universalismo

¿Qué son los Universalistas?

Pregunta:

¿Qué son los Universalistas?

Respuesta:

Secta Liberal Protestante – encontrada principalmente en Norteamérica – cuya doctrina distintiva es la creencia en la salvación final de todas las almas. La doctrina de la salvación universal encontrada entre los miembros de muchas iglesias cristianas (vea APOCASTASIS para su desarrollo anterior a la fundación de la Iglesia Universalista). El presente artículo considerará exclusivamente el Universalismo como secta independiente.

I. PRINCIPIOS DOCTRINALES

El credo histórico de este organismo religioso es la profesión de una creencia adoptada por la Convención General en Winchester, New Hampshire, en 1803. Contiene los siguientes artículos:

Creemos que las Santas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos contienen una revelación de la persona de Dios y del deber, interés y destino final de la humanidad. Creemos que existe un sólo Dios cuya naturaleza es el Amor, revelado en el Señor, Jesucristo por un sólo Espíritu Santo de gracia, quien al final restaurará la familia entera de la humanidad a la santidad y a la felicidad.

Creemos que la santidad y la verdadera felicidad son inseparables, y que los creyentes deben ser cuidadosos en mantener el orden y la práctica de buenas obras; ya que éstas cosas son buenas y provechosas para los hombres.

Para confrontar las objeciones surgidas en algunos Universalistas contra algunas partes de los siguientes artículos, se adoptó una breve declaración de los principios esenciales en 1899 por la Convención General que se llevó a cabo en Boston. Para ser admitido era necesario creer en los siguientes artículos:

La paternidad universal de Dios,

La autoridad y liderazgo espiritual de Su Hijo Jesucristo;

La veracidad de la Biblia en cuanto contiene una revelación de Dios;

La certeza de la retribución justa por el pecado;

La armonía final de todas las almas con Dios.

A la admisión de estos principios debe añadirse ‘el reconocimiento de la autoridad de la Convención General y la aceptación de sus leyes’. La Trinidad es usualmente rechazada por los universalistas de hoy en día. No se ordena la recepción de los sacramentos, pero el bautismo (de acuerdo a la forma que prefiera el individuo) y la Cena del Señor son administrados. Actualmente se admite la aplicación de castigos temporales por los pecados insuficientemente expiados en la tierra. Una costumbre de origen distintamente universalista es la observancia del ‘Domingo de los Niños’. Se establece un día especial (el segundo domingo de Junio) aparte del bautismo de los niños y de su dedicación al servicio de Dios. Esta costumbre ha sido tomada por otras iglesias protestantes. Por muchos años, las numerosas congregaciones universalistas se ocupaban de sus asuntos independientemente, y la Convención General gozaba de poderes meramente consultivos. Las funciones de este organismo fueron extendidas en 1866 y en 1870, hasta convertirse en la más alta autoridad legislativa para los Estados Unidos y Canadá.

II. HISTORIA E INSTITUCIONES

La primera congregación universalista fue organizada en 1750 en Londres por el Reverendo James Relly, quien los asistía en sus necesidades espirituales hasta su muerte, en 1778. A pesar de este temprano establecimiento existen pocas iglesias universalistas en Europa; pero sin lugar a duda se da la creencia del universalismo fuera de la secta. La fortaleza de la secta se encuentra en Estados Unidos, donde se estableció la primera iglesia por el Reverendo John Murray. Llegó a Nueva Jersey en Setiembre de 1770, predicó la doctrina del universalismo a lo largo de la costa atlántica, y en 1779 formó, con otras quince personas, la primera congregación con aquella fe en Gloucester, Massachusetts. Otros predicadores de la misma doctrina surgieron por aquella época: Elhanan Winchester, quien había sido un ministro bautista, enseñó Universalismo en Filadelfia, y Adams Streeter y Caleb Rich difundieron el Universalismo en Nueva Inglaterra. Más destacada por su éxito y amplia por el rango de su influencia fue la predicación del Reverendo Hosea Ballou (1771-1852), cuyas visiones Unitarias vencieron en la secta a la concepción Sabelliana de la Trinidad enseñada por Murray. Su enseñanza de la salvación universal inmediatamente después de la muerte, aunque no encontró una aprobación unánime, y causó la secesión de ocho ministros y algunos miembros quienes, bajo el nombre de Restauracionistas, fundaron una secta aparte. Pero la existencia de esta nueva creación no duró mucho (1831-41), mientras que la organización de la que provino se difundió durante el tiempo que vivió Ballou no sólo en los Estados Unidos, sino también en Canadá. Su progreso fue detenido por la Guerra Civil, pero la difusión continuó posteriormente, principalmente bajo la dirección de la junta de consignatarios y las convenciones estatales, fue coronada con gran éxito, y la secta se difundió a lo largo de los Estados Unidos.

La secta fundó las siguientes instituciones educativas:

Tufts College (fundado en 1852) Medford, Mass.;Lombard College (1852), Galesburg, Illinois;St. Lawrence University (1856), Canton, Nueva York;Buchtel College (1872), Akron, Ohio.

Una escuela de divinidad está relacionada con las tres primeras instituciones. Las facultades se mantienen en Franklin, Massachusetts (Academia del Decano); Barre, Vermont (Seminario Goddard); y Portland, Maine (Seminario Westbrook)

The Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright (c) 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright (c) 1999 by Kevin Knight
La Enciclopedia Católica Copyright (c) 2000 ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop of New York

valdenses

¿Quiénes son los valdenses? ¿Se puede entrar en relaciones con ellos?

Pregunta:

¿Quiénes son los valdenses? ¿Se puede entrar en relaciones con ellos?

 

Respuesta:

Conocidos también como ‘los pobres de Lión’; es una pequeña secta cristiana que tiene actualmente unos 20.000 miembros, y su centro principal está en el Piamonte Italiano. Fueron fundados por Pedro Valdo, un rico comerciante de Lión que, cerca de 1173, donó sus posesiones y se convirtió en predicador ambulante. Valdo predicaban contra la relajación del clero y contra la herejía cátara. El Papa Alejandro III le permitió predicar sólo en las regiones donde eran aceptados por el clero local. La condición del Papa no fue siempre respetada, y a pesar de su completa ortodoxia fueron excomulgados junto con los cátaros en el Concilio de Verona (1184). Subsecuentemente comenzaron a organizarse fuera de la Iglesia, expandiéndose desde el sur de Francia hacia España, Alemania, Piamonte y Lombardia, especialmente entre las clases más bajas. Su creciente heterodoxia (especialmente sobre: el número y naturaleza de los sacramentos, sobre la invalidez delos sacramentos administrados por clérigos indignos, el rechazo del purgatorio y de la devoción de los santos, y su rechazo al juramento) los hicieron objeto de persecución tanto por parte de la Iglesia como de los poderes seculares. Como lo suyo fue un ‘Protestantismo’ temprano, los llevó a contactarse con los movimientos de la Reforma en el siglo XVI. Con su adopción de una formal Confesión de Fe y su repudio de la Iglesia Católica en el Sínodo de Chanforans (1532), los valdenses se convirtieron de modo efectivo en una secta Protestante Reformada. En 1848 la comunidad valdense del Piamonte consiguió la libertad religiosa de parte del Duque Carlos Alberto de Savoya.

La relación de los católicos con los valdenses es como la que los católicos pueden tener con cualquier otro no católico: respeto y tolerancia, pero al mismo tiempo firmeza en la propia fe.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

bautismo

El bautismo que se realiza en otras religiones o sectas ¿también es válido?

Pregunta:

Padre Miguel:
Tengo una duda: El bautismo que se realiza en otras religiones o sectas ¿también es válido, (aunque se haga por lo general cuando la gente tiene cierta edad)? Esto lo pregunto porque tengo dos sobrinos que no han sido bautizados y me preocupa. Gracias
Irene

Respuesta:

Estimada Irene:

El bautismo es válido mientras se realice bautizando en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con la intención de hacer lo que intenta la Iglesia, es decir, de borrar el pecado y salvar el alma. Como esto es muy difícil de determinar en cada secta o religión, en cada país los obispos hacen una lista de iglesias cuyo bautismo es válido, otra de las iglesias en que es inválido, y otra en que es dudoso (en tal caso, cuando alguien quiere entrar en la Iglesia católica debe ser bautizado bajo condición). Si usted tiene duda sobre alguna iglesia en concreto debe consultar con su párroco, el cual tendrá las listas que se manejan en su país, o podrá averiguarle.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

Escuela Científica Basilio

La Escuela Científica Basilio

Pregunta:

Quisiera que me saquen unas dudas acerca de la “Escuela Científica Basilio”
1. ¿Son para tener en cuenta? Un día fui a verlos y sin que les haya contado nada, me describieron las cosas tal cual me pasaban y me describían otras personas que yo conocía pero ellos no. Dicen creer en Jesús. La verdad que me sorprendieron.
2- Además quiero saber si el destino está marcado porque según ellos lo hacemos nosotros.
3 Jesús dijo no creas en el hombre pero ellos parecen acertar en todo. Me dieron el origen exacto de todo lo que me sucedía sin que yo les cuente nada. ¿Es para creer? O no se si dicen la verdad pero van en contra de Dios.
Por favor, necesito que me respondan.

Respuesta:

Estimado:

Le sugiero consultar el artículo http://www.churchforum.org/info/apologetica/otros/Espiritismo.htm

Le extracto lo siguiente: ‘Hoy el espiritismo está muy presente entre nosotros especialmente en el Brasil. Se le llama de diferentes formas: espiritismo común, bajo espiritismo, espiritismo científico, kardecista. En cada uno encontramos diversos aspectos. Al existir varios espiritismos se dan muchos matices, incluso respecto de la reencarnación. Hay países en donde toman otros nombres, tal es el caso de la ‘Escuela Científica Basilio’, fundada por Blanca Aubreton de Lambert en 1917 con quien colaboró Eugenio Poral’.

También el artículo de Baamonde: http://www.aciprensa.com/sectas/clasificacion.htm

Allí puede leer lo siguiente:

‘ Movimientos de Origen y Contenidos Espiritistas

Aquí encontramos especialmente dos líneas claramente definidas: la corriente inglesa y la corriente francesa o kardecista. La más difundida en nuestro país, como así también en el resto de América Latina, es esta última que sigue las enseñanzas de Alan Kardec y que se diferencia de la primera por sostener la tesis reencarnacionista. De las clásicas escuelas espiritistas, como la Escuela Científica Basilio, surgieron luego otros grupos autóctonos que incluyeron ciertas diferencias como la Madre María, Pancho Sierra, la Hermana Irma de Maresco, el Hermano Miguel, etc.

P. Miguel A. Fuentes, IVE.

Transfusiones de sangre y los Testigos de Jehová

Transfusiones de sangre y los Testigos de Jehová

Pregunta:

Entré a su pagina [sobre los Testigos de Jehová], y no entiendo algo. ¿Porqué se cita de Génesis y Levítico pero no se cita de Hechos 15:28, 29? Concilio año 49 E C. Le comento esto porque estoy estudiando con los Tj y el no poner la cita más importante que da origen a ese pensamiento me parece deshonesto. No con animo de discutir, pero quisiera que me lo explique así lo entiendo mejor.
Saludos.

Respuesta:

Estimado:

Si usted pretende decir que los Testigos de Jehová usan el texto de Hechos como argumento de la prohibición de las transfusiones de sangre, además de los otros textos citados por el Jordi Rivero, no cambia el argumento. El Autor del artículo (P. Jordi Rivero) no dice que los dos texto indicados sean los únicos en que se fundamentan los Testigos de Jehová. Deshonesto sería haber dicho precisamente que son los únicos textos.

De todos modos, el texto de Hechos no cambia nada lo indicado en el artículo. Ese texto dice: Que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que éstas indispensables: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza. Haréis  bien en guardaros de estas cosas. Adiós». (Act 15, 28-29).

No puede fundamentar la prohibición de las transfusiones de sangre, porque el sentido bíblico de ‘abstenerse… de la sangre’ es muy puntual. Le transcribo lo que escriben los Comentadores de la Biblia, de Salamanca:

La parte más positiva y fundamental del decreto está en las palabras “no imponer ninguna otra carga..” (v.28). La frase es poco precisa; pero, dado el contexto, es lo suficientemente clara para que veamos en ella una rotunda afirmación de que los gentiles que se convierten no quedan obligados a la circuncisión ni, en general, a las prescripciones mosaicas. De eso era de lo que se trataba (cf. v.2.6), y a eso se habían venido refiriendo Pedro y Santiago en sus discursos (cf. v. 10.19); por tanto, en ese sentido ha de interpretarse la frase general: “no imponer ninguna otra carga.” Además, el hecho de que públicamente se alabe en el decreto a Pablo y Bernabé (cf. v.25-20) y se desautorice a los defensores de la obligatoriedad de la circuncisión (cf. v.24; cf.15:1), nos confirma en la misma idea. Añádase el testimonio explícito de Pablo en su carta a los Gálatas, quien sólo recoge esta parte más positiva y fundamental de la decisión apostólica: “ni Tito fue obligado a circuncidarse.., nada añadieron a mi evangelio.., nos dieron a mí y a Bernabé la mano en señal de comunión” (Gal 2:3-9).

En cuanto a la parte negativa o disciplinar del decreto (v.29), se recogen las cuatro prohibiciones que había aconsejado Santiago (cf. v.20). La única diferencia, aparte el cambio de orden respecto de la “fornicación,” es que Santiago habla de “contaminaciones de los ídolos,” y aquí se habla de “idolotitos”; en realidad se alude a la misma cosa, es decir, a las carnes sacrificadas a los ídolos, parte de las cuales, en el uso de entonces, quedaban reservadas para el dios y sus sacerdotes, pero otra parte era comida por los fieles, bien allí junto al templo o bien luego en casa, e incluso era llevada para venta pública en el mercado. Santiago, para designar estas carnes, emplea un término de sabor más judío, indicando ya en el nombre que se trataba de algo inmundo; comer de ellas era considerado como una apostasía de la obediencia y culto debidos a Yahvé, una especie de idolatría (cf. Ex 34:15; Núm 25:2).

También estaba prohibido en la Ley de Moisés, y los judíos lo consideraban como algo abominable, el uso de la sangre como alimento, pues, según la mentalidad semítica, la sangre era la sede del alma y pertenecía sólo a Dios (cf. Gen 9:4; Lev 3:17; 17:10; Dt 12:16; 1 Sam 14:32). Esta prohibición llevaba consigo otra, la de los animales “ahogados” y muertos sin previo desangramiento (cf. Lev 17:13; Dt 12:16). Era tanta la fidelidad judía a estas prescripciones y tanta su repugnancia a dispensarse de ellas, que todas tres (idolotitos, sangre, ahogados) se hallaban incluidas en los preceptos de los hijos de Noé o “preceptos noáquicos,” que, según la legislación rabínica, debían ser observados incluso por los no israelitas que habitasen en territorio de Israel.

Referente a la “fornicación” (πορνεία), última de las cuatro prescripciones del decreto apostólico (v.29), se ha discutido mucho sobre cuál sea el sentido en que deba interpretarse. Hay bastantes autores que entienden esa palabra en su sentido obvio de relación sexual entre hombre y mujer no casados. Pero arguyen otros: si tal fuese el sentido, ¿a qué vendría hablar aquí de la “fornicación”? Porque, en efecto, lo que se trata de resolver en esta reunión de Jerusalén es si los étnicos-cristianos habían de ser obligados a la observancia de la Ley mosaica, conforme exigían los judaizantes, o, por el contrario, debían ser declarados libres. Aunque la solución es que, de suyo, no están obligados (v. 10.19.28), entendemos perfectamente que se prohíban los idolotitos, sangre y ahogado, pues su uso era execrado por los judíos, incluso después que se habían hecho cristianos, y es natural que, por el bien de la paz, se impusiesen también esas prescripciones a los étnico-cristianos que habían de convivir con ellos. Ello no es otra cosa que la aplicación de aquella condescendencia caritativa, que tan maravillosamente para circunstancias parecidas expone San Pablo: “Si mi comida ha de escandalizar a mi hermano, no comeré carne jamás por no escandalizar a mi hermano” (1 Cor 8:13). Pero la prohibición de la fornicación pertenece al derecho natural, y aunque ciertamente era vicio muy extendido en el mundo pagano, no se ve motivo para que se hable aquí de ella no sólo en el decreto apostólico (v.29), sino incluso en el discurso de Santiago (v.20), de sabor totalmente judío. Por eso, muchos otros autores, y esto parece ser lo más probable, creen que en este contexto la palabra “fornicación” tiene el sentido particular de “uniones ilícitas según la Ley,” consideradas por los judíos como incestuosas (cf. Lev 18:6-18) y muy execradas por ellos, en cuyo caso esta prohibición está en perfecta armonía con las tres anteriores. Tanto más es aconsejable esta interpretación cuanto que en la Ley la prohibición de matrimonios entre consanguíneos (Lcv 18:6-18) viene a continuación de las prohibiciones de sacrificar a los ídolos (Lev 17:7-8) y de comer sangre y ahogado (Lev 17:10-16), y todas cuatro prescripciones son exigidas no sólo a los judíos, sino incluso a los gentiles que vivieran en territorio judío (cf. Lev 17:8. 10.13; 18:26). Santiago, y lo mismo luego el decreto apostólico, no harían sino imitar esta práctica legal judía, adaptándola a una situación similar de los cristianos gentiles que vivían en medio de comunidades judío-cristianas. Cierto que los étnico-cristianos a quienes iba dirigido el decreto, no era fácil que entendieran la palabra “fornicación” en ese sentido; pero para eso estaban los portadores de la carta, que eran quienes debían promulgar y explicar el decreto (cf. v.25-27).

El decreto, aunque dirigido a las comunidades de “Antioquía, Siria y Cilicia” (v.23), tiene alcance más universal, pues vemos que San Pablo lo aplica también en las comunidades de Licaonia (16:4) y Santiago lo considera como algo de carácter general (21:25). Claro es que donde las circunstancias sean distintas y no haya ya motivo de escándalo dicho decreto no tiene aplicación, y, de hecho, San Pablo parece que muy pocas veces lo aplicó en las comunidades por él fundadas. Con todo, dada la veneración suma con que se miraba el decreto apostólico, la observancia de las cuatro prohibiciones se mantuvo largo tiempo en muchas iglesias, aunque no hubiese ya motivo de escándalo, y así vemos que en el año 177 los mártires de Lyón declaran que ellos, como cristianos, no podían comer sangre (Cf. Eusebio, Hist. eccl 5:1:26).

Hasta aquí, los Comentadores de Salamanca. No se habla, pues, en ningún momento de la prohibición de la transfusión de sangre sino que lo que se dice es que se abstengan los cristianos provenientes del paganismo (para no escandalizar a los cristianos que provienen del judaísmo), de “comer sangre de animales”. Esta interpretación está avalada, precisamente, por lo que entendieron los cristianos de los primeros siglos, como los mártires de Lyon. En segundo lugar, se habla de la sangre de los animales. En la transfusión, ni se come sangre, ni se trata de sangre de animales (salvo que definamos al hombre por su género próximo y no por su diferencia específica). La parte fundamental del decreto está en “no imponer más cargas” que las mencionadas prohibiciones. El texto no dice en ningún lugar que se prohíben las transfusiones de sangre, por tanto, apelando a su honestidad, le pido que tenga en cuenta el texto completo que Usted mismo trae a colación. Transfundir la sangre significa, pasarla de un lugar a otro, fundirla en otro. No hay derramamiento de sangre, ni se priva al dador de la vida, muy por el contrario, se practica la caridad de modo exquisito, puesto que nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.  (Jn 15, 13), y esto es lo que hizo el mismo Jesús, que dio su sangre por nuestro rescate. San Pablo, enseñaba a los Gálatas, que no es la ley lo que justifica, y sus obras, sino la fe en Cristo Jesús. En efecto, dice: el hombre no se justifica por las obras de la ley sino sólo por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley, pues por las obras de la ley nadie será justificado. (Gal 2, 16)

P. Jon M. de Arza, IVE – P. Miguel A. Fuentes, IVE