBL.: K. ALGERMISSEN, Iglesia católica y confesiones cristianas, Madrid 1964, 1275-1280 (con bibl.); H.-C. CHERY, Les mouvements de Pentecdte, en L’Offensive des sectes, 3 ed. París 1959;L. RUMBLE, Assémblies of God and other Pentecostal Churches, Saint Paul (Minnesota) s. a.; E. T. CLARCK, Perfeccionist or subiective and Charismatic or Pentecostal Sects, en The Smalt Sects in América, 2 ed. Nashville (Tenn.) 1959 (autor protestante); R. MATZERATH, Pentecostal Churches, en New Catholic Encyclopedia, 11, Nueva York 1967, 111 ss. HENRI-CHARLES CHERY.Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991

iglesia universal

¿Qué es la ‘Iglesia Universal del Reino de Dios’?

Pregunta:

¿Qué es la ‘Iglesia Universal del Reino de Dios’?

Respuesta:

Nombre: Se llaman a sí mismos, la ‘Iglesia Universal del Reino de Dios’, la ‘Oración Fuerte al Espíritu Santo’ o ‘La Comunidad del Espíritu Santo’.

Fundador: La secta fue fundada el 27 de julio de 1977 por Edir Macedo Bezerra (1945)

Sede mundial: Río de Janeiro, Brasil. Desde 1986, Edir Macedo Bezerra dirige la iglesia desde Brooklynn, N.Y.

Estadísticas: Afirman ser 3 millones alrededor del mundo. En 1995 tenía a nivel mundial 37 líderes mayores (obispos). Existen un poco más de 9.000 ‘pastores’ en 56 países. Es uno de los grupos con mayor crecimiento en Sudamérica.

Características: Se reúnen en antiguos teatros, cines y bodegas, rentados o comprados. Sus líderes se autonombran ‘pastores’ y ‘obispos’. Se caracterizan por hacer una propaganda engañosa diciendo que en tal o cual reunión próxima estará presente ‘EL OBISPO PRIMADO DE ……’, o ‘EL ARZOBISPO DE …..’ o ‘EL OBISPO DE …..’.

Historia: Antes de fundar su secta, Macedo trabajó como cajero para la Lotería Nacional. Se inició como líder sectario cuando 4 miembros de la iglesia evangélica NOVA VIDA, entre los que estaba su cuñado, insatisfechos con las cosas, fundaron una nueva rama, que denominaron ‘Iglesia de la Gracia’ en la que Edir Macedo fue contratado como tesorero.

Posteriromente tuvieron un altercado por asuntos de dinero, ya que Macedo exigía el 50% de las ganancias de la secta. Su cuñado no aceptó y Edir Macedo abandonó la ‘Iglesia de la Gracia’. Fundando dos nuevas sectas: La Cruzada del Camino Eterno y la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Macedo fue encarcelado 11 días en 1992 por fraude y charlatanería. En enero de 1996 el gobierno brasileño comenzó investigaciones por la manera de recaudar fondos, fraude en cambio internacional de dinero, evadir el pago de impuestos y vínculos con narcotraficantes.

Actualmente hay investigaciones gubernamentales en su contra en ocho países. Algunos pastores han sido expulsados de diversos países por desobedecer las leyes de migración.

Doctrinas y prácticas

1) La pobreza es del diablo. Macedo promueve el ‘Evangelio de la prosperidad’, diciendo: ‘Yo no sigo a un Dios pobre. Si su Dios es pobre, es porque sus pensamientos son pobres […] La pobreza es del diablo; no de Dios’ (Universal News #7, p. 2).

Mario Justino, un ex-pastor, quien escribió un libro sobre el grupo (‘In the Corridors of the Kingdom’) alega que muchos de los ministros son charlatanes y viven con lujo con el 2 a 10% de las colectas semanales.

Esta secta pide a sus feligreses muchísimo dinero con la promesa que van a ser bendecidos por Dios en esta vida y ser salvados de las llamas del infierno en la otra (Time, 11 marzo de 1996, p. 13).

Según las enseñanzas de la Oración Fuerte las personas pueden tener dos clases de fe: fe natural o fe sobrenatural.

Para ellos la fe natural consiste en la confianza en Dios solamente, pero que duda de que Dios puede hacer milagros económicos. La fe sobrenatural es la que confía en que Dios puede multiplicar el dinero y las posesiones materiales, y afirman que ésta es la fe que agrada a Dios.

2) El diablo está presente en todos los males. Macedo afirma que todos los males de cualquier especie son de origen demoníaco.

Los pastores tienen el don de sacar el demonio de aquellos que están incapacitados para creer y actúa independientemente de la fe del enfermo. La liberación completa sólo se consigue con la participación en la vida de su iglesia.

Solamente en las reuniones se reciben las principales bendiciones.

3) Usan objetos como ‘sacramentales’. La ‘Iglesia Universal del Reino de Dios’ constantemente ofrece objetos para recibir milagros: La ‘rosa bendecida’, el ‘aceite bendecido’ con el que se pueden ungir fotografías de familiares enfermos. ‘pan bendito’ para asegurar la prosperidad del cuerpo, del espíritu y de lo económico.

Sus productos son anunciados en grandes propagandas en periódicos como: ‘!Asista y coma el pan bendecido para curar las enfermedades!’ (La Prensa, 28- feb-95). En los cultos se afirma que ‘las cosas’ bendecidas en las reuniones, al ser llevadas a casa, transportan la presencia de Dios para bendecir lo que sea.

Al final de los programas de radio (o televisión) en Brasil, pedían a la gente que pusiera un vaso de agua o piezas de ropa cerca de la radio para que fueran bendecidos, una vez hecho esto, los objetos tendrían ‘poderes curativos’.

5) El culto. El culto se inicia con una pequeña explicación de algún versículo de la Biblia. Después hacen un llamamiento a depositar sobre la Biblia, en sobres cantidades altas de dinero, con la promesa de que Dios lo multiplicará. El llamamiento comienza especificando cantidades altas que deben ser ofrendadas. Terminan con una sesión de exorcismo masivo en la que los pastores imponen las manos a la gente para expulsar a los demonios.

En días especiales se reúnen para vender los objetos bendecidos o para recibir alguna bendición u oración especial de los pastores y de los ‘obispos’. Por ejemplo la ‘Oración de los 70’ (donde 70 pastores oran para expulsar a los demonios). Las reuniones donde se hace presente el obispo y otras reuniones especiales para recibir prosperidad, curación o anular alguna brujería.

Los líderes siempre preguntan a los asistentes sobre los problemas que los orillaron a acudir a las sesiones. A diferencia de los pentecostales que dan importancia a la alabanza y a la música, aquí se asiste solamente para recibir y comprar los objetos sagrados.

Evangelizando: ¿Por qué algunos que asisten a estas sesiones efectivamente sanan?.

Primero hay que saber si la sanidad tiene siempre su origen en Dios. Ha habido durante toda la historia personas y lugares que han sanado a los enfermos. A veces es el proceso natural del cuerpo de sanarse con el tiempo. Otras veces cuando la enfermedad es psicosomática, el ambiente, la amistad, la fe y otros factores psicológicos hacen que desaparezcan los síntomas.

A veces es Dios el que sana por la fe de la persona, y no como prueba de la veracidad de la religión. La Biblia dice que Dios hace salir su sol sobre los buenos y los malos y hace llover sobre justos e injustos (Mt 5,45).

Pero no por eso vamos a decir que los malos tienen razón en su manera de actuar. Es el misterio de la gran generosidad de Dios con nosotros. Por eso no se tiene que salir de la única Iglesia fundada por Jesucristo para sanarse.

Por Daniel Gagnon/Carlos Alberto Jardón

Tomado de la pagina www.redimir.org